REEDITADA
Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
Resumen general: El tiempo no pasa en balde. Cada día transcurrido es una agonía constante, el saber que la vida que vives, es tan solo la más grande mentira. ¿Por qué el temor a decir la verdad?.
Sumary: A veces, la más grande mentira es negarnos la verdad a nosotros mismos…
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Viviendo Mentiras
(Living Lies)
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Por Ireth I. Nainieum
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Capítulo II
Como dos perfectos extraños
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"¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa!.
Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino."
-Ludwing Van Beethoven-
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Llegaron con apenas diez minutos de adelanto a la primera división. Renji se mostraba nervioso, ayer por la noche al regresar a la división recibió un mensaje por medio de una mariposa infernal; en la cual se le informaba de hacer acto de presencia en una reunión. Justo a la misma hora que había citado a su amigo. Eso lo había incomodado notablemente. Esperaba que no fuese aquello que se imaginaba.
―¿Renji?
Su voz lo saco de sus pensamientos.
―¿Y, ahora que hacemos?
Le dijo observando la gran puerta con la insignia de la división, la cual estaba cerrada.
―Hay que esperar a que se abra por sí misma, y nos de paso Ichigo –rasco su cabeza- ¿oye?... –lo miro de soslayo- lo de hace rato, yo… -se incomodo- debí, haberte dicho más y no solo el lugar donde esta Rukia –suspiro- verás…, yo…
Las puertas se abrieron e Ichigo ingreso precipitadamente a la sala. No se sorprendió en lo absoluto al vislumbrar a los Capitanes de la Sociedad de Almas. Dispuestos en dos filas, quienes brevemente observaron al Capitán de la Tercera División y a él mismo. Renji anduvo unos pasos más y se coloco entre las Capitanas Soi Fong y Unohana Retsu. Por su parte, él se posiciono al término de la fila, frente a Yamamoto Genryuusai. El anciano aclaro su garganta antes de hablar.
―Me alegra la puntualidad de ambos –se levanto de su silla- el día de ayer se le explico lo de su zanpakutō
Espero a que le respondiera.
―Si –miro al Capitán que lo trajo el día anterior- Ukitake san, me comento algo al respecto. Que hay una gran diferencia entre el morir realmente y el solo hecho de sacar mi alma de mi cuerpo –suspiro- que necesito concentrar mi poder espiritual, para volver a darle forma a Zangetsu
―Eso e cierto –le corroboro el anciano- eso sucede debido a las circunstancias en las que obtuvo su zanpakutō, quien a diferencia de los presentes tuvimos que pasar por un entrenamiento largo para desarrollarlas
Camino hacia él.
―Entonces será algo sencillo para mí –se afirmo- no puede…
―No será tan sencillo, a menos que logre una perfecta armonía con tu poder espiritual y tus emociones Kurosaki Ichigo –lo miro seriamente- la fluctuación de tus sentimientos puede serte un arma de doble filo
Se formo un silencio en la habitación.
―El día de ayer, le comente con brevedad acerca de ciertos planes para usted –se detuvo a tres pasos de él- dada su fuerza espiritual y sus notables habilidades –hablo con firmeza- se piensa hacer una notable excepción con su alma –suspiro hondamente antes de continuar- nadie ha deseado tomar la capitanía de la Quinta División –memoro- han sido esfuerzos infructuosos y la misma ha decaído notablemente con los años –golpeo con su bastón el suelo- Kurosaki Ichigo –lo llamo-
―Si…
―La Sociedad de Almas, la Cámara de los cuarenta y seis, y por la recomendación de prácticamente todos los Capitanes –respiro hondo- se le ofrece el dirigir la Quinta División
Desde que el anciano comenzó con su conversación, le surgió tontamente la idea. En ese momento se reprendió por lo absurdo que le sonó incluso en su mente, era más que obvio que no le darían jamás semejante responsabilidad, dada su naturaleza. No sabía nada de hadou ni mucho menos de bakudou . Tan solo el uso de su espada con la fuerza bruta, literalmente hablando. Lo miro con franca sorpresa.
