Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.
Inspirado en Effy Stonem (Jamie Brittain & Bryan Elsely © Skins)
Anatomía de una mente autodestructiva.
Capítulo IX: "Solo es medicina".
.
.
.
—Y luego… me despierto.
El hombre movió su bolígrafo en el papel mate ante la mirada perdida de la muchacha, pero ella de inmediato, la posó en él. — ¿Odias esa clase de sueños?
—Creo… que a nadie le gusta soñar que lo asesinan.
Kenta Aoyama suspiró. —Estás en lo cierto, ¿por qué Sasuke, entonces?
Ante el nombramiento del azabache, una vez más, se removió en su lugar y el nerviosismo tomó su cuerpo, pero no era un nerviosismo grande que le daba un sudor frío o la enviara a vomitar en el recipiente más cercano. Era esa clase del nerviosismo que hacía que su corazón lata desaforadamente, que le traía recuerdos… y los buenos eran opacados por los malos. —Él trató de asesinarme… y yo a él, pero eso lo sabe, ¿o no?
—Sasuke lo ha mencionado —dijo— Pero eso no importa… ¿por qué lo hiciste?
—Fue todo —se justificó de inmediato— Él estaba hiriendo a mucha gente, estaba destruyéndonos a todos. Yo… sé que fue una mala decisión, y me arrepiento, pero en ese momento…
—Está bien, Sakura. Sabemos que Sasuke no es ningún santo pero todo su comportamiento tiene un principio… y estoy haciendo todo lo posible.
— ¿Cómo está él? —susurró— ¿Le ha entregado mi carta?
Ella no había vuelvo a ver a Sasuke desde la última crisis. Y habían pasado dos meses. Él no había vuelto a preguntar por ella, y ella no había vuelto a insistir.
—Me sorprende que preguntes por él… —contestó— Quiero ser sincero contigo, pero no quiero que afecte tu tratamiento, Sakura.
—Dígame que sucede…
—Él no está mejorando… y sí, se la he dado. Pero no la ha abrió, sigue en la mesa de luz, intacto.
La kunoichi se congeló y se imaginó lo peor. Sasuke Uchiha había empeorado su situación luego del encuentro con Sakura. Ahora el azabache no solo había dejado de escribir, sino de hablar y de comer también. Las ojeras eran persistentes tal como su gran depresión, pero trataba de que nadie se enterase de su decaimiento por eso trataba de no mandar a muchas enfermeras a su cuidado. Actualmente, solo un ANBU vigilaba la puerta de la habitación de Sasuke. Al no comer y tener el chakra bloqueado, el moreno apenas tenía fuerza para levantarse y menos la tendría para enfrentar a un ninja de élite.
— ¿Hay algo que pueda hacer? —preguntó con desesperación— Yo podría…
Él negó. —Aún estoy pensando que es lo que puedo hacer en esta situación, no es nada seguro o bueno que vengas a visitarlo. No sé cómo puede reaccionar.
Decepcionada, mantuvo su mirada en el suelo por unos segundos. —Está bien, si usted lo dice… todos queremos lo mejor para Sasuke-kun.
El hombre cerró su cuaderno. —Por eso estoy aquí.
/-/-/-/-/
—Y vivieron felices para siempre...
—Diug... —expresó asqueado.
— ¿Diug?
—Siempre terminan de la misma manera. Nadie vive feliz para siempre —dijo Shouta mientras comía su flan— Los creadores de cuentos no son más que mentirosos.
—Hay finales felices —respondió Naruto con sinceridad, cerrando el libro— Solo que a veces, no nos tocan a nosotros.
— ¿Crees que nos merecemos un final feliz? —preguntó el niño, con sus ojos brillando pese a su terrible estado. El sol iluminaba la habitación y por fin podía mantener la ventana abierta, la suave brisa impregnaba en su diminuto cuerpo. A pesar de que el rubio no se cansaba de presentarse y plantarse día a día en la oficial del Aoyama, persistiendo. Se empecinaba en ver a su amigo lanzando discursos sobre la amistad que siempre terminaban en insultos hacia el hombre.
