Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.
Inspirado en Effy Stonem (Jamie Brittain & Bryan Elsely © Skins)
En memoria de Pandora Heinstein.
Anatomía de una mente autodestructiva.
Capítulo X: "Dame tu tacto."
.
.
.
—Con que ese era el problema… —concluyó la mujer con los ojos cerrados, manos apoyadas en su mentón. Suspiró—. ¿Qué quieres hacer ahora?
El hombre le dio un sorbo a la taza llena de café negro. —Hacer una junta con los Kages y explicarles la situación. Estoy segura de que ellos van a entenderlo. Aparte de eso, quería pedir que habiliten el departamento viejo de Sasuke. Ya no estará más en el hospital.
Alzó las cejas. — ¿Estás seguro de que quieres sacarlo? No creo que sea prudente, tú mismo me dijiste que estaba peor.
—Él quiere ver a sus amigos, rodearse de ellos. Y eso es un paso muy grande, no sé qué es lo que hizo cambiar de opinión, pero estoy seguro que fue la carta de Sakura. Además, ahora con la medicación inyectable, todo irá mucho mejor.
—Eso espero, Kenta… eso espero —su mirada se dirigió a una de las esquinas de la habitación— Shizune… —la mujer levantó la cabeza y dejó de hacer lo que estaba haciendo—. Llama a todo el Equipo 7, a excepción de Yamato y Sai.
—Enseguida, Tsunade-sama —asintió.
El doctor la miró con confusión. — ¿Qué planea hacer, Hokage-sama?
—Hemos dicho que sin mentiras, desde el principio.
-/-/-/-/-/-
Ahogó un bostezo. No pudo evitar estirarse en el lugar y aferrarse a lo que sea que se estaba aferrando. Olía a frutilla y estaba calentito. ¿Desde cuándo su casa olía tan bien? — ¿Naruto-kun?
Abrió un ojo. Esa no era su habitación, ni su cama. Y esa era la voz de Hinata. —Joder… —se levantó de inmediato y refregó sus ojos—. Me he quedado dormido, pensé que estaba en mi casa, lo siento mucho, Hinata.
Ella le sonrió cálidamente como siempre lo hacía. Se había pegado a ella como lapa y la había usado como almohada. —No te preocupes por eso, dormiste demasiado y sin roncar —ella río—. ¿Tienes hambre?
—No hace falta que hagas la cena —dijo apenado mientras se sobaba la nunca.
—Créeme, quiero hacerlo —contestó regalándole otra sonrisa.
Bajaron las escaleras y Naruto pudo observar más claramente el departamento de Hinata era un lugar innovador y armonioso. Así lo clasificó él apenas lo había visto. Todo estaba colocado en su lugar, extremadamente ordenado, casi tanto como el de Sakura.
La muchacha comenzó a sacar los instrumentos de cocina, prendiendo las hornallas mientras que Naruto tomaba asiento en la mesa/barra de desayuno. —Nee, Hinata… ¿qué te dijeron tus padres cuando decidiste mudarte sola? A Sakura-chan le costó mucho que los suyos cedieran.
Ella se dio la vuelta y suspiró. —Bueno, en realid—. La puerta principal fue golpeada con lentitud, parpadeó confundida hacia Naruto quien se encogió de hombros mirándola de igual manera.
— ¿Hinata Hyūga-san? ¿Uzumaki Naruto se encuentra aquí?
La dueña del Byakugan abrió la puerta completa y Narutó frunció el ceño.
-/-/-/-/-/-
—Ya veo… —dijo Sakura en un suspiro cuando vio al Dr. Aoyama junto a la Hokage en la oficina, Kakashi estaba a un costado—. Debe ser grave… como me lo imagino, ¿qué sucede?
—Aún falta Naruto.
La puerta se abrió de repente y Sakura se volteó al ver al rubio con una expresión indescifrable. Posó la mirada en cada uno de ellos y después inhaló. —Aquí estoy.
—Los llamé para hablarles de Sasuke —comenzó la ojimiel. Sakura apretó los labios y Naruto los puños—. Sasuke ha decidido que quiere volver a verlos. Por más tiempo.
Silencio.
—Disculpe, Tsunade-sama… pero me niego —habló la muchacha con voz firme. Kenta cerró los ojos y el Jinchūriki la observó sorprendido.
—Sakura-chan… ¿Qué estás diciendo?
Sakura lo miró con seriedad. —La última que visitamos a Sasuke-kun, no nos fue nada bien.
