REEDITADA

Importante: leer la nota de autora al final de capitulo, para mayor comprensión del mismo. Es fundamental.

Hay un recorrido rápido, por cada una de las divisiones. El como contemplan la revelación del capitulo anterior.

Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí. Me han hecho tan feliz con sus comentarios.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Resumen general: El tiempo no pasa en balde. Cada día transcurrido es una agonía constante, el saber que la vida que vives, es tan solo la más grande mentira. ¿Por qué el temor a decir la verdad?.

Sumary: A veces, la más grande mentira es negarnos la verdad a nosotros mismos…


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Viviendo Mentiras

(Living Lies)

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Por Ireth I. Nainieum

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Capítulo VI

Viviendo Mentiras

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"Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender."

-Françoise Sagan-

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Ahí su mundo se derrumbo. En un solo instante desprendió por completo la totalidad de su poder espiritual, su máscara de vizard junto con la liberación de su bankai se mostraba en toda su gloria. A la par de un grito desgarrador lleno de agonía y dolor. Tomo a Zangetsu y procedió a matar al hombre frente a él, quien en ningún momento hizo nada por defenderse, tan solo soltó su zanpakutō y espero…

¿Has pensado alguna vez?... –beso su hombro desnudo con ternura- ¿me preguntaba?...

¿Qué cosa? –se recargo contra su pecho y miro hacia arriba- ¿qué ronda por esa cabeza tuya? –acaricio su mejilla con ternura- ¿Ichigo?

Él coqueteo con su mano y la beso delicadamente mientras le sonreía de forma curiosa, esas acciones de su parte ocasionaron que sus mejillas se tiñesen de rojo apenada, ya que normalmente Ichigo no era tan abierto en sus actos y eso la tomo completamente desprevenida. Y a la par, lo escuchó reírse entre dientes por su actitud, podríamos decir tan virginal que había tomado.

¿De cuándo acá te sonrojas por cosas tan simples y no por las que acabamos de hacer, -medito- no tan inocentes? –la abrazo firmemente deteniendo lo que habría sido un golpe en sus costillas- perdona…, es mi culpa por hacerte enfadar –la acerco más a él- ¿estaba pensando?...

¿Qué?

Hablo claramente con enfado, ya que su tono de voz cambio notablemente entre sus oraciones pasadas y la escueta pregunta de hacia instantes.

¿Si quisieras quedarte a mi lado por siempre?…

Rukia se giro y se coloco a horcajadas sobre él y comenzó a besarlo, tan lentamente y con tanto sentimiento que por varios minutos se olivo de lo que acababa de tener en mente.

Pensé –le sonrió- que nunca me harías esa pregunta –lo abrazó- hablaré con mi hermano y el Capitán Ukitake –beso su cabello- que ya he tomado una decisión y que no quisiera que nuevamente armarás un escándalo por mí

Haría eso por ti, cuantas veces fuese necesario… -la abrazo y cerro sus ojos- te amo, Rukia…, nunca olvides eso…

Y espero…

Justo antes de que su cuerpo fuese atravesado, un escudo único fue colocado entre los hombres, por una desesperada mujer que intentaba en lo posible controlar la situación. Respiraba agitada y estaba sumamente cansada, debido a la cantidad de poder espiritual que tuvo que usar para contenerlo. Ashido volteó hacia ella anonadado, dada la velocidad con la cual ella respondió al ataque perpetrado contra su persona. Sin contar, claro esta con la fuerza tanto física como psicológica que empleaba para seguir manifestando la protección que le estaba brindando. Por otra parte Ichigo, estaba más que furioso. La rabia contra el sujeto tras la defensa y el sentimiento de consternación, empezaba a manifestarse abiertamente contra la mujer que lo había convocado. Se detuvo un momento, tras la arremetida inicial, e intento de nueva cuenta romperlo, incrementando en el acto a través de una mayor demostración de energía. Un suceso que conmociono a todo los presentes, dada la oscuridad del mismo; y nuevamente no pudo atravesarlo.

—¡ORIHIME! –bramo- ¡QUITA ESTE MALDITO ESCUDO, AHORA MISMO! –siseo peligrosamente- ¡NO ME OBLIGES A LASTIMARTE PARA CONSEGUIRLO!

Agito su zanpakutō en el aire con rabia y hastío por la actitud de la fémina. Esa voz a través de la máscara era escalofriante.

—¡No…, no…, puedo –musito y se hinco cansada en el lodo- para…, por favor –le suplico con su mirada- para!…

Más él no la escucho.

—¡ORIHIME! –vocifero salvajemente- ¡HAZLO AHORA!

—¡NO PUEDO! –le exclamo desesperada de que no la comprendiese- ¡¿ES QUE ACASO NO ESTAS PENSADO, NO LO PERCIBES!?

—¡NO ME HAGAS REPETIRLO!. ¡NO ESTOY DE HUMOR PARA ESPERAR!

La amenazo de forma concienzuda con su espada, dándole a entender que no se detendría cuando fuese hacia ella. Eso basto para que el resto de los capitanes, tomasen una postura defensiva casi de inmediato. Habían esperado que de alguna manera entrase en razón, sin embargo en vista de los hechos, ahora era sencillamente imposible. También desenfundaron sus armas.

—¡ESCUCHAME ICHIGO! –grito su teniente y exclamo bajo la aún recia lluvia-

—¡ME ESOY CANSANDO DE SER AMABLE CONTIGO!

Su energía aumento a cada instante que pasaba. La oscuridad de su poder, acababa de alertar al resto de la Corte de los Espíritus Puros, ya que acababa de percibir la proximidad de varios miembros de la misma hacia el sitio donde se encontraban peleando.

—¡¿ORIHIME?! –espeto- ¡AHORA!

—¡CÁLLATE, ICHIGO Y PIÉNSA BIEN LO QUE HACES! –lloró bajo la lluvia que comenzaba a detenerse- ¡¿NO, TE HAS DADO CUENTA?! –lo observo con tristeza- ¡ESTAS LASTIMANDO A UME!

Inmediatamente volteó hacia donde se encontraba Byakuya, él cual parecía haber convocado una protección similar a la de su teniente. En sus brazos Ume, se aferraba a él con dolor, a pesar de estar inconsciente, esa era la reacción involuntaria de su pequeño cuerpo a la presión desmedida a la que estaba siendo sometido. Él la estaba hiriendo…

—¡Por favor! –le susurro, y el escudo perdía forma lentamente- ¡Ume chan no esta preparada para resistir este nivel de poder, Kurosaki kun!

Orihime, lo había notado. Comprendió que por ello le suplicaba que se contuviese, no lo hizo por Ashido, sino por Ume. Y así, lo hizo…, poco a poco su poder espiritual fue perdiendo fuerza. De la misma forma la concentración de poder decaía a gran velocidad, hasta que finalmente esta se disperso por completo, junto con su bankai y máscara de vizard.

—U…

No pudo terminar de pronunciar su disculpa. Ya que recibió de lleno y con una gran sorpresa un puntapié, en el rostro de forma directa. Acto mismo que lo arrojo al suelo de forma tan tosca y salvaje que fue incapaz de no dejarse llevar por los efectos del golpe perpetrado. Cuando se detuvo, su rostro yacía en el suelo, lleno de lodo y debido a la gravedad del acto arrojo por la boca una gran bocanada del mismo. Alzo su rostro lleno de rencor.

—¡¿DEMONIOS! –miro en general- ¿QUIÉN?…

Aún con el pie en alto, Soi Fong demostró con creces porque era una experta en peleas de cuerpo a cuerpo. Cuando iba a levantarse, fue empujado reiteradamente al suelo, esta vez debido a un gran peso que le imposibilitaba cualquier tipo de movimiento. Solo pudo girar su cabeza, para contemplar al sujeto en cuestión. Komamura Sajin, había colocado su enorme pie en su espalda y no daba tregua alguna.

—¡TÚ!

—Tenteikuura (1)

Fue lo dicho por Unohana desde la distancia, con un gran pesar en su rostro. Por haber alzado su mano contra ese hombre que no lo merecía. Sin lugar a duda Ichigo no podría liberarse en lo absoluto, por más que lo intentase.

El golpe con su bastón, por parte del Comandante General, genero una incógnita sobre lo que sucedería de ahora en adelante. Espero un poco, hasta que los tenientes faltantes, arribaran uno a uno, y fue claro el estupor en sus miradas al contemplar la escena vislumbrada ante sus ojos.

—¡Capitana Soi Fong! –la miro- ¡Capitán Komamura! –luego a él- ¡ARRESTÉN AL CAPITÁN KUROSAKI! –enfatizo enfadado- ¡MÁXIMA SEGURIDAD Y VIGILANCIA POR PARTE DE USTEDES! –exclamo decidido- ¡Capitán Zaraki! –respiraba agitado- ¡será el encargado de resguardar la zanpakutō del Capitán de la Quinta División –volteó hacia él- ¡no quiero que sea descuidada bajo ninguna excusa! –llevo su mano izquierda a su rostro y estuvo así unos momentos- Capitán Abarai –hablo más calmado- auxilie a la Teniente Inoue –observo a la mujer- llévela inmediatamente a la Cuarta División y hágala descansar –suspiro- lo merece por su pronta respuesta- Capitán Kuchiki ¿se encuentra bien?

Su protección para su sobrina se desvaneció. El anciano, le dijo esto al notarlo cansado de forma visible. El generar ese escudo para ambos, debió haber consumido gran parte de su poder. No le era una sorpresa en realidad, dada la energía espiritual liberada por el Capitán recién ascendido. Lo que si lo sorprendió fue la presteza con la cuál ella actúo y miro a la mujer de pie, quien aún lo miraba afligida desde la distancia.