— ¿Cuándo podré ver a Sasuke-nii?
La pregunta lo desbordó por completo y por más que quiera cambiar la situación de su vida, todo se conducía a un muchacho de cabello negro.
—Sasuke está enfermo —dijo— Y no quiere ver a nadie, y más a gente que no conoce.
— ¿Y por qué no quiere verte?
Touché.
No era de los que trataba de evitar el tema, Sakura podría ser una de esas personas, pero no la juzgaba. Para la kunoichi, sobre-pensar las cosas llevaba a deprimirse, y él se había enterado de cosas; había notado la falta de peso, el cansancio… lo había notado todo. Ella estaba en tratamiento psicológico, no era nada malo, pero tener la palabra "psicología" al lado de Sakura, era extraño. Parecía como si ella no tuviera el apoyo suficiente de sus amigos como para hablarlo pero era todo lo contrario… ella lo tenía.
El equipo siete estaba severamente dañado. No destruido, algo que Naruto Uzumaki siempre tenía en mente era que siempre había esperanza, inclusive para las cosas que no podían resolverse fácilmente.
—Él no desea mi compañía... por ahora. Y yo voy a respetar eso —respondió, manteniéndose firme.
La puerta se abrió y ella parpadeó sorprendida. — ¡Sakura-chan! —festejó el pequeño. — ¡Mira quién vino: Naruto-nii!
—Naruto… —susurró la dueña de orbes verdes, luego sonrió. —Hola…
—Sakura-chan, buenos días…
/-/-/-/-/
—No has comido nada —comentó mirando de reojo la bandeja del desayuno. —Bueno, ¿cómo estás hoy?
Espero unos segundos para obtener una respuesta, pero nada salió de la boca del azabache. Solo se hamacaba con más velocidad pero no de esas a los que va un ninja cuando tiene que volver a su aldea porque la misión está completada sino esa clase de rapidez que cae una hoja al suelo en otoño.
—Sasuke... —lo nombró una vez más. —Sasuke... ¿qué? —. Lo tomó del brazo y sintió áspero. Con lentitud, se fijó en las muñecas de éste. Una completa atrocidad. —Oh... Sasuke, ¿otra vez? ¿Con qué?
Eran tajos ya cicatrizados pero no lo suficientemente profundos como para lograr coser. Desde hace un mes y medio, él había comenzado a practicar la autolesión, primero era mordiéndose, luego golpeándose y después no supieron cómo pero algo filoso llegó a sus manos que hicieron que haga semejantes cosas. El Uchiha le dio un manotazo, guardándose el brazo bajo las sábanas, mirándolo con sus pozos vacíos. — ¿Acaso quieres que revisemos TODA la habitación? No tengo ningún problema que los ANBUS lo hagan. Estoy tratando de ayudarte, Sasuke... pero si no pones un grano de arena de tu parte, no podré lograr darte el alta. —Para sorpresa de Kenta, el muchacho bisbisó algo que no pudo entender. — ¿Qué, qué dijiste?
—Naruto... quiero ver a Naruto.
/-/-/-/-/
Él sopló y le dio un sorbo al café caliente. Miró a la muchacha sentada frente suyo que estaba más concentrada en firmar papeles que prestarle atención.
—Sakura-chan…
—Hmm.
— ¿Has tenido noticias del teme? —preguntó casualmente.
—Hmm.
El rubio frunció el ceño y le arrebató el papel, haciendo que ella hiciera un rayón enorme. — ¡Oye! ¡Naruto, eso es importante!
—Yo sé que odias hablar de Sasuke, pero no me ignores… por favor —él suavizo su mirada— No sé nada de él…
Sakura no supo qué decir. Ni siquiera podía mirarlo a los ojos, por lo que dirigió la mirada a la taza de café. Odiaba mentirle. No lo merecía… no lo merecía.
