REEDITADA

Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Resumen general: El tiempo no pasa en balde. Cada día transcurrido es una agonía constante, el saber que la vida que vives, es tan solo la más grande mentira. ¿Por qué el temor a decir la verdad?.

Sumary: A veces, la más grande mentira es negarnos la verdad a nosotros mismos…


Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

Viviendo Mentiras

(Living Lies)

Φ Φ Φ Φ Φ

Por Ireth I. Nainieum

Φ Φ Φ Φ Φ

Capítulo IV

Hola…, y adiós

Φ Φ Φ Φ Φ

"He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz"

-Santa Teresa de Jesús-

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ


Muy temprano en la mañana, Ume salió de la residencia acompañada muy a su pesar de su escolta. Un hombre que estuvo desesperado buscándola el día que el Comandante Yamamoto la encontró caminando por las calles del Junrinan, hacía meses. Se maldecía internamente por su agraciada suerte. El longevo le había ordenado el acompañarla a ver al recién nombrado Capitán de la Quinta División, sin embargo; fue sumamente estricto al indicarle que no debía de informar esto con sus parientes. Que más bien él se haría cargo de ello. Una cuestión que lo dejo impresionado. ¿Cómo era posible él que le pidiesen eso?. Estaba completamente fuera de lugar. ¿Acaso estaría cometiendo alguna falta sin ser consiente de eso?.

Y ese era el problema, ya que Himawari Yuto debía de encontrar buenas formas para que al momento que Ashido le preguntase sobre el paradero de su hija, dijese una mentira creíble. Suspiro de forma pesada. ¿Por qué rayos debía ser el mentiroso?.

―¿Himawari san? Lo miro de reojo –no te preocupes- le sonrió- le diremos a papá que he ido a buscar lindas flores para mamá –abrazo a su conejo- ¿aunque, me pregunto porque mi tío no dice nada? –suspiro- así, que no lo piense más Himawari-san

El hombre la miro perplejo, esa niña era muy lista. Ella también era consciente que su tío no decía nada sobre sus salidas semanales y largas horas perdidas. Algo extraño sucedía pero él continuaría obedeciendo las órdenes del Comandante.

―Si, Kuchiki dono –hizo una reverencia-

Ume, miro consternada el suelo. Había cosas que nunca cambian, y esa era una de ellas. La forma en dirigirse a un noble tenía sus pautas y reglas claras. Inclusive para ella, también había formas de dirigirse a las clases bajas. Pero, ella nunca las respetaba; cuando estaba lejos de la vista de los ancianos. Poco después de diez minutos, llegaron a un amplio jardín en el primer distrito. Destinado a contemplar los cerezos en flor. Sin embargo, debido a la época estos estaban ya casi sin hojas. Pronto el otoño terminaría y de nueva cuenta el invierno se haría presente.

―¡Kurosaki kun! –corrió hacia el hombre llena de alegría- ¡que bueno que ya este aquí! –se sentó en el suelo a su lado- hay tantas cosas que quisiera preguntarle –tomo un papel escondido en su kimono azul- mire –le mostro la larga lista-

Ichigo la tomo y sonrió alegre al ver cada uno de los puntos que Ume quería conocer. Acarició su cabello con ternura y procedió a elegir un punto para hablar.

―Disculpe, señor –llamo a Ichigo- mi nombre es Himawari Yuto –se presento- soy la escolta designada de Kuchiki dono –se inclino y lo saludo con respeto- tengo que informarle que el día de hoy solo podrán charlar media hora –miro a la niña- hay un evento especial al que debe asistir en la residencia secundaria de la mansión –se irguió- haré, algunos pendientes que Kuchiki dono me indico, regresaré más tarde Capitán Kurosaki

Ume, le saco la lengua en reproche por sus palabras.

―No mire así, Kuchiki dono –se quejo- usted fue la que quedo en claro conmigo hoy en la mañana sobre lo que haríamos –exhalo- y si no llega a tiempo tendrá una gran reprimenda por parte de los ancianos, me retiro

―Tonto

Musito en voz baja.

―¡Ume! –la amonestó- él solo esta preocupado –suspiro- me hubieras dicho la semana pasada y no habríamos quedado de platicar –se molesto levemente- ¿me escuchas, Ume?

La llamo al percatarse que la niña le daba la espalda de forma seria.

―Pero… -le temblaban sus labios- quería hablar sobre mamá hoy –se aferro a peluche- faltan pocos días… -susurro- para mi cumpleaños y… -volteó a verlo con desesperación- de esta forma pienso en cosas bonitas –sollozo-

Ichigo cedió. ¿Desde cuándo Ume, era capaz de controlarlo de esa manera?.

―Solo una pregunta de la lista Ume, -se la entrego- no le causaremos ningún problema a Himawari ¿de acuerdo? –la miro seriamente- te irás directo a tu casa, sin ningún intento de escape ni nada por el estilo

―Pero… –se impaciento- son reuniones muy aburridas y…

―Nada de peros –detuvo su lloriqueo- has hecho una promesa y debes cumplirla

Al ver que Ichigo no cedería ante sus palabras, Ume no tuvo más remedio que acceder a regañadientes a las palabras del varón. Después de todo, él era el único que podría contarle esas historias sobre su madre que tanto amaba.

―De acuerdo…

Lejos a un par de metros un par de ancianos caminaban por la misma sección en el jardín. Cuando vislumbraron a la pequeña, algo impresionados contemplaron una extraña familiaridad entre ambos. Y se marcharon al próximo encuentro con la niña. Durante dicha reunión se encargarían de conversar sobre este tema con el líder del Clan, y padre de Ume. La cual, fue ajena por completo al hecho, de que finalmente había sido pillada.

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

El hombre se pasea de forma desinteresada por los rincones del apartamento. Sobo su sien, la reunión con el Capitán Kuchiki fue sumamente tensa, más al final cuando, le comento sobre su sobrina y Kurosaki. Y lo que sucedió al término de la reunión del Clan, lo ocasiono la sorpresa de la niña y la mirada feroz que su padre le daba. No tuvo más remedio que escuchar el desahogo de su antiguo superior. Suspiro de forma pesada, mientras contempla de forma tediosa la decoración del sitio; demasiado austera a su propio gusto. Una mesa en el centro de la habitación, junto con dos cojinetes; un estante de madera de cedro con algunas decoraciones sencillas y un par de pinturas en las paredes. Para finalizar colocado de forma descuidada, sin cerrar y evidentemente olvidado, encontró un libro en el suelo. Sin mucha prisa camino lentamente y lo tomo para leer el título de la novela.

―El jardín de la media noche del bien y el mal

Leyó en la tapa de la obra.

