El anillo
(LP)
Intenté desviar la atención de Jennifer. Normalmente mi plan funcionaba. No quería y no debería tener ese tipo de conversación esa noche.
«¡Te amo, joder!»
Estaba en la cita más romántica de mi vida. La mujer que tenía delante era deslumbrante. Y yo no podía confesarle que también la amaba.
«¡Jen, por favor! ¡Cálmate!»
«Es esto lo que siempre vas a hacer cuando te diga que te amo, ¿verdad?»
«¿Qué estoy haciendo?»
«Eso es, ¿qué estás haciendo, Lana?»
«¿Vas a desistir de mí? ¿De nosotras?» pregunté afligida
Sentí mucho miedo a que lo pudiera responderme. No estaba preparada para una posible separación, las cosas iban tan bien entre nosotras. Realmente pensé que ella estaba feliz.
«No voy a desistir de ti, ni de nosotras» ella se calmó y volvió a un tono normal «No lo haré, porque me hice una promesa a mí misma, que no te perdería de nuevo»
«Las cosas no pueden ser así, Jen»
«No pueden, pero así son. Me debería haber acostumbrado a tu indiferencia con respecto a nuestra relación, pero no lo consigo…» Tomó aire «Cuando estamos juntas, solas, eres cálida, enamorada y de repente, lo cambias todo. Nunca sé cómo debo actuar. No sé si me estoy pasando los límites, no sé si existen límites»
«¡Todo lo que haces es perfecto! Siempre debes hacer lo que te apetezca, nunca pondré límites en tu forma de tratarme o de quererme»
«Entonces, debería darte esto…» Puso en la mesa una cajita negra que sacó del bolsillo de la chaqueta que llevaba «…pero creo que no va a cambiar nada»
Jen se levantó y caminó en dirección al hombre de la barraca de sushi. Me dejó allí sola con la cajita negra. Aquel objeto me miraba. No lo resistí y antes de abrirla, comprobé que Jennifer estaba lo bastante lejos para no pillarme con las manos en la masa.
La cajita era sencilla. Cuando la abrí, casi me caigo de la silla al ver al anillo que había dentro. Era una alianza de diamantes. Mi corazón saltó fuera del pecho. Era gigante. Me faltó el aire. Realmente pensé que iba a morir. "¿Me iba a pedir en matrimonio? ¡Sí! ¡Iba a pedirme en matrimonio!"
Cogí la joya y vi que había una inscripción en el interior del anillo "Be mine" No era una pregunta, no era una afirmación. ¿Por qué Jennifer me daría un anillo de compromiso con una frase que no tenía sentido?
Guardé la joya en la cajita antes de que regresase. Estaba totalmente tensa. Mis músculos estaban contraídos. Sabía que tenía que decir algo.
Jennifer no se sentó de nuevo y se quedó de pie a mi lado.
«¿Vamos?»
«Sí, vamos»
Recogió la cajita y la guardó otra vez en su bolsillo.
Hicimos el camino de vuelta en silencio. Constrictivo.
Jennifer paró frente a mi apartamento y no apagó el motor.
«¿No vas a entrar?» pregunté
«Creo que es mejor que no, Lana. Estoy cansada y tú también debes estarlo»
«Está bien. ¡Gracias por la cita!»
Le di un beso en su mejilla. Separé mi rostro para salir, y ella colocó su mano en mi rostro atrayéndome de nuevo para un prolongado beso. Todavía estaba asustada por haber visto ese anillo. Pero estaba muy feliz. ¡Ella era la mujer de mi vida! Solo que no podía admitirlo hasta que me separase oficialmente de Fred.
El beso se acabó y abrí la puerta. Agarré mi ramo para recordar siempre la noche que hemos tenido. En mi mente aparecieron imágenes de lo que podría ser nuestra boda. Antes de cerrar la puerta, giré mi rostro y le dije.
«¿Sabes? Hubiera aceptado»
Ella abrió los ojos y frunció el ceño
«¿Aceptado el qué?»
Señalé el bolsillo de su chaqueta, donde estaba la joya.