—Me, encuentro bien señor... –su rostro estaba lleno de sudor- nada que no pueda controlar –apenas pudo hablar- esto no es nada… -miro hacia el suelo- esto no es nada –reitero-

—Lleve a su sobrina a casa y que descanse –le ordeno y respiro hondamente- Capitana Unohana Retsu –exclamo de forma dura al comprender- atienda al pobre hombre, herido a un par de metros, que reciba el mejor de sus cuidados –silencio- ¡Ashido, tú vienes conmigo! –murmuro en voz baja- Capitán Shunsui, Capitán Hisagi, Capitán Hitsugaya, Capitán Kurotsuchi, Capitán Ukitake, dejo en sus manos el resto de la misión del día de hoy –suspiro- así como el papeleo pertinente –golpeo de nuevo el fango- ¡SEÑORES! –los miro en general- ¡lo que han visto y escuchado aquí, el día de hoy… -afonía- deben meditarlo concienzudamente sin juzgar las acciones de los involucrados…, es su deber el comprender lo que forzó a las personas el cometer estos actos…, más aún así, es nuestro deber el resguardar las almas que aquí viven! –silencio- ¡NUNCA OLVIDEN QUE CADA ACCIÓN TOMADA HOY, AQUÍ Y AHORA, TIENE IRREMEDIABLEMENTE UNA CONSECUENCIA, YA SEA BUENA O MALA! –les dio la espalda y emprendió la marcha- ¡APRENDAN A VIVIR ACEPTANDO SUS ERRORES!... ¡Y SI ESO NO FORMA PARTE DE LO QUE DESEÁN, AFRONTEN LA VERDAD POR MÁS DURA Y CRUEL QUE ESTA SEA! –susurro.- Nunca abandonen aquello que aman, por miedo esa es la más cruel verdad…

—¡SI, SEÑOR!… -musitaron en general-

—Retsu –la llamo antes de retirarse- la espero cuando haya terminado de atender a los heridos –expreso dolido- hay algo de lo que usted y yo debemos hablar…, me ha decepcionado duramente…

—¿Capitán? –susurro Matsumoto- ¿qué ha sucedido?

—No escuchaste –la miro brevemente- las palabras del Comandante Yamamoto –empezó a retirarse- debemos terminar y hacer nuestros informes –guardo su espada- ¡andando, Matsumoto, Kira!

—¿Pero?... –hablo Rangiku-

—No hagas más difícil esto para ellos –la miro con dolor- te lo diré luego…, no aquí…, no ahora…

La lluvia se había detenido hacia minutos. Y en general, la mayor parte ya se habían retirado, para proceder con sus deberes manifestados. Desde esa postura torpe, no pudo observar cuando Renji, se acercaba a Orihime, mientras comprobaba si no estaba herida de alguna forma, instantes después la tomaba delicadamente entre sus brazos y se encaminaba a la Cuarta División. Tampoco fue consciente de cuando Zaraki, caminaba con molestia hacia su espada, ni mucho menos observo el como era retirada del fango. Él, solo se encontraba mirando a Byakuya, quien tomaba a Ume suavemente, mientras se retiraba lentamente del lugar. Sin siquiera mirarlo.

Al final solo ellos cinco se encontraban ahí.

Soi Fong tenía un sentimiento tan extraño en su interior, que no supo si era de empatía, tristeza o sencillamente rabia. No pensó al atacarlo en otra cosa que contenerlo, durante ese momento en que manifestó todo su poder tuvo miedo…, de que se descontrolase por completo y al final acabase atacando a todos en general. Camino hacia donde se encontraba su colega en rango.

—Oomaeda –lo llamo mientras andaba- ve y prepara una celda de máxima seguridad en el nido del gusano (2), -volteo para mirarlo- que esto no se divulgue entre los bajos rangos, realiza la ronda pertinente para descansar a los guardias –emprendió una vez más la marcha- lleva contigo al Teniente de la Séptima división

—Como usted ordene –se inclino con respeto- vamos, Iba

Cuando arribo junto a los hombres, tomo el bakudo y lo deshizo al tocarlo. Dejando como método de contención el peso del Capitán Komamura.

—Has sido muy imprudente… -silencio y se hinco, para tomar su rostro entre sus manos- algo de cordura debió haber existido, aún en ese estado de odio –lo soltó y se levanto- pudiste haber destruido con tus propias manos aquello que has aprendido a amar y… -exclamo con pesar- Kurosaki Ichigo –susurro- ¡LEVÁNTATE!- le ordeno- ¡Y COMIENZA A ACTUAR COMO HOMBRE!

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Hacia un par de horas que había anochecido en la Sociedad de Almas, y los estragos de la revelación comenzaban a manifestarse lentamente entre los miembros de la Corte de los Espíritus Puros. Dentro de cada una de las divisiones, había comenzado la especulación entre los rangos más altos de cada una. Todas, formulando la misma pregunta.

¿Qué la llevo a tan dura decisión?...

El manoteo en el escritorio del Capitán Hisagi fue llanamente tosco y desesperado por parte de la mujer trigueña, que no daba crédito a lo comentado por él hombre sentado frente a ella.

—¡No me jodas con eso Shuuhei! –lo amenazo con sus palabras- ¡no te creo una mierda de lo que me acabas de explicar! –se le formo un nudo en la garganta- ¡no hay manera posible!...

Hisagi se levanto de su asiento y la miro seriamente, poco después con las manos le indico que ocupase el asiento vacío frente a él.

—Yo tampoco soy capaz de comprender lo que ha sucedido –suspiro- yo…, no… -silencio- supe como reaccionar cuando Ashido lo confeso –se dejo caer en su silla- ¡por Dios! –comenzó a reír con pena- lo siento Tatsuki –susurro luego de algunos minutos- eres una de sus mejores amigas, por eso te lo he contado –la miro y cerró sus ojos- pero…, me he estado preguntando, ya tantas veces esta noche…, como hubiese yo reaccionado si me hubiesen dicho algo así… -esbozo una sonrisa triste- y…, no he encontrado una respuesta…

—¿Por qué?

Tatsuki repitió en la silla consternada. Y oculto su rostro entre sus brazos mientras se reclinaba sobre el escritorio y lloraba amargamente, en el inmueble de su Capitán. ¿Qué podía hacer?. Sino llorar para dejar salir el sentimiento de angustia en su corazón. Todo el dolor y el sufrimiento de su amigo, tantos años ¿valdrían la pena?. Esa aflicción de años, que pudo haber motivado a Rukia, para hacerlos vivir semejante mentira.

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—No has bebido nada, Romeo

Miro de soslayo a su amigo, él cual tenía la mirada pérdida en el estanque de peces de su división. Mientras sostenía por inercia el recipiente con alcohol.

—No me apetece, hoy Kyouraku –susurro y dejo el sake en el suelo- no tengo mucho humor…

—Creo que yo tampoco –lo arrojo a la tierra y miro el cielo estrellado- no me creo que hace horas hubo un aguacero y ahora el cielo esta tan despejado –sonrió con tristeza- es casi, como si la misma naturaleza nos ayudase a despejar estas mentiras –silencio- Ichigo kun, estaba completamente destrozado

—Si

Jyuushirou, se levanto y camino junto a su amigo. Era un comando aprendido con los años, de que lo siguiese sin hacer preguntas. Instantes después, el hizo lo mismo; ajusto su sombreo y miro a la mujer que los había acompañado en total silencio.

—Vamos, Nanao chan

Ella rehúyo su mirada, para contemplar las flores cerca del estanque, cuando presionaba insistentemente su antebrazo derecho con fuerza.

—No creo que sea prudente, el Capitán Ukitake posiblemente…

—No digas tonterías –la interrumpió- Nanao chan –musito- él no ha dicho buenas noches –la miro y le sonrió, para tranquilizarla- así, que debemos darnos prisa

—Pe…, pero –alzo su rostro- yo…

—¡Nanao! –la llamo con dureza- lo que él tenga que mostrarnos es importante –le extendió una mano- de otra manera no te habría traído conmigo –suspiro- y recuerda lo que dijo el viejo –apretó su mano- debemos comprender sin juzgar

Ambos anduvieron algunos minutos. Esta era la primera vez que ella indagaba en un escuadrón que no era el suyo. Estaba preocupada, ¿qué podría querer el Capitán Ukitake mostrarles?. ¿Algo que ver con Kuchiki?. Finalmente lo vislumbraron a una par de metros, detenido frente a una de los tantos aposentos de sus miembros.

—Esta era la habitación de Kuchiki Rukia mientras fue miembro de la Décimo Tercera División –ingreso- solía ser sumamente ordenada y pulcra –sonrió al recordar- sin embargo… -se detuvo en el centro de la misma- siempre estaba triste por aquí –encendió la lámpara e ilumino el recinto- todo el tiempo, luego de que se supo de su embarazo… -afonía.- Me ha causado mucha tristeza el perder a cualquiera de mis subordinados –los miro- por eso…, me cuesta el permitir que sus espacios personales sean rehusados –suspiro con pesar- ¿dime pequeña, por qué nos has hecho vivir esta mentira?

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Estaba sentado a la luz de la vela en el dojo de su división, contemplando a la espada en total silencio. A su vez se encontraba en compañía de sus oficiales de mayor confianza, cada uno de ellos dispuesto en una esquina de la habitación. Un torpe mutismo pesado abrumaba el espacio completo, generando una gran tensión entre los miembros presentes. Rechisto con sorna el Capitán, mientras comenzaba un golpeteo alternado contra la pared, una y otra vez. Haciendo que sus cascabeles mermaran algo del nerviosismo acumulado.

—¿Estás molesto por qué te pusieron a cuidar su zanpakutō? –lo miro- ¿Ken chan?

—No, Yachiru

Continúo con el golpeteo.

—¿Solo…, me estaba preguntando?… -se detuvo y la miro- ¿cómo es que nadie se dio cuenta antes, y porque la Capitana ayudo con toda esa mentira?. Y…–llevo su mano hacia su cara- para serte honesto –suspiro- hubo un instante en que tuve verdadero miedo de Ichigo –exhalo profundamente- no es la primera vez que le veo usar ese máscara –se levanto- pero…, si la única ocasión en que pensé que podría haberme matado de haber querido

—¿Ken chan? –le susurro- Ichi kun esta sufriendo mucho por dentro –miro la espada- todo lo que había creído es falso –abrazo sus piernas- esto es incluso demasiado para él…

—¿Cómo cree que esto termine, señor? –indago Ikkaku-

—No lo se –tomo la espada- solo me alegro que esta falsedad haya terminado definitivamente…, es hora de afrontar la verdad, Ichigo… ¿Estás preparado muchacho?. ¿O te sumirás en tu propia negación?

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La mujer camina rápidamente de un lado a otro en la oficina, con bastante nerviosismo y evidente desesperación en su rostro. Jadea, musita palabras floridas en voz baja, y luego carraspea a viva voz. Una y otra vez.