—No… no quieren decirme nada.
Naruto se paró de repente, y la señaló. Estaba cabreado. — ¡Deja de mentirme! ¡¿Por qué todos se empeñan en decirme lo mismo?! ¡Sé que sabes cosas, Sakura-chan!
— ¡Estoy diciéndote la verdad! —ella exclamó, al mismo tono que él— ¡No sé nada! —Alguien golpeteó la puerta en ese momento. Ambos se tensaron. —P-pase.
Se sorprendieron cuando un sonriente Dr. Aoyama asomó la cabeza y Sakura simplemente reconocía esa mirada… la había visto antes.
¿Acaso…?
/-/-/-/-/
Karin tamborileó sus dedos en la mesa mientras suspiraba exasperada. De verdad tendría que haber cambiado lugares con Suigetsu, ella debería estar bañándose primero. Podía sentir como el chakra de su ex compañero daba vueltas y vueltas en la bañera.
— ¡Apúrate tiburón, maldita sea! —vociferó aporreando la puerta.
Al no recibir respuesta, ella refunfuñó y abrió la puerta de una patada. Le valía una mierda que él estuviera desnudo. El ninja de ojos violetas soplaba y metía la cabeza debajo de la espuma que se esparcía a lo largo de la tina. —Oh, hola zanahoria, ¿quieres unirte? Hay espacio para una más.
— ¡Sal de la jodida bañera ahora mismo! —gritó con todas sus fuerzas, casi dejándolo sordo.
—Voy a tomarme mi tiempo —dijo con tranquilidad.
— ¿Tu tiempo? Claro… ¡¿TRES PUTAS HORAS?!
Él alzó una ceja. — ¿Nada más?
—Estoy harta de esto, sal de aquí.
Suigetsu se paró de repente, haciendo el rojo suba de inmediato a las mejillas de la kunoichi. El muchacho la tomó del brazo haciendo que trastabillara y caiga de lleno en la tina. Trató de no ahogarse pero la espuma la cubrió por completo.
— ¡¿Qué diablos te sucede?! —Limpió las pompas de jabón de su cara con desesperación. — ¡Eres un maldito!
Y él comenzó a reír a carcajadas, como si fuese la cosa más divertida que hubiese visto jamás. Ella le propinó un coscorrón, y ante eso… Karin empezó a reír con él.
Muy por dentro, le agradecía a Suigetsu por ser una gran distracción a sus verdaderos problemas.
/-/-/-/-/
— ¿No llevas nada filoso encima, verdad?
Él negó a la misma vez que se refregaba las manos con nerviosismo. Luego de tanto insistir, su amigo, su hermano, su compañero, había solicitado verlo. Y nunca se pudo sentir más feliz, pero con esa felicidad también venía la inquietud de no haberlo visto durante tanto tiempo. Lo que Sakura le había dicho lo había descolocado el triple, pero aún consideraba muy positivo el hecho de que Sasuke quería verlo. Quería verlo, hablar con él, golpearlo— ¿por qué no?—, y decirle que se deje de tarugadas.
—Si es que comienza a ponerse caprichoso o alterado, solo llámame, ¿si?
Recógelo.
Ni siquiera podía hablar. Estaba enfocado en el manubrio de la puerta, sus piernas se desesperaban por moverse pero no podía hacerlo hasta que el doctor le diera el permiso, quien hablaba con los ANBUS que custodiaban las puertas. Miró a Sakura, que se encontraba en la esquina del pasillo, dándole valor con tan solo una mirada. Cuando Kenta asintió, todo lo hizo rápido, tan acorde a su personalidad.
La comisura de los labios de Sasuke se curvaron hacia arriba, una lastimosa sonrisa apareció en su cara.
—Naruto... —pronunció. Los labios del rubio comenzaron a temblar, comenzó a secar sus lágrimas con su puño. Tiritaba en su lugar, cubriendo su cara con su brazo. —Naruto... luces como marica.