Giré mi cuerpo, cerré la puerta y caminé hacia la puerta de mi edificio.
«¡Hey!» me llamó
«¿Qué?»
«¡Vuelve aquí!» sonrió
Me apoyé en la ventaba entreabierta del lado del pasajero. Ella sostenía la cajita.
«¿Qué crees que iba a hacer con esto?»
"¡Mierda, Lana! ¡Entendiste todo equivocado! ¡Qué vergüenza!"
Sentí mi cuello enrojecerse ante la vergüenza, esperaba que el rubor no hubiera subido hasta mi cara todavía y que ella no notase mi incomodidad.
«¡No tienes por qué ponerte roja!» Ella rio. Se ha dado cuenta.
«Yo…Disculpa Jen, abrí la cajita. ¡No me pude resistir!»
«¡No hay problema! ¿Abriste la cajita y pensaste que iba a pedirte que te casaras conmigo?»
«Ah, Jen, no me obligues a decirlo y no me hagas sentir peor de lo que ya me siento. ¿Qué esperabas que pensase?»
«Esperaba que no fueses tan curiosa y no aprovechases mi ausencia para cotillear lo que aún no era tuyo»
«¡Disculpa! Me siento como una tonta»
«¡No te sientas así! Entra de nuevo aquí» Todavía avergonzada ante mi actitud claramente precipitada, entré otra vez en el coche «No estabas del todo equivocada» Jen continuó
«¿No?»
«No. Este anillo es de mi familia desde hace años…Y de hecho tenía algo que preguntarte cuando te diera el anillo. Pero no soy una loca que pide a una persona en casamiento así, de la noche a la mañana, Lana»
«¿Qué ibas a preguntar?»
«Si querías ser mi novia, solo sería un anillo de noviazgo» Abrió la cajita y me puso la joya delante
«Aun así, ¡hubiera aceptado!»
Jennifer me besó apasionadamente. Estaba tan enamorada de ella que no pensé en las consecuencias de mis actos. Solo quería decir sí para lo que fuera que ella me pidiese.
Puso el anillo en mi dedo. La joya brillaba en mi mano cargándome con la responsabilidad y el peso de llevar un anillo que llevaba generaciones en la familia Morrison.
«¡Es realmente hermoso!» dijo observando mi nueva joya
«¡Y yo te amo!»
Esta vez fui yo quien la besó.
Hacía frío y estaba bastante cansada. Creí que ya era hora de invitar a mi novia a dormir conmigo por primera vez.
La única vez que habíamos dormido juntas fue en el chalet de Ginny y Josh. Pero aquello ni siquiera podía tomarse en cuenta. Al menos nosotras no considerábamos aquella nuestra primera noche juntas.
«Vamos a aparcar» dije
«No, Lana. Me voy a casa»
«Pero, ¿por qué? Estamos bien, ¿no?»
«Claro que lo estamos. Ya lo dije, no voy a desistir de ti. ¡No te preocupes!»
«Quería que te quedases…que pasases esta noche conmigo»
«Quizás no sea un buen día para mí, Lana…Perdóname»
«Está bien. Mientras estés bien, dejamos un poco de emoción para otro día»
«Mejor, porque de todas maneras no ibas aguantar todo lo que quiero hacer contigo»
Le sonreí y la besé para despedirme.
Su coche partió mientras yo la observaba desde la acera. Suspiré profundamente y caminé hacia el edificio. Miré mi mano y vi aquel anillo maravilloso en mi dedo. Sonreí satisfecha.
Atravesé la recepción y mis ojos se encontraron con Fred. Me esperaba sentado en el hall de mi apartamento. Sus ojos enfurecidos se encontraron con los míos cuando intenté desviar la mirada.
Él se levantó, Caminó en silencio hacia mí. Apretó mi brazo arrastrándome hacia el ascensor y me susurró.
«¿Crees que estoy bromeando, zorra?»
