REEDITADA
Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
Resumen general: El tiempo no pasa en balde. Cada día transcurrido es una agonía constante, el saber que la vida que vives, es tan solo la más grande mentira. ¿Por qué el temor a decir la verdad?.
Sumary: A veces, la más grande mentira es negarnos la verdad a nosotros mismos…
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Viviendo Mentiras
(Living Lies)
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Por Ireth I. Nainieum
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Capítulo III
La sombra del amor
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"Piensa en mí cuando estés triste,
porque en la tristeza se piensa en lo que más se ha querido"
-Anónimo-
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Se dejo caer en el pasto. Cansado y molesto, si no le fallaba su noción del tiempo; llevaba cuando menos seis horas con su entrenamiento actual, y justo había comenzado a impacientarse. Una preparación, por la cual ya andaba en el mes de constantes practicas infructuosas. Respiraba de forma agitada y hasta cierto punto apremiante. Llevo una de sus manos a su rostro, tapando con ella los rayos del sol. Un mes sin poder materializar a Zangetsu. Se rió de si mismo. Si las cosas no mejoraban, mejor que el viejo Yamamoto, se buscase un nuevo Capitán. Ahora, comenzaba a dudar seriamente de sus propias capacidades.
─ La fluctuación de tus sentimientos puede serte un arma de doble filo
Las palabras del anciano resonaron en su mente. Se levanto harto del suelo. Algo tan absurdo no sería la razón, por la cual su zanpakutō no respondía su insistente llamado. Volvió a concentrar una vez más su energía espiritual al máximo que podía soportar.
A unos cuantos metros de él un par de dioses de la muerte lo observan con ojos inquisidores, mientras se acercaban lentamente; dada la cantidad de energía liberada en el momento. Se detuvieron a espaldas de él, por lo visto no se había dado cuenta de ellos, aún.
─¡Dame esa espada dios de la muerte!. Veamos si tu plan funciona de verdad
─No me llames dios de la muerte –lo miro fijamente- me llamo Kuchiki Rukia
─Ya veo..., yo me llamo Kurosaki Ichigo
El poder espiritual concentrado hasta el momento, titubeó de forma peligrosa. Y en un instante se descontrolo de forma alarmante. Toda el área estaba en peligro.
─¡CONCÉNTRATE, ICHIGO! –exclamo- ¡relájate y deja que se disperse por si misma!
Hizo caso al consejo, cerró sus ojos y respiro de forma pausada. Lentamente la energía se disipo de forma gradual, hasta que finalmente esta desapareció.
─¡MALDICIÓN!
Grito con todas sus fuerzas. Al cabo de unos instantes se agacho enervado y sudoroso, al tiempo que golpeaba con impaciencia el pasto. Si era capaz de concentrar tal poder. ¿Entonces, por qué no era capaz de darle forma a Zangetsu?. ¿Por qué en ese mismo instante tenia que recordar uno de los momentos más importantes de su vida?. Bufaba el aire de sus pulmones de forma agitada, cerró sus ojos con fuerza ante su desesperación.
─¡Eso..., ha sido patético, Ichigo!
─¡Cállate! -le siseo-
Le exclamo con sorna Madarame Ikkaku, quien lo miraba con cierto pesimismo. Camino y se coloco frente a Ichigo, a este le siguió su inseparable amigo Ayasegawa Yumichika. Quien movió su cabeza a forma de saludo, para el hombre en cuclillas. Instantes después, el hombre falto de cabello se sentó y de entre sus ropas saco una botella de sake. Misma que le entrego al individuo cansado.
─Bebe y despeja tu mente Ichigo –le sonrió- que con esa pinta que te cargas –suspiro- difícilmente podrás hacer lo que deseas
Le arrebato el recipiente de las manos y bebió en su totalidad el licor.
─Tranquilo Ichigo, que no es agua –miro hacia el campo- ¿qué ha sucedido? -cuestiono- hace unos instantes que tu poder espiritual se descontrolo de forma espantosa –lo miro serio- pensé que tendríamos que intervenir
─Nada –se levanto- perdí la concentración, eso es todo
Iba a proseguir con sus prácticas, cuando Yumichika lo sujeto del hombro impidiéndole el alejarse. Se giro molesto, ante tanta interrupción.
─Creo que ya es suficiente por hoy –lo soltó- ¿por qué no nos acompañas a beber un poco?. Te servirá para distraerte un rato –aclaro su garganta- después de todo en dos días más serás nombrado el nuevo Capitán de la Quinta división
─¡Ah! –-frunció el ceño- será mejor que el viejo se busque un reemplazo con urgencia
─Zangetsu, aún se ha materializado
Fue la clara afirmación de Ikkaku al momento de levantarse. Se sacudió la ropa y camino junto a su camarada.
