LOOO SIENTOOO... Pero la falta de publicación esta vez no ha sido mi culpa. El estúpido del cargador de mi ordenador se me estropeó el viernes pasado... y no he podido recuperarlo hasta este fin de semana, prácticamente. Y os prometo que he intentado subir algo desde el móvil, pero después de pelearme con él durante varias horas, decidí darme por vencida y haceros esperar. Lo siento, muchísimas gracias por los reviews, las suscripciones y todo eso, OS QUIERO! Espero que os guste :)


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 22: EN EL MINISTERIO

-Vale, ya estamos aquí. ¿Qué decía la nota que hay que hacer? -Preguntó Draco, acercándose al muro y mirándolo atentamente. Tampoco es que no se acordara, es solo que… estaba seguro de que Harry no tenía la autoestima muy alta, por lo que le había contado y su actitud, y esperaba que no le abandonase en su pequeña, o no tanto, aventura por culpa de problemitas como ese.

-Eh… creo que decía que en este muro, había que buscar el quinto por la derecha-¿o la izquierda?-y… uno por abajo. Espera, ahora te lo digo. –Harry sacó la varita y un papel apareció en su mano. –Nos lo dejamos en mi apartamento… -Aclaró, sonrojándose de nuevo. Cómo es biológicamente posible, no me lo explico. –El quinto por la derecha y el vigésimo tercero por abajo. Venga, cuanto antes empecemos… -Miró a su alrededor, comprobando que la poca gente que había alrededor estaba ocupada de sus propios asuntos, en vez de en ellos. –Menos sospechas levantaremos. A ver… -Harry se dirigió hacia la parte derecha del edificio, y maldijo entre dientes.

-¿Qué pasa? –Preguntó Draco, preocupado.

-Nada es sólo que… son piedras irregulares. Habría que aproximar dónde están para poder contar… -Contestó, señalando las piedras del muro. Harry tenía razón, las había variando desde el tamaño de un puño hasta el de un caldero de los de Snape.

-Definitivamente es un Slytherin el abuelo este… Vale, habrá que aproximar. Por casualidad no te sabrás un hechizo localizador que sirva para esto, ¿no? –Desesperanzado, comenzó a calcular más o menos dónde podría estar la piedra.

-No… -Después de pasar un rato mirando al muro, señaló un punto en él. –Más o menos debería estar aquí… Pero no creo que yo pueda llegar… -Dijo, sonrojándose ante su evidente pequeña altura, que comparada con el casi metro noventa de Draco parecía nada.

-No pasa nada, de todas maneras, creo que en teoría sólo yo podría cogerlo… lo que quiera que sea. Bueno, ¿contamos, por si acaso?

-Desde la derecha sí que son cinco, desde abajo… sí, veintitrés. Es ese. –Señaló hacia una piedra encima de su cabeza, y de su brazo. Draco, no sin sonreír antes por la situación embarazosa y que seguro haría ponerse rojo a Harry, se acercó por detrás, acercándose mucho a Harry.

-¿Esta? –Preguntó, inocentemente inclinándose sobre él y tocando la roca. Harry, azorado, asintió y se separó de Draco, yendo hacia la derecha fuera de su alcance. Aunque Draco no lo podía ver, estaba seguro de que se había sonrojado. Draco, ignorando su gesto, sacó su varita. -¿Cuántos toques decía?

-Eeeh… -Harry se metió la mano en el bolsillo, sacándola vacía. –Un momento…

-Tonto, la tienes aquí. –Dijo Draco, cogiéndosela de la otra mano y sonriendo por el descuido del otro. Harry simplemente, y para variar, se sonrojó y asintió, mirando al suelo. –Son tres… -Hizo como decía la nota, y la pequeña roca que resultaba ser la elegida desapareció… para que apareciese otra. Diferente, pero otra. Draco intentó sacarla, ya que se había separado un poco de la pared, y cuando lo consiguió, se la dio a Harry para ver si en el hueco había algo más, como una nota u otra pista, pero no había nada.