—¡Matsumoto! –pegaba con su dedo índice sobre el escritorio- ¿podrías dejar de hacer eso? –la miraba moverse, y eso lo estaba desesperando- ¡me estas sacando de quicio!

—¡Capitán! –corrió hacia su escritorio- ¡lo que acaba de decirnos no puede se cierto!

Suplicaba con su mirada que todo fuese una mala pasada de su parte, pero conociéndolo eso sencillamente era algo ilógico. Sin embargo, quiso creer esa posibilidad.

—Esa es la pura verdad –exclamo llanamente- lo que Ashido ha revelado

Se dejo caer derrotada en el suelo.

—¡Es muy difícil de creer! –apenas exclamo- ¡no…, no lo entiendo! –hablo para ella-

—Capitán Hitsugaya, ¿qué sucederá ahora?

El mencionado suspiro hondamente, mientras meditaba su respuesta. O lo que él pensaba que podría suceder de ahora en adelante. Miro al rubio, invitado antes de hablarle claramente.

—Sin lugar a duda, lo primero es esclarecer estos hechos –cavilo- sin embargo…, ahora que Kuchiki ha demostrado poder espiritual, y dada la magnitud del mismo –suspiro una vez más- estará forzada a ingresar a la Corte de los Espíritus Puros –esbozo una sonrisa triste- intentar comprender –entrelazo sus dedos- es algo que no puedo hacer

—Quizás, tenga que ver algo con Ume –hablo Kira-

—No comprendo –lo miro el Capitán-

—Ya sabe –contemplo el suelo apenado- ella es la última persona que ha nacido en nuestro mundo… -exclamo el blondo-

—¿Por qué, Rukia?… -comenzó a llorar Rangiku-

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—¿Estás segura que no te duele nada? –repitió por quien sabe cuanta vez esa noche- si te sientes mal, por cualquier cosa dilo –hablaba con preocupación- ya sabes que no tienes que dudar en decirme nada

—Renji –susurro-

—Veamos, no tienes nada físico ¿pero?... –se detuvo en seco- algún daño interno

Se giro hacia el oficial de la Cuarta División que les hacia compañía y con una mirada llena de consternación lo llamo.

—¿Ya la han examinado? –avanzo hacia el a grandes pasos- ¿le han hecho las pruebas de siempre? –lo sujeto de los hombros- si eso debe ser –se auto respondió- de acuerdo ¿háganlas otra vez?

—¡¿Qué?! –dijo no creyendo sus palabras- ¡Capitán Abarai, ya lo hemos hecho tres veces!

—¡Pues otra vez, y las que sean necesarias! –ordeno- ¿qué esperas?

—¡RENJI! –se cruzo de brazos- estoy muy bien, ya te lo he dicho –inflo sus cachetes molesta- lo único que quiero hacer es dormir, pero no puedo hacerlo porque estas armando este escándalo –suspiro- estoy muy bien –reitero- yo me encuentro bien…

—Orihime

Camino hacia ella y la abrazo con ternura. Ella se dejo llevar por sus acciones y disfruto de la caricia que recibía.

—Tenía miedo de que te hiciese algún daño –confeso- yo…

Orihime abrió sus ojos con sorpresa y lo miro seriamente, deteniendo el resto de sus palabras. Mientras tomaba su rostro con dulzura entre sus manos y le negaba serenamente con la cabeza, de su error.

—Aunque me amenazo, no lo habría hecho –acarició su mejilla- Kurosaki kun, en realidad… -suspiro- no estaba molesto –recargo su frente en su hombro- él…, estaba sufriendo mucho por la verdad que siempre se negó a ver…, ese dolor suyo simplemente nos es incomprensible porque no lo estamos viviendo

—Orihime

Volvió a abrazarla, esta vez con una mayor firmeza en sus acciones.

—Creo –miraron al oficial presente- creo –repitió- que hago mal tercio en la habitación –estaba apenado- me…, me retiro si ya no me necesitan

—Hanatarou

Lo llamo y él citado se detuvo.

—¿Si, Inoue san?

Volteó hacia ella.

—¿Ya se ha ido la Capitana Unohana?

—Si, antes de que viniese a entregarles los resultados del tercer examen, la mire marcharse haca la Primera División –silencio- ¿pasa algo?

—Nada, nada –le sonrió para tranquilizarlo- solo tenía curiosidad

—Mmm…, bien…, buenas noches

Salió dejándolos solos.

—¿Orihime –jugo con su cabello- ¿desde cuándo lo sabías?

Ella no lo miraba.

—¿Qué dices?

—¡Orihime! –enfatizo duramente- fuiste a la única teniente –suspiro molesto- que arribo con los capitanes, percibiendo un peligro que ni siquiera nosotros contemplábamos –silencio- sabias que eras la única que podría detenerlo de cometer semejante locura, por lo tanto...

—Renji

Se aferro a él con fuerza, durante varios minutos estuvieron en total silencio.

—Fue cuando me encontraste fuera de tu antigua casa, ese día –se recostó sobre la cama y miro por la ventana- en ese momento me acerque a ella y la mire fijamente a su rostro, con mis manos –las contemplo- fue cuando lo supe –se le formo un nudo en la garganta- conocí la verdad –coloco su antebrazo sobre su cara y la oculto- Um chan…, tiene el mismo aroma que él –silencio- y esa mirada…

Comenzó a llorar. No obstante a diferencia de otros días, no quería que su llanto fuese escuchado e intentaba con todas sus fuerzas en retener en lo posible ese sentimiento. Renji, retiro su brazo con delicadeza le sonrió antes de comenzar a besarla y el permitirle que se desahogase en él. No sabía que pensar, que decir, que hacer…, su mejor amiga había cometido un terrible pecado, sin embargo, él no podía juzgarla. Rukia, lo había apartado y eso fue algo que le dolió profundamente y él también lloro durante el beso, intentando mermar desesperadamente algo del dolor contenido todos estos años.

Fuera de la habitación Yamada Hanatarou,comenzó su andar. Había olvidado su equipo de socorro, se detuvo antes de tocar y pedir su ingreso en la habitación de la Teniente, cuando escucho la confesión de ella. A un par de metros se sentó en el frío suelo.

—¿Rukia san? –miro el oscuro pasillo- ¿estabas asustada, verdad?… -sonrió con tristeza- pero sabes… -miro el techo- no tenías porque sufrir tu sola…, me siento muy abatido por Ichigo san, y más aún por ti…, -afonía- descansa en paz…, ahora las cosas deberán cambiar…

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—¿Un permiso?

Contemplo en documento con fastidio. Y de nueva cuenta prosiguió con su investigación en el macabro laboratorio de la Doceava División. Kurotsuchi Mayuri examinaba embelesado, el tuvo de ensayo de su más reciente experimento. Y sin mucha paciencia, Ishida retiro el cristal del mechero y amenazo con verter el contenido al suelo, si seguía siendo ignorado de esa manera.

—¡No tengo paciencia, Quincy! –ridiculizo al llamarlo- si algo le pasa al contenido de se recipiente –lo amenazo- te haré pagar por ello, muchacho

Extendió su mano derecha, exigiéndole en el acto que se lo entregase. No obstante, en su defecto una hoja membretada le fue colocada casi sobre su rostro. El hombre se cabreo por esa actitud y con hastío tomo la hoja para luego firmarla. A sabiendas que era un documento en blanco. Rasco su cabeza y medito un poco.

—¡Nemu –extendió su mano al aire- NEMU –reitero con poca paciencia- DAME EL MALDITO SELLO –ordeno- ¡PARA QUE DE UNA VEZ SE RETIRE –espeto duramente- IDIOTA, TE ESTOY HABLANDO!

Volteó hacia ella con poca paciencia y le arrebato toscamente el sello de sus manos. Lo paseo sobre el cojinete y posteriormente sobre la hoja. Colocando de esta forma la firma de la división. Y aburrido por la interrupción, le extendió el papel. Cada uno tomando al momento y con presteza el objeto necesario.

—Gracias

Se dio la vuelta, e iba a retirarse cuando fue llamado por su Capitán.

—¿Crees que puedes hacer algo para ayudarlo? –inquirió- mientras regresaba a su experimentación- Kurosaki Ichigo ha sido muy insensato el día de hoy –hizo un par de anotaciones- pero…, -detuvo su escritura- esa manifestación de poder fue algo asombroso

Volteó hacia él excitado.

—Una exposición perfecta de sus destrezas únicas de vizard –hablaba impacientemente- algo extraordinario, que se haya manifestado en esa chiquilla –arrojo el contenido de su mesa al suelo, con sus manos- ¡extraordinario! –estaba eufórico- ¡NEMU, NEMU! –reitero- tráeme la investigación vieja sobre ellos, algo pase por alto –hablaba con goce- es increíble que esa habilidad pueda heredarse

—Kurotsuchi –dijo llanamente, mientras se marchaba el Quincy- no intentes acercarte a Ume –lo miro de soslayo- no olvides que la curiosidad mato al gato –susurro-

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Cuando Unohana Retsu arribo a las oficinas de la Primera División, contemplo como existía una sobriedad y diligencia entre sus miembros. A cada paso que daba era saludada respetuosamente. Finalmente luego de algunos minutos observo con nerviosismo las puertas de la oficina, del Comandante General de la Corte de los Espíritus Puros; ahí espero. Hasta que finalmente estas se abrieron y fue recibida por el Teniente Sasakibe quien en total silencio le indico que lo siguiese.

Le abrió la puerta de la oficina privada del Comandante. El anciano se encontraba preparando té, a la luz de las velas y en el momento que ella ingreso, percibió la espalda del hombre. Al observar el resto del recinto, vio a Ashido; quien se encontraba recargado contra la pared. Se miraron brevemente y luego el hombre bajo la mirada.