─Vamos –lo jaloneo- bebamos y relajémonos –estornudo- debes aprovechar estos momento de paz, que cuando tomes el cargo desaparecerán
─¡Espera, Ikkaku! -iba siendo empujado- ¡si, ni siquiera he comido!
─No seas niño –resoplo- son las dos de la tarde –se detuvo- además tu zanpakutō aparecerá cuando sea necesario, así que no te presiones –externo el calvo-
─Comienzo a dudar seriamente –se acomodo sus ropas- de lograrlo
─¡Olvídalo, Ichigo! -lo reprendió- por este día olvida todo Ichigo –le golpeo ligeramente con la funda de su espada- no te presiones, ni martirices a ti mismo –le hablo Ikkaku-
Luego de andar un buen rato por las calles, se dio cuenta que no se dirigían a la Corte de los Espíritus Puros; sino más bien al un local por el primer distrito. Suspiro, lo hacían por él. Aún, no tenía el permiso oficial para ingresar. A su arribo vislumbro a varios conocidos. Hisagi Shuhei, Capitán de la Novena división, ascendido al final de la guerra. A Ukitake Jyuushirou a su propia sorpresa, dada su salud. Al infaltable Shunsui Kyouraku, sentado junto a Zaraki Kenpachi. Ichigo rodó sus ojos, mientras los saludaba con su mano a los presentes, movía su cuerpo sin mucho entusiasmo evidente. Se coloco al final del tablón, junto a Shunsui.
─¡Que alegría Ichigo kun que nos acompañes! –agradeció el sujeto a su lado- no hay muchas veces que podamos escaparnos de nuestras responsabilidades –suspiro con melancolía- para hacer este tipo de reuniones –aclaro su garganta y exclamo en voz baja- tenemos mucho trabajo, aún pendiente
Zaraki, chisto su lengua con molestia.
─No te pongas así –movió sus manos con gracia Shunsui- nuestros tenientes están altamente calificados para esa pequeñas tareas
Carraspeo.
─Habla por ti, Shunsui –bebió un poco- tal vez tu te puedas hacer el vago –coloco el vaso- no todos tenemos la suerte de tener un teniente que haga el papeleo de un Capitán
─No, no –miro hacia los lados- que si Nanao chan te escuchara me reprendería de forma seria
Todos rieron, menos Ichigo. Llegaron con sus bebidas y tomo un poco, intentado pasar desapercibido.
─¿Excitado Ichigo kun?
Lo miro el hombre de cabellera blanca. Mientras se odiaba a sí mismo por haber aceptado el ir.
─Nervioso en realidad –exhalo- creo que el comandante actuó de forma muy apresurada –bebió- no, se si...
─Podrás –le afirmo Zaraki- has hecho cosas más extraordinarias, así que esto no es nada Ichigo –tenía una sonrisa sádica en su rostro- y luego podremos tener una batalla a muerte –golpeo la mesa- ¿no te parece divertido?
El mencionado alzo una de sus cejas con suspicacia.
─La última parte me la reservo Zaraki –suspiro- tengo algunos problemas –comento el voz baja-
Cuando iba a indagar, sus oficiales con señas le indicaron que mejor se reservase la pregunta por el momento.
─Por cierto Ukitake san ¿alguien me explica porque Ume siempre se esta escapando? –lo miro curioso y deseoso de desviar la anterior platica sobre él- desde que llegue –memoro- han sido siete veces lo mismo
Se formo un silencio torpe en la mesa. Y escucho el quejido del hombre.
─No dice mucho, pero… -miro hacia la calle-
─¿Pero?...
─Esa niña no la tiene fácil, Ichigo
Termino por responder Kenpachi, al tiempo que exigía más licor a la mesera.
─Creí, que siendo noble tendría menos carencias que las almas comunes –lo miro de forma perspicaz- ¿o no he comprendido bien?
─¿Has visto lo que lleva en el cabello?
─¿Hablas del kenseikan, Hisagi?
Él le afirmo.
─Es un símbolo de nobleza en este mundo –coloco su vaso en la mesa- la muestra irrefutable de quien esa pequeña –al ver que no lo comprendía, busco otra manera de explicarse- en otras palabras Kurosaki, ella algún día será la nueva cabeza del Clan
Abrió sus ojos con sorpresa.
─¡Espera, espera!. Ella no es hija de Byakuya
Respondió. Casi a la par de su ofusco comentario, Zaraki chasco su lengua con fastidio y el resto de los presentes lo miraron con franco estupor por sus palabras.
─Es una Kuchiki de nacimiento –afirmo Hisagi - por lo tanto le corresponde por derecho
─Byakuya no necesita tener hijos para ello, Kurosaki kun –suspiro Ukitake- le basta con designar al sucesor del clan
─¡Él lo hizo! –coloco con fuerza su vaso- ¡Byakuya la nombro la heredera!
