Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.
Anatomía de una mente autodestructiva.
Capítulo final XII: "Corre".
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Mientras me empolvo la nariz...
Se removió incómodo una vez más entre las blancas sábanas, la luz de luna iluminaba más de lo que quería pero no encontraba las suficientes fuerzas para ir y cerrar las ventanas. Algo se había instalado en su pecho, algo que le daba un mal presentimiento y quizás era por eso que no podía consolar el sueño. Él no era de dejarse llevar por los malos presentimientos pero no era algo que podía rechazar. Sintió ruidos y su corazón comenzó a latir con fuerza, se sentó en la cama y observó por debajo de la puerta como las sombras pasaban. Estaba sucediendo otra vez... él estaba perdiendo la cabeza. Mantuvo la respiración y la puerta se abrió.
El hombre corrió tan rápido hacia él que sus ojos parecían que salían de sus cuencas. Lo agarró de los hombros y empezó a agitarlo. Itachi gritó:
— ¡Están viniendo! ¡Debes salir de aquí! ¡Rápido, rápido, rápido!
Él cargará su arma.
Abrió los ojos, asustado. El sol pegaba de lleno en la habitación, su aliento estaba inquieto y su sudor se pegaba en las frazadas. Suspiró, aliviado.
"Solo fue un sueño", Sasuke pensó.
Su mirada se posó en el reloj que se encontraba en la mesa de luz, eran las 11:20 am y no pudo evitar mirar de reojo el portaretratos del Equipo 7. Refregó sus ojos y se estiró, levantándose y realizó vertiginosamente, cincuenta abdominales siguiendo con flexiones de brazos. Una vez terminados, se colocó una remera negra, bajó por las escaleras y comenzó a hacer café.
Dios, cómo extrañaba la cafeína.
Su doctor decía que no era correcto tener que mezclarla con sus pastillas pero que podía permitírselo debes en cuando. El líquido negro estaba en su punto justo y lo sirvió en una taza pero antes de darle sorbo alguno; la puerta sonó.
Gruñó con fastidio y cuando la abrió, dos desconocidos estaban parados frente a él.
Sasuke alzó una ceja.
El cabello rojo de la chica estaba recogido y el marco de sus grandes anteojos era negro. Atrás de ella, estaba este hombre que era inmenso, fornido y era tan parecido a la fémina que por unos segundos pensó que podrían ser hermanos.
Y si trato de acercarme.
—Sasuke-sama, buenos días.
Hablarle con autoridad, logró confundirlo. Todo se volvió incómodo al instante. —Estoy en desventaja aquí, ¿quiénes son ustedes?
Karin comenzó a tartamudear y Jūgo supo que era tiempo de intervenir. —Somos... fuimos de su Equipo —explicó. El Uchiha parpadeó, más desorientado aún. —Taka, éramos Hebi y hemos decidido visitarlo, espero que no sea molestia. Soy Jūgo, ella es Karin.
Él ya se ha ido.
—Ya veo... —titubeó, pero terminó abriendo la puerta del todo y corriéndose a un costado. —Pasen.
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Luego de realizar, según ella, una de las declaraciones más valientes de los últimos tiempos. Ino Yamanaka se tendió en la cama, el agotamiento estaba dominándola y su mente era un caos total. Sai la observó, con preocupación. Su departamento estaba en el centro de la aldea y aunque lo ocupaba muy poco por la incremento de misiones, serviría de ahora en adelante para formar su familia.
Una familia.
La palabra en sí, para el shinobi, era extraña y ajena. Vivió toda su completa vida privado de lo que eso significaba, pero ahora sin Danzo en su vida, podría seguir adelante sin ningún impedimento.
—Estoy cansada... —suspiró la rubia. Sai le alcanzó un vaso de agua. —Pensé que iban a asesinarnos o algo así.
—Tu padre se mostró... feliz.
La conversación les sorprendió a los dos, porque esperaban el rechazo, esperaban lo peor... en cambio, Inoichi meditó por unos segundos y una sonrisa se mostró en su cara para luego felicitarlos.
—Es su nieto, al fin y al cabo. Y él me dijo, que ya sabes...
El chico la observó bien, ella se encogió de hombros. — ¿Qué sucede?
—Que puedes venir a vivir con nosotros en la casa Yamanaka, es una casa solo para nosotros... tres.
—Oh...
—Y que debemos casarnos antes del nacimiento del bebé.
—Oh...
—Di algo —se retorció, nerviosa.
—He leído que el casamiento es una ceremonia religiosa donde se celebra el comienzo de un matrimonio —explicó como si nada—. Aunque no estoy muy seguro de lo que matrimonio significa.
—Sai, mayormente es el hombre quien le pide casarse a la mujer. No lo contrario.
El ninja tragó saliva, confundido. —Yo no sé como..
—Shikamaru o Naruto pueden saber del tema —le ofreció—. Pídele ayuda a ellos.
—Claro... —dijo, mirando el suelo. —Hablaré con ellos.
Ino le regaló una sonrisa cálida y en ese momento, supo, que por más que las cosas se hicieran difíciles... iban a poder remontar y continuar, porque desde el primer día que lo vio, con todas sus dudas y mariposas en estómago, ella sabía que había encontrado a su compañero de toda la vida.
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— ¿Eso cómo te hace sentir?
La pregunta flotó en el aire por minutos. Su ceño se fruncía de diferentes maneras mientras miraba al techo, su cuerpo estaba tan molido que estar acostado en el sillón mullido la hacía transportarse a otro lado. Lejos de allí. —No sé cómo me hace sentir.
—No estás durmiendo bien —dijo el Dr. Aoyama, y no fue una pregunta sino una confirmación.
No sé que está haciendo.
