REEDITADA

Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Resumen general: El tiempo no pasa en balde. Cada día transcurrido es una agonía constante, el saber que la vida que vives, es tan solo la más grande mentira. ¿Por qué el temor a decir la verdad?.

Sumary: A veces, la más grande mentira es negarnos la verdad a nosotros mismos…


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Viviendo Mentiras

(Living Lies)

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Por Ireth I. Nainieum

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Te escucho balbucear palabras. Relájate no hay palabras…

No tienes que darme respuestas porque yo aprenderé a vivir sin ellas.

No tienes que fingir que mi amado jamás existió, pensando que lo olvidare si lo haces.

Déjame decir su nombre, y dilo tú también.

Esta siempre presente aquel a quien tanto quiero, siempre como parte de lo que soy.

Si me quitas eso. Seré menos de lo que soy.

-Jaqueline L. Rogers-

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Capítulo V

El dilema del cangrejo

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La noche era hermosa. La cantidad de estrellas esparcidas por el cielo era simplemente sublime a los ojos de cualquiera. Cerro sus orbes y dejo que la brisa lo relajase lentamente. Si había algo que admiraba de la Sociedad de Almas, era el hecho que el hombre había aprendido a convivir con la naturaleza; tener noches así en Karakura era imposible, hoy en día.

Sentado en su oficina y en la oscuridad absoluta intenta despeja su mente. Exhala hondamente una y otra vez, tratando de aclarar sus ideas. Abre una vez más sus ojos y mientras se recarga en el respaldo de su silla, rasca sus cansados ojos para luego llevar su mano derecha muy cerca de su rostro. La abre y la cierra un par de veces finalmente la deja caer con pesadez.

―Pasa

Exclama con desgano. Cuando percibió la energía tras la puerta de su oficina. Sinceramente no tenía intención alguna de iniciar una conversación con cualquiera. Sin embargo, tampoco deseaba estar solo esa noche.

―Este lugar esta demasiado lúgubre, Kurosaki –acomodo sus anteojos- un tanto melancólico en realidad –afirmo-

―¿Qué quieres Ishida? –apremio y guardo silencio un momento- siempre… -se lamento- soy el último en enterarme de las cosas –esbozo una sonrisa triste- siempre… -reitero-

Ishida anduvo un par de pasos, para ocupar un de los asientos en el recinto de la oficina. Kurosaki Ichigo miraba hacia la ventana, y en ese momento daba la espalda al hombre recién llegado

―Sencillamente, no las percibes…, eso es todo

Ichigo se giro y dada la oscuridad Uryū no fue capaz de distinguir la mirada de exasperación dibujada en el rostro del reciente Capitán. Quien con un dejo de nostalgia sonrió con pesadez y de pena de sí mismo.

―Todos sabían de los sentimientos de Inoue hacia mi –le informo- menos yo… -musito- eso es patético…

Ishida aclaro su garganta y de nueva cuenta reacomodo sus anteojos, antes de hablarle con la mayor franqueza posible.

―Tú…, no lo notaste, porque ya tenías a quien amar simplemente –exclamo de forma seria- te privaste de observar a tu alrededor y de los demás, por eso Kurosaki –lo miro fijamente- cuando se ama una persona –silencio- esta se vuelve el centro de nuestro mundo –se cruzo de brazos- y ya simplemente lo que ocurre a nuestro alrededor carece de importancia –exhalo hondamente antes de continuar- y siendo honestos tú y yo… -afonía- nunca habrías amado a Inoue Orihime –coloco sus manos sobre el escritorio- esa es la realidad, que ella ya ha comprendido…

―Si… -suspiro- eso también lo he pensado –se río de sí mismo y luego se silencio de forma abrupta, formando un pesado ambiente en la habitación- hubo un momento…, solo un instante… -rehuyó su mirada- en que pensé en buscarla cuando supe lo de Rukia –se le formo un nudo en la garganta- pero… -lo miro con decisión- al final nos habríamos hecho mucho daño

Ishida se reacomodo incómodo en el asiento.

―Lo se…, y se lo advertí

―Ah…

Estuvieron un largo tiempo en total mudez. Mirando simplemente lugares vacios, en un desesperado intento de mantener la paz del sitio mismo y no iniciar por ello una discusión.

―¿Crees que me he amargado con los años? –expreso con un dejo de nostalgia- que ahora…

―Amargado lo dudo –lo interrumpió y esbozo una sonrisa pequeña- más bien has estado dolido todos estos años, y a veces esa sensación de infelicidad nos genera un gran dolor –aclaro su garganta- siempre me pregunte –susurro- ¿por qué nunca dijiste nada? –lo miro- ¿cuál fue tu excusa para dejarla ir?...

Ichigo abrió un cajón en su escritorio y saco una caja de terciopelo negro, misma que le mostro a su amigo. El cual abrió sus ojos con sorpresa al saber sin observar su contenido, lo que esta guardaba.

―¡Kurosaki! –lo miro con pena-

―Ya no importa –tomo el anillo- había pensado…, en pedirle que se casara conmigo -lo contemplo con pesar- sin embargo… -se levanto- me dio miedo, cuando me entere de las cosas –lo arrojo por la ventana- cuando me entere que estaba embarazada ya nada podía hacer… -silencio- fue entonces, que comprendí que ella ya no era mía… -tiro la caja a la basura- yo…, ya no tenía opiniones en su vida –se sentó y oculto su rostro- quise odiarla por lo que paso –sus ojos estaban llorosos- y no pude –sonrió con tristeza- por más que lo intente –lo miro- no pude…, use todos los medios posibles –negó con su cabeza- tu sabes que tuve más de una relación con distintas mujeres, pero…

―La sigues amando…

Le asevero Ishida.

―Si

Lo miro mientras se llevaba una de sus manos a su pecho y señalaba su corazón con impaciencia.

―No se que hacer…, que sentir y pensar –se exaspero- sin embargo…, aún la siento aquí –señalo su pecho- tengo, a pesar de los años esta sensación en mi interior… -respiraba agitado- de saber que hice mal…, el porque ella me dejo

―Te las puedo enumerar una a una

Exclamo con desdén la mujer en el marco de la puerta. Mientras esta observaba a los hombres de forma ambigua y aburrida, con un par de zancadas rápidas ocupo el asiento junto a Uryū, al mismo tiempo cruzaba sus piernas con suma elegancia y acomodaba sus ropas con fastidio.

―¡Dímelas, Tatsuki!

Chasco su lengua con sarcasmo al creerla más lista de lo que siempre ha sido en realidad.

―Ser un estúpido –indico con uno de sus dedos-

En un arrebato de ira Ichigo golpeo con tosquedad el escritorio, mientras la escudriñaba fieramente con sus ojos por sus nada apacibles palabras.

―¡No estoy para juegos! –siseo- ¡no hoy!…

―Ni mañana –cruzo sus brazos- siempre te pones de ese genio el día previo a los aniversarios –carraspeo molesta- el de tu madre y el de ella –lo miro con fiereza- simple y sencillamente eres un hombre infeliz, que no se ha podido perdonar con el pasar de los años el no haber actuado –suspiro- tú…, no tenías miedo de que ella no te amara –protesto- sino de verla feliz con alguien más

Las palabras de Tatsuki eran duras. Mucho más allá de lo que posiblemente Ishida hubiese sido, ella no tenía pelos en la lengua para decir aquello que pensaba. Siempre la había demostrado el ser una mujer madura y directa al hablar. Quizás, demasiado a su gusto.