─No te exaltes, Kurosaki kun
Se giro al recocer la voz de la fémina. Y tal como le había dicho Renji, seguía siendo igual de hermosa como en el pasado. Solo que ahora la inocencia que destellaba en antaño, había dado pasó a la sensualidad de una mujer. Ella le sonrió con gusto.
─¿Es una reunión de chicos?
Cuestiono al comprobar que el género predominante.
─Si, es así…
─Para nada Orihime chan –movió sus manos Shunsui - es solo que ninguna chica linda quiso hacernos compañía esta vez
Ella le dio una pequeña sonrisa y se sentó junto a Ichigo. Llego una mesera y le entrego algo de sake para ella.
─Ha pasado tiempo. ¿No? –comento y bebió un poco- a veces cuando cierro los ojos, me imagino mucho la primera vez que estuvimos aquí –su rostro se torno melancólico- como si hubiese sido ayer –exclamo a la nada-
Contemplaba su alcohol en silencio.
─Kuchiki sama –suspiro- en realidad cuida mucho de su sobrina –le informo mientras se giraba para observarlo- le ha dado mucha libertad, ha decir verdad ha tenido que ceder en ciertas cosas con los consejeros de su Clan –exhalo- son cosas muy complicadas –le sonrió con pena- Abarai kun dice, que a todos nos costaría mucho comprenderlo
─No, te entiendo Inoue
─Ella debe ser preparada desde muy pequeña, Kurosaki kun, para soportar la carga –miro el lugar- ¿no te has preguntado porque lleva el apellido Kuchiki?
─No realmente –giro su cabeza- hay muchas cosas que deje en el olvido –miro la pared-
La escucho suspirar con pesadez.
─Hubo un arreglo complicado luego de su nacimiento –expreso impasiblemente- Kuchiki sama acomodo las cosas para, que su sobrina fuese aceptada como la siguiente sucesora –toco su hombro- por ello vive en la residencia principal –aclaro su garganta- Ashido, no es mucho de su agrado –musito en voz baja- me lo ha dicho Abarai kun
Un silencio en la mesa. Ichigo no dijo nada más sobre el asunto, ahora que lo pensaba con calma; había escuchado algunos comentarios esporádicos sobre Ashido y su renuente relación con su cuñado. Claro esta que él tampoco era del total agrado del noble, pero...
─Hablemos de algo más
Expreso un incómodo Ukitake.
─¿La has visto en otra ocasión Kurosaki kun?
Cuestiono la mujer, dejando atrás el comentario del Capitán.
─Un par de veces mientras se escapa –sonrió de forma ligera- he de admitir que es bastante ingeniosa y cada vez se vuelve más experta
─No la alabes por eso Kurosaki kun
Le reprendió levemente Ukitake, quien se renegó mentalmente por la actitud del futuro Capitán.
─Ha causado muchos problemas por sus huidas –se cruzo de brazos, Shunsui- la última vez logro movilizar a toda la guardia familiar del Clan, fue...
─Cuando me la encontré en el mausoleo
Una nueva mudez en la mesa, la cual contrastaba terriblemente con la euforia del local. Donde se llevaban alegres reuniones, a diferencia de la reciente apatía de la presente.
─¿Aún, no comprendo por qué les cuesta tanto encontrarla?
Todos lo miraron con sorpresa.
─¿No te has dado cuenta, Ichigo? –exhalo- por lo visto sigues siendo un idiota como de costumbre
─¡Hey, Ikkaku!
Lo miro molesto.
─Ella no tiene poder espiritual alguno
Respondió Yumichika, quien hablaba por primera vez.
─¿No lo habías percibido? –lo miro seriamente- por eso cada vez que se escapa hay tantos problemas
Le hablo el único narcisista de la mesa.
─Pensé –aclaro su garganta- que ella sería como ellos...
Orihime, toco su espalda y le negó con la cabeza.
─Desde su nacimiento, ella no ha mostrado poder alguno
La miro con desconcierto.
─¡Byakuya ha de estar feliz! –expreso sarcásticamente- con eso de su orgullo...
─Lo esta –corto de forma abrupta la conversación Ukitake- de esta manera, es una cosa menos por la que debe preocuparse
─¡Ah!
La conversación, una vez más se tornaba delicada y el ambiente más tenso. Ichigo se levanto y acomodo sus ropas torpemente.
─Fue agradable conversar contigo Kurosaki –alzo su alcohol- cuando tengas tiempo date una vuelta por la Novena División, te ayudaré con lo posible
─Gracias –hablo escuetamente- nos vemos
No espero la respuesta del resto y comenzó a caminar hacia la salida. No eran más de las cuatro de la tarde.
─¡ESPÉRAME, KUROSAKI KUN! –corrió para alcanzarlo- ¡hay cosas que tengo que discutir contigo de la ceremonia! –se giro- hasta luego
Salió con rapidez del establecimiento, para darle alcance al varón.
─Eso..., ha sido pesado –sobo sus hombros- ¿no te parece Romeo? –miro a su amigo y suspiro- bastante a mí gusto
Contemplo hacia la puerta del establecimiento.
