Swanqueen

(LP)

Si ella quería follar con la mejor versión de la Reina Malvada, era exactamente eso lo que iba a recibir. Jennifer quería jugar con fuego, y yo estaba loca por verla quemarse.

Me levanté de la mesa y caminé lentamente hasta la sala. Dejé que Jennifer, o mejor, Swan, me mirara las curvas mientras avanzaba sin mirar hacia atrás. Podía sentirla babeando detrás de mí.

Me senté encima de la barra que había en la sala, tomándola como mi mesa de la alcaldía de Storybrooke. Crucé mis brazos sobre mi pecho y levanté la nariz, típico de Regina. La vi llegar unos segundos después de mí.

«Swan, ¡no debería entrar en el despacho de la alcaldesa sin llamar!» dije seria

«Discúlpame, Regina…Yo…» Vi que tragaba en seco al constatar que yo había accedido a realizar su fantasía.

«Podría haberme interrumpido»

«Solo quería hablar contigo, pero puedo volver en otro momento, ya que interrumpo»

«¿Y sobre qué quiere hablar? Ya acabo su horario de trabajo, Miss Swan. Con toda certeza, su enamorado debe estar esperándola»

«¡Él no es mi enamorado, Regina! Ya te lo he dicho otras veces» Jennifer fingió irritación. Estaba entrando en el personaje.

«Me parece bien que no lo sea, no quiero que Henry ande por ahí en compañía de un pirata que no se cambia de ropa» me aguanté para no reír «Ya me es suficiente tener que compartir mi hijo con usted»

«A Henry no le gusta Hook»

«¡Claro que no le gusta…! ¿A quién en su sano juicio puede gustarle el pirata?» alcé mi ceja. Regina adoraba provocar a Emma

«¡Era sobre eso de lo que quería hablarte!»

«Swan, me va a disculpar, pero no tengo tiempo para escucharla hablar sobre el pirata…»

Me levanté de la barra y fingí que me estaba marchando. Jen me agarró por el brazo. Debo admitir que aquella broma se estaba volviendo bastante sexy. Ver su fuerte mano agarrando mi brazo, aguzó todavía más mi imaginación. El calor de su cuerpo tan cerca de mí comenzó a estremecerme.

«No. No he venido a hablar sobre Hook. ¡Es sobe nosotras dos!»

«No me haga reír, Swan. No existe un "nosotras"» no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente.

«¿Por qué siempre haces esto?»

«No tengo idea de lo que está hablando» Deje mi mirada en el vacío. Quería saber hasta dónde ella llevaría la broma.

«Te irritas siempre que oyes hablar de Hook, quería saber cuál es tu problema» Me dijo mirándome de frente «Y tienes esas miradas, ¿qué significan?»

«Creo que la señorita debería urgentemente hacerle una visita al Dr. Hopper. Ciertamente está viendo cosas que no existen, Miss Swan»

«Alcaldesa, no soy una niña ingenua» Jen disminuyó todavía más el espacio entre las dos «Consigo perfectamente leer entrelíneas cuando me habla» colocó su cuerpo pegado al mío, impidiendo mis movimientos. Vi su mirada deslizarse por mi escote.

«¿Qué cree que está haciendo, Swan? ¿Ha perdido algo ahí?» dije irónica. Ella acarició suavemente mi brazo. Mi cuerpo pidió que me poseyese. Me callé y me quedé mirándola

«Comprobando los límites de la alcaldesa»

«Está comprobando mi paciencia, eso sí, y ya le avisó que es bien corta»

Jennifer estaba completamente transformada en Emma. Tenía un toque sensual, pero delicado, diferente de las otras veces. Pero sus ojos dejaban ver el deseo que sentía. Aquello era extremadamente excitante.

Su mano deslizó por mi brazo y pasó por mi ropa. Emma me agarró por la cintura. La miré enfurecida.

«Si continua haciendo eso, actuando como una loca, me veré obligada a hacerle daño» agarré su mano para que parase.

«¿Y qué va a hacer, madame? ¿Castigarme por esto?»

«¡No lo dude, Swan!»

«Pues dudo que quieras herirme, Regina» su mano fue más fuerte que la mía y la metió por debajo de mi vestido, descubriéndome sin bragas. «Hasta estás lista para mí, ¿cómo sabías que vendría?» Jennifer era una experta y estaba jugando bajo. Ella ya sabía que estaba sin ropa interior.

