Sí, sí, es martes, no me he vuelto loca, pero he estado preparando Halloween todo el fin de semana y no me dejó casi tiempo para escribir. ¡Vamos de banda de rock zombie! Sí, y eso ha sido un patético intento de desviar la atención a la falta de capítulo del domingo. Lo peor es que me voy de puente y aunque, probablemente sí que pueda escribir, no sé si tendré internet. Así que, disfrutad, que este capítulo añade mucha más miga a la historia y atiende una petición de la encantadora liziprincsama


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 18: EL TESTAMENTO

-¿Señor Malfoy?-Preguntó la recepcionista, una mujer que rondaba los 50 años y parecía haber pasado ahí más de la mitad. Draco asintió, mirando a su alrededor. El bufete de abogados parecía más lujoso de lo que se esperaba de una mujer como María, con alfombras de gran calidad que sólo recordaba haber visto en su niñez y juventud en Inglaterra y arañas de cristal colgando del techo. Los muebles, de inspiración victoriana, también parecían bastante caros... Y, que él recordara, María siempre había sido una mujer muy modesta y no con demasiadas riquezas, aparte de su pensión y de lo que le pagaba Draco de alquiler todos los meses.-Y usted es...-Preguntó de nuevo la señora, con aire aburrido. La indiferencia que mostraba le resultó a Draco bastante poco profesional, aunque suponía que ese no debía ser un trabajo muy divertido.

-Harry Potter. Vengo a acompañarle, yo concerté la cita que tenemos con el señor Ventura mientras el señor Malfoy estaba en el hospital.-La recepcionista asintió, y les indicó que se sentaran en unos sofás que había junto a una mesa de café. Harry, que llevaba fijándose en la reacción de Draco desde que habían entrado, se dirigió a él en cuanto estuvieron sentados.-Impresionado, ¿verdad? A mí también me pareció que éste no era un lugar en el que María dejaría su testamento, de hecho, yo me esperaba una notaría. Los que no somos ricos normalmente arreglamos los testamentos ahí, ¿sabes?-Harry parecía haberse olvidado del pequeño detalle de que él era ahora mismo mucho más rico que Draco, pero éste lo dejó ir. Draco asintió y dejó que siguiese hablando.-Pero incluso hablé con el abogado en persona cuando llegué aquí y me confirmó que había sido el abogado de María desde que ella recibió su herencia, tiempo atrás, y que la firma había llevado los testamentos de su familia desde que abrió.-Draco se quedó un poco descolocado con eso. ¿La familia de María, asociada con una firma de abogados conocida?¿María, con herencia? Alguna vez, Draco habría jurado que hasta estaba pasando malos momentos económicos. ¿Qué significaba todo eso?-Creo que te lo aclarará todo él, cuando estemos dentro. A mí no me quiso decir nada más que eso.-Draco asintió, un poco descolocado y mareado. Estaba bastante alterado, y teniendo en cuenta que acababa de salir del hospital, no parecía muy buena idea tener un día movidito. Irse tampoco parecía muy buena idea, parecería un cobarde y sólo serviría para posponer la visita.

-¿Señor Malfoy? Ya puede entrar.-Indicó la recepcionista, levantándose y abriendo una puerta a su derecha.-El señor Ventura le está esperando.-Draco se levantó y, seguido de Harry, entró en la habitación que le habían indicado. Allí había un hombre dándoles la espalda, de pie junto a una mesa con una cafetera y unas cuantas tazas. El despacho estaba decorado de una manera similar a la sala de espera, con un gran ventanal detrás del enorme escritorio de caoba. El señor Ventura se dio la vuelta, y reveló a un hombre bastante mayor, bien vestido y con cara de cansancio.

-Pasen, señores. Señor Malfoy, ¿qué tal se encuentra? ¿Recuperado? Señor Potter, me alegro de volver a verle.-Dijo amablemente, acercándose a darles la mano. -¿Quieren un café? Estaba a punto de hacerme uno.