─¿Qué ha pasado Ikkaku, Yumichika? –exigió- antes me han detenido al preguntar, pero –volteó hacia ellos- quiero saberlo todo –espetó con dureza-
Los hombres suspiraron.
─Ichigo, no ha podido materializar a su zanpakutō –lo miro de soslayo- Capitán
─Ese idiota, aún no lo comprende
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Algunos minutos después la mujer le pudo dar alcance, él se detuvo junto a ella apenado por su falta de decoro. Sabía bien que a ella le costaría seguirle el ritmo. Respiraba agitada y cansada.
─Lo siento
─No... –le faltaba el aire- descuida
Con un poco más de calma prosiguieron su camino, iban rumbo al departamento de Renji. Para ultimar los detalles de la ceremonia a ocurrir en unos cuanto días. Arribaron luego de algunos minutos más de marcha y en la tranquilidad de la sala inicio una nueva conversación.
─No puedo llamar a Zangetsu –le dijo en voz baja- llevo practicando desde que hable en la Primera División –miro a la mujer y esbozo una sonrisa falsa- cada vez que me acerco lo suficiente, su imagen viene a mi mente y pierdo el control de mi poder –volvió a exhalar- a este paso, mejor que se busquen a un nuevo Capitán
Ella movió su cabeza negando la actitud de su amigo.
─No te apresures, hay una razón para todo
─¿Cuál? –la miro impaciente- ¡he estado trabajando duro, pero!...
─¿Pero?...
─Rukia –musito- siempre vuelve a mi mente –recargo su cabeza entre sus manos- y Ume...
─¿La odias?
─¡NO!. Ella no tiene la culpa de nada –se levanto y camino al jardín- pero...
Ella siguió sus movimientos y luego camino hacia él.
─Has dicho muchos "peros" –entono la palabra- hoy –intento bromear, para romper la tensión.- ¿Qué es lo que en verdad te acongoja, Ichigo?
Volteó hacia ella, esta era la primera vez que lo llamaba por su nombre y con tanta seriedad; desde que se conocían.
─Cuando –miro el cielo- toque su mano, sentí... –volteó hacia el suelo- algo extraño en mi interior –suspiro- como, si una corriente eléctrica recorriera mi ser
─Se parecen mucho físicamente
─Si
Orihime se acerco lentamente a él y tomo con ternura su rostro. Se aproximaba lentamente a él y lo beso con cariño. La dulzura del acto mismo se aparto con rapidez y dio paso a la pasión y lujuria. Con impaciencia la acerco más a su cuerpo, comenzando a sentirla. Sin embargo, un fuerte ruido los hizo separarse. Se giraron para ver una pequeña figura parada junto a la puerta del jardín, mientras se angustiaba por su imprudencia.
─Lo..., siento –se inclino con respeto, pidiendo perdón- toque varias veces, pero nadie me respondió –temblaba y apretaba su kimono rosa con fuerza- escuche voces y por eso entre –susurro- lo siento
La niña seguía inclinada, incapaz de alzar la vista. Ichigo se acerco a ella.
─No pasa nada Ume
Le alzo el rostro, instantes después Orihime se aproximo también, mientras se renegaba mentalmente por la interrupción.
─Ella –la presento- es Inoue Orihime
Observo a la mujer más hermosa que había visto físicamente. La cual le sonreía con dulzura. Tenía una larga cabellera y tan abundante que de haber podido le habría realizado, mil y un peinados diferentes. Sin embargo, lo que más le gusto, fueron sus ojos.
─Mucho gusto –le sonrió- Mi nombre es Kuchiki Ume –se inclino y la saludo con respeto- tiene unos ojos muy bonitos, señorita
─Gracias –se alegro por el gesto de la pequeña- a mi también me da mucho gusto conocerte finalmente, Kuchiki chan
Orihime se acerco lentamente y la miro fijamente, poco después tomo con delicadeza su rostro. Así, como repentinas fueron sus actos previos, también lo fue su despedida. La soltó y se levanto.
─Me retiro, hablaremos después –lo miro- ¿te parece? –él le afirmo en silencio- conversaremos en otro día Kurosaki kun, Kuchiki chan, hasta luego
Camino por la sala, algo en esa niña le había generado una extraña sensación. Se recargo contra la puerta del departamento, mientras llevaba una de sus manos a sus labios.
─¿Desde cuándo un Capitán tiende a espiar? –miro fijamente la pared contigua- ¿Abarai kun?
Él hombre carraspeó con molestia y se acerco a Orihime muy cerca de hecho, casi intimando. Mientras la escudriñaba seriamente con sus ojos.
─Vi a la niña y la seguí, eso es todo
Se alejo un poco.
─¿Ocultando tu poder espiritual?
Le recrimino sutilmente.
