Ahhhhhh! Matadme, sí... al menos lo tenéis el día de navidad... He estado super bloqueada, me he tenido que estrujar el cerebro para los regalos de navidad, el amigo invisible, además me estoy presentando a unas becas para irme a Estados Unidos el año que viene (yay!), y he tenido que rellenar MUCHÍSIMOS formularios. Lo siento, eso no lo justifica, pero me voy a ir de vacaciones a mi musa, Santander, y veré qué sale de ahí. Espero que os guste, muchísimas gracias por las alertas y reviews, nos leemos!


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 23: LA PIEDRA

-¿Quieres que transforme una manta? –Preguntó Harry, cuando ya se estaban acercando a la playa. –Porque, personalmente, nunca me ha gustado mucho sentarme en la arena, se te llena toda la ropa de arena y luego es imposible quitársela toda. –Aclaró, viendo que Draco se quedaba callado.

-Sí, claro… No había pensado en ello. ¿Te importa hacerlo tú? Aún tengo que acostumbrarme a la nueva varita, y sólo Merlín sabe qué podría salir si lo intento yo… -Contestó, llegando al muro que separaba el paseo marítimo de la playa y sentándose. Le hizo un gesto a Harry para que se sentase junto a él, y se comenzó a quitar los zapatos. Harry hizo lo mismo, aunque le llevó más tiempo desatarse las converse que llevaba.

-Sin problema. –Murmuró unas palabras apuntando a la zapatilla que se acababa de quitar, y ésta se transformó inmediatamente en una manta negra de un tamaño bastante grande y con el símbolo de converse en el centro.

-Por ejemplo, yo no hubiera sido capaz de hacer una manta tan bonita… -Harry hizo un gesto con la mano para quitarle importancia y se levantó, doblando la toalla en dos y poniéndosela sobre el hombro. Draco lo imitó y avanzó hasta que llegó a una zona muy cerca del mar, seguido de Harry. Éste puso la manta en el suelo y se sentó en ella, con las piernas cruzadas.

-Resolvamos el gran misterio de la pista-piedra, ¿te parece? –Preguntó Harry, cambiando de tema. –Tengo una gran curiosidad por saber qué dice y a dónde nos va a llevar… -Miró hacia sus manos entrelazadas en su regazo con timidez cuando Draco se sentó a su lado-muy a su lado.

Draco dejó la piedra delante de los dos y sacó la varita de la manga.

-¿Tú qué crees que deberíamos hacer? –Preguntó, mientras Harry cogía la piedra para examinarla de cerca. Después de darle unas cuantas vueltas en la mano, y de acercársela para verla mejor –Draco aún no se explicaba por qué no se había hecho nada en la vista –localizó algo y soltó un pequeño "ahá!".

-Creo que aquí hay un pequeño resorte… Tú no estás ciego ni nada, así que míralo de cerca a ver si ves algo ahí, cerca de ese bulto. –Harry se acercó a Draco y le indicó que mirase la piedra, señalando el lugar al que se refería. Ahí había un trozo de roca que no coincidía con el color general de la piedra, un marrón claro que recordaba al de la arena de playa, sino que tenía un tono un poco más oscuro que se parecía al del café con leche.

-Sí, ahí hay como un bulto que como… sobresale. ¿Lo aprieto? –Preguntó, acercando uno de sus largos dedos al resorte.

-Prueba, a ver qué pasa. –Contestó, encogiéndose de hombros. –Yo tampoco sé muy bien lo que estamos haciendo, para ser sincero. –Draco hizo así, y la piedra comenzó a brillar. En seguida, ambos sintieron un tirón en sus ombligos y el mundo a su alrededor comenzó a girar, pasando a darle una forma muy diferente a la original.


Es cortísimo, lo sé, y lo siento, pero me ha costado bastante escribirlo, y espero que al menos apreciéis el esfuerzo.

¡Gracias por leer! Contadme qué opináis y a dónde creéis que les llevará la roca :)