Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, solo la satisfacción de que la gente lo lea.
Capítulo 8: ¡Vienen los androides!
Goku se había quedado inmóvil al ver a su esposa besándose con su reciente aliado. Sin embargo, Goku en el fondo no podía culpar a Piccolo, ya que si lo pensaba fríamente, ellos nunca habían sido lo que se dice amigos, las circunstancias los habían obligado a estar juntos, desde aquella batalla con su hermano hasta contra el sanguinario de Freezer. Por lo tanto el podía entender que Piccolo no se preocupase ni un ápice por su estabilidad emocional. Aunque ciertamente lo que no podía entender eran esos sentimientos hacia su esposa, y lo peor de todo, el que ella le correspondiera. ¿Acaso Goku se había perdido algo en el tiempo que estuvo fuera?, ¿O quizá había algo de más atrás? No, no creía que eso fuera posible, Piccolo y Chichi nunca habían cruzado palabra. No, algo no estaba bien aquí y debía averiguarlo. Por lo que decidió ir a ver a la única persona que quizá podía estar enterado de lo que había sucedido.
Gohan esperó pacientemente en el baño, su padre ya había tardado un rato en volver, por lo que pensó que quizá ya se había vestido y vuelto a casa con su padre y su maestro. Así que sin tomarle mucha importancia al asunto, salió de la ducha y tras vestirse entró en casa. A pesar de que Piccolo y ChiChi seguían en su mundo lleno de pasión, pudieron percatarse del sonido de la puerta abriéndose y rápidamente se separaron, Chichi volvió a fregar los platos y Piccolo se posó en la ventana y se puso en pose de meditación.
- ¿Que tal el baño Goku? - Preguntó Chichi sin dejar de mirar los platos, aún no se le bajaba el rubor de sus mejillas y además en cierto modo le daba algo de vergüenza ver a su esposo, el hecho de cometer adulterio no es algo que la hiciese muy feliz que digamos.
- ¿Mi papá no está aquí? Pensé que ya había vuelto. - Preguntó el pequeño semi-sayayin.
- ¿Eh? - Chichi se puso algo nerviosa. Quizá los había encontrado en pleno acto y había huido... No, esperemos no sea eso...
- Voy a buscarlo, quizá haya ido al bosque. - Interrumpió Piccolo, al ver la preocupación en los ojos de la terrícola, pensó que quizá sería buena idea ver si había pasado algo grave.
- ¿Tu crees que haya ido a pescar algo? - Preguntó su esposa, quizá estaba exagerando su preocupación. Pero, también podría ser que su enfermedad haya llegado de repente. No, esperemos que tampoco sea eso.
- Ahora vuelo, Gohan, quédate con tu mamá. - Ordenó el namek.
- Señor Piccolo, ¿Usted cree que a mi papá le haya dado un ataque al corazón?
- No lo se Gohan, pero iré a mirar. - A Piccolo se le había olvidado ese pequeño detalle. Quizá solo era eso, pero ¿Y si les había visto? De todos modos, si era alguna de las dos cosas, el debía averiguarlo.
Goku aterrizó en el templo de Kamisama algo molesto, sin embargo, el dios de la tierra negó rotundamente saber algo sobre el tórrido romance entre su contra-parte y la esposa de su discípulo. Quizá no estaban tan ligados como el creía, aunque fuesen la misma persona pero dividida en dos. Sin pensarlo dos veces decidió ir a ver a su amigo Krillin, ya que estaba fuera de casa quería hablar con alguien sobre lo sucedido, y quien mejor que su mejor amigo para tratar este asunto tan delicado.
Al aterrizar en Kame-House, Goku se acercó para mirar por la ventana a ver si sus amigos estaban allí, al asomarse miró que estaban el maestro Roshi, Krillin, Bulma y Yamcha viendo una película, y se les veía muy concentrados.
- ¡Hola que tal! - Entro Goku sonriendo por la ventana, espantando a todos los presentes.
- ¡Goku, no des esa clase de sustos, que estamos viendo una película de terror! - Le gritó Bulma muy enojada mientras sostenía fuertemente la mano de su actual novio Yamcha.
- ¡Uy lo siento! Es que necesitaba hablar con Krillin. ¿Podrías venir conmigo un momento? - Preguntó Goku cogiéndose la cabeza.
- ¿Conmigo? ¿Se puede sabe que quieres hablar a estas horas? - Preguntó Krillin confuso.
