Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.
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Entre otras cosas… ¿Bailamos?
Los primeros tres días de encierro no fueron tan malos, podría decir que incluso fueron bastante llevaderos. No tengo idea de si el efecto que Rosalie causa en mi tiene algún nombre en especifico y si lo tiene no me importa. Yo estaba encantado de tenerla tan cerca y relativamente a solas, aunque me tomo un rato sentirme cómodo en aquella minúscula y claustrofóbica habitación. Estuve a punto de tirar las botellas de los carísimos perfumes del tocador en dos ocasiones y uno de los cojines del sofá no soporto la forma histérica con que termine apretándolo luego de que amaneciera el cuarto día.
Para mi desgracia, empezaba a tener sed de nuevo y ya había notado que las ganas de cazar eran responsables de mis extraños ataques de ira y ansiedad. A pesar de eso logre controlarme prestando atención a cualquier cosa insignificante para lograr distraerme, desde atrapar moscas sin abrir los ojos, hasta contar las tablas del suelo, algo que hice como trescientas veces en menos de veinte minutos. Al final la cosa que mas me relajaba era la voz de Rosalie.
No podría decir exactamente cada unos de los temas de los que platicamos, no porque no prestara atención, sino porque eran el tipo de conversaciones que son solo importantes porque se llevan a cabo entre dos y que para cualquier otra persona podrían ser completamente vacías y sin sentido. Para mi eran sobre las cosas más importantes del universo. ¡Al diablo la Teoría de la relatividad! A Rose le gustan los motores y las maquinarias de los autos. ¡Eso si es importante!
Esme nos llevaba ropa a diario y Edward tubo la brillante idea de prestarnos su radio a transistores, así podríamos escuchar algo de música y noticias.
Un par de días después yo ya estaba empezando a usar gran parte de mi escaso autocontrol para no tumbar la puerta e ir a buscar una presa, preferentemente humana, aunque estaba seguro que si me topaba con un humano luego buscaría otro y otro. La única analogía a la situación que se me ocurría era la abstinencia de un alcohólico.
Esa noche estaba contando arboles a través de la ventana por que todas las cosas que había dentro de la habitación ya las llevaba contando como mil veces. Escuche que Rose sintonizaba algunas estaciones al azar y que encontró una canción que me había dicho le gustaba. Se levanto de la cama y comenzó a dar algunos giros al ritmo de la música, yo deje de contar y la mire estupefacto.
Ella se detuvo y me observo como si esperara algo.
-¿Y?- dijo luego de un segundo. Parpadee confundido.
-¿Y qué?-
-¿No me invitas a bailar?-
"¡Rayos, no había contado con esto!"
-Es que, yo… bueno, no sé bailar.-
Me miro de arriba abajo y sonriendo se me acerco.
-Pero eso no es ningún problema, si te puedo enseñar gramática, te puedo enseñar a bailar o dejo de llamarme Rosalie Lillian Hale. Ven.-
Tomo mi mano y me obligo a pararme frente a ella. La mire nervioso.
-Tu pones tu mano aquí…- coloco mi mano derecha en su cintura.- y tomas mi mano así. Yo me acomodo así.- puso su mano izquierda en mi hombro.
Estaba congelado, lo único que se me movía eran los pulmones que no necesitaban aire, pero vaya que me hacía falta.
"Deja de respirar o creerá que estas aterrado. Ya sé que si lo estas pero no seas tan obvio."
-Ahora solo tienes que moverte al ritmo de la música y no soltarme para nada, haz lo que yo pero como si fueras mi reflejo. Así.- dio un paso para adelante y yo moví el pie opuesto pero no paso ni un segundo y ya la había pisado tres veces.
-Perdona.- dije intentado salirme de la situación, pero ella no aflojo su agarre.
-Está bien, vamos empezando, es cuestión de practicar.-
"No hay forma de que le digas que no, sobre todo si se ve tan feliz y dispuesta. Concéntrate."
Y me concentre. Deje de sentirme como un tablón luego de diez minutos y media hora después ya lo estaba dominando. En verdad no me parecía tan complejo ahora. ¿Por qué rayos me daba tanto miedo antes?
Comencé a percatarme de los diferentes movimientos que ella hacía y que empezaban a ser más complejos con cada canción y yo estaba tomando confianza y lograba seguirla, si bien no era muy elegante, me esforzaba por hacerlo mejor y adelantarme un poco a sus movimientos.