—¿Hace ya cuánto tiempo que las cosas no se complicaban tanto? –medito- ¿o desde que no se involucraban todas las divisiones en algo? –le entrego una taza- ya lo recuerdo –ocupo su asiento- desde el comienzo de la Guerra contra Aizen, lo había olvidado –la miro con seriedad, mientas se sentaba- Restu –susurro- nunca me imagine que alguien de tu posición y rango se prestaría para algo tan…, bajo. Podría decirlo –entrelazo sus dedos- esto es una dura decepción, viniendo de uno de los Capitanes más antiguos de la Corte de los Espíritus Puros –miro al teniente- tanto dolor y sufrimiento revelados de esta manera tan poco agraciada –siseo- una declaración de tal magnitud no debió nunca de manifestarse así –se levanto- ¿cómo puedo juzgar a un hombre, que creyó perderlo todo en el pasado y ahora le dejan ver que le han mentido tan duramente? –cerró sus ojos- al menos…, yo no puedo hacerlo… -les dio la espalda- no luego de todo lo que perdimos hace años… -esbozo una sonrisa triste- me estoy haciendo viejo muy rápidamente

—Lo lamento –se excuso ella y tomo del té-

—A mí no debes darle esa disculpa –la miro- sino a los individuos que la han padecido –volvió a sentarse- he meditado sus acciones, no las acepto, pero… -entrelazo sus dedos- conociendo el resto de la opciones que tuvo Kuchiki Rukia –suspiro- nunca existió para ellos un final feliz –se levanto una vez más- habría sido mejor vivir lo que le restaba a su lado y no de la manera en que termino su existencia, en la soledad…, eso opino yo...,

Silencio.

—Andando –ordeno- es hora de que él hombre sepa la verdad

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—¿Qué es esto?

Le arrebato la hoja y casi la estrujo contra sus ojos, releyendo el contenido. Antes de arrojarla al suelo, como si esta fuese basura. Ishida ajusto sus anteojos y se cruzo de brazos.

—Obviamente una hoja de papel, algo que hasta un niño entendería –fingió pena- sin embargo…, si necesita que le de una explicación, puedo hacerla. Vera…

—¡Maldito! –lo sujeto con brusquedad- ¡las ordenes han sido claras!. ¡NO HAY PERMISOS!

Ishida retiro sus manos de su ropa con poca paciencia.

—A lo que me han comentado, se exigió máxima seguridad –ajusto su vestimenta- en ningún momento se dio esa instrucción, Teniente –hablo con sorna- ¿o, ya no escucha bien?

—¡MALD!…

—¡OOMAEDA! –siseo- ¿no te dije, discreción absoluta?

La observo parada en la puerta superior de la cárcel.

—Pe…, pero… -balbuceo- él –lo señalo- ¡es quien hace el escándalo!

—Yo no estoy gritando

El hombre volteó hacia él decidido a callarlo en el acto. Al instante Soi Fong vislumbro el documento en el suelo, lo tomo y lo leyó.

—Pasa –lo miro brevemente- como no tienes zanpakutō no ha necesidad que dejes algo –le entrego la hoja, a su Teniente- al bajar las escaleras ve por la puerta izquierda inmediatamente, hasta el final del pasillo y luego gira nuevamente a la izquierda –se cruzo de brazos- ahí encontrarás al Capitán Komamura –silencio- él esta en esa celda

Miro de reojo, como Ishida ingresaba por la puerta. Suspiro y miro el cielo nocturno.

—¿Capitana…, estaba asustada?. ¿Cierto?

La mujer sonrió

—Te has vuelto más observador, Oomaeda –lo felicito- no, solo yo –volteó hacia la puerta- todos ahí estábamos temerosos –afonía- su energía espiritual es impresionante –toco la puerta- el poder de ellos, es lo más escalofriante que he sentido

—Lo se… ¿me pregunto? –se cruzo de brazos- ¿qué sucederá con la niña?

La mujer esbozo una sonrisa muy triste.

—Posiblemente la obliguen a ingresar a la Corte de los Espíritus Puros –suspiro- pero…, yo me pregunto ¿cómo le dirán la verdad a esa criatura?

Siguiendo las instrucciones comenzó a recorrer una serie de largos y espantosos pasillos subterráneos. Desde su arribo a la Sociedad de Almas e ingreso a la división, escucho rumores sobre el sitio. No obstante, creyó que como su nombre lo dice, solo eran invenciones. Suspiro, no sabía que sitio estaba peor, si ese lugar o su escuadrón. El Capitán y su Teniente, estaban parados junto a la puerta de acceso con los brazos cruzados.

—Tengo un permiso –fue el primero en hablar- que me ha firmado Kurotsuchi Mayuri –informo- necesito charlar con él –señalo la puerta- de algo muy importante

Tetsuzaemon se incomodo.

—No…, se si sea prudente –exhalo- siendo honesto no se si le pueda detener

Ishida esbozo una sonrisa llena de amargura.

—Si él quisiese escapar ya lo habría hecho –se jacto se su aseveración- con esa manifestación de poder espiritual de hace horas –los miro seriamente- esta prisión no representa nada para él –acomodo sus anteojos- Kurosaki, no lo ha hecho porque esta esperando

—¿Esperando – cuestiono confundido- esperando, qué Ishida?

—Iba –coloco una mano sobre su hombro, para tranquilizarlo- lo que él ha dicho es cierto –lo soltó y camino por el pasillo- este lugar no puede contenerlo –volteó hacia él- déjalos hablar a solas –suspiro- él lo necesita…, desahogar esa desesperación, dolor, resentimiento…, y nosotros –medito- el pensar con claridad

—Si, Capitán

Uryū observo como ellos desaparecían al doblar por la esquina. Suspiro pesadamente, abrió la puerta y la oscuridad de la habitación era en verdad sombría. Cuando su vista se acostumbro a la falta de luz, lo contemplo sentado en una de las esquinas de la celda blanca. Se alegro un poco al verlo tan tranquilo. Camino un par de pasos y se detuvo frente a la reja.

—Kurosaki –susurro- me lo han contado todo –silencio- antes de venir aquí pase a informarme del estado de Inoue san –no hubo respuesta y movió su cabeza negativamente- ella se encuentra bien…, tan solo esta cansada –se cruzo de brazos- eso me ha informado la Teniente Isane –suspiro- tu zanpakutō, esta muy bien vigilada por los miembros de la Décimo Primera División –exhalo una vez más- el Capitán Zaraki la cuida en persona –afonía- ¿Ichigo? –se hinco- Ume esta bien

—La, lastime… -silencio amargo, Uryū, esbozo una sonrisa triste- a pesar de estar inconsciente –trago saliva- su cuerpo respondía al dolor que le estaba causando –se llevo sus manos a su rostro- ¿qué he hecho?

Su amigo aclaro su garganta antes de hablar.

—Actuar como un hombre, tan solo eso…

—¡Eso ha sido estúpido! –expreso ásperamente- ¿actuar como un hombre? –se levanto molesto- ¡ISHIDA ESPERABA ALGO MÁS PROFUNDO DE TU PARTE! –golpeó la pared- ¡NO ESA MIERDA DE PALABRAS TUYAS!

—¡¿Mierda de palabras?! –repitió dolido- ¿mierda de palabras? –se levanto molesto-¡POR ESO ES QUE TODOS TE DICEN QUE ERES UN IDIOTA! –lo señalo- ¡por Dios Kurosaki, siempre te hemos dicho que piensen antes de actuar!

—¿Pensar? –lo miro con furia- ¿PENSAR? –reitero- ¡¿TIENES IDEA DE CÓMO ME SENTÍ EN ESE INSTANTE O AHORA?! –vocifero y avanzo- ¡¿QUÉ ME ESTAS DICIENDO TODAS ESAS TONTERÍAS?! –se dejo ver por completo y respiraba agitado- ¿ACASO ALGUNO DE USTEDES PUEDE ENTENDER MI DOLOR?- se hinco derrotado en el suelo y lloro amargamente largo tiempo- ¡TÚ, NO TIENES IDEA DE CÓMO ME HAN DOLIDO ESAS PALABRAS! –exclamo- no lo sabes –susurro- así, que no intentes comprenderme –hablo con desprecio- no, necesito de tu lástima…, ni de la de nadie más aquí en la Sociedad de Almas –siseo-

Y miro al hombre tras la reja, con evidente resentimiento cargado en sus palabras. Sabía que justo ahora la gran mayoría estarían sintiendo lástima, y eso era algo que repudiaba grandemente Ichigo.

—¿Ya te sientes mejor –se cruzo de brazos- luego de haber sacado ese resentimiento, Kurosaki?

Ichigo rehúyo su mirada apeando.

—Dejar salir a flote esos sentimientos de dolor e inquina te harán sentir mucho mejor –acomodo sus anteojos- ¿qué harás ahora? –hablo el Quincy-

—¿De qué hablas? –espeto con dureza- ¿me preguntas si intento fugarme? –se sentó- eso no me apetece mucho –se recargo contra la pared- en estos momentos solo quiero…

—¿QUÉ HARÁS?

Indago de nueva cuenta. Al instante Ichigo, comenzó a reír con sorna y dolor mezclados en el acto. Esa extraña sensación se manifestaba en su corazón en ese momento. El estremecimiento incómodo se acrecentó en el invitado. Ahora que lo meditaba seriamente, habría preferido mil veces, el verlo actuar agresivamente a esa pasividad tediosa y angustiante. Porque tenía un extraño presentimiento en su interior. Por su parte Ichigo oculto su rostro en la oscuridad y continuo llorando y riendo a la vez.

—¿Sabes que pensaba?... –seco sus ojos con su palma- la razón por la cual tanto odiaba a Ashido –volteo hacia él- y..., ya no lo recuerdo…

—Ichigo…

—También el día que murió Rukia –sonrió con tristeza- tuve un día pésimo en el despacho, había perdido una muy buena oportunidad en una tienda departamental –cerro sus ojos con dolor- Renji –medito- me dijo que no podía tener a ese bebé –oculto su rostro entre sus manos- nunca…, nunca…, indague el ¿por qué?...

De nueva cuenta volvió a sollozar y reír al mismo tiempo. Ishida no dijo nada ante tal declaración. No era su deber el informarle lo que el había aprendido hace años, gracias a su no muy amable Capitán. Esa fue la razón por la cual entro bajo su mando, él hombre le había prometido información y esta lo llevo a la verdad; y comprendió muy bien el porque de las acciones de Rukia. En silencio, estuvo observando todo, siendo una sombra más. ¿Por qué esa sensación no desaparecía?.

—¡MALDICIÓN! –golpeo el suelo con fuerza- ¡MALDICIÓN! –pegaba en el piso una y otra vez- ¿POR QUÉ? –disminuía gradualmente la fuerza- ¿por qué Rukia, por qué tuvo que pasar esto? –murmuraba- ¡te amo demasiado como para comprender porque hiciste alto tan estúpido, alejarme de ti en ese momento!

