El miedo nos mantiene alerta, con el frio sudor que resbala por nuestras espaldas y dispara un golpe de adrenalina que hace sudar nuestras manos y activa nuestros pies para corres de ser necesarios, sin embargo, es ese mismo sentir el que a veces nos limita, que nos mantiene asfixiados bajo su yugo, burlándose a nuestras costillas por que dejamos pasar oportunidad que quizás jamás se repitan.
Draco vio saltar a Hermione, desaparecer en el vacio y el terror trepo por su cuerpo hasta sacudirlo y dejarlo sin aliento. Pudo dejarse caer de rodillas vencido pero ya era tiempo de afrontar los temores.
Por un momento la tensión en su cuerpo era tal que apretaba los puños con fuerza, al igual que sus dientes que comenzaron a rechinar, su cuerpo se estremecía y sudaba presa del pánico, sin embargo, un instante después cuando pensó que de nuevo entraría en shock algo cambio en su interior. Giro para ver a Blaise y a Theo que no daban crédito a lo ocurrido.
-¡Vamos por todo! – Les dijo y sin apartar su mirada gris de sus amigos se lanzó también al vacío.
Blaise comenzó a reír de manera maniaca, entre una crisis de nervios o de histeria pura, el punto es que tomo del piso la sombrilla azul que habían soltado y abriéndola se lanzo también al meno estiro de Mary Poppins.
Theodore Nott bufo frustrado. Tenía claro que tenía que saltar, pero la manera de hacerlo de Zabini rayaba en lo absurdo por no llamarlo de otra manera. Conteniendo el aire de sus pulmones se acercó al precipicio apretando los ojos y dio un paso que lo llevo al vacío.
Draco, Blaise y Theo despertaron de su largo "sueño" jalando aire con fuerza como si se hubieran estado ahogando.
-¿Están bien? –Les pregunto Pansy y Astoria tendiéndoles toallas para que se secaran sus cabellos mojados por estar parte de sus cabezas dentro del agua del pensadero.
A pocos pasos Hermione hacia lo mismo. Con una toalla blanca estaba envolviendo sus cabellos.
-¿Esta vez te has superado? –Admitieron los Slytherin.
-Eso sacan por quererse pasar de listos. –Contesto levantando la barbilla orgullosa.
Draco le miró fijamente ante su actitud de reto. Permanecía con el rostro serio e indescifrable sosteniéndole la mirada. Cuando recupero las fuerzas se levantó de la silla para cortar la distancia y plantarse frente a la castaña que no se amilano y se mantuvo firme en su lugar.
El rubio no pronuncio palabra, pero la tomo por la cintura y la beso ante la sorpresa de todos, menos de la rubia Lovegood que comenzó a aplaudir entusiasta, como si fuera lo mas normal de mundo que ese par que Vivian en guerra constante se besaran.
-Un miedo menos. –Dijo cuando al fin la soltó mirándola a los ojos de manera penetrante.
Una sonora bofetada rompió el silencio que se había formado en ese momento, ante el desconcierto de la mayoría y que Luna se había distraído un momento al ver uno de esos seres que flotan sobre las cabezas de los enamorados.
-¡Nunca sin mi permiso Malfoy! –Levanto su dedo acusadoramente enterrándolo en el pecho del muchacho que tenía delante.
Draco se encogió de hombros. –Es solo un inicio, tenía que empezar de alguna manera. –Sobándose la mejilla agrego. –Sigues teniendo una fuerte derecha.
Hermione sonrió, tenía las mejillas arreboladas por la vergüenza de ser asaltada de esa forma por Draco, sin embargo, había que reconocer que fue algo mucho más que agradable.
. . .
En torno a la mesa del comedor en el departamento de Granger estaban ambos equipos dispuestos todos a terminar con aquel reto, aunque algunos no lo hacían de buena gana, sabían que de no hacerlo las consecuencia por negarse serian severas.
-Me aterran las arañas. –Declaro Ron con el rostro tan rojo como su cabello. –De niño rompí la escoba de los gemelos convirtieron mi oso de peluche en una enorme araña.
-¿Una araña? Eso es ridículo. –Dijo Zabini soltando una sonora carcajada.
-Al menos no me asustan las muñecas. –Acoto el pelirrojo con las mejillas aún más encendidas entre la vergüenza y la indignación.
-No cualquier muñeca, solo las diabólicas. –Ofendido el moreno dijo como si eso lo explicara todo.
-Ustedes dos dejen de discutir. –Advirtió Hermione golpeando la mesa para poner orden.
Tanto Ron como Blaise prefirieron callarse antes de desatar la ira de la castaña. Aunque ninguno de los dos admitiría en voz alta que les causaba bastante miedo ver a la leona furiosa, pues nunca se sabía en que podían terminar las cosas y sí que podían lograr tener que lidian con sus más grandes terrores por tocarle las narices.