Sakura suspiró, rendida. —Estoy haciendo lo posible, de verdad.
—Me han informado que estás tomando los turnos de la noche otra vez. Hemos hablado acerca de eso, Sakura. No es sano para tu salud, ¿qué es lo que te preocupa?
La conversación que tuvo con Karin Uzumaki ocupó su mente.
—Ya sé qué hacer, pero debes seguir todo lo que yo te digo. No podemos fallar en esto, ¿de acuerdo?
—Sakura.
Sus ojos se abrieron de repente, estaba quedándose dormida. —Lo siento, lo siento.
—No respondiste mi pregunta. ¿Qué es lo que te preocupa?
No sé en dónde ha estado.
Ella no supo que decir en ese momento, muchas preocupaciones rondaban en su cabeza. Sakura Haruno era conocida por su inteligencia y sus habilidades como medic-nin, pero incluso ella tenía demonios inconclusos dentro de su alma. Cosas que la perseguirían para siempre, no sabía cómo explicarlas. —Tuve un sueño la noche anterior, soñé con un paciente... el primer paciente que no pude salvar. Mucha gente supone que esto no debe afectar a un ninja, ¿sabe? Que fuimos entrenados para tener una piedra en vez de un corazón, pero siempre fui una persona muy emocional.
— ¿Te gustaría tener una piedra en vez de un corazón?
Pero en las noches está inquieto, porque tiene sueños horribles.
La kunoichi lo pensó bien. —Creo que las emociones hacen a las personas, pero me gustaría ser esa clase de personas que no le preocupa tanto... ese es mi problema. Me preocupo demasiado, me involucro tanto que termina afectándome.
— ¿Quién te afecta tanto? —preguntó suavemente el hombre aunque él sabía la respuesta.
—Mis amigos. Sasuke-kun, Naruto... —confesó—. A veces tengo miedo de despertarme, y que me digan que algo terrible les pasó.
—Les ha pasado cosas terribles a ambos en el pasado, ¿qué opinas sobre eso?
Sakura se mordió los labios, el nudo en la garganta apareció, le dieron tantas ganas de llorar en ese momento. —Me hubiese gustado... cargar todo ese peso por ellos —su voz se quebró—. Porque ellos no merecen esa clase de cosas... ellos...
—Está bien, Sakura. Tranquila —dijo, alcanzándole un pañuelo—. ¿Ellos saben acerca de estas preocupaciones?
—Sé que Sasuke-kun lo sabe y Naruto, es más que evidente. Yo solo quiero que sepan, que por más de que hayamos tenido un pasado horrendo... que es hermoso cuando encuentras una persona a la cual le cuentas tu vida, y no te juzga. He encontrado esa persona... pero debes en cuando, me siento vacía. Como si todos mis órganos y huesos se disolvieran, mi sangre se drenara de mis venas y es tan exhaustivo sentir todo y nada al mismo tiempo. Me di cuenta que por más de que estés rodeada por la gente correcta, se puede sentir de esa manera o peor. Estoy cansada, no solo por no dormir o trabajar horas y horas... sino que quiero estar en todos lados, controlar que nada se vaya de mis manos. Vigilar el ánimo de Sasuke-kun, que no se deprima. Lo mismo hacia Naruto... que el bebé de Ino esté en perfecto estado, mis pacientes-
—Estás destruyéndote.
— ¡No me importa! —gritó y luego se llevó las manos a la cabeza, masajeando la sien.
Silencio.
—Sakura, eres una médico asombrosa. Tienes amigos, unos padres amorosos que te quieren. Un equipo, que pasó por tantas malas situaciones, pero que siguen juntos. Hay cosas que uno no puede controlar todo el tiempo, cosas que si tienen que pasar, van a pasar... a veces no depende de nosotros. Quiero que sigas mi consejo, y que te abras un poco de este círculo tóxico, no estoy diciendo que no debas preocuparte... pero no vayas al extremo. Si sabes que está lastimándote, es tiempo que te digas a ti misma: "Hasta aquí puedo ayudarte, porque esto me está afectando". ¿Sí? Va a costar al principio, pero sé que puedes lograrlo.
Con las mejillas arreboladas, la kunoichi dijo: —Gracias... por escucharme, Dr. Aoyama. Sé que tiene muchas cosas que hacer, y me disculpo por gritarle.
—No hay necesidad de disculpa, estás sufriendo mucho estrés. Aumentaré tu dosis de Zolpidem solo un cuarto, quiero que duermas ocho horas seguidas y que las siestas sean de una hora solamente, ¿de acuerdo?
Antes de salir de la oficina, ella se giró. —Dr. Aoyama.
— ¿Sí, Sakura?
—Estaría bien... si hiciera alguna sesión con Naruto. A él le gusta hablar, no será tan difícil.
Kenta asintió. —Lo tendré en cuenta.
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Karin no estaba segura de qué iba la conversación porque lo único que hacía era sacudir la cuchara dentro de la taza, como si el azúcar ya no se hubiera mezclado lo suficiente. A Jugo le salía mejor esto de "pretender que nada pasó", porque sí pasaron cosas y por más que su mente quiera suprimirlas, la sensación de un dolor en el pecho similar a que te atravesaran, le revoloteaba constantemente. Ahora mismo estaba sentada con la persona que trató de asesinarla, y esa persona ni se acordaba de lo que había sucedido. La persona que amaba, y estaba tan diferente; delgado, había perdido algo de masa muscular. Ojeras no increíblemente negras como su cabello, pero se asomaban debajo de sus ojos.
Actuaba de una manera extraña, porque su mirada no era algo que observabas y te paralizaba por su frialdad. Era como si contemplara todo meticulosamente, buscando algo fuera de lugar que él pudiese corregir. Le dio un sorbo a la taza y observó la de Sasuke al instante.