―Es un libro interesante en realidad, Capitán Abarai

Se giro y percibió a la recién llegada mujer. La cual le esbozaba una sonrisa traviesa, mientras se recargaba de forma impaciente en el marco de la puerta que daba el acceso a su hogar. Miro ella de soslayo hacia atrás y, suspiro de forma pesada antes de ingresar y cerrar la puerta tras de sí. Ambos se miraron algunos minutos, antes de hacer algo más. Renji le dio la espalda y ocupo uno de los cojinetes. Y cual si fuese un ritual aprendido la fémina camino por la sala e ingreso a otra parte de su residencia, a la cocina para ser precisos y preparo algo de té, el cual le ofrecería gustosa su invitado.

Al pasar ella junto a él, observo que por primera vez en mucho tiempo volvía a llevar recogido su cabello en un peculiar ramillete. El cual acentuaba el aire de inocencia en su rostro, algo que le agrado mucho más allá de lo imaginado.

Pasados algunos minutos ella regreso con un par de recipientes con té. Le entrego el primero y el restante lo tomo para ella entre sus manos, soplo un poco y luego bebió algo de su preparado. En todo momento Renji siguió con sigilo cada uno de sus movimientos y se quedo pasmado ante la delicadeza y finura de sus actos. Desvió momentáneamente la vista, para colocar el libro sobre la mesa. Finalmente tomo la taza y bebió él también. Siempre ambos manteniéndose en un sepulcral silencio. Hasta que ella irrumpió dicha afonía.

―Ha pasado tiempo desde su última visita –coloco la taza- ¿tal mal estuvo la reunión con el Capitán Kuchiki? –indago franca- solo cuando eso pasa, viene sin avisar

Fue interrumpida.

―Solo han pasado tres semanas y no siempre vengo de esa marea –enfatizo-

Le informo molesto, al notar que ella parecía no recordarlo. Pero, él sabía bien que ella mentía…

―Es verdad –esbozo una sonrisa penosa- mira que cosas –golpeo ligeramente su cabeza con su puño- me olvido todo tan rápido –miro el suelo- ¿puedo entonces preguntar, el porque de esta visita tan imprevista? –se levanto y tomo su taza- normalmente hay siempre un mensaje de por medio –le retiro la taza al varón- paso algo muy malo en la reunión, ¿cierto?

Exclamo mientras reingresaba a la cocina. Al llegar, lavo los recipientes utilizados y miro el cielo nocturno a través de la ventana. Estaba segura de que mañana una vez más los rumores comenzarían.

Renji leía la sinopsis del libro olvidado en la recién penumbra de la habitación. Paso una de sus manos por sobre la cubierta de la novela. ¿Debería decirle?. ¿O simplemente por esa noche ignorar el tema?.

Ella regreso y lo observo en la oscuridad, mordió su labio inferior reprimiéndose el preguntarle una vez más, exhalo y camino hasta sentarse a su lado. Con sumo cuidado acerco la mano que tocaba el libro y la llevo hacia su rostro y deposito un beso casto sobre su palma. Para después con su mano libre, tocar su rostro con benevolencia.

―¿Qué te preocupa?

Cuestiono en una suplica silenciosa y sincera al mirarlo a los ojos. Se giro hasta que él quedo frente a ella y con su otra mano rozo su mejilla izquierda, instantes después se soltó y recargo su frente sobre el pecho de la mujer y espero que ella lo consolase, como solía hacerlo siempre.

―El Capitán Kuchiki esta más agobiando que de costumbre –murmuro de forma pausada- le han comentado que Ume frecuenta a Kurosaki –hablo en voz baja- los ancianos del Clan se ha disgustado bastante y han castigado de forma muy dura a la niña… -silencio- y Kuchiki Byakuya no ha podido hacer nada para evitarlo…

Ella le soltó la cinta del cabello del hombre. Poco después, lo acariciaba con ternura.

―A pesar de ser su tío no tiene muchos derechos en su educación básica

―Solo se puede ir hacia delante, solo hacia el frente –lo abrazo y él se aferro a ella con desesperación- lo mejor que puede hacer, es ser el apoyo incondicional del Capitán Kuchiki, como lo ha sido hasta ahora

Tan solo el sonido de los grillos en el exterior era percibido por los ocupantes del apartamento.

―Pero…, también…, creo… -suspiro- que tarde o temprano este cuento falso deberá terminar –beso su quijada- a veces me pregunto ¿cuánto tiempo más podremos continuar con esto? –rió con ironía- aguantando tontamente todo…

―¿Acaso la verdad existe?

Cayeron al suelo de forma pausada, ocasionado esto por las acciones de Renji. Quien quedo bajo la mujer, ella recargando su cabeza sobre su pecho.

―Los rumores son cada día mas llamativos –cerro sus ojos, al sentir las manos de él recorrer su espalda- no quisiera que estos le ocasionaran problemas a la larga –alzo su rostro para mirarlo- creo que esto debe terminar –musito- por el bien de ambos

Renji sujeto su rostro, la miro con fiereza. Antes de girarse y colocarse sobre ella de forma tosca, comenzó a besarla de forma lenta y pausada, disfrutando de sus pequeños gemidos que en vano ella intentaba callar.

―La gente siempre hablara

Exclamo de forma cortante entre beso y beso. Mordió levemente su lóbulo derecho, lo cual ocasiono un sonoro suspiro ante su sorpresa. Cerró sus ojos y se dejo disfrutar el momento.

―Si –comento cuando pudo- pero… -movió su cuello para darle un mejor acceso- cualquiera…, diría…, -intentaba razonar coherentemente- que por su estatus –cerro sus ojos- actuaría de otra manera –se le formaron lágrimas en sus ojos- Capitán

Dio un pequeño grito al percibir como la boca del hombre se abría paso a uno de sus pechos y sin dudarlo ni una vez lo detuvo a la fuerza, para que lo escuchase claramente. Sorprendido por sus actos se detuvo.

―Han… -respiraba con dificultad- han…–reitero- sido muchos años de esto –se recargo en sus codos- tanto tiempo –le hablo con firmeza- que me siento cansada de estar fingiendo –se dejo caer al suelo con pesadez y llevo su antebrazo a su rostro, sobre sus ojos- hay veces que quisiera nunca haber entrado a la Corte de los Espíritus Puros

Que podía decirle él. Para compensar su dolor y angustia. Su mirada se torno apacible, intento tocar su rostro, pero ella se irguió y lo forzó al momento de hacer lo mismo. Se quedaron en silencio, el uno frente al otro.

―Lo siento –exclamo luego de algún tiempo- no tenía ningún derecho de hacerte mi amante –rozo sus labios con su pulgar el hombre- lo lamento…

Ella le negó con la cabeza y cerro sus ojos mientras disfrutaba del tacto contra su piel. Eso era tan sincero de su parte, y lo sabía ella. Abrió sus ojos y con cuidado retiro la mano de entre sus labios, tomo el ramillete y libero su extensa cabellera.

―No –insisto- soy tan culpable como tu –se acercaba lentamente, acaricio sus labios con los propios- este es nuestro pecado –lo incitaba- Capitán Abarai

Susurro contra sus labios de forma tan sensual que le erizo cada pelo de su cuerpo. Inmediatamente Renji tomo posesión de esos labios carnosos y la beso forzándose a sí mismo a realizar el acto de forma lenta y pausada. Mientras ambos disfrutaban del tacto proporcionado a sus cuerpos. La acerco más a él para apartar la sensación de vacio, de su interior y un sentimiento de impotencia se apodero de su ser.