―¿Ya te has divertido con mi dolor? –se sentó- ¡si es así, vete- señalo la puerta

―Claro Capitán Kurosaki –rodo sus ojos- ¿qué es lo que más odias Ichigo? –se levanto y camino hacia la puerta- ¿el hecho de que ella tuviese el hijo de alguien más? –volteo hacia él- ¿o el que ahora tengas que tomar una decisión muy similar a la última vez?...

―No se de que me hablas –mintió- las cosas ya…

―Ichigo –lo llamo con ternura- desde que te conozco –suspiro- eres el tipo de persona que le gusta el velar por el bienestar de los que te rodean –camino hacia el escritorio- pero…, siempre has dejado la tuya a un lado –sonrió con tristeza- cuando tu madre murió, creaste un mundo aislado –recordó- tenías miedo de que alguien más llegase a tu burbuja –exhalo profundamente- para ti, el proteger a tu familia te era más que suficiente –toco su rostro- sin embargo…, la llegada de Kuchiki cambio tu mundo –retiro sus manos- y el nuestro… -musito en voz baja- ¿qué vas a hacer con su hija? –reitero

―¿Qué debería hacer? –los miro con desesperación- no lo se…, ella nubla mis sentidos…, es extraño…, cuando estoy cerca de ella, siento que el tiempo se detiene –cerro sus ojos- se que Ume –suspiro- nunca podrá sustituir a Rukia, pero hay algo que me obliga a buscarla –paso su mano por su cabellera- es como si fuese…

―Una parte tuya

Exclamo sin quererlo en voz alta. Y se reprendo por ello, al notar las miradas de asombro sobre él, como si sus palabras no fuesen una simple y sutil falacia.

―Ishida –alzo su cabeza- me siento muy tranquilo conmigo mismo, cuando ella junto a mí –sonrió- todas nuestra conversaciones han sido sobre Rukia, cada una de ellas –su sonrisa se amplio- de nuestras aventuras de antaño –se levanto- por eso no se que hacer –se tenso- por una parte esta el hecho de que Ashido me lo ha pedido –negó con su cabeza- y además esta sensación en mi interior

Silencio.

―Simple y sencillamente has aquello que te haga feliz

Ingreso por la puerta Inoue Orihime, con una pila de documentos mismos que deposito en el escritorio.

―Mañana será nuevamente la ceremonia de cada siete años (1) –le informo- el octavo aniversario de los rituales –miro el suelo- y el cumpleaños de Ume chan

No hubo sonido alguno, ni palabra exclamada durante un largo tiempo. En el cual cada uno de los presentes intentaba lo mejor de sí mismos para mantener la calma. Más sin embargo, les era complicado dada la tensión del ambiente formado y el rumbo que la conversación tomaría.

Trago saliva con dificultad y se dejo caer con pesadez sobre la silla.

―Ume…, me dijo que estaba triste –los miro- porque ella era la culpable de la muerte de su madre

Orihime llevo sus manos a su boca con sorpresa, Tatsuki rechisto e Ishida se cruzo de brazos incómodo. Los tres no pudieron ocultar la congoja clara de sus rostros, ni tampoco la sonrisa melancólica en los mismos.

―Eso… -mutismo- me hizo recordar que yo viví eso una vez –miro a Tatsuki- ¿recuerdas cómo era antes y como me hice después? –se río- me acordé que solía caminar horas en el sitio donde mi mamá murió, intentando encontrarla para volver a casa juntos –oculto su rostro entre sus manos- porque siempre me decía a mí mismo que era mi culpa el que ella ya no estuviese con nosotros –giro la silla- cuando… -sentía algo en su garganta- Ume me dijo lo mismo que yo pensé alguna vez –le costaba hablar- por eso la abrace con desesperación –exhalo- y me puse a pensar ¿cómo es que ella podía decir esas cosas tan tristes? –movió su cabeza- los niños no deben de cargar con esos sentimientos –cerro sus ojos- y finalmente comprendí, el porque mis acciones de chiquillo de ocasionaron tanto pesar a mi papá- musito con ahincó- yo…, no era culpable –apretó sus puños- y no lo comprendí, hasta que ella llego…

―Poco a poco regresabas a ser el viejo Ichigo –se sentó, Tatsuki- uno que era agradable el fastidiar –le sonrió débilmente- uno que era gracioso el verlo dar excusas tontas –recordó- uno que mostraba día a día sus verdaderas emociones

Volteó hacia ellos.

―Hace mucho tiempo…, poco después que murió mi mamá –exhalo- le pedí a Dios un deseo –los miro sinceramente y estiro hacia ellos su mano derecha- una espada… -enfatizo- para proteger a todos… -cerró su puño- cuando Rukia llego a mi vida, pensé que Dios me lo había concedido –se levanto- sin embargo…, al final me di cuenta de que siempre tuve ese poder, y me negaba a verlo –afonía- no se necesita un arma para cuidar nuestros tesoros más valiosos –aspiro aire- con tener decisión para actuar por nuestros principios es más que suficiente, es creer en ellos y seguir hacia delante

―Esa actitud me agrada bastante, Ichigo –expreso seriamente en la ventana- el que tengas una actitud decidida le basta a muchos por aquí

Se estiro plácidamente un gato negro, el cual salto y se coloco sobre el escritorio de la oficina; mientras colocaba de nueva cuenta un fino objeto brilloso. Como si nada hubiese pasado.

―En la mansión las cosas están muy tensas –lo miro seriamente- a la niña no la dejan salir sola en lo absoluto y a partir de pasado mañana comenzará a ser instruida para la sucesión del Clan –se sentó- yo crecí de esa manera y no es muy agradable que digamos en realidad –rechisto con sorna- aunque Byakuya tenga poder por ser el actual líder –agacho su cabeza- sus opiniones no poseen la fuerza necesaria en cuanto a la cuestión del heredero

Se levanto y como si nada más hubiese ido por el anillo, salto de nueva cuenta a la ventana lista para irse.

―¿Hay algo que siempre quise saber Yoruichi-san?

Tomo el anillo y lo sujeto con firmeza en sus manos. Mientras a estas las miraba contemplaba con esperanza y determinación, decidida en su rostro.

―¿Si, Ichigo?

Apoyo sus manos en la mesa y entrelazo sus dedos. Suspiro hondamente antes de hablar.

―¿Puede el destino cambiar?

Musito y la mujer con forma de gato, intento sonreír más es imposible el saberlo dada su apariencia actual.

―Ustedes –los miro- tomaron un camino diferente al momento de elegir el venir a este sito por primera vez, crearon un lazo irrompible, por ello –volteo hacia Ichigo- creo que tu nexo con Rukia, de alguna manera se manifiesta con Ume

―Ah

Se levanto y camino a través de su oficina.

