La música

(LP)

Jen se estaba volviendo una romántica incurable.

Finalmente estábamos de nuevo en la fiesta. Por lo que pude percibir desde fuera todavía estaba animada y con suerte, nadie se habría dado cuenta de nuestra ausencia.

Nos paramos en el mismo lugar donde nos habíamos encontrado, en el jardín del chalé.

«¿Preparada para las curiosas miradas de nuestros amigos, señorita Parrilla?»

«¡Vamos a ello, señorita Morrison!»

Adentro, la casa no estaba tan llena. Mucha gente ya se había ido y agradecí mentalmente ese hecho. Realmente no era el momento adecuado para especulaciones.

Jennifer soltó mi mano en cuanto cruzamos la puerta principal y me sentí frustrada. ¿Pero qué podía esperar? Sabía que el hecho de haber follado en la cascada, infelizmente solo era algo pasajero, del momento, nos dejamos llevar por el exceso de alcohol. No estábamos asumiendo nada. Yo ni podía.

Mi ex marido comenzó a perseguirme por todas partes. Ya no estábamos viviendo juntos, pero tenía que cuidar su imagen cerciorándose de que yo seguía por el buen camino. En su camino, obviamente.

Después de nuestra separación física, Fred me obligó a continuar posando para su familia hasta que el divorcio se hiciese oficial. ¡Aquello era un infierno!

Estaba segura de que, incluso separados, no me dejaría en paz. Conozco a Fred, detesta perder. Para vengarse de mí, probablemente enseñaría algunas de las imágenes que tenía para el mayor número de personas, diciendo lo bruja que yo era, y recalcando el hecho de que lo había traicionado con una mujer. Claro, él sería el pobre hombre engañado y yo la madrastra mala de mis hijastros. ¡Cuánta ironía! Yo que siempre cuidé y traté bien a esos muchachos. Probablemente los chicos creerían a su padre y pensarían aquello de mí, que soy la malvada madrastra. Una bruja lesbiana que avergonzó a la familia perfecta que ellos formaban.

De cualquier manera, era aceptar la realidad o ver el video del ascensor regado por ahí. Creo que la señora Dolores moriría si viese aquello. Es cierto que mi madre conoce mi vida sexual, incluso conoce el acuerdo que hice al casarme.

Ciertamente no se sorprendería por el hecho de estar de nuevo con una mujer. Solo que tenía que ahorrarle la vergüenza de ver a su hija en la portada de las revistas de contenido adulto.

No le conté a nadie más que tenía otro acuerdo con Fred. Sentí vergüenza de mí misma por ser chantajeada. Literalmente me puso un precio y yo me vendí.

Sabía que estaba metida hasta el cuello con mi ex marido y mezclar a Jennifer en este caos no era una elección. Él no bromeó cuando dijo que la mataría. Así que tuve que hacer de todo para que él no desconfiase de nada. Y para empeorarlo todo, Fred tiene contactos, cualquier desliz que yo hiciera, sería pillada in fraganti.

El día de la convención subí a los cielos, pero con la misma bajé a los infiernos.

Escuchar las amenazas de Julia, diciendo que nos separaría, no me persuadieron. Ya había pasado por eso antes. Sé que Jen no soportaría la falta de apoyo por parte de su hermana. El resultado sería desastroso para todo el mundo, toda la familia acabaría dándole la espalda, y se pondrían en contra de nosotras dos. Jennifer no estaba preparada para escoger entre su familia y yo. Y eso era lo último que yo desearía que tuviera que hacer. Tomé las riendas y acabé escogiendo por ella.

Cuando la máscara de Julia cayese, Jennifer me necesitaría. En este momento, quedarme a su lado sería poner su vida en peligro.

Mi decisión de separarme se resumía en tres objetivos claros: mantener la vida de Jennifer segura, mantener su carrera intacta, y como consecuencia la mía, y finalmente, impedir que su familia le diese la espalda. Nunca dejé de amarla menos por eso.

Hice lo que hice por amor hacia ella. Puede que haya sido egoísta. Amar, a final de cuentas, es una de las cosas más egoístas que existen. Todo se justifica y perdona porque estás enamorado. No existen reglas creadas para amar. Como todo está permitido, yo no estaba violando nada.