Y Jinchūriki río ante el tono seco y divertido de su amigo. —Teme…
Recógelo todo y comienza otra vez.
Pero nada de eso sucedió.
Su cara estaba iluminada pero se fue apagando cuando vio el interior de la habitación. El azabache estaba sentado, encorvado en su mismo lugar y cuando sintió el ligero barullo en la puerta, sus pozos oscuros chocaron los orbes color cielo de su amigo. Naruto reconoció esa mirada... la había visto alguna vez.
—Sasuke… aquí estoy —dijo finalmente. Él se mantuvo en silencio y luego posó su mirada en la ventana. El rubio frunció el ceño ante la acción de su amigo. —Sasuke...
—A veces, cuando cierro los ojos, todo está oscuro. Y los abro, pero todo está igual, ¿por qué todo está oscuro?
El muchacho de orbes azules, comenzó a acercase a él. —Nada está oscuro, ¿puedes ver la luz?
Sus ojos ónices se enfocaron en él, una vez más. —No... no hay luz —susurró como si fuera un secreto.
— ¿Por qué murmuras? —preguntó confundido mientras se sentaba en los pies de la cama, procurando no tocarlo.
—Puedo escuchar las voces otra vez —dijo cortando el contacto visual y mirando hacia abajo.
Tienes una segunda oportunidad.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Naruto. Él no escuchaba nada. — ¿Qué es lo que te dicen?
—Que deberías irte. La oscuridad quiere que sea suyo, tú eres mucha luz. Sakura es luz.
—No vamos a dejarte, Sasuke. Somos tus amigos —le recordó con una sonrisa. Él comenzó a temblar.
— ¿Po-podrías decirle a Sakura que lo siento? —farfulló. El rubio no pudo evitar sorprenderse. Sasuke jamás se disculparía, Sasuke jamás le diría nada. Pero estaba ahí. Temblaba, sus ojeras se remarcaban más cada minuto que pasaba, miraba hacia todos lados como si esperaba que lo lastimaran. —Nunca quise asesinarla, nunca quise hacerle daño a nadie. Ni a ti. Yo sólo quería morir.
—Sasuke, morirse no es la respuesta a nada. Tienes una vida por delante —trató de hacerle entender. Pero le costaba tanto tratarlo, no era charlas a la que estaba acostumbrado hacer, ¿de verdad ese era su amigo? ¿o pretendía? —Sasuke, mírame. —Su mirada reflejaba miedo, confusión. Quizás ni sabía dónde estaba parado. —Déjalo ir...
—Mi mamá siempre dice que lo deje ir cuando me siento mal.
La voz de Sakura resonó en su cabeza mientras que los ojos del azabache comenzaron a aguarse. —Está bien si quieres llorar, teme. Está todo bien, no tengas miedo.
—Quiero vivir, Naruto. Amo a mi hermano pero quiero vivir mi vida —empezó a decir mientras las lágrimas caían de sus ojos. —Llama a Kenta, ¿dónde está mi doctor? Necesito mi medicación, ¡quiero mi medicación!
Podrías ir a casa.
Su comportamiento comenzó a ser desesperado. —Teme, tranquilo…
— ¿Quién eres? —preguntó mirándolo como si fuese algo que le daba asco.
El rubio parpadeó hacia él, confundido. —Sasuke, soy Naruto.
El azabache se alejó de él como si quemara. —No conozco a ningún Naruto. ¡¿DÓNDE ESTÁ MI DOCTOR?! —Trató de acercarse pero el moreno se distanciaba más, aterrado. — ¡ALÉJATE!
La puerta se abrió y Kenta se arrimó a Sasuke seguido de enfermeras. — ¡Aquí estoy, Sasuke! No te preocupes, estarás mejor. Vamos a inyectarte algo…
El hijo del Cuarto observaba ajeno a la situación, con sus ojos llenos de incredibilidad, como las mujeres se movían alrededor de Sasuke con una rapidez impresionante. Lo acostaron mientras él respiraba con agitación.