Eran muy ciertas las palabras de ella…

Hacia años que comenzaron un juego muy peligroso, algo comentado a voces entre las divisiones. Y estaban seguros que tarde o temprano deberían pagar las consecuencias.

Finalmente hubo un cambio en la postura. Él tomo la espalda de ella y con sumo cuidado la deposito en el piso de la sala. La caricia ganaba apremio en el acto, mucho más precipitado que en otras ocasiones. Se apartaron por la falta de aire y Renji la contemplo en la oscuridad reinante.

―¿Por qué, siempre me hablas de usted? –rozo su mejilla, mientras hablaba roncamente- ¿Por qué? –reitero-

Ella cerró sus ojos ante el apacible mimo recibido, por el pelirrojo. Poco a poco la mujer era consciente de que su uniforme perdía el amarre de hacia instantes. Ahogo un gemido apacible al sentirse expuesta de la mitad superior, antes unos inquisidores ojos que la contemplaban con gozo. Exhalo al apreciar unas inquietas manos recorrerla pausadamente y de forma juguetona por sus ya bien conocidos senos.

―Por la misma razón que tu evitas el decir mi nombre, Renji

Alzo su mano y toco el rostro del hombre. Esta declaración lo tomo por sorpresa, antes de que fuese nombrado Capitán ella solía llamarlo por su nombre de pila, tal y como él lo hacia. Sin embargo, luego de su nombramiento cambio su comportamiento con ella y viceversa.

Trazo pequeños círculos por sobre uno de sus senos, mientras analizaba sus palabras, poco a poco se acerco y lo llevo a su boca; él se deleitaba con su anatomía. Ella abrió sus ojos con sorpresa, y jadeo sujetando con fuerza su cabellera roja. Al tiempo que respiraba de forma agitada, y que arqueaba su espalda inconscientemente, llena de placer. No percibió la sonrisa en los labios del hombre antes sus acciones. Renji se alejo un poco, para finalmente acercarse y besar su frente con finura. Con sumo cuidado, la tomo entre sus brazos y se sentó en el piso, quedando ella entre sus piernas; al punto que sus intimidades se tocasen.

―No tenemos un verdadero motivo –musito- tan solo que tenemos miedo –la miro fijamente- Orihime –retiro la tela de la espalda fémina y la recorrió con lentitud- de estar solos –afirmo- ¿no es verdad?. Pequeña…

Ella exhalo.

―Lo se –se aferro a él- no es algo triste a lo que hemos llegado, luego de tanto tiempo –cerro sus ojos- pero creo que la verdad, es que temíamos a la verdad que siempre nos negamos a ver –silencio- cuando te conocí, jamás imagine que algún día las cosas pudiesen acabar de esta manera

Renji no dijo nada más y comenzó a besar tiernamente su cuello, mientras recorría de forma inquieta su dorso.

―Me han dicho que pasas mucho tiempo con Ichigo –mordió levemente su cuello- a veces hasta altas horas –se detuvo y dejo de hablar- ¿qué ha sucedido? –exigió-

Orihime, alzo su rostro y lo miro curiosa. Junto a la inusual sonrisa dibujada en su rostro, y una idea divertida tomo forma en su mente.

―¿Celoso…, Capitán Abarai? –lo abrazo por el cuello- si…

Renji se separo con brusquedad de los brazos de ella y de la misma forma ruda el la tomo por el mentón, mientras la obligaba a mirarlo. Estas acciones ocasionaron que Orihime se quedase impávida unos instantes, debido a la tosquedad sus maniobres. Nunca en todo el tiempo que llevaban, había tenido un ataque de ira como el que ella interpretaba. Eso alerto sus sentidos. La mirada furiosa, la respiración entrecortada y la tensión del cuerpo masculino la hicieron constar de su error evidente.

―Le he estado ayudando con las encomiendas de su rango de Capitán –rehuyó sus ojos- asuntos de Capitán a Teniente, nada más

―¡Mientes!

Le afirmo. Al instante la coloco con fuerza sobre la mesa de la habitación, la textura fría del inmueble la hicieron arquearse incómoda. Más aún evitaba el mirarlo, y eso lo enfurecía.

―Le he ayudado a ver a Ume chan, a escondidas de todos

Exclamo luego de algún tiempo y cerro sus ojos. Odiaba la manera en que Renji se había vuelto tan bueno en conocer cada una de sus acciones, desde ¿cuándo se habían vuelto tan íntimos de esta manera?. Poco a poco, la cinta en su cintura fue retirada pausadamente, para finalmente dejarla desnuda ante la penetrante mirada; de aquel que una vez su amigo y hoy, su amante.

―Entiendo –la mano de él hizo un desesperado recorrido desde su vientre, para detenerse en su cuello- por ello Ichigo se perdía en días –suspiro- que metida de pata han tenido…

Orihime ahogo un gemino muy vocalizado en su garganta cuando percibió las manos de Renji, el moverse entre sus muslos internos, para luego darle constantes y alternados masajes. Su respiración se volvía arrítmica, así como su lógica y coordinación de ideas. Finalmente y luego de considerar que la tortura era demasiada, él la beso desesperadamente en su vientre.

―U…, me –lo miro- le ha tomado…, cariño

Le informa a Renji y espero alguna reacción en su rostro. Él se acerco a su cara, posteriormente ella rozo su quijada con sus labios y respiro contra su cuerpo pausadamente, al momento de percibir su aroma.

―Era natural que lo hiciera –sonrió con tristeza- a final de cuentas ellos se parecen demasiado –ella le retiro el haori blanco- más de lo que cualquiera se hubiese imaginado –susurro en su oído- pero a la vez son tan diferentes…, como si fuesen padre e hija…

―Si

Dejo que Orihime le retirase por completo su vestimenta, deleitándose de la tersura de sus manos contra su cuerpo y la forma tan sublime en que ella solía mirarlo en esos momentos de intimidad. De forma afable la tomo y la coloco sobre su haori, el cual instantes antes había depositado en el suelo.

―Renji…

Gimió sonoramente cuando él comenzó a besar de forma lujuriosa su cuello y a recorrer su cuerpo.

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

A un par de metros, realizando un recorrido por la Corte de los Espíritus Puros un hombre se detuvo frente a unos alejados apartamentos recién construidos. Al percibir de forma clara la energía espiritual, por más que intentase su dueño de ocultarse, era algo que para él siendo un destructor era cosa de niños. Se encontraba en el otro extremo de la zona, separado por una larga escalera la cual lo llevaría sin lugar a duda al sitio de Orihime. Observo unos instantes más antes de ajustar sus antejos y negar con su cabeza, al percibir al individuo junto a ella.

