Hola chicas. Llegamos al final de esta primera traducción Morrilla. Espero que os haya gustado. Quiero aclarar a todas desde aquí, porque muchas me comentáis como guest y no puedo hacerlo a través de FF si no tenéis cuentas, que es una TRADUCCION. Nada es mío, yo no invento tramas ni personajes, así que no puedo cambiar nada.
Bueno, dicho esto os dejo con
El capítulo final
(Josh)
La pajarita me molesta en el cuello. Querría quitármela, pero creo que Jen se enfadaría si lo hiciera. También me molesta un poco haberme afeitado hoy, detesto estar con esta piel tan lisa en la cara, ¡me da cosquillas cuando pega el viento!
«Dallas, ¡despierta y deja de mirarte en el espejo! ¡Ven a echarme una mano!»
Es la voz de Jen. Mis ojos casi no creen lo que ven cuando me encuentro su figura saliendo por una pequeña puerta.
«¡Jennifer! ¡Wow! ¡No esperaba verte con vestido!»
«¿Qué esperabas que me pusiese? ¿Un esmoquin?»
«¿No es lo que sueles usar?»
«¡Qué gracioso! Cierra la boca y amárrame bien la parte de atrás, noto que todavía está flojo»
«¿Estás nerviosa?» pregunto y ato con un lazo firme la cinta del vestido
«Mucho»
(Ginny)
«¡Mamá, no me gusta llevar corbata! ¡Me molesta en el cuello!»
«¡Ay, Oliver, ahora no! Tu padre la lleva y no se está quejando. Por cierto, ¿dónde está tu padre para cuidar de ti?»
«¡Josh ya salió para encontrarse con Jennifer, Ginny!» Lana entra en la sala donde yo la estaba esperando
Casi me quedo sin palabras al verla, mi única reacción es abrir una sonrisa hacia ella, ya que me quedo muda. Deena, su hermana mayor, aprieta fuertemente mis manos. Sin querer, comienzo a llorar emocionada al ver a Lana.
«¡Hermana, estás maravillosa!»
«¿Con o sin velo? Todavía no me decido. ¡Pero, joder! Este fleco también insiste en caer en mi cara»
Me levanto y voy hasta mi amiga. Paso el mechón tras su oreja y busco la laca.
«¡Listo! ¡Esto debe resolver el problema, Lana!»
«¡Gracias! Eres una gran amiga. Me siento terrible por haber estado insoportable estos días»
«Es normal, también pasé por eso. Estaba embarazada, ¿recuerdas?»
Comenzamos a reírnos al recordar cómo me transformé cuando estaba embarazada e intenté que se relajara. Lana estaba intentando fingir que todo estaba bien, pero sé exactamente cómo se estaba sintiendo.
(Adam y Eddy)
«Bonito lugar. Me gusta»
«Sí. Vamos. Nuestros sitios están reservados»
«Adam, ¿va a haber sacerdote?»
«No lo sé, Eddy. Creo que no. Ellas dijeron que sería un juez de paz»
«Hm. Podríamos usar esto en la serie, ¿qué te parece?»
«Sabía que se te ocurriría una idea tonta cuando estuviéramos aquí»
«¿Quieres saber, Adam? ¡Estoy cansado!»
«¿Cansado de qué, Eddy?»
«¡De ti! Siempre soy dejado de lado, ¡no te importo!»
«Shhh, habla bajo»
«No hablo bajo, estoy disgustado»
«¡Ay, no, aquí no! Eddy, por favor»
«¡Suéltame o monto un escándalo y todos van a oír, Adam!»
«Disculpa. No quise herirte»
«¡Pero, lo hiciste! Me voy a sentar con Colin, permiso»
«¡Eddy, no! Con Colin no»
«Ah, ¿y por qué no?»
«Porque no…¡Sabes por qué!»
«Dímelo. Me voy»
«¡No! Quédate. Yo…yo…tengo celos»
«¡No he oído! Habla más alto»
«¡Tengo celos, Eddy, joder!»
«Está bien. Me quedo, Adam»
«¡Gracias!»
«¡Pero solo porque te amo!»
