Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.

Inspirado en Effy Stonem (Jamie Brittain & Bryan Elsely © Skins)


Anatomía de una mente autodestructiva.

Capítulo VI: "Devuélveme a la vida".

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¿Cómo puedes ver en mis ojos como puertas abiertas?

La bruma del bosque se disipaba mientras caminaban. El pequeño pueblo quedó atrás hace un par de kilómetros, y llevaban caminando casi corriendo hace bastante tiempo. Él se había mantenido en silencio y ella había decidido respetar eso. Karin no quiso, en ningún momento, cerrar los ojos y trasladarse a viejos sitios donde amó su vida porque comprendería qué cosas le faltaban, que tan ausentes estaban.

Sasuke la confundía, a veces sentía que la apreciaba y otras que no pero diferencia de él, ella terminaba amándolo siempre. Karin le enseñaba sus vacíos, con esperanza de que él pudiese llenarlos, de que se de cuenta que ella existía y estaría ahí para él, pero como siempre en su vida... ella llegaba tarde. Alguien más había calado hondo en la vida de Sasuke y fue mucho antes de que ella lo conociera.

Sakura.

La medic-nin de cabello rosado y bonita sonrisa, significaba mucho más para Sasuke que ella. Ella no era nada comparada con mujer de orbes verdes, pero Karin no lo aceptaba. Ella tendría que aceptar que ya fue... que no fueron, no son ni serán. La relación que tenía con Sasuke era extraña, no llegaban a ser ni amigos pero tampoco novios... eran un intermedio masoquista que le perforaba el corazón. Y el azabache le había dado más de mil razones para que lo odiara, y aún lo seguía queriendo. Qué absurdo.

Ojalá ella pudiese encontrar a alguien que la amara de verdad. Y "ojalá" era una de las palabras más tristes.

Llevándote hasta mi interior, donde me he vuelto tan insensible.

Los pasos de él pararon de repente y Karin miró a su alrededor, no se habían dado cuenta que estaban en un lugar completamente destruido, como si se hubiera largado una gran batalla recientemente. Sasuke comenzó a caminar, recorriendo el lugar al mismo tiempo que el cielo comenzaba a hacerse gris. Observó, con el ceño fruncido, el sitio.

Mira, Sasuke... mira alrededor.

—¿Escuchaste eso?

—¿Escuchar qué, Sasuke-kun? —preguntó, extrañada.

—Esa voz...

¿Reconoces esa pared de allí? Mira, mira, Sasuke...

Él se dio vuelta y sus ojos se posaron en una de las paredes que no estaba caída. El símbolo. —El símbolo de mi clan... —murmuró y Karin llevó su mirada al mismo lugar que él. —He estado aquí. Algo malo sucedió aquí...

—¿Qué? —preguntó ella, descolocada. A la pelirroja tenía miedo que él volviera a alterarse, así que decidió además de no tocarlo, seguirle la corriente.

—Yo... —los ojos perdidos de Sasuke se dirigieron al suelo, recorriendo las ruinas y la tierra removida—. Alguien se lastimó, estaba sangrando.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la pelirroja—. De acuerdo, Sasuke... —su voz se suavizó—Creo que necesitas descansar.

Las palabras salieron de la boca de la ex Taka antes de que pudiera evitarlo, sus manos sudaban y la sensación de que algo malo pasaría se incrementó en su pecho.

—Alguien se lastimó, ¿de qué estás hablando? —dijo, encarándola. Sus pozos negros estaban llenos de confusión.

—¿De qué estoy hablando? —gimió. Llenó de aire sus pulmones y su ceño se frunció— Te conozco, me conoces. Éramos compañeros de equipo, de Taka, con el idiota de Suigetsu y Jūgo, teníamos de misión mat-

—Eso no es verdad, jamás nos conocimos —respondió, convencido.

Sin alma, mi espíritu dormirá en un lugar frío.

