Hola, gente. No sabéis lo que me ha costado subir este capítulo. Mi cobaya se murió el viernes, después de cinco años juntas (yo llorando). No lo tenía completo, porque había tenido muchos exámenes, pero me puse y lo he acabado. El final es muy comprimido, pero no me apetecía describir todo lo que pasa. Cuidaros, y avuestras mascotas también, porque luego las echaréis de menos.
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA… ¿Y GENTE NUEVA?
CAPÍTULO 5: MALAS INTENCIONES.
Cuando se despertó la mañana siguiente, recordó de golpe todo lo que había olvidado al atontarse con la tele. El alivio de saber que María estaba bien, seguido de la ilusión por ir a casa de Harry, el miedo al ver a ese hombre gritando en la puerta de la casa de Harry, la fascinación al ver la decoración, y la decepción de saber que tiene novio. "Aunque… A lo mejor después de esta noche han cortado." Pensó, con una sonrisa maligna, mientras se iba a la ducha. Cuando llegó al parque, se encontró con Harry, que, al igual que él el día anterior, llevaba muy mala cara.
-¿Qué tal? ¿Estás muy mal?-Le preguntó, aparentando preocuparse pero con una sonrisa en su interior. Ese chico estaba despertando sus instintos más rastreros.
-Puff… Ni te imaginas hasta qué hora tuve que estar ayer hablando con Hugo para intentar convencerle. Ese chico tiene un temperamento, y, por desgracia, le gusto mucho. Pero no sé cómo hacerle entender que las relaciones a distancia no funcionan… Ayer se quedó a dormir en la habitación de invitados, y esta mañana ha intentado aparentar como que no pasaba nada… Es muy cabezota, desde luego. -Contó Harry, sincerándose. Draco soltó un ¡bien! en su interior, pero puso cara triste y le consoló.
-No me digas que habéis roto… Lo siento mucho, hacíais muy buena pareja. –Le tomó del brazo y le guió a la entrada.- Pero debes reponerte. ¡La vida sigue! ¡The show must go on! Vamos, si quieres, cuando acabe la jornada, nos vamos a tomar unas copas con mis amigos. La mayoría saben inglés, así que no te preocupes por eso.- Entonces recordó que le daban el alta a María ese día, y pensó en ir a verla antes de salir de copas.-Pero antes tendré que pasar por mi casa, para saludar a María, que le daban el alta hoy. Además, me tengo que cambiar.
Harry pareció un poco avergonzado respecto a eso.-Yo también necesitaré cambiarme…-Le dijo, mientras Draco sacaba su teléfono para llamar a un amigo suyo. -¡No pasa nada! Te dejaré yo algo… No somos tan diferentes.-Contestó Draco, con una sonrisa. Entonces su amigo cogió el teléfono, y Harry le dejó hablar.
-¡Hola, Dani! Soy Drew…- Se produjo una pausa. –Muy bien, ¿y qué es de tu vida?- Otra pausa.-Nada, en el curro. Oye, ¿hacéis algo esta noche? Es que tengo a un amigo que acaba de dejar una relación y necesita pasarlo bien.- Más pausa.- ¡Perfecto! Entonces nos vemos allí a las diez.-Una pausa más corta.- Hasta luego. Ya está- Dijo, esta vez dirigiéndose a Harry. –Hemos quedado con ellos a las diez en un pub que hay un par de calles más allá del campus. –Llegaron a donde trabajaba Draco, y se despidió. –Nos vemos.
Después de una jornada de trabajo a la que Draco ya empezaba a acostumbrarse, se encontraron en los vestuarios cuando Harry acababa de cambiarse.
-¿Te has traído la moto hoy? Porque si no tendremos que ir en autobús…- Le preguntó, bastante atrevido, dando por hecho que le llevaría. Harry se sintió bastante azorado respecto a eso, y se despeinó el pelo de la parte de la nuca. Draco se sobresaltó, había visto ese gesto antes, pero, ¿dónde? Esa era la cuestión principal. –Pues sí que me la he traído… Si quieres te llevo. –Contestó, mientras acababa de ponerse los zapatos. Se notaba que se había arreglado algo más de lo normal, ya que en vez de los vaqueros viejos que se solía poner se había puesto unos algo más ajustados y que, definitivamente (en opinión de Draco), le sentaban mil veces mejor. Además, había cambiado la camisa de cuadros por una lisa, negra, y en vez de llevarla abierta y con una camiseta debajo, la llevaba sin nada debajo y cerrando sólo los botones justos para que no se le viese nada.
–Parece que ya supieses que salíamos. ¿Cómo es que te has arreglado cuando esta mañana me dijiste que no tenías nada para ponerte?-Dijo, sospechando de algo que desconocía.