«Yo también, amor, yo también te amo. Ahora silencio que ya está empezando»
(LP)
Mi corazón está desacompasado y no era yo desde hacía días. Ahora entiendo un poco la locura de Ginny. Sé que estoy peor que ella. No sé cómo Jennifer me ha aguantado, si yo misma no me aguanto más.
Todavía no sé di debo ponerme este dichoso velo o no. No consigo recordar lo que Jennifer me dijo sobre las novias con velo. ¡Mierda!
Tampoco mi lápiz de labio es del color exacto que yo quería, pero no tengo tiempo para ir a matar a la maquilladora y obligarla a resolver esto, cosa que para mí es un problema gigantesco. Me voy a quedar así y odiar todas las fotos. ¿Qué hacer? No tengo otra opción.
Menos mal que Deena y Ginny están aquí conmigo. Por más que les grite, ellas continúan aquí. Consiguen que me siente segura.
Ya estoy arrepentida de haberles hablado de aquella manera, ¡qué mierda! ¡Soy horrible! Espero poder compensarlas de alguna manera. Solo Dios sabe lo nerviosa que estoy.
Menos mal que Josh llamó ahora a Ginny para decirle que Jennifer todavía estaba en el sala de al lado. ¡No ha huido! ¡Uf! Sé que más tarde me estará esperando. En verdad, estarán todos esperándome, mi corazón no va a aguantar.
Solo pensando en ella consigo calmarme. ¿Cómo estará ella?
Ya sé, voy a distraerme pensando en nuestra luna de miel. Tahití, el resort en la orilla de la playa…Las olas, la habitación sola para nosotras…¡Mierda! La reserva estaba con mi nombre de soltera, ¿tendré algún problema en el check-in? Alguien tiene que resolver eso. ¡Déjalo ya! ¿Quién se va a poner ahora a resolver eso? Ni sé qué hora será en Tahití.
Me sorprendo mirando mi imagen en el gigante espejo. Mi vestido está impecablemente almidonado. Las piedras de strass realmente realzan el vestido. Mensos mal que acepté la sugerencia del estilista. Lo único malo es llevar encima un vestido de 30 kilos sobre unos tacones altísimos.
Por el reflejo del espejo veo a Deena y a Ginny mirándome felices y sonrío de vuelta a mis madrinas.
(JMo)
¡Mierda, mierda, mierda! No quiero hacer esto. ¡No quiero, no quiero! ¿No podré ahorrarme esta parte y quedarme sola esperando a Lana? ¿Y si ella se asusta y sale corriendo?
Peor, ¿y si mi vestido se suelta delante de todo el mundo?
«Dallas, ¿esto está bien cogido? ¿Lo comprobaste?»
«Jen, no te preocupes, todo va a salir bien. ¡Lana no va a salir corriendo, te lo prometo!»
Pero, ¿cómo sabe lo que estaba pensando segundos antes?
«¿Cómo sabes que realmente pensé en esa posibilidad?»
«Porque cuando me casé con Ginny, también tuve ese miedo. Ahora, ven aquí, dame tu brazo que ya es hora de conducirte hasta tu amada»
«Josh, gracias por hacer esto. Estoy muy agradecido de que hayas aceptado»
«Es un honor para mí conducir a mi mejor amiga al altar»
«Querría que mi padre…no sé…siempre pensé que sería él quien haría esto, ¿entiendes?»
Comencé a caminar del brazo de mi mejor amigo. Llegamos a la puerta del salón. Tendría algunos minutos más para respirar antes de que todo empezara. Enfrentar a aquella multitud me ponía nerviosa, mi vestido ahora estaba demasiado justo y no podía respirar dentro de él.
Enjugué una lágrima que se deslizó cuando pensé en cuánto querría que mi familia estuviese presente en el día más feliz de mi vida. Les mandé la invitación, pero nunca recibí respuesta.
Siento el aire pasar con dificultad. Cierro mis ojos y cojo más aire en un suspiro interminable. ¡El último siendo soltera!
«¿Hija?»
Escucho la voz de mi padre a mi lado. Estoy segura de que estoy delirando, pero giro el cuello. ¡No me lo puedo creer! ¡Ralamente está aquí! Está elegante, incluso lleva una pajarita.
«¿Papá? ¡Has venido!»