El Dr. Aoyama dio un paso hacia a ellos. —Eso es porque Sasuke no estaba tomando sus medicamentos.
— ¿Cómo que no los estaba tomando? —preguntó Kakashi alzando una ceja.
—Los escondía y no le hacían efecto. Decidí ser riguroso y vamos a dárselo de manera inyectable desde ahora en más. La conducta va a cambiarle, así que probablemente no va a comportarse como lo vieron.
—Además de eso —la Godaime continuó— Sasuke vivirá en su viejo departamento de nuevo, el Dr. Aoyama concluyó que necesita estar cerca de su viejo yo y que necesita tranquilidad.
— ¿Eso es todo? —preguntó la dueña de ojos verdes manzana. Naruto la miró, incrédulo. Tsunade suspiró.
—Sí, Sakura… es todo.
—Con su permiso —dijo ella haciendo una reverencia y desapareció por la puerta.
Amor, persígueme. No puedo soportar estar tan muerta detrás de mis ojos.
Naruto aún seguía sin creerlo, cuando quiso acotar algo, sintió la mano de Kakashi descansando en su hombro. —No puedes obligarla a nada.
-/-/-/-/-/-
— ¿Está segura, Dra. Aoyama?
La mujer la observó con una mirada que podría helar un glaciar. La taza de té casi se desmorona en el suelo. —Siempre estoy segura.
La muchacha tartamudeó. —Po-podríamos meternos en grandes problemas.
—No trataron de capturarnos cuando Sasuke cayó en Konoha, no lo harán ahora. Hay asuntos que atender, Nitori.
Ella asintió mientras ambas miraban la noche estrellada por la ventana.
-/-/-/-/-/-
Se agachó tratando de buscar debajo de la cama. Resopló.
—Shouta, esto no es divertido.
Eran las ocho en punto de la mañana y aún no creía cómo podían hacerla renegar de esa manera. Bendito niño. Una enfermera entró corriendo algo agitada.
—Ya lo hemos encontrado, Sakura-san.
Comenzaron a recorrer los pasillos y cuando Sakura sintió que se fue adentrando a un lugar que lucía prohibido para ella, supo hasta donde Shouta se había dirigido. Cuando vio que la puerta permanecía abierta por toda la luz que daba en la pared su corazón empezó a latir rápidamente. —Está bien, Yuki. Yo lo controlaré ahora.
La mujer asintió y se fue. Podía escuchar las voces desde la esquina y tomó aire.
La escena causó algo de conmoción en ella. Shouta le estiraba su muñeco favorito a un Sasuke que no tenía la mirada hostil y fría, sino parecía estar en un punto intermedio, Naruto babeaba por el postre que se encontraba en la bandeja de comida del azabache.
—Este el Sr. Dinosaurio, Sasuke-nii. Puede destruir a quien sea con solo rugir.
—Nee teme, ¿vas a comer ese flan datte-bayo? Estoy hambriento.
—Además de quejica e inútil, también muerto de hambre.
—Con que aquí estás… —dijo Sakura cruzándose de brazos, con el ceño fruncido. El niño se puso tan blanco que podría competir con el Uchiha-menor. El rubio se sorprendió al igual que Sasuke, pero éste último lo disimuló de mejor manera, parecía que un signo de interrogación salía de su cabeza.
Verás, teme… mmm, ¿cómo decirlo? Sakura-chan no está preparada para verte, ¡pero eso no quiere decir que no te quiera! Ella solo… mmm, bueno, eso.
— ¡Sakura-chan! —exclamó el rubio atónito— ¿Q-qué haces aquí?
—Yo me pregunto lo mismo, estaría ahora llenando informes en mi oficina, pero al parecer a un niño travieso se le ocurrió pasearse por todo el hospital cuando era hora de su chequeo diario —la voz de la muchacha era de puro fastidio y Shouta comenzó a reírse, nervioso.
—Yo… es que… —la lengua se le enredó— Yo…
—Él estaba aburrido —Sasuke lo interrumpió, mirándola firme. Ésta trató de no sorprenderse por su intromisión. —Y ha venido hacia aquí. No ha cometido ningún delito.
—Eso no es excusa para salirse de la habitación a hurtadillas, y sin una silla de ruedas —se acercó hacia él, desenredando el estetoscopio de su cuello y posando la membrana en el pecho del niño. — ¿Te agitaste en algún momento? Respira profundo.
—No lo hizo —dijo Naruto— Está perfectamente bien, ¿ves?