―No deberías poner esa cara, Ishida

El hombre no se giro al oír su nombre. Permaneció impávido y levemente molesto. Retiro su mano de su rostro y apretó con fuerza su puño ante su propia impotencia. La mujer recién llegada camino y se coloco junto a él, recargo su espalda contra el barandal de madera y alzo su rostro para observar las estrellas.

―Arisawa –exclamo fríamente- pensé que estarías de guardia hoy –la miro- ¿entonces que haces aquí?

La mujer rodo sus ojos antes tan ameno comentario y se estiro antes de responderle al hombre.

―Cambie mi guardia con el séptimo de mi escuadrón –exhalo- así que hoy… -estornudo- tengo la noche libre… -miro la casa- ¡esa tonta! –susurro- cuando entenderá

―¡Arisawa!

La reprendió ante sus palabras.

―Orihime esta actuando de forma muy irracional – hizo una pausa- el maldito chisme ya esta en boca de todos –rasco su cabeza con desesperación- y el traerlo aquí complica más las cosas –mordió su labio inferior- ya se que no es la niña de ayer, a la que debía de cuidar su espalda para que no se metiese en problemas –se giro y apretó el barandal- pero…, no quiero que salga lastimada con todo esto

Su rostro se torno sombrío, casi de inmediato Ishida la sujeto suavemente del hombro para confortarla.

―Ni tu, ni yo…, podemos hacer nada –retiro su mano- ellos saben bien lo que hacen –la miro- Inoue san, conoce mejor que nadie las consecuencias de sus acciones –se cruzo de brazos- tan solo me pregunto –dudo- ¿cómo reaccionará Kurosaki, cuando comience a escuchar los rumores? –exhalo- no quisiera que esos dos peleasen de nuevo

Silencio.

―¡Espera Ishida! –lo sujeto del pecho- ¿me dices que Ichigo no sabe nada aún? –estaba sorprendida y no daba crédito a lo que escuchaba –ya han pasado tres meses desde que es Capitán y…

La obligo a soltarlo, y ajusto sus ropas.

―Kurosaki a menos que lo escuche de frente literalmente –rodo sus ojos- no se enterará de absolutamente nada –tosió incomodo- y si no hemos escuchado de alguna disputa entre Abarai y Kurosaki, -suspiro- es que aún no lo sabe…

Una afonía extensa y pesada.

―Lo siento, Ishida –recapacito- me he exaltado demasiado –se disculpo- esto va a ponerse feo –se dio la vuelta-

―Lo se –comenzó a caminar- a su propia manera –medito- Kurosaki cuida del bienestar de Inoue san

―¿Ishida?

Él hombre se detuvo.

―¿Cómo habrían terminado las cosas, si Kuchiki nunca hubiese aparecido en nuestras vidas?

Uryū, se giro para quedar frente a la mujer. Se aproximo lentamente y la tomo de los hombros antes de mover su cabeza negativamente ante sus palabras.

―Arisawa…, tu mejor que nadie sabes que Inoue Orihime, nunca habría llegado a ser amiga de Kurosaki… -enfatizó- gracias a ella, fue que todos nosotros formamos un vínculo irrompible –la soltó- simplemente nada sería ni igual ni diferente –se giro- sencillamente, no existiría…, -comenzó su andar- simplemente…, el hubiera no existe…

Se alejo y la dejo sola. Tatsuki cerro sus ojos y algunas lagrimas resbalaron por sobre sus mejillas, tomo un pañuelo y seco su rostro. Cuan crueles y ciertas eras las palabras de Ishida…, Orihime nunca habría forjado una amistad con él…, sin Rukia… Ella misma procedió a retirarse de los apartamentos.

―¿Ichigo?... –miro el suelo- ¿alguna vez habrías amado a Orihime?... –sonrió con tristeza- no…, nunca lo hubieras hecho…

Profundizo en sus recuerdos y llevo sus manos a sus labios. Orihime nunca antes tuvo el valor de hablarle de frente hasta que el día que Kuchiki llego a su vida, y de esta forma él cambio. Entonces comprendió que por más que rogase y desease Ichigo, jamás miraría a su mejor amiga como una mujer; sino más bien, como una hermana más…

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

Renji se movía lentamente en el interior de su cuerpo, mientras la besaba esporádicamente en el rostro y labios. A un ritmo tortuoso e incipiente, pero tan placenteramente que no sabía si pedirle al hombre que se menease más rápidamente o que continuase con ese sinuoso vaivén. En último lugar, él tomo la iniciativa e incremento la velocidad de las arremetidas. Orihime entrelazo sus piernas por sobre la espalda del pelirrojo, acrecentando la profundidad y el ritmo.

Él estaba agradecido, ya que las embestidas se volvían mucho más intensas y placenteras que minutos antes. Casi al instante Orihime comenzó a depositar besos esporádicos por sobre su pecho, lo que ocasiono un gemino áspero en su garganta que no reprimió en lo absoluto. La tomo de la cintura y una vez más, incremento el golpeteo y de nueva cuenta ella arqueo por inercia su espalda. Entreabriendo sus labios y murmurando de forma sinuosa y lenta el nombre del hombre que la poseía. Una visión completamente erótica, antes los ojos de Renji, quien esbozo una sonrisa apremiante cuando ella dejo de reprimirse y comenzó a vocalizar sonoramente al ritmo de cada arremetida.

Esto era lo que Renji estaba esperando, el oír su nombre entre sus labios. Mientras se rendía por completo al placer mismo. Le encantaba la manera en que su rostro se tornaba puro e inocente cuando él la penetraba.

Orihime se flexionó mucho más y grito su nombre al percibir la primera onda de placer en la noche. Un éxtasis completo. Sabía bien que ahora, Renji decrecería su movimiento interno, de esta forma logrando incrementar el placer en ambos. Relajo su cuerpo, esperando que los espasmos en su zona baja acabasen.

―Orihime –susurro en su oído –dilo una vez más

Comenzó a recorrer con su lengua una pequeña distancia entre su lóbulo izquierdo y su quijada. Queriendo obligarla a que ahora fuese ella la que pidiese que él incrementase el compás.

―Renji –tomo su cabellera entre sus dedos- Renji –reitero- ¡por favor! –cerró sus ojos con fuerza- no más así –rogó- es demasiado pasivo…

El sonrió contra su piel.

―Lo se…

Y una vez más el golpeteo cobro forma. Esta ocasión no se detendría hasta que ambos culminasen.

Cuanto tiempo y cuantas veces lo hicieron a ese ritmo curioso, ni ella misma no lo recordaba. Y tampoco le importaba. El simple hecho de sentirlo ahí con ella, le era más que suficiente. Pasados algunos minutos, percibió como el cuerpo de Renji se tensaba en sobremanera y ahoga un gemido muy intenso contra su cabellera, antes de que ella misma sintiese la reacción involuntaria de su cuerpo, el placer desmedido de su orgasmo y luego de dos más entresaques el de Renji, a la par.