─No preguntaré que ha pasado entre ustedes –dio un par de pasos y miro la puerta- pero no me gusta nada –la miro de reojo- aquí en frente venden algo de helado –se giro y señalo el establecimiento- ¿te apetece uno? - camino - hay que esperar un rato
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─¿Otra vez huyendo de casa Ume? –-acarició su cabello- un día de estos te vas a meter en problemas –le sonrió-
Ella retiro su mano con brusquedad.
─No escape –le informo, mientras se cruzaba de brazos- salí a dar una caminata –lo miro- eso es todo
─¿Sin tu escolta? –se sentó en el suelo- ¿realmente?
Ella jugaba con sus manos y evitaba mirarlo a los ojos. Claramente la niña mentía, no obstante le seguiría el juego por un rato, más tarde se encargaría de llevarla a casa.
─En serio, no me escape –le informo- salí muy temprano de mi cuarto y le pedí a uno de los guardias que me acompañase a dar una vuelta por los alrededores de la mansión -suspiro- al final y luego de mucho insistir acepto en salir conmigo –estornudo- anduvimos un largo rato paseando, hasta que por extrañas razones nos separamos
─¿Extrañas? -alzo una de sus cejas con suspicacia- dirás que te escapaste
─¡NO! –le respingo la niña- ¡yo estoy contando la historia! –se indico a sí misma- ¡no, tú! –lo señalo- ¡así que solo escucha!
─Si, si
─Pero, cuando me di cuenta ya estaba en el primer distrito. Hasta, que unos brazos me atraparon y me miraron fijamente –expreso seria- entonces... ¡Hola! –saludo al anciano- bonito día ¿no? –hablo imitando la escena- ¿ha salido a dar un paseo?. Luego, vi que lo acompañaba un hombre y le detenía el bastón
─Hablas del Comandante General
─¡No interrumpas! -le aventó el conejo al rostro- me coloco en el suelo y me dijo "si es un bonito día, pronto será otoño y las hojas de los árboles caerán", tosió también –miro a Ichigo- creo que esta enfermo, me dejo en suelo y luego "yo también quise dar un paseo". Le sonreí y lo tome de la mano, lo invite a dar una vuelta junto a mí y acepto
Ichigo estaba sorprendido de la forma en que expresaba su encuentro con el hombre más respetado de la Sociedad de Almas, que no tuviese tapujo alguno para hablarle como le comentaba. Y no creía que se lo estuviese inventando. La escucho toser un poco.
En su mente, Ume memoro el último fragmento de la conversación. Algo que no podía contarle al hombre frente a ella.
─Luego le pregunte donde podría encontrar al amigo de mi mamá "hablas del Capitán Abarai" me dijo y le negué con la cabeza –lo miro- le dije del otro amigo de mamá. Luego le dijo a su teniente o así creo que lo llamo que me trajera aquí –apreté su mano- ¡por favor, que esto sea un secreto entre nosotros!
─Entiendo -respondió Ichigo- toma- le entrego el peluche
Ahora que lo razonaba, era ilógico que ella fuese capaz de llegar sola. Más que nada, dada su falta de poder espiritual.
─¿Te dejo sola?
─No –movió su cabeza- espero a que entrará para irse
Y él suspiro. Ella tenía la misma manía de Rukia, la de actuar sin pensar en las consecuencias en sus semejantes.
─¿A qué has venido, Ume? -se acerco un poco- me parece muy extraño, no hemos hablado desde que los subordinados de Ukitake san te llevaron a casa
─Esa señorita dijo que conociste a mi mamá –rehuyó su mirada- me preguntaba..., me preguntaba... –lo miro a los ojos- ¿si me podrías hablar un poco sobre ella?. Por favor
La miro con sorpresa.
─¿Tu tío y tu padre no te hablan nada?
─Me dicen mucho, pero... –mordió levemente su pulgar derecho- a veces siento que no hablan sobre como era ella realmente -sujeto su conejo y suspiro- como si me dijeran cosas que no son ciertas
Ichigo aclaro su garganta, llamando su atención. Se acerco más a la niña, hasta que ambos quedaron frente a frente. Los ojos de esa pequeña eran exactamente iguales a los de Rukia, también tenían ese dejo de tristeza evidente. Y se preguntaba ¿por qué una niña de esa edad tendría esa mirada de dolor?
─¿Qué quieres saber, Ume?
─¿Mamá..., era linda?
Ichigo le sonrió con dulzura. ¿Cómo podría preguntar algo así?
─¡Claro! -toco su nariz- se parecía mucho a ti –se cruzo de brazos- más bien tú eres idéntica a ella, ustedes –medito- tienen los mismos ojos, grandes y bellos
Ella le sonrió con una alegría desmedida.
─¡¿De verdad?! –se levanto- ¡dime más! ¡dime más! -aplaudió gustosa- ¿cuál era su comida favorita? -contaba con los dedos- ¿su color preferido? -suspiro de gusto- ¿lo que hacía para divertirse?...
