Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.
-o--o--o--o--o--o--o--o-
Decisión
El viaje de regreso a casa fue silencioso, a excepción de los comentarios alegres que Esme intentaba usar como pretexto para conversar, casi no hablamos. Aunque me hubiera encantado dar un discurso maravilloso sobre lo feliz que estaba de regresar y lo apenado por haberme marchado, solo lograba pensar en tonterías y me pareció que Rosalie no estaba de humor como para eso.
Entrar en el jardín me provoco una sensación de alivio. Aun era de noche pero para mí fue como si la casa entera brillara. Estaba justo como la recordaba, con la única excepción de que la mecedora que yo había hecho se encontraba en el pórtico de la casa y no en el área de trabajo donde aun estaban todas las cosas que había fabricado con los arboles que arranque. Era como si me hubiera marchado un día atrás y no un mes. Me acerque y toque la mesa jardinera a la que aun le faltaban algunos detalles para estar terminada.
-Rosalie no nos dejo mover nada.- hablo Esme a mi espalda en un tono bajísimo.- Dijo que ella quitaría tus cosas, pero no lo hizo, creo que te estaba esperando.-
Lance una rápida mirada a Rosalie. Ella había seguido derecho sin detenerse hasta sentarse en la mecedora del pórtico y prácticamente abrazaba el respaldo dándonos la espalda.
-Es bueno tenerte de regreso.- Esme puso su mano en mi hombro.- Ahora, por favor, termina lo que empezaste.-
Luego de eso Esme entro en la casa y pude escuchar que hablaba en voz baja con alguien, claramente Carlisle y Edward, aunque no los escuche contestar nada. Después de un instante el piano de Edward comenzó a sonar.
Aunque no lo necesitara respire profundo y me acerque al pórtico con cautela. No tenía idea de que esperar. Me senté en el primer escalón lo más cerca de Rosalie que pude y guarde silencio esperando que ella dijera algo. La mire de reojo y vi que seguía dándome la espalda.
-Gracias por guardar mis cosas.- comencé, ella ni se inmuto. Espere otro minuto y seguí hablando.- ¿Sabes? Cuando era niño, mi padre se perdía por días en las cantinas del pueblo. Cada vez que regresaba le prometía a mi madre que nunca volvería a hacerlo y volvía a hacerlo en menos de dos semanas. Me jure que jamás haría pasar por lo mismo a nadie, pero hay un pequeño problema…-
La mire de nuevo y me sorprendió ver sus ojos fijos en mi.
-No sé si pueda hacer algo así, al menos no sin ayuda.-
Escuche la madera de la silla crujir mientras Rosalie comenzaba a mecerse muy despacio. Volví a mirarla y de nuevo me daba la espalda.
-Se que estas molesta. Y me merezco tu enojo, pero en verdad quisiera un poco de ayuda para poder quedarme cerca.-
-Dile a Edward.-
Escuche que la música del piano se aceleraba un poco. Reí sin ganas.
-Dudo que Edward sea la solución a mis problemas.-
-Busca a quien conmover con las historias de tu familia. Yo no tengo ganas.-
Se levanto de la mecedora como un bólido y paso detrás de mí con dirección al bosque. Me moví por puro reflejo y la atrape por la muñeca antes de que se alejara. Se quedo muy quieta, se volvió para fulminarme con la mirada y ver su mano atrapada por la mía.
-Suéltame.- exigió.
-No te vayas.-
-Suéltame ahora.- su voz fue casi un gruñido.
-Te necesito.-
Rosalie me miro sorprendida. Yo afloje mi agarre y tome su delicada mano entre las mías.
-Lamento mucho haber herido tus sentimientos, no era mi intención, pero no pude contenerme y luego temí tanto haberlos decepcionado que no tenía valor para volver. Regrese porque quería disculparme con todos, pero por sobre todo regrese por ti. Si me dices que no quieres volver a verme me iré y no volveré nunca, si no, por favor ayúdame.-
-¿Cómo puedes decirme esas cosas? Soy la persona menos indicada para eso.-
-No, eres la indicada, yo lo sé.-
-Ni siquiera sabes lo que yo pienso. ¿Qué no te importa?- sonaba ofendida.
Analice su rostro un segundo. Ella había dicho algo que yo no me había detenido a meditar. No sabía lo que pensaba de mí, ni si le agradaba lo suficiente como para poder pedirle que me ayudara de esa forma. Rosalie sabía que me gustaba, pero yo no sabía si ella sentía algo más que simpatía hacia mí. Una cosa era ser "dulce" y otra muy diferente pedirle que me soportara todo un año. Mis esperanzas se fueron al suelo. Como había sido tan tonto como para imaginar que ella se fijaría en mí de la forma que yo esperaba.