Respiraban agitadamente y con sumo cuidado, él se retiro del interior de ella. Se recostó en el suelo, con ella sobre él. Jugaba de forma distraída con su cabellera, mientras observaba como ella recargaba su cabeza en su pecho, usando su mentón y mirándolo de forma angelical.

―¿En qué piensas?

―Si te miento lo sabrías, ¿cierto? –entrecerró sus ojos, lo beso fugazmente en los labios- él Comandante Yamamoto tuvo una platica conmigo –suspiro, él la soltó- sobre los rumores que circulan –coloco sus manos en el suelo y se levanto- ha escuchado todo lo que se dice sobre nosotros y no esta muy contento que digamos

―No me ha dicho nada –se sentó- supuse que…, antes hablaría conmigo

―Piensa que los Capitanes tienen muchas responsabilidades -tomo algo de ropa y se cubrió- como para cotillear sobre estos temas…

―Así…, que hablo con lo que es más fácil de solucionar –exclamo molesto- yo que tengo un rango mayor debió…

Ella lo silencio con un dedo en sus labios.

―Era de esperar que a pesar del cuidado que tenemos, indudablemente tarde o temprano esto llegase a sus oídos –suspiro- me dijo que en su momento hablara contigo –arrugo su frente- cuando lo considera apropiado, pero no desea oír más sobre esto en la Corte de los Espíritus Puros

Renji la tomo del rostro y la miro fijamente, había algo que ella indudablemente no quería decirle.

―¿Qué dijo?

El Capitán Kuchiki tiene razón, Ichigo jamás le haría algún tipo de daño a Ume –sonrió con tristeza- se parece demasiado a ella

El anciano rasco sus cansados ojos y con un gesto de su mano despidió su teniente. El longevo camino hacia una puerta e ingreso por ella, misma que comunicaba con su oficina. Sin haberle dicho alguna palabra, ella supo que debía seguirle. Al entrar el hombre ya estaba en su asiento, esperando que ella tomase el otro frente a él. Algo dudosa ocupo el sitio.

Kurosaki-kun, será un notable Capitán –lo miro aprensivamente- puede que sea algo tosco, pero…

Alzo su mano y la silencio.

No le he pedido que viniese para hablar sobre ese tema, que ha quedado zanjado –entrelazo sus manos y las coloco debajo de su barbilla- sino –aclaro su garganta- por ciertos rumores que desafortunadamente he escuchado…

Abrió sus ojos, comenzó a jugar de forma nerviosa con sus manos.

¿Qué clase de rumores, señor?

Sobre su relación con el Capitán Abarai

La interrumpió al ver que claramente ella no cedería. Tan solo necesitaba ser directo en el asunto a tratar con ella.

No cuido realmente sobre mis subordinados en general –tosió- sin importar su rango, en su tiempo libre –exclamo seriamente- pero me molesta claramente cuando esto se vuelve una comidilla entre los bajos rangos –se recargo en la silla- ¿ha quedado claro?

En otras palabras –susurro- me pide que le ponga fin a esto –apretó sus puños- ¿antes de que se vuelva el hazmerreir en al Corte de los Espíritus Puros? –exclamo molesta- eso es tener muy poco tacto de su parte –lo miro fríamente- que yo recuerde no le hemos hecho daño a nadie…

El anciano le negó.

No me ha comprendido, Inoue Orihime –se levanto- no me interesa la naturaleza de sus encuentros, ni la forma en que estos continúen –suspiro- ya que son dos adultos –se acerco a ella- no deseo que salga herida por algo irrealizable, eso es todo –acarició su cabello con ternura- debe ser consciente del recuerdo de esa persona en el corazón del Capitán Abarai –retiro su mano- y en el suyo… Es lo que quiero que quede claro –ocupo su asiento nuevamente- en su momento tendré la misma plática con él –suspiro- puede retirarse Teniente…

Las lágrimas se formaron en sus ojos y sus labios temblaban de forma involuntaria. ¿Qué podía decirle que la reconfortase?. El Capitán Yamamoto había sido completamente franco con ella. En pocas palabras le había dicho que no esperase nada de él, ya que jamás se lo daría, de la misma forma en que ella lo veía. La tomo de una de sus manos y la acerco a él, para abrazarla y dejar que ella se desahogase. ¿Qué debía hacer?.

―Orihime…

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

Bostezo de forma cansada por uno de los tantos pasillos de la división. Odiaba profundamente la existencia de tantos corredores, que según él no llevaban a ningún sitio. Ahora comprendía el porque Zaraki también los detestaba.

―¡Maldición!

Carraspeó en voz baja. Tendría que pedir de nueva cuenta un recorrido por la división. A un par de metros se encontró a Hanatauro Yamada, quien por lo visto lo buscaba o tal vez a alguien más rogo.

―Capitán Kurosaki –se acerco a él, con una gran cantidad de papeles- la Capitana Unohana me ha dicho que viniese hasta aquí –se paro frente a él- hay un error con el papeleo de la Quinta División –lo miro apenado- tendrá que volverlo hacer

Ichigo llevo una de sus manos a su cara y musito en voz baja. Odiaba el estúpido papeleo y los problemas que le generaba el llenar los reportes. En un inicio creyó que al ser Capitán sería entretenido, pero a decir verdad pasaba gran parte del día tras el escritorio, firmando hojas, leyendo documentos y aprobando o denegando solicitudes de la división.

―Primero, ya que he dicho Hanatauro que no me llames de esa forma –enfatizó- y segundo, dame esos papeles –estiro su mano- ¿qué hice mal esta vez? –les dio un vistazo rápido- según yo, no encontré nada

El oficial respiro hondamente y tomo el primer documento que pudo. Lo abrió y le señalo.

―Aquí, Ichigo san –le mostró un área en blanco- falta el sello de aprobación de la Quinta División –le informo- uno que solo los Capitanes pueden usar

―¡¿Cuál maldito sello?! –se impaciento- ¡yo no tengo ninguno! –golpeo las hojas con su mano- Inoue…

Detuvo su charla y medito un momento. Recordó que al inicio de la semana ella le indico de forma clara sobre la firma de las divisiones y que ahora que había aprendido a llenar bien los documentos debería sellarlos. De lo contrario debería rehacerlos. Puesto que como ya tenían Capitán, sus aprobaciones pasarían a segundo término.

―Mierda –musito- lo olvide por completo –exclamo derrotado- tendré que hacerlos otra vez-rodo sus ojos- la próxima vez pondré más atención

―Lo siento, Ichigo san –lo compadeció- pero ya sabes que el papeleo es muy importante

―Esta bien –exhalo- esto me servirá de lección –emprendió la marcha a su oficina- ¿Dónde…

Hanatauro lo seguía con la pila de documentos. Al dar vuelta por un solitario pasillo se detuvieron al escuchar los murmullos del final del corredor.