La boca de ella se abrió, indignada. —Entonces, ¿cómo sé que tu comida favorita es el Omusubi con Okaka y tomates? ¿O que tu color favorito es el azul?

Él comenzaba a negar con la cabeza. —No, detente.

—¡Es porque nos conocemos! —exclamó la pelirroja. Los ojos de Sasuke se cristalizaron, empezó a respirar con agitación y se llevó las manos a los oídos. —¡Todo el mundo nos conoce! ¡Así que para con esa mierda-...!

—¡AHHHHH! —vociferó, cerró los ojos con fuerza y las imágenes comenzaron a pasar rápidamente por su cabeza.

"Incluso si soy un obstáculo para ti, siempre estaré ahí para ti, incluso si tú me odias, para eso están los hermanos mayores"

"Lo siento, Sasuke. Quizás la próxima vez."

"¡Eres débil! ¿Por qué eres débil? Porque te falta... odio"

"La gente vive su vida ligada a lo que ellos mismos aceptan que es correcto y cierto. Así es como definen su realidad, ¿pero qué significa estar en lo correcto o en lo cierto?, son sólo conceptos vagos, su realidad puede ser tan sólo un espejismo."

"Itachi sacrificó todo... con la única condición, que no tocaran a su pequeño hermanito"

"Lo siento, Sasuke. No habrá próxima vez".

—¡MI HERMANO! —gritó el azabache, con desesperación— ¡ÉL FUE ASESINADO AQUÍ! ¡JUSTO AQUÍ! ¡YO LO MATÉ! ¡TODO EL MUNDO ESTÁ MUERTO! ¡NO QUEDÓ NADA! —Karin se quedó helada al ver el estado del Uchiha. — ¡NO, NO, NO! —comenzó a negar con la cabeza— ¡ESO NUNCA SUCEDIÓ, NUNCA SUCEDIÓ! ¡TÚ JAMÁS SUCEDISTE!

—Sasuke... sí pasó —clamó con la voz ahogada.

Él se alejó de Karin como si quemara, trastabillando hacia atrás y empezó a revolverse el cabello. —¡¿QUÉ ME ESTÁ SUCEDIENDO?! ¡¿QUÉ SUCEDE?! —las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos— ¡PASÓ PERO NUNCA PASÓ! ¡PASÓ PERO NUNCA PASÓ! ¡PASÓ PERO NUNCA P-...!

Hasta que lo encuentres ahí y lo lleves de vuelta a casa.

Pafff.

Sasuke estaba con la cara ladeada, con su respiración desasosegada y Karin sorprendiéndose de lo que acababa de hacer. El azabache se llevó la mano a la mejilla. —Joder... oh por Dios, Sasuke yo no quería-

—Golpéame otra vez.

—¿Qué? No.

—¡¿Qué sucede conmigo?! ¡Golpéame de nuevo! ¡No tengo miedo, no tengo miedo de nada! ¡Golpéame! —exclamaba.

Despiértame, no puedo despertar por dentro. Sálvame.

—¡Sasuke, por favor, detente! —chilló angustiada.

—¡NO PUEDO! —vociferó, la empujó haciendo que cayera en el suelo con brusquedad y él tuviese la perfecta oportunidad de salir corriendo. Sus pies se movían como si estuviera corriendo por su vida, pero la falta de chakra era notable, Karin estuvo a punto de alcanzarlo pero lo perdió por un momento. Cerró los ojos tratando de focalizar el chakra del azabache y ahí estaba, una pequeña casi invisible luz titilante le indicaba que no estaba muy lejos. Comenzó a seguirla y empezó a escuchar el sonido del agua, sus sospechas se confirmaron cuando llegó a una gran cascada. El agua caía furiosamente, el ambiente estaba helado y cuando miró hacia la cima, ahí estaba él...

Parado en una roca en medio de la catarata, Sasuke miraba con desafío hacia abajo, con puños apretados. —¡Sasuke, baja de allí!