—Oh, Sasuke-kun, ¿quieres más café? —se ofreció con simpatía.
Él asintió, sin posar sus ojos en ella y Karin se encaminó hasta la cocina.
—Dijeron que estaba mejor, me alegro que haya vuelto a casa, Sasuke-sama —dice tímidamente Jugo encogiéndose de hombros.
—Hn... lo estoy —constató—. Por cierto... —dudó ante lo que iba a decir, pero suspiró—. Deja el "Sasuke-sama", solo dime Sasuke.
El hombre trató de no sorprenderse ante las palabras de su ex Jefe. Una de las primeras cosas que Jugo se había remarcado era de tratar al Uchiha con sumo respeto, al ser su salvador y ayudarlo cuando se salía de control... él sentía que le debía demasiado y que el "-sama" era obligatorio en todo momento y lugar. —Está bien, como usted diga... Sasuke.
—Y el usted también —remarcó. El azabache sintió que los años se le venían encima cuando escuchaba el "usted". Iba a cumplir dieciocho pero no era para tanto.
—Suigetsu no ha podido venir, estuvimos buscándolo pero no aparece, maldita sardina. Debe estar emborrachándose por ahí, siempre tan irresponsable —despotricó la pelirroja apareciendo, alcanzándole la taza.
El azabache le dio un gran sorbo y Karin volvió a tomar asiento al lado de Jugo. —Sakura me habló de él... puedo recordarlo.
La chica trató de no sentirse herida ante eso, pero era algo molesto que se acuerde de alguien como Suigetsu y no de ella, quien lo había ayudado muchas más veces y lo quería más profundamente. Apretó los puños haciendo que sus nudillos se volvieran blancos y Jugo se dio cuenta de eso al instante.
—Estamos quedándonos en la aldea, por ahora. Hokage-sama nos ofreció trabajo y una vivienda —explicó, cambiando de tema radicalmente.
—Pensé que iba a ser más cruel con ustedes por haber desertado —comentó sin pensar—. Están esperando que mejore para darme mi sentencia.
Al ver como Sasuke hablaba con despreocupación como si informara el clima, el corazón de Karin se rompía cada vez más. El Sasuke que conocía no dejaría amedrentar por una sentencia y menos por personas como los Kages. Lucía como si él ya hubiera aceptado su destino, de alguna manera; Jugo empezó a hablar de como estaba el día, de los pájaros y las misiones que tendrían próximamente. Él solo se aferraba a la taza que ya estaba semi-vacía. Lo único que hacía Karin era tamborilear la suya, como si esperara algo.
Él comenzó a sentir la voz de su ex compañero... lejana. Todo a su alrededor, se multiplicaba por dos y en aumento. Parpadeó varias veces seguidas pero el malestar se incrementaba, no sentía dolor alguno pero parecía como si quisiera dejar su cuerpo de un momento a otro. Jugo y Karin se miraron mutuamente.
—Sasuke, ¿te encuentras bien?
—Todo está dando... vueltas —farfulló. Se paró del sillón y eso fue muchísimo peor. La bruma comenzó a nublarle la mente y cayó al suelo desmayado.
El hombre de cabello naranja, suspiró. —Bien, ¿cuál es el próximo paso?
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Naruto Uzumaki caminaba a paso lento por la Aldea de la Hoja, con las manos detrás de la nuca. Su mirada se desviaba al cielo y al frente, no pensando en algo particularmente porque hoy era un día templado en Konoha. Él amaba el sol, el calor... lo colorido. Quizás era el único que amaba tanto el verano, aunque le llevaba la contraria a la hora de hacer misiones extremadamente largas. Divisó una cabellera rosada doblando la esquina, sonrió al instante.
— ¡Sakura-chan! —gritó levantando los brazos.
La muchacha se dio la vuelta al escuchar su nombre. —Naruto...
—Sakura-chan, buenos días —saludó animosamente.
—Buenos días Naruto, ¿no se supone que deberías estar en una misión? —ella preguntó.
— ¿No se supone que deberías estar en el hospital, dattebayo? —él remató guiñándole el ojo.
Sakura río. —Tienes razón, pero estoy tomándome un descanso, por lo menos por hoy. ¿Cuál es tu excusa?
—Neji decidió reemplazarme, se fue con Chouji a Sunagakure a entregar unos pergaminos. ¿Ya almorzaste?
Ella negó. —Todavía no, recién he terminado de acomodar unos últimos archivos y... —largó un bostezo—. Estaba yendo camino a casa.
—Te invito un tazón de Ramen —propuso.
La kunoichi observó el camino a casa y luego, suspiró. —Solo uno.
Durante el camino a Ichiraku hablaron de cosas triviales, caminaban sin ningún apuro, saludando a las personas quienes alegremente lo hacían primero. Desde que Naruto los había salvado por lo de Pain, se había ganado el respeto de la aldea entera, lo cual ponía muy feliz al rubio ya que uno de sus sueños, era que todo el mundo lo apreciara y que no le dieran esas miradas llenas de odio sin sentido alguno.
Una castaña los recibió con los brazos abiertos. —Buenos días, Naruto-kun, Sakura-chan.
—Buenos días, Ayame.
—Hola, Ayame-san, ¿cómo está Teuchi-san sobre su pierna?
—Muchísimo mejor, gracias por haberte encargado de él, es algo obstinado.
— ¡Puedo escuchar eso! —gritó el hombre apareciendo detrás las cortinas. —No soy obstinado, buenos días... Naruto, Sakura. ¿Lo mismo de siempre?
Naruto asintió con regocijo. —Ajá.