―Yo… -lo miro de forma contrariada- creo que… -observo el resto de los presentes- ¿no es algo muy precipitado?...
El anciano negó con su cabeza y suspiro de forma cansada.
―Kurosaki –lo llamo amablemente- Inoue Orihime accedió al puesto de Teniente, en un intento desesperado por arreglar la división. Ha servido su ayuda, sin embargo…, aún les falta tener un líder que los guie
Algo en esas palabras lo enfadaron.
―¿Me la esta ofreciendo solo por mi poder? –comento receloso- ni a Uryuu ni a ella…
Fue interrumpido.
―A sus amigos, al momento de su arribo se les ofrecieron altos rangos –cerro sus ojos- sin embargo…, ellos pidieron pasar por la Academia antes, y aprender más sobre nosotros
―¿Por qué yo, no tengo esa opción?
―Porque ya hemos esperado mucho tiempo Kurosaki –se acerco más a él y lo tomo de los hombros- seré honesto con usted –suspiro- de haber estado otra División sin Capitán se la habría ofrecido, pera la Quinta es la única que nadie ha querido tomar –lo soltó- desde el final de la guerra
Camino hacia su asiento.
―Es un sitio donde el nombre de Aizen Sousuke, aún pesa entre sus miembros –se recargo en el bastón- por lo tanto un nombre con el mismo peso que el suyo, tendrá un gran significado para ellos
Ichigo miro al resto de los Capitanes, quienes seguían escuchado las palabras del Comandante General.
―Has logrado grandes cosas en el pasado –susurro- se que esto animará a los miembros –exhalo- y poco a poco podrán olvidarse del doloroso pasado, que una vez vivimos
―No todos podemos olvidar el pasado…
Exclamo en voz baja, Ichigo. Byakuya cerró sus ojos brevemente, Yamamoto lo miro de soslayo y el resto de los presentes sabían claramente a que venían sus palabras. Algunos bajaron la cabeza apenados y otros más se movían incómodos.
―Pero… -capto la atención de todos- si eso puede ayudar lo haré
Miro con firmeza al Comandante General, y estaba seguro que podría ser de utilidad.
―Gracias, Kurosaki Ichigo –tosió un poco- esperaremos unos días a fin de que su alma se acostumbre y pueda llamar nuevamente a su zanpakutō
―Entiendo
Golpeo el suelo, dando por finalizada su reunión con él.
―Puedes retirarte, Hanatarou lo espera fuera de la sala, para llevarlo a la salida de la Corte de los Espíritus Puros
Ichigo se retiro de la sala y por primera vez en mucho tiempo Yamamoto Genryuusai suspiro de forma relajada. Sobo sus hombros cansados.
―¿Qué ha sucedido Capitán Kuchiki?
Indago franco el anciano.
―Ha visto a Ume, señor
Yamamoto suspiro hondamente, se levanto una vez más.
―¿Ha pasado algo más?
Camino hacia la ventana y la abrió. Dejando pasar el sol y mirando a las calles de Corte de los Espíritus Puros. Instantes después vislumbro a los dos hombres el andar por el pasillo, hasta que los perdió de vista.
―No señor, tan solo la vio
―No creí que tuviese el valor suficiente de ir a la residencia de su familia –camino un poco y dejo que el sol lo cubriese por completo- no es algo que me imagine que haga –externo el longevo- es inusual
―Fue al mausoleo del Clan –aclaro el noble-
―¿Volvió a escabullirse Byakuya?
Inquirió Ukitake. A esa altura, era un rumor muy esparcido que la pequeña Ume solía escaparse de la residencia principal y pasar la noche en la tumba de su madre. Una acción que hacia años género la movilización completa de la guardia de la familia Kuchiki.