-Pues… En el descanso para comer me he acercado a casa y lo he cogido. ¡Tienen unos descansos eternos! Dime, ¿quién tarda dos horas en comer?- Le contestó, con una sonrisa nerviosa. Draco le dio la razón asintiendo con la cabeza, mientras se acababa de peinar. Seguía pareciéndole extraño, pero lo dejó correr.
Cuando llegaron a la casa de Draco, primero subieron a la buhardilla y después bajó Draco solo, dejando a Harry cotillear lo que quisiese. Entró a casa de María, y la encontró viendo la tele, con un vaso con algo oscuro en la mano.
-¡María! ¿No te han dicho que no podías tomar alcohol?-Le dijo, regañándola. No se lo podía creer. ¡Acababa de salir del hospital y ya estaba saltándose las reglas!
-No eres mi madre, además… Sólo es coca-cola. No he hecho nada malo, por el momento. –Le contestó, con cara de pocos amigos. –Además, ¿quién es el chico que has traído a casa? No te creas que no me he dado cuenta…
-Sólo es Harry, el chico que me acompaño ayer al hospital. Ayer rompió con su novio y vamos a salir esta noche… No llegaremos muy tarde, ¿vale? –Explicó, esperando que no le regañara, o algo así. Además, ese día era viernes, y el sábado no tenía que ir hasta las 10.
-Vale… Pero tened cuidado y no bebáis mucho. ¡Y no volváis conduciendo! –Le aconsejó, preocupada como una madre.
-No te preocupes… Y tú cuídate, ¿vale? No quiero encontrarte mal otra vez.
Se dirigió a su buhardilla, y se encontró a Harry cotilleando en la cocina. -Ya estoy aquí. Voy a cambiarme, y si quieres tomamos algo antes de irnos. Es pronto aún…
-Lo que tú quieras. ¿Quieres que cocine algo? No se me da nada mal, en mi opinión.- Dijo Harry, mirando con una mezcla de repugnancia y admiración la de comida basura y precocinada que Draco tenía en su nevera. Prácticamente no había alimentos frescos.- ¿De verdad te alimentas sólo de esto? No entiendo cómo estás tan en forma comiendo sólo esto…-Bromeó, aunque en realidad pensaba eso de verdad.
-Puedes hacer lo que te de la gana, estás en un apartamento de soltero, por lo que no me importa que dejes todo desordenado.- Le contestó, pensando cómo iba a responder a eso. ¿Harry había insinuado que estaba bueno o era imaginación suya? –Suelo hacer deporte, además, aunque no lo parezca… ¡Hay que correr mucho tras los pingüinos!-Esto último lo dijo riéndose, y entró a su habitación para cambiarse. Ésta contaba con una cama bastante grande, aunque no llegaba a ser matrimonial, con la colcha de color verde, recordando su pasado slytherin. Las paredes eran blancas, y tenían unas cuantas fotos de sus amigos de la universidad colgadas, además de un par de pósters de pingüinos y otros animales. También había una mesa de madera con una silla con ruedas. La mesa estaba bastante ordenada, ya que desde que acabó la universidad no la había usado más que para meterse en el ordenador fijo que había en ella. En una pared había un armario empotrado abarrotado hasta los topes, con las puertas del mismo color que la mesa. Draco se puso unos vaqueros ajustados y casi nuevos oscuros, una camisa plateada con una negra sin mangas debajo, y unas deportivas negras. Se echó colonia y estuvo listo. Cuando salió, después de casi media hora, en el piso olía a algo delicioso y comestible. Harry estaba removiendo una olla con la cuchara de madera, mientras que había un colador con unos espaguetis recién hechos y humeantes. Se acercó y miró por encima del hombro de Harry, y vio una salsa blanca con trocitos rosas.
-¿Qué estás haciendo?-Preguntó, picado por la curiosidad. Nunca había visto esa salsa blanca.
-Son espaguetis a la carbonara. La salsa está hecha de nata con trocitos de bacon. No eres alérgico a nada, ¿no? Todo lo he encontrado en tu nevera…-Dijo, con un aire nervioso.
-No soy alérgico a nada, no te preocupes.-Le contestó, con una sonrisa. Fue poniendo la mesa, y ambos acabaron a la vez.
-¡Ya está!-Dijeron al unísono. Cuando acabaron de comer se fueron a donde habían quedado, y, Draco, pensando que por fin no tenía nada de lo que preocuparse, se soltó y se lo pasó bien. No sabía nada de lo que iba a pasar la semana siguiente…
Una última súplica. ¿Reviews?
