Bueno... aquí traigo el primer capítulo... Espero que os guste! Muchas gracias por los comentarios en el prólogo :)
4 años después...
Después de cuatro duros años compaginando estudios y trabajo, estaba a sólo un examen de conseguir ser veterinario. En ese tiempo había cambiado mucho su carácter, se había tenido que volver más extrovertido y respetuoso, ya que se había visto obligado a convivir con muggles. Nada más llegar a Santander, estuvo alrededor de un mes buscando un trabajo, hasta que, un día, paseando por el paseo marítimo, llegó hasta una pequeña península que tenía unas instalaciones parecidas a las de un acuario, con focas, pingüinos y leones marinos, que tenía un cartel en la entrada que decía: "Buscamos personal"(N/A:Sinceramente, dudo que en la Magdalena pongan ese cartel. Pero, si no, ¿cómo iba a entrar a trabajar ahí?). Entró, y después de pasear un rato, buscó a un encargado y le preguntó que dónde había que ir para hacer una entrevista de trabajo. Había falsificado los papeles de sus estudios para poder entrar a la facultad de veterinaria, por lo que en su currículum aparecía que había cursado los estudios ingleses equivalentes a la ESO y el Bachillerato español. Le señaló una dirección y le dijo que preguntase por el señor Manuel Rodríguez.
Cuando llegó, vio una salita de recepción pequeñita de estilo minimalista. Enfrente de la puerta, había un mostrador semicircular con una recepcionista bastante mayor, con el pelo casi blanco, pero con restos de su negro original. Era bajita y delgada, y, aunque las arrugas hacían mella en su rostro, se notaba que había sido una mujer bella. Se acercó a ella y preguntó por el Señor Rodríguez.
-¿Qué desea?- Le preguntó
-Me gustaría entrevistarme para trabajar aquí. En la entrada he visto un cartel que dice que buscan personal.- Contestó.
-Veamos... tiene un hueco libre a las 11... ¿Puede venir a esa hora?
-No hay problema.- Le dijo. ¡Por fin había conseguido una entrevista de trabajo!
-Pues deme su nombre que le apunto en la agenda
-Draco Malfoy
-Un nombre bastante único, ¿no? ¿Es típico de Inglaterra?
-No... Mi familia es bastante extraña respecto a los nombres, pero sí que vengo de Inglaterra.
-Bien, ya tiene hora, no se olvide de venir a las 11, ¿Vale?
-Un placer- Le dijo, sonriendo.
A las 11 se presentó allí puntualmente, y cuando salió de el despacho del señor Rodríguez estaba exultante. Le habían dado un trabajo de limpiar y alimentar a los pingüinos. No era mucho sueldo, pero era suficiente como para que pudiese pagar el alquiler de la buhardilla en la que estaba alojado, la comida y los estudios de veterinaria, y que le sobrase un poco para ahorrar o para un caprichito.
Después de cuatro años de la misma rutina -trabajar por la mañana, estudiar por la tarde y en vacaciones irse a la playa a nadar con el cuerpo untado en crema del factor 100- La iba a romper. Cuando consiguiese la licenciatura de veterinaria, iba a ir al despacho del Sr. Rodríguez e iba a pedirle un trabajo acorde a sus estudios, como veterinario jefe de los pingüinos (a los que había cogido cariño) o de lo que fuese, pero con mejores condiciones de las que tenía ahora. Estuvo todo el fin de semana de los nervios, esperando a que le diesen la nota o al menos la colgasen en Internet (que había aprendido a usar en su primer mes en españa, así como la televisión o el microondas, que le había salvado de morir de inanición alguna vez). El domingo por la noche, después de haber recargado la página unas 5.000 veces, por fin salieron los resultados. ¡Había sacado un 9/10!(N/A No sé cómo se dan las notas fiales en la universidad, pero os hacéis una idea, ¿no?) Era una de las notas más altas de la promoción. Le pareció irónico, él, que había hecho todo lo posible para fastidiar al equivalente mágico más parecido cuando estaba en Hogwarts, Hagrid, estaba ahora en un puesto parecido al suyo.
A primera hora de la mañana siguiente se presentó en el despacho del Sr. Rodríguez, decorado de una manera parecida a la recepción, pero con alguna planta artificial esparcida por la habitación, y un gran ventanal que daba al mar por detrás del escritorio, y le enseñó su diploma, imprimido por él mismo en cuanto salieron las notas.
