Y bueno, aquí el final. Espero que disfrutes de tu regalo Alice ;)
Agente de Misterios Inhumanos
Epílogo
En cuanto llegaron a casa, dejaron a Ryuusei tumbado en su habitación y antes de ir al comedor, Heiji tiró de la camiseta de Kazuha, haciéndola entrar en el otro dormitorio. Él cerró la puerta, mientras acorralaba a Kazuha en ella. Sin pensarlo dos veces la besó con fuerza. Kazuha se quedó petrificada. En realidad eso era algo que ella no se había esperado, pero lo había deseado tanto… ambos añoraban esos besos. Heiji se apartó de ella para coger aire, pero en seguida volvió a juntar sus labios con los de ella. Eso era algo que necesitaba definitivamente. Kazuha lo rodeó por detrás del cuello intentando acercarlo más hacia ella, pero eso ya era algo prácticamente imposible. Él bajó sus manos de la puerta para cogerla de su cintura y la levantó del suelo sin dejar ese intenso beso. Sabía en dónde estaba la cama. Sabía en dónde estaba la mesita que debía de esquivar, antes de llegar a ella. Sus lenguas se juntaron en sus bocas, moviéndose con desesperación y de manera salvaje. De repente Kazuha se apartó, mientras él la dejaba encima de la cama. Él la miró con el ceño fruncido. Le estaba mirando la boca, pero por algún motivo se había apartado del beso. Cuando se dio cuenta, las manos calientes de ella estaban tocando sus labios. Él sonrió hacia ella, haciendo que sus dos colmillos salieran por encima. Ella los tocó sin vacilar.
— Perdona… —susurró al darse cuenta de eso.
— Me gusta —respondió ella mirándolo de nuevo a los ojos—. Realmente me gusta tu nuevo yo. Siempre que el alma siga siendo de Heiji, lo demás no me importa.
— ¿Estás segura de ello? —Heiji la miró con miedo.
— ¿De qué más puedo estar segura, si no es de que sigo amando al hombre del que me enamoré y me casé? —Kazuha lo rodeó de nuevo por el cuello mientras le dedicaba su mejor sonrisa.
Él ni siquiera respondió. Un beso podría hacerlo por él. Su intenso beso terminó cuando la barriga del moreno rugió con fuerza. Kazuha estalló en risas.
— No te rías —se quejó Heiji frunciendo el ceño mientras ella se abrazaba a él—. En serio, no tiene la menor gracia.
— ¿Por qué no antes de seguir con esto te preparo algo para comer? Siempre has tenido un apetito de lobo —dijo Kazuha.
— Porque no creo que Ryuusei nos deje seguir si se despierta por hambre —respondió Heiji.
— Cierto, en esto también se parece a ti —Kazuha se rio—. Oye, tengo una pregunta —Kazuha apartó sus brazos de él y lo miró tumbada en la cama, mientras él se ponía con una pierna a cada lado de su cuerpo, para besarla en el cuello.
— Dime —dijo él sin dejar de besarla. Finalmente su fría lengua se posó en ella, haciéndola estremecer—. Perdón, ¿qué ibas a decir? —se apartó de ella sonriendo.
— Eres un idiota —Kazuha se ruborizó mientras se ponía las dos manos en su cuello—. ¿Ahora eres medio humano y medio vampiro, no?
— Sí, ¿por? —Heiji frunció el ceño.
— Bueno, si tienes necesidad de sangre… esto…
— Ni lo sueñes —Heiji se apartó de ella, sentándose en la cama—. No pienso hacerlo.
— ¿Estarás bien sin eso? —Kazuha se incorporó para mirarlo—. Dijiste que podías estar más de dos años. Pero, ¿y qué pasa si te sucede algo por ello, eh? No puedo simplemente llamar a una ambulancia y decirles, no es que debéis de hacerle comer sangre —Kazuha lo abrazó por la espalda y luego murmuró en un hilo de voz—. Tengo que contarte un secreto: eso se consideraría canibalismo y te encerrarían de por vida en la cárcel.
— Tienes razón —Heiji se levantó, haciendo que Kazuha se sorprendiera—. No había pensado en que puedo haceros daño a tu y a Ryuusei.
— ¿Qué? —Kazuha lo cogió del jersey y tiró de él con fuerza hasta sentarlo en la cama y luego se sentó encima de su regazo para que no pudiera irse—. ¿De qué hablas?