—No puedo… respirar —decía con dificultad— ¿Dónde… está… Itachi? Él… me dijo… él… iba a venir.
—Naruto, necesito que salgas de aquí —dijo Kenta sin mirarlo.
El muchacho no se movió. Una enfermera se acercó a él y lo tomó suavemente del brazo. —Uzumaki-san, por favor.
Escapar de todo. Es simplemente irrelevante.
La mirada del rubio siguió en Sasuke, hasta que fue jalado hacia afuera y una puerta blanca se interpuso. Él quedó allí, inerte, y sin decir alguna palabra… camino hacia a la salida. Callado.
Es solo medicina…
/-/-/-/-/
Revolvió la ensalada con el tenedor mientras escribía al mismo tiempo, sintió la presencia de alguien al lado suyo y levantó la cabeza. —Cerda.
La rubia le sonrío cálidamente. —Frentuda. Buen provecho.
— ¿Almorzaste ya?
Ino negó. —No, por ahora…
Pudo notar todo el nerviosismo en su amiga, por cual, alzó una ceja. —Ino… ¿qué sucede?
La muchacha tartamudeó. —Tengo algo que decirte.
Si bien Sakura no se preocupó, dejó de hacer lo que estaba haciendo para cruzarse de brazos y mirarla fijo. —Dispara…
—Estoy embarazada —dijo con las mejillas arreboladas y esquivando su mirada.
La joven kunoichi se llevó la mano a la boca. —Oh por Dios, Ino. ¡Felicitaciones!
Se abrazaron mutuamente cuando la de orbes azules se puso a llorar, ella se preocupó. —Estoy muy asustada.
—Sai no lo sabe, ¿verdad?
Ino lo negó. —No sé cómo decírselo. No sé cómo reaccionara, no sé si estamos preparados para esto, somos jóvenes y—
—Ino —Sakura la tomó de los hombros, y ésta la miró secándose las lágrimas— Está bien estar asustada, y nadie nace siendo padre. Es algo que se aprende con el tiempo, y Sai estará asustado también pero un bebé es una bendición.
Ella sonrió. —Quizás… este bebé sea el comienzo de algo bueno.
—Quizás.
/-/-/-/-/
Volvía lentamente a la realidad, y su vista se posó en los infinitos árboles a su alrededor, el aire que entraba en sus pulmones era una mezcla de humedad y naturaleza. Se sentía algo confundido, pero se levantó del suelo a pesar de estar tambaleándose, se quitó los restos de hojas secas de su atuendo. Remera azul y pantalón blanco, como estaba acostumbrado y descalzo. Volvió a poner su mirada a todo lo que lo rodeaba, inhaló y comenzó a recorrer la zona.
Puros árboles, y caminos marcados que llevaban a ningún lado. — ¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien por aquí?!
Silencio abrazador.
—Sasuke-kun —una voz femenina hizo que se diera la vuelta… pero no había nadie allí.
—Teme.
Miró hacia su izquierda, pero nada.
—Sasuke…
Arriba, derecha, por cualquier lado… no había nada. Algo en su interior hizo que el terror se incrementara, y empezó a correr. Alguien lo estaba siguiendo, él lo sabía. Se escondió detrás de unos árboles y cuando sintió que lo agarraban del hombro, pegó un manotazo para encontrarse con unos ojos ónices. No podía ser…
— ¿Tú otra vez? —preguntó con ironía y rencor. Se mordió los labios y la tristeza lo invadió. — ¿Qué es lo que quieres ahora?
El niño se lo quedó mirando mientras sus pestañas parpadeaban como dos abanicos. No estaba mejor que él. Despeinado y sucio, aferrándose a un peluche.
Aún puedes ser lo que quieres ser…
El pequeñín guardó silencio pero estiró su brazo y le alcanzó el felpudo. Las lágrimas se localizaron rápido en sus ojos. —Quiero volver —dijo escondiendo un sollozo. El niño lo miró con tristeza. —Quiero volver a ser tú. Estoy cansado de todo esto, no puedo fingir que estoy bien… ya no más.