—Es raro verte sin Hinata-chan por estos lados, pasas todo el día con ella —dijo Ayame, guiñándole el ojo. Él instantáneamente se llevó la mano a la nuca y sus mejillas se tiñeron de rojo.
Sakura comenzó a reír con disimulo y le dio un codazo gentil. —Es verdad, Naruto, ¿dónde está Hinata?
—Ella... etto... —la cara del rubio ardía a más no poder.
— ¿A quién le hacemos pasar vergüenza esta vez? —dijo una voz masculina. Al darse la vuelta, Hozuki Suigetsu se encontraba allí parado, manos en bolsillos y sonrisa juguetona.
—Suigetsu-baka... —maldijo en voz baja Naruto.
— ¿Volviste de una misión, Suigetsu-san? —Sakura preguntó.
—Sí, iré a darme un baño y dormir toda la tarde... como me es merecido —contestó estirando sus brazos.
—Creo que le ganas a Shikamaru de vago —refutó el Jinchuriki.
—También pensaba en darle una visita al Jefe, he oído que ya está en su casa, ¿verdad?
Sakura se tensó al momento... por poco se le olvidaba lo que tenía en mente. Se levantó de inmediato del asiento, sorprendiendo a su amigo. — ¿Sakura-chan?
—Diablos, tenía algo que hacer con urgencia. Lo siento, Naruto... te lo compensaré la próxima vez.
Salió corriendo de allí con extrema rapidez que al momento, Suigetsu observó el asiento vacío al lado de Naruto con los ojos brillosos. — ¿Podría?
Naruto suspiró desganado. —Ya que...
—Gracias, estaba muriéndome de hambre y la comida enlatada ya me tenía harto.
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—Esto me ha costado bastante chakra.
— ¿Cuánto se supone que durara el efecto de somnífero?
—No tengo ni la menor idea, esperemos que sea lo suficiente hasta que Sakura llegue o perderá la cabeza...
— ¿Aún más todavía?
Karin y Jugo observaban al inconsciente Sasuke Uchiha, quien dormía pacíficamente, como si nada ni nadie pudiera molestarlo. Ambos estaban a una distancia prudente, con miedo a que el azabache se levantara de repente y causara problemas. No estaban lejos de la aldea pero tampoco suficientemente cerca, la casa era de madera completa y bastante pequeña, estaba cubierta por árboles y yuyales. Las ventanas tenían una especie de vidrio donde solo se podía mirar hacia fuera pero los que están afuera no pueden mirar hacia dentro. Lucía abandonada. Perfecta para una escondite, pensó Karin apenas la vio. Sakura le había puesto un escudo de chakra que solo Karin sabía desarmar. El plan, por ahora estaba siguiéndose al pie de la letra sin ningún desliz y la pelirroja rogaba que siguiera así.
—Voy a hacer guardia afuera, por las dudas... —Jugo dice, y ella asiente lentamente.
Así que nos acostamos en la oscuridad, porque no tenemos nada que decir.
Cuando su compañero atraviesa la puerta, Karin contempla al chico una vez más, sentándose al lado. Lucía armonioso, sereno, imperturbable... todo lo contrario a lo que era en realidad. Los ojos ónices de él brillaban por guerra, sus manos estaban manchadas de sangre. ¿Quién podría decir que un ser tan explosivo podría lucir tan tranquilo con solo dormir? Una parte de Sasuke Uchiha le hacía acordar mucho a su familia. Y no en un sentido romántico. Karin tenía siete años cuando toda su pequeña aldea se quemó hasta ser solo cenizas, pero ella aún, en su mente... tenía recuerdos que lograban despertarla en la madrugada. Era como nadar en un océano inmenso, estirar la mano tratando de atrapar la luz que se divisaba a lo lejos... pero nunca podía alcanzarla porque cada vez que intentaba, se despertaba con su corazón latiendo desaforadamente y lágrimas en los ojos.
Las imágenes que recurrían en su mente sobre su familia, pasaban por su cerebro como un tren en movimiento con sus ruedas llenas de óxido y un destino que no se sabía bien cual era. Ni siquiera sabía si originalmente ella se llamaba Karin. Si ese era el nombre que sus padres le habían dado, si ese era el nombre que ellos habían pensado nueve largos meses. ¿Penoso, verdad? Solo comenzó a responder por ese nombre armado que quizás no tenía nada que ver con su personalidad o su aspecto. ¿Cuál era el significado de "Karin de todas maneras?
Cuando ella pensó que iba a vivir toda su vida como esclava y experimento de Orochimaru, dejó de esforzarse por tratar de salir. Aceptó su destino, y facilitó mucho más las cosas. Había facilitado tanto que el mismo Sannin la nombró protectora de ciertos sectores de sus guaridas. Cuando todo estaba perdido y dicho... él aparece. En ese momento, Karin sonríe levemente. Apareció Sasuke, con el orgullo y apatía cargados en sus hombros, con la mirada que podría congelar a cualquiera. Indestructible, como si fuera el Rey del lugar. El Rey de ella.
Y cayó al instante.
No se pudo resistir a la idea tentadora de que, por fin, habría otra especie de destino para ella. Sería fuera, respirando el aire libre, viajando con sus compañeros a lo que sea que le ordenaran. ¿Qué importaba? Ella tenía, en cierto modo, su libertad. Quizás era por eso que el Equipo Taka/Hebi apreciaba tanto a Sasuke Uchiha, quitando lo insoportable y las órdenes que daba cada cinco segundos, él era un chico perdido. Ella lo sabía. Jugo lo sabía. Suigetsu también.
Sólo se oye el latir de nuestros corazones como dos tambores al alba.