«¡Para ahora mismo, o montó un escándalo, Fred!» Me estaba haciendo daño
«Si no quieres tener más problemas, vamos a hablar arriba»
«De ninguna manera. Lo que tengas que hablar, me lo dices aquí» Finalmente me solté de su agarre
«Lana Parrilla. No juegues conmigo. Sé dónde vive Jennifer y sé que ahora está de camino sola. Tengo dos tipos apostados cerca de su casa. Si quieres que siga con vida, haz lo que te estoy mandando»
«Está bien. ¡Pero no me pongas un dedo encima o llamo a la policía!»
«¿Policía, Lana? ¿Es lo mejor que se te ocurre?» Él rio «Te garantizo que no te tocaré. Solo subamos a tu piso»
Llamé al ascensor. Sentí mucho miedo. Pensé en todas las maneras de sacar a ese hombre de ahí, pero fue en vano. Nada de lo que hiciese lo haría marcharse.
Todo mi cuerpo temblaba. Intenté mantenerme firme, como alguien que no tenía miedo. Pero Fred sabía lo que yo estaba sintiendo. Aquel hombre me conocía.
«¿Te has comprometido, esposa?» me preguntó al ver la joya en mi dedo
«No. Y eso no es de tu incumbencia» cerré la mano
«Claro que es asunto mío, tú TODAVÍA eres mi jodida esposa. No puedes ser novia de otras zorras por ahí» Resoplé llena de odio al escuchar cómo se refería a mi novia.
«¿Cuándo me veré libre de ti, Fred?»
«¡Sobre eso es que quiero hablarte…esposa!»
«¿Qué quieres conmigo?»
«Estaba pensando en no darte el divorcio. Al final, tengo pruebas que comprometen tu carrera. Así que, ¿por qué te lo daría?»
«¡Porque es lo correcto!»
«¿Acaso tú te preocupas de lo que es correcto?» ironizó mientras miraba cada detalle del piso «Deberías haber llamado a un decorador, esto está horroroso»
«¡Dime una vez lo que quieres!»
«Así me gusta. Marido pide. Esposa obedece»
Reviré los ojos.
«También va a ser bueno para ti. Confía»
«Te escucho»
Escuché mi móvil sonando. Cogí el aparato y vi que era Jennifer.
«Para empezar, deja a esa zorra de una vez por todas» ordenó señalando el móvil. Rechacé la llamada.
«Bien. Después de que termines con ella, te vas a buscar un nuevo amante»
«¿Qué?»
«Sí. Está aquel gilipollas de Sean, que vive babeando por ti. Vas a salir con él. Te harás pillar por los paparazzi, saldrás en todas las revistas. Cambiarás de bando, Lanita»
«Ya no quiero cambiar de bando, Fred. Estoy feliz y no me importa lo que digan…Pero, ¿y tú qué ganas con esto?»
«Al final yo te perdono. ¡Gano a mi princesa de vuelta! Y podemos volver a ser públicamente una bella pareja»
«¡Nunca! Eso nunca va a pasar»
Mi estómago me dio vueltas. No sé si fue el exceso en el sushi o si aquel asunto me estaba dando náuseas.
Mi móvil vibró. Sin que se diera cuenta, leí el mensaje de Jen.
"Hola, estoy intentando hablar contigo. ¿Ignorando mis llamadas, Parrilla? ¿Apenas empezamos a ser novias y ya me estás dando trabajo? ¡Comienzo a arrepentirme de haberte dejado sola! Solo quería decirte que ya llegué a casa. Eso es lo que las parejas hacen, ¿no? Tu J."
«Claro que eso va a pasar, Lana. Sabes que así será. No dificultes las cosas»
«Fred, ¡deberías intentar ser feliz!»
«¡No voy a hablar de felicidad contigo! No vale la pena. De cualquier manera, tienes hasta finales de semana para darme la respuesta»
«Ya te he dado mi respuesta. Si no quieres darme el divorcio, voy a la justicia. Si quieres difundir el video por ahí, difúndelo»
«Puedo pedirle a mis hombres que entren en el apartamento de Jennifer ahora, ¿entonces?»
Me sentí mareada y débil. De repente, todo se oscureció. De lo último que me acuerdo es del dolor que sentí al chocar mi cabeza con el suelo.
