DISCLAIMER: Los personajes de Sherlock Holmes y su trama le pertenecen a Sir Arthur Conan Doyle. Sherlock BBC es creación de los increíbles Mark Gatiss y Steven Moffat; yo sólo tomo los personajes prestados para crear algo.
CAPÍTULO II
DOS MESES DESPUÉS.
Mycroft Holmes es un maldito bastardo roba corazones, Greg no se arrepiente ahora de llamarlo zanahoria gay, más bien se siente bien consigo mismo y en un punto hasta su ego se sube un poco. Él en verdad necesita que su ego suba un poco teniendo en cuenta los eventos recientes.
Hay que admitir que fue… o es, un completo idiota; pensó por un pequeñísimo momento que el gran e inteligente, también sin corazón Mycroft Holmes, se interesaría por él al menos una décima parte de lo que Greg lo estaba, más no era ni es así. Seguramente el Holmes mayor había planeado todo aquel teatro para burlarse de él, para vengarse por todo lo que Lestrade le ha hecho durante todos estos años. "Odiarte sería darte una importancia que no mereces" ¡Y un carajo!
Lestrade llegó a pensar que aquel momento tan íntimo que habían compartido en la casa Holmes había significado algo, ¡Oh iluso de él! ¡Sólo había sido vilmente utilizado! ¡Já! ¡Y él que había pensado que había sido el primer beso de Holmes! A Mycroft seguramente le gustaba manejar a las personas a su antojo, hacía uso de su porte elegante e inteligencia para manipular a todo aquel que estaba a su alrededor… ¡Y Greg había caído redondito!
Ya puede escuchar al duende molesto de Sherlock Holmes burlándose de él junto a su muy queridísimo hermano mayor, ambos riendo hasta cansarse de lo ingenuo, idiota y estúpido que había sido. Seguramente hasta John Watson se les ha unido.
Suspira sin poder evitarlo apenas ve pasar a Mycroft Holmes, el chico lleva su uniforme en perfecto estado, usa las gafas que se pone para leer y debajo de su brazo izquierdo lleva el inseparable libro de pasta azul, el cabello rojo se le ha despeinado un poco debido al viento más eso no evita que sin querer Lestrade le vea de arriba abajo. Al lado de él va Sherlock con una mueca molesta en los labios y moviendo los brazos de lado a lado, pareciera que ambos van discutiendo.
…Como las cosas han cambiado desde aquel día, un día que Greg antes consideraba como el mejor de su vida…aunque eso apenas duró un día. Lestrade pensó que después de aquellos besos Mycroft lo consideraría algo más, que tonto fue al esperar ello. Al siguiente día el Holmes mayor ni lo determinó, era como si nada de lo que habían vivido juntos desde el castigo y sobre todo lo del beso, se hubiera borrado de la cabeza llena de pelo rojo de Mycroft.
Hubiera sido mucho mejor que Mycroft no lo ilusionara, que no le hubiera dado esperanzas falsas. Ahora Greg no estaría con el corazón roto y tal vez tendría aún la insulsa esperanza de que Holmes algún día se olvidara todo lo ocurrido y se fijara en él.
Si sólo hubiera ganado la maldita apuesta…pero no, Mycroft no quería que lo hiciera, no le gusta perder, lo odia de hecho. Lestrade recuerda haber estado tan feliz besando al chico, pensando en lo que pediría apenas ganara, más Holmes tenía otra cosa en mente y en menos de nada apenas faltando unos segundos para ganar, aquel último beso terminó con Greg siendo empujado por el otro y cayendo al piso con los ojos totalmente abiertos. Mycroft lo había mirado con aquellos ojos azules llenos de arrogancia y suficiencia y sin decir nada más lo había dejado totalmente solo en aquel cuarto. Lestrade había entendido el mensaje, aunque él no esperaba ser totalmente invisible para Holmes al siguiente día.