―Buenas noches

La penumbra y el silencio reinaron en el despacho por varios minutos. En los cuales todos los presentes mantenían una extraña sensación de pesar y preocupación en sus corazones. Una emoción inquietante.

―Nada cambia al final –se levanto y reacomodo sus anteojos- Kurosaki sigue siendo un tonto

―Cuando se nace siendo un idiota, se muere como tal

Sin embargo Orihime esbozo una gran sonrisa a pesar de esa conmoción en su interior. Sus ojos estaban llorosos, sinónimo de que pronto derramaría algunas lagrimas.

Kurosaki kun –miro el suelo- sobre lo que has escuchado

No quiero saber nada Inoue –la miro fijamente- esas cosas solo deben ser conocidas por ti y nadie más –le indico con sus manos que se sentará- pero…, no me agrada en lo absoluto que cotilleen sobre ti por la división –se acomodo en su asiento- y tampoco creo que eso te agrade

No

Apenas exclamo.

Inoue –la llamo- me preocupo por ti…, y no quiero que salgas lastimada con todo esto, no te lo mereces –le sonrío- eres una buena persona

Gracias, Kurosaki kun –le devolvió el gesto- ya no tienes porque estar preocupado por mí, ahora solo hazlo por ti…

―Kurosaki-kun –susurro- me alegro que esa mirada llena de determinación volviese –limpio sus ojos- le dije a Kuchiki-sama que él no la abandonaría, por nada del mundo.

―¿Orihime? –la llamo el gato- hay algo en tu mirada que es diferente, como si algo extraordinario te hubiese sido revelado

La miro con franca sorpresa, para luego dirigirle una calidad y apacible sonrisa.

―Simplemente, he abierto los ojos Yoruichi san

De igual forma que su Capitán abandono el recinto.

―¿Orihime? –musito extrañada su mejor amiga- ¿qué demonios quieres decir?

―Abrir los ojos –repitió el varón- claro –sonrió- has visto la verdad –pensó-

Se levanto y junto con Tatsuki abandono la oficina. Sin hablar en lo absoluto con la mujer gato, la cual miraba desde la ventana el andar lento de los chicos, que hacia pocos minutos compartieron tiempo con ella.

―Han madurado mucho, niños –susurro y adopto su forma humana- ¿has visto la verdad, entonces Orihime? –movió su cabeza de forma negativa- una que muy pronto será una realidad muy dolorosa…

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Ichigo caminaba de forma apresurada y bastante apremiante hasta el mausoleo del Clan de la Familia Kuchiki. Era verdad que mañana daría inicio la ceremonia de los siete años, sin embargo, él no quería estar ahí. No en ese momento en el cual tanta gente estuviese reunida. No cuando el dolor le llegase de nueva cuenta a un punto insoportable. Llevo su mano a su bolsillo y saco de ahí el anillo, que una vez intento entregarle.

―Lo siento Rukia –toco la piedra blanca- me he tardado mucho tiempo en hacer esto… -sonrió con pena- pero…, me habrías hecho el hombre más feliz del mundo en haber aceptado el ser mi esposa –coloco la joya sobre la lapida y recorrió el nombre de ella con sus dedos- lo siento…, -paso con dificultad saliva- a pesar de todo, lo que ha sucedido estos años, yo… te amo de la misma manera en que lo hice antes –toco su corazón- no hay manera alguna en que pueda odiarte –retiro su mano- a pesar de todo…, yo te sigo amando –sonrió- y te hago una nueva promesa aquí y solo a ti hoy… -silencio- de la misma manera en que lo hice una vez con mi madre –se hinco- hago una hoy aquí –afonía- no importa lo que me digan que haga –suspiro- voy a proteger y cuidar de Ume, porque ella es una parte tuya y por ello –se le formaron lagrimas- no hay manera en que pueda abandonarla –beso la inscripción- gracias por llegar a mi vida y dejarme amarte…

Se levanto y salió del recinto decidió a obedecer el mandato de su corazón. No dejaría que las habladurías mermaran su espíritu, estaba más que decidido en proteger, cuidar y amar a esa niña. Hija de la persona más amada por él. Se encargaría de trazarse un futuro nuevo. Se detuvo al sentir a alguien más haciéndole compañía.

―Gracias por haber venido Ichigo

―Renji –camino hacia él- solo resolví un pendiente

―Claro –lo miro de soslayo- quiero que seas el primero en saberlo –rasco su cabeza incómodo- me casare con Orihime dentro de un mes

―Lo se –emprendió la marcha- ella ya me lo había dicho –le sonrío- espero que la hagas muy feliz

―Eso hare, Ichigo –esbozo una enorme sonrisa- no me había dado cuenta de que me enamore de ella, hasta que me pidió que nos alejásemos –exhalo- entonces me percate de que ya no podía vivir lejos de Orihime –miro el cielo- la amo con todo mi corazón

―Me alegro

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―Con esto tendríamos todo lo necesario para la ceremonia de mañana

Le informa solemnemente uno de los tantos ancianos representantes del Clan Familiar, mientras se pasea de un lado a otro por la gran habitación. Siendo observado de forma tediosa por el hombre antes mencionado, sentado en el centro del recinto. Se encontraba seleccionando de una larga lista los objetos a repartir por los laicos durante el aniversario. Estas actividades lo fastidiaban enormemente, para él todo esto era sencillamente banal y estúpido. Pero no podía hacer nada en lo absoluto, era una cuestión de herencia en el Clan. Una actividad que su cuñado realizaba como ritual sagrado en los aniversarios de su difunta esposa. Con hastió señalo de forma arbitraria varias líneas en los pergaminos. No los leía, solo estaba marcándolos, al fin y al cabo el Clan más importante de la Sociedad de Almas los poseía con creces los artículos seleccionados. Le entrego las hojas y se levanto cansado del cojinete.

―¿Ashido sama? –le llamo- a partir de pasado mañana será necesario llevar a Kuchiki Ume dono al recinto de preparación –le dio el pergamino a un sirviente- las mujeres del Clan se encargaran de instruirla en las finas artes prematrimoniales y domesticas

―¿Prematrimoniales y domesticas?

Le siseo peligrosamente al anciano.

―A pesar de que Kuchiki Byakuya la ha designado como la heredera del Clan –lo miro seriamente- nunca en toda la historia ha habido una mujer como cabeza familiar

Se acerco peligrosamente y lo sujeto con brusquedad.

―¡Ume, no es un objeto en venta al mejor postor o Clan de su elección! –lo soltó con tosquedad- aún no he dado mi consentimiento para que ustedes la eduquen a su conveniencia –espeto con dureza- le prometí a Rukia que la dejaría tomar sus propias decisiones

Avanzo con paso veloz hacia la salida de la habitación.

―¡TÚ! –le grito- ¡no eres más que una basura del Rukongai, que paso a vivir en la nobleza! –hablaba con repugnancia- ¡tú y Rukia no son más que individuos de lo más bajo de la Sociedad de Almas! –el temple del hombre había desaparecido- ¡ella se convirtió en un maldita ramera al estar en una relación con otro hombre y al haber terminado dándote a ti un descendiente!