Dejo de prestar atención y se concentro en los movimientos corporales de la pequeña. Esas eran preguntas triviales y nada fuera de lo común. Cosas tan sencillas que necesitaba saber, lo que todo niño debería conocer de sus padres. Sin darse cuenta, la abrazo de forma protectora.
─¿Qué pasa Kurosaki kun?
Exclamo confundida, ante las acciones del hombre.
─Nada –la soltó- no pasa nada
Ella estaba liada.
─A tu mamá le gustaban mucho los pepinos y los huevos -medito- tenía muchos problemas con la ropa y una extraña manía por los conejos y le tomo gusto por el zumo –sonrió para sí-
─¡¿Ichigo, cómo se come esto?!
Le enseño el recipiente de forma autoritaria.
─No es obvio, le metes la pajita y listo
─¿Pajita?
─¿Pajita? –lo miro curiosa- ¿zumo?. ¿Qué es eso?
─Es una forma de beber en el mundo humano, veras –rasco su cabeza- es una caja de este tamaño- indicó con sus manos –que tiene jugo de varios sabores, mango, fresa, manzana y muchos más –miro el techo- que tiene un orificio por donde introduces la pajita y bebes
─Eso es extraño –arrugo la frente- ustedes los vivos tienen costumbres raras
─Un poco –se incomodo- pero… -esbozo una ligera sonrisa- fue un día divertido
─Mamá, era un dios de la muerte
Fue más que nada una afirmación por parte de la menor, hacia el varón.
─Si
─Y yo… -apretó con fuerza el dobladillo de su kimono- no…, tengo…, ninguna habilidad, ni poder alguno
Ichigo sujeto sus manos.
─Es una vida muy peligrosa –la soltó- no cualquiera puede ser dios de la muerte –le informo- arriesgas tu vida, día a día
─Aún así –abrazo su conejo- me gustaría parecerme un poco más a mí mamá –musito débilmente- solo un poquito –exclamo con melancolía-
Hubo un largo silencio, en el lugar. Solo el sonido de los pájaros resonó en la habitación, dentro de poco la puesta de sol comenzaría.
─¿Ume, porque estás tan triste?
Ella se levanto y soltó a su muñeco. Poco después camino lentamente hacia el jardín.
─¿Sabe algo Kurosaki kun? –miro las aves volar- el día que yo nací…, mamá murió –comenzó a sollozar- nadie…, nadie… me lo dice –las lágrimas rodaban por sus mejillas- pero…, se…, que en el fondo… -afonía- todos me culpan –volteó hacia él- porque mi mamá ya no este con ellos…
Por segunda vez en el día y sin premeditación alguna de su parte abrazo a la pequeña. Dejo que esta sacara todo el sentimiento de culpa con el que cargaba. Fue un largo tiempo en el cual ella estuvo llorando fuertemente, y en todo momento Ichigo la sostuvo con firmeza y cariño.
Cuan parecidos eran ellos dos…
─Rukia –susurro- es decir tu mamá –la soltó y le retiro el kenseikan- era una mujer fuerte –se los entrego- así…, que -limpio algunas lágrimas- se sentiría muy tiste si te escuchar decir esas palabras – tomo un pañuelo de entre sus ropas y seco su rostro- te aseguro que nunca nadie jamás ha pensado eso de ti –le sonrió- ella lo dio todo por ti, Ume –se le formo un nudo en la garganta- ¿sabes por que Ume? –ella le negó- porque tú eres la persona por quien dio su vida –suspiro- nunca olvides eso
Ella desavió su mirad y sonrió con tranquilidad.
─¿Sabe algo, Kurosaki kun?- guardo el kenseikan entre sus ropas- es más listo de lo que mi tío dijo que sería –el hombre estaba confundió- dijo –tomo aire- "ese mocoso seguramente sigue siendo un estúpido, al hablar como de costumbre" –exclamo imitando de forma graciosa a su pariente-
─Ese Byakuya –pensó-
─Gracias –miro la luna nocturna- es la primera vez que alguien me dice algo tan bonito –estornudo- todos en la mansión me tratan con mucho respeto –se abrazo- me llaman: "Kuchiki dono" o "Kuchiki sama" –exhalo- usted, es la primera persona que no es de mi familia que me llama por mi nombre –le sonrió- gracias por tratarme como una persona más
Instantes después tocaron a la puerta. Extrañado camino hacia ella.
─Pero si eres, Chojiro Sasakibe. ¿Cierto?
─Así es señor –saludo de forma respetuosa- ¿Kuchiki sama? –la llamo- es hora de ir a casa, no olvide su promesa
─Si
Comenzó a caminar hacia la puerta, tomo su peluche.
─¿Puedo, venir mañana? –lo miro dudosa- yo…
Se agacho hasta quedar a su altura.
