Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.
Anatomía de una mente autodestructiva.
Capítulo XI: "Puedes ser el rey otra vez".
Tanteó el lugar con una extraña mirada en sus ojos, a la misma vez que el Dr. Aoyama cerraba la puerta detrás de él. Supuso que el lugar estaría lleno de polvo por la ausencia de años pero estaba todo perfectamente acomodado, incluso podía sentir el olor a lavanda. Antes de llegar a la conclusión del por qué, Kenta se adelantó y dijo:
—Naruto y Sakura lo han ordenado por ti. Estaban muy emocionados con la idea de que vuelvas a casa.
Ahora lo entendía.
Sus pies descalzos caminaron por la madera hacia una de las mesas que se encontraban al lado de un librero, le dio curiosidad la cantidad de portarretratos que había allí. Pero había otros que no había visto antes.
Estaba la famosa foto del Equipo 7, a un lado, la foto de su familia… y después, después estaban Itachi y él. Él era pequeño, sonreía levantando un enorme papel con una gigante mancha que parecía ser la huella de un gato. Itachi lucía orgulloso.
Estás solo. Vas por tu cuenta.
Había otra foto donde Naruto dormía, con un globo de moco en su nariz, Sakura y Kakashi haciendo el signo de la paz y él con una expresión imperturbable.
¿Y qué? ¿Te has vuelto ciego? ¿Has olvidado lo que tienes y lo que es tuyo?
— ¿Recuerdas algo de eso? —preguntó el hombre con delicadeza.
Sasuke cerró los ojos, tratando de recordar, pero… nada. Todo era una laguna enorme en su cabeza. —No.
Kenta suspiró. —Tengo una opción —el azabache se volteó a verlo— La estuve reconsiderando por mucho tiempo pero no sabía si ibas a estar de acuerdo.
— ¿De qué estás hablando? —preguntó sin entender.
—Si mi hermana hizo este procedimiento, seguro habrá pensado algo para revertirlo.
Silencio.
Cuenta las bendiciones, no los defectos.
— ¡Claro que no! —ambos voltearon y se encontraron con el ceño fruncido de Sakura. Apenas notaron que había abierto la puerta, abrazaba la bolsa de compras como si fuese el cuello de Naoko.
—Sakura… —dijo el azabache algo sorprendido.
— ¡De ninguna jodida manera! —gritó asombrando al doctor por su lenguaje. Lucía realmente enojada. — ¡No dejaré que Sasuke-kun se acerque a esa mujer!
—Es solo una opción —contestó el hombre, sereno, tratando de tranquilizarla.
— ¡Y está descartada! —chilló.
Sasuke los observaba como si fuera una gran batalla, de izquierda a derecha. Naruto entró por la puerta, con dificultad y tambaleándose por las incontables bolsas que tenía entre los brazos. — ¡Aquí llegué, datte-bayo! —. El rubio optó la misma cara de su amigo al ver a Sakura con la frente arrugada. —Nee, ¿me perdí de algo?
— ¿Qué hacen aquí? —preguntó el dueño del Sharingan finalmente.
Lo tienes todo, perdiste la mente estando sano. Hay mucho más, puedes reclamar tu corona. Tú tienes el control.
—Hemos venido a llenarte el refrigerador —respondió el Jinchūriki con una gran sonrisa.
—El Dr. Aoyama y yo tendremos una conversación. Naruto, ayuda a Sasuke-kun a poner todo esto en la heladera —dijo sin dejar de mirar a Kenta con seriedad.
— ¡Claro que sí! —exclamó poniendo su mano en la frente, como si fuera un militar. —Teme, tenemos trabajo.
El moreno se encogió de hombros y siguió a Naruto, quien como si fuese su casa, se introdujo a la cocina. Una vez, estando los jóvenes ninjas lejos. Sakura comenzó a despotricar:
— ¡¿Cómo se le ocurre pensar pedirle algo a esa mujer?!
—Sakura, ambos estamos de acuerdo que no queremos a Sasuke herido y nuestra meta es que se mejore. Pensé que mi hermana tendría alguna especie de cura…
—Su hermana lo único que quiere es sabotear cualquier oportunidad que Sasuke-kun tiene de mejorar. Y eso significa que no le dará o siquiera pensó alguna especie de cura.