«¡Oh, Jennifer! ¡Cómo te he echado de menos! Claro que iba a venir. Aunque me tuviera que separar de tu madre para estar aquí»
Aquello me pillo completamente desprevenida
«¿Te…te has separado de mamá?»
«¡Claro que no! Tu madre está sentada ahí dentro»
«¿Mamá también ha venido?»
«Sí, tu madre, Daniel y su novia, tu sobrina, todos están aquí…Bueno, Julia no quiso venir. ¡Lo siento mucho!»
«¡No hay problema! Que ustedes estéis aquí significa mucho para mí»
¡Y así es! No podría estar más feliz con la noticia. Julia lo va aceptar, tarde o temprano.
«Con permiso, señor…¿Puedo conducir a mi hija hasta al altar?»
«Claro, señor Morrison. ¡La novia es toda suya!»
(Ginny)
Finalmente estoy en mi puesto de madrina. Miro alrededor y el salón está abarrotado, una genuina sonrisa brota en mi rostro.
Hay invitados y periodistas por todos lados. Calculo que habrá unas 400 personas mirándome ahora.
Jennifer está impecable, sencillamente hermosa. El vestido que escogió le cae perfectamente en su cuerpo, delineando todavía más sus curvas. Aun siendo dueña de un cuerpo espigado, Jennifer derrocha una belleza natural, típicamente americana.
Ser testigo de ver a la dama de hierro caminar emocionada de brazos de su padre fue hermoso. Padre e hija caminaron hacia el altar con lágrimas en los ojos, completamente emocionados. Mi marido, al final, ocupó el lugar de padrino de Jennifer.
Lana y Jennifer formar una pareja perfecta. El amor entre las dos trasciende estén donde estén, y los votos de amor que se intercambian delante de tantos testigos solo demuestra cuánto se merecen la una a la otra, nadie lo puede negar.
La ceremonia es perfecta, pensaron en todos los detalles. Por más que mire, no consigo encontrar a nadie que no esté emocionado. El juez de paz es bueno y no nos cansa con un discurso agotador.
Mi amiga también estaba radiante. Con certeza, hoy es el día más feliz de su vida. Nunca vi a Lana con aquella sonrisa y aquellos ojos brillantes cuando la rubia le dijo que sí.
Mis amigas, finalmente, sellan la unión con un beso de amor del que todos fuimos testigos. Casi no consigo ver el momento álgido debido a los flashes disparados hacia ellas. Ha sido hermoso haber formado parte de todo esto. Misión madrina de boda concluida, finalmente, con éxito.
(JMo)
«Todavía no he entendido una cosa…»
¿Qué no has entendido Louise?» pregunté
«¿Por qué odiaste a mi madre durante 4 años? No tiene sentido»
Miré a mi linda esposa y no pude evitar sonreír. Recordar aquellas historias me traía una nostalgia enorme. Ya ni me acordaba de que hubo un momento en que Lana no me gustaba.
«Creo que ya amaba a tu madre, pero no me daba cuenta» respondí
«Jennifer era así, Louise» dijo Ginny
«¿Así cómo?» preguntó Jhonny, curioso
«Tu madre era conocida como la dama de hierro, Jhonny. Creo que eso responde a tu pregunta…» Ginny respondió con una sonrisa en la cara.
Reviré mis ojos y resoplé. Mi hijo me miró asombrado mientras todos reían.
«No. Tú me llamabas dama de hierro. Jhonny, creo que no deberías prestar atención a lo que tu tía dice, ella no está bien de la cabeza»
«Está bien mamá. Sé muy bien que eres durona…»
Miré alrededor y vi que todos reían
«Hija, los hijos son así…» dijo mi madre «Siempre ven a los padres como enemigos»
Sentí aquel comentario como una flecha en mi dirección, pero lo pasé por alto. Nuestro pasado era solo eso, pasado, y nuestras desavenencias ya estaban enterradas desde hacía mucho tiempo.
«¡Ah! Hay otra cosa que no entendí. Abuela, ¿por qué no querías que se casasen?» preguntó Jhonny
«Tu abuela era una mujer confundida, mi amor. Pero nada de eso tiene ya importancia. ¡Os amo a todos!» respondió mi madre
«Creo que llevamos hablando más de dos horas, ¿nadie tiene hambre? ¡La mesa está puesta!»
