Apariciones.

Dos semanas habían pasado desde el día en que el rubio le había declarado su amor a su compañero y mejor amigo y nada había cambiado, las cosas del negocio no mejoraban y las deudas con Paúl seguían aumentando para dolor del mayor que ya estaba cansado de los retrasos en los pagos y el descaro de ese par que acudía a él siempre que estaban hambrientos. En realidad nada había cambiado excepto el corazón de Ginji Amano, luego del rechazo que había sufrido por parte de su amado Ban trato por todos los medios dejar de sentir eso por él pero no lo lograba, cada gesto del castaño para con el le hacían quererlo mas, se ahogaba de solo pensar en sus palabras, le dolía, pero disimulaba, no iba a arriesgar aun mas su, ahora, frágil relación con Ban. Cada cierto tiempo volvía a ese puente que tanto le relajaba a pensar, declararse en esas circunstancias no había sido lo mejor, cuanto se arrepentía de sus palabras.

Una tarde un encargo importante les llego por medio de Heavn, un multimillonario había perdido, en una apuesta, una gema de particular valor sentimental y estaba dispuesto a pagar una fortuna por recuperarla, había tratado de negociar con el ganador de la penda pero este se negaba a devolverla así que la misión consistía en tomar la joya, dejar el importe en dinero en un sobre a la vista y volver, nada muy complicado y que les produciría una suma considerable, el castaño acepto de inmediato y esa misma tarde partieron a cumplirla, no era un viaje muy largo y lo hicieron animadamente, por lo mismo no vieron la sombra que desde hacia días les seguía, que no dejaba de observarles y que cada cierto tiempo informaba del movimiento de los jóvenes, quien quiera que fuera partió detrás de ellos dispuesto a no perderles el rastro.

Llegaron a la mansión señorial del afortunado vencedor de la apuesta, curiosamente y a pesar de su importancia, la casa no estaba perfectamente vigilada y a los expertos no les costo nada hacerse con la gema y volver, demasiado fácil.

- Ni siquiera nos supuso un reto, que trabajo mas aburrido.- se quejo Ban, una vez que estaba de vuelta en el auto.

- No te quejes, Ban chan, podría haber sido todo lo contrario y a esta hora te estarías quejando de la dificultad.

- Me hace falta acción, Ginji, es todo.- Midou, últimamente, estaba muy preocupado por el cambio obrado en su amigo, sabia que era algo natural dada su respuesta a la dulce declaración del rubio, pero en verdad, a veces sentía que el muchacho estaba perdiendo el brillo que siempre tenia, le recordaba al Ginji que conoció hacia tiempo, cuando aun era el emperador del trueno y todo era negro en su vida. Un Ginji que nunca más quería ver.- Ahora ni quejarme me dejas.- rió, disimular, era todo lo que podía hacer hasta que él mismo ordenara los sentimientos que tenia en su interior, desde esa noche en el parque su corazón era un caos, no sabia que sentía realmente por el hombre que estaba a su lado, pero prefería esperar a que el mismo se entendiera para hablar con él y explicarse.

El ambiente se relajo un resto y volvieron a las conversaciones triviales de siempre, Ban, en verdad, quería a la anguila, era especial para él, pero no se arriesgaba a decir nada mas que lo justo, si no era amor lo que sentía le haría mucho daño dándole una esperanza inexistente al tierno muchacho.

La sombra que les seguía en ese momento hablaba con su invisible interlocutor, recibía órdenes.

- Procede.- la fría voz al otro lado de la línea solo dijo esa palabra, pero basto para que el rostro de la sombra se iluminara.

- Entendido.- dio un golpe de volante y se escabullo por otra calle que daba al café y espero a que los chicos llegaran, los vio estacionar y bajar conversando del vehiculo, luego encendió un cigarro y espero, sabia que la noche llegaría pronto y en ese momento pondría en funcionamiento su plan.

Mientras Ban y Ginji recibieron el pago por sus servicios de manos de la rubia. Era bastante dinero pero una buena parte de el se les fue en pagarle a ella misma y la deuda que tenían con Paúl. Pero esa noche cenaron en grande, para alegría del chico eléctrico.

