La cita
(JMo)
Salí de casa para ir a grabar. Estaba ansiosa por encontrarme con Lana y enseñarle el piso que le conseguí. Finalmente podría dejar el apartamento en el que vivía desde hacía algunos meses.
No me gustaba ir a su casa. El apartamento era demasiado céntrico y no tenía aparcamiento cercano, tenía que dar una gran caminata hasta la entrada del edificio. Nunca conseguí hacer ese trayecto en poco tiempo, los fans me rodeaban y no conseguía pasar sin tener que darles un autógrafo o sacarme una foto.
Sin Tony a mi lado, mi trabajo se multiplicó. Todavía estaba buscando a la persona perfecta para ese trabajo. Esta vez pondría límites desde el comienzo. Pero no había muchos candidatos para el trabajo.
Los rumores envolviendo mi persona no paraban. La prensa nunca consiguió confirmar lo que tanto especularon: si Lana y yo estábamos juntas. A mí no me importaba, pero ella, por el contrario, evitaba ser vista conmigo bajo ningún concepto.
Todavía no se lo había dicho al resto de mi familia. Y con los rumores de los medios, nunca devolví las llamadas de Julia. Sé que tarde o temprano tendré que enfrentarla y lo que conllevará eso, solo que no lo quería hacer ahora.
Cambié de psicólogo y me sentía mejor con este nuevo tratamiento. Mi nueva psicóloga apoyaba mis decisiones y al final, me dejaba tranquila.
Llegué al estudio y di gracias a Dios por encontrar mi aparcamiento vacío. Cogí la tarjeta del agente inmobiliario y me dirigí a la caravana de Lana.
Entré sin llamar, como solía hacer. Para mi sorpresa, me encontré a Sean metido allí dentro, quién sabe desde hacía cuánto tiempo. Sentí curiosidad.
«¿J..Jen?»
«Hola Lana. Sean» Saludé de mal humor
«Qué bien que has llegado, estábamos ensayando la escena…»
«Ah, supongo que sí. ¿Qué escena?»
Sean solo nos miraba con una sonrisa mordaz. Quise saltarle al cuello.
«¿Todavía no has cogido el guion?» me preguntó ella preocupada
«¡No! He venido directo para acá»
«Jen, Regina y Robin van a acostarse juntos…»
«¿Qué? ¿Y qué pasa con Emma?»
«Emma seguirá compartiendo maquillaje con Hook» interrumpió Sean «¡Mientras Robin se tira a Regina y a Marian!»
«¡Eso es absolutamente ridículo!»
«¡Ay, Jen, yo también lo creo! Pero si Adam quiere que sea así, estoy segura de que está preparando algo grande…» me dijo Lana ignorando el comentario de Sean
«Yo no tengo tanta certidumbre» me giré para salir «¡Buen ensayo!» atravesé la puerta antes de que ella me impidiese salir.
Sean me incomodaba. No me gustaba en absoluto que estuviera cerca de Lana. Sentí que mi sangre hervía y probablemente mi rostro estaba rojo de rabia. Caminé resoplando hasta mi caravana. Quería leer aquel guion de una vez y saber lo que estaban ensayando.
Claro que entiendo que ensayen juntos, eso forma parte de la rutina de cualquier actor. Lana se asustó cuando me vio entrar. Allí había algo que seguramente no me iba a gustar.
Abrí el sobre lacrado que estaba en la puerta de mi caravana. Lo abrí con rabia. Si Tony estuviese todavía conmigo, probablemente ya conocería el guion y me hubiera informado antes incluso de que el elenco lo recibiera.
"¡Qué absurdo! ¡Cuánto honor, eh, señor Robin Hood!"
Estaba enfurecida, no sabía lo que me consumía en ese momento, pero necesitaba explicaciones. Necesitaba sacar fuera mi rabia al saber que Regina y Robin avanzaban para estar juntos. Necesitaba culpar a alguien del hecho de que Sean se pasase horas en la caravana de Lana.
Cogí mi móvil y llamé a Adam
«Hola Morrison»
«Adam, ¿te volviste loco?»
«¿De qué hablas, Jen?»
«¿Acaso lees la historia que estás escribiendo?»
«Claro que la leí. ¿Algún problema?»
«Muchos problemas. ¡Tantos que no sé por dónde comenzar!»
