N/A: No tengo mucho que decir hoy...

Disclaimer: Katekyo hitman no es shounen-ai y por lo tanto no es mío.

Prompt: Niños Pareja: LI, ligero 8059


Gokudera estaba tirado boca abajo en la cama pasando los canales de la tv cuando Yamammoto se sentó en el escritorio de la habitación con evidente enojo para escribir un informe para Tsuna -el guardián de la lluvia recientemente había comenzado a entrenar a los reclutas y al parecer más de unos pocos estaban siendo un verdadero desafío.

La paz de la habitación fue rota por el sonido de alguien llamando a la puerta del dormitorio. "Adelante." gritó Yamamoto -volviendo la cabeza para mirar quien era.

"Gokudera," dijo la voz inusualmente suave, a pesar de tener quince años, de Lambo, entrando a la habitación -deteniéndose una vez que estuvo dentro, "¿puedo hablar contigo?" preguntó evidentemente incomodo.

Gokudera se sentó -pensando que algo serio tenia que estar pasando si Lambo lo había llamado por su nombre y no por unos de esos estúpidos apodos que le daba. "Claro." Acarició el lugar a lado de él en la cama y le mando a Yamamoto una mirada. Él capto la indirecta.

"Iré a entrenar un poco." Mintió Yamamoto mientras salía del lugar.

Lambo lo vio alejarse antes de regresar su atención a Gokudera. "Se fue por mi, ¿no? No puede entrenar sin su espada."

"Sí, lo hizo," se rió entre dientes Gokudera. "Entonces, ¿de qué quieres hablar?"

"O-oh... ¿eh...?" las palabras salieron como un gran revoltijo por lo que le tomó al peli plateado un segundo para descifrar lo que había dicho.

Gokudera parpadeó, "Oh." Entonces cayó en lo que Lambo había dicho: "¡Espera! ¿Quién te gusta?"

La mirada de Lambo se desplazó hacia el suelo, "I-Pin..." "Ya era hora".

"¿E- eh? ¿Q-qué quieres decir?" Lambo tartamudeó, levantando la cabeza para mirar a Gokudera.

"Quiero decir que todo el mundo sabe que te gustaba desde hace tiempo", respondió Gokudera.

"¿Es...? ¿Crees que lo sabe?"

"No, porque ella le preguntó a Hibari lo mismo la semana pasada."

Los ojos verdes se agrandaron, "¿L- le gus- to?" Al ver al guardián de la tormenta asentir, Lambo saltó de la cama, "¡Esto es genial!" Lambo se fue hacia la puerta -deteniéndose abruptamente en el umbral.

"¿Qué pasa?" cuestionado Gokudera con la cabeza ligeramente inclinada.

Lambo volvió la cabeza y sonrió, "Gracias, cabeza de pulpo."

Gokudera le dio al muchacho una sonrisa muy propia de él: "De nada, mocoso."