Llego la hora de acostarse, Ban le pidió a Paúl, pagando por adelantado, que les dejara la habitación de siempre, el mayor accedió con una sonrisa burlona, ¿Quién se creía ese mequetrefe de venir a darse aires de millonario? Mascullo lo suficientemente bajo para que solo el rubio lo escuchara y este lo apoyo con un pulgar en alto.

La habitación tenia, y había tenia siempre, una sola cama, desde el día en que se le había confesado al castaño Ginji se ponía excesivamente nervioso cada vez que debía compartir algo con la razón de sus suspiros. Pero la cama era punto aparte, las noches últimamente eran lo bastante calurosas como para que Ban decidiera dormir solo en ropa interior, así que el ex raitei veía más carne que la acostumbrada, eso aparte de los roces inevitables. Toda una tortura.

Cansado Ban, después de la ducha de rigor, se dejo caer en la cama mascullando un buenas noches que mas sonó a gruñido, Ginji, el segundo en ocupar el baño, lo observo mientras caía en un sueño profundo, en realidad el mas alto no había faltado a su palabra, nada había cambiado entre ellos y se preguntaba si es que acaso Ban había olvidado su confusa confesión, si era así mejor para él, le dolía haber sido rechazado de tal manera pero eso era mejor a perderlo todo. Se ducho rápidamente pero en vez de acostarse salio silenciosamente, no tenia sueño.

Apoyado en el barandal del puente Ginji Amano observo la noche, el calor había atraído a la gente a la fresca oscuridad y se paseaban distraídos, él los observo, como tantas veces antes, dudaba de volver, poco a poco la angustia de su corazón se había vuelto una carga pesada de llevar, ya no sonreía tanto como antes y temía que llegara el momento de que eso le pasara la cuenta y Ban se cansara ¿De que podría culparlo? De nada, él estaba en su derecho de alejarlo de su lado, se lo había ganado desde el momento en que tontamente se enamoro del castaño. Suspiro. Se mantuvo allí mucho rato, sumido en sus pensamientos hasta que su cintura fue rodeada por unos firmes brazos, le llego un aroma extraño a la nariz, un aroma que no conocía, se volteo rápidamente solo para encontrarse con lo ojos violetas de su mejor amigo.

- ¿Que haces aquí, Gin?- Ban sonreía.- estas triste otra vez.

- ¡¡Ban chan!!- exclamo, los brazos del castaño lo sujetaban firmemente, pegado a el, podía sentir su calor, sus formas, pero ese no era su aroma.- pensé que estabas dormido.

- No podía dormir sin tenerte a mi lado Ginji.- la voz sonó increíblemente seductora, suavemente, eso brazos lo voltearon dejándolo de frente a él, a pocos centímetros, Ban jamás había actuado así.- Siempre me dejas, no sabes cuanto me duele eso.- sorprendido Amano vio el rostro del otro disminuir la distancia para posarse en su cuello, suaves besos fueron depositados ahí, estremeciéndolo.

- ¿Que haces, Ban chan?- susurro tembloroso, el contacto no cedió sino que se hizo mas desesperado.- Ban chan...

- Ven conmigo.- lo soltó lentamente solo para agarrar su mano con fuerza.- no me dejes nunca.- Ginji no podía creer lo que escuchaba, Ban, su amado Ban portándose así con él, si era un sueño no quería despertar. Dieron un rodeo que los llevo lejos del café, Ginji, dejándose llevar, no reconocía las calles, no recordaba haber ido por allí antes pero Midou parecía saber hacia donde iban con seguridad, entraron a una especia de bodega amoblada como casa, no era bella pero no le faltaba nada, muy extraño, pensó Ginji pero la firme mano del castaño que lo guiaba hacia una amplia cama en medio de la habitación lo hizo olvidar sus preocupaciones ¿Acaso Ban...? Se sonrojo de solo pensarlo.

Suavemente el más alto lo dejo caer sobre el mullido lecho, sonreía hermosamente y esa sola visión hizo que el rubio dejara de pensar coherentemente, era bello, Ban era simplemente bello. Se dejo hacer, su chaqueta desapareció a los pocos segundos, los brazos de su amado lo rodearon, lo empujaron quedando debajo de ese delgado cuerpo, una mano juguetona se metió bajo su remera, curioseando, apretando y acariciando, sacándole de los labios sonidos placenteros, Ginji lo abrazo con fuerza para luego acariciar la piel de Ban, ambas camisas se despidieron y las pieles, sudadas y ardientes, se tocaban, se rozaban, se fundían, la presión de sus entrepiernas se hizo apremiante, los labios bailaban uno sobre el otro con pasión y lujuria.