-Bueno hasta el momento sabemos que a Blaise le teme a las muñecas, Ron a las arañas, Draco a los payasos y yo a las alturas. –Guardo silencio evaluando la situación antes de posar los ojos en Nott. –Nunca nos explicaste por que le temes a los cuchillos.
Teo paso saliva con dificultad al mismo tiempo que la sangre huía de su rostro dándole un color cenizo.
-Es una larga historia.
-Que estamos dispuesto a escuchar. –Agrego Draco ganándose una mirada envenenada de su amigo.
*o*O*o*
Theodore Nott (Belonefobia-fobia a los cuchillos)
Antes que nada debo de aclarar que eso pasó hace mucho tiempo, no soy la misma persona que fui y no me miren de esa manera, es cierto. –Bufe tratando de evitar la mirada de Luna.
Draco, Blaise y Pansy deben de conocer a las hermanas O'Nell, aunque el resto de ustedes dudo mucho que las conozcan, porque ellas no estudiaban en Hogwats sino en la Academia Mágica Beauxbatons.
Marine y Mandi eran gemelas, tenían nuestra edad y de niños solíamos jugar juntos antes de que tuvieran que vivir en el extranjero, sin embargo, en vacaciones solían regresar a la mansión O'Nell que estaba muy cerca de la mansión Malfoy.
El punto es que en unas vacaciones de verano comencé a salir de Mandi, lo que no evito que hiciera lo mismo con Marine, sin que ninguna de las dos se diera cuenta al principio. Digamos que llegue demasiado lejos con ambas y todo iba de maravilla hasta que se dieron cuenta, y como podrán imaginar no estaban muy contentas con todo el asunto.
Lejos de reclamarme hicieron como que nada pasaba Marine me dijo que sus padres y hermana estarían fuera de la mansión todo un fin de semana y que podríamos aprovechar muy bien ese tiempo.
Sinceramente no lo vi venir, estábamos en la cama divirtiéndonos como muchas otras veces cuando Marine tuvo la idea e jugar un poco por lo que me amarro a los postes de su cama con unas mascadas las muñecas y tobillos. Cuando estuvo bien segura de que no podía soltarme se levantó de la cama poniéndose encima una bata antes de correr a abrir la puerta.
No esperaba que Mandi entrara con un enorme cuchillo de plata en la mano y una mirada maniaca fija en mi. –Trague saliva ante el recuerdo.
Yo estaba desnudo completamente expuesto y a su merced. A esas alturas Marine tambien tenia un cuchillo en la mano, pasando la punta de este por mi piel desde mi rostro hasta mi garganta, deteniéndose en mis… partes nobles.
A esas alturas estaba bastante asustado, pues amenazaban con convertirme en un eunuco con los cuchillos que tenían en mano.
Aun puedo sentir el frio de las hojas de los cuchillos danzando contra mi piel mientras yo me retorcía intentando liberarme. Tuve la vendita suerte de lograr soltar una de mis manos con la cual pude alcanzar mi varita que descansaba en la mesita de noche mientras ellas parecían afilar sus cuchillos antes de convertirme en un alfiletero humano.
No me detuve siquiera a tomar mi ropa, salí desnudo de aquel lugar a toda carrera mientras esas aterradoras mujeres me lanzaban cuchillos. Vi clavarse uno en el marco de la puerta del dormitorio cuando pude atravesarlo y no me detuve a ver nada mas.
-Esa fue la noche en la que llegaste desnudo a la mansión para pedirme ropa. –Dijo en medio de una carcajada el estúpido de Draco haciendo que rodara los ojos.
-Si. –Acepte sintiendo mi rostro caliente por la vergüenza.
-Ahora entiendo por qué ninguna de las dos volvió a hablarnos. –Blaise parecía entretenido sacando conclusiones y riéndose a mis costillas.
-¿Qué es un eunuco? –Pregunto con curiosidad Luna y yo simplemente no supe cómo explicarle sin perder la poca dignidad que aun me quedaba.
-Los eunucos son hombres que han sido castrados, generalmente con la intención de cuidar a las mujeres de algún harem. –Explico la enciclopedia andante de Granger.
-Ahora entiendo porque te dio miedo Theo, tuviste mucha suerte, pudo ser muy doloroso. –Dijo Luna y para variar la simpleza de su comentario hizo que de nuevo todos soltaran una carcajada.
*o*O*o*
Astoria era un poco claustrofóbica. De niñas la tarada de su hermana mayor la había dejado encerrada en un armario por casi un día entero porque no le quiso prestas una de sus muñecas preferidas.
No era un miedo demasiado grande, pero la ponía demasiado nerviosa los lugares cerrados, por esa razón cuando estaban en el colegio dentro de las aulas prefería estar cerca de las ventanas. Lo que nadie fue capaz de comprender con claridad era el verdadero tormento por el que paso todos los años en el colegio.