-No, muchas gracias, pero acabamos de tomar un té.-Contestó Draco, mientras se dirigía a las sillas que había delante de la mesa, mientras que el abogado se acercaba a la máquina y la encendía.-Estoy bastante mejor, pero aún me siento un poco descolocado. La verdad, todo lo que ha pasado estos días ha sido bastante chocante.-El señor ventura asintió desde el lugar en el que estaba la máquina de café. Parecía bastante en forma para la edad que aparentaba, y sin duda con ganas de más, lo que sorprendió a Draco. Todos los abogados a los que había conocido estaban bastante amargados y con ganas de jubilarse.

-Es un placer volver a verle a usted también, señor Ventura.-Dijo Harry educadamente, sentándose junto a Draco. La máquina de café emitió entonces un pitido, y llevándose la taza con él, el abogado fue a sentarse a su mesa.

-Bien, no creo que estemos aquí para evaluarnos visualmente y parecer amables, así que vayamos al grano. Señor Malfoy, señor Potter, voy a hacer un hechizo de privacidad a esta habitación para que nada de lo que hablemos salga de aquí, ¿de acuerdo? Si no es así, les invito a salir y ya diré que no ha aceptado el testamento y se lo daré al pariente más cercano.-Draco, asintió de manera mecánica, aunque a Harry se le puso una cara de sospecha.

-De acuerdo.-Contestó éste, después de unos segundos de silencio.

-Bien, el primer punto ya está despachado. Pasemos al segundo, los orígenes de María. Como seguramente haya detectado, María era muggle, al igual que sus padres, pero su abuelo y el resto de sus antepasados pertenecen a la comunidad mágica, como nosotros. Eso nos deja con un abuelo con la única descendencia de un hijo squib que encima, se casa con una muggle, con lo que no es una sorpresa que no haya ningún hijo mago en la siguiente generación. El abuelo, diciendo adiós a sus esperanzas de tener descendientes mágicos, dejó una herencia repartida por paraísos mágicos fiscales, tales como Pigfarts y Azkabán, y un testamento que sólo puede ser abierto por un heredero mágico, sea de su sangre o no. Y eso nos lleva a ti, Draco, ya que María te dejó lo que tiene, que en la parte muggle es poco, pero la mágica... es otro cantar.

No tengo muy bien especificado dónde está la fortuna, no está claro en el testamento y no quería investigar demasiado... podría llevarme a algún lugar no deseado. Pero usted, señor Malfoy, si acepta el testamento, debe asumir las consecuencias de ello. Yo tengo las condiciones de aceptar el testamento y una descripción básica de lo que incluye. Si quiere, le cuento lo que sé y puedo concertar una cita para dentro de un par de días y que me comunique su decisión.

-De acuerdo...-Contestó Draco, un poco inseguro de lo que implicaría pero decidido a averiguar más.

-Pues con eso llegamos al tercer y último punto de nuestra reunión hoy.-El señor Ventura sacó un papel de una carpeta que tenía en su mesa, y se aclaró la garganta.-Las siguientes condiciones deben ser cumplidas por el posible heredero o heredera para ser merecedores de la herencia:

Primera: Ser un mago, bruja o criatura mágica con comportamiento humano o semihumano.

Segunda: Haber cumplido la mayoría de edad tanto en el mundo mágico como en el muggle.

Tercera: Tener todas las partes de la llave que abre la puerta a la cámara acorazada de la familia en un lugar que deberá ser encontrado por el mismo heredero o heredera.

Cuarta: Hacer un manejo responsable de las propiedades que incluye toda la herencia durante el primer año de posesión de ella.-Draco se quedó un poco anonadado. La verdad es que no se había esperado algo como eso. EL abogado también parecía asombrado, no habría leído las condiciones antes. Harry, sin embargo, tenía puesta la máscara de serenidad y maquillaje que casi siempre le cubría su verdadera expresión, como Draco había descubierto después de un tiempo.-Bueno, señor Malfoy, en mi opinión... esto es un reto, que debe aceptar o rechazar. ¿Qué dice?-De la carpeta sobresalió la esquina de lo que parecía un sobre, mientras Draco pensaba en qué hacer, y se centró en eso durante su decisión.


¿Qué os ha parecido? ¿Introduce una buena historia o es para matarme? ¿Alguna idea para localizaciones de pistas? ¿De qué os vais a disfrazar en Halloween? ¡Gracias por soportar mis alteraciones de horario!