Sushi

(LP)

El camino de regreso a la fiesta de mi suegra no fue nada fácil.

Mi mente luchaba contra mi corazón. Asumir algo con Jennifer ponía en riesgo todo lo que había conquistado profesionalmente. Y quedarme sin ella…Bueno, estar sin ella es mucho peor que quedarme sin las otras cosas.

Salir y dejar a Jennifer con el corazón partido fue la decisión más difícil que nunca he tomado. Estaba segura de que era lo mejor para ella. Lo mejor para las dos. Ya he estado del otro lado y sé la mierda que es.

Decidí llamar a mi estimado marido y le dije que nos veíamos en casa. Ya era tarde y necesitaba descansar, mañana sería un largo día de grabaciones.

Además, no tenía la cabeza para pasar más tiempo socializando en casa de sus padres. Era siempre lo mismo. Además de posar para los medios, también teníamos que fingir ser una pareja enamorada de cara a su familia. Era parte del acuerdo. Tal vez Jennifer tenía razón. ¡Aquel teatro era de hecho una mierda!

Metí el coche en el garaje. Entré y pasé soterradamente por la sala, me estaba escondiendo de mí misma. La verdad es que estaba destrozada, con el corazón partido, y si pudiera, desaparecería de ahí.

Me fui hasta el baño, separé algunas cremas y me di una ducha rápida. Saqué mi pijama y apagué el móvil.

Definitivamente, hoy dormiría en el cuarto de huéspedes.

Dos mensajes nuevos:

"Lana, ¿a dónde te has ido? Me dijiste que salías a comprar algo para el dolor y me llamas para decirme que no vuelves más. ¡No podía discutir por teléfono, pero nuestro acuerdo envuelve los eventos sociales de mi familia! ¡Qué mierda! ¡Tenemos que hablar! F."

Resoplé. Fred no tenía la menor comprensión por todo lo que yo estaba pasando. Solo se preocupaba si su nombre se veía envuelto.

"Será difícil enfrentar al mundo entero sin ti a mi lado. Quería entender tus motivos, me he estrujado la cabeza y todavía no he encontrado nada que tenga sentido. Jennifer"

"Mi niña…¿Cómo podría explicarte que no puedo estar contigo sencillamente porque no podría estar sin ti…? ¡Nunca entenderías!"

"No te he dicho que no. Solo te pedí que me entendieras. LP"

Era exactamente eso. Necesitaba que ella me entendiese.

Me quedé dormida recordando las dulces palabras que había escuchado. Fred volvió borracho y comenzó a llamarme a gritos. Salté de la cama cuando abrió violentamente la puerta del cuarto.

«¿Qué mierda estás haciendo?»

«Durmiendo. ¡Tengo que despertarme dentro de poco! Y tú deberías hacer lo mismo si no quieres retrasarte»

«¡No me cuentes cuentos, Lana! Sé que te fuiste para verte con ella» Fred estaba como loco y caminó furioso hacia mí.

«¡Estás loco! ¡Sal de aquí!»

«Solo me voy cuando lo admitas. ¡Vamos! ¡Admítelo! ¡Estás enamorada! ¡Y de alguien de ese mundo de mierda en el que vives!»

Agarró mi brazo y me empujó hacia la pared, sus ojos estaban rojos y amenazantes.

«¡Te he dicho que salgas! ¡No te acerques a mí!»

«Ah, Lana…¿Ahora te haces la santa, eh?»

«¡Cierra la boca, no te atrevas a hablar de mí!»

«¡Entonces, sé una mujer, al menos ahora, y admite que estás enamorada y fuiste a verla!»

«¿Quieres saber? ¡Sí, estoy enamorada! ¡Y sí, fui a verla, y saldría de aquella fiesta cuantas veces fuese necesarias para verla de nuevo!»

«¡Nuestro acuerdo ha acabado! Mañana te vas» Finalmente me soltó el brazo y salió rápidamente del cuarto. Nada de aquello me asustó. Si él no me dejase, de alguna manera lo hubiera hecho yo. Aquel teatro necesitaba un punto y final.

A la mañana siguiente no lo vi durante el desayuno, era lo habitual. Cuando fui a prepararme mi té, vi una bolsa plateada, con una nota a su lado.