―¡No me lo creo, Hikari! –exclamo emocionada- ¿estás segura de lo que me dices? –su voz era apremiante- el Capitán Abarai fue otra vez a su apartamento

―¡Cierra el pico, Midori! –hablo con rapidez- o habla más bajito –susurro- que si alguien te escucha estaremos en problemas

―Tranquila –murmuraba- que es algo que todos comentan, en todas partes

―Aún así –tosió- que si por aquí anda caminando la Teniente y nos escucha decir esas cosas…

―Calma, calma –cuchicheaba- la Teniente no anda por la división –le informo- lo más seguro es que aún este en su casa, ya deberías saber que luego que ellos se encuentran pasa lo mismo –se rió un poco- el Capitán Abarai debe dejarla muy cansada, ¿no te parece?

Hasta ahí pudo soportar, camino en dos pasos más e hizo constar a las mujeres de su presencia. Las cuales lo miraron horrorizadas al instante se inclinaron respetuosamente y fueron conscientes de su error. Permanecieron calladas y sin erguirse.

―¡¿No tienen nada mejor que hacer?! –hablo duramente- ¡levántense! –ordeno- ¿entonces? –se cruzo de brazos- tomen un par de escobas y barran cada uno de los pasillos y jardines de la división –hablo en voz baja y concisa- ¡señoritas!

―¿Pero…, le corresponde la Cuarta División, señor –exclamo angustiada- nosotras…

―Calla, Midori –jaloneo a su amiga con desesperación- eso haremos Capitán –se inclino- acepto mi castigo por mis palabras fuera de lugar –suspiro- le prometo que esta será la ultima vez que cometa una falta de esta magnitud –se levanto y lo miro- lo lamento mucho

―Discúlpeme por mi falta de educación –se inclino- mi actitud y mis palabras. No son propias de un oficial de bajo rango –se irguió- acepto también mi castigo Capitán Kurosaki

Las mujeres caminaron en sentido contrario y se perdieron en alguno de los pasillos.

―Hanatauro, informa que nadie de la Cuarta División hará esas labores, por algún tiempo –volteó hacia él- ¿ha quedado claro?

―Si

Ichigo iba hablar, pero fue interrumpido.

―Por favor, Ichigo san –suplico- yo no soy la persona adecuada para comentarse algo sobre lo que acabas de escuchar

―Dile a la Capitana Unohana que le pasaré los documentos más tarde –se giro- por favor deja los papeles en mi oficina –dio un par de pasos- Hanatauro –susurro su nombre- no comentes esto con nadie

―Si..., Ichigo san

En un instante desapareció. Poco después llego a las puertas de la Novena División, era poco más de medio día. Ingreso y varios miembros lo saludaron respetuosamente y con mucha sorpresa, al verlo andar por una división que no era la suya.

―¡¿Kurosaki?!

Lo llamo Hisagi Shūhei al mirarlo andar por el jardín de la división, claramente buscándolo. Se sorprendió ante la fría mirada en su rostro, retiro a sus oficiales y lo invitó a seguirle. Ambos llegaron a uno de los tantos jardines de la división y ocuparon una mesa.

―¿Qué sucede? –exclamo preocupado- ¿algún problema?

―Necesito que me digas algo importante –suspiro- sobre lo que acabo de escuchar, por uno de los pasillos de la división hace un rato

Hisagi se incomodó por la forma en que Ichigo acababa de pronunciar sus palabras y la mirada tan seria que tenía.

―¿Es cierto lo de Renji y Orihime?

Musito en voz baja. Hisagi exhalo pesadamente y rasco su cabeza mientras se maldecía internamente por haberle dicho que lo ayudaría cuando lo necesitase.

―Son rumores por aquí –hablo en voz baja- eso es todo Kurosaki

―¿Tu crees? –lo miro escéptico- las personas deben ¿entonces estar muy estresadas para contar esos chismes?

Hisagi lo miro unos instantes antes de exhalar el aire.

―Debiste ir con Ukitake

―Ukitake san le tiene mucho aprecio a Orihime y no me dirá nada de eso –se cruzo de brazos- eso, estoy seguro que lo sabes tan bien como yo

―¿Y yo no?…

Rodo sus ojos.

―No es lo mismo hablar sobre hombres que de mujeres

Hisagi chasco su lengua con fastidio.

―Comprendo

Se levanto y se estiro antes de ocupar una vez más su asiento.

―¡Diablos! –golpeó la mesa y se levanto- espérame unos momentos, regreso enseguida

Ichigo observo su andar presuroso. Volvió a suspirar y recargo su cabeza entre sus manos, mientas una extraña sensación lo invadía lentamente. El golpeteo en la mesa lo saco de su emancipar, observo como una taza de té era colocada. Alzo su rostro y miro a la mujer. No percibió al hombre que también recién llegaba.

―¡¿Tatsuki?! –exclamo sorprendido- ¿pero…, cuándo…, yo…?

Ella golpeó su frente levemente y coloco una de sus manos en su cadera, mientras que con la otra sostenía la bandeja. Poco después, le sonrió abiertamente y con mucha alegría.

―Obviamente mucho antes que tú –se alegró- hará unos veinte años –memoro- y hace diez más o menos que forma parte de la división –miro a su Capitán- ¿no es verdad, señor?

―Claro, Arisawa –bebió algo y miro a su camarada- estamos en hora de servicio, así que no podemos beber –suspiro molesto- no sería bien visto por mis subordinados –coloco la taza-

―Me retiro

―No, quédate –le ordeno y la miro de soslayo- es sobre tu amiga, de quien hablaremos…

Abrió sus ojos con sorpresa al comprender el porque de la visita inesperada de su viejo amigo.

―Es una historia muy larga, Kurosaki –recargo su cabeza en una de sus manos- más o menos poco después de que ella arribo a la Sociedad de Almas –toco su taza- de lo que recuerdo es que ella llego aquí luego de una muerte natural, en el mundo humano –aclaro su garganta- aunque Ishida llevaba tiempo aquí estaba en una misión y no pudo –movió su cabeza de lado a lado- ayudarla…, a instalarse –bebió un par de sorbos- así, que Abarai se ofreció voluntariamente –esbozo una sonrisa melancólica- pensé entonces que eran buenos amigos

Dejo de hablar y observo que Ichigo tenía la mirada perdida en un palo que flotaba al borde de su taza. Movió su cabeza de forma tediosa. ¿En que problemas se metía?. Más tarde de se lo cobraría a Renji. Por otro lado su oficial acababa de abrazar la bandeja por sobre su pecho y miraba de forma afligida a su amigo de la infancia. Exhalo hondamente antes de continuar.

―Las cosas estuvieron así un par de años, hasta que finalmente ella ingreso a la academia –coloco su vasija- perdió un poco el contacto con él, pero aún así de cuando en cuando se encontraban en algún lugar conversaban –exclamo- honestamente, nada fuera de lo común

―¿Entonces? –indago en voz baja?- ¿qué cambió?...

―Arisawa, continua

―Orihime se graduó con rapidez de la academia, era muy buena estudiante –memoro- así que, era obvio que sería aceptada en alguna división, pero…

Una breve afonía.