—¡No tengo miedo! ¡Quiero tener miedo! ¡Quiero que me lastimen! —gritaba con desesperación mientras que la roca donde estaba parado comenzaba a agrietarse. Karin no sabía que hacer, cualquier movimiento podía ser una muerte segura para el Uchiha. Moría en la caída o moría de Hipotermia, nada le aseguraba que podía llegar a alcanzarlo si se arrojaba, aún no entendía cómo había llegado allí. —¡QUIERO RECORDAR! ¡No tengo miedo, no tengo miedo, no tengo miedo!

Arrójate, no tienes a nadie. Tírate. Eres inservible, débil... no pudiste proteger a tu familia, mataste a tu propio hermano, y trataste de asesinar a tus amigos. El mundo necesita menos de escorias como tú. Vamos, Sasuke, arrójate.

Se dio la vuelta en su propio eje, y alzó los brazos a sus costados. Sus ojos parpadeaban cada vez con menos ganas. —Quiero ser libre...

Y fue ahí cuando la roca se partió en pedazos.

—¡SASUKE!

No sintió debajo nada de sus pies, solo un frío asesino y como el agua comenzaba a mojarlo por completo. Las rocas comenzaron a golpear su cuerpo y los recuerdos de su infancia comenzaban a sacudirlo y volvían de a poco a él como si un rompecabezas se estuviera armando por sí solo. Cuando estás armando una casa y falta el último ladrillo. Tenía un hueco en el pecho y sus huesos se hacían polvo. Cayó al agua y dejó entrar la misma en sus pulmones. El sentimiento de estar ahogándose era algo horrible, escuchó una vez. Pero estar así, ser como es... era más doloroso. Se sentía solo y no es como si necesitara a alguien, porque a las personas que necesitaba habían desaparecido, ya no estaban y no podían volver. Él ya no podía amar, él lo hizo una vez. Cualquiera que haya amado, tiene una cicatriz... solo que a él nunca se le olvidó. Olvidar. Memoria.

Sangre comenzó a salir de su boca y se dejó ir. Antes de que pudiera hundirse más abajo sintió como era jalado hacia arriba, y luego de eso, perdió la conciencia.

Di mi nombre y sálvame de la oscuridad.

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Despiértame. Ordena a mi sangre que corra antes que me deshaga. No puedo despertar.

Apretó sus párpados y luego sus ojos se abrieron con lentitud, debajo de los mismos había unas aureolas negras, alrededor de su cabeza estaba vendada con gazas que habían sido cambiadas recientemente. Lo que sentía ahora mismo era un frío intenso, el peor frío que podía haber sentido en toda su vida. Separó sus labios y se los mojó pero ningún sonido salió de su boca más que un ronco gruñido, su garganta exclamaba agua fresca. Su mirada aún no se acostumbraba a la luz.

—Sasuke... despertaste —la voz del hombre lo trajo a la Tierra, estaba vestido como un médico, se dio cuenta que estaba conectado a un montón de cables, cables y más... agujas. El temor comenzó a apoderarse de él. —Tranquilo... no es nada que te haga daño, solo es suero. Además están donándote sangre, perdiste mucha. Trataste de matarte, hace cinco días.

—Voy a dejarlos solos... —dijo una rubia mirando a Sasuke de una manera que él no pudo descifrar, él sentía que la conocía de algún lado y cuando la mujer cruzó la puerta, cerrándola, e hombre hizo un mohín.

—Es bastante complicado tratar con la Godaime —suspiró— Así son las mujeres —. El azabache no dijo una palabra y dirigió su mirada al techo, mirándolo con indiferencia. —Disculpa que no me he presentado, soy Kenta... Kenta Aoyama. Naoko es mi hermana —confesó con tranquilidad mientras se sentaba en los pies de la cama— Es una larga historia, pero hablemos de ti, ¿de acuerdo? ¿Sabes donde estás?