Ellos no podían salvarlo porque para hacerlo había que excavar en el fondo de su mente y corazón... y necesitaban ayuda. Naruto y Sakura aparecían para echarles una mano. En ese sentido, no sentía celos... sino que estaba agradecida. Karin le debía tanto que tan solo decirlo sonaba ridículo, pero él le había dado un destino diferente. Ella se había rendido y él se manifestó allí dándole la libertad de poder saltar entre árboles, mirar las estrellas en la noche, leer libros mientras observaba el atardecer. Por eso decidió seguirlo. Y hasta ahora, no se arrepentía.
—Veo que no tuviste problemas... me alegro mucho —la voz de Sakura la sacó de la ensoñación y la sonrisa de la Kunoichi se disolvió al observar a la pelirroja. —Karin, ¿estás bien? Estás llorando.
— ¿Qué? —se llevó las manos a la cara y sus mejillas estaban mojadas, se las secó rápidamente y trató de reír. —Estaba acordándome de algo, lo siento.
Ella mantuvo su mirada unos momentos, y después suspiró. —Él estará bien, haremos todo lo posible. Solo es cuestión de tiempo que sepan que no está en la aldea, ahí sabremos las verdaderas intenciones y quien está de nuestro lado.
— ¿Crees que el Dr. Aoyama apoyará esto? —preguntó.
No sé qué es lo que estamos haciendo.
La dueña de ojos jade, titubeó. —No lo creo... quizás pensará que lo podemos resolver de otra manera...
— ¡Por supuesto que lo haremos!
Se congelaron al instante al escuchar esa voz tan familiar. Cuando voltearon, Kenta Aoyama estaba parado frente a ellas con el ceño fruncido. Jugo se encontraba detrás de él con un gesto de disgusto.
—Hice todo para detenerlo —se excusó el ex Taka, cruzándose de brazos.
—Dr. Aoyama... ¿cómo nos encontró? ¿cómo hizo para destruir el escudo de chakra?
—Soy un psiquiatra experimentado... ese es el por qué. Díganme, ¿qué diablos estaban pensando?
No sé qué es lo que hicimos.
Karin comenzó a ponerse nerviosa y todo lo que hizo fue mirar a Sakura. —Podemos explicar esto.
— ¡Claro! Es lo que espero después de que dos Kunoichis de Konoha acompañadas de un Shinobi, se complotaron para sacar de la aldea a un ninja desertor clase S y que solo por agregarlo, tiene una grave enfermedad mental.
Sakura jamás había visto al hombre tan enojado. La tensión en el aire podía sentirse, tragó la suficiente saliva para comenzar a hablar. —Pues, siéntese... es algo que le va a costar digerir.
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—Pero... ¿está segura, sensei?
Naoko sonrió hacia la ventana, el reflejo mostró a una mujer complacida y segura. —Todo está saliendo como lo planeé. Estoy más que segura.
Nitori la observó con indecisión en su mirada. Cuando algo te grita en tu interior que lo que estás haciendo está mal, lo sientes... y este era el caso.
—De acuerdo, ya tengo todo listo.
Los labios rojos intensos se curvaron con más intensidad en la cara de la Dr. Aoyama. —Salimos en dos minutos.
Pero el fuego se acerca, y pienso que deberíamos correr.
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Él no podía creer lo que sus oídos escuchaban, estaba sorprendido, en completo shock. Los presentes se quedaron en silencio para que pudiera procesar la información que lo golpeó de repente. Karin había comenzado a comerse las uñas. Sakura permanecía impasible al igual que Jugo. —Tiene que haber algún error.
Negación.
— ¡No la hay! —la pelirroja exclamó— ¡La Quinta estaba considerándolo!
—Karin... —el tono de voz de Sakura la asombró—. Recuerda que estás hablando de mi Sensei, de alguien a quien le confié mi propio entrenamiento. Ha sido como una madre y mentora para mi durante muchos años... a pesar de todo esto, prefiero hablar con ella con Sasuke lejos de la aldea. Solo por prevención.
—Sakura tiene razón —dijo Kenta por primera vez. —No estamos seguros de cuál es la posición de la Hokage en este momento, mi hermana puede ser muy manipuladora. Karin, necesito que me digas exactamente qué fue lo que le dijo a Tsunade.
Ella suspiró. —La Dra. Aoyama quiere permanecer la amnesia de Sasuke, quiere dejarlo internado en su hospital y trataba de convencer a la Hokage de que si Sasuke recupera la memoria, destruirá todo a su paso. Incluyendo la aldea, sus amigos y a ella. —Karin mordió su labio inferior acordándose lo que había dicho de Sakura, pero decidió guardárselo para ella misma. —La Quinta dijo que Sasuke no iba a librarse de todo así como así... a lo que la Dra. Aoyama respondió: "Nadie tiene que saberlo".
—Joder... —masculló el hombre llevándose la mano a la barbilla. La dueña de ojos verdes se sorprendió al escuchar al Dr. Aoyama maldecir, jamás lo había escuchado antes. — ¿Qué quieres hacer?
—Iré a hablar con ella —habló con decisión—. Si lo desmiente, llevaré a Sasuke de nuevo a la aldea antes de que se den cuenta.
— ¡¿Irás sola?! —clamó Karin conmocionada.
—Puedo ir con usted, señorita Sakura —Jugo se ofreció.
— No se preocupen, nadie mejor que yo para resolver este problema —respondió Sakura, lista para atravesar la puerta. —Ustedes solo... —observó a Sasuke tendido en la cama, se acercó a él, depositando un beso en la frente. —Cuídenlo por mi, ¿está bien? Volveré lo más pronto posible. No lo lleven a Konoha hasta que yo no venga hasta aquí.
Una vez que la Kunoichi se fue, nadie dijo una sola palabra. Todos fueron espectadores estoicos de su partida; los pálpitos de Karin le seguían diciendo que fue una decisión errada.