— ¿Y si necesitado de sangre os ataco? —Heiji la miró preocupado.
— Puedes tomar la mía cuantas veces quieras —susurró Kazuha besándolo en los labios que él mantuvo cerrados.
— No puedo, Kazuha, no puedo hacer eso —Heiji negó con la cabeza.
— Vale, entonces te muerdo yo —Kazuha lo abrazó con fuerza y mordió levemente el lóbulo del moreno. Los brazos de él reaccionaron a eso aferrándose fuertemente al cuerpo de ella—. ¿Qué tal así? —Kazuha sonrió.
— No es lo mismo —Heiji frunció el ceño sin soltarla.
— Ya —Kazuha se encogió de hombros—. Pero es que el caso es que a mí no me importa eso. Es más, dijiste que si muerdes a alguien ya no puedes convertirlo en vampiro, así que puedes usarme de tu comida a domicilio.
— Pero… —Kazuha selló las palabras que él iba a decir con un beso.
— No quiero que tomes la sangre de nadie más que no sea la mía, ¿me has oído? Porque entonces tú y yo nos divorciamos —dijo en cuanto se separaron.
— ¿AH? —Heiji la miró confundido, y ella lo aprovechó para besarlo de nuevo, empujándolo hacia la cama para que volviera a tumbarse en ella.
Lentamente fue bajando sus manos hasta que encontró el límite del jersey del chico. Tiró de él hacia arriba y se lo quitó.
— Más te vale contentarme, Hattori, puesto que me he estado dos años aguantándome mis ansias de hacer esto con nadie más —dijo Kazuha.
— ¿Qué narices? —Heiji parpadeó confundido ante su sonrisa maliciosa. Él la abrazó y rodó hacia un lado para dejarla debajo de él—. ¿Quién?
— No pienso decírtelo —Kazuha sonrió.
— ¿Quién se ha atrevido a declararse a ti, Kazuha? —preguntó Heiji mientras sus ojos se volvían rojos de nuevo. La cogió por las muñecas, dejándolas hacia arriba de la cama, para que ella no pudiera apartarlo—. ¿Quién? ¿El florista ese que te regaló las rosas por san Valentín?
Kazuha se rio.
— No te acercaste ni una pizca a él —Kazuha se mordió el labio inferior. Él parecía desesperado por saberlo y eso a ella le gustaba. Parecía tan celoso, como siempre—. Muérdeme.
— ¿Quién?
— No pienso decírtelo hasta que no me muerdas y tomes mi sangre, Hattori —Kazuha cerró sus ojos esperando a que él reaccionara de nuevo.
— ¿Así lo quieres? —Heiji arqueó una ceja y luego sonrió con malicia mientras sus ojos rojos seguían debajo de sus párpados.
La besó de nuevo y con desesperación. En cuanto se separaron, ella intentó besarlo de nuevo, pero él se apartó y la besó en la mejilla. Luego bajó sus besos por su cuello, bajando rápidamente hacia su camisa. Si se quedaba mucho tiempo oliendo su cuello, terminaría mordiéndola, así que lentamente fue desabrochando los botones de ella mientras seguía besando su pecho. Se detuvo unos segundos para mirarla. Ella se estaba agarrando a las sábanas, deseando que él prosiguiera. Él sonrió al verla, perdiendo por completo la compostura que estaba manteniendo hasta entonces. Olía tan bien y era tan preciosa, que pronto la haría suya de nuevo. Se fijó en que aún tenía algo que cubría su parte superior, así que sin pensárselo dos veces puso sus manos en la espalda de ella para desabrochar su sostén.
— ¿Quién? —preguntó de nuevo.
— Bésame —suplicó ella.
