¡Todo se ha ido de madres! lo saben cuando el líder no reacciona. Lívido mira algún punto en el infinito con una mueca de horror tatuada en el rostro, no han podido hacer que reaccione, de nada han valido sacudirlo con fuerza hasta el cansancio, ni los gritos y las maldiciones, incluso esa sonora bofetada que desesperado le ha dado Blaise con la palma abierta y que le ha dejado la mano adolorida y una marca rojiza en la mejilla de su amigo.

Agobiados lo han cogido del brazo y lo han arrastrado por otra de las múltiples habitaciones que parecen no terminar nunca. Lo único que agradecen es que al menos hasta el momento nadie a atentado contra su vida.

Draco lleva abrazada la sombrilla azul con florecitas amarillas, como si fuera aquel peluche que tuviera de niño en forma de dragón, es más que evidente que se encuentra en shock después de su encuentro cercano con "Eso" y su evidente fobia.

-¿Qué hacemos ahora? –Pregunto el moreno, viendo con preocupación cómo Draco estaba y no estaba con ellos.

-¡Que se yo! –Exclamo alicaído también con los ojos puestos en el rubio y mirando a su alrededor.

-No se supone que tú eres el cerebro del grupo. –Acuso a las desesperadas a punto de tener otra crisis nerviosa que lo estaba empujando hasta las lágrimas.

-¡No me jodas Blaise que no estoy de humor!

-Lo decía enserio. –Dijo ofendido.

-Pues gracias por el voto de confianza, pero no tengo ni puta idea que vamos a hacer. Lo único que tengo claro en que Granger esta vez se supero.

-Pues gracias chicos, la ilusión de mi vida siempre había sido superarlos. –Escucharon claramente la voz de la castaña tras sus espaldas, haciéndolos sobresaltar.

Giraron temerosos de encontrase con un nuevo horror y que esa voz que conocían tan bien solo los llevara a una nueva trampa.

-¿Granger? –Pregunto el moreno parpadeando como si algo le molestara en sus ojos e intentara aclarar su visión.

-Así es. –Admitió saludándoles con la mano.

-¿De verdad eres tú? –Ahora era el castaño quien lo preguntaba.

-Si Nott soy yo. –contesto rodando los ojos.

-¡Por Merlín! –Exclamo en un grito Zabini lanzándose sobre ella para abrazarla y besarle ambas mejillas de manera sonora, mientras la levantaba en volada y giraba con ella. -¡Gracias al cielo que estas aquí! –Soltó con un alivio infinito.

-Son un trió de incompetentes ¡Bájame ya! –Ordeno con una media sonrisa. Era inevitable no tomarse con humor las reacciones exageradas de Blaise Zabini, menos cuando te lo decía con los ojos anegados de lágrimas y esa sonrisa idiota más propia de un niño, que de un hombre de su edad.

-¡Estoy tan feliz de verte! –Le dijo el moreno sorbiéndose los mocos y limpiándose las lagrimas con el dorso de la mano como si fuera algo tan natural que lo vieran llorar como un crio.

-¡Esta vez te pasaste Granger! -Le reclamo el castaño, ocultando la felicidad que le daba encontrarla por fin, aun le quedaba algo de dignidad en comparación de su compañero.

-No fui yo la que dije que no existía nada en el mundo muggle que pudiera asustarlos, si más no recuerdo se burlaron de todas y cada una de las películas que les mostré. –Les dijo con una seguridad propia de quien sabe que las lleva de ganar.

-Pero esto es demasiado.

-Pudieron rendirse en el momento que quisieran.

Esa declaración hizo que Blaise se girara furioso y le diera un golpe en la nuca al castaño. –Podíamos rendirnos y no dijiste nada. –Lo cierto era que estaba fingiendo su molestia, el también lo había recordado pero no quería ser el primero en rendirse, así que solo estaba tratando de liberar un poco de frustración.