─Claro, Ume –exhalo de forma pesada- pero solo por dos días más –rodo sus ojos- tengo un compromiso importante pasado mañana –se levanto- pero, te prometo que luego hablaremos
─¿Promesa?
Le mostro su meñique y ambos cerraron el trato.
Pasó algo de tiempo y se dejo su cuerpo resbalar sobre la puerta cerrada, estaba recargado contra la misma.
─Esa niña no la tiene fácil, Ichigo
─¿Sabe algo Kurosaki kun?. El día que yo nací…, mamá murió. Nadie…, nadie… me lo dice, pero…, se…, que en el fondo… Todos me culpa, porque mi mamá ya no este con ellos…
─Ume…
Cuando abrieron la puerta, el cayó al suelo con un sonoro ruido.
─¡¿RENJI?! –se indigno- ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES?! –se levanto enfadado- ¡TOCA!
Él pelirrojo rechisto.
─¡Lo hice! –paso a su lado e ingreso a su antiguo hogar- pero, nunca respondiste a mi llamado, no me quedo más remedo que entrar -le informo- así, que no te quejes
Ichigo, ingreso también.
─¿Oye, Renji?
─Dime
Buscaba algo de licor. Cuando el vivía ahí, solía tener siempre un basto repertorio. Esperaba que por lo menos Ichigo, tuviese algo para beber.
─¿Recuerdas cuando me lo dijiste?
─¿Qué cosa?
No sabía que le preguntaba con exactitud y la búsqueda le estaba resultando infructuosa, dando paso a un ligero malestar.
─El día que me dijiste que Rukia había muerto…
Llego a su hogar molesto. El arquitecto en jefe Nakayama había dejado el proyecto del centro comercial a su colega Shunichi, el lame botas oficial de la firma. Se quito la corbata, junto con el saco y los arrojo al sofá con tedio. Camino hacia la cocina de su departamento e iba abrir la puerta del refrigerador cuando percibo la presencia ajena.
─¿No te han enseñado modales, Renji?
Cerró la puerta y camino hacia la sala, a encarar al hombre pelirrojo presente. El cual por cierto, chasco su lengua con cierto fastidio premeditado.
─¿De, cuándo acá no percibes a los que te rodean? –expreso con sarcasmo- me sorprende que te tardases tanto en percibirme, cuando tengo horas esperándote
Ichigo no le respondió. Camino y se sentó en un sofá frente a él, esperando con impaciencia la razón de su visita.
─¿A qué debo este honor?
Renji suspiro pesadamente, mientras cerraba sus ojos y se preparaba mentalmente para lo que debía informarle.
─Rukia ha muerto…
Su mente se paro en seco. Había oído bien o le estaba fallando la audición; su respiración se volvió arrítmica al igual que los latidos de su corazón. Sintió sus labios secos, no supo en que momento se levanto y caminaba hacia su amigo; ni mucho menos cuando lo sujeto bruscamente.
─¡¿QUÉ MIERDA ES ESA, RENJI?!
Lo jaloneaba impacientemente.
─¡YA LO ESCUCHASTE! –lo obligo a que lo soltase y luego exclamo en voz baja- no me hagas repetirlo, que me es difícil el decirlo –sintió un gran dolor en el pecho- no creo ser capaz de comentarlo nuevamente, Ichigo…
Respiraba agitado, e incapaz de creer las palabras de su amigo. Ambos desviaron la mirada y contemplaban desinteresados el suelo. Un sentimiento de opresión se formo en su pecho, uno que no había sentido en años. Cerró sus ojos y apretó sus puños con fuerza.
─Al dar a luz, fue que su vida se apago –musito y se recargo contra el sofá, mientras esbozaba una sonrisa melancólica- al final…, al final… -se rió con dolor- me entere que no podía de tener a ese hijo –cerró sus ojos- si lo hacia corría ese riesgo –se inclino- guardo el secreto para todos nosotros, esa tonta… -silencio- su cuerpo no estaba preparado para llevar semejante carga –se levanto- en otras palabras Rukia jamás debería de tener algún hijo, porque, sino ella moriría…
Ichigo camino hacia el balcón de su hogar y, miro de forma distraída la ciudad nocturna de Tokio. Hubo un largo y pesado silencio entre los hombres.
─Ichigo, yo…
─Vete, Renji… -susurro a la par de que apretaba con fuerza el barandal- por favor… -exclamo en una suplica- déjame solo
─Rukia…, su bebé
─¡VETE!
Le exigió.
─¡ESCÚCHAME, IDIOTA!
Intento acercarse a él.
─¡¿ERES SORDO O QUÉ, RENJI?! –se giro y lo miro de forma suplicante- ¡VETE! –apremiaba sus palabras- ¡VETE! –repitió-
Respiraba de forma agitada. Y sus movimientos corporales se habían vuelto toscos e imprecisos.