El longevo fue arrojado por la puerta y aterrizo en el jardín de la mansión. Acababa de ser golpeado duramente y termino cayendo sobre unas antes bellas flores. Ashido fue sujetado por varios sirvientes en un desesperado intento por controlar su ira naciente contra uno de los más ilustres y respetados del Clan.

―¡MALDITA BASURA DESPRECIABLE! –su cabellera era un desastre- ¡¿CÓMO TE ATREVES A TOCARME?!

―Puede que seas un noble y yo nada… -obligo a los sirvientes a que lo soltasen-pero…, nada en el mundo te da derecho de insultar la memoria de Rukia, ni el decidir el futuro de Ume –le dio la espalda- ya te lo he dicho –carraspeo- y lo haré las veces necesarias… -silencio- dejaré que Ume decida por sí misma

―¡No podemos permitir las habladurías en la Sociedad de Almas por la actitud de ella con el Capitán Kurosaki, si los demás…

El anciano estaba lleno de furia.

―Yamaoka Akira –esbozo una sonrisa jactante- si eso le preocupa tanto… -volteo hacia él- y al resto –se cruzo de brazos- le juro y prometo que a partir de este momento me haré de la vista gorda con la actitud e Kurosaki Ichigo, tome con Ume –volvió a caminar hacia la puerta- eso me dará una satisfacción inigualable

Yamaoka lo miraba con terror. No dando crédito a lo que escuchaba.

―¡La dignidad del Clan!...

―¡Me importa una mierda su decoro y orgullo! –apretó con fiereza sus puños- pero ya me he decidido…, Ume se quedará aquí y será criada como mejor yo lo convenga –lo miro de reojo- al fin y al cabo y tengo yo tendré siempre la última palabra

―¡NO TE ATREVAS!

Salió del recinto con una triunfal sonrisa en su rostro. Más cuando llego a esa habitación su mirada se ensombreció, se detuvo antes de abrir. Desde que todo comenzó hace más de cincuenta años, todo el mundo en general había pensado lo mismo de Rukia. La cotilleaban al respecto y con sorna, por el hecho que ella diese a luz al hijo de otro hombre. Recargo su frente contra la puerta. ¿Había hecho lo correcto en prometerle eso?.

Abrió e ingreso.

Ahí observo a Ume el hacer unas oraciones en el altar dedicado a su madre. Estaba tan concentrad que no percibió en lo absoluto cuando él se coloco junto a ella y de la misma forma solemne, inicio las suyas.

―Papá –lo siento mucho- coloco sus manos sobre el dobladillo del kimono- por mi culpa los ancianos del Clan te regañaron –le temblaban sus labios- y por eso he sido castigada

Ashido suspiro y acaricio con ternura la mejilla de la niña, quien alzo su rostro y el pudo observar las recientes lagrimas de los mismos.

―Si te daré un castigo por desobedecer –la miro seriamente- pero… -retiro su mano- te quedaras aquí en la mansión conmigo y tu tío

Ume abrió sus ojos con sorpresa y una alegría desmedida, que era capaz de vislumbrarse en su rostro. Se levanto y quedo a la altura de Ashido e inmediatamente lo abrazo con fuerza.

―¿No me mientes? –cuestiono consternada- ¿es verdad?. ¿No me dejaras ir con esas mujeres? –lo miro con desesperación- ¿voy a poder quedarme con ustedes?

Ashido le sonrió dulcemente.

―Claro, ya te lo he dicho ¿no?

―Gracias, papá

Se abrazaron un largo tiempo en la penumbra frente al altar de Rukia.

―Ume –la llamo dulcemente- hay algo que necesito que me prometas –la alejo un poco y la miro directamente a los ojos- quiero que seas tú, la que siempre tome sus propias decisiones, siempre –reitero y la sujeto de sus hombros- la única persona que tendrá las disposiciones de su vida

―¿Yo? –se señalo- pe…, pero –balbuceo confundida- ¿no se supone, que tú lo hagas por mí?

Le negó con la cabeza y le sonrió tiernamente ante su propia inocencia.

―Quiero brindarte la oportunidad de elegir lo que tu corazón desee

―¿Mi corazón? –señalo su pecho- yo no se que es lo que quiero, para cuando sea grande –lo miro- solo se que ahora no quiero irme de aquí –se aferro a él- deseo seguir haciendo travesuras –dijo pícaramente- que tú y mi tío me busque por todas partes –sonrió- que Kurosaki kun me cuente más sobre mamá…

Ashido acariciaba su cabellera.

―Ese es un deseo del corazón Ume –exclamo- lo que más añoras en este momento, eso es lo que me acabas de expresar

―¿Papá? –recargo su cabeza contra su pecho- ¿me dejaras seguir viendo a Kurosaki kun?

Ume espero a que él le respondiese. Por otra parte Ashido traía un gran lío en su mente y suspiro agotado. La reunión con el representante del Clan lo había sacado de sus casillas, esas palabras tan duras sobre Rukia lo habían cegado momentáneamente. Por ello y solo para fastidiar al anciano con creces le dijo que le permitiría a su hija el seguir viéndolo. Sin embargo, ahora que lo pensaba detenidamente ¿había hecho lo correcto?.

En la habitación en penumbras el llanto de un infante era lo único escuchado por los presentes de ese sitio. La respiración agitada y arrítmica de la figura principal, mantenía a todos expectantes de lo que sucedería.

Déjame verla –pidió- solo un instante

Ashido se aproximo con la infante en brazos y con suma delicadeza la coloco junto al futón donde descansaba su madre. La cual fue ayudada por un segundo hombre, para que fuese capaz de admirar a la niña. Rukia esbozo una enorme sonrisa cariñosa cuando contemplo a su recién nacida hija.

Es tan pequeña –rozo sus mejillas- y tiene mucha energía –exclamo al escuchar su llanto- es perfecta

Intento levantarse un poco más, no obstante las fuerzas le fallaron.

¡No te esfuerces Rukia! –fue reprendida por su pariente- ahorra tu energía –apremio- la necesitas

Fue silenciado cuando la mano de Rukia se poso delicadamente en una de las suyas y lo miraba con tristeza.

Lo siento tanto hermano –expreso con pena- por mi culpa estos meses te han sido muy difíciles –sus ojos se tornaron llorosos- he sido muy egoísta, perdóname por favor –lloro-

No hables –susurro con cariño el noble- por favor no digas esas palabras tan crueles… -silencio- eres mi hermana –le sonrió- una vez me dijiste que los hermanos mayores nacen primero para proteger a los que vienen después…

Rukia esbozo una gran sonrisa, al tiempo que sus lágrimas eran secadas con devoción por la mano de su hermano. Esas palabras ella se las dijo Ichigo, hacía tanto tiempo. A la para de esto Ashido acunaba a la pequeña entre sus brazos, logrando el haber silenciado su llanto.

¿Cuál será su nombre? –inquirió el representante del clan –es importante que le des uno antes…

La mirada iracunda de Byakuya lo silencio en el acto. Quien temeroso bajo la mirada hasta observar el suelo.

¡Vete! –le ordeno- no eres bienvenido

El individuo hizo un par de solemnes reverencias y salió de la habitación. Rukia cerró sus ojos cansada y suspiro profundamente antes de hablar, momentos después Ashido coloco nuevamente al bebé junto a ella.