El Uchiha menor miró a su alrededor, definitivamente no estaba en el hospital de la Dra. Aoyama. Éste donde se encontraba tenía algo diferente y cuando observó la ventana, ésta no estaba con ninguna reja alrededor y había una mesa de madera... con flores... flores blancas. Sus pensamientos se remontaron a cuando era genin, cuando quedaba en el hospital internado por alguna herida, siempre que se despertaba, había flores blancas.

Él apretó los labios y los puños.

Sálvame de la nada en que me he convertido.

La cara de Kenta pasó a una extrema seriedad. —Me disculpo por mi hermana, pero quiero decirte, somos diferentes personas, Sasuke. Yo también soy doctor pero estoy dispuesto a decirte todo sobre tu estado actual, ¿estás seguro que quieres escucharlo? —Sasuke trató de sentarse en la cama pero le fue imposible. No podía mover sus manos ni pies hasta se fijó por qué. El hombre sostuvo la respiración para luego exhalar con lentitud. —Te hemos atado con hilos de chakra, para que no intentes escaparte. Quizás esto te parezca extraño, pero tu personalidad no es normal. Toda tu personalidad que lograste acarrear durante tantos años, hasta ahora es por una enfermedad mental... estás enfermo, Sasuke.

Él se mantuvo en silencio, sin mirarlo. Kenta suspiró. —No se sabe la causa, pero los cambios en los genes y químicos en el cerebro, que se llaman neurotransmisores, pueden ser una jugada importante. Es una especie de trastorno de ánimo pero que tiene síntomas psicóticos. Las personas que sufren de psicosis padecen alucinaciones, delirios, su pensamiento se desorganiza y su personalidad cambia completamente. Y en esos delirios piensas que alguien quiere hacerte daño, eso es llamado paranoia. Tu personalidad, llega a ser demasiado buena, hasta irritarse o deprimirse por completo. Comienzas a aislarte socialmente, o ves y escuchas cosas que no existen y que nunca estuvieron ahí.

Más silencio

—Lo más importante y es en lo que tenemos que trabajar, es que no te das cuenta cuando tu personalidad cambia, porque para ti es completamente normal. Esta enfermedad, Sasuke, se desató luego la muerte de tu hermano. —El azabache trató de que el nombramiento de su difunto hermano no le afectara, pero un nudo se formó en su garganta. El hombre rascó su barbilla y puso pose pensativa. —Mira, es como si fuera un globo... un globo en tu cabeza que comienza a llenarse de aire y todo globo tiene cierta resistencia. Digamos que "tu globo" se sobrecargó de aire y explotó, la muerte de Itachi hizo que explotara. Fue una sobrecarga emocional que desató todos estos síntomas que deberían haberse manifestado en tu niñez pero lo hicieron en tu adolescencia. Pero... lo que quiero saber, ¿cómo lograste resistir al tratamiento de mi hermana? Toda persona común, pierde la completa memoria luego de tantas sesiones.

Sasuke se mantuvo imperceptible

—Indiferencia como arma de defensa masiva —dijo el hombre— De acuerdo... déjame decir que aprendiste a mentirte a ti mismo, con tanta destreza que casi te lo creíste también. Pero sí, Sasuke, quizás hay un rincón en nuestra mente que nos hace recordar a nosotros mismos, a quienes somos.

Como no podía darle la espalda, giró su cabeza mirando hacia la ventana.

—Sasuke... tenemos que comenzar un tratamiento para revertir el problema de los electrochoques, además de tratar tu enfermedad y lo sabes... —decía Kenta— Todos merecemos al menos un aplauso en nuestra vida. Un amor verdadero, un abrazo sincero, una locura, un triunfo, un amigo fiel. La vida es difícil, Sasuke pero no debes rendirte porque pienses que es el fin del mundo... hay gente que te ama, lo han demostrado. Déjalos entrar, y ahí encontrarás la verdadera redención.

