Bueno, aquí estoy de nuevo, con un capítulo aún corto, pero tengo que volver al ritmo normal. Aquí hay dos cosas que no he hecho aún en esta historia, he puesto una parte en presente (no la podía ver narrada de otra manera) y cambio el POV, a Harry. Espero que os guste!


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 12: HOSPITAL

Pasos. El sonido de pasos es lo que le despierta. ¿Será alguien que le ha venido a buscar? ¿Le habrán encontrado ahí, tirado en el suelo? Más pasos, pero nota que se alejan. Y se acercan. Y se vuelven a alejar. ¡Qué dolor de cabeza! Ni que tuviesen un amplificador en las suelas… Intenta pedirle al desconocido que pare de andar, que le está dando dolor de cabeza, más del que ya tiene, pero lo único que sale de su garganta es un sonido ronco, casi como el rugido de un león afónico. Escucha que los pasos se vuelven a acercar a él, esta vez mucho más apresuradamente, e intenta decir que pare ya… cuando una voz conocida llega a sus oídos.

-¿Draco? ¿Draco, puedes oírme?-Pregunta Harry, con un tono de voz preocupado y… ¿es eso ansiedad? Draco intenta abrir los ojos, pero un resplandor demasiado fuerte le hace cerrarlos de nuevo.-No tienes que abrir los ojos… llamaré al doctor para que venga a revisarte, no tardaré mucho. –Los pasos se alejan y Draco se pone a pensar en lo ocurrido. El ataque en su casa… No, en casa de María. ¡María! ¿Qué la habrá pasado? ¿Estará bien? No cree que los atacantes la hicieran algo… ¿o sí? El pánico empieza a apoderarse de su cuerpo, e intenta volver a abrir los ojos, esta vez consiguiendo mantenerlos abiertos.

Lo primero que ve es luz. Mucha luz. Demasiada, tanta que le causa el impulso de cerrar los ojos. Pero se recuerda que tiene que encontrar a María, y los mantiene abiertos. Parpadea un par de veces, y empieza a distinguir las formas de la habitación. Un sofá, una ventana, una puerta, un medimago que entra por la puerta, una… "¿QUÉ?" grita su cabeza. ¿Un medimago? No es posible, no ha visitado el mundo mágico desde… luego recuerda la presencia de Harry en la habitación, y más imágenes vuelven a su mente. De Harry. Y él. Y empieza a atar cabos, pero el médico empieza a hablar, interrumpiendo el hilo de sus pensamientos.

Una sucesión de palabras profesionales ininteligibles y de chequeos dejan su cerebro agotado, así que decide que lo mejor será que duerma un poco antes de seguir pensando en…


Harry dio otra vuelta más por el pasillo. Después de que Draco despertara cuando estaba visitándole, no lo había podido ver más, y los medimagos no querían decir una palabra al respecto. Ser Harry Potter no parecía ser suficiente en España, y como encima no entendía casi el español… Después de otro recorrido por el pasillo, decidió que había pasado suficiente tiempo desde la última vez que preguntó, y se volvió a dirigir a la chica del mostrador de esa planta.

-¿Ya sabe algo?-Preguntó, con su mejor español.

-Señor Potter, ya le he dicho que cuando sepa algo me haré cargo de que se entere, no hace falta que venga cada diez minutos a preguntar.-La chica, Natalia según su cartelito, parecía incluso divertirse con la situación. Harry ya se estaba alejando cuando un pitido salió de alguna parte del mostrador, y un papelito apareció en las manos de Natalia.-Mire, señor Potter, ya tengo algo de información. Su amigo-Harry no estaba seguro de si la chica había puesto un énfasis especial en esa palabra o eran imaginaciones suyas- le está esperando en la habitación 452, creo que sabe dónde está.-Vale, definitivamente había soltado una risita cuando acabó de hablar.-Es posible que esté dormido, Señor Potter-Le avisó la chica del mostrador, a través del pasillo, aunque a Harry no le importó.

Entró en la habitación que ya se sabía de memoria desde hacía dos días lo más rápido que pudo, para encontrarse… la misma estampa que esos dos días. Un Draco como dormido, ajeno a todo lo que le rodeaba. Una preciosa estampa, pero que a Harry estaba empezando a cansar ya. Como una rutina que ya se sabía muy bien, se sentó en el sillón que había arrastrado al lado de su cama e invocó el libro que se estaba leyendo. Otra vez, esperó ahí, leyendo, hasta que vino el medimago a echarle porque la hora de visitas había acabado. Harry no sabía muy bien por qué hacía eso, al fin y al cabo, la persona que estaba velando era, ni más ni menos, el chico con el que más se había peleado en su infancia, casi su enemigo. Pero, cada tarde, después del trabajo, su mente le arrastraba hacia allí, sin ningún propósito más que ver a ese ángel dormir.

Cuando llegó a su apartamento se dio cuenta de que estaba empezando a descuidarse. El espejo del recibidor le dio una imagen ojerosa, sin afeitar, y sin maquillaje. Eso era algo completamente nuevo para él, no preocuparse por su imagen ni para eso. Pero había tenido otras preocupaciones. Pero, ¿eran suficientemente importantes esas preocupaciones para que siguiese así, o no? Con esa idea rondándole la mente, se fue a la cama, y, antes de dormirse, ya había tomado una decisión.


Chanchanchanchan... ¿Abandonará Harry a Draco a su merced en el hospital? ¿O seguirá a su lado, muy caballeroso? Todo lo sabréis en la próxima entrega, el domingo que viene!

Y por cierto, un review no hace daño, de hecho, ayuda :) (los anónimos no se cómo responderlos, así que no lo hago :P)