Quisiera honrar la memoria de mi hermana –tosió incómoda- pero, a la vez no deseo que lleve su nombre –toco con dolor su vientre y cerró con fuerza sus ojos- debe tener el suyo propio –silencio- Ume –musito débilmente y los abrió- Ume que significa ciruelo –se relajo- Hisana falleció antes de que ellos florecieran y yo al término de su estación –sonrió y estiro su mano- perdóname mi niña, por no poder estar a tu lado –le costaba hablar con claridad- por no escuchar tus primeras palabras, ni el verte dar tus primeros pasos –lloro- ni tus travesuras, ni tu voz… -dejo salir el sentimiento de impotencia- el llamarte por tu nombre y tu por el mío…, pero… -respiraba agitada- hay algo que algún día deberás comprender…, todo lo que ha pasado y pasará…, será…, porque te amo… -con el resto de sus fuerzas se giro y beso su frente, quien ahora dormía- un padre hará cualquier sacrificio por proteger a sus hijos…, el amor que te tengo no tiene limites –susurro y acaricio su rostro- mi pequeña Ume…, se fuerte

Se dejo caer cansada sobre el futón. Le costaba tanto el respirar y el dolor sencillamente se hacia cada vez más insoportable. Casi al final sujeto con desesperación la mano libre de Ashido.

¡Perdóname! –apretó su mano- no tenía derecho de…

Te debo eso y mucho mas –le sonrió- me ayudaste a reintegrarme una vez que regrese de Hueco Mundo, por eso nada de lo que me pidieras antes o ahora, marcaran alguna diferencia –acaricio su mano, para que ella se relajase- soportare todo lo que venga

Rukia lloraba.

Prométeme que dejaras que Ume siga los deseos de su corazón –enfatizo- ¡prométemelo! –rogo-

Ashido coloco uno de sus dedos sobre los labios de ella.

Te juro que eso haré…, Ume será la única dueña de su destino

Gracias, gracias –volvió a cerrar sus ojos- hermano –susurro débilmente- gracias por cuidar de mi hasta el final

Rukia –la mirada del noble se enterneció- yo debería el agradecerte el hacerme ver otra perspectiva

Me ayudan…, quisiera abrazar a Ume ante de partir…

Con sumo cuidad fue auxiliada por su pariente, llevando a cabo su último deseo. Fue colocada de lado, para que de esta forma pudiese sentir a la bebé bajo su brazo. Tenía una hermosa sonrisa al momento de morir, y Ume nunca pudo conocerla…

―¿Papá? –lo regreso a la realidad- yo…

―Podrás visitarlo, pero con algunas condiciones –se levanto y la soltó- te las diré luego de la ceremonia –la miro- sin embargo, te diré cual será el castigo que yo te de por desobedecerme –se cruzo de brazos- no podrás escaparte de la mansión por ningún motivo –tomo una actitud pensativa- seis meses –le informo- ya no lo permitiré, y sin reclamos

Exclamo con decisión, al ver la consternación de su rostro.

―Es hora de dormir Ume –camino hacia la puerta y se detuvo cuando sintió a la niña aferrada a una de sus piernas -¿Ume, qué pasa?

―¿Me puedo quedar a dormir hoy contigo? –le suplico- no quiero dormir sola hoy, papá –lo abrazaba desesperada- hoy no…

La miro con sorpresa. Esta era la primera vez que en todos esos años ella le imploraba que se quedase junto a ella. Eso estuvo más allá de todos sus pensamientos. Ume, estaba cambiando…

―Claro que puedes –se agacho y la alzo- es solo que me has sorprendido, nunca antes me lo habías pedido

Ume lo rodeo con sus brazos.

―¿Papá? –miraba el oscuro pasillo- no quiero ir a la ceremonia de mamá, con todos los miembros del Clan –musito- ellos no me agradan –memoro- ni la manera en que me miran –suspiro- me dan miedo

Ashido se detuvo y la sujeto con firmeza, dándole a entender que no estaba sola.

―Si eso deseas, puedes hacerlo –le informo- pero…, aún así debes honrar a tu madre en su día, tendrás que ir más temprano antes de que lleguen con los preparativos

―¿Puedo? –lo miro recelosa y frunció el ceño de forma graciosa- ¿quién eres tú y que hiciste con mi papá? –se cruzo de brazos- esto es raro, muy raro

Movía ella su cabeza de un lado a otro. Ashido esbozo una gran sonrisa y emprendió la marcha hacia su alcoba para dormir, y bromeo con la situación.

―Soy un reemplazo, el verdadero esta de vacaciones –jugo- así que pídeme lo que desees

―¡SI! –se emociono- ¡dulces, muchos dulces!

―Claro, claro

El alba acababa de manifestarse y los primeros rayos del sol se mostraban a plenitud ese día. Ashido pasó en vela casi toda la noche, memorando el pasado una y otra vez. Ese preciso momento le regresaba a la mente una y otra vez. Suspiro y recargo su cabeza contra la pared. Cerro sus ojos y minutos después contemplo el dormir de Ume en su cama, siendo franco le sorprendió la facilidad con la que ella le expreso su inconformidad con el castigo hecho por los miembros del Clan y su asistencia forzada a los aniversarios. Se preguntaba si este cambio de actitud estaba influenciado en alguna medida por Kurosaki Ichigo. Desde hacía horas, había sentido una extraña incomodidad en su interior, como si algo malo fuese a suceder pronto.

―Ume –la movió ligeramente- es hora de que te levantes

La pequeña se encrespó más en el futón y tapo su rostro con la sábana, era divertido el verla actuar de esa manera tan natural.

―¡Ume! –reitero- si no te levantas ahora iras con el resto del Clan

Y esas palabras bastaron para despertarla en el acto. Se sentó asustada y lo miro aún con sueño. Se había dormido sumamente tarde al estarle contando todas las cosas que el Capitán Kurosaki le había dicho sobre su madre. Y él pacientemente las escucho todas y cada una. Hasta que finalmente se quedo dormida.

―Feliz cumpleaños, Ume –la abrazo tiernamente- al anochecer te daré tu regalo –le sonrió- me encargaré que te lleven al mausoleo sin más escolta que una persona –se levanto- y esta estrictamente prohibido el escaparse –la miro- ¿ha quedado claro?

La niña le afirmo mientras bostezaba. Inmediatamente cerro su boca y bajo la mirada apenada. No podía hacer ese tipo de acciones frente a los demás.

―Haré que vengan a prepararte

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Ume caminaba feliz por las grandes calles del primer distrito. Su papá le había dado el permiso para no estar presente con el resto del Clan, para evitar de esta forma las miradas inquisidoras y las reprimendas de los ancianos. Además y lo más importante, le había permitido el seguir frecuentando a Kurosaki Ichigo, la única persona que le contaba esas extraordinarias historias sobre su madre.

―¿Himawari san? –lo llamo- hoy no te tienes que preocupar –lo tomo de la mano- no me voy a escapar –le sonrió- se lo he prometido a papá

―Kuchiki dono –intento soltarse- esto no esta bien, usted es de la nobleza y yo solo…

―¡Cállate tonto! –lo sujeto con más firmeza- trátame como una niña normal –le rogo- solo hoy…, no quiero ser una noble

Con su mano libre, abrazo con fuerza al conejo blanco y miraba el suelo por donde andaba.