Estaba sin palabra, no sabía que contestarle, baje la vista y note que su mano aun estaba entre las mías. La pregunta se me apareció en la cabeza y casi no encontré el valor para dejarla salir. Pero tenía que saber, incluso si la respuesta no me gustaba.
-¿Y qué es lo que piensas o sientes… sobre mí?-
Escuche que Edward tocaba algo más bajo.
"Es una dama, por supuesto que no quiere ser grosera, no te va a contestar."
-Todo el mes esperándote…-hablo de pronto y me tomo por sorpresa. -buscándote a diario, preguntándome si te habías enfadado por como actué esa mañana y cuando te encuentro resulta que mataste a tres humanos y temías volver por como reaccionaríamos. ¿Qué clase de escusa es esa?-
-Bueno yo…-
-Y lo peor de todo es que aun dudas de lo que siento por ti. ¿Qué no notaste nada durante las clases? ¿No sabes reconocer cuando alguien te coquetea?-
"Aparentemente, no, pero estaba distraído."
Ahora el piano era más lento, pero aun así muy alegre.
-Fueron cuatro.- repuse luego de reponerme de la sorpresa.
-¿Cuatro qué?- parpadeo confundida.
-Humanos… fueron cuatro los que…-
-¡No me importa si fueron 25! Si vuelves a marcharte de esa forma, ni te molestes en volver. No quiero tener que pasar por esto otra vez, estaba preocupadísima por ti y si en verdad quieres que te ayude tienes que prometerme que te quedaras. Que te quedaras conmigo.-
-Hasta el fin de los tiempos, si es lo que quieres.-
-Lo que quiero, no, lo que los dos necesitamos. Así que para que esto funcione, solo se me ocurre una cosa.-
Sentí su mano que tomaba la mía y de nuevo ese maravillosos sentimiento de felicidad me inundo. Su agarre fue firme y comenzó a caminara de regreso a la casa sin mirarme y sin soltarme. Yo la seguí sin protestar. El sonido del piano se detuvo y pude ver la cara de asombro de Edward mientras entrabamos a la casa y nos dirigíamos hacia las escaleras. Subimos y alcance a ver a Carlisle asomar la cabeza desde su despacho, apenas me dio tiempo de saludarlo con la mano pues Rosalie no se detuvo hasta que entramos a una habitación en la que jamás había estado.
Un espejo de cuerpo completo, un enorme ropero que se adentraba en la pared junto a la puerta de un pequeño baño, una cama con dosel, un par de libreros y un sofá con cojines. Me tomo un instante asimilar que aquella era la habitación de Rosalie.
Llegamos al centro de la habitación, ella me soltó y regreso al quicio de la puerta, cerró y puso el seguro, aunque sin duda eso no serviría de mucho si en verdad me lo proponía. Me miro mientras se recargaba en la madera de la entrada.
-Nos vamos a quedar aquí hasta que se te pasen las ganas de… lo que sea que te den ganas.-
Aunque en realidad no lo necesitara, trague tan fuerte que hasta Edward podría escucharme. Seguro lo hizo, por que lo oí reír y retomar su música.
-¿Qué quieres decir con "quedarnos aquí"? No es literal. ¿Verdad?-
-Nunca he dicho nada más literal.- sus ojos se cerraron un poco mientras hablaba.
Esto definitivamente se me había salido de las manos. Quería quedarme y algo de ayuda era bien recibida, pero quedarme encerrado en una pequeña habitación junto a Rosalie por los siguientes nueve meses sobrepasaba por lejos cualquiera de mis más locos sueños, de haber podido mis piernas estarían temblando.
o--o--o--o--o--o--o--o-
Nota de Autora: Perdón, perdón, perdón, me tarde casi más de dos semanas, pero he andado para todos lados. Mi intención era subir el capitulo la semana pasada, pero resulta que Robert Pattinson vino a México y yo fui a que me firmara mi libro de Crepúsculo, no me lo firmo pero lo vi a menos de 5 metros… si hubiera venido Kellan, me formo dos días antes. Pero volviendo al tema, no sé si la reacción de Rose me quedo bien, ya no logre darle tanta intensidad pero me gusta como esta, además cuadra bien para mis planes. Usar a Edward como incidental (sonido de fondo) fue divertido, lo voy a hacer más seguido. Este es el capitulo 11 (obviamente) y podría aventurarme a decir que quiero llegar como hasta el 15, pero a decir verdad se me ocurren cosas y cosas y yo podría seguir y seguir. La decisión final está en ustedes, mientras me digan que siga, yo sigo, si ya se les hace muy pesado veo como terminar (no digo que quiera terminar, solo quiero saber que opinan ustedes). En fin, ojala les haya gustado, déjenme reviews con su opinión. (Y disculpen si no conteste algunos reviews del cap. anterior, ya lo voy a hacer n_n)