Los niños siempre pedían que les contásemos historias de nuestro pasado y, aquel domingo, sin más ni menos, empezamos a hablar, cada uno a su manera. Solo dejamos de hablar cuando oímos a mi esposa recordarnos que el almuerzo, que estaba preparando con tanta dedicación, estaba listo.
(LP)
«Dallas, ¿me pasas la fuente de las papas, por favor?» pidió Jennifer
«¡No! ¡Las papás no, Jennifer! ¡Son mis favoritas y tú vas a acabar con todas!»
«¡Amor, deja eso y pásale las papas a Jennifer!»
«Pa, yo también quiero más papas»
«¡Emma! ¡Todavía tienes tres papas en el plato, hija!» dijo Ginny irritada
«¡Calma, gente! Hay más papas asándose, puedes comer lo que quieras, Emma» dije intentando tranquilizarlos y echando un ojo al horno para que no se pasase el punto de cocción antes de rellenarlas con bacón y queso cremoso
«Lana, mi amor, ¡no sé lo que sería de mí sin ti! ¡Además de ser hermosa, eres una gran cocinera!»
«Olvidaste decir que también es una gran madre, ma»
Mi corazón sencillamente se derritió al escucharla decir eso.
«Tú sí que eres una gran hija, Louise. ¡Tu madre y yo no pudimos tener más suerte cuando naciste!»
«Hey, ¿y yo?»
«Jhonny, por supuesto que contigo no es diferente, tú y tu hermana son los mejores hijos del mundo. Vuestra madre y yo estamos muy orgullosas de teneros como hijos»
Mi hijo sonrió satisfecho al escuchar oír a Jennifer confirmarle lo felices que éramos por tener a nuestra familia.
«¡Ah! ¡Cuánta empalago! ¡Asco!»
«¡Oliver, termina de comer y deja de refunfuñar!»
«Mamá, ¿acaso estás embarazada de nuevo?»
Todos empezamos a reírnos ante la pregunta de Oliver a Ginny.
Jen y yo cuando nos quedamos embarazadas no tuvimos ningún cambio de humor, cosa que fue buena, ya que decidimos quedarnos embarazadas juntas.
«Tía, ¿después me podrían ayudar a ensayar aquella audición de las que os hablé?»
«Claro, Sammy. Tu tía y yo adoraríamos ensayar contigo»
Mi sobrino tiene mucho talento y desde que se mudó para Nueva York, cerca de nosotras, Jen y yo dedicamos algunas horas a la semana para ensayar con él.
«Gente, ¡hagan sitio para las papas! Está caliente, ¡cuidado niños!»
«Mamá, ya no somos unos niños…» Jhonny revira los ojos «¡En un mes tendremos 16 años!»
Pensé en lo rápido que ha pasado el tiempo y en cuánta razón tenía mi hijo, ya no eran unos niños, parece que fue ayer cuando todo comenzó…
«Lana, ¿necesitas ayuda con eso? No sé cómo consigues hacer todo esto sola todos los domingos, durante la semana llevar a los chicos a la escuela y todavía trabajar…»
«No, Ginny, gracias. Creo que me he acostumbrado a cuidar de mi familia»
«Mi madre no cocina desde hace años. Siempre es mi padre…» dijo Emma
«¡Emma!» la reprendió Ginny
«Hija, creo que las papas se pasaron un poco, están demasiado blandas»
«Dolores, están maravillosas, como siempre» dijo David, intentando ser educado, como siempre. Pero yo sabía que mi madre tenía razón, realmente me equivoqué en el punto.
«Hey, ¿por qué no volvemos a contarle a los chicos algunas historias?» preguntó Josh
Me senté a la mesa al lado de mi esposa.
Jennifer realmente cumplía lo que prometió en nuestra boda, me hacía una mujer más feliz cada día y mi amor por ella no había dejado de crecer en todos estos años, y cuando nos dimos cuenta, ya no estábamos solas. Ya éramos cuatro: Jen, Jhonny, Louise y yo.
No había nada mejor en el mundo que estar con nuestra familia y mejores amigos en nuestro tradicional almuerzo de domingo, esta vez, especial, regado de buenos recuerdos. ¡Definitivamente, este era el final feliz que siempre había deseado!
FIN