-Draco… Creo que la pista es esta.

-Ya, yo también, lo que pasa es que no sé si estará muy bien visto que se destroce el patrimonio público aquí… sabes, sacar una piedra de la fachada principal del Ministerio de Magia no me parece que se vea bien. –Espetó, con el sarcasmo invadiendo sus palabras. En seguida, sin embargo, vio que la mirada de Harry se había apartado de él y se había vuelto a dirigir al suelo, y se dio cuenta de su error. Harry parecía estar abriéndose a él, y eso implicaba que todas sus inseguridades estaban en el aire, entre ellos dos. Siendo borde sólo empeoraría la autoestima de Harry, e intentó arreglar lo que le había dijo, un poco preocupado. –Lo siento, no quería decirlo de esa manera… es sólo que me he puesto un poco nervioso, siempre me han enseñado a ser cuidadoso con lo que toco y dejarlo en su lugar, sobre todo si no es mío. Entonces… lo mejor será que la dupliquemos, ¿no? –Harry negó. -¿Por qué crees que no? –Preguntó Draco, extrañado.

-Esta es la pista… Si la dejamos aquí, lo más probable es que alguien la acabe sacando y a lo mejor le lleva a donde quiera que lleve… -Miró a su alrededor, buscando algo. Sus ojos se posaron en el mar que estaba en el otro lado de la calle. Se lo señaló a Draco, indicándole la pequeña cala de piedras que había cerca de allí. -¿Puedes ir a conseguirme una piedra? Con una pequeña modificación de su forma será fácil sustituir la piedra que nos llevamos. –Draco asintió, sorprendido por la rápida manera de pensar de Harry, y fue a hacer lo que éste le había indicado. Cuando volvió, Harry le cambió la piedra que acababa de traer por la extraída del muro y que contenía la pista. Cuando tuvo la nueva en la mano, murmuró un hechizo por lo bajo, apuntando a la roca con la varita. –La he hecho un hechizo que ha ablandado su composición, si la metes en el hueco se ajustará con un poco de presión. –Draco hizo así, y, tal como Harry había dicho, encajaba perfectamente.

-Eres un genio. –Dijo, completamente en serio. Harry simplemente se sonrojó y apartó la mirada.

-Bueno, queremos averiguar qué dice… -Se quedó congelado, y Draco se preocupó.

-¿Qué pasa?

-¿Tienen algún problema, señores? –Preguntó un agente uniformado con una túnica azul marino al que Draco no había visto acercarse. Éste puso su cara de turista más convencible y le contestó en un español chapurreado y con acento.

-No, sorry… Eh… Estabamos solo… -Miró a Harry, como buscando la palabra correcta, y éste le siguió el rollo.

-Mirando. Looking, right? Sí, mirando. Es un wall muy… nice. –Completó la frase de Draco, mirándole y luego al agente. –Una ciudad muy… agradabla, sin no doubt. –El agente asintió, seguramente sin tener ni idea de inglés y sin ganas de lidiar con unos turistas raritos, y se alejó, para seguir haciendo la ronda. –Merlín, estuvo cerca. Bueno, ¿nos vamos a algún sitio seguro para ver si podemos abrir esto? –Draco miró hacia la playa, bañada por un sol de media tarde que pronto se escondería, dado que ya casi estaban en diciembre.

-Tengo una idea mejor. ¿Qué te parece un baño de sol? ¿Una tranquila tarde en la playa, disfrutando de un sol al que pronto tendremos que despedir, y bajo un potente hechizo de protección solar?

-Desde luego, suena más divertido que estar en mi casa o la tuya… -Contestó Harry, con una sonrisa. Draco le cogió de la mano con su mano libre y les dirigió a la playa.


¿Y bien? ¿Opiniones? No sé si los personajes varían de personalidad y todo eso, si es así, decírmelo, por favor y lo intentaré corregir. MUCHAS gracias por leer y por soportar mis horarios locos!