―Falta muy poco para su cumpleaños –hablo Shunsui-
―Y también, para el aniversario
Termino la frase Retsu, mientras sonreía con melancolía. Acto seguido se formo un pesado silencio.
―Esto no esta bien Capitán Yamamoto –exclamo con preocupación, el pelirrojo- Ichigo es fuerte y es capaz de aprender con rapidez –suspiro- pero, no esta preparado para esto –se tenso- sabemos todos que es bastante impulsivo. ¿Qué vamos a hacer cuando esos dos se encuentren?... –cuestiono- si…
―Renji –lo reprendió Byakuya- Kurosaki, también es un individuo que acepta sus responsabilidades
―Pero…
Lo miro con vehemencia no creyendo las palabras de su antiguo Capitán.
―Ashido e Ichigo, ellos… -externo el pelirrojo-
―Nada cambia el pasado Renji, eso es algo que por lo visto Kurosaki ya ha aceptado
―¿Y Ume?...
Hablo con preocupación el bermejo (1).
―Lo has visto esta mañana –lo miro- a pesar de todo, él jamás podrá sentir resentimiento alguno contra ella –cerro sus ojos- casi me atrevo a pensar que la protegerá a cualquier costo… -exclamo en un susurro-
Kurotsuchi chasco su lengua con molestia. Rompiendo la tensión del momento. Mucho a la alegría de varios.
―Son cuestiones que no deberíamos tratar en un lugar así –jugo con sus manos- deberíamos estar haciendo cosas más importantes ahora –los miro- que ponernos a hablar sobre tonterías
―Eso lo dices tu Kurotsuchi, porque no tienes nada por dentro
Expreso con sorna Zaraki.
―A mí también me preocupa la actitud que pueda tomar Ichigo –externo sinceramente el parchado- suele actuar impredeciblemente
Los murmullos estallaron en la sala, y de pronto estas dieron paso a discusiones entre los miembros presentes. Hasta que finalmente Yamamoto con un golpe en el suelo, silencio la sala.
―No negaré el hecho de esa posibilidad –los miro seriamente- sin embargo, debo pensar también en el bienestar de la Quinta División y en su futuro –camino hacia su asiento- si cualquier cosa pasa entre ellos, tienen mi permiso de usar la fuerza si es necesario
Una afonía.
―Pueden retirarse Capitanes
Pasaron algunos minutos en total silencio. Hasta que finalmente las puertas se abrieron dejando pasar a la Teniente de la Quinta División. Quien camino hasta detenerse frente al hombre que parecía dormir en su asiento.
―El Capitán Kuchiki tiene razón, Kurosaki kun jamás le haría algún tipo de daño a Ume –sonrió con tristeza- se parece demasiado a ella
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El camino a casa fue más largo de lo esperado. Su visita al mausoleo y luego la oferta fueron más de lo que pudo contener por un día. Prácticamente fue obligado a tomar el puesto. Sonrió con nostalgia, volver a Corte de los Espíritus Puros como Capitán, no era algo que hubiese planeado. Observo con cuidado la zona, por la que andaba. Una gran cantidad de almas iban y venían en sus actividades diarias. Se asombro al ver la escases de comida, al final recordó que la mayoría de los espíritus no la necesitaban.
―¡Pero miren quien esta aquí!
Anduvo con pasos apresurados hacia Ichigo, Jindabô el protector de la puerta del oeste. Lo tomo de la cara y lo examino con cuidado.
―¡ICHIGO! –lo soltó- esto es maravilloso –le dio unas palmadas- mira que escuche un rumor pero, pensé que eran mentiras –le sonrió- tu y aquí en definitiva
Le devolvió el gesto.
―Gracias, pero… -rasco su cabeza- uno no vive para siempre
―Ya lo decía yo que luces más viejo
―¡Nah! –lo miro- ahora me veo unos años más joven
Continuaron conversando sobre mil y un temas. Jindabô cuido de forma precisa cualquier tipo de plática que involucrase a Rukia, y eso le era sumamente complicado.