Había intentado acercarse a él. Una, dos, tres, hasta cuatro veces, siempre llevando una sonrisa inmensa en la cara, ignorando las miradas de Anderson, Donovan y Dimmock… más Holmes sólo había levantado una ceja como diciéndole "¿Qué carajos quieres?". Greg tampoco se le va arrastrar, él aún tiene algo de orgullo muchas gracias. Así que con toda las molestia y dolor del alma ¡y oh que cursi suena esto! Lestrade ha dejado de insistir. Ha vuelto al punto de querer odiarlo y llamarlo por nombres y joderle literalmente la vida a Mycroft, más aún no ha podido, tal vez porque ahora sabe que Mycroft sabe que Greg está enamorado de él. Así que molestarlo sería simplemente patético.
El murmullo en el salón hace que Greg vuelva a tierra, él no necesita mirar a la puerta para saber quién ha llegado, ha sido siempre lo mismo desde hace un mes. Aquella chica linda, terriblemente inteligente, de pocas palabras y, para sorpresa de todo el mundo, amiga íntima de Mycroft, desde ahí se dejó de dudar de su sexualidad, es la sensación en el instituto. Anthea, su nombre es Anthea, a Greg no le gusta ni un poco; no le gusta que Holmes le sonría de vez en cuando, así como hacía antes solamente con el enano de Sherlock, no le gusta tampoco que ambos parezcan tener tanto en común, que tengan un montón de clases juntos, que ella vaya a la casa Holmes los fines de semana y que además se quede allá. Ni siquiera le gusta que el duende maléfico de Sherlock Holmes parezca pasarla. En conclusión Greg Lestrade odia a Anthea.
Para su mala suerte tanto Mycroft, Anthea y él comparten Química, Lenguas y Biología. Así que es un poco difícil ignorar el contacto con ellos. Aunque pensándolo mejor, ellos son los que se encargan de ignorarlo a él. Hay que añadir que la reciente amistad de Mycroft y Anthea ha ayudado a que el primero se vuelva aún más llamativo para el resto del cuerpo estudiantil, todos consideran que si alguien tan bonita como Anthea se junta con él es porque algo debe tener; aunque eso no ha evitado que algunos le sigan llamando zanahoria o que de vez en cuando le gasten una broma.
— Hey Greg — Dimmock a su lado le codea —. ¿Has hecho la tarea?
— Uh… ¿Cuál de todas?
Dimmock rueda los ojos.
— La de Lenguas, ayer estuve algo ocupado y no pude hacerla…— el chico pone ojos de cachorro.
— La tarea la dejaron hace ocho días Dimmock — masculla Lestrade con la vista fija en su pupitre —. De todas formas son preguntas de opinión personal, no puedo simplemente dártela.
El aludido hace una mueca y aprovechando que el profesor aún no ha llegado, saca su esfero y cuaderno y se pone a escribir.
— Oye Lestrade — esta vez es Donovan —. ¿Vas a venir a la fiesta que Moran va a hacer?
Greg alza una ceja.
— ¿Hablas de Sebastian Moran?
Donovan le mira como diciendo "¿de verdad me estás preguntando eso?"
— Sus padres se van de vacaciones este fin de semana, ¿vas a ir?
— ¿Él me ha invitado? — Lestrade no puede evitar sentirse importante… ¡El capitán del equipo de fútbol sabe que existo!
— Moran invitó a todo el mundo de nuestro año— Donovan exclama mientras se mira las uñas.
—Oh — la decepción recorre su cuerpo…aunque… — ¿Todo el mundo?
— Sí, todo el mundo — bufa cansada —. ¿Vas a ir o no?
Sin pensar en disimular, Lestrade fija su vista en cierto pelirrojo. Al chico le cuelgan las gafas en la punta de la nariz y parece bastante entretenido con su inseparable libro de pasta azul...ese que siempre parece descansar debajo del brazo del chico; Greg frunce el ceño, ¿Qué tiene el libro que es tan interesante? Es decir, para que Mycroft no se haya aburrido de él, lo cual ya de por sí es extraño, es porque debe ser realmente sorprendente.