Creo que deberíamos correr.
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Sus cabellos se removían en el viento mientras brincaba en cada rama sobre el tramo que se dirigía a Konoha. Iba con el ceño fruncido, sin darse cuenta. Ella no era de llevar esa clase de expresión en su cara cada vez que salía de misión pero estaba vez, era diferente. Había cosas preciadas para Sakura Haruno en juego. Ella no iba a dejar que alejen a Sasuke así como así, como si fuese una pieza de algún juego de mesa. "¿Cuánto cuesta él? Lo quiero" "Te lo venderé a cambio de tal cosa..."
Daba asco que alguien pudiera pensar de esa manera, era peor siendo profesional.
Apretó sus dientes. Nunca pensó que podría odiar a una persona, y lo hizo en algún momento a lo largo de su vida. Primero había sido a los niños de la Academia que no dejaban de molestarla por su frente, era algo inocente. Había crecido, y se topó con Orochimaru. Esa persona era la responsable de quitarle toda la paz a la Aldea y al Equipo 7. Durante su adolescencia, le deseó cosas horribles, quería encontrarlo para asesinarlo ella misma.
Y saldremos afuera, fijándonos que no haya moros en la costa. No queremos que nos vean. No, esto es suicidio.
Cumplió los dieciséis para darse cuenta que las personas no se van a menos que quieran, y ahí fue cuando toda esa aversión hacia el sannin, cesó de un modo increíble. Distrajo su mente en mejorar ella misma, en dar amor y aprender a no sofocar a las personas. Lo cual fue un gran paso para ella.
Paró en una de las ramas, y observó el lugar entero. —Sal ahora, no tengo tiempo para juegos —. De las sombras, la persona desconocida dio pasos hacia adelante para dejarse ver ante los ojos de Sakura. Ella no se sintió sorprendida ante lo que observaba, su chakra venía siguiéndola desde hace varios minutos pero estaba segura que no era alguien con quien se sentaría a tomar el té. Sus botas con algo de plataforma resonaron en la Tierra, su mirada estaba llena de superioridad pero se veía diferente a las otras veces, la mirada de la mujer era oscura. —Qué sorpresa encontrarla por estos lados... Dra. Aoyama.
—Lo mismo digo, Sakura-chan —replicó con burla en su voz.
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Sus ojos se abrieron abruptamente y comenzó a toser, aún sin estar ahogándose. Karin saltó inmediatamente de la silla y el Dr. Aoyama se acercó a la cama apenas vio que el azabache incorporó rápidamente. Sasuke se encontraba ligeramente mareado, se llevó una mano a la cabeza pensando que eso podría solucionar mágicamente el dolor pero no lo hacía. — ¡Sasuke-kun, estás despierto!
Si la pelirroja sentía que los nervios la carcomían por dentro, ahora estaba volviéndose loca. Se suponía que el efecto del somnífero duraría un par de horas más.
— ¿Qué diablos? —susurró.
—Sasuke... —comenzó Kenta suspirando—, deberías descansar.
— ¿Descansar dices? —logró mascullar—. Quiero saber qué mierda ha pasado, estaba tranquilo en mi casa... joder —Alzó su mirada y la clavó en Karin, si pudiera atravesarla con ella ya lo hubiera hecho—. ¿Qué es lo que le pusiste a mi café? Tú y tu amigo.
El Dr. Aoyama se adelantó, poniéndose adelante de la chica. Tenía miedo que Sasuke la hiriera de alguna manera u otra. —Algo ha pasado, Karin y Jugo solo te estaban protegiendo. Él está custodiando la puerta —decía mientras el azabache observaba todo el lugar con sus ojos negros. —Estamos en una cabaña de-
— ¿Qué ha pasado? —preguntó sin dejarlo terminarlo. Karin miró a Kenta, quien estaba luchando por poner en palabras toda la situación.
—Gente del Norte quiere secuestrarte —dice la ex miembro de Taka de repente. Ahora era el Doctor quien la examinó a ella, sin creer lo que acaba de decir. —La Hokage ha ordenado que te trajeran aquí.
— ¿Secuestrarme? ¿Por qué? ¡No he hecho nada! —exclamó con el ceño fruncido.
—Sasuke, mantén la calma.
Y no le diré a mi madre, es mejor que no lo sepa. Y él no le dirá sus conocidos, porque ya son fantasmas.
— ¡Estoy calmado! —gritó crispado. Y ante eso, el dolor en el pecho se intensificó. Su frente se arrugó y gimió. —Diablos...
—Sasuke-kun, ¿estás bien? —Karin preguntó con temor.
—Dije que deberías descansar... —Kenta repitió.
— ¿Naruto y Sakura saben de esto?
Ante el nombramiento de sus dos compañeros, Karin y el Dr. Aoyama compartieron una mirada rápida. Las palabras salieron de la boca de la pelirroja una vez más, sin poder contenerse. Cada vez, se hundía más. —No, por obvias razones.
— ¿Cuál serían esas "obvias razones"?
Karin maldecía en su mente, el Sasuke que conocía no hacía tantas preguntas. Siempre cortaba por lo sano o hacía un movimiento extraño con las cejas para aclarar que la conversación debería terminar allí. —Naruto es bastante hiperactivo —continuó—, y Sakura... se preocupa demasiado. Entorpecerían toda la misión.
El Uchiha no dijo nada más, solo ablandó sus codos y se dejó caer en la cama. Tomó una almohada y se cubrió la cara. —Solo avísenme cuando todo esto se termine, quiero volver a casa. Si alguien se acerca, desbloqueen mi chakra y le patearé el trasero.