- Jura que eres mió.- la ronca y excitada voz de Ban murmuro en la oreja del rubio.- júralo Ginji Amano, jamás serás de nadie mas... jamás te entregaras a nadie más.

La mano de Ban se coloco sobre la parte mas ardiente del joven, este ahogo un gemido valientemente.

- Lo juro Ban, jamás he amado y jamás amare a nadie que no seas tu.- casi grito cuando sus pantalones y ropa interior sufrieron la misma suerte que su remera.

- Bien.- la sonrisa del castaño cambio a una de satisfacción y maldad, despojándose de su ropa también acomodo a su amante con las piernas cruzadas en su cintura, buscando su entrada y sin prepararlo lo penetro lentamente, Ginji gimió de dolor y unas lagrimas salieron de sus ojos cuando sintió la hombría de Ban abriéndose paso entre sus carnes, pero la sutil mano del otro sobre su miembro le hizo estremecer de placer, Ban movía su cuerpo y su mano al mismo ritmo provocando que el placer y el dolor se fundieran en una misa sensación que llevo al rubio a correrse con un grito destemplado, no salio de él sino que suavemente lo beso chupando, tocando las partes exactas que llevaron la muchacho a excitarse nuevamente y luego de varios minutos de gemidos volver a correrse, esta vez juntos.

- Recuérdalo.- le musito al oído, Ginji, agotado y sudado, con la respiración entrecortada le sonrió con ternura, Ban le respondió haciendo lo mismo y lo acomodo abrazándolo.- ahora duerme, todo será diferente en la mañana.- lo beso en la frente, en los labios hasta que se durmió. Una vez que la respiración tranquila del rubio le confirmo que estaba profundamente dormido se levanto y abrió un maletín que todo el rato había estado posado sobre una mesilla y saco de él una jeringuilla y un tubo con un liquido amarillento.- lo siento mucho Amano Ginji, pero es lo que debo hacer.

Se acerco al muchacho dormido y suavemente, para no despertarlo, le levanto el brazo derecho, donde inyecto el liquido rápidamente, Ginji se quejo levemente por el pinchazo pero no despertó, Ban lo observo tranquilo, su misión estaba completa. Se levanto y paso la mano por su rostro, el castaño cabello de golpe creció y cambio de color, a un negro azulado, y su rostro, una vez que la mano bajo, ya no era el de Ban, sino el de un joven de unos 25 años, moreno, de impresionantes ojos verdes y una cicatriz que le marcaba la mejilla izquierda, que, a pesar de eso, era apuesto. Volvió a mirar al joven durmiente.

- Hasta nunca Amano Ginji, mañana, cuando despiertes, volverás a ser el emperador del trueno, mi raitei.

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Al amanecer Midou Ban despertó descansado, había tenido una buena noche, sin golpes ni manotazos producto del mal dormir de su compañero. Estaba dispuesto a felicitarlo por eso cuando noto que estaba solo en la habitación.

- ¿Esa anguila despertó antes que yo? Increíble.- se dispuso a vestirse y bajar cuando un escalofrió lo recorrió entero, la señal inequívoca de que su amigo estaba en peligro, con solo los pantalones puestos descendió las escaleras corriendo y entro al recién abierto café.

- Paúl... Ginji, ¿has visto a Ginji?- le pregunto apresurado al dueño.

- No Ban, pensé que estaría durmiendo, ¿anoche no volvió?

- ¡¿Qué?!

- Anoche salio un poco antes de cerrar así que le deje las llaves de la puerta trasera, ¿no lo sabias?- respondió el mayor.

- ¡¡Maldición!! No, no lo sabia - la sensación de que el rubio estaba en peligro jamás le fallaba.- ¡¡Maldición!!- ¿que demonios había sucedido?, se devolvió a la habitación y termino de vestirse con una pesada sensación en el pecho.- ¡¿Donde demonios estas, idiota?!- grito antes de salir dando un portazo.

Hola, ojala les haya gustado este fic de Get Backers, es el primero que escribo de esta pareja que me gusta mucho, bueno un besote enorme a toda ls lectores, cuídense y nos vemos pronto!!!