-Les aclare desde que empezamos que podían terminar esto, pronunciando solo un par de palabras. –Aclaro la castaña. –No ha sido mi culpa que sean tan testarudos como para seguir.

-Estábamos tan ocupados en huir de todo esas cosas que nos perseguían que recién lo recordé y cuando apenas le iba a decir, paso lo de ese endemoniado payaso y ya no tuve tiempo. –Dijo con una mezcla de resentimiento y vergüenza, sobándose donde se había golpeado su amigo.

-¿Pues entonces que esperan? Díganlo y acabemos con esto.

-No es tan simple Granger.

-No veo donde esta lo complicado. –Replico la leona.

-Míralo por ti misma. –Le dijo el castaño señalando unos pasos mas allá a Draco que seguía en algo así como un estado catatónico, aferrándose a su adorable sombrilla de florecitas.

-Me lo temía. –Dijo suspirando. –Váyanse ustedes, yo me quedo con el hasta que reaccione.

-¿Por qué? -Pregunto Zabini sin comprender.

-¿No podemos sacarlo de aquí si nosotros decimos las palabras con él?

-No funciona de esa manera Nott, el reto es por equipos pero cada miembro se puede retirar del juego en el momento que quiera, mientras Malfoy no diga las palabras el permanecerá aquí.

-¿Entonces qué hacemos?

-Lo que ya les dije, váyanse.

-¿irnos? –Pregunto el moreno

-¿Pero qué harás si no logras que hable? –Esta vez era el castaño el que preguntaba con curiosidad.

-Tendremos que llegar hasta el final.

-¿El final? –Replico Blaise

-Si, al final tendremos que enfrentar a todos los personajes de las películas que vimos ya que Malfoy no puede ni hablar.

-¿A todos los personajes de las películas que vimos?

-¡Deja de repetir todo lo que digo Zabini! Pareces un loro. –Reclamo ya perdiendo los nervios.

-¡Perdón! –Se disculpo. –Pero no podemos irnos sin Draco.

-No se preocupen, yo lo ayudare a salir.

-No, es que no entiendes Granger, no podemos dejar a uno de los nuestros, aunque sea el estúpido que nos metió en esta mierda.

Hermione sonrió satisfecha, no había imaginado que después de todo los Slytherin tuvieran sentido de lealtad.

-¿Están seguros?

-Bueno tanto como seguros no, pero ya qué diablos. –Admitió el moreno, cediendo una de sus armas –El palo de golf- a la castaña y empuñando el sartén con ambas manos.

-Queremos demasiado a este bastardo impresentable, como para dejarlo. Además a quien atormentaremos cuando salgamos de esta. –Dijo guiñándole un ojo a la castaña.

-Pues como ustedes quieran. –Dijo encogiéndose de hombros. –Sigamos entonces. –Cuando dijo esto ya se encontraba dando vuelta al pomo de una enorme puerta de madera donde les esperaba seguramente otro nuevo personaje salido de alguna bizarra película muggle de espantos.

*o*O*o*

Hermione era una persona dulce, pacífica, amable y educada. Pero que no te engañe por que tras esa apariencia tierna e inofensiva siempre estará el carácter de leona, dormido, pero dispuesto a salir a la menos provocación. Y podía convertirse de una pequeña y linda gatita al depredador supremo, comedor de hombres o magos que le joden hasta que explota.

Eran pocas las ocasiones en la que había perdido los papeles y se había ido de madres su temperamento, trayendo siempre consecuencias que nadie podía imaginar. Eran tan contadas que solo había ocurrido en dos ocasiones y en ambas eran pocos los testigos que pudieron comprobar los alcances que tenia hacer enojar a Hermione Granger.