"Querida esposa… (detestaba cuando era irónico)

Como te habrás dado cuenta, me quedé hasta tarde anoche en la fiesta y me he levantado temprano hoy. Habrías hecho lo mismo si hubieras acompañado a tu marido. Teníamos un acuerdo, has roto no solo la primera, sino las dos únicas reglas impuestas. Siendo así, no veo por qué tenemos que seguir compartiendo la misma mesa para cenar. (Ya que nunca la compartimos en ninguna otra de las comidas).

Algunas veces pensé que podríamos entendernos. Tú reías mis bromas y yo te encontraba divertida. ¿Qué más se necesita para envejecer al lado de una persona si no es ser feliz? Pensé que compartías ese pensamiento conmigo…De cualquier manera creo que nuestro futuro juntos ya no es prometedor. Espero que encuentres tu camino.

¡Ah! Ayer no tuve tiempo de darte el contenido que hay en la bolsa plateada. Costó una pequeña fortuna. Considéralo como parte de lo que recibirás en el divorcio.

Con amor, Fred"

Estaba estupefacta.

Inmediatamente abrí la bolsa, pensé encontrar cualquier cosa dentro, pero lo que vi no me lo esperaba.

Había cinco copias de un cd. En la caratulas de todos estaba escrito con tinta verde: Ascensor estudio 108-Lana y Jennifer.

Mi corazón aceleró y no me podía creer lo que tenía delante. Finalmente estaba libre de las garras de los buitres carroñeros.

Quería compartir también esa alegría con ella. Miré mi móvil, pero no tuve valor para hacerlo después de la última conversación.

Salí de casa aliviada y conducir hasta la ABC fue agradable. Ya había olvidado que todavía tenía que alquilar un apartamento y mandar a alguien a recoger mis cosas de casa de Fred. Obviamente, quien dejaría la casa sería yo.

Era la primera vez que me encontraría con parte del elenco después del episodio con Jennifer. Me pregunté hasta dónde sabían sobre lo que pasó, los cotilleos corrían por los estudios. Ciertamente no lo dejarían pasar. Me preparé psicológicamente.

Estacioné mi coche en cualquier plaza. Caminé a paso firme pasando por el ascensor. Esta vez fui derecha a mi tráiler. No pude dejar de notar la coincidencia, la máquina estaba detenida de nuevo en el piso 15. "Murphy, diría ella probablemente"

Giré la llave dos veces y abrí la puerta. Detrás de mí escuché la voz apresurada de Ginny llamándome.

«¡Hola!» me envolvió en sus brazos y me dio un largo y apretado abrazo.

«Hola, Ginny. ¿Cómo estás?»

«Yo estoy muy bien. Pero, ¿y tú? ¿Cómo estás?»

¡Optimo! Por el tono cauteloso escogido para saludarme, ya lo sabía todo.

«Estoy bien. Yendo…»

«Lana, sin ceremonias» murmuró «¿Y Fred? ¿Cómo está llevando todo esto? Me quedé preocupada, quería haberte llamado, pero Josh creyó mejor esperar a que tú nos contaras»

¡Qué maravilla! Ahora sé que todo el mundo lo sabe.

«¡Ginny, me estoy separando de Fred! Pero no te preocupes. Estoy bien»

«¡Dios mío, Lana! Es todo tan confuso…Nunca pensé que tú y Jennifer…Bueno, que pudieseis tener algo» murmuró de nuevo y miró hacia los lados, comprobando que solo estábamos las dos.

Reí mientras entraba en la caravana acompañada de Gennifer

«No tenemos nada…en realidad nunca lo hemos tenido. Simplemente pasó»

«¡Ah, Lana, por favor! Esas cosas no pasan así porque sí…Tan de repente»

«Pasan, querida. Créeme, esas cosas suceden más de lo que parece»

«Por eso toda esa química entre las dos durante las escenas, ¿no?» Gennifer estaba siendo maliciosa

«Tal vez tengas razón en eso»

«¿Y ahora? ¿Estáis juntas?»

«Ella es maravillosa, pero no saldría bien, ella no soportaría enfrentarse a todo lo que se viniese»

«¡Lana! ¡Dios mío!» gritó llevándose las manos a la boca, sorprendida «¡Estás enamorada!»

Lancé mi mejor mirada de reina malvada hacia ella en reprobación. Ella rio.

