N/A: Quizá debí crear este especial para san Valentín pero ya saben "mejor tarde que nunca'"bueno les explico, son Drabbles de la Generación de los Milagros (Incluyendo a Kagami y a otros bonus) los cuales titulare: "¿Qué hubiera pasado si...?" pero esta es la primera de muchas situaciones incomodas, así que sin más demora a leer.
Kuroko no Basuke no me pertenece es propiedad de Tadatoshi Fujimaki y sus respectivos dueños.
¿Qué hubiera pasado si…
Se quedan encerrados en la bodega de deportes?
Kuroko Tetsuya
Estabas guardando los balones como de costumbre, ya que te habías vuelto la manager de Seirin ese era tu principal deber.
-Este es el último- dijiste secándote el sudor de la frente con el brazo izquierdo.
-(T/N)-san, olvidaste este otra vez – escuchaste la voz del peliceleste quien estaba observándote fijamente con un balón en la mano.
-Gracias Kuroko – Le dijiste sonriendo mientras tomabas el balón y lo guardabas en su cesta.
-¿Eh? (T/N) olvido cerrar la puerta de nuevo- pudiste oír la voz de Riko en la puerta, ibas a contestar pero cuando te diste cuenta la puerta ya se había cerrado y escuchaste la llave, cerrar el cerrojo. Miraste a Kuroko y este te observo a ti, gritaste un montón de veces pero claramente se había ido.
-Kuroko ¿Kagami tenía que hacer la limpieza hoy? – Le preguntaste a lo que asintió – Bien, hay una posibilidad de que venga aquí.
-¿Tienes tu celular? – Te pregunto el peliceleste, negaste con la cabeza ya que lo habías dejado en tu chaqueta en los vestidores, y él lo había dejado en su bolso en el mismo lugar que tú, estaban en invierno y tú con una camiseta de mangas cortas al principio había sido agotador buscar los balones por la razón que encontrabas uno y lo tirabas al aro haciendo que todos se movieran por todo el gimnasio, te abrazaste a ti misma y observaste el lugar lo único que había era: la red para voleibol , las colchonetas para la clase de gimnasia, algunas cuerdas, obstáculos para la clase de atletismo y por supuesto los balones de futbol, voleibol, baloncesto y rugby, pero nada con lo que cubrirse. Creíste que morirías de hipotermia pero en eso sentiste la chaqueta del peliceleste en tu espalda, lo miraste preocupada ya que la camisa del uniforme era casi lo mismo que estar vistiendo una polera de manga corta así que te tragaste la vergüenza y lo abrazaste para que ambos se mantuvieran en calor hasta que te quedaste dormida en su hombro mientras quitaba tu cabello de tu rostro para darte un inocente beso en los labios, aunque de todas formas solamente despertaste para cuando Kagami abrió la puerta. Cuando se estaban yendo a sus casas – ya que vivían muy cerca el uno del otro – le dijiste:
-Soñé que un príncipe me daba un beso.
Él se sonrojo un poco y tomaste su mano, te gustaba el calor que te transmitía.
ôôô∼∼∼
Kagami Taiga
Seguiste a Kagami hasta la bodega de deportes para darle un susto pero todo termino mal, gritaron horas para que los sacasen pero no funcionaba, hasta te colocaste en sus hombros para gritar por la ventana la cual se dieron cuenta – cuando ibas cayendo – de que estaba completamente cerrada, gracias al cielo caíste sobre una de las colchonetas pero el pelirrojo de Seirin había caído sobre ti quedando en una posición un tanto comprometedora.
-Taiga, no es mi intención ofenderte pero… - Le dijiste mientras lo mirabas a los ojos - ¿Podrías quitarte de encima de mí?
De inmediato se sentó a tu lado y tú te acomodaste la falda, sonrojada.
-¿Por qué viniste hasta aquí? – Pregunto – Tu hubieras podido abrir la puerta pero me seguiste…
-Bueno, quería darte un susto. – Le contestaste.
-Inmadura.
-¡¿Ah?!- Exclamaste, apretaste los puños furiosa y te dispusiste a golpearlo pero agarra tu mano y te atrae hacia él, colocando sus labios contra los tuyos.
-Pero aun así, eres la inmadura que me gusta.
Y te abrazo, evitando que vieses su sonrojo porque al fin después de haber vivido toda la infancia juntos, se atrevió a decirte lo que sentía.