«Ah, ¿estás enfadada porque Emma va a tener otro hermanito? Ya sabes, con Ginny embarazada de nuevo, no tuvimos elección, Jen…Pero te garantizo que Emma no va a ser dejada de lado por los Charming esta vez»
Yo ni siquiera había llegado a esa parte del guion. Pero, ¡qué mierda! ¿Emma nunca tendrá paz?
«No, Adam. ¡Estoy hablando de Regina y Robin! ¿Qué mierda es esa?»
«¡Esa mierda es la serie que te contrató para que hicieras un buen trabajo y no reclamases mis elecciones, Jennifer!»
«¿Y acaso "Robin abraza a Regina y desliza sus manos hasta las caderas de la morena, sonríe y la besa calurosamente" forma parte también de tus elecciones para un buen show?» dije leyendo un fragmento del guion
«¡Joder, Jennifer! ¿Cuál es tu problema a fin de cuentas?»
«Mi problema es que la historia no tiene ningún sentido. Robin debe quedarse con Marian y no dejar a su mujer congelada para echarle uno rápido a la amante»
«Jennifer, Regina no es la amante de Robin, son almas gemelas, ¿recuerdas?»
«¡Ah, eso, claro! ¡Métete el polvo de hadas también donde te quepa!» corté la llamada enfurecida
Mi cabeza comenzó a palpitar. No es que fuese celosa, pero aquello ya era demasiado.
Me fui a vestuario y me distraje mirando las redes sociales. Aproveché para añadir a algunos fans, publicar algunas fotos para promocionar la serie y también para ver algunos currículos para el puesto de mi agente.
Uno de ellos me llamó especial atención. Benjamín Thompson. Me gustó ese nombre.
Ese hombre había sido agente de innumerables artistas. Todos con una carrera exitosa. Recalcó sus funciones y habilidades para lidiar con la prensa en situaciones en que el artista se había visto demasiado expuesto. "Hmmm…Parece perfecto"
En la carta de recomendación, Benjamín mencionó el hecho de estar interesado en trabajar para mí después de escuchar que había un video comprometedor mío con otra mujer.
A pesar de que el video no ha sido difundido, los rumores corrían rápido dentro y fuera de los estudios, y todo el mundo artístico sabía de la vida ajena.
No lo pensé dos veces y concerté una entrevista con el hombre. Tenía confianza.
El equipo termino mi caracterización y me dirigí al estudio de grabación.
Lana estaba terminando una de sus escenas con Bob. Me di cuenta de lo buenos actores que eran. Una característica más que admiraba de ella. El problema de esa mujer era exactamente ese, hacía que todos los días la admirase, fuera por su belleza fuera de lo común, por su talento o hasta por su forma de actuar. Mi corazón se aceleraba siempre que la veía.
Bob volvió a hablar conmigo desde que la prensa rebajó el asedio. Me sentía feliz por eso. El resto del elenco también actuaba normal cerca de nosotras dos. Ya era hora de que aceptaran nuestra relación.
Lana y yo no habíamos definido nada, no hemos puesto etiqueta a lo que estábamos viviendo. Realmente, no hablábamos de eso. Con ayuda de la terapia, he entendido que dejarla libre para que tome una decisión es lo mejor que podría hacer. A veces me sorprendía pensando si ella me amaba, ya que nunca me lo había dicho.
Tal vez yo estuviera metiendo prisa a las cosas, atropellando mis sentimientos y exponiéndolos demasiado pronto para ella. Pero ahora no había vuelta atrás.
Han sido pocas las veces que hemos salido juntas. Lo máximo que hemos conseguido hacer juntas es el camino de vuelta a casa desde los estudios. De vez en cuando, me invitaba a tomar un café, pero siempre se las ingeniaba para que me marchase antes de quedarme dormida allí.
Después de la fiesta de Josh, no hemos vuelto a dormir juntas. Nuestros encuentros eran los días de descanso de las grabaciones o cuando aparecía en su apartamento sin avisarla. Sabía que le gustaban las sorpresas que le daba, pero yo necesitaba más que solo unas horas con la mujer que amaba.
Cuando acabó de grabar, se dio cuenta de mi presencia en el estudio. Tomé un poco de mi café y me acerqué a ella.
«¿Has venido a verme, Morrison?»
«Pues en verdad mi escena es la próxima. Y conforme al guion, grabo contigo» sonreí
Esa escena era especialmente delicada y sensible. Definitivamente un regalo para quienes rezaban para que nuestros personajes se hicieran pareja.
