Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

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Excursión

Era domingo muy temprano en la mañana cuando yo me aparecí por la sala para toparme con una grata sorpresa. La familia entera se alistaba para un día de campo. Esme preparaba una canasta, claro que no llevaba nada de comida pero guardo un mantel largo y otras cosas. Carlisle igual metió una cajita de madera y un par de libros en la canasta. Según lo que Esme me explicaba iríamos a un lugar alejado donde podríamos descansar, tendernos al sol y buscar alguna presa si las condiciones lo permitían. Nos quedaríamos todo el día para evitar que nos viera a la luz alguna persona y regresaríamos después del ocaso. Yo explotaba de felicidad, por fin podría tomar algo de luz solar y hacer alguna actividad al aire libre, que era por mucho lo que más me interesaba después de dos semanas de encierro.

Salimos mucho antes de que el sol despuntara en el horizonte y nos alejamos de la casa en el auto de Carlisle. Después de unos cuarenta minutos de viaje dejamos el auto a la orilla de un camino rural desértico y seguimos un trecho larguísimo sobre el curso de un arroyo. Al fin llegamos a un amplio claro rodeado de una tupida arboleda, perfecto en caso de tener que desaparecer hacia los arboles. Esme puso el mantel a modo de alfombra sobre el césped y Edward coloco una pequeña radio a transistores sobre una roca.

Fue hasta que Rosalie salió a los rayos del sol que yo note el efecto que la luz tenia sobre nuestra piel, quede deslumbrado por un segundo pero de inmediato me deje caer sobre el pasto y comencé a rodar. No me importo que me viera completamente infantil, tenía ganas de sentir las hierbas y la humedad del suelo y logre desprender un par de risas, que era mi objetivo principal. Era bueno escuchar a aquellas personas reír, por que al menos en la casa no lo hacían muy a menudo.

-¿Dónde estamos?- pregunte mientras me extendía bajo el calor del sol naciente.

-Cerca de Appalachia, Virginia.- respondió Edward. -¿Qué? ¿Appalachia?- lo mire completamente sorprendido y me di vuelta para enfrentar a Rosalie, debo haberme movido muy rápido porque ella se sobresalto.- ¿Me trajiste desde los Apalaches hasta acá? ¡Es otro estado!-

Ella se mordió el labio y asintió muy despacio. Estaba anonadado, eran mucho más de 100 km desde donde yo había estado cazando hasta Appalachia. Quería darle las gracias, besar el suelo por donde pisaba y besarla a ella.

"No me des las gracias" Había dicho cuando intente agradecerle dos semanas atrás y temí que se molestara si intentaba hacerlo de nuevo. No quería que dejara de hablarme otras dos semanas, así que mejor guarde silencio y me limite a observar las nubes.

Carlisle comenzó a leer en voz alta un libro que me era desconocido, como casi todos los libros que los Cullen leían, pero este era divertido; hablaba sobre un medico que armaba una criatura con partes de cuerpos muertos. El titulo me pareció impronunciable pero era entretenido escuchar al doctor leer en voz alta y darle entonación a las acciones del texto.

Luego de un rato en el que todos platicamos y hablamos hasta cansarnos, Edward y Carlisle comenzaron una partida de ajedrez, algo que me pareció el juego más tedioso del mundo. Era demasiado cortés como para que me interesara.

Rosalie se entretenía en cambiar la estación de la radio y discutir con el comentarista en turno. Yo la observaba de reojo y disfrutaba con cada alegato que le soltaba al parlante de la caja, al final encontró una radio novela y ella y Esme se sentaron a escucharla tan quietas como estatuas.

Era imposible aburrirse, justo cuando me dieron ganas de correr alrededor del campo algo me golpeo la cabeza. Me di la vuelta y me tope con que Edward lanzaba y atrapaba un balón de football a forma de invitación.

-¿Te interesan unos lanzamientos?-

-En otras palabras, quieres ver que tan lejos te mando a buscar el balón.-

-Ja, Ja. Eso si no te hago morder el polvo.-

- Inténtalo mocoso engreído.-

Quince minutos después, la lucha encarnizada que habíamos entablado por la posesión del balón y ver quien lograba mandarlo más lejos era en definitiva el mejor juego de football de mi vida. Edward había lanzado por entre los arboles al otro lado del claro y encontré el balón entre unos arbustos. Me prepare para lanzar cuando me llego la voz burlona de Edward.