— ¿Puedo quedarme, por favorrrrrrrrr?
— ¿Puede quedarse, por favorrrrrrrrrr?
Shouta y Naruto rogaron mientras juntaban las manos y hacían un puchero divertido. Eso logró hacer reír a la kunoichi. —De acuerdo —el niño festejó dándole los cinco al joven Jinchūriki. —Pero si algo llega a pasar, de vuelta a tu habitación, ¿de acuerdo? Tengo que irme, los veo más tarde.
El azabache se mostró ajeno a la situación, estar ahí le incomodaba. Era su habitación, pero no parecía de él. Sintió como si hubiera vivido esta escena tiempo atrás…
Aliméntame. Enciéndeme. Una criatura en mi sangre me muerde… para que pueda sentir algo.
Frunció el ceño tratando de recordar por qué ese acto le resultaba familiarmente conocido pero cada vez que creía llegar al momento, todo se volvía blanco y comenzaba a nadar en frustración. De pura inercia, se levantó de la cama y Naruto lo miró con una ceja alzada. —Teme, ¿qué pasa?
—Ahora… vuelvo —. Las manos le sudaban cuando decidió pasar el umbral de la puerta, la espalda de Sakura se perdía en la esquina. El pasillo comenzó a tornarse angosto, lo que hizo que se tuviera que sostener de la pared, él siguió caminando. —Sakura… —susurró. La respiración empezaba a dificultarse, el famoso hormigueo en las manos y el miedo… algo iba a pasarle, él lo sentía. — ¡N-Naruto! —gritó con las fuerzas que le quedaban. El rubio de inmediato recurrió a su ayuda.
— ¡Teme! ¡¿Qué sucede?! —preguntó desesperado al ver a su amigo desparramado en el suelo, respirando inquietamente. Un horrorizado Shouta, se acercó a la escena.
—No… n-no puedo respirar, no sé qué sucede.
Su vista comenzó a ser borrosa.
— ¡AYUDA! ¡SAKURA-CHAN! ¡AYUDA! —la garganta de Naruto dio todo lo que tenía para llamar la atención de medio hospital. Estaba seguro que nadie iría por ellos, Shouta no podía correr y el rubio no iba a dejar a un niño con leucemia con tipo con Trastorno Esquizoafectivo. Los pasos comenzaron a acercarse de forma incesante y una Sakura agitada fue corriendo hacia ellos.
—Naruto, lleva a Shouta a su habitación —declaró y el niño frunció el ceño.
— ¡Pero, Sakura-nii…!
— ¡Dije ahora! —gritó. Se agachó a la altura de un azabache tembloroso y asustado. —Sasuke, mírame —Ónices versus jade. Sakura tomó sus manos y la apretó levemente. —Ahora, inhala y exhala. Ayuda a tranquilizar tu respiración, nada va a pasarte. Todo está bien, ¿sí? —Comenzó a acariciar su cabello, todo perlado en sudor. Nunca rechazó su tacto, solo asintió tratando de recuperar el aliento, y se acostó en el suelo del solitario pasillo. Ella lo miró, extrañada, pero le siguió el juego y se recostó al lado suyo.
Dame tu tacto… porque lo he extrañado.
— ¿Cómo mantienes la calma, Sakura? —murmuró en tomadas de aire dificultosas— Siento como si estuviera moviéndome lentamente y todo alrededor pasara rápido… como si quisiera volver. Yo tenía la calma… y la perdí… y la necesito. La necesito de vuelta.
La kunoichi suspiró observando el techo blanco como si tuviera la respuesta de todas las preguntas que Sasuke hacía. Era obvio que si él salía como cosas como: "¿Por qué el cielo es azul?" le sería complicado contestarle.
—Hemos cambiado —le contestó— Te lo he dicho… hemos cambiado. Incluso tú, lo sabes… y siempre estuviste de acuerdo con ese cambio. En lo que has convertido. Tú querías ese cambio, así que por más que te diga como conservar la calma, como no tener miedo... si el muy viejo tú no viene y lo reclama, es complicado que lo tengas de vuelta.
La respiración del azabache empezó a ser más continua sin ser desesperada. — ¿Qué es lo que quieres de vuelta? —bisbisó y movió su cara a la derecha para mirarla fijamente. Ella hizo lo mismo.
—A ti.
Solo para que… pueda sentir algo.
—Estoy aquí —susurró sin entender.
