Billar

(Josh)

"Gracias por la hospitalidad. Todo estuvo magnífico, desde el momento de la fiesta hasta ahora. Estamos saliendo ahora e hemos intentado dejar todo recogido, ¡Ah! Espero que la Blancanieves de cristal no tenga un valor sentimental muy grande, ¿dónde la compraste para sustituir la que estaba encima de la barra?" 16:38

Ginny se va a poner como loca cuando se entere. Y yo no quería ser el mensajero de esa noticia.

«¿Amor? ¿Con quién estás hablando?» Ginny me pilló desprevenido, mirándome por encima del hombro mientras cerraba el móvil.

«Jen. Me ha mandado un mensaje para decirme que están saliendo»

«¡Wow! ¿Ahora? Esta misión madrina de boda va viento en popa» mi esposa estaba orgullosa de sí misma

«Parece que sí» la felicité con un beso en los labios

«¿A qué estás esperando, Josh?» ella estaba impaciente

«¿Esperando qué?»

«¡Para responder al mensaje de la dama de hierro y preguntarle si están juntas!»

«¡Ah, Ginny! No voy a hacer eso. Mañana se lo preguntamos a ellas»

«Claro que yo no voy a esperar a mañana, Josh Dallas»

Ginny es extremadamente persuasiva e insistente. Pero yo también la amo por eso, pero a veces, es tan difícil contrariarla, que acabo cediendo. Va a ser por eso que nuestro matrimonio va bien.

"Estoy muy feliz de que te haya gustado…" Deje de escribir y miré a Ginny, sencillamente porque no sabía cómo preguntar eso.

«¡Dame el teléfono!» dijo.

Mi esposa enseguida comenzó a teclear el mensaje que a ella le agradaba.

"Estamos muy felices de que hayas aprovechado. Espero que os hayáis relajado así como Ginny y yo lo hacemos cuando tenemos ocasión. Entonces, ¿os habéis arreglado?" 16:46

"Hablamos de eso mañana, ¿ok? No te olvides decirme dónde consigo otra Blancanieves de cristal" 16:46

«Está claro, ya debería saberlo…La dama de hierro no habla» Ginny frunció la nariz leyendo la respuesta de Jen «Amor, ¿qué historia es esa de la Blancanieves de cristal?»

"¡Ay, mierda!"

«Tampoco lo sé, amor» mentí

«¡Claro que lo sabes! ¡Tienes escrito en la cara que lo sabes!»

Fui salvado por el llanto de nuestro hijo. Era hora de amamantarlo.

«Está bien, si tú y la dama de hierro no queréis hablar, voy a llamar a Lana. Pero ahora voy a dar de comer a nuestro bebé»

Salió a paso rápido hacia el cuarto de Oliver.

«¡Te amo, Gennifer!» le grité desde la sala

Hoy era uno de los pocos días libres de todo el elenco. Aproveché mi fiesta de cumpleaños e invité a algunas personas para jugar al billar en mi mesa nueva.

Mi esposa sí que sabía cómo sorprenderme. Siempre acierta con los regalos. Pero esta vez, se superó. Me pareció lo máximo tener una mesa de billar en casa. El problema es que Ginny quería ponerla en el sótano, y yo quiero dejarla en la sala.

¿Cuál es la gracia de tener un juguete como ese lejos de la tele, la nevera y las personas? Además, el sótano sigue sin luz eléctrica desde que nos mudamos. Nunca nos hemos preocupado, ya que ahí solo están acumuladas las cosas que no queremos o que ya no usamos. ¿Por qué dejaría la mesa ahí? Casi nunca pisamos esa parte de la casa.

Tenemos espacio de sobra en la casa. Ginny escogió la casa más grande de la calle, poniendo como pretexto que podríamos necesitar espacio extra. Y ahora claramente lo estábamos necesitando. Estaba decidido, la mesa de billar se quedaría en la sala.

Colin fue el primero en llegar para estrenar mi nuevo pasatiempo favorito. Vino acompañado de su esposa, Helen. Ginny recibió a Helen y la llevó a conocer el resto de la casa, dejándome solo con mi amigo.

«¿Qué suerte que tienes, eh, Dallas? ¡Helen nunca me dejaría poner una mesa de billar en medio del comedor!»

«A Ginny tampoco le gusta. Pero le va a gustar cuando se dé cuenta de que es mucho mejor tenerme cerca, jugando en casa, que no solo con los muchachos en el sótano»

Cogí una cerveza de la nevera y le di una a mi amigo. Escuché el timbre y fui a abrir.

Sean estaba al otro lado de la puerta, solo.

«¡Entra Sean! ¿Y Tanya?»

«¡Ah, hermano! Ya me conoces, ¿sabes que no cargo pastel a una fiesta, eh?»

Sean era un buen tipo si no había mujeres por medio. Ya me he dado cuenta de que las chicas se quedan bastante incómodas cuando él está por los alrededores. Pero no podía invitarlos a todos y dejarlo a él fuera.

Poco tiempo después ya habían llegado casi todos a los que había invitado y la casa estaba llena. Ginny se quedó entreteniendo a las chicas que no querían jugar con nosotros.

Todo el elenco principal y Adam estaban allí, menos Jennifer y Lana. La ausencia de las dos comenzó a levantar algunas sospechas.

«Hermano, ¿qué fue aquel baile de ayer en medio de la pista?» Sean se acordó mientras yo pasaba la tiza en mi taco.