El azabache, de lejos, mientras Naruto parloteaba cosas que no tenían sentido para él, trataba de agudizar su oído lo mejor posible para escuchar la conversación entre su doctor y su compañera de equipo. Era complicado tener su chakra bloqueado y no utilizar sus habilidades para lograr lo que quería.
—…Y entonces estaba pensando, sí pensando, ¡que sería genial que cenáramos con Hinata algún día de estos! —dijo alegremente, como si la idea curara una enfermedad terminal.
— ¿Hinata? —preguntó volviendo a la conversación— ¿Quién diablos es Hinata?
El rubio parpadeó y sonrió. —Ella… es una muy buena amiga. Viene de los Hyūga, es prima de Neji.
— ¿Quién es Neji?
Naruto suspiró.
Sakura apareció. — ¿Terminaron de meter todo?
Deshazte de todos los monstruos en tu cabeza.
Deja de lidiar con tus errores.
Puedes ser el rey otra vez.
—Voy a dormir, cierren la puerta cuando se vayan —dijo Sasuke al ver la mirada de Kenta en él, combinada con la sonrisa forzada de Sakura. No miró atrás cuando comenzó a subir por las escaleras, su amigo comenzó a gritarle cosas como: "amargado", "serás teme" pero raramente no se sintió ofendido por ninguna. La habitación era simple, algo que él por más que no recordara, hubiese querido. Estaba ordenada sigilosamente como el resto de la casa, la cama se veía tan grande que no resistió a tirarse en ella como si estuviera en una piscina. Cerró los ojos, pero apenas trató de dejarse ir, escuchó pasos y la madera sonó.
Estaba tan cómodo que se quedó en el lugar y eso hizo un extraño sonido con la boca. —Mmhmm…
Sus ojos verdes manzana se asomaron por la puerta, lucían curiosos y divertidos, pensó él para sí. — ¿Puedo pasar?
—Mmhmm…
Ella se adentró por completo y comenzó a hablar. —Lo siento, ¿de acuerdo? Es que… esa mujer, Sasuke-kun —podía ver como cada vez se molestaba más y más, pero inhaló y se tranquilizó—. Hizo algo terrible, ¿sí? Y no me parece correcto para tu salud que la vuelvas a ver.
—Mmhmm…
Sakura frunció el ceño y se sentó a los pies de la cama, arrebatándole una de las almohadas y pegándole lo más gentilmente posible. — ¿Qué se supone que significa eso? ¡Estoy preocupada!
—Sakura… —comenzó él, sin despegar la boca de la frazada— Eso no me preocupa a mi… menos deberías tú hacerlo. Además, Kenta es el psiquiatra, no tú. Deja que haga su trabajo.
La kunoichi hizo un mohín. —Pero estás de acuerdo —murmuró— Estás de acuerdo con que ella venga a curarte, ¿quieres verla otra vez? —. El azabache no fue capaz de sostenerle la mirada y se cubrió con la almohada. Ella entendió todo. —Como sea… iré, yo me iré. Si necesitas algo… estaré en el hospital.
Caminó hacia la puerta. —Aguarda, Sakura…
Ella nunca se detuvo.
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La plaza de Konoha no parecía estar igual ese día, por lo menos para ella. Ino Yamanaka estaba sentada en un banco de madera, esperándolo. Se retorcía las manos y sus piernas se cruzaban y descruzaban inquietamente. Su estómago parecía revolverse cuanto más pasaban las horas.
Sus amigos estaban sorprendidos por el comportamiento de la rubia, ya que sin saber de su condición, lucía… extraña. Comía más de lo que debía, estaba más histérica y alterada. Shikamaru no tardó en descubrirlo pero los demás, sacando a Sakura de la lista, no lo sabían.
Se irguió cuando sintió la presencia de él. Saltó de inmediato en el banco y la besó de repente. —Hola preciosa.
Sai había comenzado a ser más afectivo con el pasar de los meses, para alguien que se guiaba por solo lo que le decían los libros, había aprendido bastante bien. —Hola —dijo, y forzó una sonrisa, a la vez, él frunció el ceño.
—Es muy raro que falsees una sonrisa. ¿Qué es lo que sucede?
Ella lo observó, sorprendida. —N-nada.
—No te creo. No eres muy buena mintiendo, ¿sabes?
Ino sabía engañar a gente como Naruto y ocasionalmente a Sakura. ¿Pero Sai? Él sabía leer el lenguaje corporal, no por nada era un ANBU. —Yo… tengo algo que decirte. —Él parpadeo, esperando, expectante. —Estoy… estoy embarazada.