Silencio.

—Kurosaki…

—Ume ha nacido con una terrible maldición que le herede –toco su pecho- algo que dentro de poco comenzará a devorarla lentamente… -silencio- yo…, no se que hacer… -se levanto y camino hacia la reja, desesperado- no me mires y hables con lastima, Uryū, –lo observo seriamente- eso es mucho más doloroso de lo que te imaginas –apretó los barrotes- solo…, quiero entenderla… ¿Por qué Rukia, me hizo a un lado?

Debería Ishida decirle. Se giro un poco al notar a cierta persona el acercarse, al final él no debería de comentarle nada, no era su deber.

—De acuerdo –exhalo- pero…, yo no he preguntado sobre eso Kurosaki

—Ella no me necesita –le dio la espalda- nunca lo ha hecho, desde el día que nació –apretó con fuerza sus puños- yo…, no soy nada en su vida –le costaba hablar con claridad- ella hubiese estado mejor si nunca me conocía –llevo sus manos a su rostro- tal vez de esa manera Ume no habría manifestado ese poder… -grito- ¡TODO LO QUE MIS MANOS TOCAN, SE ACABAN DESTRUYENDO!

—Tal como dijo Arisawa –negó con su cabeza- cuando se nace siendo un idiota, se muere como tal

—¡ISHIDA!

Fue interrumpido.

—También, pregunte por la salud de ese hombre –se recargo contra la pared mientras se cruzaba de brazos- realmente las habilidades de la Capitana Unohana son asombrosas –le informo- ya se encuentra descansando en la casa de la familia Kuchiki, Himawari Yuto es su nombre –lo miraba de reojo- de hecho ese anciano perdió en conocimiento cuando los Capitanes arribaron –exhalo- ¿sabes que me dijo –afonía- no me lo preguntaras? –mutismo- me comentó que cuando el arrancar le dijo que gritase antes de morir… -comenzaba a impacientarse ante su falta de reacción- Ume te llamo –Ichigo volteó sorprendido hacia él- no llamo a Ashido o a su tío –tomo una postura retadora- ¡ESA NIÑA GRITO DESESPERADA TU NOMBRE!... –se cruzo de brazos- ¿cómo lo explicas?... –mudez- la sangre los llama, era inevitable que ustedes se conociesen, por eso sentías eso al estar a su lado…

—¿Por qué me dices eso? –lo miro con aprehensión- ¡haces que me duela aún más! –toco su corazón- ¿te place verme sufrir?

Silencio.

—Ella es tu hija –camino una vez más hacia la reja- eso es algo que no puedes negar más, por eso te pregunte ¿qué harás? –exclamo impacientemente- Ume, comenzará a manifestar dentro de poco su poder espiritual ahora que ha despertado –aclaro su garganta- te necesita, Kurosaki –estaba preocupado- tú, mejor que nadie sabe que también manifestará esas habilidades propias de los vizards. Eres el único que podrá comprenderla y auxiliarla en lo que esta por sucederle. ¡¿ICHIGO?!...

No hubo respuesta. Solo un largo y tedioso silencio entre ellos.

—Uryū, tengo un favor que pedirte, necesito que… –sobo sus ojos- algo que solo podría confiarte a ti

—Lo haré –comento con tristeza- lo haré…, -reitero- sin embargo, eso no justifica el hecho de que intentas hacerte a un lado –se incomodo- piensa bien, aún no es muy tarde para que cambies de opinión –se giro- no actúes tan precipitadamente como lo hizo Rukia –se detuvo en la puerta- yo también he pensado algo –murmuro- que ustedes dos son más parecidos de lo que se hubiesen imaginado

Al salir pudo contemplar al venerable anciano y a su teniente, mismo que le entrego una hoja en blanco, con el sello oficial de la Cámara de los Cuarenta y seis. Tomo el documento anonadado.

—Puedo preguntar el ¿por qué hace esto?

No daba crédito a lo que tenía en sus manos. Era un instrumento que le permitiría llevar a cabo la petición su amigo, sin romper ninguna regla.

—¿Yo debería, indagar por qué nunca le dijo? –acarició su barba- pero, primero responderé su duda –suspiro- he vivido largo tiempo –cavilo- esta es la primera vez en mucho de mi existencia –lo miro- que siento un nudo en mi garganta ante tanto dolor –cerró sus ojos- hacia tanto que no me sentía tan humano… -sonrió con tristeza- que esto duele… -afonía- además –recordó- mis paseos con la pequeña, son algo que disfruto grandemente, es una niña muy especial. Eso él debería saberlo

Ishida sonrió. Parecía que la tormenta se despejaba y tal como esa noche, el amanecer hacía gradualmente su entrada. ¿Podría ahora existir un futuro distinto para todos?.

—Gracias, señor –se inclino con respeto- nunca le dije, porque espere que él lo comprendiese por sí mismo –suspiro- no justifico las acciones de Rukia, sin embargo…, de haber estado en su posición no se que habría decidido yo… -sus ojos estaban llorosos- siempre supe que no había manera posible que ella le hiciese semejante bajeza –hablo y los miro con total seguridad- fui consciente del profundo amor que ella le tenía, por eso…, por eso… -repitió y tenía un nudo en su garganta- ella, no debió haber sufrido todo eso sola –miro de reojo la puerta- sin importar cual hubiese sido la decisión, si la afrontaban juntos… -emprendió su marcha- ¡par de idiotas!..., sufrir en silencio…, las cosas no debieron haber terminado así

—A veces, pienso que algunos niños, son más sabios que otros –exclamo el anciano-

Yamamoto y su teniente los dejaron completamente solos.

—Yo debería ir –toco su hombro- al fin y al cabo yo soy el hombre a quien él más odia –externo Ashido-

Ella le negó con su cabeza.

—Tengo una verdad que decirle –expreso decidida- he esperado mucho para sacar este sentimiento –toco su corazón- ha llegado el momento de liberarme y enfrentar el pasado

Cuando Unohana ingreso, pudo mirar fijamente a Ichigo quien siendo honestos, estaba sorprendido de verla ahí. Pensó que posiblemente siendo ella mujer, se debería contener al máximo al estar Ashido también. Apretó con insistencia sus puños.

—¿Me permite encender una luz? –hablo la mujer-

Observo el objeto en las manos féminas y accedió.

—Gracias –acotó ella-

Al cabo de unos instantes el recinto sombrío fue iluminado paulatinamente. Lo suficiente para que los presentes pudiesen mirarse claramente.

La Capitana, se hinco e hizo una reverencia de disculpa en el suelo, hacia Ichigo.

—¡¿Qué hace?! –se acerco hasta la reja- ¡¿usted?! –toco sus manos- ¡LEVÁNTESE! –la miro- ¿no comprendo?

—Estoy ofreciendo una disculpa –murmuro ella sin alzar su rostro- yo…

—¿Por qué debería hacerlo usted? –Ichigo miro al hombre con rencor- ¡él, es quien!...

—Yo –interrumpió Unohana- modifique el registro del estado de embarazo de Kuchiki Rukia –recalco- yo fui la persona que aseveró ante toda la Sociedad de Almas y la Corte de los Espíritus Puros que el hijo que esperaba era de Ashido san…

Revelo finalmente el terrible secreto que había escondido durante más de cincuenta y seis años. Al terminar su explicación, llevo sus manos con presteza a su rostro y comenzó a sollozar lentamente. Aún, no tenía el valor para encararlo. ¿Cómo mirar al hombre que ella había ayudado a destruir?

—Kurosaki, yo... –hablo el otro hombre presente-

—¡Cállate, Ashido! –espetó sin mirarlo- ¡explíquese! –ordeno- ¿qué quiere decirme con todo esto?

Silencio.

—Lo has escuchado perfectamente –poco a poco lo enfrentaba- yo mentí en los documentos oficiales…

—¡Eso ya lo escuche! –siseo peligrosamente- ¡quiero! –llevo su mano izquierda a su rostro- quiero saber el ¿por qué? –finalizo- ¿por qué lo hizo?

Unohana cerró sus ojos.

—Kuchiki Rukia, me lo suplico –miro el suelo- me lo imploro –reitero- que dijese que el bebé que esperaba no era tuyo

—¡¿POR QUÉ?!

Intento sujetarla por el cuello, pero al final se contuvo y para sacar esa mezcla de coraje, odio y rencor, golpeo salvajemente el suelo de la celda. Haciendo que su mano sangrase visiblemente, debía controlarse, si es que deseaba saber la verdad que tanto se le había negado. Y entonces imploro, que esa revelación de hacia años…, también fuese mentira.

—¡Renji…, Renji! –musito y reitero- ¡me dijo que Rukia –trago saliva con dificultad- no podía tener a Ume! –la miro suplicando- ¿eso…, también ha sido una mentira suya?

Y la mujer le negó silenciosamente con su cabeza.

—Eso no ha sido mentira, Capitán Kurosaki –coloco sus manos sobre sus piernas- ella… -suspiro profundamente- realmente murió por esa razón

—No…, comprendo –recupero la calma-

—Como sabrá el don de engendrar, es un regalo maravilloso otorgado a los seres humanos –lo miro- por ello…, los casos con un nacimiento dentro de la Sociedad de Almas son sucesos extraordinarios –cerro sus ojos- antes de Ume, el Capitán Kuchiki era el último registrado –alzo su rostro para contemplar el techo- nosotras como mujeres en este sitio –toco su vientre- somos estériles… -sonrió con tristeza- nuestros cuerpos carecen de vida, por ello se nos niega ese tesoro –su rostro se tornaba melancólico- pero…, cuando lo descubrimos en ella fue algo que nos lleno de júbilo –coloco sus manos en una postura de orar- por ello, implore que ella fuese bendecida con el regalo de ser madre…

¿Entonces, no ha duda alguna Capitana? –toco su matriz- ¿es verdad lo que me acaba de expresar? –cuestiono franca- ¿es cierto? –le sonrió con gran alegría- ¡estoy embarazada!

Unohana Retsu, se acerco a ella y la abrazo maternalmente varios minutos.