—Pero en realidad no lo estás —respondió. Él frunció el ceño. —De a poco te fui perdiendo… pero así mismo también, me fui encontrando.
Silencio, pero no fue incómodo. Sasuke se la quedó mirando, casi como reconociéndola poco a poco, se dio cuenta que Sakura tenía pecas que eran completamente invisibles si la veía de lejos, y sus ojos brillaban como luces de Navidad, su nariz era pequeña y sus labios eran rosados como los pétalos del árbol que era su nombre.
Róbame y llévame lejos… con tus ojos… con tu boca.
Mientras que Sakura sentía que las mariposas atacaban su estómago, hacían piruetas o vomitaban un arcoíris. Se dio cuenta que él podría meterse en su psiquis y desordenarla como quisiera, porque estaba perdida por Sasuke. Ella caía al abismo por él. Y lo estaba reconociendo, algo que solía negar noches atrás.
—Deberíamos levantarnos, ¿te sientes mejor?
Él asintió pero no pudo evitar que el mareo atacara una vez que se puso de pie, con ella. Cuando quiso acostarse en la camilla una vez más, sin darse cuenta tiró el vaso al suelo y el agua se esparció en el. —Agua… —dijo de repente.
—Diablos, llamaré a alguien de mantenimiento y traeré más agua.
—No, no, agua… agua… alguien, alguien me hace recordar al agua.
Sakura pensó por un rato mientras él se recostaba con un ligero quejido. — ¿Hablas de… Suigetsu?
La mirada de Sasuke se perdió por unos momentos y las imágenes atacaron su cabeza.
—Déjame que te clarifique la situación entre nosotros dos... ¿está bien?... Lo siento, pero tú elegiste rescatarme, nunca dije algo sobre seguirte. Sólo porque derrotaste a Orochimaru no significa que eres mejor que yo, todos estaban tras él. Tú eras la mascota preferida de Orochimaru, así que no te encerraron y estuviste a su lado, tú tenías más oportunidades de matarlo que el resto de nosotros. Te tengo... sólo bromeo, pero te dejaré ir ahora así que con eso estamos a mano. Al fin soy libre así que voy a hacer lo que quiera.
—Muchachos, ¿no podemos descansar un poco?
—Eres todo un galán, hombre, ¿no es así Sasuke?
—Gracias por última vez, Sasuke.
La kunoichi tronó los dedos delante de él haciendo que pestañeé varias veces seguidas y saliera de su ensoñación. —Sasuke-kun, ¿estás bien?
—Lo recuerdo… recuerdo a Suigetsu, ¿dónde está él ahora?
—Bueno, déjame contarte… —comenzó la chica, sentándose a los pies de la cama— Él es un shinobi de Konoha, vive haciendo misiones y gana bien. ¿Recuerdas a Karin?
— ¿Karin? —preguntó y luego frunció el ceño— Escuché ese nombre antes.
— ¿Y Jūgo? —volvió a indagar— Él también era de tu equipo.
—No entiendo… Naruto y tú son mi equipo —él dijo— ¿Tengo otro?
Sakura suspiró, sabía que no tenía derecho a contarle sobre aquello pero observó su mirada perdida, que le incitaba a saber más. —Se hacían llamar Taka, los rescataste de Orochimaru, su misión principal era encontrar a… Itachi Uchiha.
Al Uchiha se le formó un nudo en la garganta al escuchar el nombre de su hermano mayor. —Ya veo…
Titubeó pero las palabras salieron de su boca como vómito verbal. —Luego de cumplir su misión principal… tuvieron otra: destruir Konoha.
Silencio.
—Así que ese era el sentimiento de incomodidad que estaba sintiendo todo el tiempo —explicó él, pero más así mismo.
—Cuando recuperes tus recuerdos… —dijo— Quizás sientas que debas devastar todo, pero la persona que fue responsable de todo… ya está muerta. ¿Recuerdas a Danzo?
—Danzo… —. Sintió algo agrio en su paladar y sin darse cuenta apretó los puños. Era obvio que no recordaba del todo pero lo vio en su mente, atravesado por su Chodori Eisö… a través de una muchacha de cabellos rojos. —Puedo sentir la ira…
—Y creo que es suficiente por hoy —. La voz provino de la puerta, parado en el umbral, estaba Kenta Aoyama con una expresión indescifrable.
—Dr. Aoyama… —. Sakura alzo ambas cejas, sorprendida. —Creo que debo irme…
Sasuke la miró de repente, e hizo un mohín. —Ella estaba contándome cosas.