Lestrade deja escapar un suspiro e ignora la mirada que Dimmock y Donovan le dedican.
Como si supiera que hay alguien perforandolo con la mirada, Holmes alza la cabeza y fija sus ojos azules en Greg. Le mira apenas como si le reconociera, como si tratara de decir "¿Te he visto en algún lado?" Más después Mycroft niega con la cabeza y se muerde el labio regresando su vista de nuevo a su libro... Labio...¡Se ha mordido el maldito labio! ¡¿Acaso quiere que Greg se enloquezca?! Lestrade se remuve incomodo en su silla ¡Maldito y perfecto Holmes! Por un momento lo único que quiere y piensa es cuan suaves lucen los labios de Mycroft y como le gustaria probarlos nuevamente ¡Si los sueños fueran posibles yo ya le habría saltado encima!
— ¿Y bien?
Donovan lo ve alzando una ceja.
— Uh... ¡Oh! — Greg desvía su mirada de Mycroft —. Puede que esté allí... después de averiguar si Holmes irá.
°.°.°
— ¡Hey John!
El pequeño rubio gira a mirarlo y sonríe apenas lo reconoce. Para fortuna de Greg parece que Sherlock Holmes no anda cerca de la sombra de John; lo cual es todo un milagro teniendo en cuenta que ambos son como uña y carne desde el momento en el que se conocieron, tienen las mismas clases juntos exceptuando unas que Sherlock lleva por un año encima y ni siquiera cuando comienzan las vacaciones se separan. Lestrade lo toma como un punto positivo para él. Así que cuando se acerca al compañero de travesuras del duende sólo se limita a sonreír amigablemente.
— ¿Necesitas algo?
— De hecho sí. ¿Has oído algo sobre la fiesta de va a organizar Moran?
— Sí — John asiente con una sonrisa —. Es el capitán del equipo de fútbol, todo lo que organiza es obviamente un acontecimiento gigante. ¿Por qué lo preguntas?
— Bueno…— Greg no puede evitar sentirse estúpido —. De casualidad sabes si uh…bueno si…eh
— Mycroft no va a ir — Watson le muestra una sonrisa de oreja a oreja —. A él no le gustan esa clase de cosas, lo siento. Sherlock lo advirtió
Greg siente la sangre subir rápidamente a sus mejillas.
— No me importa en qué ande o no Mycroft, en lo absoluto, por supuesto que no — rasca su oreja — ¿Qué te dijo Sherlock?
John se encoge de hombros.
— Sherlock cree que tú estás en las ruedas por su hermano... Sinceramente no veo por qué.
— Bueno, yendo al caso yo támpoco entiendo por qué eres amigo del duende.
Watson ignora el comentario.
— Oh, así que admites que sientes algo por Mycroft... — el pequeño rubio hace una mueca —. Sigo sin entenderlo.
— No es necesario que lo hagas, demásiado enano todavía.
— ¡Ya tengo diez! — Saca el pecho con orgullo— ¡Soy mayor que Sherlock!
— Sigues siendo un enano...
— ¡John!
Ambos fijan su mirada en el pequeño Holmes, quien con el ceño fruncido y los ojos azules totalmente molestos se acerca a ellos por el pasillo. Primero masculla algo inentendible en el oído de su amigo – único de hecho – y después le dedica a Greg una mirada de arriba abajo que ocasiona que a Lestrade se le eriza cada pelo del cuello.
— ¿Qué haces acá lacayo? Que yo sepa tú no tienes ni una sola clase en este bloque — Sherlock se acerca aún más a Lestrade y alza la barbilla — ¿Te estás volviendo un acosador? Utilizar al pequeño e inocente hermano menor para acercarse al mayor...