Sai hizo una cara que era imposible de descifrar. Las manos de la rubia comenzaron a sudar. — ¿Embarazada?
Ella asintió. —Dos semanas.
—Tendremos un bebé —dijo más para sí mismo.
—Sí —. El viento hizo que sus cabellos se desordenaran. —Di algo…
— ¿Tus padres saben?
Ella negó. —Solo Sakura.
—Debemos decirles, ahora —contestó seriamente.
Ino se horrorizó ante sus palabras. —No, no puedo… no ahora.
—Haremos bien las cosas, Ino —tomó sus manos y las apretó gentilmente— No importa que digan, permaneceremos juntos.
Asombrada por la actitud de su novio, las mejillas de la florista se volvieron rojas. Su sonrisa fue tan grande que podría iluminar toda la aldea. —De acuerdo, vamos.
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—No te fuiste.
—Claro que no —. El azabache no se había movido de su posición, el rubio se tiró a un costado poniendo la misma mirada de su amigo… como si el techo fuera la cosa más interesante del mundo. El Jinchūriki no diría en voz alta que la habitación estaba helada. —Sakura-chan se fue muy enojada.
— ¿Siempre es así? —preguntó.
No entiendes de qué se trata todo esto. Estás demasiado envuelto en tu desconfianza.
—Ella está aterrada… yo también lo estoy —admitió Naruto.
—Entonces no mentía cuando dije que eras un gatito asustadizo.
Los ojos azules de él, se abrieron de la sorpresa. — Teme, ¿cómo—…?
—Tuve un sueño una vez, yo estaba herido, y tú no podías creer que había encarado ese ataque por ti… te salvé.
Tienes esa sangre joven. Libérala.
—Lo hiciste. Creo que el Equipo 7 se destaca por salvarnos los traseros mutuamente, nee.
—Y de querer asesinarnos —agregó Sasuke.
El portador del Kyubi río amargamente. —Claro, eso también.
— ¿Crees que nos recuperaremos de esto? —preguntó el portador del Sharingan, lleno de curiosidad, tristeza y monotonía escondida.
— ¿A qué te refieres con "nos"?
—No soy el único inestable aquí —dijo.
Hay un sistema detrás de mi locura. No hay lógica en tu tristeza.
—Yo estoy bien —acotó el rubio—. Sakura-chan y tú tienen que arreglar su cabecita. A veces no sé quién está peor.
— ¿Por qué lo dices?
No se gana ni una sola cosa de la miseria.
—Bueno… eso es algo que ella debe contarte. Hay cosas de Sakura-chan que no sabes, pero como amigo de ambos… tengo fe en que todo estará bien. Siento que grandes cosas están por venir, no sé si buenas o malas… solo lo siento datte-bayo.
—Estas últimas semanas, me he sentido extraño —declaró— Como si tuviera algo pendiente, algo que hacer.
—Jamás he visitado la tumba de mis padres, ¿sabes? —Naruto se sinceró— ¿Alguna vez… visitaste la de los tuyos?
— ¿Por qué haría eso?
Puedes reclamar tu corona.
La voz de Sasuke sonó áspera, su saliva se agrió de repente, ir a la tumba de sus padres significaría masoquismo al extremo. —Pensé que solo era un miedo mío… pero veo que tú también, nee Sasuke.
—No tengo miedo —habló fuerte y claro.
Deshazte de los monstruos en tu cabeza. Deja de lidiar con tus errores.
—Todos les tienen miedo a algo —dijo— Además, no está mal mostrarlo. Aunque a veces hay gente que puede usar ese miedo en contra tuyo.
—No sabía que eras filósofo, dobe.
El rubio río una vez más. —Soy un idiota, créeme, siempre actúo como si todo fuera una broma. La vida fue tan dura conmigo, que si no río, me pondría a llorar.
—Estoy asustado de recuperar mi memoria —reveló— No sé qué voy a hacer cuando regrese. Por algo me los quitaron, ¿entiendes?
—Sé todo lo que te sucedió, teme. Y sé que fue una mierda, todo esto… pero luego de todo lo malo, espero que encuentres una razón para luchar. Sakura-chan y yo te apoyamos, solo que no te trates de matar otra vez o se te ocurra destruir la aldea ¿sí? Porque ambos vamos a patearte ese trasero de Uchiha que tienes, datte-bayo.
