Hola de nuevo, queridos lectores. La verdad es que estoy bastante satisfecha con cómo me ha quedado este capítulo, ya que he escrito 1500 palabras clavadas. Creo que es mi récord, así que celebrémoslo con un review! Espero que os guste, y muchas gracias por leer!


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 17: TÉS Y APARICIONES.

-¿Estás listo?-Preguntó Harry. "No, no lo estoy" estuvo a punto de contestar Draco, pero se contuvo. Debía hacerlo, debía seguir con su vida, como había hecho tantas veces antes.

-Sí.-Dijo, con falsa determinación. Podía hacerlo. Podía encarar la muerte de María y tomarlo como algo positivo, algo que le haría mejorar su forma de ser, su forma de encarar las cosas. Se encaminaron a la salida del hospital, Harry cargando la bolsa con las cosas que habían ido acumulando en la habitación de Draco durante esos días. Aunque iban a pasar por el piso de Draco para que éste pudiese asearse un poco en su casa y ponerse ropa adecuada, su destino final era el despacho del abogado de María. Draco había preferido eso a que el señor Prado le visitase en su habitación, ya que eso último habría supuesto una gran complicación para la administración del hospital al tener que ocultar la magia.

-No te preocupes, todo se arreglará.-Dijo Harry, mientras se movían por el gentío que había a esas horas en la abarrotada calle del mundo mágico. La moto estaba aparcada fuera, en la zona muggle de la ciudad, para evitar problemas con el aparcamiento ahí dentro. Draco sabía que sólo estaba haciendo eso para reconfortarle, aunque no pensara así; pero, aun sabiéndolo, eso hizo que se sintiese un poco mejor. Había salido del hospital, no había habido ninguna complicación con sus heridas y ahora estaba casi curado. Tan sólo tendría que tomarse un par de pociones al día durante unas semanas. Podría volver al trabajo después de una semana de reposo en su casa, y, aunque eso le trajese algún recuerdo doloroso, Harry le había prometido que se pasaría al menos una vez al día para comprobar qué tal estaba y para hacerle compañía. Cada vez le sorprendía más lo bien que se estaba desarrollando su relación con Harry, teniendo en cuenta su pasado, cualquiera diría que estaban destinados a llevarse bien. Pero hablar con él era fácil, y no tenía que preocuparse de explicar las cosas que estaba sintiendo o que le atormentaban porque sabía que él había pasado por un infierno similar. Y eso le reconfortaba, saber que podían entenderse tan bien. Si no fuese porque…-¿Draco? ¿Estás bien?- Draco vio una mano agitándose delante de sus ojos, y se preguntó que qué estaría haciendo ahí. Entonces se dio cuenta de que llevaba un par de minutos parado en mitad de la calle, con la mirada perdida y como si le hubiese dado un hechizo aturdidor.

-Lo siento… debo de haberme distraído un poco. ¿Qué decías?

-Que hemos quedado con el Señor Prado a las doce, así que no tienes que preocuparte por el tiempo que pasemos en tu casa. Tenemos más de dos horas hasta la cita, y puedes usarlas en lo que te de la gana.-"Si supieses qué quiero hacerte yo ahora mismo…" Draco no supo exactamente de dónde narices salió ese comentario, porque de su cerebro seguro que no. Vale, encontraba a Harry atractivo. ¿Y qué? Era una verdad como una casa, esos ojazos verdes, el tonificado cuerpo, el rebelde pelo…

-Estoy volviendo a irme, ¿no? Lo siento, creo que es el efecto de las pociones. Me dejan un poco atontado…

-Comprendo. Bueno, ya estamos. Tenemos que esperar a que nos den paso y podemos ir directamente a tu casa.

-Nunca lo he comprendido. Siempre sueles venir en moto, aunque para ti sería mucho más fácil y rápido aparecerte. ¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no nos aparecemos a mi piso?-Harry dirigió una mirada al cartel que indicaba cuánto tiempo faltaba para que la siguiente persona estuviese autorizada a salir, y vio que quedaba poco.

-Te lo explicaré cuando salgamos.-Dijo, y agarró a Draco de la mano para que no se perdiese en el espacio que había entre el mundo mágico y el muggle. No confiaba mucho en lo que podría hacer Draco si le soltaba, viendo lo que había pasado en mitad de la calle.-Verás,-Empezó a contar una vez estuvieron fuera-la verdad es que nunca me he sacado el carné de aparición. No he tenido muy buenos recuerdos de las pocas apariciones que hice antes de decidir no sacarme el carné, si eso te lo contaré luego. A lo mejor debería instalar un hechizo intercomunicador en los cascos, sería entretenido ir hablando mientras vamos en moto…-El corazón de Draco se aceleró un poco ante lo que había dicho Harry. ¿Eso significaba que tenía la intención de seguir llevando a Draco en su moto? Éste no estaba dispuesto a poner ninguna objeción, ya que estar con Harry en la moto suponía estar abrazando a un chico que no dejaba mucho que desear, además de tener el derecho a restregarse contra él sin necesidad de excusa.