Entre los pocos que había observado ese fenómeno o mejor dicho, esa metamorfosis obrándose en la generalmente siempre pacifica castaña, estaban sus mejores amigos Harry y Ron, por eso ambos tenían muy bien desarrollado su sentido de supervivencia por eso cuando las alarmas se encendían sabían que era mejor correr sin importar que los tacharan de cobardes, pues era mejor sobrevivir que morir como valientes en las garras afiladas de su amiga.

Draco era otro que había atestiguado en carne propia las consecuencias de despertar un carácter tan indómito como su cabello rebelde, muestra de ello era que había terminado con la nariz rota, después de que su hermoso rostro probara el puño vengador de ella. Eso debió servirle de precedente para escarmentarlo, pero el rubio era demasiado orgulloso y obstinado para desistir o darse por vencido, y pues ahí seguía teniendo el atrevimiento de estirar demasiado "algo" hasta el punto de romperlo. Lo que no había tomado en cuenta era que cuando se resiste lo suficiente y ese "algo" que estiraste no se rompe, puede soltarse y golpearte con tal fuerza, que desearas nunca haber tentado a tu suerte.

Estúpidamente y sin aprender de sus errores, había tentado nuevamente a la suerte para tocarle las narices, ignorando ese brillo asesino en sus ojos castaños cuando le reto, apelando a su orgullo y su valor.

Tenía que haberlo pensado dos veces cuando después de verla palidecer hasta parecer un fantasma, se sonrojo al puro estilo comadreja, por el tono que adquirieron sus mejillas. Otra señal del evidente peligro y que decidió ignorar por estúpido, fue cuando vio como Harry y Ron daban un par de pasos hacia atrás asustados, para poner distancia de por medio y no estar al alcance de la sangre que podría salpicar cuando su amiga le saltara a la yugular. La última señal había sido incluso recibida con un escalofrió a lo largo de su columna vertebral cuando la vio sonreír maligna con sus ojos llameantes de indignación, pero ni eso lo hizo recular.

Decidió ignorarlo todo y seguir adelante solo por joderla un poco y de paso disfrutar de verla con aquella ropa ajustada y más bien poca, trepando a un tubo metálico y dando un show para caballeros.

*o*O*o*

En el departamento de Hermione, en medio de la habitación de invitados que había sido ampliada por medio de magia, estaba una enorme pila de mármol de más de metro y medio de diámetro, llena de un líquido espeso de una consistencia muy distinta al agua normal. Era un pensadero de proporciones mayúsculas dispuesto en el centro de la habitación.

A los laterales se encontraban Draco, Blaise, Theodore y ahora también Hermione, semirecostado en sillas que se inclinaban hacia atrás. Era algo así como las sillas que utilizan en los salones de belleza para lavarte el cabello, pues incluso los cuatro tenias media cabeza dentro del liquido brillante de la pila.

Sobre la superficie del liquido, como si se tratara de una gran pantalla circular los demás podía ver con claridad lo que estaban pensando los chicos o mejor dicho viviendo, pues para ello todo resultaba real aun cuando todo fuera producto de su mente; era como si se encontraran viendo una de las tantas películas de horror que Hermione les había puesto antes. Con la diferencia que eran las mentes de los chicos las que recreaban su propia película de miedo, sin olvidar que estaban siendo influenciados por la gran cantidad de información con la que los había bombardeado la castaña.

No era coincidencia que cada uno de ellos recreara sus propios miedos que antes habían disimulado con risas y burlas hacia aquellas películas de terror muggle.

Eran sus propios pensamientos y miedos los que se estaban revelando y materializándose, era esa la razon que todo les resultaba tan familia, pues eran los mismos lugares que habían visto en la pantalla y que ahora recreaban para su propio terror.

Granger fue minuciosa al prepara el reto, se había tomado demasiadas molestias para que todo quedara perfecto. De manera inocente invito a todos a su casa todas las noches de esa semana para una sesión de cine muggle sabiendo que tenía que trabajar sus mentes con calma para tener el tiempo suficiente de influir y quebrar sus mentes en el momento adecuado.