"¡Emma, espera! ¡Yo no quiero matarte!"
Puse mi mejor expresión de enamorada y la mantuve hasta que escuché a Martin, el director de escena, dar por concluida la grabación.
Caminamos juntas hasta salir del estudio
«Lana…»
«¿Sí?»
«Estaba pensando…¿Te gustaría cenar conmigo hoy?»
«¿Me estás pidiendo una cita?»
«Solo si dices que sí»
«Está bien, me encantaría cenar contigo»
«Entonces, tenemos una cita, Parrilla. Estate lista a las 19:00»
«Jen, hoy grabo hasta esa hora. Puedo estar lista para las 21:00, ¿te va bien?»
«¡Joder! ¿Por qué no podemos ser normales al menos una vez? Pero claro que sí, te recojo a las 21:00 en tu apartamento»
Antes de separarme, le di un beso en la mejilla y me dirigí a mi coche. Estaba satisfecha y con la sensación de que las cosas iban a cambiar entre nosotras a partir de esa noche. No necesité mirar para atrás, sabía que ella estaba sonriendo.
Miré la hora y me di cuenta de que estaba atrasada. Tendría que correr si quería estar en su casa a las 21.
No quise reservar en un restaurante famoso. Quería impresionarla con algo sencillo, algo que fuese sincero. Me rompí la cabeza y tuve una idea fantástica. A pesar del poco tiempo que tuve para preparar todo, confiaba en que le iba a gustar.
Ella me esperaba en la puerta del edificio. Lana estaba impecable. Llevaba un vestido azul petróleo sin tirantes, un cinto fino negro, bolso y tacones altos también negros. El maquillaje era perfecto, destacando su lunar en el lado derecho de su boca.
Entró en el coche y me dio un beso en los labios.
«¡Wow! ¡Estás maravillosa, Lana!»
«Bueno, me olvidé preguntar a dónde íbamos. No fue fácil encontrar algo que no fuera ni muy elegante ni muy simple» sonrió
«Estás perfecta para la ocasión, aunque te prefiero sin nada»
«¿Puedo saber a dónde vamos, Morrison?»
«Ya vas a ver»
No podía concentrarme en lo que debería hacer. Las piernas desnudas de Lana brillaban en el asiento de al lado. Apoyé mi mano en su muslo y recordé lo suave que era su piel.
«¿Jen? ¡No puedo creerme que me hayas traído aquí!»
Vi que los ojos de Lana se iluminaron cuando aparqué frente al parque. Estaba segura de que ella no se imaginaba que la iba a traer a este sitio.
«Sé que no es ningún restaurante de la guía Michelin, pero…»
«Shuuut»
Me calló con un apasionado beso. Su mano rozó levemente mi rostro y nuestras cabezas se pegaron. Ella se apartó un poco para buscar mis ojos.
«¡No podría haber sido más increíble!»
«Entonces, vamos, no podemos retrasarnos» sonreí enamorada.
Caminamos de manos dadas. Aquella era nuestra cita y nadie me impediría estar con ella por completo. Exactamente de la forma en que yo quería.
Confieso que llamamos la atención de los que allí estaban. Lana se dio cuenta de algunas miradas posadas en nosotras y me apretó fuertemente las manos, entrelazando sus dedos a los míos. "No iría a ningún lado, mi amor, tranquila. Estoy contigo" Mi corazón estaba disparado.
Nadie se nos acercó. Excepto una niña con su pelota de colores.
«¡Hola, Lana! ¡Hola, Jennifer!» nos saludó con tímida sonrisa
«Hola, Jennifer! ¿Cómo estás?» preguntó Lana, casi incrédula
«Estoy bien, ¿y tú?»
«También bien. ¡Hoy no estás sola!» la niña me señaló y sonrió
«¿Has visto?»
Miré a la pequeña Jennifer y le hice la señal que habíamos convenido antes.
«Lana…Hay una persona que me pidió que te diese esto. Espero que te guste porque esa persona se esforzó un montón para encontrarme y pedirme esto»
La niña corrió hasta sus padres y volvió rápidamente con un ramo gigante de rosas amarillas en las manos.
Los ojos de Lana se llenaron de lágrimas.
«¡Oh, Jennifer, gracias! ¡Has sido muy buena al entregarme esto!»
Lana me miraba y no se podía creer lo que yo había hecho.