Lo que dijiste que eras, cuando te conocí.
El crío se acercó al oído de Sasuke adulto y murmuró:
—Debes abrir la carta.
Empezó a ahogarse y con desesperación, se movía para todos lados. — ¡Sasuke, estás aquí, tranquilo!
Ya no había árboles ni tierra húmeda, no sentía el aire frío revoleándole los cabellos, ni el pasto haciéndole comezón en los pies. Ahora eran paredes blancas, enfermeras y medicamentos. Kenta lo tomó de los hombros. —Sasuke, ¿estás bien? Te ha subido la temperatura, tuviste una pesadilla.
El azabache, recordó lo que el niño le había dicho y echó una mirada hacia la mesita de luz. A un costado de sus medicamentos, la enorme carta—y lo decía porque parecía tener bastante contenido dentro—se encontraba, incólume. La tomó, sin miedo y cuando pareció querer abrirla, su psiquiatra lo interrumpió. —Sakura te la envía, ¿sabes? Te dejaré solo.
El hombre salió por la puerta y ahora, dudó. Dudó en abrirla unos segundos… pero, ¿la carta lo lastimaría más que sus pensamientos? Claro que no.
Decidió leer lo que el papel contenía y luego miraría lo demás.
"Creo que esto es extraño, extraño porque nunca pensé que debería mandarte algo así. Nunca pensé que sería necesario, pero aquí va:
Hola Sasuke-kun.
Estuviste pasando por momentos difíciles, al menos este último año y no, no voy a mentirte y decirte que todo es color de rosa. Primero que todo, tienes una enfermedad, se llama Trastorno Esquizoafectivo, pregúntale al Dr. Aoyama qué significa, estoy segura que te lo dirá sin problemas. Su hermana, la Dra. Naoko Aoyama, ha realizado una especie de tratamiento en ti, que ha hecho que olvides varias cosas sobre tu pasado. Incluye a tu familia, a mí, a Naruto, Kakashi-sensei y la demás gente de que te quiere. Sé que resulta abrumador, pero quiero ser sincera contigo, y si esto hace que empeores… no voy a perdonármelo, pero tampoco voy a arrepentirme.
Te extraño.
Si te extrañaba a ti, cuando te fuiste de Konoha. Imagínate ahora, cómo te extraño a ti. No te reconozco, pero antes de que yo lo haga… reconócete a ti mismo. Ayúdate a ti. No soy nadie en tu vida, pero Naruto si lo es, es tu mejor amigo. Hazlo por él. Aguarda, ni siquiera por él… por ti. Hay un montón de cosas que quiero decirte, me duelen las manos de tanto escribirte y de verte tan poco. Es tu decisión si quieres ver o no alguien, solo para infórmate. No voy a forzar a nadie, Naruto tampoco lo hará.
Hiciste malas decisiones a lo largo de tu vida, como todo humano. Aún hay tiempo para enmendar todo. Yo puedo decirte cómo.
Y si olvidas las cosas, lee esta carta una y otra vez.
Atte: Sakura
PD: Si aún estás asustado por todo, puse un par de fotografías en el sobre. Ellas te recordarán quién eres".
Cuando Sasuke dejó de leer, las manos le temblaban pero temblorosas y todo, se dirigieron al sobre.
— ¡No me tomaré una fotografía con este idiota! —exclamó un Naruto de doce años, berrinchudo.
Sasuke solo hizo una mueca de desagrado. Kakashi puso una mano en sus cabezas, acercándolos. Sakura sonrió, felizmente.
—3, 2, 1…
El azabache se sorprendió como su mente había volado solo unos segundos. —Recuerdo esto… —Dobló la misma y algo se encontraba escrito. —Equipo 7. Naruto, Kakashi, Sasuke y Sakura. —leyó en voz alta. No pudo evitar sonreír.
Tienes un corazón cálido.
