¿Se puede considerar domingo aún? No me matéis, sí, he tardado mucho, pero creo que me ha salido bastante bien... Es el capítulo más largo que he hecho de momento (sí, 100 palabras más que el segundo, pero para mí es mucho). Muchas gracias a los reviews, ¡me alegráis el día!


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 21: PRIMERA PISTA

Auferrent Summitate. Por lo que había aprendido en encantamientos sobre la formulación de ellos, básicamente decía "despegar". ¿Cómo no lo había pensado antes? No iba a ser tan fácil como abrir el sobre. Una mente muy slytherin debía de haber sido el señor del testamento, ya que no se le había ocurrido ni a él la posibilidad de que, simplemente, no se pudiese abrir.

-¿Lo probamos?-Preguntó, dirigiéndose a Harry. Éste se había quedado pensativo… ¿no sabía lo que decía el encantamiento? Sabía que no había sido muy buen estudiante, pero que no supiese ni eso… -¿En serio no sabes lo que pone?-Soltó con una risa-Pensé que atenderías más en clase… -Harry se puso rojo otra vez. No debería ser legal que alguien sea tan adorable cuando se sonroja. ¿Qué ha sido eso? Cállate. –Significa algo parecido a despegar. No soy un experto, pero cualquiera diría que es para abrir el sobre…

-Sí, es verdad, claro. No creo que sea una buena idea, aquí en público… Ya nos ha demostrado que hay magia involucrada sólo para abrirlo, imagínate lo que puede haber dentro. Creo que lo mejor es que vayamos a un sitio más… cerrado, ¿sabes? –Draco asintió, y comenzó a levantarse.

-¿Tu casa o la mía? –Harry se volvió a poner rojo. ¿Cómo lo hace? Es imposible ponerse rojo tan rápido. Como si tú lo supieras. Eres la persona más fría del mundo. Somos la misma persona, estúpido. ¡Calla!

-Em… C-creo que la mía es mejor, tengo protecciones y eso. Doy por hecho que tú aún no tienes, ¿no? –Draco negó, y Harry se levantó también y se dirigió a la salida. –Pues la mía, entonces. Tenemos que ir andando, pero no está muy lejos.

Cuando llegaron a la casa de Harry, Draco se volvió a sorprender por lo bonita que era. Reflejaba perfectamente la personalidad de Harry, oscuro por fuera, cálido por dentro. Se la encontró bastante más desordenada que la otra vez que fue, con envases de comida rápida en la mesa del salón, una arrugada manta encima del sofá, platos sucios en el fregadero…

-Siento el estado de mi casa… últimamente no he pasado mucho por aquí y no he tenido tiempo de limpiar. –Sacó la varita e hizo un fluido movimiento con el que la basura se metió en la bolsa, la manta se dobló y los platos se comenzaron a lavar. Todo parecía más brillante de repente, más limpio. –Los hechizos de limpieza de Molly son muy eficaces, me han salvado el culo más de una vez. –Draco se sorprendió por la manera en que Harry dijo eso, con tanta soltura, pero decidió ignorarlo y seguirle hasta el sofá, sentándose a su lado. Muy a su lado, pensó con una sonrisa.

-Bueno, acabemos con esto. –Dijo, sacando su propia varita junto con el sobre. Ese día sí que se la había llevado, por si acaso. -Auferrent Summitate. –El sobre emitió una ligera sacudida encima de la mesa y volvió a su lugar. Draco, ansioso, alargó la mano para cogerlo y levantó la solapa, esta vez sin problemas. Cogió el pequeño trozo de pergamino que había dentro, sin estar muy seguro de si quería saber su contenido o simplemente dárselo a Harry y que lo arreglase él. Harry debió de ver la duda en sus ojos, o el ligero temblor de sus manos, pero soltó suavemente el sobre de su agarre y cogió la carta de dentro.

-Acordamos que la leería yo primero, ¿cierto? –Preguntó Harry, con una mirada interrogante. Draco asintió, y Harry se sumergió en el contenido. Al cabo de un minuto de intenso escrutinio al papel, Harry levantó la cabeza. –Es bastante simple. Dice que vayamo… vayas al ministerio de Magia y golpees una piedra con la varita. Que allí habrá más instrucciones. Raro, ¿no? –Draco asintió, y le quitó el papel a Harry, que le miró un poco ofendido.

"Ministerio de Magia de Santander. Muro principal, desde la derecha, 5º, desde abajo, 23º. Golpear con la varita tres veces. Más, allí."