―Oye, Jindabô –miro hacia la Corte de los Espíritus Puros - ¿sabes dónde esta Kuukaku san ahora? –observo al corpulento hombre- tengo deseos de hablar con ella –exclamo vagamente- y charlar también con Ganju
―En el mismo lugar donde la viste por última vez, me parece Ichigo
Un largo e incomodo silencio.
―Gracias
Se alejo, minutos después arribo a su destino. Algo muy sencillo de ubicar su casa, dada la peculiar decoración de la misma.
―¡Dios!. Es igual de horrible que la primera vez…
Un gran golpe lo envió al suelo, obligándolo a callarse en el acto. Gracias a un fuerte puñetazo en las costillas, que silenciaron sus palabras. Mientras se recuperaba en el suelo, la mujer lo miraba despectivamente. No le gustaba que la criticasen por sus gustos.
―¡Tanto tiempo, idiota y es lo primero que se te ocurre decir!
Ella, seguía igual que la última vez la vio. Solo que ahora su vestimenta era de un azul índigo. Luego de tan ameno reencuentro, los dos ingresaron a la sala subterránea. Los criados trajeron algo de sake.
―Supongo que ya estas en edad de beber. ¿No Ichigo?
Él, le sonrió con picardía.
―Claro, Kuukaku san –le sirvió a ella y luego a él- ya no soy un niño –le bromeo- y hablando de críos –miro el recinto- ¿dónde esta Ganju?
Kuukaku bebió un par de largos y amargos tragos, antes de dar respuesta sobre el paradero de su hermano.
―¡Ese inútil anda fuera, pero ya vera cuando vuelva!
Musito malvadamente y un escalofrío recorrió el cuerpo de Ichigo.
―¡Ah!...
Miro la mujer a Ichigo, y esta luego suspiro de forma cansada. ¿Cómo empezar una conversación que no tuviese ese tema?. Y que sobre todo no pareciera que intentaba evadirlo a cualquier costo.
―¿Sabes?... –contemplaba el sake de forma aburrida- desde ayer, todo el mundo evita hablar sobre Rukia –la miro- es más…, esta mañana conocí a su niña –bebió un poco- es idéntica a ella… -miro el techo- ¿cuánto cambian las cosas?...
Hubo un largo silencio. En el cual no habían acciones o gestos que rompiesen la veracidad de sus palabras. Ella dejo su alcohol en el suelo y camino hacia Ichigo, lo sujeto firmemente del rostro y lo obligo a mirarla fijamente.
―Creemos que es doloroso para ti
Abrió sus ojos con sorpresa y luego se rió fuertemente antes las palabras de la mujer. Logrando con esto liberar su rostro.
―¡Cielos, Kuukaku san! –se limpio las lagrimas de sus ojos- ¿tan mala pinta tengo? –sonrió con melancolía- tan solo… -miro el suelo- pienso, ¿porqué las cosas acabaron así? –musito- solo quería hablar con alguien sobre eso –suspiro- pero, tal parece…
―¿Qué quiere saber? –se sentó frente a él y lo miro seria- ¿lo qué todo el mundo pensó cuando se dio la noticia? –hablo con rapidez- ¿qué si te traiciono por al tener una hija con otro hombre?..., ¿qu…
Alzo su mano y la silencio en el acto.
―Tan solo, si fue feliz…
Susurro al momento de levantarse.
―I…, chi…, go…
Lo miro con extrañeza. De todas las plausibles respuestas, esta era la última que pudo haber esperado escuchar de sus labios.
―Gracias, Kuukaku san por el alcohol –caminaba- salúdame a Ganju y dile que un día de estos lo visitaré –abrió la puerta- gracias por escucharme
Minutos después cuando Ichigo se hubo marchado, de un solo trago tomo el resto de la bebida del recipiente; para luego lanzar un sonoro grito. Lo cual la relajo rápidamente.