El Dr. Aoyama parpadeó sorprendido, porque no había pasado de alto sus palabras. Quizás nadie se daría cuenta el uso de esa frase en alguien como Sasuke, trató de ocultar el orgullo que estaba sintiendo. Si se remontaba meses atrás, con lo único que se podía encontrar era con un Sasuke suicida que era controlado solo por su mente... pero ahora, las cosas habían empezado a cambiar. Eran cambios pequeños que nadie lograba ver, minúsculos. Sin embargo, ante sus ojos de psiquiatra experimentado, lo que Sasuke había dicho era como marcar una línea de antes y después. Algo que sería tan complicado para los demás, que le tardaría años a cualquier otro paciente... y él lo había hecho en meses. Una sonrisa se abrió paso en el rostro del hombre.
Así que simplemente nos mantendremos a salvo el uno al otro, hasta que crucemos la frontera. Hasta que tengamos un plan para escapar.
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Estaban en un profundo silencio, mirándose una a la otra. Sakura tenía la mandíbula apretada mientras que los ojos de Naoko brillaban con maldad, una mirada que Sakura jamás había visto antes. Sintió que debía respirar pausadamente porque en cualquier momento la mujer podría aventarse encima de ella. Sakura se puso en posición de pelea pero la Dra. Aoyama siguió como estaba, inmóvil.
—No vine aquí para pelear, querida —dice, con un tono asquerosamente dulce.
—Viniste aquí para llevarte a Sasuke —replicó, desafiante.
Los labios de la mujer se curvaron hacia arriba. — ¿Ese era el plan, verdad? Al menos... el que creíste.
Se sintió desconcertada al instante y Naoko se regocijaba en su lugar. — ¿De qué estás hablando?
— ¿De verdad creíste que iba a hablar semejante cosa con la Hokage y no darme cuenta que cierta intrusa estaba espiándonos? La maldita fue una piedra en mi zapato —la kunoichi sintió como el estómago se le revolvía y la mujer agrandó mucho más su sonrisa—. Pero yo soy bastante inteligente para tomar ventaja, aunque tú lo hiciste más fácil. Viniste a mi, tan fácilmente que no podía creer mi suerte.
—No lo entiendo... —murmuró—, Sasuke...
—No quiero a Sasuke —la frenó—... es a ti a quien quiero.
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¿Vas a quedarte conmigo, mi amor, otro día más?
Cuando Sasuke se dio la vuelta pudo afrontarse a la figura tranquila de Jugo. Karin no hacía presencia, así que sospechaba que habían cambiado de guardia. La habitación se sumía en completo silencio y se lo quedó viendo por un largo rato hasta que él quitó la vista de su libro y cruzó miradas. —Sasuke... estás despierto.
—Nunca me dormí —contestó con voz fría. Kenta estaba en una de las puntas del lugar, acompañado de una pluma un papel, solo alzó sus ojos para luego seguir con lo suyo. Su mano se movía estratégicamente en la hoja sin apuro alguno.
— ¿Hay algo que desee?
El azabache gruñó apenas lo escuchó, siempre siendo tan cordial con él... como si se lo mereciera. —Solo café.
—No creo que encontremos café en este lugar, Sasuke —interrumpió el Dr. Aoyama. El joven volvió a refunfuñar.
—De acuerdo, agua entonces.
Jugo se acercó al grifo que, sorprendentemente, largó agua pura al vaso. Lo llenó por la mitad para dárselo al joven Uchiha, quien se lo arrebató y lo vació al instante.
Al hacerlo, pudo observar el fondo del objeto, una especie de mancha... que lograba cambiar de forma. Sus labios se entreabrieron, sorprendido y lleno de curiosidad. Era azul, y después cambio a un naranja. Naruto, susurró inaudible. Para llegar a ser rosa, y al ver este último color, la cara de Sakura pasó fugazmente por la mente de Sasuke.
¡Por favor, quédate! ¡Te lo ruego!
Porque no quiero estar solo cuando me siento así.
Escuchó que susurraban y finalmente, el vaso se volvió negro. Soltó un grito ahogado y el cristal resbaló de sus manos, rodando por las sábanas y por fin cayendo al suelo.
—Sasuke, por Dios, ¿estás bien? —preguntó Kenta. De un momento a otro, el joven había comenzado a temblar y a sudar en frío.
—Yo... algo va a suceder. Sakura... —bisbisó sin sentido—, Naruto... ellos... están en peligro. Debes salvarlos.
¿Vas a quedarte conmigo, mi amor, hasta que estemos viejos y grises?
Jugo se acercó con lentitud porque no sabía como reaccionar ante semejante episodio. Sasuke estaba pálido, sus pupilas se achicaron y su cuerpo no podía quedarse quieto. El azabache trató de pararse e ir hacia la puerta.
—Tranquilo, siéntate... no sucederá nada —le siguió el Dr. Aoyama, rebuscando en su bolso con una mano. Encontró lo que buscaba, Sasuke divisó la jeringa al segundo.
Algún intento con escapar y no saldrás nunca más, ¿quedó claro?
— ¡NO! —vociferó aterrado— ¡NO LO HAGAS! ¡NO LO VOLVERÉ A HACER! ¡LO PROMETO, LO PROMETO!
La puerta se abrió de repente, dejando ver a una Karin conmocionada. —Se escuchan los gritos desde afuera, ¡¿qué es lo que sucede?!
—Sasuke, no quiero lastimarte —dice Kenta tratando de tranquilizarlo—, jamás te haría daño... lo sabes. Es solo para que descanses.
—Ellos decían lo mismo —susurró, aferrándose a la pared—, pero no pueden arreglarme. No lo pueden hacer.