─Por favor –susurro- déjame solo Renji –se giro- yo…, yo… -apretó el pasamanos con impaciencia- yo…, -temblaba- aborrezco a Ashido –cerró fuertemente los dientes- yo… -movió sus labios, pero no pronuncio palabra alguna-
Renji abrió sus ojos con sorpresa, fue más que obvio su comentario. Una declaración así, jamás la imagino por parte de su amigo. En todo el tiempo que se conocían nunca lo había visto comportarse de esa manera, tan…, sincera. Ni siquiera cuando se entero del estado de Rukia. Una gota de sudor recorrió su frente. ¿Era, Ichigo consciente del significado de sus palabras?. ¿O tan solo el dolor que sentía había opacado su cordura?. Cerró sus ojos y suspiro con pesar. Se giro e invocó la puerta por la cual saldría de su hogar y de su vida por el momento, observo de reojo al hombre mientras este contemplaba su insignia de dios de la muerte sustituto y la arrojaba por los aires.
─No hagas nada estúpido, Ichigo
─Como olvidarlo –estaba sentado en la sala- ha sido el día que he tratado de olvidar a toda costa de mis memorias
─Ah
Lo miro andar hacia el jardín. Mirar el cielo y contemplar la luna con benevolencia. La noche era clara y pacifica, suspiro y relajo su cuerpo. Dejo atrás todos los sentimientos de opresión y dudas. Comenzó a concentrar su poder espiritual, de forma pausada y constante; estiro su mano derecha y poco a poco una forma conocida por ambos adquirió forma.
─Zangetsu
Sujeto con firmeza a su zanpakutō, y la contemplo a la luz de la luna. Renji camino lentamente y se paró a un par de metros.
─Nunca te casaste
─¿Cómo podría, Renji? –susurro- ¿cómo podría?
Ingreso a la sala y se sentó en el suelo. Coloco a su zanpakutō en el piso y la admiro nuevamente. Hacia años que la dejo de utilizar, no quiso saber nada más del pasado luego de ese día. Quiso dejar todo atrás en un vano intento, pero nunca lo pudo hacer. Todo se lo recordaba.
─Es hora de recuperar el tiempo perdido –le dijo a la espada- ha sido un largo tiempo, amigo
Renji pasó a su lado y se dirigió a la puerta. Sabía que más de uno, habría sentido el incremento desmesurado de energía espiritual; así, que sería mejor que lo informase cuando antes. Miro de soslayo a su amigo, quien aún contemplaba a su zanpakutō, o al menos eso creía.
─No hagas nada estúpido, Ichigo
Salió y lo dejo solo.
─Hagamos una promesa Zangetsu, tu y yo juntos –musito y espero un momento- prometamos…, cuidar de Ume…
Sonrió con dolor al recordar a la niña. Era tan similar a Rukia físicamente y a él, aunque se lo negase. Que no podía decirle no, ante cualquier petición de esta, la niña mostraba una apariencia que no era la suya. Se expresaba de forma feliz y despreocupada al resto, pero…, por dentro sufría tanto. Exhalo pesadamente. Sentirse culpable por la muerte de su madre, así como el lo había hecho hace tanto tiempo. Pero también supo que gracias Rukia, pudo al fin perdonarse a sí mismo. Gracias a ella, encontró una forma de proteger a las personas importantes para él, por ello, haría lo mismo con Ume…
Se inclino sobre sí mismo y por primera vez desde que supo sobre su muerte, lloro. Dejando, salir todos los sentimientos que estuvieron guardados tantos años.
Lloro…
Afuera Renji escuchaba y suspiro.
─¿Desde cuándo un teniente espía, Inoue?
La mujer esbozo una sonrisa tímida y se dejo ver.
─¿Cuánto hemos cambiado? –miro la puerta- ¿está mejor? –indago preocupada-
─Si –camino hacia ella- en este momento esta sacando todo el dolor de su corazón –se paro a su lado- ha sido…, tanto tiempo
La gente pasaba a su alrededor, sin siquiera notarlos.
─¿Aún, dudas de él?
Él le negó con la cabeza.
─Nunca he dudado –musito- tengo miedo que haga alguna tontería, eso es todo
─Él, no hará nada así –le sonrió ya lo sabes, el porque ha llamado a Zangetsu –lo miro- él ha hecho una nueva promesa y va a cumplirla –estaba a punto de llorar- el recuerdo de ella –susurro- aún le pesa demasiado –miro el suelo- jamás amara a nadie como lo hizo con Rukia
Renji la abrazo con ternura, mientras ella se aferraba a él con desesperación. Acariciaba con delicadeza su cabellera y sonreía con nostalgia. Quizás, tal vez, las cosas podrían mejorar de ahora en adelante.
Seguramente…
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Capitulo IV
Hola…, y adiós
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Notas de la autora:
Los niños perciben más de lo que en realidad como adultos, nosotros mismos creemos.
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Nos vemos
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