Comenzó a observar las otras fotografías, la melancolía lo agarró desprevenido cuando se vio enmarcado en una foto familiar. —Mamá, papá, Itachi.
Fugaku se mantenía normal, tenía la típica mueca en sus labios, incluso su hermano mayor estaba más serio que él. Su madre se encontraba tan bella como siempre, con su delantal de cocina y con su mano apoyada en el hombro izquierdo de él. Sasuke lucía feliz, quizás no se daba cuenta de todo lo que se avecinaba. Se fijó detrás. —Familia Uchiha.
Tienes una mente hermosa.
Al parecer, Sakura había puesto nombre a todas las fotografías. Tsk, molesta. Como si él pudiera olvidarse de todo es...
Detuvo sus pensamientos. Claro que podía, y eso lo asustaba. Guardó lo que sobraba, mañana quizás le echaría un vistazo. Se recostó, y tocó un botón que se encontraba al lado de la cama.
En menos de veinte segundos, un enfermero apareció. —Uchiha-san, ¿qué se le ofrece?
—Mi doctor, quiero ver a Kenta.
Ante la falta de cortesía, el muchacho delante de él solo asintió. —Enseguida, Uchiha-san.
Sasuke no pudo evitar que las comisuras de sus labios se levantaran. Al parecer estar loco tenía sus beneficios. Esperó a que el enfermero saliera para deslizar sus manos a su almohada y abrir la funda.
Pero se está desintegrando…
El pequeño frasco marcado por un centenar de envoltorios de medicamentos, dentro de él había pastillas de todo tipo. Suspiró rendido.
Por toda la medicina…
/-/-/-/-/
—Naruto-kun.
Se sorprendió al ver al rubio en su puerta, él había salido de su morada con una sonrisa y se veía totalmente recuperado. Pero ahora…, algo había pasado. Y eso incluía a su mejor amigo, ella estaba segura.
Cabizbajo, y susurrando, él dijo: — ¿Puedo quedarme contigo?
Hinata jamás le daría un NO como respuesta. Abrió la puerta por completo para darle a entender que era bienvenido.
/-/-/-/-/
—No puedo entender, ¿cuál es el punto de todo esto, Sasuke?
El moreno inhaló una vez más, no quería mostrar que estaba hastiado. — ¿Estabas trabajando en un tratamiento para revertir el método que tu hermana usaba, o no?
El hombre asintió. — ¿Qué tiene que ver con lo que me estás pidiendo? Es descabellado.
—Pienso que… el tratamiento indicado para superar lo que me hizo ella, es estar rodeado de gente que me conoce —dijo, lo último lo más bajito que pudo. Era tan vergonzoso, él no pedía esas cosas.
Kenta suspiró. —Mira, ahora mismo, estás comportándote como el Sasuke normal. El de siempre, y es un milagro. Ni siquiera pensé que iba a suceder, pero, ¿te viste a ti mismo hace tres días?
El azabache guardó silencio. —No recuerdo nada… desde que me desperté.
—Naruto estuvo aquí —dijo el doctor y eso cautivó toda la atención del dueño del Sharingan. —Y tuviste un ataque, Sasuke. Verlos te hace mal, y no solo a ti, a ellos también.
Sasuke apretó los labios. Era ahora o nunca. —Quizás ya sé lo que me hace mal…
Reposó el frasco de pastillas en las manos del hombre, como si éstas quemaran.
CONTINUARÁ...
¿Qué tal?
Ya sé que pasó un largo tiempo, pero volví de mi Viaje de Egresados y cuando llegué de allá, no encontré inspiración alguna. Estuve semanas tratando de terminar este capítulo y FINALMENTE acá está. Este entre tiempo no volverá a suceder nunca más, quise pensar muy bien que era lo que venía después ya que estamos muy cerca del final. Cambié de username así que los que conocían como itskidrauhl, bueno, ahora soy corrupted lungs.
Muchísimas gracias por sus reviews.
Lots of love.