A nadie le dijo cual sería el reto, su propio equipo sabio que ella planearía todo y bastaba ver su rostro para evitar inmiscuirse demasiado y hacerla enojar más de lo que ya estaba.

El sábado en por la tarde los invito nuevamente a seguir con esa sesión maratónica de cine de terror y ya cuando habia oscurecido invito a todos a quedarse a dormir, no sin antes soltar el reto de esa semana.

Dejo que terminara la ultima de las películas, permitiendo que los Slytherin se explayaras y hablaran de lo ridículo que resultaba la manera en la que los muggles se asustaban con cosas tan patéticas, cuando todos despotricaron hasta el cansancio, ella sonrió.

-¿Entonces ninguna de las películas que vieron les asusto realmente?

-Ninguna. –Dijeron a coro

-¡Oh vamos! No se hagan los duros, estoy segura que si ustedes se toparan con alguno de personajes de esas películas estarían muertos de miedo.

-Por favor Granger, no digas tonterías. –Rodo los ojos Malfoy.

-Nosotros no nos asustaríamos nunca por ninguno de esos monigotes que a leguas se nota que son falsos y escasos de imaginación. –Agrego Nott.

-Sin el afán de ofender, creo que ese tipo de cosas, solo puede asustar a los muggles.

-¿Están seguros? –Reto sonriendo.

Esa sonrisa era una mala señal, todos lo sabían, les bastaba mirar el brillo en sus ojos, pero eran demasiado orgullosos para retractarse.

-Por supuesto que estamos seguros.

-Entonces ahí tienen el reto.

-¿A qué te refieres?

-A eso precisamente, ya que dicen ser inmunes a una buena dosis de miedo, los retamos a que aguanten una sesión vivida de todas esas películas de las que se han estado burlando.

-Por favor Granger, eso es simplemente ridículo.

-Además no vemos como puedas hacer eso.

-Es fácil Nott, tan fácil como utilizar un pensadero y un par de pociones especiales.

Así fue como todo comenzó. Una vez soltado el reto no había marcha atrás, ni posibilidad de retractarse.

Harry, Ron, Ginny y Luna se mostraban encantados por el ingenio de su compañera de equipo que se habia tomado todo tipo de molestias para conseguir aquel pensadero de tamaño familiar, además de una serie de pociones que derramo sobre el liquido plateado que estaba preparando en la enorme pila, y de las que no estaban del todo seguros que fueran legales.

Eran en pocas las ocasiones en las que la siempre perfecta Hermione Granger rompía las reglas, la mayoría de las ocasiones lo había hecho para lograr un bien mayor y el proceso salvar el pellejo de sus amigos, pero esta ocasión lo hacía con plena conciencia de salirse con la suya y cobrar una gran deuda. Lo cierto era que no se arrepentía en lo más mínimo.

Fue clara al dar las instrucciones. Tomarían los tres una poción para inducir el sueño, no sin antes colocarse cómodamente en las sillas previamente alineadas alrededor del pensador de tal manera que los demás pudieran ver con claridad lo que estaban pensando.

No fue difícil hacer una poción que sirviera de conector y que vertió en el agua, para lograr que las mentes de los tres se enlazaran, por decirlo de una manera coloquial. De esa forma todos estarían juntos compartiendo las mismas circunstancias que regirían el curso de su propia película de miedo.

A pesar de lo que suponían todos, Hermione no había utilizado ningún medio para incrementar sus miedos, solo había trabajado con sus mentes de tal manera que todas las películas que habían visto quedaran en su memoria reciente para que fueran amplificados aquellos temores que guardaba su subconsciente. Además tomando en cuenta que todo era similar a un sueño, contaba con el hecho de que la pesadilla en si misma sensibilizara todo sus sentidos, al punto de dejar salir a flote sus temores más profundos.