Había que recordar que la sala común de Slytherin está ubicada detrás de la entrada escondida de las mazmorras, sus ventanas dan a las profundidades del lago negro, por lo que con frecuencia podían ver al calamar gigante o alguna de las criaturas que ahí vivian. Por lo tanto era imposible no sentir que aquel lugar era algo similar a una tumba subterránea o al menos así lo sentía Astoria. Por esa misma razón intentaba pasar el menor tiempo posible en su habitación o la sala común.
Aunque también fue el pretexto perfecto apenas tuvo la edad suficiente para comenzar con sus andanzas de cama y pasar las noches en camas ajenas. en otras salas comunes. Por supuesto esto no lo menciono, lo que no evito que una sonrisa traviesa le iluminara el rostro al recordar su etapa en el colegio.
. . .
La historia de Ginny Weasley fue muy distinta. La pelirroja no tenía fobias, lo que no quería decir que no tuviera miedos intensos con los que luchaba contantemente.
Mientras los demás contaban sus historias ella se quedó un rato en silencio evaluando su vida, escarbando en su interior para poder definir cuál era su peor miedo. No era sencillo ser critica para encontrar con sinceridad que era lo que mas le aterraba, sin embargo, cuando la risa de Ron sobresalió entre las demás y levanto la vista para encontrarse con su hermano a lado de Harry desasiéndose en carcajadas, supo con certeza cual había sido su más grande miedo desde niña.
Por esa razón cuando Astoria termino la historia que le hizo desarrollar cierto grado de claustrofobia ella levanto la voz para ser escuchada. Bien pudo esperar a ser la última, pero ya que había encontrado esa voz interna y el miedo sosegado que estaba en su interior prefirió seguir el ejemplo de Hermione para ser lo suficientemente valiente para encarar sus miedos.
-En muchos momentos de mi vida he sentido miedo. –Comenzó a decir con cuidado con los ojos fijos en los de Ron. –Siendo la menor de mis hermanos y la única mujer no era sencillo ganarme un puesto.
-No sé de qué hablas Ginny. –Dijo confundido el pelirrojo.
Ginny rodo los ojos con fastidio. –Siempre tuve miedo de no ser suficiente. Todos me consideraban demasiada pequeña y débil para hacer cualquier cosa por mi misma, vivía a la sombra de mis hermanos.
-Eso no es cierto. –Soltó ofendido Ron.
-"No puedes acompañarnos eres demasiado pequeña" –Ginny imito la voz profunda de Ron. –"No debes volar en escoba, puedes lastimarte" –Continuo. –"Eres solo una niña que puedes saber"
Hermione no pudo evitar sonreír ante las increíbles imitaciones de su amiga. Conocía demasiado bien a la pelirroja como para saber de sus miedos y lo difícil que fue superarlos para convertirse en la mujer decidida y segura que era ahora.
Ron enrojeció. –Solo te queríamos proteger.
-No estoy diciendo que no lo agradeciera, pero debes comprender que a la larga esa sobreprotección me paso factura. Hiciera lo que hiciera sentía que no era suficiente, que nunca podría ser tan audaz como Charly y Bill o tan graciosa como los gemelos, incluso tu, te la pasabas de una aventura en otra arriesgando la vida y yo, simplemente era solo una sombra, asi me sentía.
Ginny busco los ojos verdes de Harry antes de proseguir. –Creía que no era lo suficientemente buena para estar a su lado. Me llevo muchos años vencer mi timidez y mi miedo para comenzar a creer en mi misma.
Hermione parecía una madre orgullosa al lado de Ginny. Notaba claramente la mirada que le dedicaba a Harry, después de todo el fue en aquel entonces su amor platónico y quien la impulsara a buscar su propio camino.
-¡Ya está! –Exclamo aliviada la pelirroja.
-¿Eso es todo? –Pregunto incrédulo Zabini.
-Sí, eso es todo.
-No puede ser que ese sea tu mas grande miedo.
-Pues lo es. –Dijo comenzando a molestarse la pelirroja.
-Eso no es justo.
-¿Qué es lo que no es justo?
-Que tengas un miedo tan patético.
-Mejor no hablemos de cosas patéticas. –Se burló mirándolo de arriba abajo.
-¿Qué quieres decir eso? –Soltó ofendido el moreno.
-¡Basta! Cálmense. –Pidió Hermione, pero ambos la ignoraron y siguieron discutiendo ignorando a todos los demás.
La castaña puso los ojos en blanco y decidio ignorarlos también.
-¿Tiene hambre? Que les parece si vamos a comer algo antes de seguir con esto.
Todos aceptaron y salieron del lugar dejando a ese par de locos discutiendo sobre quien era mas patético.
Lo que nadie fue capaz de prever que en el calor de la discusión se habían acercado peligrosamente. Una cosa llevo a la otra y estando tan cerca el uno del otro, al final hicieron lo único que se podía hacer estando en esas circunstancias. Se besaron como si no hubiera un mañana.