Kenta hizo una mueca cuando Sasuke se mostró reticente y se levantó con flojera de la silla. —De acuerdo, pero te dejaré algo que quizás quieras —dijo sacando un cuaderno azul oscuro y un bolígrafo— Un pájarito me ha dicho que te gusta escribir. Descansa, Sasuke.

Atravesó la puerta cerrándola y asintió hacia los ANBU que lo vigilaban. Kenta Aoyama, era un hombre de bien, un ninja bastante respetado pero opacado por la popularidad de su hermana. Naoko le llevaba cinco años y quizás ella tenía un poco más de experiencia pero lo métodos de Kenta eran más sanos y siempre tenía en cuenta la opinión de los familiares, amigos y si es que estaban en sus cabales, de los pacientes.

Y siempre desaprobó la idea de la electrocutación como la de la Lobotomía. Él amaba las maneras correctas de sanar y por eso había elegido la medicina, amaba salvar a las personas.

—¿Él está mejor?

Paró en seco cuando escuchó una voz femenina detrás de él, volteó para encontrarse con una pelirroja que estaba cubierta con una manta. Pálida y temblorosa.

—Tú debes ser Karin, ¿verdad? —preguntó esbozando una sonrisa.

Ella asintió. —¿Cómo está Sasuke-kun?

Ahora que ya sé lo que soy sin ti. No puedes dejarme aquí.

—Callado e inestable como todo paciente con su trastorno, pero comparado a la situación en la que estuvieron, mucho mejor. Quizás las ideas se le aclaren ahora que sabe lo que tiene.

La pelirroja lo miró, incomprendida. —¿Le ha contado a Sasuke-kun sobre su problema?

—Claro —dijo con naturalidad— No hay nada mejor que sinceridad entre médico y paciente.

—Pero, la Dra. Aoyama dijo fue-

—Lo que mi hermana ha dicho puso en riesgo la vida de tu amigo, por lo cual, legalmente y en nombre de la Hokage de la aldea, ella no es más su doctora. Lo soy yo. Y es mejor que empecemos a familiarizarnos, soy Kenta. Cuando usted esté mejor, vendré a entrevistarla y me contará paso a paso lo que ha pasado, ahora si me disculpa, tengo una reunión con Hokage-sama.

Karin no dijo nada en absoluto mientras veía al hombre marcharse.

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—¿Podremos? —rogaba por enésima vez.

—No, he dicho que no y es mi última palabra. Lo que han hecho es inaceptable, primero robar documentos confidenciales y luego ir detrás de un ninja renegado internacional exiliado clase S que además está en el Libro Bingo. Estoy muy cabrada y decepcionada, especialmente de ti, Sakura —despotricaba la Godaime con el ceño fruncido.

—Sakura-chan no tiene nada que ver esto —la defendió el rubio— Yo fui quien los robé, además, ¡si no fuera por nosotros, el teme-baka no estaría vivo, dattebayo!

—Claro, pero ambos lo leyeron, lo cual los hace a los dos culpables por igualdad. Como castigo, no verán a Uchiha Sasuke a menos que tengan permiso de su doctor, ¿quedó claro?

—¿Doctor? —preguntó Sakura confundida— ¿Acaso Naoko-san...?

—Está fuera del caso —la voz grave de un hombre se hizo notar y cuando la Quinta posó la mirada en él, éste dio una reverencia. Los ninjas lo miraron con desconfianza, especialmente Sakura. — Soy Kenta Aoyama, hermano de Naoko, médico igual que ella pero poseo diferentes manera de tratar a Sasuke... maneras sanas. Y ustedes, van a ayudarlo.

—Significa que podremos verlo —afirmaba Naruto pero más para sí mismo, con una felicidad escondida.