«Pues bien, Miss Swan, parece que se divierte poniéndome en aprietos. Contrario a lo que piensa, no sabía que usted iba a venir. Ahora le pregunto, ¿por qué está también usted sin bragas?»

«¿Y cómo sabes que estoy sin bragas? ¿Ha mandado a alguien a vigilarme, alcaldesa?»

«No necesito mandar a nadie. Magia, Miss Swan. Por lo que se ve la señorita olvidó cómo funcionan las cosas en Storybrooke»

«Pues sí, también estoy sin ropa interior, justamente para venir a verte. Y si quieres, puedo enseñarte algunas cosas mágicas que yo también sé hacer con mis manos»

Gemí bajito. Sé que no se le pasó desapercibido.

Emma se aprovechó de eso y comenzó a mover su mano en mis muslos, acariciándome las piernas y la pelvis. Sentí mi cuerpo temblar.

«Vamos a ir con calma, alcaldesa. No quiero hacer nada con lo que no esté de acuerdo» ella estaba calmada y taimada.

«¿Qué quieres, Swan?» ya estaba casi entregada a ella.

«¡A ti!»

La besé apasionadamente. La alcaldesa quería tanto a la sheriff como al revés. Ese beso fue diferente, ninguna de nosotras salió de nuestros personajes. Por unos instantes, entendí que quizás Regina también desease a Emma, aunque en secreto.

Tuve que parar para tomar aire. Emma era cálida y tranquila. Diferente a Jennifer. Mi cuerpo reaccionaba de forma inusitada ante su toque. No sabía lo que esperar. La única certeza que tenía era que me hacía sentir placer, como nunca antes. Ya fuera Jennifer o Emma.

«Deje ese intento ridículo de seducirme. Está bien, me ha besado, Swan. Ahora saque inmediatamente sus manos de debajo de mi vestido» por más que hablase, mi cuerpo delataba el deseo que sentía de que se quedara donde estaba.

«Alcaldesa, ¿quién diría que la señora se quedaría tan mojada con solo un beso?» hundió sus manos en mis labios mayores dejando expuesto lo que yo sentía cuando ella me tocaba, pero ignorando totalmente mi orden «Parece que no quiere que salga de aquí tan pronto»

«¡Déjese de bromas, Emma! Ya ha ido demasiado lejos» arranqué su mano de un tirón «¿Quiere jugar?» arqueé mi ceja

Pareció que a Emma le gustó lo que oyó y me dejo pasar por su lado. Me senté de nuevo en la barra. Tuve cuidado de apartar los objetos que lo decoraban.

«Pues bien, ¡venga aquí!» le ordené. Ella me obedeció. Su cuerpo se detuvo en mi frente y me miró. Levanté mi vestido y me lo quité «Muéstreme lo que sabe hacer, Swan»

Jennifer/Emma me atacó. Su beso era caliente y le agradecí a Dios por el olor a café que emanaba de su aliento. Fue como si fuera la primera vez que nos tocáramos. De alguna forma, lo era. Pasó su lengua por mis labios. Trazó un camino de besos hasta mi oreja y me lamió el cuello. Su lengua recorriendo mi cara hizo que mi sexo se contrajera de deseo. Mis manos devolvían sus caricias deslizándose por todo su escultural cuerpo. Levanté su camisa, todavía manchada de champán, y se la arranqué del cuerpo.

Besé su perfecto y rosado pezón. Mi otra mano apretó su otro pezón entre mis dedos.

Yo estaba sentada completamente desnuda. De pie, en mi frente, ella detalló cada cuerva de mi cuerpo.

«Alcaldesa, ¡no podría ser más sabrosa ni en mis sueños más indecentes!»

«¿Anda soñando conmigo, Miss Swan?»

«Todas las noches, desde el día en que te conocí» Sonrió

«Su madre se pondría muy contenta si la escuchara decir eso»

«Creo que no es el momento de hablar de mi madre»

Nuestros diálogos salían con tanta facilidad que parecían haber sido ensayados antes. Tuve que admitirlo, al menos para mí, cuántas veces yo misma había pensado en follar con Emma.

La atraje con mis pies hacia mí. Emma puso sus dos manos en mi rostro, una a cada lado, y terminó de pegar nuestros cuerpos con un beso de quitar el aliento.

