Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

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Algunas explicaciones

En un pestañeo habían aparecido tres personas más, que me observaban con cautela: Reconocí de inmediato a Dios, al que habían llamado Edward y una mujer que jamás había visto.

-Bueno, es un placer tenerte de nuevo entre nosotros Emmett.-me tendió la mano y yo la tome completamente confundido. –Soy Carlisle Cullen, esta es mi esposa Esme y ellos son Edward y Rosalie.- los observe sorprendido, todos tenían rostros hermosos, casi tan maravillosos como el del ángel. Sus ropas eran elegantes y me sentí terriblemente fuera de lugar con toda mi ropa colgando, llena de sangre y hecha girones.

-Emmett MacCarty… Perdone pero no entiendo, es decir creí que estaba muerto, me ataco un oso y pensé que…- decidí no decir nada acerca de mi impresión sobre el ángel o Dios, en mi cabeza tenía sentido pero decirlo en voz alta era otra cosa. El tal "Edward" se rio de la nada.

-Disculpen.- se limito a decir, mientras contenía un ataque de risa, yo lo observe desconcertado pero sin darle demasiada importancia.

-Me parece que debes tener muchas dudas.- concluyo Carlisle. -Creo que mi despacho será el mejor lugar para hablar. Por aquí, por favor.- me indico con una mano el camino, pero yo no planeaba moverme de ahí a menos que fuera para comer. Todos me miraron con aprensión y Edward se había puesto muy rígido en su lugar. Una vez mas y salida de la nada el ángel tomo mi mano y con solo sus movimientos delicados me había obligado a ponerme de pie y a seguirla en la dirección que Carlisle indicaba, no tenía idea de cómo lograba ponerme tan cooperativo pero sin duda no iba a hacer más corto el tiempo de aquel contacto que me dejaba estupefacto.

"Piensa MacCarty, no es un ángel, suéltala y ve a buscar algo para comer. ¡Sal de aquí ahora!" Mis pensamientos me gritaban de todo, pero mi cuerpo no reaccionaba como ellos querían y yo solo me deje llevar hasta una habitación que era sin duda el despacho de Carlisle. Entre y la puerta se cerró tras de mí, solo estábamos Carlisle, yo y el ángel "Rosalie, Rosalie, necio.", ella me libero de su tacto de nuevo y me quede aturdido por un segundo.

-Me imagino que tienes hambre, algo muy intenso que no puedes identificar. ¿Verdad?- Carlisle se movió despacio mientras hablaba, dio vuelta al gran escritorio y se sentó en una elegante silla alta forrada de rojo, me indico que tomara asiento en una silla delante de él, asentí aun desconcertado. Rosalie permaneció de pie a mis espaldas.

-Bien, tratare de explicar esto con toda la delicadeza que la situación permite. Veras, hace tres días fuiste en verdad atacado por ese oso que mencionaste. Rosalie evito que el animal te matara y te trajo aquí, para que yo te ayudara. Soy doctor.- explico como si estuviera dándome una receta médica.- Pero a pesar de todos mis intentos, tus heridas eran muy graves, incluso si hubiera contado con el equipo apropiado tus posibilidades eran claramente escasas. No había nada que yo pudiera hacer como medico… pero aun había algo que podía hacer para ayudarte. He de mencionar que era por lejos la opción que hubiera preferido pero de otra forma no hubieras sobrevivido esa noche…-

-Pues, gracias.- interrumpí, el hambre me apremiaba a salir de la casa. Me levante como un resorte con la esperanza de que el doctor entendiera que no tenía más ganas de escucharlo. Carlisle me observo con aire desilusionado pero con una mano me pidió que tomara de nuevo asiento. Me desespere mucho, aun así no quería insultar a las personas que habían salvado mi vida y me deje caer en la silla. En verdad no quería ser rudo pero me pareció que el doctor no entendía la fuerza que me impulsaba y que como todo doctor solo hablaba a través del conocimiento de sus libros.

-Disculpa si te aburro, pero es importante que me permitas terminar. Te prometo que si quieres marcharte una vez que haya terminado, nadie te detendrá.- Sacudí la cabeza en forma afirmativa y el prosiguió.- Como te decía, esa noche se tomo una decisión que afectara el resto de tu existencia, espero que nos disculpes por haberla tomado sin considerar tu opinión pero el tiempo apremiaba. Notaras que dije existencia y no "vida", pues bien es porque ahora en términos médicos tú no estás vivo. No tienes pulso, ni una respiración propiamente funcional.- ¿De que rayos estaba hablando este doctor? La expresión de confusión en mi rostro debe haber sido mayúscula, porque el prosiguió con un gestos de aclaración. – La sensación que tienes de hambre entre otras cosas que sin duda habrás notado ya…-

-¿Cómo la manada de elefantes en carnaval que hay en el desván?...- interrumpí de nuevo.

-Ese ruido es una colonia de termitas que se están comiendo la madera del techo, pero es un buen ejemplo.- ahora el me interrumpió.-Todo esto no es más que la nueva condición de tu cuerpo, te irás acostumbrando con el tiempo, pero hay muchas cosas que debes entender. Uno. Ya no eres una persona. Dos. Tu vida es, de ahora en adelante y en términos muy simples, eterna, hay pocas formas de que logres terminar con tu existencia incluso si lo deseas. Y tres. De ahora en adelante sentirás un hambre muy poderosa que solo puedes controlar si… bebes sangre. Existen muchos otros como nosotros, la diferencia que guardamos entre su forma de vida y la nuestra es que ellos se alimentan de sangre humana y nosotros de animales. Preferimos respetar la vida de las personas, en la mayor parte de las circunstancias. Tu transformación en lo que somos nosotros obedeció solo a la intención de evitar que murieras. Por lo cual te reitero nuestras disculpas.- Carlisle guardo silencio por fin.