—Por eso mismo… —dijo él— Es suficiente por hoy, debes descansar.
La kunoichi empezó a sentir una culpa terrible. —Adiós, Sasuke-kun. Dr. Aoyama.
—Adios, Haruno-san —. El azabache no hizo nada para detenerla pero pudo ver como todo su semblante había cambiado cuando las miradas se cruzaron su doctor. —Naruto me ha dicho que tuviste un ataque, ¿estás mejor?
—Bien… —murmuró— Sakura estuvo ahí… logró calmarme.
— ¿Qué sentiste?
— ¿Es posible que pueda ver a Suigetsu? —preguntó, cambiando el tema por completo.
-/-/-/-/-/-
Y llévame de vuelta a casa y mírame fijamente, con las luces apagadas…
Apretó los párpados ante la luz del sol que la encandilaba por completo. Abrió un ojo, todo estaba en orden, ella acostada en su habitación, desnuda, Suigetsu… ¿SUIGETSU? Abrió los dos ojos, desmesuradamente. El muchacho estaba pegada a ella como lapa, abrazándola por la cintura, ambos enrollados en las sábanas blancas.
Para sentir algo… por la noche…
Trató de mantener la calma, y con lentitud, tomó las manos de Suigetsu, sacándolas de su cintura. Él comenzó a moverse, pero solo se arremolinó más en la cama y siguió dormido. Observó el reloj al lado de su mesa de noche donde también descansaban sus lentes. Por Dios, era tardísimo, hoy había arreglado todo para ir a visitar a Sasuke o mejor dicho, insistir indulgentemente al doctor para verlo. No podía creer que llegaría tarde porque se quedó teniendo sexo con Suigetsu.
Porque lo he extrañado…
¿Qué se diablos haría? ¿Debía levantarlo y decirle que se vaya? Supuso que sus pensamientos estarían más claros luego de una ducha, arrastró consigo la sábana y se encerró en el baño. Se desnudó y calibró el agua para que esté tibia, mojó su cabello rojo largo por completo y tomó el shampoo; esparciéndolo por éste y luego enjuagando. El jabón cubrió su cuerpo al igual que el acondicionador lo hizo en su pelo.
Cuando salió de la ducha y abrió la puerta, esperaba ver a un Suigetsu dormido en su cama pero, él estaba poniéndose sus pantalones, largando bostezos e improperios.
Miradas cruzadas, sonrojos severos.
—Buen día, zanahoria —saludó como si nada.
Ella trató de no mirarlo a los ojos y mirar algún rincón de la habitación. —Eh, voy a ir a visitar a Sasuke-kun y debo… debo cambiarme. Debes salir de aquí.
—Oh, tranquila… ya he visto todo, así que por mí, adelante —dijo y dio su típica sonrisa.
— ¡Pervertido! —rechistó ella señalándolo, acosadoramente. —No sé qué mierda pasó ayer, pero olvídalo, fue la primera y última vez, jamás volverá a pasar.
La mirada de él cambió y puso los ojos en blanco. —Claro, todo es por Sasuke, ¿verdad? —. Ella mantuvo el silencio—. Te trató de matar, y se trató de matar. Eso no es sano, joder, deberías saberlo. Es por eso que está en un hospital, si te hubiese querido ver, ¿no crees que ya lo hubiera pedido?
—Cierra la boca, Suigetsu. Vete de aquí.
—Siempre evadiendo la realidad —dijo, levantándose de la cama y se acercó a la ventana. —Si alguna vez quieres valorarte a ti misma, ya sabes dónde encontrarme.
¿Podemos tocarnos? Por la noche… porque lo he extrañado.
Touch by Daughter.
¡Holaaa! Ha pasado un tiempo, sí casi un mes, no fue mi intención tardar tanto en actualizar pero el final está viniend y
SOMOS CANON *hace baile de siete segundos*.
Esto equivale a millones de oneshot acerca de Sarada y Boruto pero luego del festejo, quería dedicar principalmente este capítulo a la memoria de nuestra compañera Sasusaku, Jennifer alias Pandora, que falleció trágicamente el día sábado. Por más de que tenga muchas ganas de festejar la canonización, esta noticia me cayó bastante mal así que esto es lo que voy a decir por ahora.
Voy a tratar de poner la continuación lo más pronto posible, ya que estamos en épocas de cerrar notas y el colegio se viene con todo.
Reviews?
Misa xo.