-Sí que es raro, sí. ¿Vamos allí? Cada vez me está entrando más curiosidad con este asunto, nunca sabes lo que va a pasar… hace tiempo que no hacía algo fuera de la rutina, por divertirme, algo… arriesgado. Estoy seguro que seguir papelitos para ti es tan normal como dar un paseo por la playa de la mano, -¡¿Por qué se pone rojo siempre?!- pero no sé… es divertido.

-Si tú quieres… Es tu testamento, al fin y al cabo, yo estoy de apoyo moral.

-Nah, tonterías, tú estás dentro de esto tanto como yo. Venga, ¿eso es un sí? –Harry asintió, a lo mejor un poco demasiado entusiastamente, pero a Draco no le importó. ¡Que empezase la aventura!

Cogieron la moto de Harry por mutuo acuerdo, porque a lo mejor la pista del Ministerio les llevaba a otra aún más lejos, y no les apetecía tener que volver a por ella si se diese el caso. Cada vez que entraban al barrio mágico de Santander a Draco le recorría un escalofrío, por volver a un sitio al que pertenecía, y que le llenaba de felicidad. Por eso, cuando Harry aparcó la moto en el otro lado del arco, Draco ya había empezado a sonreír.

-¿Por qué sonríes? Da un poco de miedo, la verdad. No es normal estar sonriendo tanto cuando estás persiguiendo un testamento. –Draco se encogió de hombros, y caminó hacia el arco.

-No sé, simplemente… esto me hace feliz. Estar de vuelta. –Harry asintió, y entró detrás de él. Harry dirigió la marcha desde entonces, enseñándole a Draco pequeños sitios y tiendas que había en el barrio, una tienda de escobas, este pub, la sastrería… Draco seguía sonriendo, incansablemente.

-Se me ha ocurrido que podíamos comer, antes de buscar la siguiente… parte. He oído que ese restaurante de ahí sirve una quesada deliciosa, y me encantaría tomar algo caliente antes de seguir. ¿Qué dices? –Draco asintió, escuchando el rugido de su estómago, que eligió el momento más oportuno para quejarse.

-No estaría nada mal, tengo bastante hambre… Es tarde para comer, nos debemos de haber distraído mucho.

Entraron a la copa rota, el restaurante que había señalado Harry, y se sentaron en una mesa para dos que les indicó una camarera. Era un local bastante hogareño, que recordaba a Draco un poco de la cocina de María… mal pensamiento. Céntrate en la decoración. Vigas de madera robusta en el techo, suelos de la misma madera, paredes de un amarillo claro muy agradable, manteles de cuadritos… No el sitio ideal para una cena romántica, pero acogedor de todas maneras. La camarera les trajo dos menús y se fue rápidamente, a hablar con una compañera en ese tono agudo e irritante que sólo las chicas jóvenes tienen. Después de un diálogo interno con su estómago, que quería un filete, y su cartera, a quien le apetecía más una ensalada casera, ganaron unos huevos fritos con bacon, que satisfacían a los dos en cierta medida. La conversación con Harry fue fluida y agradable, hablaron de cosas banales y sin importancia, evitando temas como María o el testamento. Harry se enteró de qué había hecho Draco después de la cárcel, ya que lo último que supo sobre él fue un pequeño artículo de Skeeter (nombre que pronunció como si estuviese escupiendo la poción crecehuesos) en el que decía que cómo dejaban salir a escoria como él de la cárcel. Draco se enteró que poco después de que se exiliara a España, había habido un gran revuelo en el Ministerio y se arreglaron los fondos públicos, los fraudes y las corrupciones (en parte con la ayuda de Hermione Granger, le explicó Harry orgullosamente), y se instaló un sistema de cobro de impuestos y donaciones que impedía que familias ricas y antiguas tuviesen más peso en la política que su representación en el Wizengamot, ya que las donaciones ahora tenían que ser anónimas. Draco le contó a Harry lo poco que le había pasado mientras estaba en España, ya que se había centrado en sus estudios y su trabajo para no distraerse y caer en una depresión. Casi sin darse cuenta, la comida pasó y se tuvieron que ir, en busca del siguiente trozo de pergamino.


Muahahahaha... se están enterando de cositas el uno del otro, me suena interesante ;)
La verdad es que me parece que la razón por la que Harry se pone rojo tan a menudo es porque quiero que alguien refleje lo que nos pasa a las personas tímidas como yo que se ponen rojas a la primera de cambio... ¡es horrible hablar en público! Faltas de ortografía y parecidas, dejadme un review con la criminal, porque es tarde, estoy cansada y no sé si está todo correcto. Bueno, corto ya, que me tengo que ir a dormir. ¡Cada vez que recibo un review un gato ronronea para ti!