—Por ahora no —dijo para la mala suerte de sus amigos. La sonrisa del rubio se evaporó. — Sasuke acaba de enterarse de su condición y esta en la etapa de negación e ignorancia, pasarán unos días hasta que quiera hablar de nuevo con alguien.

—¿Se lo dijiste? —preguntó Tsunade, como si estuviera maldiciendo— ¿Por qué?

—Sasuke no necesita más mentiras, y no quiero decírselo en privado, quiero que sus amigos también lo oigan. Cuando hablen con él, ni una mentira más, ¿quedó claro? Si necesitan decirle a cada rato: "Tu clan fue arrasado", lo harán. Tiene que vivir el presente y superar el pasado para prepararse para el futuro, por más cruel que sea —respondió. Naruto y Sakura asintieron con extrema seriedad. — Sé que están desesperados por verlo, pero hay que darle tiempo, esto es difícil para él.

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Había pasado casi una hora de que su nuevo doctor se había ido y no podía conciliar el sueño. Trató de no observar de reojo el viejo cuaderno azul que reposaba en la mesa de luz y luego de varios intentos por ignorarlo, finalmente lo tomó. Consideraba molesto el no poder mover mucho las manos, solo lo hacía lo justo y necesario.

Con la mano derecha, agarró el bolígrafo y lo abrió...

Las primeras hojas estaban vacías y con ansias de ser llenadas así que escribió lo primero que le vino en la cabeza.

"Estoy encerrado, no como antes, pero de alguna manera era exactamente igual. Dicen que he perdido la cabeza pero pienso que en lo largo de mi vida, he perdido más que eso... hay tres cosas en la vida que una vez que pasan ya no regresan: el tiempo, las palabras y las oportunidades. Mi corazón, si es que tengo uno, está doliendo pero mi mente está peor... o eso dicen. Había dicho que jamás volvería a Konoha a no ser de destruirla. Nunca vuelve quien se fue... pero regresé".

Respira en mi y hazme real. Devuélveme a la vida.

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—Zanahoria.

Suigetsu Hozuki no era su persona favorita en el mundo pero cuando lo vio cruzar la puerta hacia ella con una bolsa en la mano, sus ojos se iluminaron. — Pez.

—He traído algo de comida, según el grandote, es una mierda —expresó con asco.

—Lo es, gracias —murmuró ella.

—Así que... ¿qué ha pasado? —preguntó susurrando, como si estuviera diciéndole un secreto.

—Él no es Sasuke-kun. Es otra persona, Suigetsu, puedo jurarlo. Parecía distinto... pero no como cuando lo vi luchar contra Danzō, esta vez, sí estaba perdido. Tenía aversión por la propia vida, nunca conocí a alguien que odiara tanto estar vivo.

A pesar de no ser fan de los grandes silencios, Suigetsu se mantuvo así, tomó asiento sacando su comida también y la engulló mientras Karin hacía lo mismo. Ella había terminado con un par de heridas, y muerta de frío en la gran misión de rescatar a Sasuke, por lo tanto pasar un día en el hospital no le vendría nada mal. Aún faltaba que la Hokage viniese a darle la reprimenda de su vida.

—¿Crees que podrá recuperarse? —bisbisó el ex ninja de la Niebla, revolviendo sus fideos.

—No lo sé, pero él parece resignado... y si lo hace...

—No creo que podramos hacer mucho —finalizó él.

Ordena a mi sangre que corra antes de que me deshaga.

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Dos semanas pasaron con rapidez pero para Sasuke estaba llenas de monotonía y desazón. Su nuevo doctor venía a verlo, pero si antes, con Naoko, hablaba poco y nada, ahora directamente no lo hacía. Su mirada se reposaba en un punto perdido de la habitación, no tenía fuerzas para levantarse de la cama tampoco. Vagamente iba a darse una ducha para luego tirarse en la camilla. Él ya no era el mismo. Su cuerpo era sacudido con pesadillas que llamaban a gritos a la inyecciones pero por orden de su doctor, no lo dormían. Y Sasuke sufría estando despierto y lo torturaba estar dormido. Había grandes ojeras debajo de sus ojos sin luz, él solo deseaba que todo acabase de una vez.