Para que nada se estropease, necesitaba mantenerme como estaba, discreta.

Todo pasó al mismo tiempo. ¿Murphy? Tal vez, nunca le gustó la idea de vernos juntas. ¿Destino? También estaba empezando a dudar de él.

Ginny me trajo de vuelta de mis pensamientos cuando se puso a mi lado y me tocó el hombro.

«¡Lana! ¿Dónde estabas? Casi no te he visto» Tocó mi pelo «No me había dado cuenta de que habías venido con el pelo mojado, deberías haber usado secador, hoy hace mucho frío»

Antes de poder responderle, fui salvada por Jennifer que me agarró de las manos y me puso de espalda a Ginny.

«Lana, ¿bailas esta canción conmigo?»

Ginny no dejó de notar la coincidencia de que el pelo de Jennifer también estuviera mojado. Vi su mirada recorriendo su cabeza y posarse después en mí. Abrió una gran sonrisa en su rostro e hizo una señal con el pulgar hacia arriba. "Estoy segura de que si hubiese notado nuestra ausencia, habría aparecido en la cascada" Ginny se estaba volviendo toda una profesional en perseguirme. Desde hace un tiempo vengo notando que siempre está cerca, casi siempre apareciendo detrás de mí, asustándome.

Cuando finalmente volví en mí, ya estaba en medio de la pequeña pista de baile, acompañada de otras parejas, mientras los solteros cedían el paso.

Jennifer se colocó en mi frente. Llevó mis brazos a su cuello. Observó mi reacción y al final me abrazó por la cintura.

Su cuerpo comenzó a dirigirme suavemente al ritmo de la canción que se oía de fondo.

She may be the face I can't forget

The trace of pleasure or regret

Jen acarició mi rostro con sus finos dedos. Me miro tan profundamente que mis sentimientos más escondidos fueron encontrados dentro de mi alma. Jennifer conseguía, solo con una mirada, descubrir cosas en mí, que hasta escondía de mí misma.

May be my treasure or the Price I have to pay

She may be the song that summer sings

May be the chill the autumn brings

May be a hundred different things

Within the measure of a day

Ella apoyó su rostro en el mío y cerró los ojos. Sentí su mano acariciar mi espalda. Nuestros cuerpos estaban tan pegados que tuve la sensación de que ella podía sentir los fuertes latidos de mi corazón. Cerré los ojos y me olvidé de la gente que estaba a nuestro alrededor, y comencé a mover mi cuerpo junto con el de ella.

She may be the beaty or the beast

May be the famine or the feast

May turn each day into a Heaven or a Hell

«¡No me dejes de nuevo!» susurró tan bajo que casi no le escuché. O tal vez había sido un pensamiento.

She may be the mirrow of my dream

A smile reflected in a stream

She may not be what she may seem

Inside her hell

«No sé por qué siempre te apartas de mí…» continuó en el mismo tono.

She, who always seems so happy in a crowd

Whose eyes can be so private and so proud

No one's allowed to see them when they cry

She may be the love that cannot hope to last

«Yo prometo, prometo con todas mis fuerzas que me voy a esforzar todos los días para ser una persona mejor para ti» separó su rostro y buscó mis ojos «¡Juro, juro que puedo hacerte feliz!» Esta vez tuve la certeza de que quería que yo la escuchase.

May come to me from the shadows of the past

That I'll remember 'till the day I die

«No tienes que tener miedo porque no me voy a ningún lado que no sea contigo» volvió a susurrar en mi oído, pegando su mejilla derecha en mi cara.

She may be the reason I survive

The why and wherefore I'm alive

«Ya no sé si soy capaz de aguantar lejos de ti» suspiró

The one I'll care for through the rough and ready years

«Quiero envejecer y ver que estarás ahí conmigo…»

Me, I'll take her laughter and her tears

And make them all my souvenirs

For where she goes I've got to be

Las lágrimas que se habían formado en mis ojos se deslizaron por mi rostro, humedeciendo parte del suyo también. Estaba visiblemente emocionada. Jen pasó su pulgar y secó, por mí, el camino que las lágrimas dejaban, y besó su dedo.