El azabache largó una pequeña sonrisa que fue invisible para su amigo. —De acuerdo.
Puedes ser el rey otra vez.
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— ¿Cómo tienes el descaro de venir después de lo que hiciste? —escupió la Hokage, sulfurada.
La mujer no se inmutó en ningún momento, le dio una mirada menos hostil. —Lo sé. Es por eso que estoy aquí.
— ¿Qué quieres? —preguntó fríamente. Shizune podía sentir la tensión en la oficina, el humo del café flameaba a la misma vez que decidió volverse en sus pies y salir por la puerta. Quizás era algo que deberían hablar sin ella presente, porque ella no resistiría en decírselo a Sakura. No era como si traicionaría a la Hokage, pero Sakura era como una hermana y Shizune tenía en claro que era lo que pensaba sobre aquella mujer. Decidió dar un paseo por la aldea hasta que la Dra. Aoyama termine su pequeña reunión.
—Puedo mantener la memoria de Sasuke tal como está —dijo y las cejas de Tsunade se levantaron. —Permanecer su amnesia.
—Estás loca —insultó la Quinta— ¿Cómo te atreves a siquiera pensar—…?
—Sasuke está desesperado por saber quién es, y cuando lo haga… cuando finalmente sepa quién es, todo lo que ha pasado y a lo que ha venido, reducirá a Konoha hasta que sea polvo. Y tú serás una de las primeras en su lista negra.
La rubia apretó los labios, y su frente se arrugó. — ¿Cuál es el punto de todo esto?
—Entrégame a Sasuke, déjalo internado en mi hospital. Lo curaré, solo que no su memoria. Empezará una vida nueva, lejos del odio y la venganza —dijo la mujer— Y tu alumna preciada ya no sufrirá más porque Sasuke la trate como basura. ¿No es eso lo que quieres? Que él no esté en la aldea, sería un alivio para todos.
—Sasuke tiene una condena que cumplir —respondió la Hokage—. No se librará así como así de todo esto.
La Dra. Aoyama dio unos pasos, puso las manos en el escritorio y sonrió. —Nadie tiene que saberlo.
Del otro lado de la puerta, con el chakra escondido, la pelirroja sostuvo su respiración y cuando tuvo la oportunidad, saltó de una de las ventanas. Las lágrimas caían por sus mejillas.
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— ¡Él es increíble de verdad, Sakura-nii! —exclamaba Shouta con emoción. Sakura no pudo evitar reír. —Aunque se ve algo triste.
La mirada de la kunoichi decayó. —Sí, está pasando momentos difíciles, como todos.
—Se recuperará, estoy seguro. Como yo —decía inflando el pecho, orgulloso.
—Hablando de eso, ¿cómo te estuviste sintiendo? —preguntó ella, poniendo una mano en su frente.
—Bien —sonrió— ¿Crees que me podrán el alta pronto?
Cuando estuvo a punto de contestar, la puerta sonó. Una Karin agitada se mostró, sus ojos dejaban ver tristeza mezclada con horror. — ¿Puedo hablar contigo? Es urgente.
Sakura frunció el ceño.
CONTINUARÁ...
No tan orgullosa de lo corto que quedó el capítulo pero hay una sola explicación: EL PRÓXIMO CAPÍTULO SERÁ EL ÚLTIMO DE LA PRIMERA TEMPORADA DE "ANATOMÍA DE UNA MENTE AUTODESTRUCTIVA".
Por lo tanto, estoy guardando todo para lo que viene. Estuve en dudas de crear una continuación pero había tantos cabos sueltos que no podían atarse en esta fase de Sasuke, así que decidí hacer una segunda parte. "ANATOMÍA DE UNA MENTE RECUPERADA", va ser picante, misteriosa y algo triste. Para los fans de Sakura, va a ser algo difícil de leer, y esa es la única pista que voy a dar hasta ahora. El fanfic en sí, fue todo un reto y estoy satisfecha de como está quedando. La temática fue algo personal así que tuve miedo en usarla pero lo destruí y acá estamos.
Muchísimas gracias por sus reviews, sus favoritos, sus alertas hasta ahora. Y sobre todo, A LAS LARGAS CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS, amén a esas.
Nos leemos en el último y próximo capítulo.
Mucho amor para todos.
Misa xo.