Greg rueda los ojos.
— No sé de qué hablas. Sólo quería preguntarle algo a John ¿acaso no me puedo acercar a tu preciado amigo?
— Tú no mereces ni respirar una sola molécula del aire de él ¡mucho menos de mi hermano!
— No veo a tu hermano por ningún lado.
— ¡Oh, pero eso quisieras ¿verdad?! — El pequeño Holmes alza una ceja — He visto como lo miras, también vi como pusiste tu molesta boca sobre la de él — ambos niños hicieron una mueca de asco — ¿Cuál es esa oscura necesidad de compartir saliva llena de gérmenes? ¡No lo sé y no lo quiero imaginar!
— He escuchado que lo hacen porque sienten una especie de atracción o algo parecido — John mira a Sherlock confundido — Mamá llora bastante cuando ve escenas como esas en sus novelas.
— Puaj, pura basura sin sentido — Sherlock fija sus ojos nuevamente en Lestrade —. A la gente simplemente le gusta pegar su boca en el ser humano más cercano.
— ¡Eso no es cierto! — Lestrade masculla — Lo hacen porque esa persona les gusta, porque sienten algo por ella...
— ¿Crees que mi hermano te besó porque tú le gustas? — Sherlock se carcajea — De verdad eres un pobre iluso Lestrade.
— Me gusta pensar que tu hermano lo hizo por una razón.
— Indudablemente así fue — el pequeño Holmes sonríe orgulloso —. Myc es lo suficientemente maduro como para olvidar su integridad física y mental en el nombre de la ciencia.
— ¿A qué te refieres?
— Sólo fuiste un conejillo de indias. Mycroft, al igual que John y yo, no entiende la necesidad física y emocional que esconde el deseo de besar a otro; así que sólo experimentó contigo buscando una respuesta.
— ¿Lo logró? — John lucía maravillado.
— ¿Me usó? — Greg interrumpe — Eso no es posible, ¡nos hemos besado varias veces! ¡Algo debe haber!
Ambos chicos volvieron a hacer una mueca de asco.
— Cuando trabajas en una hipótesis debes realizar varias pruebas ¿verdad?
— Pero...
— Admítelo lacayo, mi hermano no quiere nada contigo, estoy seguro que ya lo olvidó.
Sin más Sherlock da la espalda y echa a andar por el pasillo directo a la salida. John ve a Greg durante algunos segundos con aquellos grandes ojos azules llenos de lástima y después corre detrás de su mejor amigo. Ambos niños desaparecen entre murmullos y risas sin mirar nuevamente atrás...y Greg...Greg sólo quiere devolver el tiempo y evitar tener un corazón roto.
¡¿Cómo pudo permitir que Mycroft Holmes jugara con él de semejante forma?! ¡Era un completo idiota! ¡Holmes sólo lo había utilizado cual juguete y de esa misma forma lo había desechado!¡Claro!¡Eso explica porque no ha dado la cara desde lo que pasó en su casa! ¡Me engañó! Greg grita sin importar las miradas que los otros chicos le dan. El desespero es tan grande...él en verdad creyó que Mycroft había sentido algo por él, que de alguna forma ambos habían logrado conectarse, más todo era un vil juego maquinado por la fría y calculadora mente de Holmes. ¡Bien se puede ir al demonio! ¡¿Acaso cree que por ser un Holmes me puede tratar cual muñeco de tirar?! ¡Pues le voy a demostrar cuan equivocado está!
°.°.°
Greg no va a la fiesta de Morán, de hecho se olvida de ella totalmente; en cambio pasa todo su fin de semana maquinando un plan para vengarse del manipulador Mycroft Holmes. ¡Al diablo el plan de enamorarlo! Greg no quiere estar con una persona que es capaz de jugar con los sentimientos de alguien tan fácilmente. Aunque para ser sinceros muy en el fondo lo hace porque se siente traicionado, porque es la primera vez que se enamora y entrega su corazón y a cambio sólo recibe un montón de pedazos.