-¡No te vayas a lastimar el brazo!-

Retrocedí algunos pasos y lance con tanta potencia que apenas logre mantenerme en pie cuando deje ir el balón.

Entonces paso. El viento cambio de dirección y me trajo un olor delicioso. Lo aspire profundamente y todo cuanto pasaba a mi alrededor se esfumo, nada me importo y di media vuelta para seguir aquella fragancia a toda la velocidad que me permitía mi cuerpo. Era similar a algo que había olido en el doctor Carlisle, pero este aroma era más poderoso, incitante y fresco. Vivo. Y yo quería… no, tenía que encontrarlo y agasajarme con la fuente. La garganta me ardía y la sensación me apremiaba. Estaba acercándome, podía olerlo con más intensidad.

Alguien me sujetó por la espalda y frenamos dando trompicones. Era Edward, me había alcanzado e intentaba retenerme pero yo era mucho más fuerte, estaba a punto de quitármelo de encima de un codazo cuando otro par de brazos me aferro por la muñeca. Carlisle se colgaba de mí como si se jugara la vida en eso.

-¡Detente Emmett! ¡No lo hagas, no sabemos cuántos son!-

No me importaba si eran dos o veinte, si eran leñadores o niños exploradores. Yo iba a beberme su sangre hasta la última gota si así lograba que la quemazón de mi garganta se apagara y no iba a permitir que nadie me detuviera. Tome a Carlisle por el cuello de la camisa y lo levante del suelo. Lo acerque a mi cara y rugí como jamás lo había hecho, luego me arroje de espaldas y caí con todo mi peso sobre Edward que seguía sin soltarme, me revolqué por el suelo con ellos aun intentando dominarme y sin aflojar su férreo agarre. Un tercer peso se añadió sobre mí y vi a Esme sujetándome el otro brazo. Estaba enceguecido por la ira y el olor de una víctima cercana, levante los brazos y estrelle a Esme y a Carlisle uno contra el otro. Logre levantarme con un enorme esfuerzo, hice un intento más por quitármelos y me lance de espaldas contra un árbol para sacarme a Edward. El tronco se partió pero no logre que él me soltara. Gruñía y rugía desesperado cuando el último par de brazos me tomaba por el pecho.

-¡Basta!- me ordeno Rosalie. La mire con ira acecina y le gruñí a la cara, ni ella me pareció importante. -¡BASTA!- ordeno de nuevo al tiempo que me propinaba una bofetada tan fuerte que caí sentado al suelo.

Me quede pasmado por la impresión un segundo, lo que le dio suficiente tiempo a todos para sujetarme con mayor eficiencia. Ya no pude luchar y me quede jadeando el olor de la sangre humana que estaba tan próxima que casi podía saborearla.

-Emmett deja de respirar.- exigió Edward. -¡Hazlo!-

Lo hice casi por reflejo. El cerebro se me despejo lo suficiente como para darme cuenta del tamaño de idiotez que estaba cometiendo. Deje de luchar de inmediato y Edward dio una señal a los demás para que me llevaran lejos de aquel lugar. Intente soltarme de nuevo pero ya no era la pelea desesperada, me sentía más como un niño encaprichado que como el animal salvaje que me había dominado minutos atrás. Entre más me alejaban del aroma de los humanos más ganas tenia de regresar, pero iba recuperando poco a poco la conciencia hasta que solo me quedo frustración y una sensación terrible de ser el idiota más grande del planeta. ¿Acababa de atacar a las personas que me habían salvado la vida?

Antes de que me diera cuenta ya estábamos a algunos metros de distancia del auto. Poco a poco todos me liberaron, primero Esme y Rosalie y luego Carlisle y Edward, me deje caer al suelo con la cara pegada al pasto. Respire profundo y el olor de la tierra me lleno los pulmones, lo sentí como un calmante, pero ahora me preocupaba mas el sonido de los pasos de las cuatro personas que se movían a mi alrededor. No quería levantar la cara para enfrentarlos y me quede tendido sin poder encontrar el valor para intentar nada, solo seguí respirando el olor a tierra.

-¿Están todos bien?- pregunto la voz de Carlisle en un tono alterado.