The meaning of my life is

She

She…

Oh, she

«¡Voy a amarte cada día de mi vida!»

«Jen, ¿qué estás diciendo?»

«Lana…Solo soy una mujer enamorada, como cualquier otra, que finalmente está delante del amor de su vida, implorando para que éste también la ame»

No encontré las palabras perfectas para poder responderle. Tal vez ni existan. La besé apasionadamente para poder intentar expresar, a través de mi corazón, lo que mi mente no conseguía hacer. Mi corazón estaba total y completamente enamorado de ella.

Jennifer ya me había dicho una vez que me amaba, pero no de esa manera. No con esa intensidad.

Definitivamente no con mi canción favorita sonando de fondo. "¿Cómo lo podía saber?"

Al recordar que no estábamos solas, miré alrededor y para mi sorpresa, nadie prestaba atención a la romántica escena de la que eran testigos. Solo Ginny y Josh, que nos miraban desde el fondo del salón, parecían haber prestado atención. Podría jurar que vi a Ginny secando sus ojos.

Había otra persona mirándonos, no conseguí reconocerlo en un primer momento.

Cuando la luz iluminó su rostro conforme se acercaba, me di cuenta de que la sombra se trataba de Sean. Reviré mis ojos inmediatamente.

«Así que, ¿vosotras dos? Entonces, ¿no era marketing?» Sean provocó

«¿De dónde sacaste esa estúpida idea, Sean?» pregunté indignada

«¡Oh! Pensé que dos tías buenas solo se juntan así para llamar la atención de la prensa. O de otros tipos. Ya sabes, ¿no? Ser noticia siempre es bueno»

«¡Cierra la boca!» gruñó Jennifer

«¿Qué pasa, Jen? ¿Qué bicho te pico? Si yo me la estuviera follando, en tu lugar, no habría venido a la fiesta a perder el tiempo. Habría aprovechado todo el día en la cama»

«¡Por eso es que tú nunca me vas a tener en tu cama! ¡Lárgate!» Vociferé

Sentí mi sangre hervir. Ya no aguantaba más las bromitas que me hacía. Siempre fingía que todo estaba bien, cuando en verdad, quería ahogarlo.

Una vez tuvimos que sacarnos una foto para promocionar nuestra pareja en la serie, después de que la foto fue sacada, descaradamente bajó la mano y me apretó el trasero. No hice un escándalo por respeto a algunos fans que había por allí. Desde entonces, comencé a sentir cierta animadversión hacia él, y siempre que estaba presente, lo evitaba. En cualquier circunstancia.

«¡Ya no soporto mirarlo a la cara!»

«¡Ni yo, Jennifer! ¡Gilipollas!»

«¡Mis ganas ahora mismo son de llamar a su esposa y joderle la vida!»

«No necesitamos ningún otro escándalo, señorita Morrison, ¿no crees?» observé. Aunque sentía necesidad de echar fuera mi rabia, sabía que las consecuencias de una actitud como esa serían mayores que el placer que nos proporcionaría.

«Ya, creo no vale la pena…¡Idiota! Si te pone un dedo encima, juro, Lana…No sé lo que sería capaz de hacerle» dijo con rabia

«¿Así que estoy lidiando con una señorita celosa?» sonreí al darme cuenta de que estaba celosa de Sean.

«¡No! ¡Claro que no! Pero sus bromas siempre se pasan de castaño oscuro»

«Tienes que saber que no es el primero ni sería el último que intente algo conmigo. Creo que sería bueno que controles tus hormonas. ¡No quiero verte pegándote por ahí!»

«¡Dios mío! No había pensado en eso. ¡Me vas a dar mucho trabajo!» Jennifer movió la cabeza preocupada. Yo me reí.

«¿Y qué pasa contigo? La señora de los rizos dorados, ojos azul-verdosos penetrantes y cuerpo escultural, ¿dime de qué tamaño es el problema al que yo tendré que enfrentarme?»

«Yo no te daré trabajo alguno» la miré curiosa «Mi mundo solo gira alrededor de tu ombligo, ¿recuerdas?»