No hay duda alguna –le alegro por ella- tienes alrededor de diez semanas de embarazo –la soltó- así que tal vez sea prudente el alejarse por un tiempo de los huecos –acaricio su cabello- sin contar, con el hecho de que eres primeriza, y por ende aún no se perciben a simple vista los resultados de tus visitas mensuales a Karakura

Rukia rehúyo la mirada, bastante sonrojada por el comentario. Ahora no tendría más remedio que decirle la verdad a su hermano, y conociéndolo por su carácter no iba a tomar la noticia de forma muy alegre.

¿Cuándo le dirás?

Por el momento no puedo ir a la ciudad –se resigno- me faltan tres semanas más para regresar –suspiro- hace solo una que volví –esbozo una gran sonrisa- Ichigo amara el saber que será padre –la miro- que ni siquiera soy capaz de imaginármelo

Me alegro –entrelazo sus dedos- ¿te has sentido algo extraña en estos días?

Rukia parpadeo un par de veces, analizando el cuestionamiento de la mujer. Mientras meditaba su respuesta.

Ahora que lo dice… -cavilo- he tenido algunos dolores de estómago –la miro- ¿ocurre algo? –indago preocupada- ¿no he sentido los malestares propios de un embarazo?

No pasa nada –mintió y la abrazo para tranquilizarla- es natural que tu cuerpo no reaccione de la misma forma, que un ser humano –suspiro- no olvides que nosotros no estamos vivos…, solo por favor –la miro seriamente- no te esfuerces de más –toco su rostro- no te preocupes, todo esta bien…

—Sin embargo…, esa alegría rápidamente se convirtió en el inicio de su agonía, el restante tiempo que estuvo entre nosotros –cerro sus ojos y lloro nuevamente- algo…, que aún hoy me consterna… -trago saliva con dificultad- cada cuerpo –medito- es distinto en como manifiesta el rechazo –bajo la mirada- y en algunas mujeres, esto se presenta de forma tardía, como fue su caso –continuo explicando la Capitana-

Había sido convocada por la Décimo Tercera División. Específicamente por Ukitake Jyuushirou. Supo que hacia un par de hora, dos de sus miembros habían ido a una misión de reconocimiento y en el transcurso de dicho suceso, Rukia manifestó una especie de ataque. El cual la privo de movilidad, durante largo tiempo; hasta que finalmente fue trasladada al cuartel. Cuando arribo, vislumbro a su capitán sosteniendo la mano de la fémina con temor, mientras que en su frente descansaba un paño de agua. Desde esas palabras por parte de ella tenía un mal presentimiento.

¿Qué ha sucedido?

Miro a los hombres en la habitación.

Estábamos en una misión de reconocimiento, en el quito distrito –rasco su cabeza nervioso- cuando Rukia se agacho en el suelo y comenzó a tensarse, por completo –dijo asustado- como si algo invisible la estuviese atacando

Gracias por la información, oficial Ashido –hablo Unohana-

Dijo: "tengo miedo"... –acotó el oficial-

La mujer acaricio con ternura su mejilla.

¿Qué ha sucedido, Retsu? –la llamo Ukitake-

Aún no lo se –lo miro- ¿me permiten algo de privacidad, para examinarla apropiadamente? –les sonrió- no puedo hacerlo con ustedes aquí

Ambos la dejaron solamente con ella. Estuvo así algunos instantes, esa sensación incómoda no podía quitársela. Temía descubrir, que no fuese capaz de ayudarla. Llevo lentamente sus manos hacia el vientre de la mujer dormida, percibiendo. Rápidamente, su rostro se torno abatido y reprimió con gran fuerza sus deseos de sollozar.

¿Pobre de ti, mi niña? –murmuro- lo siento…, tanto… –se levanto y los encaró con una mentira- esta solamente cansada –engaño- se encuentra bien –no miro al Capitán- pero…, me gustaría que descansará prudentemente –tuvo que encararlo- sería bueno, llevarla a la Cuarta División

Me parece que si solo necesita descansar, puede hacerlo bien aquí –exclamo extrañado- no la forzaré a nada hasta que la vea completamente recuperada

Quiere llevar a Rukia –los interrumpió- porque a pesar de la orden dada –se cruzo de brazos- ella intentará llevar a cabo su deberes

Es una persona muy perceptiva, oficial Ashido

Era eso… -suspiro aliviado- por un instante creía que Kuchiki tendría algo mal –se relajo- y que por ello, quería llevártela –hablo el Capitán-

Ella, abrió sus ojos con sorpresa, sin embargo, se mantuvo tranquila.

¿Qué te hizo creer eso? –indago la mujer-

El que no me miraste cuanto hiciste tu petición –dijo seriamente- no haces eso, a menos que la persona involucrada, tenga algo realmente malo –exhalo- por eso pensé eso…

—A partir de ese momento, fue cuando ella tomo esa dura decisión. La cual consistía en excluirte por completo del futuro de ella y de tu hija… -sonrió con tristeza al recordar- siempre solía decirme –lo miro fijamente- "no puedo hacer que el elija algo tan horrible, si alguien merece sufrir seré yo"… -hablo Retsu-

Rukia despertó un par de horas después, en una habitación que no recoció como la suya. Ya era de noche, al escudriñar por el cuarto contemplo a la Capitana Unohana, con una mirada melancólica en su rostro al obsérvala en la oscuridad.

Kuchiki Rukia

Tomo una de sus manos y comenzó a masajearla lentamente.

El Capitán Kuchiki y el Teniente Abarai, acaban de retirarse hace solo unos minutos –le informo- has estado descansando aquí desde la tarde –silencio- hay algo muy importante que debo decirte –cerro sus ojos- y es necesario que me comprendas perfectamente

¡¿Mi, bebé?! –toco su vientre desesperada y se miro- ¡¿está bien Capitana?! –volteó hacia ella- ¡¿no le ha pasado nada?!

Unohana Retsu le negó con la cabeza y la abrazo antes de tener que decirle la verdad de su estado. Cuando la examino en su escuadrón lo comprendió por completo. Su cuerpo estaba rechazando al producto en su interior. Eso la hizo estremecerse, al parecer se daba el caso más común por el cual los embarazos eran sumamente extraordinarios en ese mundo. Las mujeres, como medida de protección, o más bien sus organismos como medida de seguridad, solían rechazar a la mayor parte de los bebés. Odiaba admitirlo, pero era cuestión de verdadera suerte el que una mujer en la Sociedad de Almas fuese capaz de alumbrar. No quiso comentarle esas realidad a Kuchiki, quiso creer que ella si podría…

Tu bebé esta bien… -la tranquilizo y acarició su cabellera- pero… -silencio- hay algo que debes hacer –la miro seriamente- debemos abortar a la criatura

Rukia se alejo asustada de la mujer, no creyendo posible que ella dijese esas palabras tan crueles hacia ella. Hacia un par de días la había felicitado grandemente por su estado, y ahora le pedía que hiciese esa atrocidad.

¡NO LO HARÉ! –se abrazó protegiéndose- ¡NO VOY A HACER ALGO TAN HORRIBLE, CONTRA ESTE SER QUE CRECE EN MI INTERIOR!

Kuchiki –intento acercarse- debes comprender, que ese bebé no puede nacer –silencio- tu cuerpo esta rechazando de forma natural a tu pequeño, debemos hacerlo ahora o…

¿Por qué? –pregunto con un nudo en la garganta- antes todo estaba bien ¿por qué ahora? –se encrespo- ¿por qué?...

Antes te comente –finalmente pudo rodearla- que estos casos son muy inusuales –suspiro- y es por el hecho de que nuestros cuerpos tienden a finalizar de forma natural la gestación –la sujeto con fuerza- es cuestión de verdadera suerte el poder dar a luz a cualquier pequeño… -le costaba hablar con claridad- y desafortunadamente este no va a ser el caso –espero alguna respuesta- mientras más vaya creciendo, más daños a la larga sufrirás –afonía- tengo todo lo necesario para llevarlo a cabo esta noche

Rukia sollozaba y estuvo aferrada en los brazos de la Capitana un largo tiempo. Hipando de dolor, a penas haciendo pequeños gemidos alternados y ocultando su rostro.

No…, no… lo entiendo –expreso amargamente- ¿qué hice mal?...

Nada mi niña, nada… –era un sentimiento de empatía único- simplemente, no has sido bendecida con el don

Afonía.

¿Podré concebir alguna vez?

No

Bajo su rostro, quiso creer que habría alguna posibilidad.

Ichigo… -esbozo una sonrisa doliente, toco su vientre y cerró sus ojos- yo…, yo…, no puedo hacerle algo así a esta pequeño ser que crece dentro de mí –derramo lágrimas- ¿cómo puede amarse tanto a un ser que nunca se ha visto..., y qué tiene tan poco de existir? –la miro decidida- ¿qué me sucederá si continuó con el embarazo?

Siempre supo que ella no se resignaría. No estaban solas, percibió la presencia de alguien más. Sin embargo, debía de continuar hasta el final.

Hay tres posibilidades –suspiro hondamente- y en todas sufrirás dolores que aumentarán en la medida del avance de tu estado, sin contar con los intentos de aborto que tu propio cuerpo manifestará –beso su frente- en la primera, tanto tú como tu bebé mueren en el parto… En la segunda, tu criatura fallece y tú vives… Y en la tercera, tu hijo vivirá, no obstante, tu no…

¿No hay un final feliz, cierto?

Lloro una vez más. ¿Cómo la vida podría ser tan cruel?

¿Por qué me dijo que debía abortar? –la miro esperando comprenderla- ¿por qué no me hablo primero de las opciones?

El único final feliz, hubiese sido que tu cuerpo no lo rechazara como lo hace –exhalo.- Cada mujer elige un camino distinto –le sonrió- por ello solo documentamos los casos exitosos, hablar sobre el resto es algo doloroso…, son pocas las valientes que deciden afrontar lo desconocido –comenzó a llorar por primera vez en toda la noche- ¡oh, mi niña! –la abrazo maternalmente- ¡no sabes como ore porque fuese bendecida, sin tener que elegir de forma tan difícil!

Silencio.

Me arriesgaré -la miro con determinación- tendré a este bebé cueste lo que me cueste

El padre no ha tomado una decisión…

Ingreso Ashido por la puerta, con un gran ramo de crisantemos violetas. Las cuales coloco en un de los muebles de la habitación.