- Vamos Krillin, será rápido, te lo prometo. - Dijo Goku saliendo de Kame-House. Ambos se sentaron en la orilla de la playa y Goku empezó a contarle a Krillin lo que había sucedido, y para sorpresa de Goku, a Krillin no parecía sorprenderle mucho lo que le estaba contando.
- Krillin.. ¿Sabes algo de este asunto, verdad? - le preguntó Goku angustiado.
- Un poco. ChiChi me contó algunas cosas. - Dijo Krillin un poco nervioso, le habían pillado.
- ¡Que! ¿Y porque no me dijiste nada? - Le gritó Goku muy molesto. Para Krillin, ver a su mejor amigo hablarle de esa forma le asustó un poco.
- Lo siento Goku, quería protegerte a ti, y en especial a tu hijo, el no tiene la culpa de nada. Además ChiChi me dijo que su relación con Piccolo ya había terminado, por lo que pensé que lo mejor era que nunca te enteraras de lo que había sucedido.
- ¿Como? ¿Terminado? - Esta ultima frase lo había trastornado.
Krillin le empezó a contar la historia entre ChiChi y Piccolo; el como Ox Satán la obligo a casarse con el, lo que pasó en realidad en aquel Torneo, el día de su muerte, etcétera. Todo eso dejó a Goku perplejo, ChiChi nunca quiso casarse con el realmente, ella quería a Piccolo y su boda fue más un mero acto de compromiso. La verdad el nunca pensó en casarse, es más, ni siquiera entendía bien el significado de esa palabra en aquel momento, entonces, ¿Porqué hacerle pasar ahora por este mal trago? No esto no podía quedarse así. ¡Esos dos iban a pagar por lo que habían hecho!
- Creo que deberías dejar las cosas como están. Dentro de tres años llegarán los androides y no podemos estar peleados entre nosotros. Cuando los hayamos eliminado, deberías hablar con Piccolo y con ChiChi, además estarás mas tranquilo y se que podrás solucionar este asunto más fácilmente.
- Pero Krillin, ¿Cómo voy a poder soportar esta carga durante tres largos años? - Preguntó angustiado el sayayin a su amigo, eso era mucho pedir.
- Goku, piensa en el futuro de la tierra, no es momento de que te enemistes con Piccolo, lo necesitamos de nuestro lado, recuérdalo. Además, no sabemos cuando te vendrá esa enfermedad del corazón, y lo mejor es que estemos todos juntos si queremos tener alguna posibilidad contra esos malditos androides.
Muy a regañadientes, el sayayin aceptó el argumento de su mejor amigo. La verdad, no era momento para enemistarse entre ellos. Quizá era lo mejor y debía ignorar todo esto. No era un buen momento para echarle en cara este tipo de cosas a su esposa y a aquel namekusei.
- Conque aquí estabas. - Oyó una voz detrás suya. No puede ser, Piccolo le estaba siguiendo. - Gohan y Chichi pensaron que algo grave te había pasado. Goku en ese momento hizo todo para frenar su rabia, era la primera vez que se sentía así en toda su vida. Tener que aguantar al amante de su esposa no iba a ser tarea fácil. Krillin le miró fijamente a los ojos, diciéndole con la mirada que debía contener su ira, pero que en el fondo le entendía. Goku, finalmente se calmó y se levantó.
- Uy! Es que se me había olvidado avisarle a Chichi que necesitaba hablar unas cosas con Krillin. Lo siento Piccolo, no quería preocuparlos. - Dijo sonriente como siempre, realmente era buen actor, Krillin sólo suspiró y espero que estos tres años pasaran rápido, no sólo por el bien de la tierra, si no por el bien de su amigo.
Y como era de esperarse, esos tres años realmente fueron una tortura para el pobre Sayayin, teniendo que fingir que no pasaba nada, ignorando aquellas miradas llenas de pasión oculta que se intercambiaban ambos. No, no fue nada fácil, afortunadamente el entrenamiento le ayudaba a olvidar un poco esos problemas, aunque en el fondo solo deseaba matar a aquel demonio y eso hacía que el entrenamiento fuera bastante más duro de lo que esperaban. Además, Chichi se sintió extraña al ver como su esposo lo rechazaba, pero pensó que sería por su preocupación de los nuevos villanos, debía ser comprensiva.
Y así pasaron los meses hasta que finalmente llegó el día en que los Androides llegarían.
Continuará...
