¡Hola gentecilla! Agradeced que publique esto, porque he estado toooooooda la semana malita... (cof, cof) Pero bueno, ya estoy mejor, así que os subo esto con una previsión para la semana que viene: ¡4 exámenes! Así que ya sabéis qué tenéis que hacer para que actualice la siguiente semana... ¡Reviews, reviews!
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?
CAPÍTULO 4: CELOS.
En el capítulo anterior...
- Bueno, dejemos hablar a la señorita... ¿Cómo se llama?- Preguntó Draco a la enfermera
- Adriana Iglesias- Contestó
- A la señorita Iglesias. Por favor, ¿nos podría decir qué tiene María?- Preguntó con un tono ansioso
-Bueno, los análisis han dictaminado que la señora Soler tiene un tumor... benigno. La operación para extirparlo será dentro de una semana. No es recomendable que no se opere, ya que en un tiempo podría empeorar a maligno. Será dada de alta mañana, y el día de la operación necesitará estar en ayunas, y sobre todo... ¡No tome alcohol! Ni cosas muy pesadas que puedan dañar su hígado también.-Soltó la enfermera, todo seguido y casi sin respirar. Debió de darle miedo la conversación que habían tenido. A Draco se le quitó un peso de encima, y soltó un suspiro.
-¡Menos mal, María! Estaba más preocupado por tí... Ahora, ya sabes, ¡a cuidarte mucho!
-¡No me trates como a una vieja! Que sólo tengo cincuentay... ¡No está bien que una mujer diga su edad!-Contestó María, un poco molesta.
-Bueno, no pasa nada. Te dejamos sola con la enfermera, ¡cuídate!-Finalizó Draco, viendo la cara de desconcierto de Harry. El pobre debía de llevar dos o tres días en España, y no habría entendido ni gota de la conversación.
-¿Qué tal está?-Preguntó Harry, una vez fuera, ya en inglés.
-Gracias a Dios, no es demasiado. La han detectado un tumor, pero es benigno.-Le respondió. La expresión se le había pegado después de 4 años entre muggles. Seguía con el susto, aun así. Debió de reflejarlo en la cara, por lo que Harry le preguntó.
-¿Quieres venirte a mi casa? Podemos tomarnos un té, me traje unos cuantos botes de Inglaterra. He oído que el de aquí no es bueno...-¡Té! Hacía cuánto que no tomaba un té de verdad, en España era REALMENTE malo.
-Bueno... No estaría mal. No tomo un té inglés desde hace demasiado...- Contestó. No quería parecer demasiado entusiasmado, le habían enseñado que con desconocidos no había que confiarse...
Fueron a la casa de Harry, que se había conseguido un piso dando al Paseo Marítimo. "¡No debe de vivir muy mal" Pensó Draco. Aparcaron en el garaje, y subieron en ascensor. Pero, en la puerta de la casa, había una "pequeña" sorpresa.
-¡Pero quién te has creído, Harry! Te vienes a España, y en dos días, ¡ya tienes un nuevo novio!-Dijo un chico gritando, dirigiéndose a Harry.
-Hugo, verás...
-¡Ni verás ni nada! Resulta que me pido unos días libres para ver qué tal te va y para ayudarte a instalar las cosas...¡Y no estás en casa! Y peor, cuando voy a la dirección que me has dado de tu trabajo, pregunto, ¡y tampoco estás allí! Y ahora, cuando vengo para intentar localizarte de otra manera, ¡me encuentro con que has invitado a un rubito nuevo a tu piso! Y dices que lo nuestro es una relación... ¡Pues ya no! ¡Se acabó!- Gritó, muy cabreado.
-¡Hugo!-Respondió Harry, también gritando.-¿Podemos entrar al piso y gritar ahí dentro, sin que haya vecinas cotillas escuchando? Nuestras cosas privadas, mejor que lo sigan siendo.- Hugo ya se estaba yendo cuando Harry dijo eso. Se lo pensó, y volvió sobre sus pasos. Hugo era un chico más bien alto, con el pelo rubio oscuro y los ojos azules. Tenía la nariz un poco respingona, y estaba bastante moreno. En ese momento llevaba una pequeña maleta en la mano.
-¡Más te vale tener una buena excusa para esto, Harry!- Anunció, aún cabreado.
Entraron al piso, que estaba muy ordenado y sin cajas por todos lados, algo sorprendente en alguien que se acaba de mudar. No era muy pequeño, y la entrada daba directamente a una división en forma de barra con la cocina, y al salón. La mencionada cocina estaba decorada en tonos rojos y negros, y tenía una mesa roja y negra también, con sillas negras. El salón tenía unos sofás negros también, con una mesita de cristal con un ajedrez encima. Delante, había un mueble de madera clara con una televisión de plasma bastante grande, y unos altavoces. Eso daba a un pasillo en el que se podían ver cuatro puertas, cerradas. Aunque la casa estaba decorada en tonos oscuros, se veía muy luminosa, quizás debido al gran ventanal que ocupaba toda una pared.
-¿Esto lo has decorado tú?-Dijo Draco, sin poder ocultar su fascinación. Pero a Harry no le dio tiempo a responder, porque ya tenía a Hugo exigiéndole una explicación.
-Verás, cariño, este es Draco, un compañero de trabajo. Draco, este es Hugo... Mi novio hasta hace un par de segundos.- Les presentó, intentando distendir un poco el ambiente.- Esta mañana, cuando ha llegado al trabajo, no llevaba muy buena cara, y le he preguntado que qué le pasaba. ¡Resulta que, cuando llegó ayer por la noche a su casa, se encontró a su casera casi inconsciente! Entonces, me ofrecí a llevarle al hospital para que le dijesen que qué tenía.-Draco no recordaba haberle dado tantos detalles, pero no le dio mucha importancia. - Ahora, acabamos de volver del hospital, que, aunque le han dicho que no tiene nada, Draco se ha quedado un poco nervioso. Por eso le he ofrecido venir a tomar un té, porque también es de Inglaterra y me figuro que hace mucho que no toma una buena taza.- Hugo, que a medida que iba avanzando en los hechos se había ido relajando, se tiró a sus brazos.
-¡Pero qué corazón más grande tienes!-Se le veía mucha pluma, en opinión de Draco.-¡Lo siento, he sido un estúpido! ¿Me perdonas?-Preguntó, poniendo morritos.
-Pues... No sé, Hugo, he de decirte que normalmente las relaciones a distancia no funcionan... Y además, si te vas a poner así de celoso cada vez que traiga a un amigo a casa y estés tú de sorpresa allí... Me parece que lo mejor es que nos demos un tiempo y cuando vuelva a Inglaterra lo volvamos a hablar.- Contestó Harry, con cara triste. A Hugo casi se le saltaban las lágrimas, y Draco se sintió un poco fuera de lugar. Pensó que lo mejor era irse en un momento tan privado, ya que se sentía un poco fuera de lugar.
-Bueno... Me parece que yo me voy, casi lo dejamos para otro día. Hasta mañana, Harry. Hugo.-Se despidió con una inclinación de cabeza, y los otros murmuraron un adiós bastante flojito. Draco volvió a casa, algo avergonzado por haber desencadenado una pelea como esa, y, para no pensar, encendió la tele.
C'est fini! ¿Os ha gustado? ¿O me vuelvo a poner mala para no actualizar?