Kise Ryota
Nunca te quedes al final de la clase de Gimnasia o Atletismo sola, porque la profesora o profesor te pedirá que lo ayudes – Aunque él o ella no hagan nada – a guardar la red de Voleibol. Suspiraste una séptima vez mientras mirabas a Kise.
-Es una coincidencia, yo nunca hubiera querido que fuese así – dijo tratando de justificarse una décimo cuarta vez. – Si, me gustas pero esta no es la escena que tenía en mente.
-¿Entonces…? ¿Por qué viniste? – Le preguntaste cruzando los brazos.
-Me escondía de Wakamatsu-senpai – Respondió, lo miraste dudando y finalmente cedió. – Bueno, yo quería estar con (T/N)-cchi y ayudarla a guardar la red.
Se acerca a ti, tú te alejabas era normal que tratase de manera desesperada por acercarse a ti ya que en un momento a otro te desvanecías.
-No me gusta la oscuridad.
Le dijiste mirando el lugar, estaba un tanto oscuro y la oscuridad traía lo que menos te gusta, arañas.
-¿Le temes a las arañas? – te pregunto incrédulo y luego soltó una risa, querías golpearlo con el balón pero este había rodado hasta el rincón más oscuro de la bodega, así que inflaste las mejillas y lo miraste. – Eso es muy tierno.
Decidiste dejar de hablarle, pero era imposible, fue entonces cuando la luz se apagó y por instinto te abrazaste a él.
-Yo te protegeré de todo, incluyendo a las arañas. – Dijo, entonces tomo tu mentón de manera delicada y te acerco a su rostro dándote un beso en los labios. Y por alguna razón, te sentiste más tranquila y olvidaste todo, hasta a las arañas.
Midorima Shintaro
Definitivamente Oha- Asa siempre tenía razón. Aunque a Midorima la predicción lo confundió un poco se mantuvo alerta durante toda la práctica, pero te apareciste y empeoro su situación.
Los de signo Cáncer son un tanto extraños, son compatibles con los de Signo (Tu/Signo) pero estos siempre les traerán la mala suerte. En cambio los (Tu/ Signo) son afortunados hoy ya que consiguieron el primer puesto hoy.
-¿Cuál es tu signo? – Pregunto mirándote mientras estabas sentada sobre una de las colchonetas.
-(Tu/Signo) ¿Por qué? ¡Estoy en el primer lugar hoy! – Exclamaste feliz, y luego te sonrojaste – Shintaro-kun, ¿Tú eres cáncer?
Asintió, luego sonreíste.
-Te quiero – Le dijiste, él te miro con los ojos como platos y te levantaste. – No importa lo que diga el horóscopo o la suerte si te traigo mala suerte eres libre de rechazarme pero si quieres que yo me vuelva tu suerte…
Te dio un beso en los labios, un poco fugaz pero el sabor permaneció en tu boca y sonreíste.
Compartirías tu suerte con él desde ahora.
Aomine Daiki
Ya que Momoi estaba ocupada te encargo que guardases los implementos del equipo, eso tratabas pero desde que Aomine perdió contra Kagami se quedaba hasta tarde practicando, pero ya que debías guardar, cuando se distrajo con una revista que pusiste de carnada rápidamente tomaste el balón y corriste a guardarlo, pero este se decepciono de que no fuera de Mai Horikita y se percató de ti hasta que te persiguió hasta la bodega y se abalanzo sobre ti, fue entonces cuando Sakurai cerró la puerta.
-Quítate de encima – Le dijiste tratando de zafarte, Aomine sonrió divertido e hizo caso omiso a tus palabras.
-Tu cabello huele bien – Dijo hundiendo su nariz sobre tu cabello, haciendo que te estremecieras.
-Aomine – Lo llamaste, y lo miraste a los ojos tratando de intimidarlo - ¿Te das cuenta de que estamos encerrados?
Cuando lo dijiste se quitó de encima y te extendió una mano la cual tomaste un tanto desconfiada.
-Te quiero – Lo oíste decir, te volteaste y te beso en los labios.
-Eres un estúpido – Le dijiste cuando se soltaron – Pero también te quiero.
Y hasta que les abrieron la puerta para salir te quedaste dormida en su pecho, escuchando su corazón latir. Era un idiota, un canguro y un engreído pero aun así te gustaba.
Murasakibara Atsushi
A pesar de estar en la misma clase no le dirigías la palabra, el de vez en cuando te observaba comer patatas con sabor a nori y se te hacia un nudo en la garganta cuando se acercaba a pedirte comida, se podría decir que eran amigos pero era una amistad un tanto extraña. Fue entonces para clase de Gimnasia en la que entablaron una conversación, aunque el ambiente no fuese el más apropiado.