¿Rukia, acaso no le dirás nada? –la miro sorprendido- ¡tú solo no puedes tomar semejantes decisión¡ –apremio- ¡es una completa locura de tu parte! –hablo molesto el hombre recién llegado.

Ella le negó con su cabeza mientras sonreía tristemente.

No tengo tiempo -se entristeció- quiero que mi bebé conozca el mundo -suspiro- además, Ichigo nunca podría tomar una decisión sin que se culpe por ello en el futuro –camino hacia él- y aunque así fuese… -cerró sus ojos y medito- él…, a la larga terminaría reprochándoselo continuamente y no viviría feliz… -se detuvo- tiende a culparse demasiado por las cosas –toco su vientre- no quiero que piense en el futuro ¿cuál era la mejor opción, para nosotros? –le costaba hablar- por eso esta ocasión quiero ser egoísta y ocultarle la verdad... –llevo sus manos a su rostro y lloro- ¡si va a odiarme que lo haga!. ¡Si me despreciara así lo aceptaré! –lo miro con decisión- ¿si acaso va a formar una nueva familia lejos de mí…, lo aceptaré?... –le sonrió con sinceridad- tan solo deseo que nunca llore mi muerte…, quiero que mi hijo viva y deseo que él sea feliz…

Ashido corrió hacia ella y la abrazo con total ternura. Esas palabras eran más de lo que cualquiera podría soportar.

Cásate conmigo –alzo su rostro sorprendida- si, Kurosaki se entera que el bebé que esperas es suyo intentará formar parte de todo, aunque tú no lo desees… -acarició su mejilla- pero… -tomo con firmeza su rostro- si, cree que es de otro hombre…, se apartará…

Las lágrimas rodaron por sus orbes, mientras su rostro perdía por completo el temple y la compostura propia de un noble. Se dejo llevar por completo por su frustración y aferrada a él con desesperación lloro de amargura. Dejar a un lado al hombre que más amaba, era lo más difícil que debería hacer de ahora en adelante, si deseaba creer que había una esperanza para que su bebé naciera.

El jamás podrá hablar o pensar mal de ti jamás… -susurro- Kurosaki, pensará que me aproveche de ti en algún recorrido, si estoy seguro de algo…, es que para ese hombre… -le sonrió- tu eres su mundo…

—Hay veces que pienso que debía haberlos detenido en ese momento y lugar… -miraba ella el suelo al terminar su relato- sin embargo…, no tuve el valor para hacerlo… -memoro- Ume cumplió por completo su gestación, pero, nació siendo sumamente pequeña, debido a los intervalos de tentativas de aborto durante todo ese tiempo –lo miro y lo afrontó- por ello cuando llego a este mundo, todos creyeron que ella realmente era la hija de Ashido

Ichigo se levanto y camino hacia la parte trasera de la celda, para después golpear la pared desesperadamente sacando un poco de la rabia e impotencia por haberse detenido y nunca indagar. ¿Cómo pudo alguna vez creer que ella nunca lo amo?; si lo demostró hasta el final. Se dejo caer al suelo derrotado, mientras sacaba a flote todo el dolor. Habría esperado cualquier explicación para las palabras de Ashido en la tarde. Desde el impedimento, dado la naturaleza de ambos, hasta el mismo hecho de que no estuviese segura de sus sentimientos por él, no obstante, la revelación era aún más dura que las propias fantasías. Lo aparto para que no tuviese que elegir algo tan difícil.

—Kurosaki –lo llamo el hombre- Rukia solía decirme cada vez que podía que si alguna vez hubiese sabido el desenlace de esta historia –se inclino con respeto saludándolo- las habría vivido una y otra vez… solo para conocerte…

—¡CALLA, CALLA! –expresaba dolido Ichigo-

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—Mis respetos, Comandante Yamamoto

Lo saludo formalmente un miembro del cuerpo de ejecutores. El cual se encontraba algo incómodo por la presencia de tantos oficiales de alto rango en un lugar tan desolado.

—Disculpe mi atrevimiento –lo miro- señores –respiro hondamente- la Cámara de los Cuarenta y Seis ha convocado a una reunión de emergencia en los cuartes de la Primera División, justo ahora. Se solicita la presencia de los trece capitanes, con sus respectivos tenientes –informo-

Los presentes se tensaron.

—Comprendo… -acarició su barba- puedes retirarte

—¿Pero…, aún nos falta informar a dos capitanes y un teniente? –se impaciento- mis instrucciones son…

—¡Retírate! –ordeno- me encargaré de arribar con ellos

El hombre se marcho con la instrucción recibida. Por otra parte, el anciano sobo su sien de forma preocupada. Hacia años que ningún miembro salía de las puertas de la Cámara. Sin lugar a duda algo sucedería muy pronto. Finalmente tanto la Capitana Unohana, como Ashido salieron del recinto. El longevo comprobó la naciente tranquilidad en la mujer.

—¿Cómo se encuentra? –indago el anciano-

—Me gustaría decir que mejor, pero… -esbozo una sonrisa triste- sería una gran mentira –suspiro- he curado sus lesiones…

—Procedan a reunirse con los demás miembros en los cuarteles –suspiro hondamente- arribaré con el Capitán Kurosaki en breve

Una vez más bajo las escaleras y se detuvo al entrar en su celda.

—Hay una reunión de emergencia, convocada por la Cámara de los Cuarenta y Seis –le comento- se requiere la pronta presencia de los altos rangos de la Corte de los Espíritus Puros –silencio- es hora de partir muchacho –susurro-

Silencio.

—¿Por qué?

—No hay manera, no hay forma muchacho –camino hasta la reja- no debes juzgarla…, ni tú…, ni nadie en este mundo…, si hizo bien o mal…, si fue valiente o cobarde…, si tuvo una razón o no… -toco los barrotes- ya que ella, sin importar nada de lo que le dijesen o pensaran por su actuar –destrozo la madera- tomo el riesgo de ser madre…, tan solo para darte un hijo y experimentar por única vez…, lo que significa morir de amor por un hijo…

Ichigo lo miro con un nudo traicionero y pesado en su garganta, el cual le impedía hablar.

—Kuchiki Rukia, tomo la decisión que cualquier madre habría hecho –se acerco a él- y tú mejor que nadie lo sabes bien…

El anciano permitió que el joven capitán lo abrazase en busca de consuelo a las palabras tan dolorosas dichas. Mientras dejaba escapar el dolor, de esta manera Ichigo memoro con sufrimiento los momentos previos a la muerte de su madre, ella jamás pensó ni creyó en más posibilidades por salvarlo. El raciocino desapareció, y tan solo prevaleció su instinto por cuidar lo que para su madre siempre fue él, un tesoro invaluable ante sus ojos.

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Al cabo de una larga y tediosa espera, por parte del miembro del consejo de la Cámara de los Cuarenta y Seis. Las puertas se abrieron dándoles paso a los dos hombres, el más joven llevaba un par de vendajes en sus manos. Quien fue observado con nerviosismo por la gran mayoría de los presentes, presuroso camino directamente hacia su sitio destinado. Junto a Unohana Retsu y a Kuchiki Byakuya; muy de cerca también por los tenientes de los dos hombres; Ashido e Inoue.

—Lo lamento, Inoue –murmuro a la mujer-

Orihime lo miro con aprehensión y algo de consternación, llevo sus manos a su pecho y miro su espalda con tanto dolor que tuvo que contemplar con presteza el suelo, para evitar derramar lágrimas y llamar la atención.

—Ha sido largo tiempo, tanto de espera como el verlo –hablo el representante de la cámara-

—Lamento la demora –se excuso el anciano- pero… -ocupo su asiento- tenía un pendiente que resolver

—¿Con el Capitán Kurosaki? –acotó el delegado-

Volteó hacia Ichigo, quien tenía clavada su vista en el suelo y que parecía no prestar atención a la plática en lo absoluto.

—¿Yamamoto?... –volteó el invitado-

—Deja así las cosas, Chiaki –suspiro- solo le di una reprimenda por haber convocado tal concentración de poder en un área residencial –lo miro serenamente- a veces hay que ser un poco duro con los niños

—Comprendo –exhalo profundamente- era uno de los puntos a tratar el durante la madrugada –se consterno- sentimos una poderosa presencia, tan oscura –volteó decidido hacia Ichigo- ¿Capitán? –lo llamo y no hubo respuesta- ¡¿CAPITÁN?! –exigió- da igual, no podemos permitir que use su poder de esa forma nunca más –se cruzo de brazos- se decidirá su castigo más tarde

—Veo –apretó con fuerza sus puños- señor… -hablo Ichigo-

Sintió una cálida mano sujetar su mano, algo que paso desapercibido para el representante; más no para Byakuya quien miro de soslayo esa muestra fraternal de cariño. Orihime, intentaba darle algo de tranquilidad. Sabía que ella sin hablarle, le pedía calma. No podía delatar que esa manifestación de poder correspondía a la de Ume.

—Midori Chiaki –lo presento ante el resto y rasco sus ojos con cansancio- ha pasado mucho tiempo, desde la última vez que algún representante de la Cámara de los Cuarenta y Seis, hizo una visita a este lugar –suspiro profundamente- ¿cuál es la razón, por la cual han convocado esta asamblea?

Un hombre de cabellera rubia y mirada lasciva hablo con una voz muy profunda.

—Hace cuestión de horas, hubo una intromisión a gran escala en la Sociedad de Almas… -hablo Midori-

¡Repítemelo! –ordeno entrelazando sus dedos- ¡eso que me acabas de decir, no puede ser cierto!

Rukia sujeto la mano de Ashido y la oprimió con fuerza. Dejando a la vista su seguridad en sus actos, a la par de la decisión en su mirada.

Estoy esperando un hijo de Ashido

Byakuya se levanto y por primera vez en mucho tiempo la observo perdiendo su temple. En el rostro de su hermana, pudo contemplar su miedo pero, sobre todo su dolor… ¿Acaso, esa era la mirada de una futura madre?... Reordenando sus ideas, ocupo de nueva cuenta su asiento y la miro de forma decepcionada.