«¡Lo sabía! ¡Se lo dije a Josh! ¡Bien! ¡Voy a escoger nuestro próximo viaje!»

«¿De qué estás hablando?»

«Ay, Lana, lo siento mucho…Es que cuando Josh y yo supimos lo vuestro, bueno…hicimos una apuesta, y he ganado»

Era increíble.

«¿Y en qué consistía la apuesta?»

«¡En quién se enamoraría primero! Yo sabía que ese corazón latino no se resistiría a los encantos de la dama de hierro»

«¿Dama de hierro?»

«Es así como la llamo. Jennifer es muy cerrada»

"Las hormonas de esta mujer no han podido volver a la normalidad después del embarazo"

«¡Ginny!»

Las dos comenzamos a reírnos. Cosa que me vino bien, pues necesitaba descargar con alguien ligero como ella.

«Entonces, creo que es mejor que escojáis más de un destino»

«¿Cómo, Lana?»

«Bueno, la dama de hierro no fue tan dura esta vez»

«¡Ay, Dios mío! ¡Está historia se pone cada vez mejor! El mayor cotillero de todos los tiempos…Mi vida está tan parada, ahora con Oliver que me ocupa todo mi tiempo libre, el ritmo intenso de las grabaciones…¿Te puedes creer que tengo que reservar hora para acostarme con mi marido?»

«¡Me alegra saber que los cotilleros que me envuelven te sacan a ti y a tu marido del tedio!»

«Ah, Lana, no seas tan dura y ten piedad de tu amiga. ¡Cuéntame todo!»

Gennifer era mi amiga más próxima en Vencouver. Aunque no era como las que dejé en Nueva York, sentía que podía contar con ella, pero lógicamente, era portavoz directo para su marido, Josh Dallas, el mejor amigo de Jennifer.

Cuidando las palabras que escogía, le conté, de modo general, todo lo que había pasado. Sus ojos brillaban mientras me escuchaba.

«¡Lana! ¡No me puedo creer que no te quedaras con ella! Quiero decir, ¿te llama en medio de la noche, desesperada, y no hablas con la Dama de hierro? ¿Y ahora estás aquí toda llorosa?»

«Ginny, no espero tu comprensión. Pero, ¿podrías, al menos, apoyarme?»

«Claro, querida. Siempre te voy apoyar»

Ella me abrazó

«Lana…»

«¿Qué?»

«Nos estamos abrazando y me ha venido algo a la cabeza…»

«¿Qué cosa, Ginny?»

«¿Qué vas a hacer con las copias del video?»

«Hm…Creo que las quemaré. ¿Por qué?»

«¿Me dejas verla antes de que las destruyas? ¡Por favor!»

La solté del abrazo inmediatamente. ¡Realmente hablaba en serio!

«¡De ninguna manera!» terminé la conversación

Ginny pareció decepcionada con mi negación. No había cabida alguna para lo que me había pedido y tuve la certeza de que todavía ella no estaba bien.

Busqué entre mis papeles el sobre que contenía el guion de ese día. Siempre los recibía de la misma manera: en su portada, con letras grandes rojas, la palabra CONFIDENCIAL. Leí el contenido por encima, solo para saber con quién grabaría hoy.

«La dama de hierro solo viene por la noche, nada adelanta que te alegres»

Ella continuó sentada en el sofá y ni me miró mientras se llenaba la boca para contarme lo que yo misma podría haber descubierto sola.

«Ah, ¿y quién te dice que estaba buscando su nombre?»

«Lana…¡Te conozco! Y si quieres mantener todo esto en secreto, creo que sería mejor que borrases esa sonrisa boba de la cara»

Ella se levantó del sofá riéndose de mí, pasó por detrás, abrió la puerta y caminó hasta su tráiler estacionado a pocos metros.

Me quedé con la boca abierta.

"¡Qué mierda! No veré a Jennifer hoy»

El día pasó con normalidad. Aburrido. La mayoría de las escenas que grabé fueron con Ginny. Algunas incluían también a Josh. Mi turno estaba acabando y antes de irme, Adam, el creador de la serie, me llamó.

«¿Lana?»

«¡Hola, Adam!»

«Quería saber cómo están las cosas entre tú y Jen»

Me caía bien. Iba directo, sin rodeos.