-Así que estabas en Teiko – Dijiste luego de que te contara sobre sus compañeros de ese entonces y te explicara que no le gustaba el baloncesto – Si no te gusta ¿Por qué no lo dejas?
-No me gusta perder – Te respondió.
-Eso significa que te gusta el baloncesto, Murasakibara-kun – le dijiste jugando con tus dedos.
-Entonces tú también me gustas – Relacionaste unos momentos lo que dijo ¿Gustar? Y cuando lo procesaste enrojeciste y estabas tan metida en esos pensamientos que sin que te dieras cuenta te da un leve beso en los labio – (T/Apodo)-cchin también es dulce, por eso me gusta.
Y comenzó a revolver tu cabello mientras te preguntabas que había sucedido.
Akashi Seijuuro
La persona con la cual menos querías estar encerrada era él, pero el destino suele jugarnos bromas para que nos demos cuenta lo que sentimos en realidad, te sentaste sobre las colchonetas y trataste de evitar su mirada, imaginando que con su ojo dorado podría invocar a Mayuzumi o a Hayama para que abrieran la puerta. Te sonríe como si estuviera diciendo ¿En verdad crees que tengo poderes?, en cierto modo tenía el poder de volverte intranquila, una necia y también quizás una exagerada y eso era lo que te molestaba más. Durante clases ambos se arrojaban miradas sin que nadie se diese cuenta, al principio decidiste seguirle la corriente para ver quien aguantaba mirando más al otro y por supuesto tu perdías, debido al latido irregular que producía en ti desde hace unas semanas atrás y estabas 99% segura de que sabía lo que le pasaba a tu corazón ya que te miraba durante los recesos y también en gimnasia. Idiota egocéntrico. Pensaste, error, nada pasa desapercibido para Akashi Seijuuro y mucho menos cuando se trata de ti o de tus pensamientos. Fue cuando sin darte cuenta el pelirrojo que estaba en el medio de la bodega estaba sentado a tu lado, mirándote fijamente como si de su costumbre se tratara.
-Ahm… Akashi – Lo llamaste sin honoríficos y te diste cuenta cuando finalizaste la oración, como si estuviese recalcándote los errores en la cara sonrió.
-¿Si? – Dijo apegando su cuerpo más al tuyo y arrinconándote contra la pared de la bodega.
-¿Podrías dejar de mirarme? Es molesto
Cuando se trataba de ese pelirrojo, siempre te volvías rebelde como si por alguna razón quisieras desafiar su autoridad y eso era lo que tramaba, porque ¿Qué hace un emperador cuando sus súbditos le desobedecen?, pues claro, castigarlos. Cuando pensaste en castigo tu rostro enrojeció y miraste a otro lado, aunque quizás el castigo era ponerte incomoda.
-Cuando quiero algo, lo miro incasablemente hasta que cede ante mí.
¿Qué?... ¡¿Qué?! Te quedaste pensando, tenía cierto sentido pero aun así miraste hacia otro lado, fue entonces cuando toma tu mejilla y te obliga a que lo mires a los ojos, fue entonces que coloca sus labios contra los tuyos mientras acariciaba tu mejilla. El castigo había valido la pena.
Bonus (∼owo)∼
Kiyoshi Teppei
-Si nos quedamos aquí de seguro nos encontraran.
Comento el corazón de hierro del equipo de Seirin, quisiste golpearlo pero en vez de eso te golpeas la frente, obviamente no podrían moverse por ninguna parte, ¡estaban encerrados!
-Kiyoshi, por favor cállate. – Dijiste mirando hacia todos lados tratando de encontrar una salida.
-Hay que ser positivo – Dijo mirándote con su típica expresión de, no te preocupes. – ¡Mira una botella! Juguemos.
-¿Qué sentido tiene, si solamente somos tu y yo? – le preguntaste un tanto cabreada, tenías que estudiar para tu examen de matemáticas para mañana. Y comenzó a rodar la botella y se paró justo en frente de ti. – Verdad.
-Mhm… ¿Quién te gusta? – Pregunto algo curioso mientras se acercaba a ti.
-Pues… ¡Claro que no te lo diré! – Exclamaste cruzando los brazos.
-Entonces eliges reto ¿no? – te pregunto, asentiste.
Y cuando abriste los ojos te diste cuenta de que te estaba besando y por alguna razón no te opusiste, quizás porque él era quien te gustaba.