—No se trata de arreglarte o no, se trata de querer estar bien —Jugo contesta, con suavidad en su voz—. Sé que a veces es difícil, yo sufro de bipolaridad que significa tener doble personalidad. Muchas veces hago cosas que no quiero, solían obligarme a realizar trabajos que van en contra de lo que soy y lo que creo... pero apareciste a liberarme y es algo que no sé compara con otra cosa. Y Karin... —Sasuke observó a la pelirroja, quien no dejaba de llorar—, ella estaba condenada a una vida que no quería y la rescataste... y si eso no es quererse arreglarse así mismo, entonces no sé lo que es.
—Los liberé por un propósito... —musitó.
— ¿A quién le importa eso ahora? —dice la pelirroja sollozando—, fueron momentos de mierda... lo fueron y no fui yo la única que sufrió con las consecuencias de tus acciones por lo que creías que era correcto. Todo el mundo se equivoca, todos hacen malas decisiones pero deja de condenarte por eso... porque está destruyéndonos a todos.
La respiración de Sasuke comenzó a acompasarse y su mirada se dirigió al suelo. Estiró su brazo blanquecino y vio como era atravesado por una aguja.
—Duerme, Sasuke... —bisbisa el Dr. Aoyama—. Todo será mejor mañana, siempre será mejor.
Las sombras querían arrastrarlo. —Lo siento... pensé que era lo correcto.
Y antes de que cayera al suelo, lo hizo en los brazos de Jugo.
No quiero estar solo cuando estos huesos dejen de servir.
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— ¿Yo...?
El ambiente era tenso y Sakura se mantenía incrédula ante las palabras de la mujer. Ella estaba tan tranquila, como si nada pudiera salirse de sus manos y fue en ese momento donde los sentimientos en el corazón de Sakura... explotaron. Ella quería controlar todo, pero esa mujer aparecía de la nada y todos pasos adelante de ella. Siempre.
— ¿Qué sucedería si la princesa Sakura estuviese lejos del príncipe Sasuke... para siempre?
Antes de poder reaccionar, su cuerpo se congeló por completo. No podía moverse. — ¡¿Qué...?!
— ¿De verdad fue tan fácil? —preguntó la Dra. Aoyama con aburrimiento en voz para después parpadear sorprendida. — ¿Dejaste que los sentimientos te nublaran el juicio?
— ¡¿Qué es lo que me hiciste?! —gritó con furia.
— ¿Recuerdas a Deidara de Akatsuki? —continuó—, por supuesto que lo haces. Estuve trabajando en su técnica, porque las arañas de arcillas serían efectivas en atacar al enemigo pero las quería de arcillas. ¿Qué tal arañas de chakra? Hechas. No fue tan complicado, pero... ¿cómo atacarían al enemigo sin que se den cuenta? ¿Qué tal las técnicas de los Nara? Todo por las sombras —Sakura observó el suelo y justo en sus pies, había un agujero pequeño y un montón de arañas ya en sus piernas. —También trabajé en sus pinzas-colmillos, son casi iguales que las serpientes... en fin, éstos colmillos están conectados a saquitos de paralizadores de chakra. Una vez picada, estarás inmóvil por un largo tiempo.
—No te saldrás con la tuya, ¿sabes? —escupió sulfurada—. Se darán cuenta que no estoy allí y tú tampoco.
— ¿Quién lo hará? Si yo, en este momento, estoy en la oficina de la Hokage teniendo una charla amistosa.
Los ojos de Sakura se abrieron más de lo que creía, escéptica. — ¡¿Kage Bunshin?!
La mujer rió fuertemente. —Mejor que eso, pero te lo explicaré en el camino. Es una larga senda hasta llegar a mi hospital.
El miedo, por primera vez, sucumbió a la kunoichi. — ¡¿Qué?! ¡Estás loca!
—Adiós, Haruno Sakura.
Naoko llevó la pajilla hacia su boca, soplando y haciendo que la aguja pinchara el cuello de la joven. Sus ojos verdes dejaron de largar el brillo característico, sus párpados se cerraron. Y la Dra. Aoyama sonrió con perversidad.
No sé lo que estamos haciendo. No sé qué hicimos. Pero el fuego esta viniendo, así que pienso que deberíamos correr.
Run by Daughter (*)
¡FINALMENTEEEEEEEEEEEEE!
No me maten, dos meses sin actualizar es algo que no se lo deseo a nadie peroperopero tuve muchas cosas para plantearme cuando fue todo esto del final de "Anatomía...", quiero decir de la primera temporada. Y no estaba segura de cómo finalizar, así que escribía, borraba y escribía otra vez... así logró pasar bastante tiempo, me disculpo por eso.
Estoy dejando muchas cosas sin cerrar pero para eso va a servir "Anatomía de una mente recuperada", para terminar de cerrar los cabos sueltos. Creo que el capítulo está un poco más largo de lo que esperaba pero meeeeh xD. Who cares? Si está corto es porque es corto, si es largo es porque está largo.
Gracias a todos por leer y por las críticas que dejan, de verdad me ayudan mucho y las tengo muy en cuenta. En cuanto a la segunda temporada voy a estar subiéndola esta semana porque hice un par de "bocetos" sobre como sería el primer capítulo y está todo viento en popa (creo que era así) (?)
Otra cosa que quiero aclarar, ESTO NO ES UN SASUKARIN. Pero siento que como personaje, deberían respetar más los sentimientos de éstos y quería remarcar los de Karin. También, Sakura tiene una pelea con su interior en lo que respecta a Sasuke. Suigetsu tendrá un papel importante en la próxima temporada. Conoceremos más sobre la vida de Kenta y de Naoko como hermanos. Naruto y Hinata van a desarrollarse muchísimo más (cómo pareja).
Eeeeen fin, espero que les haya gustado.
Nos leemos en la próxima temporada (prendan las notificaciones).
Misa xo.