Él lo hizo sellando sus labios de nuevo. Ella puso sus manos en su espalda, deseosa de tocar su cuerpo frío y él se tumbó medio encima de ella, medio encima de la cama, para no hacerle daño mientras besaba sus oídos. Ella se estremeció. Los fríos labios de él le estaban provocando sensaciones mucho mejores que las que había sentido hacía dos años. Puso uno de sus colmillos en el lóbulo de ella, haciendo que ella gimiera. Heiji sonrió. Él seguía provocando esas sensaciones en ella. Volvió a besarla mientras acariciaba lentamente cada milímetro de su caliente cuerpo. Las manos de ella le recorrían la espalda, provocándole una sensación muy agradable. Pronto sus manos se toparon con otra pieza de ropa que para él era molesta. Se apartó de sus labios para desabrochar sus pantalones, mientras las manos temblorosas de ella, lo intentaban con los del moreno. En cuanto él terminó de desabrocharla, la ayudó a desabrochar los suyos propios, puesto que ella realmente estaba temblando. La sonrisa de Kazuha le dijo que no era por frío, ni por miedo, sino porque lo necesitaba a él desde hacía demasiado tiempo. Se bajó los pantalones y justo cuando iba a volver a besarla, ella lo empujó hacia un lado para ponerse encima de él. Heiji la dejó hacer. Ella se terminó de quitar la camisa y los sostenes y volvió a besarlo mientras lo tiraba al suelo de la habitación. Cogió sus manos y las apartó de ella sonriendo.
— ¿Quieres morderme o no? —preguntó con esa sonrisa de burla que a él le volvía tan loco.
— No —respondió él devolviéndole la misma sonrisa.
Ella puso sus labios encima de su pecho y sonrió. Había notado debajo de él sus intenciones demoníacas.
— ¿Estás seguro? —preguntó ella besando su cuello—. Porque si no quieres comer de mí, quizás debería de ir a preparar la cena, ¿no crees?
— ¿Estás de broma, verdad? —Heiji la miró con el ceño fruncido y ella sonrió encogiendo sus hombros a modo de 'qué remedio'. Se apartó de él sentándose en la cama y cuando iba a levantarse, él tiró de su brazo tumbándola de nuevo encima de él—. ¿Y si no puedo detenerme?
— Heiji jamás me haría daño —Kazuha tocó el colmillo que sobresalía de sus labios.
— Estoy descontrolado —susurró él.
— Aun así —respondió ella volviendo a besarlo.
Heiji se giró, poniéndose de nuevo encima de ella y la besó en los labios. Intensificaron de nuevo su beso desesperado para que no se detuviera jamás. El tiempo seguía corriendo pero no para ellos. Él bajó sus manos por debajo de los pantalones de ella, haciendo que ella se estremeciera aún más. La besó en la mejilla y en el oído de nuevo. Luego bajó sus labios en el cuello de ella y ella puso su mano encima de su cabeza, para que no se detuviera. Kazuha notó un pinchazo fuerte en la parte más baja de su cuello, que rápidamente se convirtió en dolor. Ella cogió se abrazó desesperada a Heiji, aguantando por unos segundos su respiración. El dolor, lentamente fue convirtiéndose en un calor intenso que recorrió todo su cuerpo lentamente, provocándole más gemidos que ella ni siquiera hubiera imaginado. Sentía que su cuerpo se entumecía por completo y dio gracias a estar tumbada en la cama, porque si hubiera estado de pie hubiera desfallecido. El dolor desapareció por completo al cabo de diez segundos, mientras Heiji seguía manteniendo sus colmillos clavados en su piel. En lugar de dolor, una sensación gratificante empezó a recorrer su cuerpo. Kazuha se sentía extasiada. Una sensación que empezó en su cuello, y terminó hasta sus pies. En cuanto Heiji se separó para mirarla, ella había cerrado sus ojos desesperada.
— ¿Estás bien? —preguntó el preocupado. Ella lo miró viendo sus labios teñidos en su sangre y sonrió.
— Sigue, por favor —fue lo único que consiguió murmurar.