«Todo bien. Extraño. Pero todo bien. Gracias por preguntar»

«Lana, mañana tenemos un gran evento de la serie, los fans van a estar allí, los medios también…¡No querría tener ninguna sorpresa!»

«¡Genial! ¡Yo también detesto las sorpresas!»

«Lo sé, Lana. Solo quería dejar claro que lo que hacéis o deberíais haber hecho fuera de los estudios no es problema mío. Pero no puedo dejar que influya negativamente en la serie»

«Adam, quédate tranquilo. Y perdóname por los trastornos causados con la historia del video»

«Muy bien. Solo quédate lejos de los problemas. ¡Hasta mañana!»

«Ciao»

Suspiré profundamente. "¿Hasta dónde llegaría para que dejasen de hablar de ese asunto?"

Antes de ir a casa a recoger algo de ropa, paré en un parque donde había algunas barracas de comida. Escogí instintivamente la de sushi e hice mi pedido.

Decidí sentarme en una mesa apartada, el parque estaba lleno y no quería ser reconocida. Mientras comía, vi a una pequeña con una pelota de colores correr en mi dirección, se paró a mi lado y recogió una flor amarilla del suelo. No pude dejar de mirarla y la niña se dio cuenta.

«¡Hola!»

«¡Hola!»

«¡He cogido esta flor para ti!»

«¡Gracias! ¿Cómo te llamas?»

«Jennifer. ¿Y tú?»

«Lana. ¡Un placer, Jennifer!»

«Mi madre dice que eres famosa, ¿es verdad?»

«Creo que tu madre no te mentiría, ¿no?»

«Eh…creo que no. ¡Eres muy bonita, Lana!»

«Gracias. ¡Tú también eres linda!»

La pequeña me miraba profundamente a los ojos.

«¿Por qué estás comiendo sola?» me preguntó y yo casi me atraganté

«Porque las personas con las que me gustaría compartir este sushi no han podido venir conmigo»

«¿Estás triste?»

«¿Por qué dices eso?»

«Porque estás llorando» ella señaló la lágrima que se deslizaba por mi rostro.

«Estoy un poco triste, sí. Pero no tienes por qué preocuparte» Sequé mi rostro

«Ah, ayer también estaba aquí en el parque y vi a una chica muy bonita que parecía estar triste. Estaba sentada sola, en medio de aquellos árboles. Creo que se había peleado con su novio»

«¡Vaya, qué cosa fea! Pero ya debe estar todo bien con ella, Jennifer»

«Sí, antes de marcharse corriendo, me dijo que estaba yendo a resolver el asunto. ¡Ah! Olvidé decirte, su nombre era igual al mío: ¡Jennifer!»

No podía creerme lo que estaba oyendo. Mi corazón dejó de latir unos segundos. ¡Era ella!

«¿Por qué no te llevas un poco de comida para compartir con las personas que te gustaría que estuvieran aquí? Apuesto a que se pondrían muy felices. ¡Yo lo estaría!»

De repente, una epifanía tomó cuenta de mí, y vi ante mis ojos lo obvio. Sonreí a la pequeña.

«¿Sabes que tienes toda la razón?» Inmediatamente me levanté ante la atenta mirada de la pequeña y pedí otro plato idéntico al mío.

Le di un beso en la cabeza y salí del parque cargando la bolsa con el sushi.

Conduje de vuelta a los estudios. El guardia de seguridad se acercó a mi coche al verme llegar.

«Señora Lana, ¿ha olvidado algo?»

«No, solo quería que le diese esto a la señora Jennifer Morrison, por favor» le di la bolsa al hombre.

«Sin problema, señora. ¿Quiere que le diga algo?»

«No es necesario, está todo explicado en una nota dentro de la bolsa»

"Querida J.,

Hay momentos en nuestras vidas que no sabemos por qué pasan. Hay otros, raros, en los que nos ilumina una epifanía, incluso en un parque, y gracias a una dulce pequeña con una pelota de colores en la mano, y figúrate, dueña de un bello nombre: Jennifer, todo cobra sentido, las piezas del rompecabezas se unen. Puedes pensar que Murphy se está portando bien con nosotras. Yo prefiero creer en el destino. Esta es la última comida que haremos separadas, y a partir de ahora no quiero hacer ninguna otra sin ti. Tuya, LP"