―Pero…, -continuo Hisagi- Abarai Renji la postulo como Teniente, recién salida de la academia –Ichigo lo miro sorprendido- también para nosotros fue toda una extrañeza, él alabo sus habilidades y su ayuda en la guerra –tomo un poco más- por lo que pensamos que estaría bien, además era muy apreciada por varios Capitanes –suspiro-

―Yamamoto dijo que ella eligió la Quinta División

―¡El Comandante Yamamoto! –lo corrigió- esa parte no lo se muy bien –miro el cielo- en ocasiones pienso que ella no tomo concienzudamente esa decisión –miro de forma extraña su té- o tal vez alguien más se lo pidió –silencio- de todas formas el grado de relación entre Capitanes y Tenientes es mayor que con el resto de los integrantes de una división

―¡Capitán! –lo miro alarmada- ¿qué cosas dice?

―Piénsalo, Arisawa –la miro seriamente- de haber elegido la Tercera División habría sido muy sospechoso y no solo serían habladurías –exclamo duramente- ha decir verdad pensé que la colocarían bajo el mando de Ukitake o Unohana, dada sus habilidades de curación –arrugo su frente- pero… ¿Quién fue el hombre que la ayudo con su división al inicio? –exhalo- ¿quién le ayudo a encontrar el sitio donde vive ahora? –entrelazo sus manos- sabes tan bien como yo que no son rumores…. –la miro de reojo- lo has visto bien anoche, ¿cierto?

Tatsuki miro hacia otro lado y por error, sus miradas se cruzaron unos instantes con los de Ichigo. Él cual se levanto de su silla y tomo de un solo trago el resto de su bebida, le entrego el recipiente a su amiga.

―Gracias –les dio al espalda- me tengo que ir

―¡Espera, Ichigo! –sujeto su haori- ¿Qué vas hacer?

Se giro y ella lo soltó.

―Perdón, Capitán Kurosaki

―Déjalo así, Tatsuki –exhalo- hablaré con ella, no quiero que salga lastimada –silencio- como yo… -susurro-

Se alejo y la dejo pensando por sus palabras.

―Arisawa –la llamo su Capitán- regresa a tus labores –le ordeno- me parece que necesitas irte temprano y visitar a tu amiga más tarde –se levanto- este no va a ser un buen día para ella –se paro junto a su oficial- ¿crees que tenga algún tipo de resentimiento contra Kuchiki Rukia?

―Para nada, Shūhei –cerró sus ojos- Orihime me dijo que llamo a su zanpakutō, porque desea proteger a la niña –suspiro- Rukia es la única mujer a la que él ha amado y amará –comenzó a caminar- es solo –musito- que inconscientemente piensa que es su deber cuidar de ella- esbozo una sonrisa triste que no paso desapercibida para él- esos dos se parecen demasiado –sujeto con firmeza la bandeja- más de que te imaginas y eso me asusta

Φ Φ Φ Φ Φ

Φ Φ Φ Φ Φ

Ichigo regreso a la división y pudo ver como varios miembros contemplaban curiosamente a las mujeres en sus labores. Nunca nadie antes había sido castigado de esa manera, por algún superior.

―Todos a sus puestos –mando- a menos que se les quieran unir

Los miembros se retiraron inmediatamente. Un par de metros más la observo parada frente a la puerta de su oficina, ella miraba el suelo de forma incómoda.

―El Capitán Kuchiki y el Teniente Ashido lo esperan en su oficina

Paso rápido a su lado, pero él la sujeto con firmeza de su muñeca.

―Hablaremos luego, Inoue –la soltó- estate al pendiente

En su oficina observo a los hombres. Uno era la persona que más odiaba y el otro era uno que le detestaba. Como era pequeño el mundo, al tenerlos a los dos reunidos.

―Lamento la tardanza –ocupo su asiento- a que debo su visita señores –expreso sarcásticamente- ¿algo en que necesiten mi ayuda?

Ashido le miro de forma un tanto iracunda.

―Con el respeto que se merece, Capitán Kurosaki –espetó- debo exigirle que se aleje de mi hija –comento de forma pausada- si ella no le dijo nada, entonces y lo haré –se cruzo de brazos- hace tiempo que le prohibí el verle –lo miro fijamente- no lo considero pertinente

Ichigo arrugo su frente y giro su silla, dándoles la espalda a los hombres. Se levanto y camino hacia la ventana. Estuvo así unos instantes, reprimiéndose física como mentalmente el hacerle daño. Apretó sus puños, con fuerza un largo tiempo.

―¿Por qué debería hacerlo…, Ashido?

―Porque Ume, nunca podrá sustituir a Rukia en su mente y corazón –acentúo- y eso es algo que sabe muy bien, señor –recalco- no quiero que a futuro, se forme ese rumor por aquí –carraspeó- no deseo que se hable de mi hija de esa manera, como se hace con su Teniente y el Capitán Abarai –silencio- Ume…

―Si eso es todo, retírate –ordeno- yo mismo he estado pensando eso, desde hace días –se giro y lo miro- Ume…, es Ume…, y Rukia…, es Rukia… -me estoy cansando de esto –se sentó- de verla a escondidas, como si hiciéramos algo malo –memoro- es casi lo mismo que con su madre… -expreso para él- vete…, antes de que no pueda contenerme más –exigió- tienes mi palabra

Ashido se inclino y salió de la oficina, dejándolo a los dos hombres de alto rango solos. Uno tenía una mirada furiosa y tosca, mientras que el otro por su parte estaba tan estupefacto que no daba crédito a lo sucedido. Byakuya, miro como Ichigo enterró su cara entre sus manos; intentando tranquilizarse inútilmente.

―¿Así, de sencillo? –cuestiono con sorpresa- me equivoque al pensar, que Ume te era importante

Ichigo, lo miro con fiereza.

―¿Qué se supone que haga, Byakuya? –se recargo contra la silla- ha sido tu cuñado muy directo, no quiero oír ninguna habladuría sobre Ume…

El noble suspiro pesadamente, se levanto de su asiento y emprendió la marcha.

―Hace tiempo, conocí a un mocoso que iba más allá de las reglas y palabras –mascullo en voz baja- que hacía cosas estúpidas por cuidar a la gente importante por él –avanzo- un idiota que me dijo que existe más de un milagro…

Se detuvo antes de abrir la puerta.

―¿Me sugieres que mande a la goma sus palabras y consecuencias que tendrán mis acciones? –aporreó la mesa con tedio- ¡¿tú que no dijiste nada hace cincuenta y cinco años?! –alzaba la voz- ¿tú que has olvidado todo lo que vivido? –lo señalo- ¿tú que sabes que no tengo ningún derecho en su vida?... –la silla fue a dar al suelo cuando se levanto- ¿tú que sabes cuanto amaba a Rukia, y aún así…

―Yo, Kurosaki Ichigo

Con suma elegancia el noble se volteo lentamente hasta quedar frente a Ichigo. Mismo que parecía listo para la batalla, Byakuya sobo su sien de forma impaciente.

