¡Feliz año nuevo a todos! ¿Qué tal ha empezado el año para todos? ¿Mucha fiesta? Espero que todos vuestros deseos se cumplan, y que vosotros cumpláis vuestros propósitos. Este es un capítulo en el que he evitado el tema de siempre. Tenía planeado escribir hoy la muerte de María, pero no he podido en estas fechas. "Mañana lo haré..."


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA… ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 10: EJERCIENDO

Y otra vez era de día, y otra vez era hora de ir a trabajar. Sí, amaba su trabajo, pero eso no quita que a veces fuese un poco monótono. Ir todos los días al parque, revisar las hojas de vacunas, medicinas, etc; dar de comer a los pingüinos, revisar la temperatura y el pH del agua, hacer la exhibición, y repetir el proceso de nuevo. Sí, aunque odiase decir eso, sería excitante que algún día pasase algo, como una inundación por una crecida excesiva del mar, o algo así. Había oído a colegas más antiguos decir que alguna vez había pasado, por un viento demasiado fuerte que arrastraba las olas hacia donde se paseaba. Después de una semana bastante distinta, gracias a Harry y su ascenso, la monotonía volvía a hacerse presente en su vida. En la universidad al menos podía hacer cosas emocionantes, como irse de pellas con algún ligue, o cosas por el estilo. Pero, había que aceptarlo: había llegado a ese momento en su vida del que todos los hombres se quejan. Tenía veintiocho años, ¿a quién quería engañar? Se estaba volviendo viejo. Pero el despertador no se calla solo, así que, en contra de su voluntad, se despertó para empezar una nueva mañana de su aburrida vida.

Mientras se preparaba para ir al trabajo, recibió un mensaje en su móvil: "Puck está enfermo. ¡Ven rápido!". Puck era un pingüino Humboldt, de los más viejos. Se ponía malo de vez en cuando, pero nunca era nada importante. Se vistió rápidamente y cogió un taxi. Mientras iba, estuvo pensando en comprarse un coche. O una moto, como la de Harry. Sería de lo más útil.

Cuando llegó, fue rápidamente al recinto, sin molestarse en cambiarse. Puede que pasase a menudo, pero Puck podía estar en peligro real. Cuando entró, se lo encontró tirado en el suelo, con el resto de pingüinos alrededor, haciendo una piña para mantenerlo en calor. Pues debía de ser grave, porque la mayoría de las veces lo ignoraban. La reacción del resto de pingüinos solía ser el indicador de la intensidad de la enfermedad. Rápidamente, llamó al chico de prácticas que le había avisado. Con su ayuda, ahuyentó a los pingüinos, que lo protegían con fiereza, y se lo llevó a la sala donde les curaba. Hizo un chequeo rápido: no tenía nada roto, ni heridas que se hubiesen podido infectar. Después, comprobó si había algo raro en su boca y le tomó la temperatura: era normal. No sabía muy bien qué podía pasar, prácticamente no sabía nada sobre enfermedades de pingüinos. Repasando lo que sabía, recordó haber hecho un trabajo para subir nota sobre nuevas enfermedades de animales exóticos, que hizo sobre una garrapata que transmitía todo tipo de virus, bacterias y protozoos, y que se había extendido mucho últimamente. Volvió a repasar el cuerpo del pingüino, que estaba tan cansado que ni se movía, y lo descubrió. Era una garrapata negra, que no había advertido al principio por las manchas negras que tiene el pingüino en las plumas. La quitó con unas pinzas, y le dio al pingüino un antibiótico y una pastilla que les daban con un compuesto que hacía un efecto parecido al desinfectante, pero en la sangre. Cuando acabó, lo dejó en un recinto aparte que tenían para cuando algún animal se ponía malo.

Después, fue a los vestuarios a asearse un poco y a ponerse la ropa adecuada, ya que los pingüinos no son muy aseados y están mojados. Allí se encontró con Harry, que acababa de llegar.

-¿Qué hacías aquí tan pronto? Tu autobús debería estar llegando ahora…-No sabía por qué, pero el hecho de que Harry se supiese a qué hora llegaba su autobús le hizo sentir algo cálido en su interior. Cuando se recompuso un poco, le contó todo.

-Puck se ha puesto enfermo.-Cuando vio que Harry le miraba sin entender, le explicó más a fondo.- El pingüino, ese que es tan ancianito y se le caen las plumas.-Harry asintió, y Draco siguió contándole.- Al principio no sabía muy bien lo que le pasaba, porque no tenía heridas ni nada roto, y tampoco tenía fiebre ni vómito. Pero luego recordé un trabajo que había hecho para la universidad, y le repasé más a fondo: era una garrapata, que contagia de todo. Le he dado antibióticos y cosas de esas, espero que se ponga bien…

-No te preocupes, seguro que sí. Debes de ser buen veterinario si te ascendieron nada más obtener el título, si no, no te habrían dado este puesto. A mí me lo dieron después de llevar cuatro años ejerciendo, así que imagínate.-Le apoyó Harry.

Se acabaron de cambiar los dos, y fueron juntos a ver a Puck, por insistencia de Harry. Cuando llegaron, se encontraron a Puck deslizándose por el suelo hacia el agua. Draco se preocupó un poco cuando tardó en salir, pero Harry le apretó un hombro para que se calmase y no tardó en salir por otro lado. Charlando sobre cosas banales para distraerse, se dirigieron a la bifurcación donde se separaban sus caminos.

Para Draco, el resto del día fue muy normal, lo típico en lo que había estado pensando esa misma mañana, aunque con pequeñas interrupciones para vigilar a Puck. Le vio bastante animado, y no consideró necesario dejarlo más de dos días apartado. Volvió a su casa y se fue a dormir. Otro día había acabado. Aunque no tan aburrido como había esperado.


Advierto que todo lo de la enfermedad del pingüino viene de mi mente y un poco de google. Si algún veterinario me lee, por favor, corrígeme. Por lo demás, una única súplica: ¿Veis ese botoncito, con letras azules? Haced click, haréis feliz a esta niña.

Por cierto, me voy de vacaciones hasta el 8... ¡A Santander! Sí, a donde se ubica la historia. Me temo que es poco probable que publique la semana que viene, así que es otro motivo para dejar un review.