―Si usted me lo pide señorita –se detuvo- por hoy y porque me lo ha pedido, será Ume san –le sonrió-

Esas palabras la alegraron en sobremanera, quien llena de energía jaloneo a su escolta presurosa hacia el mausoleo, donde yacía su madre. Luego de apresúralo, arribaron a su destino. Las puertas le fueron abiertas con solemnidad por el sirviente y este se detuvo ahí. Ella lo miro confundida.

―¿Himawari san?

―Hasta aquí me permito llegar, señorita Ume –se hinco- creo que preferiría hablar a solas con su madre

―Si

Camino hacia su ya bien conocido lugar de escondite preferido. Ese sito de alguna manera le generaba una seguridad extraña, tenía la idea de que cada vez que iba su progenitora estaba ahí para esperarla. Con pasos lentos pero seguros llego al pie de la tumba.

―Hola mamá –susurro- ¿sabes? –se emociono- papá me ha dejado quedarme con él y con mi tío –se alegro- no dejara que me lleven con las mujeres del Clan, para que me eduquen como ellas quieren , pero… -suspiro- me ha castigado por desobedecerlo -abrazo al conejo- lo siento mamá –sus ojos se tornaron acuosos- me dijo antes que no podía ir a platicar con Kurosaki kun –silencio- y…, yo no le hice caso…, por eso el otro día me regañaron los ancianos y me prohibieron salir de la mansión –exhalo profundamente- al final, papá me dijo que puedo seguir platicando con él –sonrió- ¡es verdad!

Hacia tiempo que Ume se había percatado de un cierre en su peluche, muy bien escondido. Y auxiliada en la explicación de lo que era, comprendió que el espacio interno en el conejo era usado para colocar cosas dentro de el. Este era el sito donde ella solía guardad sus más preciados tesoros, de ahí extrajo una caja y la coloco al pie de la tumba.

―Kurosaki kun, me conto hace tiempo que a ti te gustaban mucho estas cosas –la señalo- me dijo que en el mundo de los vivos lo llaman jugo –esbozo una gran sonrisa- Himawari san me ayudo a conseguirlo con ayuda de algunas personas de tu antigua división, porque no hay objetos así aquí. Como se que te gustaba mucho te he traído uno

Fue entonces cuando noto el objeto brillante. Extrañada lo tomo entre sus manos.

―Que bonito

Exclamo gustosa al observar la joya.

―¿Lo habrá traído papá? –se extraño- mamá… -se hinco y toco el suelo- ¿creo que hay algo mal en mí? –jugaba con el anillo- desde que conocí a Kurosaki kun –silencio- le he tomado mucho, mucho, mucho –reitero- cariño… -alzo su rostro- no lo entiendo –movió su cabeza- es distinto al que le tengo a papá o a mí tío –se levanto- incluso al de Renji san –mordió su labio inferior- no se le parece a ninguno… -afonía- pero…, cuando estoy junto a él me siento muy bien –miro con tristeza la tumba- mi tío no lo sabe…, yo… -bajo su rostro- escuche cuando él dijo que Kurosaki kun te amo, hace tiempo… -lloro- yo también lo quiero mami… -estuvo así largo tiempo- ¿esta mal que yo lo quiera?

Se levanto y limpio sus lágrimas con la palma de su mano. Guardo el anillo en el interior del peluche y camino lentamente hacia las puertas. A mitad del camino de detuvo, abrazo con fuerza el conejo.

―Te quiero mucho, mamá

Tomo de la mano a su escolta y juntos salieron del mausoleo.

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Hacia el medio día, la ceremonia oficialmente dio inicio. Era como de costumbre una celebración solemne y rígida en cuanto a las pautas estipulada por los ancianos del Clan. Los cantos de los clérigos inundaban todo la cripta, junto con el incienso y los bienes elegidos por Ashido que serían repartidos al término, a todos los presentes de la ceremonia.

Byakuya observaba todo con melancolía. Ya le era más que suficiente el asistir al aniversario de su perecida esposa, como para tener que asistir de nueva cuenta y en tan corto tiempo al de su hermana. Suspiro y cerro sus ojos.

―¿Kuchiki sama? –lo llamaron con respeto- tenemos cosas importantes que discutir con usted en brevedad como líder del Clan Kuchiki

―Yamaoka –abrió sus ojos y lo miro- ¿acaso sus palabras no pueden esperar? –siseo- hoy es la ceremonia de cada siete años –le informo molesto- el octavo aniversario –espeto con dureza- lo que deban informar no es de primera instancia

―¿Pe…, pero? –balbuceo- ¿se ha dado cuenta que su sobrina no esta presente? –murmuro- los representantes de los demás clanes hablan de ello –se consterno- no se le puede seguir dando tanta libertad a ella –preciso- o cometerá los mismos errores que su madre

―¡Yamaoka! –ordeno- no he sido claro que es la ceremonia de mi hermana –enfatizo-

El anciano le hizo una reverencia de respeto y se alejo molesto, a informarle al resto de los representantes de las palabras y decisión de Kuchiki Byakuya.

―¿Ashido?

Camino hacia él.

―Ume, ya le ha dado sus respetos a Rukia –le informo- el día de ayer me pidió el faltar a la ceremonia oficial –aclaro su garganta- no se siente cómoda al estar cerca de ellos –miro a los ancianos- además –exhalo- ella no irá lejos de la mansión, ni mañana ni nunca

Le comento duramente al noble, quien cabeceo de forma afirmativa al escuchar las palabras de su pariente político.

―Veo –regreso su atención a la ceremonia- ¿hay algo más que deba saber, antes de hablar con ellos? –pidió- no quiero alguna sorpresa

―Yamaoka no puede ya ser bien recibido –suspiro- al menos si yo vuelvo a verlo dar un pie, lo expulsare –exclamo decidido- de forma poco decorosa –se alejo lentamente- el insultar la memoria de Rukia como lo hizo es imperdonable

Apretó con fuerza sus puños y se reintegro a la celebración. Debía de encender el incienso blanco y depositarlo frente a su tumba, así como sus rezos pertinentes. Byakuya miro de soslayo al longevo de facciones hoscas. Recordó que en antaño fue el primero en oponerse a su boda con Hisana, alegando que ella nunca sería digna de llevar el apellido Kuchiki. De la misma manera protesto cuando informo su decisión al respecto de la adopción de Rukia; decía que el decoro del Clan descendería al aceptar a ese tipo de gente con ellos. Y estaba casi seguro, que el intento de alguna manera moviendo sus influencias, para que no pudiese nombrar a su sobrina como la siguiente cabeza del Clan.

―Ume –susurro-

El ver morir a Hisana le fue sumamente doloroso, perder así al ser amado era algo que las palabras no pueden describir. Sin embargo, el contemplar a su hermana durante su agonía no tenía punto de comparación. Era consciente del gran dolor que Rukia padeció durante su embarazo. La carga en su pequeño cuerpo era una cosa que nunca olvidaría.