«Quiero sentirla dentro de mí, Swan. Quiero que me folle aquí mismo. Encima de mi mesa»

Rápidamente, separó mis piernas y se arrodilló en mi frente.

La visión de su cabeza hundida en medio de mis piernas y el calor de su lengua acercándose a mi sexo era la definición perfecta del placer. Mi cuerpo no demoró en responder a su cuerpo queriendo que me poseyese.

«Emma…¡Fóllame! ¡No…voy…aguantar…mucho!»

Ella alzó su mirada y sonrió maliciosamente mientras se mordía su labio.

«Entonces, ¡póngase de cuatro patas para mí, majestad! ¡Es así como quiero follarte, mi puta!»

"Mi puta…" ¡Ah! Gemí alto

Escuchar a Emma llamar a Regina así, con esa orden, hizo que inmediatamente me colocara como me había pedido. Me puse de espaldas a ella y apoyé mis manos en el mueble que tenía debajo.

«¡Tiene un culo delicioso, alcaldesa!»

Introdujo dos dedos dentro de mí con la presión exacta que necesitaba. Los cabalgué al sentir mi deseo crecer todavía más.

Emma dobló sus dedos hacia mi vientre, y la sensación de su dedo en esa posición fue nueva.

«¡Ah! ¡Emma!»

«¿Le gusta así, majestad!»

«¡Mucho! ¡No pare, Swan!»

Jennifer/Emma aumentó la velocidad de las embestidas dentro de mi vagina. Sentí mi cuerpo entero vibrar. Estaba empapada. Mi respiración empezó a entrecortarse. Mis embestidas contra su mano también aumentaron de intensidad. Quería correrme.

«¡Venga, majestad! ¡Córrase para mí, que yo me voy a correr para usted!»

Me di cuenta de que ella también iba a alcanzar el clímax. No necesitó ser tocada o tocarse. Emma estaba sintiendo el mismo placer que yo. Pensar que yo la excité tanto fue inevitable.

«¡AHHH!» Las dos gemimos juntas.

Su cuerpo cayó sobre mi espalda desnuda y sus dedos seguían embistiendo lentamente hasta que pararon completamente y salieron de dentro de mí.

Mi cuerpo todavía temblaba y tuve dificultades para volver a sentarme. La encontré lamiendo sus dedos mojados de mi líquido.

«Alcaldesa, además de un culo sabroso, su sabor también es maravilloso» puso su dedo en mi boca y se lo chupé sintiendo mi propio sabor.

Jennifer me abrazó y me levantó del mueble. Mis pies descalzaos no tocaron el suelo, pero con un torpe movimiento, mi brazo tropezó con un de los objetos de Ginny y cayó al suelo rompiéndose en dos.

«¡Joder!»

«Todo bien, antes de salir, lo cogemos y lo llevamos a pegar»

«¿Pegar, Jen, en serio? ¿Crees que Ginny no lo va a notar?»

«No quiero saber nada de eso» señaló la pieza rota «Solo quiero saber de esto» nos señaló a las dos.

Jennifer me llevó en brazos hasta el sofá donde dormimos. Me acostó ahí y se echó a mi lado.

«¡Gracias por aquello!»

«¿Qué es aquello?» arqueé mi ceja, obligándola a que hablase

«Aquello» señaló el mueble donde estuvimos «Regina. Emma. La mesa. ¡Fue increíble!»

Mi Jen estaba de vuelta. Emma ya había desaparecido completamente.

«No necesitas agradecérmelo. Pero algo me dice que yo me divertí más que tú»

«¡Nunca, Lana! No tienes idea de cuánto me excitas, ¿eh? Todavía más al haberme regalado mi fantasía…»

«Entonces, la próxima vez que juguemos de esta manera, será la alcaldesa quien le dará a Miss Swan una noche entera de placer, ¿trato?»

«¿Habrá una próxima vez, Lana?»

Su mirada dirigida a mí era de tristeza. Yo no debería hacer planes de futuro. Mucho menos contárselos en voz alta a ella.

Nos quedamos en silencio. El clima ligero fue roto, dando paso a la tensión en que habíamos vivido este último mes en que habíamos estado separadas.

Sabía que ella esperaba una respuesta a la pregunta que me hizo. Por más que quisiese gritar que SÍ, no lo podía hacer. No podía. No debía.

Pero lo hice.