-¡Enhorabuena, Sr. Malfoy!- Le dijo, sonriendo sinceramente.
-Gracias, señor.
-Bueno, me parece que este diploma se merece un puesto nuevo, como... ¿Veterinario jefe?¿de la parte de los pingüinos estará bien? Y a tiempo completo, por supuesto.- Le preguntó, con una sonrisa socarrona en la cara. Draco casi se tiró a abrazarle por el nuevo puesto.- Bien...¡Mira! No eres el único que va a tener un nuevo puesto esta semana como veterinario jefe. El de los leones marinos ha decidido retirarse a un trabajo más calmado, y se ha ofrecido un chiquillo más o menos de tu edad... aunque él tiene más experiencia, se sacó la carrera sólo tres años después de acabar el bachillerato, y porque se hizo las oposiciones de policía antes, no como tú...- Le dijo, intentándo sonsacárselo una vez más. Draco negó con la cabeza.
-Ya sabe que no se lo quiero decir... es muy personal.-Después, recordó que había dicho que habría un chico nuevo de su edad... había un 20% de probabilidades, más o menos, de que fuera gay, como él... pero si había cursado veterinaria, más del 50%, según un balance que hizo él mismo en su universidad.
-Cachis... Pero bueno, por intentarlo no pasa nada, ¿verdad?.-Contestó- Además, ese chico viene de Inglaterra, como tú. A lo mejor os conocéis, ¿no?
-Sinceramente, lo dudo. Inglaterra es más pequeña que España, pero eso no significa que nos conozcamos todos. Tampoco es tan pequeña.-Le dijo, dudándolo aún más por el insignificante hecho de que él era mago, y no era muy común entre los magos estudiar veterinaria.
-Bueno, pues mañana empiezas en tu nuevo puesto, ¿vale? Pilar te enseñará lo que necesites saber, antes de pasar a coordinadora del parque.
-Perfecto. ¿Me puedo tomar el día libre? Lo digo para unirme a la ceremonia de entrega de diplomas, me apetecería mucho ir.
-Por supuesto,y tienes permiso para emborracharte, después de 4 años sin fiestas, estará bien, ¿no?- Le dijo, como si fuera su padre.
Dicho y hecho. Por la tarde fue la entrega de diplomas, en el salón de actos de la Facultad de Veterinaria, que, aunque no fuese el Coliseo de Roma, era bastante grande. Lo habían decorado para la ocasión con una mesa larga encima del escenario, en la que se iban a sentar los representantes de los alumnos y de los profesores, el rector y el jefe de estudios. Tenía un mantel blanco y unos micrófonos para que se les escuchase bien. Luego, había también un micrófono delante de la mesa para que hablasen de lo genial que era esa generación y un largo etcétera que repetía lo de los años anteriores, y para que les fueran nombrando para entregarles los diplomas. Los graduados se habían arreglado mucho: las chicas iban con vestidos de noche y la mayoría de los chicos con camisa y corbata. Otros, como él, habían prescindido de la corbata y simplemente llevaban la camisa con los primeros botones desabrochados. Justo después de acabar, había una fiesta para los recién graduados en un local que se habían encargado de alquilar unos que eran muy fiesteros y conocían al dueño. Había muy buen ambiente: una zona despejada con altavoces para bailar y otra con sofás para descansar, aparte de la barra. A él le gustaba bailar, así que se pasó la mayor parte de la noche en la pista de baile, pero ni siquiera él duraba más de una hora. No bebió mucho, pero sí lo suficiente como para estar un poco achispado a la hora de volver a casa. Su casera, una viuda sesentona pero muy en forma, con el pelo teñido de negro para disimular las canas, los ojos oscuros y una sonrisa de madre que le había reconfortado mucho en esos cuatro años, hizo como si le regañara por llegar bebido, pero sabía lo mucho que se había trabajado la nota, ya que era la otra fuente que le había salvado de la inanición, y le mandó a su habitación a dormir, que ya le gritaría mañana cuando le doliese más la cabeza. Él sabía que no lo haría, pero aun así, siguió con la actuación y se fue cabizbajo a dormir.
Pues ya está... ¿qué tal? ¿lo sigo continuando o me pego un tiro en la cabeza? y recordad:
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