―¿Sabes una cosa Ichigo? –miro la puerta- Kuchiki Rukia nunca antes fue tan feliz, como cuando supo que sería madre –memoro- tenía una hermosa sonrisa todo el tiempo –se levanto- pero…, decirte eso –suspiro- sería desastroso para tu corazón –aclaro su garganta- ¿no, Yoruichi?
Abrió otra puerta y por ella ingreso un gato negro.
―Las cosas se complican Kuukaku –se coloco junto a la mujer- Ichigo tendrá problemas para invocar a su zanpakutō después de todo
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Una vez más llego al sitio donde arribo su alma. Maldita sea, su sentido de la orientación comenzaba a ser similar al de Zaraki. Exhalo de forma cansada, y luego miro con mayor atención la naturaleza que lo rodeaba. En su antigua ciudad, los espacios verdes estaban casi desaparecidos. La inmensidad del paisaje le era embriagadora y maravillosa. Cerró sus ojos y una fresca brisa recorrió su cuerpo, relajándolo y alejando la tensión del día.
Sin embargo, ese mágico momento fue interrumpido abruptamente por un par de gritos desesperados.
―¡JODER!. ¡NO OTRA VEZ! –vocifero- ¡USTEDES! –señalo al resto- ¡BUSQUEN POR EL ESTE DEL BOSQUE! –apunto al área- ¡LOS DEMÁS CONMIGO!
―¡SI!
Gritaron varios guardias, que pasaron despavoridos junto a Ichigo y al mismo tiempo lo empujaron bruscamente contra un par de matorrales. Todo paso tan rápido que no pudo actuar con velocidad, unos cuantos golpes a esos sujetos no habrían estado del todo mal. Junto a él los arbustos se movían de forma curiosa. Intrigado se acerco un poco más y con precaución los movió lentamente.
―¿Ume?...
L a pequeña alzo su rostro asustada, pero se relajo al observarlo a él, frente a ella. Sujeto con firmeza su mano, y lo obligo a colocarse a su lado. Y antes de que hablase, ella lo silencio ayudada de su peluche, el cual lo coloco sobre su boca; impidiéndole hablar.
―¡Silencio!
Miro por sobre la maleza con precaución. Ichigo estaba más que divertido por las acciones de la niña. Era completamente diferente a Rukia, mucho más segura al escapar. Cuando la recordó, sintió una punzada de dolor en su pecho.
―Ya se han ido –alejo el peluche- que bueno –suspiro-
―¿Te buscan?
Comento en voz baja, siguiendo el juego. Ella no respondió, y de una pequeña bolsa que cargaba saco un par de omusubis (1). Le entrego el primero a él y el restante fue para ella.
―Buen provecho
Comenzó a ingerirlo a grandes bocanadas. Intento ofrecerle a su muñeco, el cual negó.
―¿No te gustan los omusubis? –le dijo al verlo con la comida intacta- mi nana es buena cocinera –limpio sus manos- y por ese le pedí que me hiciera unos –le sonrió-
Por lo visto esperaba que se lo comiese, y en el fondo agradeció el gesto. Se estaba muriendo de hambre, literalmente. Ume se levanto y volvió a mirar por sobre la maleza.
―¿Huyes de casa?...
Indago curioso.
―Es que…
―¡CAPITÁN LA HE ENCONTRADO! –la sujeto Kiyone con firmeza y aliviada al hallarla- ¡CAPITÁN UKITAKE! –reitero- ¡CAPI...
―¡DEJA DE ARMAR ESCANDALO MUJER! –le arrebato a la niña y la examino- ¡SEÑOR ESTA BIEN! –se giro- ¡NO HAY NADA DE QUE PREOCUPARSE!
―¡ESO LO DIJE YO PRIMERO, MONO PARLANTE! –intento sujetar a la pequeña- ¡ENTRÉGAMELA! –le ordeno- ¡YO…
La discusión entre los oficiales continúo como de costumbre. Hasta que finalmente Jūshirō Ukitake llego, y suspiro de forma cansada como siempre; pero se detuvo en seco cuando lo observo.