Mire de reojo y con alivio que todos asintieron. No estaba seguro de si podía lastimarlos, pero no me importo, acababa de embestir como una bestia a la familia que me había abierto sus puertas y me acogió como uno más. Habían intentado evitar que cometiera la cosa más estúpida de mi vida y yo les había rugido en la cara y los había golpeado sin ningún miramiento. Ellos no merecían nada así, ni de mi parte, ni de parte de nadie.

-Emmett.- me llamo la dulce voz de Rosalie.- ¿Estás bien?-

No conteste. No podía, no me salía la voz, solo tenía gruñidos atorados en la garganta.

-Está bien.- aclaro Edward.

Solté un bufido, si no podía contestar no quería que alguien lo hiciera por mí. Escuche a Carlisle acercarse con paso seguro y no pude evitar darle un gruñido de advertencia, no quería a nadie se acercara a mí y el estaba a punto de invadir mi espacio personal.

-¡Carlisle!- le previno Edward.

El doctor solo titubeo un segundo y siguió acercándose. Empecé a gruñir con más fuerza, pero él no se detuvo y coloco su mano en mi hombro. Los gruñidos se me acabaron de inmediato.

-Emmett.- llamo con voz tranquila. –Estamos todos bien, no tienes porque sentirte mal.-

¿Qué rayos tenia este hombre en la cabeza? Era como para que me alejara a escopetazos de su familia y en vez de eso se preocupaba por mí como si me hubiera lastimado. No quería que me tocara así, no quería escucharlo ni a él ni a los demás. Estaba furioso. Pero no con ellos sino conmigo.

-Emmett.- Rosalie me llamo de nuevo y esta vez no pude evitar levantar la mirada. –Por favor. Vamos a casa.-

Quería levantarme y correr tan lejos como me fuera posible, cruzar el continente entero si era necesario, con tal de no ver decepción o rencor en los ojos de cualquier Cullen. Pero vi algo en la mirada de Rosalie que no se parecía en nada a lo que esperaba. ¿Preocupación? ¿Se preocupaba por mí? Era la misma mirada que tenía cuando recogió lo que quedaba de mí en el bosque tras el ataque del oso.

Ella se acerco y tomo mi mano con cuidado. Me levante con todo el peso del mundo sobre mis hombros y la mirada aun fija al suelo. Ella tomo mi rostro con su mano libre y me obligo a mirarla directamente a los ojos.

-Todo va a estar bien. Tranquilo.-

Me hubiera encantado asentir para hacerla sonreír, decir algún comentario alegre u optimista. Pero no pude porque sentía algo mucho más fuerte que mis ganas de alegrar el ambiente y que no quería poner en palabras. El olor a sangre humana aun me daba vueltas en lo más profundo de la nariz, el ardor en la garganta ahora sabía exactamente lo que quería y yo encontraría la forma de conseguirlo.

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Nota de Autora: Pues bien, ahora si le toco oler sangre humana y dudo mucho que Emmett se vaya a quedar quieto, pero de momento lo lograron calmar. Si adivinaro como espero que haya hecho, el libro que Carlisle leyó es "Frankenstein o le moderno Prometeo", no se, me pareció divertido mencionarlo. Me estaba preguntando si Emmett seria capas de pelear con cuatro vampiros al mismo tiempo y para mi sorpresa me tope con la correspondencia entre Meyer y admin (de twilight lexicon) y justo en una pregunta eso salió a relucir. La respuesta es más o menos así: "Como neófito Emmett debe haber sido insanamente fuerte". Así que si parece que exagero, pues no es cierto. Algo que también quiero aclarar es que he querido lograr que Emmett vaya conociendo y encariñándose con toda la familia, no solo con Rosalie (ok ya sé que no ha pasado mucho tiempo con ella pero ya lo hará), porque tiene que haber una razón para que el desarrolle esa idea de querer protegerlos (sobre todo porque no veo fácil que se decida a un compromiso así, con lo poco comprometido que ha sido con los asuntos familiares hasta el momento). Uff, creo que es la N.A. más larga que he escrito, así que hasta aquí le dejo, no sin antes avisar que el próximo capítulo si tendrá algo sobre Rosalie y Emmett juntos (por fin!!).

Recuerden mantenerse lejos del horno de microondas pero no del botón de Go! Los reviews son bien recibidos, las microondas no.

Saludos.