No pude evitar pensar que todo esto tenía que ser una extraña alucinación provocada por el ataque del oso, seguro seguía tirado en algún lugar del bosque desangrándome. Era imposible que lo que decía este hombre fuera cierto. Pero, por más que quise negarme la posibilidad de que en verdad las cosas fueran como él decía, había algo en sus palabras que encajaba perfectamente en todo lo que sentía. Analice por un segundo a Carlisle y luego, de reojo a Rosalie y no pude pensar en nada que me pareciera más maravilloso que quedarme junto a estas personas, de preferencia junto a Rosalie… en especial con Rosalie.

-Bueno, si no les importa que me quede, pues me quedo. ¿A qué hora cenamos?-

-¿No estás molesto por lo que hicimos?- la voz de Rosalie sonó con incredulidad.

-¿Por qué iba a estarlo? Me salvaron y lo único que me piden que cumpla es que viva como ustedes. Me parece bastante razonable.-le tendí la mano al doctor.- Muchas gracias. En verdad, no sé como agradecerles a los dos.- Carlisle se sorprendió pero estrecho mi mano con mucha satisfacción, me volví de golpe para enfrentar a la chica a mis espaldas, tal vez demasiado rápido porque ella se sobre salto. Yo le tendí la mano y ella la tomo muy despacio. Que magnifico pretexto para volver a tocarla.

-Gracias por evitar que el oso me usara de goma de mascar.- dije sonriendo

-No me des las gracias.- De pronto se puso muy seria y alejo su mano de la mía. –En serio. No me agradezcas.-

No pude entender que era lo que la había molestado, me quede observándola en un intento por que ella me diera alguna razón de su enojo, pero se quedo viendo algún punto en el librero esquivando obstinadamente mis ojos. Carlisle se mantenía a distancia, como si esperara que alguno de nosotros se moviera, pero al cabo de un minuto se acerco a mí y puso su mano en mi hombro.

-Bien, pasemos a cosas más mundanas. Vamos a que te pongas cómodo, te daremos una habitación y revisaremos el plan de acción de los próximos días.-

Carlisle abrió la puerta y salió hablando al pasillo, lo seguí aun que me intrigaba saber que era lo que había hecho mal. Caminábamos de regreso a la sala cuando note un enorme espejo en el fondo del corredor, Carlisle comenzó a bajar los escalones pero yo seguí directo hacia él.

Algo andaba mal con el espejo porque podía ver claramente al doctor observarme desde atrás pero delante de mí el reflejo que me regresaba el cristal me pareció vagamente familiar y a la vez desconocido. Ahí estaba yo, mirándome con cara de confusión, era yo sin duda pero me veía muy diferente. Mi cara había perdido tanto color que era casi tan blanca como el papel y para mi sorpresa estaba completa, esperaba tener hoyos, golpes y cortadas, después de todo y un oso me había masticado la cabeza a penas tres días atrás. No solo tenía todo en su lugar sino que me veía bien, mejor de lo que nunca me había visto en toda mi vida, hasta a mi madre le hubiera costado trabajo reconocer en este joven apuesto y atlético a su pequeño Emmy.

Descubrí un par de cosas con alegre sorpresa. Los dientes que había tenido chuecos se habían enderezado. Mis ojos se veían oscuros, de un tono rojo muy profundo, el café castaño había desaparecido por completo. Siempre había sido grande, el más alto entre mis hermanos y el más musculoso de los trabajadores de la constructora pero ahora no solo era grande, era enorme y me sentía así. Con fuerza como para doblar vigas a mano limpia y meter los remaches en su lugar con una palmada. Además de todo había algo que hacía que mi cara se viera muy parecida a la de Carlisle y los de la casa, no tenía idea de que era pero ahí estaba.

-¡DEMONIOS!- solté al cabo de un rato, el doctor parecía divertido con mi desconcierto y Edward, que había aparecido de la nada, me observaba con la misma expresión.

-Es normal, parte de la transformación, te acostumbraras.- dijo el doctor en tono afable.

-Esme nos está esperando.- informo Edward.

-Vamos.-

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Nota de Autora: Me imagino lo que están pensando. ¿Qué RAYOS le pasa a Rosalie? No me vean feo, todo tiene un razón pero ahora no la puedo explicar porque eso viene más adelante en la historia. Algo que si debo decir es que en verdad creo en el amor a primera vista (he vivido con él como mi realidad por más de 7 años), en lo que no creo es en las relaciones instantánea. Eso sí que no funciona en mi cabeza. Por cierto, mi amigo el Noesni me menciono alguna vez que a Carlisle no le gusta la palabra "vampiro" (o al menos recuerdo que me dijo algo similar) y por eso no la utilice en la explicación.

Voy a aprovechar para agradecer a todos los que han leído estas línea, empezando con mi Nee-chan y con Noesni (gracias por ser mis conejillos de indias), gracias también a Luchyrct, MiitzukoO-chan, Sheba7, Adunafael y mrsLCullen por dejarme reviews y disculpen si luego no los contesto, pero los leo y créanme que sus palabras me animaron muchísimo y por ultimo pero no menos importante a todos los que han estado siguiendo esta historia, que yo se que son varios (o eso quiero imaginar ;) ).

Opiniones, reclamaciones y etc. solo denle al Go!, y recuerden que mi familia no tiene la culpa de nada, solo yo estoy loca, jojojo.