Lestrade nunca se ha considerado una persona vengativa, siempre ha pensado que es bastante tranquilo y no de aquellos que se alteran o molestan fácilmente. Pero con Mycroft las cosas son diferentes, desde que lo conoció sintió la imperiosa necesidad de que el pelirrojo lo viera, que supiera que Greg estaba ahí así sólo fuera para odiarlo. Más Holmes nunca pareció determinarlo a pesar de las muchas bromas que le había hecho. Nunca lo miró, le habló o pareció interesado en conocerlo, era como si para Mycroft, Greg sólo fuera una pequeña mota en su chaqueta, como si realmente no pareciera consciente de su existencia. Aquello, aquello dolía más.
Pero Greg había intentado cambiar la situación, se había acercado a Holmes con el objetivo de enamorarlo, de que el chico al menos lo viera como algo más que una simple molestia. Por un momento pensó que en verdad lo había logrado, más todo había sido una falsa ilusión, una mentira montada por el genio Mycroft para burlarse de él y de paso cobrarse todas aquellas bromas de las que había sido víctima gracias a Greg.
Pues bueno, ahora él no quería nada de eso. Ahora Lestrade sólo sentía la imperiosa necesidad de dañar a Mycroft, de hacerlo sufrir, de romperle el corazón, de hacer que Holmes se sintiera igual o más miserable de lo que se estaba sintiendo Greg.
— Oh, y ahora sé como hacerlo Mycroft cariño.
°.°.°
Lo ve en la cafetería el Lunes apenas empieza la hora de almuerzo. El pelirrojo está solo sin ninguna Anthea rebolotenado a su alrededor, tiene sus ojos azules fijos en su sándwich mientras sorbe de un pitillo una caja de jugo. Hace una mueca y descarta la comida en la bandeja que tiene sobre la mesa mientras se levanta de la silla y deja la mesa. Lestrade se acerca apenas lo ve tirar su almuerzo completo en una caneca de basura.
— No deberías desperdiciar la comida freckles.
Mycroft apenas si lo mira.
— ¿Acaso tu mamá no te ha enseñado modales?
Holmes se limita a ignorarlo mientras se dirige a la salida.
— Estoy seguro que tus padres no saben que eres gay ¿verdad? Me pregunto qué dirían si supieran que su maravilloso hijo le gusta besar a los hombres bajo el propio techo Holmes... ¿Tú qué piensas? A que sería una total decepción...
— Mi sexualidad no es algo que te incumba Lestrade, así que limítate a tus asuntos sin fisgonear en los mios.
— Oh pero claro que me incumbe — Greg se para frente a Mycroft deteniendo su paso —. ¡De hecho creo que a todo el cuerpo estudiantil le incumbe!
Esa sola mención hace que todos los ojos de las personas en la cafetería caigan en ellos. Algunos parecen curiosos y otros no lucen realmente interesados. Más Lestrade a puesto la primera piedra, a logrado llamar la atención y ahora sabe que todos oirán lo que él va a decir creyendo seguramente todo lo que salga de su boca sin siquiera pensarlo dos veces. Para todos Mycroft es sólo un arrogante que los mira por encima del hombro y que se cree superior a ellos, así que lo más seguro es que todos los que están acá se vayan en su contra.
Lestrade ve a Sherlock y John aparecerse de repente, ambos dirigen sus miradas hacia ellos. El pequeño Holmes frunce los labios y se acerca sin pensarlo, John parece dudar unos segundos antes de unirsele. Greg sonríe, la situación no podía se más perfecta. Ambos hermanos Holmes frente al ojo crítico de todo el mundo sin siquiera saber qué es lo que se les avecina.