Bastaba poner una pista con la música de las películas y lograba encaminar a sus mentes a un nuevo horror, o incluso susurrar unas cuantas palabras que sirviera de detonante para recordar alguna de las muchas cintas que vieron.

Les explico con calma que podían salir en el momento que quisieran, con solo pronunciar un simple "Me rindo" y que eso implicaba que perdieran el reto semanal y por tanto serian castigados los miembros del equipo que habían participado y fallado.

Pero como estaban las cosas, se daban cuenta que estaban en tal estado de pánico que inicialmente habian olvidado las instrucciones o eran tan testarudos y orgullos que preferían no hacerlo, pero después de lo ocurrido con Draco, sabían que habían llegado al límite y que de no hacerlos recapacitar o ayudarles a salir, simplemente por si solos no encontrarían la manera de salir o llegar al final para terminar con la prueba y aun a pesar de todo, creía que ya había sido suficiente.

*o*O*o*

La semana anterior.

Hermione se había tomado muchas molestias por poner en su lugar a ese trió de maniacos depravados, pero especialmente a Malfoy. Era demasiado seria la ofensa hecha y no era para menos, pues se habia visto arrastrada junto con Ginny y Luna por el reto anterior a tomar clases de Pole Dance y no solo eso, todo había culminado hasta que perdieron todo sentido de la vergüenza y el decoro, y termino subiéndose a una pista de baile con un tubo al centro para dar un espectáculo en un club nocturno sumamente exclusivo que había abierto sus puerta para dicho evento gracias a las influencias de los Slytherin.

Había jurado que les cobraría muy, muy caro su atrevimiento, de ser posible no pararía hasta verlos suplicando y llorando por su perdón. En eso pensaba cuando estaba a punto de salir al escenario, tenía el rostro rojo de vergüenza cuando la música comenzó a sonar y se encontró retirando la bata que cubría su vestuario, no servía de mucho que su indumentaria fuera tan escasa y sugestiva. Pero no podía darse por vencida sin siquiera haberlo intentado y mucho menos siendo la ultima en realizar su performance.

Ginny fue la primera, había cogido cierto gusto por eso baile, que considero como un buen deporte para tonificar los músculos de sus piernas y brazos. Como buena deportista que era había sacado provecho del ejercicio y concentración que implicaba trepar y mantenerse sobre el tubo sin romperse la cabeza en el intento. Le fue de gran ayuda que Hermione las documentara sobre ese tipo de bailes gracias a varias películas muggles donde las protagonistas bailaban y actuaba, además claro de las clases exprés que se vieron obligadas a tomar.

Para la pelirroja fue algo divertido, pero tuvo que contener su emoción y euforia para que Hermione no sufriera un colapso nervioso. Y entre las películas que vio, hubo una la que capto por completo su atención, no solo por lo erótico que resultaba el baile, sino el doble sentido que implicaba que hiciera un performance utilizando a cierto reptil que a su manera hacía alusión al trió de Slytherin que les habían puesto la famosa prueba.

Así pues cuando las luces se ajustaron Ginny Weasley salió al escenario personificada como Salma Hayek en la película "Del crepúsculo al Amanecer", llevando sobre la cabeza aquel enorme penacho de plumas multicolores y cubriendo parte de su cuerpo con una capa negra de la que no tardo en desprenderse en cuanto la música de una guitarra comenzó a llenar el ambiente.

Harry y Blaise escupieron las bebidas que acababan de llevarse a la boca como si fueran aspersores, mojando a uno incrédulo Theodore que ni siquiera se preocupo de que acabaran de escupirle al rostro sus bebidas. Por otro lado Ron se puso colorado igual que su cabello y desvió la mirada avergonzado, después de todo, la mujer que tenía delante era su pequeña hermana y aquello no le causaba ninguna gracia. De hecho si se mantenía quieto y no lanzaba maldiciones a diestra y siniestra era porque había sido amenazado con anterioridad, y las palabras de advertencia de Hermione aun le retumbaban en los oídos.