-No estaría mal-Contestó Draco, intentando que sus emociones no se reflejaran en su rostro, mientras se ponía el casco.

La visita a su casa no fue muy larga, ya que Draco no quería pasar demasiado tiempo en un lugar que le traía tantos recuerdos, que aunque no eran tristes, sí que le producían algo de melancolía. Eso les dejó más de una hora de sobra antes de tener que ir a visitar al abogado, por lo que Harry le ofreció a Draco ir a tomar un té a una cafetería que había visto hace poco.

-Está justo enfrente de Puerto Chico, en la calle principal, y es muy agradable. Sirven una gran variedad de tés y cafés, aunque a mí no me acaba de convencer ese brebaje maligno.-Bromeó Harry, cuando, después de aparcar la moto, se pusieron a dar un paseo.

-Suena bien, y no me vendría nada mal un té. ¡Parece que en el hospital lo único que saben servir es agua, comida que sabe a agua y comida que no sabe a nada!-Vio que Harry iba a interrumpir, y levantó un dedo para que se callase y le dejara hablar.- Chitón. No me vengas con que es lo mejor para mi organismo mientras estoy con las pociones, porque entonces te tiraré mi futuro té a la cara. Y me encargaré de que esté ardiendo. –Harry soltó una risa, ya que a veces echaba de menos ese humor tan típico de Draco.

-Estoy seguro de que eso va a pasar-Dijo, aún riéndose, y la mirada de odio que claramente estaba ocultando una carcajada que le dirigió Draco le hizo reírse aún más. Draco, finalmente, también se rió, y Harry se quedó maravillado con su risa. Dudaba que alguna vez le hubiese visto reír de verdad, soltando esa risa casi melodiosa que… espera, estaban atrayendo la atención de la gente de alrededor. A lo mejor deberían seguir andando…-Draco, creo que deberíamos seguir andando, a no ser que te quieras quedar sin tu té.

-Por encima de mi cadáver. Vamos, Potter, quiero mi té, y otro para tirártelo encima.

-Jooo… Y yo que creía que ibas a decir que el otro té iba a ser para mí.-Contestó Harry, con un puchero, después de seguir andando hacia la cafetería.

-A lo mejor, si te comportas bien, te ganas una taza y todo. Y si pagas tú, por supuesto.-Contestó Draco, divirtiéndose con la situación. Lo que necesitaba ahora mismo era algo con lo que distraerse, y Harry estaba ayudándole mucho.

Una vez sentados en una mesa en la terraza de arriba que eligió Draco (por supuesto), y pedidos sus tés, Draco preguntó algo que tenía mucha curiosidad en saber desde que Harry lo mencionó.

-Oye, Harry, ¿a qué te referías con que no tuviste muy buenas experiencias en apariciones antes de sacarte el carné? Comprendo que te despartieses alguna vez, suele pasar cuando estás aprendiendo, pero eso no suele parar a nadie.

-A ver, aparecerme, me aparezco, pero sólo cuando es estrictamente necesario. Tampoco es que le importe a mucha gente, todos dan por hecho que el "Gran Harry Potter" tiene el carné de aparición y no es un peligro para los transeúntes normales.-Contestó Harry, haciendo énfasis en su nombre.-Pero no me refiero a desparticiones. La verdad es que el Gran Harry Potter es un inútil a la hora de desaparecerse, y que sí es un peligro para la seguridad pública. He estado a punto de matar a alguien por aparecerme donde estaba de pie, o incluso sentado, además de que cuando he hecho aparición conjunta, al final del proceso no se podía llamar igual, ya que había perdido a la persona a la que estaba apareciendo. Todo eso, sumado a que la sensación tampoco es muy agradable, me hace preferir viajar en moto o en escoba. ¿Sabías que mi moto es voladora? Ahora mismo no tengo esa función en uso, pero si quieres, un día nos vamos a algún sitio vacío y te lo enseño.

El tiempo pasó rápido para ambos chicos, y pronto se encontraron con que tenían que estar en diez minutos en la oficina del abogado. No había mucho trayecto hasta ahí, pero nunca se sabía lo que podía pasar con el tráfico a esas horas…


¿Comentarios? ¿Críticas constructivas? Todo eso, en un review, gracias :) En el siguiente capítulo probablemente veamos la visita al abogado y sus consecuencias. ¿Os gustaría que María fuese asquerosamente rica y que le hubiese dejado todo a Draco? ¿O que sus únicas posesiones fueran su casa y sus pocos ahorros y cuando Draco estaba ordenando sus cosas se encontrase algún intrigante misterio? Aprecio mucho vuestros comentarios :)