Al cabo de una hora los pasos complejos se había terminado y ahora era solo un lento bamboleo lo que nos mantenía en movimiento. Esto me gustaba más, sobre todo por que Rosalie estaba muy cerca de mí, su cabeza descansaba en mi pecho y mi brazo la rodeaba casi por completo.
-Emmett.- dijo con voz queda y amortiguada contra mi camisa.
-¿Mmmm?- estaba demasiado concentrado en el aroma de su cabello como para articular algo más complejo.
-El día que regresaste me preguntaste lo que pienso sobre ti y solo te conteste con evasivas.- mire hacia abajo y me encontré con sus ojos. Se veía tan pequeña entre mis brazos. –Me gustas mucho, muchísimo.-
Sonreí. Era la cosa más hermosa que algún inmortal había escuchado nunca jamás salir de los labios de un ángel. Su rostro me devolvió la sonrisa.
-Creí que nunca me lo dirías.-
Un segundo de duda, sus ojos dorados reflejaban el rojo de los míos, los dos expectantes y ya no resistí. Cruce ese último centímetro que nos separaba y una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza. Ella paso sus manos sobre mis hombros y me tomo por el cuello deslizando sus dedos por mi piel.
De pronto todo ese tiempo que había anhelado tocarla valió la pena y comencé a dejarme llevar. Al principio fue pausado pero no pude controlarme y comencé a besarla más apasionadamente, el contacto de sus labios me obligaba a insistir. Mis manos subieron hacia su cintura y su espalda y la sujete con fuerza contra mi cuerpo. Quería tenerla toda, tocarla y besarla hasta el final de los tiempos. Sus dedos se crisparon en mi nuca, pero yo no preste atención y la bese mas, embriagado con sus labios en los míos.
En un instante todo se detuvo y me quede con los brazos vacios. Abrí los ojos completamente asustado. Jadeaba como si mis pulmones aun trabajaran y me estuviera asfixiando. La vi a un par de metros, dándome la espalda y abrazándose como si quisiera protegerse de algo.
-¡Perdóname!- dijo ella con voz entrecortada.
-¿Te lastime? No quise ser tan rudo, aun no mido mis fuerzas…-
-No, no fuiste tú, es solo que…- dejo la oración sin terminar.
La observe intentando entender, algo se me escapaba, pero… ¿Qué? Luego de un instante lo entendí. King y sus amigos… ¿Como había podido olvidar eso? Y suma a esta situación a Emmett el tosco. Esta vez no fue odio ni ira lo que sentí, sino impotencia, solo eso.
-¿Quieres que te deje sola?-
-No.- la repuesta fue casi instantánea.
Se giro y me miro sin dejar de abrazarse, luego fijo la vista en el suelo. Me acerque muy despacio, como pidiéndole permiso, no quería asustarla con algún movimiento brusco. Llegue hasta donde ella estaba y con toda la delicadeza que mi cuerpo me permitía tome su barbilla con mi mano y la levante para lograr ver sus ojos. Por un momento evadió el contacto, pero luego me miro directamente, no me quedo duda de que si pudiera ella estaría llorando.
Se movió tan rápido que casi me asustó. Me abrazó con todas sus fuerzas por debajo de mis brazos y hundió su cara en mi pecho. Pude sentir su respiración entre cortada y como se aferraba a mi camisa. Por un segundo no estuve seguro de que hacer, me quede con los brazos suspendidos por sobre la cabeza, poco a poco los baje hasta tenerlos a dos centímetros de ella, con cuidado puse mi mano derecha en su cabeza y la izquierda en su espalda sin hacer presión. Comencé a acariciar su rubio y hermoso cabello.
-Aquí estoy, aquí estoy.- se lo dije una y otra vez. Se lo dije toda la noche.
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Nota de Autora: Ahora si no me atrase tanto. Bien espero que les haya gustado, se que es algo corto pero a decir verdad me encanto como quedo este capítulo. Me parece que muestra bien la forma en que Rose y Emmett se necesitan y se quieren. Rosalie le menciona a Bella que ambos se necesitan y creo que básicamente es porque se apoyan uno al otro y se complementan bien. En fin ¿Ustedes que piensan? Como nota cultural: La teoría de la relatividad se publico en 1905 y 1915, así que para 1935 ya era noticia vieja, puede ser que Emmett no tenga idea de lo que habla pero seguro ha escuchado de ella, jojojo.