―¿¡Ichigo?¡
Sus palabras detuvieron la discusión al momento. Los dos oficiales se giraron para observar a Ichigo, pálidos y sin poder articular palabra alguna. Gracias a esto, Ume logro soltarse el amarre y corrió detrás del mencionado. Se sujetaba con firmeza de su espalda, con desesperación. La mirada de Ukitake se ablando y camino lentamente hacia ellos. Se agacho e intento tomar a la pequeña, pero esta se aferraba más al varón.
―Están muy preocupados por ti, Ume –le informo- hay mucha gente buscándote –tomo el peluche del suelo- no deberías de preocuparlos de esta manera
Ichigo, la sitió temblar contra su cuerpo.
―Pero…
Las lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.
―Deja que ellos te lleven a casa –señalo a sus oficiales- tu tío y tu padre están muy consternados
Miro a Ichigo y su labio inferior le temblaba. Poco después, él le sonrió dulcemente y le hablo.
―Ve a casa Ume –acomodo su cabello detrás del kenseikan- te están esperando –acarició su mejilla con ternura- ya sabes que tu tío es muy huraño –le susurro- y te aseguro que esta muy preocupado
Ella le sonrió y se limpio los ojos. Tomo su peluche y camino hacia los oficiales.
―Si –afirmo con su cabeza- seguro que esta vez si se enoja
Corrió pasando a los representantes de la Décimo Tercera División.
―¡ESPERA!
Gritaron ambos horrorizados de que volviese a perderse. El crepúsculo daba inicio.
―Me voy a casa Ukitake san
Comenzó su andar, no queriendo iniciar una conversación con el Capitán.
―Tienes un gran corazón
Susurro al verlo alejarse.
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―¡ESO ES TODO SEÑOR!
Grito Sentarō en el recinto de la familia Kuchiki, poco después de entregar a la niña a sus parientes.
―¡ESO DEBÍ HABERLO DICHO YO! –le recrimino a viva voz- ¡FUI YO QUIEN LA ENCONTRO!
―¡MIENTES! –la señalo con el dedo- ¡FUE KUROSAKI ICHIGO!...
Guardo silenio de pronto, ante la mención del nombre. Y, se reprendió seriamente por dentro. Algo que su compañera mima pensaba amargamente en el momento. La tensión en la sala, se elevo de forma alarmante.
―¡Ume!
Se giro y contemplo a la pequeña en el rincón. Ella alzo su vista y observo a su padre, camino apenada hacia él y se aferro con desesperación al conejo de su madre.
―¿Me has escuchado Ume?
―Si –contemplaba el suelo- papá
―¡Mírame!
Le ordeno y la niña obedeció.
―¡No quiero que te acerques nunca más a ese hombre! –se agacho y la abrazo con fuerza- ¡prométemelo por favor hija! –susurro-
―¡ES ABSURDO SI FUERON AMIGOS UNA VEZ…
Sentarō silencio a su camarada y le negó con la cabeza. Debía detener sus palabras en ese instante.
―Si papá –abrazó con mayor insistencia al peluche- te lo prometo
―Nos retiramos –exclamo en voz baja- le diré al Capitán Ukitake, que Kuchiki dono, llego sana y salva a casa –comento con respeto- de la familia Kuchiki –hizo una reverencia para retirarse- ¿Kiyone? –la miro de soslayo- ¿Kiyone?
La mujer apretaba sus puños con ira.
―¡Kurosaki Ichigo no merece esto! –miro con odio, al padre de la niña- me retiro Capitán Kuchiki
Le hizo una reverencia y salió de la mansión. Seguida muy de cerca por su camarada, quien ahora se lamentaba la actitud de ella. Eso les traería problemas más tarde.
Kuchiki Byakuya era un mero espectador en su propia casa. Sus palabras no tenían validez en la vida de la pequeña, no al menos como el quisiese.