«Pensé que estaban enfadadas» dijo Emilie arrastrando su silla hasta ponerse cerca de nosotros.

«Nunca me hubiera imaginado que tuvieran algo. Hasta el otro día se detestaban» añadió Colin

Miré a Ginny para ver si estaba escuchando nuestra conversación. Pude ver que estaba odiando aquel chismorreo. Pero, ¿qué podía hacer? Mi esposa llevaba unos días con muy poca paciencia, además de la ansiedad que la consumía.

Atribuimos los cambios de Ginny al nacimiento de Oliver…Pero el niño ya tenía casi un año y ella seguía actuando a veces como una loca. Por mí, todo estaba bien, solo me preocupaba por ella.

«¿Sabes dónde están, Dallas?» Adam finalmente habló mientras buscaba el mejor ángulo para dar su tacada.

«No sabemos nada más de lo que vosotros ya sabéis» interrumpió Ginny antes de que yo pudiese decir nada.

«Deben estar follando por ahí, o al menos deberían» Sean dio un trago de su bebida.

«Mira, Sean, te recibo en mi casa con el mayor cariño, pero no es de hoy que te estás pasando de la raya con todo el mundo, especialmente con Lana. Así que por favor, no pronuncies su nombre aquí dentro» replicó Ginny.

«¡Calma, Ginny! ¡No tienes por qué ofenderte, solo es una broma!» Sean rio «¡Cuidado, hermano, dentro de poco Jen también se la estará tirando!» perdí mi tacada al caerse la bola fuera de la mesa.

«¡Basta, Sean!» dijo por fin, enfadado.

Bob aún no había hecho ningún comentario sobre la relación de ambas. Cogió una botella de cerveza de la nevera, la abrió y dijo

«Yo lo encuentro bonito. Una locura por su parte. Pero no resta belleza a la vivencia de un amor»

«Tengo que concordar con mi compañero. ¿Quién soy yo para juzgar la relación que tienen, eh?» dije

«A ver, poco me importa lo que hagan con sus vidas personales. Vean el ejemplo de ustedes dos» Adam nos señalaba a mí y a Ginny «Pero lo que ellas están haciendo va mucho más allá de una locura. ¡Están jugando con el trabajo de todo el mundo!»

Escuché que estaban de acuerdo con Adam. Ginny apareció en la sala furiosa.

«Adam, a mí tampoco me importa tu opinión. Pero quiero que sepas que lo que ellas están haciendo no es diferente a lo que Josh y yo hicimos años atrás. Lo que nos podéis ver es el tamaño de vuestros prejuicios, solo decís eso porque son dos mujeres»

"¡Dios mío!"

«¡Ginny, todo bien, amor! Solo es una conversación entre amigos» fui a abrazar a mi esposa para calmarla

«No, nada está bien, Josh. Y ahora permíteme, voy a terminar de hablar. No quiero que mi hijo crezca en un mundo donde exista este tipo de diferencia entre las personas» mi esposa comenzó a llorar «Si Jennifer fuera un hombre, probablemente Sean estaría haciéndole la pelota y riendo las gracias, y Adam sacaría provecho de la situación y los juntaría como pareja romántica, como hizo conmigo y con Josh. Y Emilie, tú ya deberías saber que cuando las personas se aman, las peleas no tienen la menor importancia, el amor siempre habla más alto»

Todos se callaron. Ginny realmente se superó. No le quito la razón a lo que hizo.

Se instaló un clima tenso en la sala.

«¿Me toca tirar?» pregunté con la intención de romper el hielo

«Gennifer, lo que quise decir es que la diferencia entre ustedes, es que tú y Josh estáis casados. No tiene nada que ver con el hecho de que sean dos mujeres» dijo Adam

«¡Dios mío! ¡Discúlpame, Adam! ¡Por favor, discúlpame!»

Adam estaba visiblemente irritado ante las duras palabras que Ginny le había dirigido.

Mi esposa estaba completamente avergonzada y arrepentida del pequeño brote que había tenido.

El clima tenso fue finalmente roto por el sonido del timbre.

Me levanté y caminé hasta la puerta imaginándome quién podía ser.

«¡Jen! ¡Lana! ¡Habéis venido!»

«¡Claro, Dallas! Me encanta jugar al billar. ¿Quién está preparado para perder contra una mujer?»

La broma de Jennifer no podría haber sido más inapropiada. Miré alrededor, pero todos comenzaron a reír.

Vi a Lana correr hacia Ginny antes de saludar a nadie. Me acerqué para escuchar lo que hablaban en voz baja.

«¿Qué pasó, Ginny? Por el amor de Dios, ¡me dejaste desesperada! ¡No fue fácil convencer a Jennifer de que viniera!»

«Estoy feliz de que hayáis venido. Es muy importante para mí que estés aquí…»

"¿Qué está diciendo mi mujer?"

Mi esposa cogió la mano de la amiga y caminó hacia el centro de la sala. Vi que estaba reuniendo valor para decir algo. "¡De nuevo no, Ginny! Vamos, ¡olvida ese asunto!"

«Gente, menos mal que estáis todos aquí. Aunque haya dicho…algunas cosas, realmente estoy muy feliz de recibirlos y quería disculparme por alguna de mis actitudes, no solo de hoy, sino de un tiempo a esta parte. Sé que soy un manojo de nervios y me habéis ayudado mucho. Pero realmente os llame para compartir con todos y contarle a mi marido…» Ginny me llamó para que me acercara a ella «…que estoy esperando a nuestro segundo hijo»