Sabe que Sherlock es inocente, aquel niño prepotente no tiene nada que ver con toda la situación, si bien es un mocoso insolente y grosero y Lestrade ha sentido más de una vez la imperiosa necesidad de jalarle las orejas, sabe que el niño no tiene porque resultar involucrado; el pequeño problema es que para Mycroft su hermano menor lo es todo y es consciente que para Sherlock, el pelirrojo es una figura a seguir. Así que las cosas sólo tienen que hacerse así.
— ¡Que bueno que has decidido unirtenos due...Sherlock! — Greg sonríe falsamente — Me preguntaba si eras consciente de lo que ha estado haciendo tu hermano estos días...
El niño alza una ceja.
— Quieres hacer un show lacayo ¿me equivoco? — La lengua insolente del chico sale a flote —. Has llamado la atención de todos estas...personas porque quieres que ellos sean testigos de lo que vas a decir. ¿Qué será? ¿Acaso por fin has usado aquella cosa que llevas por cerebro? O... ¿Te quieres vengar de mi hermano? Apuesto que es la última ¿qué piensas Mycroft?
— Me parece Sherlock hermano mio, que acá Lestrade ha decidido tomar cartas en el asunto. De hecho estoy seguro que ha preparado todo un plan con aquella brillante inteligencia que posee; lo más seguro es que nos sorprenda — Mycroft alza la barbilla —. Adelante, deslúmbranos.
Greg trata de ignorarlos.
— Hace poco me dijiste que tu queridísimo hermano me usó para un experimento, por un momento llegué a pensar que tenías razón — Lestrade se encoge de hombros —. Pero ya sabes, él realmente parecía intentar dar lo mejor de sí...intentar porque en realidad fue bastante decepcionante. Para ser alguien que se da el lujo de vanagloriarse gracias a su asombroso cerebro...Mycroft, permíteme decirte que eres una total decepción en ese campo. En cierto modo me sentí estafado ¡El gran Mycroft Holmes es un marica que no sabe ni siquiera como besar!¡Una total perdida de tiempo!
Se escucharon algunas risas y murmullos.
— No tengo problema con tus gustos, después de todo eso es cosa de cada uno, es decir, yo te besé, pero si al menos piensas en juntarte con alguien en el futuro...intenta no decepcionar al pobre desgraciado así como lo hiciste conmigo. No sé...¿tal vez cepillarte los dientes sea una buena opción?
Los ruidos se hicieron aún más fuertes.
— Porque bueno, el pobre ya va a tener que lidiar con tu cara, y créeme amigo, no será fácil. ¿A quién le gusta todo ese montón de pecas que tienes en el rostro? ¡Pareces coladera! ¡¿Y has visto tu cabello o nariz?!¡Son simplemente desagradables!... Ahora que lo pienso ni siquiera te pareces a tus padres...ambos tienen el cabello negro ¿no? ¿Estás seguro que no eres un recogido? Seguramente sintieron lástima por ti. Y además...
Greg parpadea y humedece sus labios con su lengua. Escucha el montón de risas que ha ocasionado su pequeño discurso y no puede evitar sentirse orgulloso. Después fija sus ojos en Mycroft y una corriente de satisfacción recorre su cuerpo apenas ve la expresión escondida en su cara. Los ojos azules del chico no brillan llenos de dolor, pero si de humillación, las mejillas y orejas se le han puesto rojas por lo que las pequeñas pecas se le han opacado, las cejas las tiene fruncidas y el cuerpo le tiembla totalmente.
— ¡Parece un maldito tomate! — Alguien grita haciendo que el resto se ría.
— ¡¿Eres un maldito bastardo Holmes?!
— ¡Cállense! — El grito inesperado de un sonrojado John resuena en el lugar — ¿Qué clase de personas son ustedes? ¿Cómo...?
— ¡Oh sólo cierra la boca John Watson! — Anderson interviene — . Todos acá sabemos que eres otra maldita mariposa.
El niño boquea cual pez.