Odiaba el olor de los hospitales y aún no le habían dado una casa provisional, mientras tanto debería quedarse en ese infierno que le recordaba quien era. Él era un vengador o lo fue. Él debería estar destruyendo el mismo lugar en el que estaba acostado pero no lo estaba haciendo, tenía la fuerzas pero a la vez no. Él quería estar tranquilo pero a la vez no. Quería amar y ser amado pero a la vez no. Quería vivir pero al final, no.

Su nuevo doctor dio orden de desatarle las manos, a pesar de que la Hokage decía que no era conveniente, Sasuke no hizo nada por querer escaparse, él solo se quedó allí. La puerta se abrió dejando ver a Kenta, que venía con una sonrisa de oreja a oreja, como estaba acostumbrado. —Buenos días, Sasuke. Te he traído una sorpresa.

Detrás de él, caminando con las manos en los bolsillos y con su aura llena de tranquilidad, estaba Hatake Kakashi — Yo, Sasuke.

La expresión no varió en la cara del azabache seguía observándolo, inexpresivo. Escondió el diario debajo de la almohada y se acostó, dándole la espalda. —Voy a dejarlos... compórtate, Sasuke.

La puerta se cerró y hubo un silencio de varios minutos. —¿Arrojarte de una cascada? ¿En qué diablos estabas pensando?

Era el momento donde su ex sensei lo bombardeaba y no exactamente le importaba lo que tenía para decir, así que se mantuvo en silencio.

Se rascó la nunca— Mi visita solo es corta, pedí verte primero porque quería ver cómo estabas además para decirte algo —el chico lo miró con cansancio— Sé que estás en tu etapa de adolescente marginado y estás el doble de emo que cuando eras pequeño pero... Sakura y Naruto cruzarían el mismísimo infierno por ti. Así que cuando vengan a verte, mantén eso en mente. —Giró en su propio eje y abrió la puerta. — Nos vemos.

El moreno se quedó sumiso, una vez más.

He estado viviendo una mentira. No hay nada dentro.

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—Tu presión está normal hoy y no estás tan pálido como ayer.

El niño suspiró con pereza y se cruzó de brazos. — ¿No vas decírmelo, Sakura-nii?

Congelada por dentro, sin tu caricia, sin tu amor.

La muchacha posó su mirada en él y lo miró, confundida. — ¿Decirte qué?

—Sasuke-kun está en este hospital —soltó, y no fue una pregunta, fue más confirmándolo. La dueña de ojos verdes trató de que no le afectara el tema "Sasuke enfermo", pero su cara hizo una especie de mueca que hizo que saliera toda la verdad. — Lo sabía.

—¡No te he dicho nada! —chilló.

—No hizo falta, siempre se te nota... además, las enfermeras hablan y mucho. No pudieron resistirse a contármelo —sonrió mostrando los dientes y Sakura puso los ojos en blanco

—Que te digan todo, no pienso contarte nada—finalizó ella terminando de escribir en su carpeta, sonriéndole y él hizo un mohín. Se dio la vuelta para irse pero el niño gritó:

—¡¿Puedes decirme en qué habitación está?! —exclamó esperanzado.

—No lo haré —canturreó— Vendré a verte en la tarde.

Sakura comenzó a caminar por los pasillos luego que escuchó como Shouta gruñía con molestia y no pudo evitar reírse. Ese niño. La risa paró cuando vio a su sensei doblar la esquina. —¿Kakashi-sensei?

El hombre detuvo su paso y giró hacia a ella. —Hola, pequeña Sakura —saludó, levantando un brazo.

—¿Por qué está aquí a estas horas? —preguntó— ¿Está herido?

Él negó. —Vine a dejar un recado, pero ya me iba.