-Si te atreves a arruinarlo todo, te juro que vas a arrepentirte Ronald Bilius Weasley.

-Pero yo…

-¡Pero nada! -Le advirtió acorralándolo contra la pared, señalándolo acusadora con el dedo. –No he tomado esas estúpidas clases, ni he reunido el valor para cumplir con el reto, para que tu vengas a echar por tierra todos mis esfuerzos. –Estaba verdaderamente furiosa, tanto que el pelirrojo no se atrevió a replicar, sabiendo que de hacerlo sería su fin. –Así que pase lo que pase, te quedaras callado y no aras escándalos, mucho menos desistirás o renunciaras a nuestro nombre. Porque te prometo que si lo haces, me desquitare contigo y no con ellos por toda esta mierda. ¿Te quedo claro?

El pelirrojo fue incapaz de hablar, pálido y paralizado por el miedo se limito a asistir con la cabeza y Hermione tomo por buena su respuesta liberándolo. Era esa amenaza y saber que era capaz de cumplir su palabra, lo único que lo mantenía en silencio intentando no mirar a su propia hermana perdiendo el pudor en aquel escenario.

Por otra parte Pansy y Astoria tenían sonrisas maniacas en el rostro y apenas empezar el show de la pelirroja se fueron tras bambalinas, dispuestas a entrar en el juego aun cuando no fuera necesario, después de todo, dos Slytherin en toda la regla, jamás se dejarían opacar por dos Gryffindor y una Ravenclaw, ellas demostraría que podían hacerlo mucho mejor.

Los chicos ni siquiera notaron como sus amigas se levantaban de la mesa y se alejaban, estaban demasiado ocupados viendo como debajo de la capa Ginny llevaba una diminuta lencería de color negro y sobre los hombros una enorme serpiente que se enredaba con gracia sobre su cuerpo.

La pelirroja movía sensualmente sus caderas. Era hipnótico verla interactuar con aquel enorme animal que cada tanto tiempo siseaba y sacaba su lengua viperina, además ver la manera en la que se frotaba y enroscaba en aquel cuerpo de piel blanca y curvas voluptuosas. Y mejor ni hablar de aquellas pequeña, que digo pequeñas, es mejor decir diminutas prendas que apenas dejaban nada a la imaginación.

Los tenían a todos babeando, bueno todos menos su hermano que seguía intentando mirar a cualquier lado menos a ella. Dos chicas que trabajaban de planta en aquel lugar se acercaron a una señal de Ginny para llevarse a su mascota y que ella pudiera seguir con su acto. Camino sensual a través de la pista hasta llegar frente a la mesa principal donde estaban los chicos, sin dejar de moverse lenta y sensualmente.

Eligio a Blaise para proseguir con su rutina y tomando la botella de licor que tenían en la mesa, comenzó a juguetear con ella, para después verter un poco del liquido ambarino por arriba de su rodilla para que corriera por su pierna hasta los dedos de su pie derecho para hacer que bebiera de él, un atontado y mas que excitado moreno, que lambia con avidez las gotas de vino que le ofrecían de aquella manera tan peculiar.

Ron no pudo mirar más y se levanto de manera abrupta de la mesa, con los puños apretados y mordiéndose la lengua para contener las maldiciones que deseaban salir de su boca, se refugió en el baño esperando que todo pasara rápido, incluso esas ganas de apretarle el pescuezo a Zabini hasta hacerle vomitar los pulmones, por ver a Ginny de esa manera, aunque siendo justos, tendría que hacer lo mismo con Malfoy, Nott, ese tal Steven dueño del lugar que debe ser más o menos de su misma edad y por supuesto, también a Harry que estaba a nada de comenzar a babear sobre la mesa y que incluso se había acomodado las gafas para ver mejor los sensuales movimientos de la pelirroja que en algún tiempo había sido su novia.

