Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.
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No interrumpir
Pasaron dos cosas durante el camino de regreso a la casa. Rosalie no soltó mi mano en todo el trayecto y Edward no aparto la vista de mí. El sabía lo que yo planeaba, no me quedaba la menor duda.
Los días que siguieron al incidente del bosque fueron todo menos tranquilos.
Había intentado salir de la casa sin que nadie lo notara en varias ocasiones, pero de alguna manera Edward se las arreglaba para frustrar todos mis intentos. Al principio me fastidiaba que cada vez que yo me acercaba a una puerta o ventana, el apareciera de la nada con algún absurdo pretexto para distraerme, aunque luego de varios intentos comencé a tomarle el lado divertido a la situación. Era un macabro juego del gato y el ratón, si él no me atrapaba me escaparía de la casa para acabar con el primer humano que me topara. Incluso me justifique pensando que si eso llegara a suceder el culpable seria Edward y no yo. Lo que me consternaba era que parecía que no había puesto a nadie más sobre aviso, pues ninguno me vigilaba como él lo hacía.
Para mi sorpresa Rosalie no había desistido en la idea de las clases, sino todo lo contrario, se empeño en que iniciáramos el lunes justo como había dicho. Así que en las mañanas ella y Edward se turnaban para ponerme al corriente. Era asombroso lo fácil que me resultaron las clases de aritmética con Edward, hacer cálculos era maravillosamente rápido y lógico ahora, de una forma que no lograba entender.
Mientras tanto en las clases de lenguaje, todo era muy diferente. Por mi, Rosalie podría estar hablando en ruso y jamás lo habría notado. Concentrarme con ella alrededor era un reto más allá de todas mis capacidades. Me limitaba a asentir, completamente consiente de no entender ni una palabra, pero fingía hasta donde era creíble. ¿Quién podría poner atención en algo con ella tan cerca? Era más fácil repasar sus lecciones durante la noche en mi habitación. Lo bueno de todo aquello era que ahora Rosalie me hablaba. ¡Y vaya que hablaba! Cuando terminaba las lecciones y no tenía ningún compromiso se quedaba conmigo y me contaba cualquier cantidad de cosas sobre moda, películas y autos, era claro que le encantaban los autos. No me había detenido a analizar el por qué del drástico cambio de su actitud hacia mí y francamente me tenía sin cuidado, lo importante era que ya no rechazaba conversar y yo podía estar más tiempo con ella.
Aun estaba experimentando las consecuencias del olor a sangre humana y estaba seguro que de no ser porque Carlisle había tomado la decisión de no regresar a casa hasta que nos hubiéramos alimentado bien, le habría arrancado a alguien la cabeza. Mi humor se estaba volviendo muy volátil, los cambios eran tan fuertes que había momentos en los que no me sentía como yo mismo. Agradecía cualquier compañía y que Rosalie estuviera cerca más tiempo era lo más parecido a un sedante que alguien me pudiera ofrecer.
Una noche, mucho después que las estaciones de radio terminaran con sus transmisiones, estaba sentado en una de las sillas del elegante comedor de los Cullen, no había estado ahí desde mi transformación. Tenía la cabeza enterrada entre los brazos y me dedicaba a ver cada veta de la madera, intentando refrenar las ganas que tenia de salir corriendo atreves del muro. Seguro no sería mucho esfuerzo.
-Hola.- dijo la hermosa voz de Rosalie.
Reaccione como si me hubiera gritado con un altavoz, me incorpore de un brinco y me quede como una tabla. Ella se sobre salto y me miro confundida. Definitivamente tenía que aprender a reaccionar más despacio, era como la quinta vez que la sorprendía de esa forma.
-Hola.- le respondí intentando no sonar tan torpe como me sentía.
-¿Quieres algo de compañía?-
-Me caería bien.- confesé, volviendo a poner los brazos sobre la mesa.
Ninguno de nosotros dijo nada por un largo rato, pero no me importo. El silencio no me hacia tanto daño con ella sentada a mi lado.
-Extraño dormir.- las palabras se me escaparon.
-¿En serio? ¿Qué más extrañas?-
-Mmmm… pues de primer plano salir, estoy muy cansado de estar aquí encerrado. Trabajar, me encantaba trabajar para la constructora, no sé, usar la fuerza para armar algo enorme puede levantar la moral de cualquiera.-
-¿Tu familia?- me pareció escuchar algo extraño en su voz.