Rukia solía tener periodos en los cuales el dolor la privaba del raciocinio y entonces debía pedir la ayuda de Unohana Retsu. Esos siete meses, fueron una verdadera tortura tanto física, emocional y psicológicamente a su hermana menor. No obstante, cada vez que ella sentía a Ume el moverse en su interior todo el sufrimiento desaparecía. Y él no podía hacer otra cosa que cuidar de ella, hasta el final mismo de su angustia. Jamás le pregunto el porque abandono a Kurosaki Ichigo, ni las circunstancias que le dieron vida a Ume, era algo que no tenía derecho de saber. Memoro el día en que supo una dolorosa verdad.

Regresaba luego de una conversación con la Capitana de la cuarta división, últimamente pasaba más tiempo en la mansión que como líder de División. Gracias a que su teniente estaba siendo más diligente que de costumbre, podía darse ese lujo. Camino por uno de los pasillos y observo a Rukia, mientras ella se recargaba contra el marco de la puerta durmiendo sentada. La molestia en el rostro del varón era evidente, Unohana había sido muy clara con respecto a salir del futón. Esos momentos debían ser contados y hoy por supuesto que este no era uno de ellos.

Se paro frente a elle, hasta que estuvo a su altura. La tomo entre sus brazos, y ella no despertó. Se incomodo al notar que no estaba ganando el suficiente peso, para los meses que tenía. Con suavidad la coloco sobre el futón, la observo dormir en silencio. La reacción en general cuando se informo de su matrimonio y estado fue de estupor al inicio y luego el centro del chismorreo en general, por toda la Sociedad de Almas. A esa altura ya había escuchado todo lo inimaginablemente posible.

¿Qué la había orillado a tomar semejante decisión?, se tenso ¿acaso, ella tenía miedo?...

Hermano

Toco su mano y lo asusto, la misma que sujetaba la llevo hacia su ya visible vientre y la coloco ahí. Espero un poco y el bebé en su interior se movió. Sorprendido intento retirar su mano, pero le fue impedido cuando ella la sujeto con mayor firmeza. La miro levemente pálido y ella río divertida ante las acciones de su pariente.

Relájate y disfruta el momento hermano –le sonrió- cuando mi bebé se mueve dentro de mí, me da mucha alegría, esto es lo único que me mantiene a seguir adelante –rehuyó su mirada- ¿hermano? –suplico- ¿por qué no me has preguntado nado?

Byakuya acaricio su vientre con ternura.

Si tu no me lo has dicho, es que yo no debo saberlo –murmuro- pero si es mi deber el protegerte a ti –negó con su cabeza- a ustedes –corrigió- eso debo hacer

El ser que crecía en ella era sumamente inquieto, por lo que percibía. No dejaba de moverse de un lado a otro, mucho a su propia maravilla. Sin embargo, estaba fascinado al sentir por primera vez ese tipo de experiencia. El rostro de felicidad de su hermana, no tenía precio en lo absoluto, se encargaría de mantener esa paz en ella.

Lo lamento –exclamo con dejo- por todos los problemas que te he ocasionado

No hables Rukia –la amonesto- eso no importa –suspiro- tan solo debes cuidarte y seguir las indicaciones de la capitana Unohana –enfatizo- todo al pie de la letra

Rukia esbozo una sonrisa en sus labios ante la preocupación de su familiar.

¿Ella te lo ha dicho?...

Indago temerosa, mientras colocaba sus manos sobre su pecho.

Si

Fue su simple y franca respuesta.

Perdóname, por ser tan egoísta –reitero con lágrimas en los ojos- soy una mala persona y por ello estoy pagando

No digas esas cosas tan tristes sobre ti, Rukia –se impaciento- yo debería pedirlo por mis acciones del pasado

Intento tranquilizarla y en ese instante contemplo la mueca de dolor y la tensión en su frágil cuerpo; aunado a la respiración agitada. Estaba teniendo un ataque.

¡RUKIA!

Apremio y en ese momento Ashido dejo caer la bandeja de comida que traía consigo y corrió a su lado.

Byakuya retorno a la realidad y de golpe miro como él finalizaba con sus oraciones. Y por primera vez en esos cincuenta y seis años el noble comprendió…, que la mirada en ese momento de Ashido nunca fue de amor… si no como él miraba a Rukia. Como hermanos.

La alarma en general irrumpió la tranquilidad de la celebración, este acto alerto a los responsables de la sexta división. ¿Qué ocurría?. Y como si sus pensamientos fuesen escuchados un miembro de operaciones especiales arribo en el acto.

―Se me ha ordenado el informales, Capitán Kuchiki y teniente Ashido que hay un ataque sorpresa de varios arrancars en la Sociedad de Almas –los miro- se ordena su pronta incorporación a la defensa del sitio, el Rukongai –miro el suelo- para ser más precisos

―¡ASHIDO! –vocifero al termino del mensaje- ¿DÓNDE ESTA UME?

―Le he ordenado el dirigirse a la mansión –sonaba preocupado- debe ahora estar ahí

―¿Son ciertas tus palabras?

No pudo responder.

―Yo iré a la defensa de la Sociedad de Almas, ve y busca a Ume –empezó a caminar- ¡ENCUÉNTRALA! –murmuro- ¡han escuchado! –le hablo a la muchedumbre- ¡BUSQUEN UN LUGAR SEGURO! –exclamo - ¡SALGAN YA!

Byakuya desapareció en el acto y la agitación en general era asombrosa. Todos se apresuraban para salir, sin embargo Ashido temblaba y no de miedo. ¿Por qué rayos esa maldita sensación se acrecentaba?. Ese malestar inexplicable en su interior. La extraña noción de que algo muy malo sucedería. ¿Había hecho bien en dejarla ir sola?

―Ume...

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Casi eran las seis de la tarde y mucho a la sorpresa de ambos una gran cantidad de nubes grisáceas habían aparecido y por la apariencia que estas mostraban, muy pronto una gran tormenta caería. Ume junto con Himawari habían decidido ir cerca del arrollo principal en el primer distrito. Un sitio al cual ella solía ir cuando estaba triste por la partida de su madre. Ella adoraba ese lugar. Además de que el riachuelo estaba rodeado de una gran cantidad de árboles verdes y largos parajes por los cuales uno podría andar durante días, disfrutándolos uno a uno.

―¿Señorita Ume? –la llamo- falta poco para que termine la ceremonia –le informo- debe estar en casa antes de que esta finalice

―Lo se –se levanto y acomodo su vestimenta- este lugar es secreto –le dijo seria- no se lo digas a papá o a mi tío –le miro fijamente- es algo que te he contado solo a ti

Cundo Ume iba a tomarlo de la mano, Himawari la arrojo al suelo de forma brusca con un movimiento rápido de su mano izquierda. Estaba ella muy estupefacta. ¿Por qué la había tratado de esa manera tan tosca?.

―¡Corra señorita! –suplico en voz baja- corra y busque un lugar seguro –volteó hacia ella disgustado porque no se movía- ¡CORRE UME, SALVA TU VIDA!