Comprendo… -giro su silla y les dio la espalda a ambos- pensé… -hablo en voz alta- que tus sentimientos por Kurosaki Ichigo eran sinceros… -silencio- ¿ves el documento en mi escritorio? –se volteó y la observo mirando la hoja con el sello de la Cámara de los Cuarenta y Seis- era una aprobación para permitirte una estadía indefinida en el mundo humano –la tomo y se levanto- sin embargo… -la arrojo por la ventana- ahora no es más que basura… -volteó para mirarla- así, como tus sensaciones por él…

No hubo respuesta por su parte, tan solo Rukia llevo sus manos a su pecho y bajo la mirada.

Que la decisión que hayas tomado no sea algo de lo que te arrepientas un día Rukia…

Nunca habrá oportunidad alguna de que me arrepienta, hermano –lo miro con los ojos llorosos- gracias…, por haber pedido eso para mí… -silencio- pero…, alguien como yo no lo merece

Rukia –la miro con franca sorpresa- si esto es lo que en realidad deseas –suspiro hondamente- aceptaré el camino que has elegido…, cuando aquello que has forjado se complique –susurro- me apartaré y dejaré que estas continúen por si mismas…-recordó Byakuya-

—No podemos permitir que estos seres se reagrupen… -continuo hablando el hombre-

Regreso luego de una inspección repentina por el tercer distrito. Arribo a la habitación y la contemplo ahí durmiendo en el suelo lejos de su futón, suspiro resignado y camino sin hacer ruido hasta ella. Con sumo cuidado, retiro un mechón tras su rostro. Esas acciones terminaron por despertarla.

Pescaras un resfriado si duermes lejos de las cobijas -le sonrió y la acomodó bajos las sábanas- ¿Por qué dormías fueras de ellas?

Miraba el estanque –susurro cansada- ¿sabes?... –oculto su rostro bajo las cobijas.- Salí un poco por el primer distrito hoy –silencio- escuche a varios miembros de las familias nobles, hablar sobre mí a viva voz… -sonrió con tristeza- decían como una mujer de tan algo rango osaba manchar el nombre del clan que me había adoptado y dado todo…

Sus ojos se tornaron llorosos, por lo cual Ashido la levanto del suelo y la abrazo.

No los escuches Rukia –suspiro- ellos no deben juzgarte

¡Ashido!...

No te preocupes –la sujeto con firmeza- yo será tu columna cuando ya no puedes erguirte, yo me convertiré en tus piernas cuando ya no puedas andar, yo… me mantendré viviendo esta mentira hasta el final…, hasta el momento en que tu bebé ya no me necesite más…-memoró Ashido-

—Es por eso que hemos tomado lo que es la mejor opción… -hablaba el representante-

¿Este, es un documento de secesión de actividades? –la miro con sorpresa- Capitana Unohana, este es un documento que no puedo firmar

Se lo devolvió, sin embargo ella lo tomo y de nueva cuenta se lo entrego.

¿Capitana?, se que Kuchiki Rukia esta embarazada. Pero, no es motivo suficiente para que deje a un lados sus actividades –se recargo contra su silla- sabe bien que la vida de servicio de un dios de la muerte es hasta que este fallece

Lo comprendo –lo miro con tristeza- y por ello se lo pido señor… -silencio- ella no vivirá más allá del alumbramiento…

Silencio.

¿Le ha informado de la opción, para evitar ese desenlace?

Ella no lo ha aceptado, señor –sonrió con tristeza- y ella me ha dicho: "¿cómo puede amarse tanto a un ser que nunca se ha visto... y que tiene tan poco de existir?"… -le temblaban sus labios- por fortuna en los futuros intentos de aborto no habrá sangrado…, sin embargo los dolores serán tan grande que le impedirán el continuar con sus deberes más tiempo…

El anciano cerró sus ojos y negó con su cabeza.

Pocas son lo privilegiadas, y ella no ha sido uno de ellas… -firmo el documento- espero que ella haya tomado la mejor opción… ¿Capitana?

Yo también lo espero señor…, algún día quizás yo también deba tomar una dura decisión... –recordó Unohana-

—Para evitar… -la conversación del rubio continuaba-

¿Cuánto tiempo más vas a continuar con esa cara de imbécil…, Ichigo?

Le arrebato la botella de vodka de sus manos y la arrojo al bote de basura que cargaba. E hizo lo mismo con el resto de las bebidas esparcidas por la sala de su hogar. Cuando lo hubo hecho por completo se acerco a él y lo olió, algo asqueado el hombre lo sujeto con brusquedad y camino con el hasta la regadera. Ahí le aventó el agua helada por sobre su cuerpo y aún así no tuvo respuesta alguna.

¡¿Ichigo?! –cerro la llave y se agacho- vamos hijo…, esto ya es demasiado…

Silencio.

Rukia chan murió hace ya cinco años… -suspiro dolido- deja de destruirte de esta manera –se sentó a su lado- te va bien en el trabajo, tienes un gran futuro –le sonrió- ¿por qué no intentar?...

¿Alguna vez pensaste en olvidar a mamá?

Jamás

¿Por qué me lo pides a mí?...

Afonía.

Porque es más sencillo dar consejos que seguirlos –saco una cajetilla de cigarros- pero a diferencia tuya, cuando Masaki murió yo los tenía a ustedes –le ofreció uno a su hijo- soporte lo que vendría por mis niños –Ichigo lo tomo- por Karin, Yuzu y por ti –se lo encendió- tus hermanas ya han formado sus propias familias –la guardo- he de suponer que tu no formaras la tuya –sonrió con tristeza- me habría gustado saber que el idiota de mi hijo, tuvo un niño propio –silencio- te diré algo –lo miro de reojo- los padres…, nunca deben pensar mucho en proteger lo más valioso para ellos

¿Y qué es?

¿Tal vez algún día lo sepas?... –fue la platica más sabia de Ichigo con su padre-

—Algo de la misma magnitud que en antaño –aclaro su garganta Chiaki- hemos decido enviar a un espía a Hueco Mundo, para saber que es lo que planean

—¡Eso es un locura! –interrumpió Hitsugaya- ese sitio no es un parque de diversiones

Ofendido por la interrupción, decidió explicarse.

—Todos los miembros de la Cámara de los Cuarenta y Seis, lo hemos resuelto por unanimidad –les informo- que la decisión correcta –respiro profundamente- que es enviar a un miembro de alto rango y con las habilidades necesarias –enfatizó- en su mundo a fin de recabar información valiosa sobre sus movimientos actuales –silencio- para evitar otra gran catástrofe como la ocurrida hace ya tantos años

—¿Me pide que envié a uno de mis subordinados a ese nido de víboras? –acotó el longevo-

—Es lo mejor, para evitar que las nuevas generaciones tengan que pasar por algo similar –explico el rubio- las nuevas generaciones lo necesitan, deben pelear para hacerse más fuertes –perdía su temple- no siempre, usted estará aquí…

—Yo iré –capto la atención de todos- ya he estado ahí una vez –hablo con decisión- volver…, no me será tan difícil…

¿Quién ha hablado?..., Byakuya, Ashido, Unohana o Ichigo…


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Capitulo VI

El pájaro azul

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Cuatro candidatos posibles a Hueco Mundo, con cuatro finales distintos. ¿Hagan sus apuestas?... De todas formas el epílogo ya esta escrito.

Notas de la autora:

Como lo habrán notado es un capitulo sumamente complejo y haré algunas explicaciones.

+ Rukia solo podía elegir entre vivir ella (abortando) o corriendo el riesgo de dar a luz con la clara posibilidad de que todo saliera mal (donde ambas morían); hasta la pequeña esperanza de que cuando menos su bebé hubiese vivido.

+ Personalmente y como la escritora de esta historia, no puedo juzgar las acciones de Rukia. Hace algún tiempo, me toco ver a una conocida sufrir un aborto natural. Como mujer, es algo que te cala hasta los huesos, era un bebé esperado con amor, desafortunadamente no pudo lograrse. Por otra parte, una gran amiga acaba de tener a su segundo hijo hará un mes cuando mucho y no puedo expresar la alegría que ella tiene. Son dos realidades crueles, dos decisiones. Las mujeres que lean esta historia, sean madres o no, yo les pregunto: ¿se antepondrían a sus hijos, aún a sabiendas que nunca más podrán lograr ese milagro una vez más?. Rezo sinceramente, para nunca tener que tomar algún día esa decisión, porque yo no he podido elegir.

+ Seamos honestos, Ichigo es un personaje que se culpa demasiado por las cosas que suceden a su alrededor. Él jamás, habría podido decidir entre cualquiera de ellas. Hasta este momento siempre ha tomado una vía de escape, pero también ha sido culpa de él lo que ha sucedido. Jamás enfrento a Rukia luego de que supo de su embarazo (es un adelanto del siguiente capitulo), por ello y por sus acciones le toca pagar a su modo por su silencio y negatividad. (Siempre lo sospecho pero no quiso afrontarlo por temor). También es un avance.

+ He omitido por obvias razones a Byakuya y Ume del texto, de la misma forma a Ashido (ha sido Unohana quien dio la explicación, vamos ¿quién más sino ella podía mentir y que todos creyesen que era verdad?). De igual forma que Ichigo ha sido un mero espectador. La participación y la consecuencia tendrá su revelación en el capitulo final. Es decir el siguiente.

+ Esta es una historia para que pensar. Todo lo que ha sucedido ha sido en base a una sola decisión, tomada premeditadamente. Me gusta generar pensamientos profundos. No se si se han dado cuenta, pero he intentado hasta lo imposible para que lejos de ser una narración sobre Bleach, sea lo más humana posible; que llegue a un punto en el piensen ¿esto me pone la carne de gallina?, de tan solo creer que pueda ocurrir realmente.

+ Espero profundamente que no se decepcionen con la revelación completa del porque la mentira. Hay textos donde de igual forma manejan que Rukia muere al dar a luz, o se aleja de Ichigo porque la Sociedad de Almas lo prohíbe y demás ejemplos que ya deben saber. Más sin embargo, el único impedimento que hubo fue la negación de ambos. Alga aún no manejado hasta el momento.

Hay que vivir afrontando todo aquello que nos llegue, ya sea bueno o malo. Afrontarlo y decir "yo hice esto…" y no "hubiera..." Recuerden que esa palabra (hubiera) no existe…


Glosario:

(1) Bakudo 99, para inmovilizar

(2) Prisión para personas que, sin haber cometido crímenes, se consideran peligrosas para la Sociedad de Almas.


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Nos vemos

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