―Señor, se han retirado
Le informo uno de los criados. Byakuya se levanto y camino hacia Ume, la tomo suavemente de la mano y se la entrego a una recién llegada criada. Para prepárala para su siesta. Ambos hombres se quedaron en silencio. El noble regreso a su asiento, instantes después Ashido se coloco frente a él. Los dos se miraban fríamente el uno al otro.
―Kurosaki Ichigo será el ascendido al rango de Capitán –lo miro- y tomará bajo su cargo a la Quinta División –le informo- así… -un silencio- que cuando llegue el momento deberás mostrarle el respeto que merece –se levanto-
―No dice nada al respecto
Se puso de pie.
―¿Capitán?
―Ashido –murmuro fríamente- el pasado no cambia –le dio la espalda- deberías estar agradecido que él la encontrase –le abrieron la puerta- antes del anochecer, o habríamos pasado otra noche en vela
Salió del recinto dejándolo solo.
―El pasado –camino hacia el jardín- no cambia- alzo su mano e intento atrapar a la luna- ¿cierto Rukia? –luego miro el reflejo de la misma en el estanque- pero si el futuro…
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Byakuya ingreso en la alcoba de su sobrina. Y se sentó junto a su cama.
―¿Por qué Ume? –susurro- se que estas despierta
Ella se giro sobre la cama y lo miro con los ojos lloros. Para luego lanzarse a sus brazos y suprimir con fuerza sus deseos de sollozar. Él hombre acarició con ternura su cabellera.
―¿Por qué papá odia a ese hombre?
Exclamo en voz baja.
Byakuya suspiro, como explicarle a un niño un doloroso pasado.
―Son cosas de adultos –le exclamo-
―¿Es un mal hombre?
Se acomodo entre los brazos de su pariente, queriendo dormir en ellos. El noble sonrió gustoso de los actos de su sobrina, ella era tan tierna, tan similar a Hisana y tan diferente a su hermana.
―No Ume –le comento serio- es solo… -medito una respuesta- que no es amigo de tu padre
―Pero, era amigo de mamá –bostezo- eso dijo la señorita –acodo su cabeza- ¿verdad?
―Fue hace mucho tiempo
―¿Antes de que yo naciera?...
Su tío la acuno en sus brazos y espero a que ella se durmiese, antes de volver a colocarla en su cama.
―Mucho antes Ume…, -la creyó dormida y continuo hablando- él amo hace mucho a tu mamá –beso su frente- y aún lo hace hoy en día –se levanto- es alguien que se que te protegerá a costa de su propia vida
La miro unos instantes más y salió de su habitación. Poco después, ella murmuro antes de dormir.
―Kurosaki kun…
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Capitulo III
La sombra del amor
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Glosario
+ (1) Bermejo, sinónimo de pelirrojo
+ (2) Es un plato japonés que consiste en una bola de arroz rellena o mezclada con otros ingredientes. Suele tener forma 2triangular u oval, y a veces está envuelta en una pequeña tira de alga nori.
Notas de la autora: responderé algunas dudas, para aclarar mejor la historia. No todos los comentarios, solo los que han preguntado.
Uchiha Katze: hay unas cosas que no puedo explicar por el desenvolvimiento de la trama. La entrada no fue bloqueada Ichigo simplemente no fue. Lo de su entierro del alma y su Zanpakutō se explican en este capitulo. Renji llego al mismo tiempo que Byakuya.
SoofiXX: no realmente, el niño que esta dentro del periquito llega con su misma edad. Yo solo hice que Ichigo al momento de llegar fuese más joven. De ochenta y cinco años, habría sido algo extraño. ¿No te parece?.
MaryJu-chan: aquí cometí un error, o más bien falto una coma. Byakuya hacía la presentación de su sobrina a Ichigo. Sin embargo otros aspectos de la familia se explicarán en el siguiente capitulo.
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Nos vemos
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