―Antes solías ser el tipo de hombre que actuaba según su corazón –retiro su mano- uno que nunca antes renuncio a sus deseos

―Ella lo eligió –lo interrumpió- yo…

―Actúe acorde a lo que era mejor en su momento –suspiro holgadamente- tuve que arreglar todo para que la boda fuese un completo secreto, ante toda la Sociedad de Almas –exclamo sinceramente- cuando Rukia me informo de su estado, no tuve otra opción

―Claro, por tu estúpido orgullo

―¡CALLA, MOCOSO ENGREÍDO! –lo silencio- ¿acaso crees que eres él único que sufre por su decisión? –avanzo hacia él- ¿has pensado alguna vez en los sentimientos de los que te rodean? –hizo una mueca siniestra en su rostro- ¡claro que no Kurosaki! –se rió con sarcasmo- ¡para ti, tú eres el único que ha sufrido!

Lo miro con recelo y de inmediato Ichigo contemplo el estante de su oficina.

―Ume no habría podido heredar el apellido del Clan, si Rukia hubiese anunciado su estado más tarde ¿sabes por qué Kurosaki? –lo llamo- porque Rukia no estaba casada y, –evito ser interrumpido- sin importar si la persona elegida por ella fuese noble o no –musito- de no haber hecho lo que hice, Ume habría sido considerada ilegitima –dio un paso más hacia él- lamento si por eso sufriste profundamente al ser el último en enterarte –quedaron frente a frente- hice algo desesperado por proteger a mi hermana…, junto con el ser que crecía en su vientre…

Ichigo se sentía arrinconado, dada la conversación y su silencio.

―No se que paso entre ustedes con exactitud, ni el porque ella tomo esa decisión –siseo- pero si se…, que cual haya sido el término. Tú, también eres responsable de la vida que estas viviendo ahora –movió sus manos de forma brusca- me prometí a mi mismo, luego de la muerte de Rukia el brindarle felicidad a Ume –silencio- ella es todo lo que me queda, en este mundo y… –hablo en voz baja- si para proveer una sola sonrisa sincera en su rostro –exhalo pesadamente- debo ir contra los deseos de su padre y el Clan, lo hare –lo miro seriamente- desde que te reúnes con ella, para hablar de Rukia –aclaro su garganta- siempre esta sonriendo –cerros sus ojos y memoro- de la misma forma en que Hisana y Rukia lo hacían cuando eran verdaderamente felices –abrió sus ojos- por ello te pido que si de alguna manera aún no comprendes mis palabras –susurro- si…, piensas abandonar a Ume… -musito- hazlo luego del aniversario –le dio la espalda- faltan solo dos semanas –camino- no quiero verla llorar –suplico por primera vez- me parte el corazón…

―Byakuya…

Exclamo más que sorprendo ante las palabras y la suplica del hombre.

―Eres un mocoso a final de cuentas, Ume y tú se parecen más de que te imaginas –se detuvo en la puerta- del mismo modo, ustedes son tan diferentes –silencio- Inoue Orihime, siempre te amo Kurosaki –susurro- y eso siempre lo supiste…, pero…, a la única que viste con amor fue a mi hermana, de la misma forma en que Renji lo hizo con Rukia…, se enamoraron de las personas equivocadas –toco la puerta- es triste saber que cuando amamos a alguien en verdad, su huella quedará para siempre en nuestros corazones

Ambos hombres se enfrascaron en un largo y abrumador silencio.

―Fuimos dos desafortunadas almas –comento sinceramente- que no estábamos destinados a ser felices en lo absoluto –hablo Ichigo- creo…

―Esperanza…

―¿Perdón?

Expreso confundido ante la palabra exclamada por el noble.

―Es como me parece que llamaste al segundo milagro, el día de la ejecución de Rukia –abrió la puerta- ¿cuándo fue que la perdiste, Kurosaki?... –afonía- pero…, a diferencia tuya. Yo me case con la mujer que ame y la protegí hasta el final…, sin embargo…, tu dejaste ir a Rukia

Se quedo absorto y pasmado antes la forma en que le hablo el Capitán de la Sexta División.

―¡¿Byakuya, que quieres decir?!

―Piensa, en lo que te he dicho mocoso

Anduvo por los pasillos, hasta que se topo con Orihime. Ella archivaba algunos documentos en una repisa, cuando percibió la presencia y lo saludo con respeto. Camino pausadamente hacia él, para luego suspirar pesadamente.

―Él no la dejará –miro por el corredor- no puede alejarse de ella… -exhalo-

El noble, continuo con su andar presuroso. Mientras tanto Inoue lo miro unos instantes más, se estiro y comenzó su marcha hacia la oficina de su Capitán. Su charla con él, también sería muy pesada. Toco la puerta y espero la contestación del hombre, antes de poder ingresar.

―Ichigo… ¿Aún no lo percibes, no es verdad?. Que Ume-chan –sonrió con tristeza- ella, es en realidad…

―Pasa, Orihime…


Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

Capitulo V

El dilema del cangrejo

Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ


Notas de la autora: Hace tiempo que he pensado en la posibilidad real de Renji y Orihime, ambos a su manera desean ser notados por quienes quieren, sin poder hacerse de ello. Es un sentimiento muy triste, el hecho de que al buscar consuelo por su desamor acabasen en ese tipo de relación. Pueden que piensen en que hay mucho relleno en el capitulo o muy largo y centrado en otros aspectos; pero, no. Es importante el comprender que la decisión de Rukia no solo iba a afectar a Ichigo, sino al mundo que la rodeaba. Y he presentado un poco de esas consecuencias. El siguiente capitulo estará centrado en el sentimiento de Byakuya, Ume, junto al de Ichigo y Ashido.


Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

Respondiendo comentarios

Uchiha Katze: no había considerado a Tatsuki en la historia, pero gracias a tu sugerencia me pareció un muy buen punto. Además que no afecta el ritmo de la historia. Sobre Ashido y su salida de Hueco Mundo, no indagaré mucho al respecto. Sin embargo, podrías decir que cuando Ichigo y el resto se van de ahí, él los acompaña.

Eva Vidal: esa parte no puedo decirla aún, se explicará muy bien el siguiente capitulo.

SSofiXX: esa escena me salió de la manga y me pareció un detalle muy peculiar e interesante. Aunque claro esta, habrán muchas sorpresas más.

chappyxrukia: creo que tienes razón, muchas gracias por tomarte la molestia en comentar.

Magenta07: si es el mismo. El porque, he dado un pista muy bien oculta pero ahí esta el porque tuvo un hijo con alguien más. Rukia siempre fue consciente de los sentimientos de Renji por ella, pero… hay cosas que aún no puedo revelar

story love: no le tengas tan mala fe a Orihime, a decir verdad es un personaje al que se le puede sacar mucho provecho. Ella es pieza clave en la historia.

Orkin: mi estimada,te haré un altar por pasarte a comentar en casi todas mis historias. Mmm…, no estés tan segura…, puede que haya abierto sus ojos…


Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ

LES DESEO UNA MUY FELIZ NAVIDAD

Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO

Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