«¡Muy convincente, señorita-tengo-respuesta-para-todo!» Jennifer realmente sabía usar las palabras en su favor.

«Pero otra cosa, ¿tengo que preocuparme también por el asedio femenino?»

Quería reí. Me controlé

«¡El asedio femenino es infinitamente peor! Jen, mis clubs de fans están compuestos básicamente por mujeres. Y de estas, solo la minoría son heterosexuales convencidas»

«¿Qué es un heterosexual convencido?»

«Cuando la persona que se dice heterosexual no siente deseo o curiosidad ninguna en experimentar con otra persona del mismo sexo. Está convencida de su heterosexualidad»

«¡Hm…Interesante! ¿Y existe alguna mujer en el mundo que se mantenga tan convencida cerca de ti?»

«A eso no te puedo contestar. Pero si te tomamos de ejemplo, quizás tenga ese poder mágico, fantástico, de transformar a mujeres heterosexuales en curiosas. Solo para mi propia satisfacción física»

«¡No me provoques, Parrilla!»

«¿S i no, qué?»

«¡Si no, nunca más saldrás de casa!»

Ya estaba casi amaneciendo y solo quedábamos Jen, Ginny, Josh y yo en la fiesta, charlando y acabando de beber todas las botellas de champan que estaban a medio terminar. Parecíamos adolescentes robando bebidas a los adultos. Confieso que hacía mucho tiempo que no me reía tanto, hasta el punto de dolerme la barriga. ¡Estaba increíblemente feliz!

No quería tener que irme y conducir hasta el centro de Vancouver. Mi cuerpo ya no obedecía mis órdenes, no sé si por el exceso de alcohol o por el cansancio.

Estiré el cuerpo en unos de los sofás mientras los tres charlaban. Estaba tan exhausta que no me di cuenta de que me quedé dormida.

Me desperté al día siguiente, sin idea de cuánto tiempo había pasado. Mi corazón saltó al ver donde me encontraba. Miré hacia un lado y sonreí al ver a Jennifer colocada encima de mí. Sí, ella estaba boca abajo y yo boca arriba. Estábamos apretadas en el sofá, y ella tenía su brazo izquierdo alrededor de mi cintura, y su pierna izquierda encima de mis dos piernas. Su rostro a solo algunos centímetros del mío. "¿Por qué es tan linda? Dios mío, ¿esta mujer es real?"

Sus cabellos eran aún más bonitos y rebeldes cuando se secaban al aire. Los rizos rubios desperdigados por su espalda la hacían sexy incluso durmiendo.

No había nadie más en la sala con nosotras. El silencio solo era quebrado por el canto de los pájaros fuera de la casa.

El móvil de Jen comenzó a sonar. Ella no se movió. "¡Joder!"

Me estiré y cogí el aparato que estaba en la mesa del centró, cerca de mí. Era Tony el que llamaba.

"Hola, querido Tony. Sí, soy Lana. Todo bien, ¿y la familia? ¿Jennifer? ¡Está en un profundo sueño porque anoche me folló tres veces y me corrí con ella en la fiesta de mi mejor amiga, solo que bebió tanto que cayó encima de mí en el sofá! Gracias por preocuparte, a pesar de haber perdido nuestras bragas, estamos bien, sí. ¡Ah! No tenemos idea de dónde está el dueño de la casa. Llame más tarde porque ahora vamos a querer comenzar todo de nuevo, manda saludos a mi querida cuñada, Julia. Ciao"

«¿Jen?» intenté llamarla «¡Jen! ¡Despierta!»

«Ahn…» rezongó como respuesta

«Tony. Te está llamando»

«Ahora no…»

«¡Jennifer! Tu móvil está sonando, y es Tony. ¡Venga, cógelo!»

Apenas abrió los ojos, cogió el móvil de mi mano e ignoró la llamada. Abrió los mensajes y seleccionó el número de Tony.

"¡Estás oficialmente despedido! ¡Ahora déjame en paz!»

Miró la hora, apagó el móvil y se giró hacia un lado, y tiró de mi brazo para que la abrazara por la cintura.

«¡Listo, mi amor! ¡Ahora, abrázame y vuelve a dormir conmigo!»