—A mi no me engaña —murmuró con voz suave— No soy Naruto, ¿ha venido a ver a Sasuke-kun?

El ninja copia suspiró. — Aa.

—Le han dado permiso —dijo, rencorosa.

—Sakura... —empezó él, poniéndole una mano en el hombro— Tenemos muchas formas de tratar de nuestro dolor... la manera en la que tienen Naruto y tú de sobrellevarla es complicada, pero lo es más aún de la manera en que Sasuke lo hace. A pesar de ser parte de lo que fue nuestro equipo, no voy a actuar por impulso como Naruto y tú lo harían. La situación es difícil, y créeme, no quieres entrar ahí adentro... no hasta que el tratamiento de Sasuke avance.

Los hombros de ella, decayeron y asintió. —Tiene mucha razón, lo siento. ¿Cómo lo vio?

—Él... sigue siendo Sasuke, por un lado. Pero se ve bastante perdido, Sakura.

—Perdido... —pronunció por debajo como si fuera algún insulto.

Querido, solo tú, eres la vida entre la muerte.

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¡Qué vergüenza eres para tu familia, Sasuke! Ni suicidarte es algo que puedes hacer bien.

Tomó una almohada y se cubrió la cabeza.

¡¿Qué pensaría Itachi en este momento?! ¡¿Y tus padres?! ¡Eres una deshonra!

Refregó sus ojos y comenzó a tirar su cabello. — Cállate de una vez, tú no existes, es mi imaginación.

¿De verdad? ¡Cobarde! No sirves para nada, Itachi se sacrificó en vano. Ni siquiera vales la pena.

—¡DETENTE, DETENTE, BASTA, BASTA! —vociferó levantándose bruscamente y empujando la cama con pie, haciendo que esta se caiga. En unos segundos las enfermeras entraron, seguidas de Kenta.

Parece que he estado durmiendo por mil años, tengo que abrir mis ojos a todo.

—Sasuke, cálmate, ¿qué sucede? —preguntó con gentileza.

—¡DEBES HACER QUE PAREN! —gritaba. Sus ojos demostraban nerviosismo y tristeza, las enfermeras no sabían como acercarse a él. — No puedo hacer esto...

—Está bien, voy a ayudarte, necesito que te calmes —dijo con lentitud mientras se encaminaba hacia él.

—Las voces... —bisbisó— No quieren dejarme tranquilo...

El hombre lo tomó de los hombros. —Lo harán. Piensa en otra cosa... algo lindo.

—No hay nada lindo en mi vida —susurró.

—Tú tienes amigos, muchos —remarcó Kenta— Te aman y harían cualquier cosa por ti.

Una imagen de un joven equipo 7 pasó por la mente del azabache, y ellos estaban allí sonriéndole.

—Equipo... —murmuró con los ojos perdidos— Éramos pequeños...

Su médico le puso una mano en la espalda e hizo que se sentara en una silla. — Sí, eran muy pequeños, amaban la vida y se protegían mutuamente.

—El equipo roto —su mirada se tornó somnolienta y Kenta hizo indicaciones para que levanten la cama. — Estamos rotos... destinados a perdernos y a volvernos a encontrar.

—Recuéstate, duerme. Todo estará bien mañana, Sasuke.

Y la voz del Dr. Aoyama fue lo último que escuchó a la misma vez que sus párpados caían rendidos.

No me dejes morir aquí. Debe haber algo equivocado. Devuélveme a la vida.


(*): Bring me to life by Evanescence.


¿Qué tal?

Este capítulo sí que fue bastante extenso, para lo que estoy acostumbrada a escribir xDD. Y para su alegría, ¡en el próximo capítulo se reencuentran Sasuke y Sakura! Después de tanto. Y ese es el único adelanto que voy a darles además del título del capítulo: "Quédate tranquilo".

Estoy contestando todos los reviews, así que manden(?)

Nos leemos, Misa.