Sobre el escenario se sentía poderosa, deseada, podía notar la manera en que la miraban con lujuria, incluso con hambre, como si se tratada de una jugosa presa que esta tan cerca y que al mismo tiempo no podían tocar. Cuando fue suficiente con el pie empujo el pecho de Blaise y ella misma bebido directo de la boquilla de la botella, sin tragar el licor le ofreció de beber de nuevo al moreno, de su propia boca.

Zabini se moría por besarla, teniéndola tan cerca no debía ser difícil, pero se encontraba petrificado ante la visión de esa fémina que parecía más una amazona que una mujer real, de carne y hueso. Cuando intento estirarse para posar sus labios sobre los suyos ella se alejo altanera para volver al centro de la pista donde un brillante tuvo la esperaba. Había terminado la dinámica que imitaba de aquella película y ahora venia su examen profesional para aplicar lo que había aprendido. La música continuaba lenta mientras una voz masculina susurraba la letra de una canción a la que nadie prestaba atención. Valiéndose de sus manos comenzó a subir y cuando estuvo en lo más alto enredando las piernas, soltó sus manos, moviéndose hacia atrás hasta sentir el frio del metal en su espalda dando una increíble vista de su cuerpo, comenzó a bajar lentamente hasta terminar recostada contra la duela del escenario, en el momento justo que el ultimo acorde de la canción sonaba.

El moreno comenzó a gritar, pidiendo que repitiera el show, mientras no dejaba de aplaudir, sacando al resto de los varones del transe, también comenzaron ovacionar su actuación cuando la chica ya estaba oculta tras la cortina. Con alivio Ron regreso al saber que podía respirar tranquilo sabiendo que al menos su hermana no volvería a salir.

Digamos que después salieron juntas Pansy y Astoria improvisando un acto, que les salió medianamente bien, en el cual los que más disfrutaron fueron Ron y Harry, siendo los afortunados elegidos que gozaron de la atención absoluta de ambas. Cabe mencionar que estuvieron al borde del infarto cuando las dos se deshicieron del sujetador quedando en Topless, de tratarse de algún comic japonés sin duda en esos momentos hubiera salido sangre de sus narices. Igualmente fueron ovacionadas por todos, pero especialmente por dos entusiastas leones.

Como siempre Luna era una historia aparte. No comprendía por que Hermione se encontraba tan ofuscada, después de todo solo se trataba de aprender y preparar un baile muggle que no le parecía nada fuera de lo normal tomando en cuenta que no comprendía la mayoría de las costumbres muggles esta no le parecía tan mala.

Por más que se había esforzado Granger al hacerle ver su punto, simplemente no logro tener el efecto esperado en su amiga. Cuando hablo sobre el tubo para aleccionarla incluso se mostro curiosa, cuando intento asustarla o mínimo que se indignara un poco al mencionar que algunas mujeres lo hacían por dinero y se quedaban desnudas, solo logro que la rubia preguntara sobre si era un buen negocio, además de cuestionarle que había de malo con ir desnudas cuando habían nacido de esa manera. Después de eso la castaña dejo de intentarlo.

Sin pena, ni gloria se presento en las clases de pole dance enfundada en un mono naranja en un material que se ajustaba a su cuerpo, peinada con dos trenzas que le daban una apariencia extrañamente infantil y sensual al mismo tiempo. Y había sido una alumna tan entusiasta que la maestra la alago por su buena disposición y por la flexibilidad que tenia con su esbelto cuerpo. Hermione hubiera querido decirle a aquella mujer que no la animara mas, pues Luna incluso parecía tan alegre y feliz que poco faltaba para convencerla que bailar Pole Dance era su verdadera vocación.

Nadie hubiera imaginado que alguien de la apariencia de la Lunatica Lovegood pudiera afectarle siquiera un poco con su baile, al final, todos tuvieron que tragarse sus palabras y terminar aplaudiendo por el esplendido trabajo de la rubia.