-No tanto como ellos a mí. No fui un hijo modelo, sabes. Deje de verlos hace mucho tiempo y nunca me intereso volver a buscarlos.-
-¿Te gustaría ahora?-
-No. ¿Qué sentido tendría?- volví a mirarla.- Ellos siguieron con sus vidas, incluso antes de que yo me fuera casi todos tenían sus propias familias y preocupaciones. ¿A ti si?-
Ella guardo silencio y pensé que no era buena idea insistir. Después de otro rato me decidí a preguntarle algo.
-Dime algo. ¿Fui grosero contigo cuando hablamos por primera vez?-
-¿Por qué preguntas eso?-
-Porque no me dirigiste la palabra en dos semanas. Me imagine que te había hecho enojar.-
Ella me observó sorprendida, luego sonrió y negó con un movimiento tan dulce como su sonrisa.
-No exactamente, estaba intentando acostumbrarme a tu cara. Por eso te evitaba tanto, me dolía mucho verte.-
-¿Tan feo te parezco?-
-Claro que no, pero tu cara me recuerda mucho a alguien.- eso explicaba muchas cosas.
-¿Alguien bueno o malo?-
-Creo que bueno… y malo al mismo tiempo. Se llama…-
-No… -la interrumpí, me apeteció bromear con la situación.- No me digas. Así está bien, no me interesa saber el nombre tu ex novio.-
-El no es mi ex novio, es el hijo de una amiga…- guardo silencio y no pudo ocultar la tristeza en su rostro.
"¡Estúpido! ¡Estúpido! ¡Mil veces estúpido! Porque demonios tenias que mencionar al novio."
Pensé que ella se levantaría y me dejaría solo, pero no lo hizo. Decidí cerrar la boca, de cualquier forma no tenía ni idea de que decirle. No sabía cuál era el problema, si mencionara al hijo de su amiga o a su ex novio, me moría de ganas por preguntar pero no quería que se alterara. Me pareció ver que Rosalie tenía una pequeña lucha interna, luego de un momento fue como si tomar una decisión.
-Quiero contarte algo.- dudo un segundo y luego siguió. -Pero primero prométeme que escucharas todo hasta que termine.-
Estuve a punto de preguntar pero me mordí los labios y asentí sin dejar de mirarla.
-Antes que nada te pido disculpas. Es por mi culpa que estas atrapado en esta horrible existencia igual que todos nosotros, pero cuando te vi en el bosque de inmediato supe que no podía dejarte morir.- estuve a punto de interrumpirla, decirle que no se disculpara, pero solo pude apretar mas fuerte los labios para cumplir lo que acababa de prometer.-Mis razones fueron egoístas, yo lo sé y en verdad espero que algún día logres perdonarme, no solo por eso si no por además ser tan descortés contigo. Tengo que admitir que al principio me molesto mucho tu actitud, tomaste todo muy a la ligera, como si no te importara el hecho de que te quitamos… te quite la vida sin preguntarte. Tú no te enojaste, no te alteraste y mucho menos te fuiste. Simplemente no me pareció una actitud normal.-
Eso de quedarme cayado se estaba convirtiendo en un verdadero reto, pero deje que continuara, estaba siendo muy informativo.
-Así que te estaba evitando no solo porque me recuerdas a alguien, sino porque me enojaba la forma tan relajada con que lo estabas afrontando. Conmigo fue mi diferente, creo que aun no lo supero del todo y dudo mucho que algún día lo haga.-
-Entonces, si estabas enojada conmigo.- dije en tono triunfante y me percate de que acababa de interrumpir. "Bueno si ya interrumpiste, que valga la pena." -Perdón. Pero eso quiere decir que ya no estás enojada. ¿Verdad?-
-No, ya no, me parece que esa es tu forma de ser, es natural en ti. Ahora no puedo imaginarte reaccionando de otra forma.- me volvió a sonreír y yo le regrese el gesto, aunque seguro yo me veía como un completo idiota. De pronto se puso seria, imagine que continuaría con lo que me decía, así que me forcé a cerrar la boca de nuevo. -Hay algo más que quiero contarte, creo que es mejor que lo sepas por mí. Los demás vivieron una parte de eso conmigo-
Y ella me conto todo; sobre sus padres, sobre sus hermanos pequeños y sus amigas, los planes que quería cumplir. Y sobre Royce King. Sobre su compromiso, sobre sus amigos, sobre lo que le habían hecho. Mientras la escuchaba hablar una pequeña llama de ira iba creciéndome en la boca del estomago, no era como la furia cegadora que me atacaba a momentos, esta la identificaba bien. Era mía y no era provocada por mis extraños cambios de humor, era verdadera y pura ira, real como no podía recordar. Apretaba los puños conforme ella hablaba y si alguien hubiera sido capaz de meterme carbón en las manos le habría regresado diamantes. Cuando llego a la parte donde la dejaron tirada en la calle agonizando yo no pude contenerme más.