«De nada. Ahora mira a ver si no lloras más»
«¡No tengo más motivos para llorar!»
«Lana, ahora me tengo que ir. Mañana tengo colegio» ella puso los ojos en blanco.
«Gracias por todo, Jennifer. Dale las gracias a tus padres también» los saludé a ellos mientras observaban a su hija correr de vuelta.
«¡Jennifer! ¡Eres increíble! ¡Gracias! ¡Son hermosas!»
«Me alegra de que te gusten. Al final, no todos los días puedo invitarte a una cita»
Lana me dio un beso en la mejilla. Apoyó su cabeza en mi hombro, entrelazó sus dedos en los míos de nuevo y caminamos hacia las barracas de comida.
«Espero que te guste el sushi»
Allí estaba nuestra mesa. Un poco separada de las demás. Le pedí al dueño de la barraca que preparase una mesa digna de un restaurante de cinco estrellas. Llevé todo lo necesario para que la dejaran increíble.
Mantel y servilletas de algodón, conjunto de copas de cristal, cubiertos de plata y platos de porcelana. Además de, evidentemente, un candelabro con una vela. ¡Estaba perfecto! Acogedor y discreto.
«¡Wow! No sabía que tenían todo eso en las barracas» ella bromeó
«Pues sí, increíble, ¿no?»
Separé su silla para que tomara asiento. Rodeé la mesa y también me senté.
Pedí que tuviésemos privacidad. Así que nuestro vino ya estaba en la mesa junto con otras bebidas no alcohólicas dentro de una hielera.
Acordé con el dueño de la barraca que el sushi sería servido a placer. Él montaría un plato con todo lo que tenía en el menú, y si queríamos, podríamos repetir.
Ya había colocado algunos entrantes para que conversáramos antes de que llegara el plato principal.
«Estoy sin palabras. Gracias por todo esto»
«Pensé que sería mejor así, algo que fuese solo nuestro. Apuesto que ya estás cansada de ir a esos restaurantes de lujo»
«¡Sí! ¡Está todo perfecto! ¡Tal vez sea la mejor cita que haya tenido!»
«¿Y qué falta para ganar el título? ¡Puedo hacer algo al respecto ahora!»
«¡Un beso!»
Alcé mi cuerpo de la silla, y sin necesidad de salir, me encontré con su boca. La besé suavemente, disfrutando de cada movimiento que ella hacía. Escuché su respiración y aspiré el dulce aroma que desprendía su aliento. Fuimos interrumpidas por el camarero que nos traía nuestra nave de sushi. Me di cuenta de que el rostro de Lana se había puesto rojo ante la presencia del hombre.
El camarero se quedó tan avergonzado que se fue lo más rápido que pudo, sin decir una palabra.
«Espero que tengas hambre, porque todo esto sirve para alimentar a un regimiento, Morrison»
«Puedes apostar a que sí tengo»
Nuestra cena fue muy romántica, tal y como lo había planeado. Intercambiamos miradas enamoradas toda la noche. Ella también estaba enamorada y aunque no me dijera nada, yo lo sabía.
«Lana…»
«¿Sí?» me respondió mientras se limpiaba la boca con la servilleta.
«Creo que ya es hora de que hablemos de nuestra relación» llené nuestras copas con vino
«¿De qué quieres hablar?»
«No lo sé…a veces me confundes» me llevé la copa a los labios y bebí
«¿No te parece obvio?»
«¿El qué?»
«Cómo me siento cuando estamos juntas»
«No. No parece obvio»
«No quiero herirte, Jennifer. No quiero hacerte sufrir nunca más»
«No es que esté sufriendo ahora, pero me gustaría saber lo que estamos haciendo»
«Creí que estabas feliz así…»
«Lo estoy…quiero decir, más o menos»
«¿Qué falta para que te sientas completamente feliz?»
«¡Tú!»
«Ya me tienes»
«Pero no así. Te quiero entera»
«Si todavía hay algún pedazo de mí que aún no haya sido tuyo, podemos resolverlo más tarde en mi habitación»
Sabía lo que estaba intentando hacer. Estaba transformando lo que yo decía en una táctica para seducirme. Evidentemente, quería que perdiera el foco, y sabía cómo hacerlo.
«¡Para! No. ¡Sabes que no es eso de lo que estoy hablando!»
«Entonces, ¿de qué estás hablando?»
«¡Te amo, joder!»