Heiji sonrió y lamió su cuello para quitar los restos de sangre que seguían saliendo de ella. Bajó su lengua un poco más abajo, mientras sus manos se movían dentro de su pantalón. Ella gimió sin poder evitarlo y se estremeció, haciendo que él sonriera de nuevo. Siguió bajando su lengua más abajo, hasta llegar en su barriga. Finalmente se deshizo de la última pieza de ropa que le molestaba en ella y acarició con sus dedos suavemente el lugar. Kazuha se mordió el labio inferior para no gemir de nuevo. Heiji se tumbó encima de ella mientras seguía moviendo sus dedos, para notar como ella se estremecía debajo de él. Ella le acarició la espalda bajando sus manos lentamente hacia el medio de su torso y finalmente las puso hacia delante de él. Heiji cerró los ojos en satisfacción, mientras él volvía a besarla. Kazuha se estremeció de nuevo y por unos segundos se sintió mareada. Los dedos de Heiji habían entrado en ella, dejándola indefensa y muy débil. Se abrazó a Heiji pidiéndole que prosiguiera y él finalmente cedió ante su petición. Heiji la besó, una y otra y otra vez mientras sus manos se apartaban de ella, para dejar sitio a otra parte de él. Ella clavó sus uñas en la espalda de él al notarlo y él sonrió en medio del beso. Heiji se apartó un poco de ella y ella lo soltó para mirarlo también esos ojos aun rojos, pero aunque quisieran seguían en esos momentos sin estar separados el uno del otro. Él empezó a moverse en un rítmico vaivén, mientras ella volvía a aferrarse a su cuello, para poderlo besar de nuevo. Los dedos de Kazuha se enredaron en el pelo del moreno y los dos se besaron con intensidad, hasta que necesitaron apartarse para poder respirar. Los placeres que les provocaban sus propios cuerpos, hicieron que Kazuha empezara a moverse con él, para intensificar ese placer. La mano de Heiji se metió por el medio de sus pechos, para seguir acariciando el cuerpo de ella con mucha intensidad.
El cuerpo de ella empezaba a temblar con pequeños gemidos, mientras Heiji intentaba callarla con más y más besos. Poco a poco, el frío cuerpo de Heiji se iba calentando un poco, haciendo que Kazuha dejara de sentir pequeños escalofríos en sus roces. Kazuha se estremeció de nuevo, en uno de esos movimientos, dejando al descubierto su cuello una vez más. Los labios de Heiji se pusieron encima del cuello de ella, clavando de nuevo sus colmillos en ella e hizo que Kazuha lo atrajera aún más hacia ella, desesperada para que ese dolor se convirtiera de nuevo en una sensación de mucho más placer. Las piernas de ella se enredaron en la cintura de él, facilitándole aún más sus esfuerzos y haciendo que Heiji volviera a mirarla. Kazuha lo miró medio avergonzada, poniendo un dedo en su boca para intentar evitar hacer más ruido del que ya estaban haciendo. Él al verla, volvió a poner sus labios encima de los de ella, puesto que sabía que ambos estaban llegando a su límite. Heiji dio un último empujón mientras Kazuha soltaba un gemido más agudo, cubierto por los labios de él. Él gimió con ella, sintiendo un placer recorriendo su espalda y perdiendo por completo las fuerzas que hasta ese momento él había mantenido. Todo aquello que había aguantado en dos años, lo soltó en ella. Separaron sus labios y sonrieron mientras se miraban el uno al otro, jadeando. Heiji se apartó de ella y se tumbó a su lado, observándola con atención. Kazuha cerró sus ojos mientras apoyaba su cabeza encima de su pecho.
Por unos segundos, se quedaron quietos y callados, notando sus respiraciones agitadas que quedaban como restos de lo que acababa de suceder. Kazuha, entonces, resiguió el pecho de Heiji con un dedo y se levantó levemente para mirar a Heiji. El pelo de ella se puso delante de sus ojos, haciendo que Heiji tuviera que apartárselo para verla. Los ojos de Heiji lentamente se volvieron verdes de nuevo.
— Ya no hay nada que temer, ¿lo ves? —preguntó Kazuha sonriendo.
Heiji puso su mano en dónde él la había mordido momentos antes y ella sonrió al notarlo.
— Sé sincera conmigo, por favor —murmuró él en un hilo de voz—. ¿Te ha dolido?
— Al principio —respondió ella—. Pero luego, sentí la necesidad de que siguieras. Hacías estremecer mi cuerpo al cabo de pocos segundos.
— Está bien —Heiji la besó en dónde había esas marcas de mordedura—. Perdóname.
— Quiero que otra vez vuelvas a hacerlo, ¿está bien? —preguntó ella.
— Vale, pero sigo muriendo de hambre —Heiji se rio, haciendo que Kazuha se echara a reír tumbándose en la cama.
Ambos se rieron durante un buen rato, observando el techo de la habitación. Hasta que Kazuha le cogió la mano y entrelazó sus dedos con los de él. Ambos se miraron. Esos dos años, pronto pasarían al olvido para ellos, puesto que si estaban juntos, nada de eso iba a importar ya.
Fin
Bueno, si no hay más inspiración para seguir con este fanfic... completado :)
Deseo que les haya gustado y que dejen sus reviews ;)
Sin nada más para el momento, se despide:
^^Shihoran^^
Mata na!