— Deja que el mocoso hable Anderson — Greg sonríe —. Está bajo la influencia Holmes, es evidente de que parte está. Lo más seguro es que considera a freckles como alguien de se familia...
El golpe que le acesta Sherlock en la pierna lo sorprende. Mira al niño quien con los ojos entrecerrados, las cejas fruncidas y las manos empuñadas le observa como si Greg sólo fuera una cucaracha que merece desaparecer. El pecho del chico se mueve con rapidez y de un momento a otro le ha saltado encima para colgarse en su espalda. El cuello de Lestrade se ve abrazado por los delgados brazos de Sherlock y grita de dolor cuando el niño le muerde una de sus orejas. Siente las uñas del pequeño Holmes rasguñar su piel y sin pensarlo, toma al niño del cabello y lo tira de cara al piso como si fuera muñeco.
— ¿Qué le has hecho? — Masculla nervioso John Watson apenas suelta un grito y sale a socorrerlo — ¿Sherlock...?
El niño alza la cabeza, tiene la nariz sangrando y los ojos totalmente abiertos, llenos de susto por primera vez. Greg siente la sangre irsele del cuerpo y escucha a Mycroft tomar aire frente a él, sin que nadie se lo espere, el Holmes mayor le lanza un puño directo a la cara, Lestrade no lo detiene, sabe que lo tiene merecido. Anderson se avalanza sobre Mycroft apenas Greg cae sentado al piso y de repente hay un montón de gente rodeandolos.
Lestrade ve asombrado como Holmes y Anderson dan vueltas en el piso repartiendo golpes, más llega un momento en el que el último toma la ventaja y lanza sus puños repetidas veces a la cara de Mycroft, quien trata inútilmente de protegerse. Todos gritan apoyando a Anderson porque nadie siente ni una pequeña simpatía por Holmes. Es Dimmock el que después de un tiempo reacciona y quita a Anderson de encima del pelirrojo.
Mycroft se levanta con toda la elegancia que puede, la nariz le ha vuelto a sangrar, tiene el ojo derecho entrecerrado, la ceja del mismo lado le sangra alarmantemente y se ha ganado un corte en la mejilla izquierda, lo único que le permanece intacto son los labios porque ni siquiera la ropa se le ha salvado. Anderson por otro lado sólo tiene el labio partido. Se ve totalmente orgulloso e incluso algunos le palmean la espalda felicitandolo.
— Tienes lo que te mereces Holmes, maldito marica recogido.
Holmes le mira sin responder. Aquello sólo sirve para molestar más a todos.
— ¡Responde maldito imbécil!
Mycroft gira su vista e ignorando a Anderson observa a Lestrade.
— La próxima vez que te vea cerca de Sherlock, Greg Lestrade, las cosas van a ser totalmente diferentes.
El pelirrojo alza a un sorprendentemente callado Sherlock y con John Watson a su lado, los tres dejan el lugar. Todo el mundo grita y felicita a Greg porque bueno ¡Por fin alguien le ha dado su merecido a esos arrogantes!
Lestrade sólo parpadea y se traga las ganas de llorar. Ahora sí que lo ha arruínado todo.
OoOoOoOoOoO
Volví! XD.
Lamento enormemente la demora, tenía la mitad de este capítulo desde el año pasado, pero a mi compu se le metió un virus y prácticamente murió. Así que estuve un buuuuen tiempo sin él, hasta hace poco he podido pagar para que me lo arreglen y la persona que lo hizo me recomendó intalarle Ubunto para evitar futuros problemas, así que me he líado otro rato tratando de escribir y encontrar el guión largo en el LibreOffice...
Sin más, espero que les guste el capítulo y que todavía se acuerden de esta historia :). Cualquier comentario es bienvenido!
Nos vemos!
PD: Lamento si hay algún error ortográfico aún no sé como cambiar el corrector del LibreOffice de Inglés a Español.