Le ordeno el hombre cuando se abalanzo contra el recién sujeto llegado, vestido de blanco. Un arrancar había aparecido frente a ellos. Un individuo alto de cabellera rubia y con una horrible máscara blanca en la mitad de su rostro. Solo Ume percibió como al final el cuerpo de su escolta era atravesado con una mano, cual si fuese mantequilla y arrojado con desprecio al suelo por su salvaje ataque. Quien molesto, pateo al sujeto con asco contra un árbol a un par de metros.

―¡HIMAWARI SAN!

Susurro mientras lloraba amargamente. Él le había pedido que corriese para salvarse, pero su cuerpo no le respondía, estaba tan asustada que no pudo hacerlo, además la presión en el ambiente le impedían el moverse. Tan solo se quedo ahí, impávida. El arrancar se acercaba lentamente hacia ella, mientras en su rostro se dibujaba una sádica sonrisa que le erizo la piel.

―¿Qué fastidio! –se molesto- el venir desde tan lejos para matar a un viejo y a una cría –chasco su lengua- tanta preparación para invadir la Sociedad de Almas y me toca matar a esta basura –crispo de ira- bien mocosa –sonrió complacido- ¿no puedes correr, verdad? –se agacho- ¿esta presión espiritual es mucha para ti?

Se levanto y comenzó a llover.

―Seré considerado por tratarse de una niña –espeto con desprecio- dejaré que pronuncies unaS palabras de despedida –silencio- ¡VAMOS HABLA MOCOSA! –vocifero- ¡QUE NO TENGO TODO EL DÍA!

Sujetando con fuerza el conejo temblaba ante el sujeto. Se agacho y respiraba con dificultad, el aire le era insuficiente. Nunca antes se había sentido así. Miro hacia donde Himawari fue arrojado y luego volteo hacia su verdugo, quien poco a poco se alegraba ante su desesperación.

―Di tus últimas palabras mocosa –alzo su mano- gonzui (2) –susurro-

Movía sus labios, más sin embargo, ningunas palabras salían de esta. El temor le era tanto, junto con la presión que la atormentaba grandemente.

―Grita, entonces mientras mueres –musito en voz baja-

―¡KUROSAKI KUN!

Exclamo a viva voz. Una fuerza espiritual tan asombrosa se percibió en el ambiente. Una acción que capto la atención de los Capitanes en combate quienes asombrados miraban hacia el punto en cuestión. Esa sensación, esa oscuridad en el poder…, era algo que nunca podrían olvidar…, ese estremecimiento era como…

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―¡KUROSAKI KUN!

Le grito Inoue al verlo marcharse hacia el sitio, seguido muy de cerca por los capitanes quienes dejaron el resto de los invasores a los demás rangos, era algo con lo que podrían sin ser auxiliados.

―¡SÍGUELO, INOUE! –le ordeno Ishida- ¡NO LO DEJES SOLO!

Ichigo estaba seguro que ese ambiente tan pesado, era el mismo que los vizards mostraban cuando liberaban su poder al máximo. ¿Acaso ellos estarían ahí?. Desde el final de la guerra que ellos desaparecieron y habían estado viviendo en el anonimato. ¿Habrían retornado finalmente?.

Cuando arribo su sorpresa fue mayor a cualquier cosa posible. Un arrancar estaba hincado sangrando de forma alarmante, el cual miraba horrorizado a la niña, que temblaba. Instantes después se aferro desesperada a su tío antes de desfallecer en sus brazos, el arrancar aterrizo en suelo.

―¡Mocosa, maldita! –siseo- ¡eres un monstruo!

Murió el arrancar, desapareciendo del lugar.

―¡UME!

Le hablo Ichigo y cuando iba hacia ella, Ashido apareció deteniendo su marcha hacia la niña; casi al instante Orihime arribo cansada. Ella se consterno de forma seria al observar la escena frente a ella, además que estaba sumamente preocupada por lo que sucedería. El resto de los Capitanes aguardaban a una considerable distancia, observando todo de forma nerviosa y preocupada.

―¡¿QUÉ DEMONIOS, ASHIDO?! –vocifero iracundo- ¡¿NO SE SUPONE QUE UME NO TIENE PODER ESPIRITUAL?!

Exclamaba toscamente mientras movía sus brazos con brusquedad por la recia lluvia. Y más aún, porque nadie de los presentes decía nada al respecto, eso lo estaba sacando de sus casillas, la pasividad desmedida de sus compañeros de trabajo.

―¡ASHIDO!

Exclamo por su pronta respuesta al hombre que miraba de soslayo a la pequeña en brazos de su tío. Su zanpakutō estaba desenfundada y colocada junto a él. Cerró sus ojos y respiro hondamente, pronto todo cambiaría en la vida de todos.

―Eres un estúpido al fin y al cabo –le dijo Ashido- simplemente

Eso lo enervo aún más.

―¡Repítelo! –le siseo, Ichigo- ¡dilo una vez más y yo!…

―¿Es que aún no te has dado cuenta, Kurosaki Ichigo? –abrió sus ojos Ashido y lo miro con pena- ¿eres el único aquí, que no lo ha percibido? –dio un paso hacia el frente- ¿o simplemente no quieres aceptarlo? –silencio- ¿tienes miedo, que eso que piensas sea verdad? –un paso más- ¿es eso?

Un silencio largo e incómodo se forjo en el lugar. Y la tensión en el ambiente se acrecentó aún más.

―Kurosaki Ichigo…, Ume es tu hija…

Ahí su mundo se derrumbo. En un solo instante desprendió por completo la totalidad de su poder espiritual, su máscara de vizard junto con la liberación de su bankai se mostraba en toda su gloria. A la par de un grito desgarrador lleno de agonía y dolor. Tomo a Zangetsu y procedió a matar al hombre frente a él, quien en ningún momento hizo nada por defenderse, tan solo soltó su zanpakutō y espero…


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Capitulo VI

Viviendo Mentiras

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Notas de la autora:

Bien deben tener más de una duda con este capítulo.

+ Sobre el porque Rukia tomo esa decisión será explicada profundamente en la siguiente narración.

+ Sobre Ume y el porque el poder. Urahara menciona en el capitulo 60 del manga: "Los poderes espirituales se desarrollan más y mejor cuando el alma esta en grave peligro o cerca de su destrucción". Ella jamás tuvo antes de esto algún problema en cuanto a su supervivencia. Digamos que sus poderes estaban latentes pero dormidos. Por otra parte, he puesto que Ume heredo de cierta manera la habilidad de vizard de Ichigo. Y desde el boceto original del escrito, Ume siempre fue la hija de Ichigo.

+ Este ha sido el más complicado de escribir, ya que tenía que plasmar los sentimientos de todos ellos (Ichigo, Ashido, Ume y Byakuya) de forma creíble. Sus emociones hacia Rukia.


Glosario

(1) Se dan bienes espirituales y los practicantes laicos dan bienes materiales. De esta forma se completa el don del bien de todos los seres. Rito del Budismo Soto Zen.

(2) (Absorbe-almas) técnica por ahora empleada por el Décimo Espada Yammy para absorber las almas humanas. Sin embargo, aquellas que poseen cierto nivel de poder espiritual puedenresistirse a ser absorbidos por esta técnica.


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Nos vemos

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