Bueno... Here I am again. Bastante deprimida, por cierto. ¡Me han llegado dos, repito DOS reviews! ¿Pero qué clase de fans son estos? Bueno, sí que no me ha hecho mucha gracia que me llegasen tan pocos, pero no os merezco, ¡al menos tengo lectores! Bueno... Muchas gracias a AnataYume y a Arita, porque ellas han colaborado a que no matase a la casera, pero no ha sido suficiente... Lo bueno es que sabéis que va a morir, pero que no se sabrá cómo hasta dentro de una semana... Como mínimo... Eso os pasa por no apoyar (Carita triste...)


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 3: El susto

Esa noche también llegó un poco tarde a casa, ya que la fiesta de despedida se había alargado más de lo previsto. Esta vez no había bebido más que un poco de vino en la cena, por lo que llegó completamente cuerdo. Pasó por la casa de María, su casera, para decirla que ya había llegado, y se la encontró viendo la tele con gesto ausente. Tenía una casa muy bonita, que era el piso de debajo de "su" buhardilla. Estaba decorado un poco pasado de moda, con cosas que cuando las compró unos treinta años atrás estarían de moda, pero ahora no, como mesas de madera muy rústicas o gotelé en las paredes, pero le daba un aire muy tradicional. Se acercó a ella e iba a darle un beso, cuando se dio cuenta de que respiraba muy flojito, y comprobó que tenía el pulso débil. No era médico, pero sí veterinario, y esos síntomas nunca significaban nada bueno. Llamó a emergencias y la acompañó en la ambulancia. Cuando llegaron, no le dejaron entrar con ella a la sala de reconocimiento, por lo que se quedó en la sala de espera. Aunque sólo la hubiese conocido hacía 4 años, la había cogido mucho cariño, considerándola prácticamente su madre. Pasó prácticamente toda la noche allí, en un duermevela angustioso, pero a las 5 de la mañana por fin le dijeron algo. Esa noche había bebido más de lo debido, y eso la había afectado demasiado. Tenía un tumor en el hígado, aunque aún no sabían si era benigno o maligno. Sabía que eso no paraba el mundo, por lo que dentro de dos horas tendría que irse a trabajar. Volvió al apartamento para ver si podía dormir un poco.

Se despertó con el molesto pitido del despertador, y, aunque había conseguido dormir un poco cuando volvió, estaba muy cansado. Se dio una ducha, y se echó una mirada al espejo mientras se arreglaba un poco el pelo. ¡Tenía una pinta horrible! Bueno, no importaba demasiado, ya que ese día no había quedado con nadie ni tenía ganas. Cuando llegó al trabajo, se encontró a Harry en los vestuarios.

-Hola, ¿qué tal? No tienes muy buena pinta- Añadió, después de verle la cara- ¿Qué ha pasado?- Le preguntó, preocupándose sinceramente.

-Pues no muy bien... Le han descubierto un tumor en el hígado a mi casera... La tengo mucho cariño, y no he dormido mucho.- Le contó, sintiéndose cómodo hablando con él.

-Lo siento... ¿Es benigno o maligno?- Dijo, acercándose al banco donde estaba sentado.

-Aún no lo saben... Espero que sea benigno, aunque si fuese así, también la tendrían que operar.- Contestó, con una mueca triste en la cara.

Harry se sentó con él en el banco y le pasó un brazo por los hombros.-No pasa nada. Verás como no es nada malo y se pone bien.- Le consoló, haciéndole sentir reconfortado.- Vamos, que hay trabajo que hacer. Si quieres, cuando acabemos te llevo al hospital en mi moto. Siempre llevo un casco de sobra encima por si acaso.-Dijo, esta vez sonriendo levemente. Draco asintió, y se fijó en lo mucho que le gustaba esa sonrisa, y más aún si estaba dirigida a él. Cuando estaba saliendo del vestuario, vio que Harry se quedaba rezagado. Pero lo que no vio fue a Harry sacando su varita, y aplicando un geminio sobre su casco negro.

Al acabar el día, se fueron juntos en la moto de Harry, una Harley Davidson negra, como su casco, con adornos rojos y dorados. "Qué irónico". Pensó Draco. "Ni que fuese un Gryffindor". Nada más cerca de la verdad.

Cuando llegaron al hospital, Draco tuvo que preguntar en recepción que dónde estaba la habitación de María, porque supuso que la habrían cambiado.

-¿María Soler? Pues... Aquí dice que está en la habitació 83, primera planta a la derecha.

-Gracias...- Respondió, con una sonrisa triste.

Subieron en el ascensor, y, cuando estaban en la puerta de la habitación, Harry se dio la vuelta y le dijo que esperaría al fina del pasillo.

-¡No me dejes solo! No sé si podré asumirlo sin nadie a mi lado...- Le dijo, un poco avergonzado por su comportamiento, pero a la vez angustiado. ¡No sabía qué se iba a encontrar allí dentro!

- Si tu quieres... Pero me parece demasiado personal como para entrar allí contigo, sólo nos conocemos desde hace un día...- Contestó, un poco cohibido- O quizás más- Susurró, tan flojito que nadie lo oyó.

- Por favor...- Le dijo, con ojitos de cachorro abandonado- No podré hacerlo solo...

-Vale... Pero si os ponéis emotivos me voy, ¿eh? Que no quiero entrometerme en nada privado.- Aceptó, con bastante vergüenza.

Entraron a la habitación seguidos de una enfermera con un portapapeles lleno de ellos.

-¡Hola María!- Saludó Draco, viendo que estaba despierta, y fue a abrazarla-¿Qué tal?

-Bueno... Pregúntaselo a esta chica tan guapa. También podrías preguntarle que si salís algún día, ¿no?- Le dijo, con buen humor. La pobre chica se puso roja como un tomate

-Ay... Ya veo que sí que estás bien. ¿Cuántas veces he de repetirte que no me van las chicas? Soy gay, María, a ver si lo aceptas...- Contestó, con tono de estar regañándola, aunque en realidad estaba hablando en broma.

- Bueno, ya que sigues con esa tontería de niños "rebeldes"... ¿Quién es ese chico tan guapo de detrás?¿tu novio? ¿Me pongo mala y sólo tardas un día en echarte novio? Hay que ver, cómo están las nuevas generaciones...- Dijo, también en tono serio pero hablando en broma.

-María, María, María... Pareces una revista de cotilleos andante. Es Harry- Le hizo un gesto para que se acercase- Es un compañero de trabajo y me ha traído muy amablemente.- Le presentó

- Vale, ya me callo... pero que conste que la conversación seguirá otro día en privado, jovencito- Le reprochó, siempre en broma

- Bueno, dejemos hablar a la señorita... ¿Cómo se llama?- Preguntó Draco a la enfermera

- Adriana Iglesias- Contestó

- A la señorita Iglesias. Por favor, ¿nos podría decir qué tiene María?- Preguntó con un tono ansioso

-Bueno, los análisis han dictaminado que la señora Soler tiene un tumor...


Muahahahaha me siento malvada... ¿cómo queréis que muera, en el quirófano mientras le extirpan el tumor, con la quimio después de la operación, de viaje en taxi mientras vuelve a casa...? Las propuestas se aceptan