Ajustando de nuevo las luces hicieron que el escenario quedara casi completamente en penumbras, solo una tímida luz iluminaba el lugar donde se encontraba el tubo metalico en el centro de la pista.

Luna se había inspirado en otra película que le pareció sumamente graciosa, al menos lo poco que entendió de "Closer", ella personificaba a Natalie Portman, con un conjunto interior diminuto en color piel, además llevaba una peluca color rosa chicle ocultando su largo cabello rubio.

Era toda una delicia ver los gestos en su rostro, la concentración y armonía de sus movimientos, encontrar que a pesar de ser esbelta su cuerpo era armonioso y bien proporcionado. Su performance era sencillo en comparación con el de Ginny, sin embargo, en nada lo desmerecía.

Cuando su delgada y pálida mano tomaba en el tubo, parecía que lo acariciaba, como acariciaría al hombre de sus sueños, no era que bailara sobre una entidad fría y sin vida, por lo contrario parecía que bailaba en torno de algo vivo que podía sentir el toque de sus manos, el calor de su piel, incluso la necesidad de su cuerpo. Subía y bajaba agitando sus cadera, rozando el frio metal, meciéndose al ritmo de la música, hipnotizando a todos, que la miraban con ojos desorbitados y las bocas abiertas.

Theo tenía serios problemas para contenerse, la excitación le estaba causando estragos y sudaba copiosamente deseando poder tocarla, fue justo ese momento que sus miradas se engancharon, que se encontró con la fuerza de otro sentimiento mucho mas intenso.

-Lárguense, déjenos solos un momento. –Siseo amenazante sin apartar la vista de los ojos azules de Luna.

Todos entendieron que no había manera de replicar, la amenaza había sido tan clara y directa que sin comprender por qué se vieron obedeciendo al castaño y le otorgaron el espacio que deseaba, se apartaron en dirección al bar en el otro extremo del lugar.

Luna seguía metida en su papel, caminando sin dejar de bailar hasta estar sobre la mesa de Nott que pasaba saliva con dificultad al tenerla tan cerca. Contuvo el aliento cuando se desprendió del sostén liberando sus pechos blancos y después deslizo lentamente las bragas hasta quitárselas y quedar completamente desnuda cuando la música termino. Después solo se inclino Luna para colocarse de nuevo la ropa sin dejar de sonreír.

-No sé porque, pero creo que lo correcto es que pagues por lo que acabas de ver. –Dijo con simpleza.

Nott tampoco entendía nada estaba demasiado consternado y excitado para poder pensar con claridad que solo hizo lo que le pidió, saco su cartera y le entrego todo el contenido de esta.

Con un montón de billetes en su ropa interior y otro tanto en su mano, le pregunto intrigada. –No será esto demasiado.

-Digamos que si tuviera más, te lo daría todo.

-Está bien entonces. –Dijo antes de alejarse dando pequeños saltitos.

-¿Crees que ya podamos regresar? –Pregunto en un grito un fastidiado rubio, que moría por ver el último acto.

-Pueden regresar. –Les indico.

Cuando todos estuvieron de nuevo en la mesa el moreno pregunto. -¿Qué fue todo eso?

-Nada que te importe.

-La verdad es que si me importa un poco, digamos que me da curiosidad. –dijo sonriendo con desenfado.

-Supongo que es la misma curiosidad que debería sentir Weasley sobre las intenciones que tienes sobre su pequeña hermana. –Le susurro al oído para que solo el escuchara.

Como por arte de magia hizo que se callara, cosa que por si sola era casi un milagro, tomando en cuenta que eran pocas las cosas que logran hacer que guardara silencio cuando se proponía fastidiar.

Los demás no pudieron agregar nada pues en ese momento comenzaba a escucharse la música que indicaba la entrada de Hermione Granger a la pista.