La habían lastimado, habían lastimado a MI ángel, nadie en todo el plante iba a tocarla y salirse con la suya. No mientras yo estuviera cerca. Me levante de golpe y no me importo si esta vez la sorprendía como había hecho antes, la mire con el seño fruncido y le hable intentando modular mi voz.
-Sus nombres.- dije. Ella me observo confundida.- No importa, con el tal Royce me basta para empezar.-
Me di la vuelta y salí del comedor, escuche a Rosalie levantarse de la mesa y a los demás bajar por las escaleras, pero no me importo. Yo ya estaba en la puerta y la tire de un puñetazo. Salí caminando a grandes y pesados pasos. Rosalie me alcanzo y se paro delante de mí bloqueándome el paso.
-¿Se puede saber a dónde crees que vas?- exigió golpeándome con el índice en el pecho.
-Oh… Pues solo a matar a un par de bastardos.- conteste y la rodee con un movimiento.
-Te dije que escucharas hasta que terminara.-
-Te digo que en estos momentos sinceramente no me importa.- le di la espalda, completamente aliviado de que aparentemente ningún Cullen me estuviera siguiendo. Estaba cruzando la línea de los arboles cuando ella hablo de nuevo.
-¡Emmett, demonios, déjame terminar! Ya están muertos. ¡Yo los mate!-
Me congele en el momento. No podía creer lo que acababa de escuchar y por un segundo me pregunte si los vampiros podían tener alucinaciones. Me di la vuelta muy despacio y la vi ahí, parada a la mitad del jardín, con el seño fruncido y resoplando de enojo, absolutamente arrebatadora como siempre.
-Tu… ¿Qué?-
-No lo voy a repetir.-
-¡Podrías haber empezado por ahí!-
-Que maravillosa forma de comenzar una conversación: "Hola. Sabes, cometí cinco asesinatos..."-
-¿Qué esperabas que hiciera? Que me quedara sentado tranquilamente mientras me lo contabas.-
-No, esperaba que me dejaras terminar de hablar.-
-No hay forma de que me quede escuchando eso sin reaccionar. ¡¿Qué no ves que me gustas demasiado?!- me di la vuelta y propine un golpe al roble más cercano. Se bamboleo y lo tome entre mis brazos antes que cayera al suelo, lo apreté hasta que no abrazaba más que astillas tan largas como piernas.
Necesitaba sacar toda la ira que se me había juntado en el estomago y a la que, ahora, se le sumaba frustración. Jamás sería capaz de poner a aquellos malditos desgraciados en su lugar simple y sencillamente porque ya estaban tres metros bajo tierra. Ella se había encargado y a pesar de que me hizo feliz la idea de que los patanes se hubieran llevado su merecido, estaba molesto por no haber sido yo el que lo hiciera. Yo quería protegerla, quería sentirme útil al menos haciendo eso. Había perdido esa oportunidad, una oportunidad que jamás tuve, una oportunidad que no me pertenecía. Una responsabilidad que llevaría gustoso con tal de verla feliz.
Lo prometí en ese momento, no perdería otra oportunidad nunca más.
Yo sabía que los arboles no tenían la culpa de nada, pero eran ellos o personas y de momento no tenía ganas de debatirme en otra pelea con la familia. Para cuando logre dominarme el sol comenzaba a despuntar y el jardín de los Cullen ahora tenía una nueva zona despejada de arboles.
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Nota de Autora: Perdón, perdón, perdón me tarde los años del universo en actualizar pero sufrí de un terrible tapón creativo. En fin, que espero que les haya gustado, no estoy del todo satisfecha de algunas cosas pero ya no podía retrasarlo mas y este es el resultado. Soy de la idea que en un principio Rosalie podría haberse molestado por la forma de ser de Emmett (hay que admitirlo, sus personalidades son totalmente opuestas) pero lo importante es que Rose no le quitara los ojos de encima a Emmett y que poco a poco lo conozca y lo aprecie por quien es. Me imagino que tuvieron que platicar de muchas cosas y Rose tendría que sentir algo por Emmett antes de contarle al menos una parte de su historia. Además seguro Emmett querría matar a esos tipos (Y quién no? Hasta yo quiero matarlos!). Hasta aquí, los espero la próxima donde habrá un par de momentos emocionantes (ya verán a que me refiero).
Los reviews no son una causa de cáncer, siéntanse en libertad de mandarme algunos n.n. Saludos
