Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

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Mudanza I

Carlisle acababa de entrar a la habitación, no lo había visto desde un día antes de la tormenta de hielo y le había tomado tres días regresar a la casa. No solo por que el hielo había bloqueado las carreteras que conectaban a la ciudad. Para los humanos hubiera sido muy sospechoso que el doctor se marchara dejando su auto atascado en el estacionamiento del hospital y que regresara a pie a su casa. Además, como médico, se tomaba muy en serio sus responsabilidades y había decidido quedarse en la ciudad para ayudar a los heridos dejados por la tormenta.

Aun no me acostumbraba al olor que lo acompañaba cuando regresaba del hospital. Evitaba respirar cuando el llegaba.

-Hola chicos. ¿Cómo les fue con la tormenta? Escuche que tuvieron trabajo.- sonrió de forma extraña.

-Bien, nada que no pudiéramos manejar. ¿No es así Emmett?- solo asentí sin decir nada.

-Muy bien, muy bien.- Carlisle aguardo un segundo, como si esperara a que alguno de los dos le diéramos pie para una conversación, pero como ninguno hablo, el continuo.- Bueno… quiero decirles algo que estuve pensando en estos días, lo comente con su madre y obviamente Edward ya lo sabe. Aun no está decidido, es algo que debemos resolver entre todos, así que necesito que me den su opinión sobre la posibilidad de mudarnos a finales del mes.-

-¿Mudarnos? ¿Cómo que mudarnos? ¡¿Por qué?!-parecía que a Rosalie no le hacía gracia aquello.

-Una de las razones es que la casa quedo algo dañada; vidrios, electricidad, plomería, etc. – dijo apuntando al techo.

-Pero eso no es nada, puedo arreglarlo todo en un par de horas, tal vez cuatro si le sumamos exterminar a las termitas.- intervine.

-No pongo en duda tus capacidades hijo.- lo mire sobrecogido, era la primera vez que me llamaba "hijo".-Pero estas olvidando que en el pueblo todos saben que en esta casa viven un doctor con su esposa, el hermano de esta y una prima adoptada. Ninguno de los cuales tienen, en teoría, las habilidades para reparar los daños. El contratista casi salto ayer sobre mí ofreciendo sus servicios para restaurar la casa. ¿Vez a lo que me refiero?-

Por supuesto que lo veía. Nadie sabía que yo estaba en la casa, fuera del círculo de mi familia, simplemente no existía y esa era la idea. No había forma de que arreglara la casa sin despertar sospechas en algunas personas y hacer venir a los trabajadores, conmigo rondando los alrededores era en definitiva un escenario impensable.

-Aun así, podríamos alejarnos unos días, el tiempo suficiente como para que reparen la casa y entonces volver. Puedo cuidar que Emmett no se meta en problemas.- a Rose se le había escapado todo entusiasmo del rostro.

-Necesitamos una cuartada para él Rosalie.- el doctor me observo un instante y luego siguió.- Uno de estos días va a tener que salir, no puede aparecer de la nada y vivir aquí sin que la gente hable. No faltara el vecino curioso que quiera ver al nuevo inquilino y podríamos tener problemas si eso llegara a pasar.-

Vecinos curiosos. Había olvidado lo molestos que son, aun que hay que reconocer que pueden ser realmente persistentes y no dudaba que algún osado entrometido se acercara a la casa solo para ver si "el nuevo" tenía un tercer ojo o algo así y terminaran topándose conmigo y mis incontrolables instintos.

-Si nos mudamos será lo mismo haya a donde vayamos, seremos el centro de atención".-

-Precisamente.- insistió el doctor.- Todos seremos los recién llegados, podremos dispersar la atención entre todos y distraerlos mientras Emmett aun se toma su tiempo para acostumbrarse.-

-¡Pero Carlisle, es que yo no…!-

-Tranquila, Rosalie, tranquila.- Carlisle la interrumpió con voz conciliadora. -Aun no hay nada decidido. Lo hablaremos con más calma, no hay necesidad de que te alteres. Piénsalo. ¿De acuerdo?-

Rose guardo silencio y le dio la espalda. Carlisle la miro un momento, se veía como si de alguna forma lo hubiera derrotado, bajo la vista, suspiro y se marcho sin decir nada más. Aguarde hasta que el salió de la habitación y me volví para examinar a mi ángel.

Ella se había sentado en la cama con los brazos cruzados y expresión de pocos amigos, sus ojos estaban fijos en la pared. Me acerque con movimientos distraídos, como si hubiera llegado a su lado por puro accidente, me senté en el suelo y recargue los brazos sobre el colchón.

La mire sin decir nada. Ella observaba testarudamente el muro. Comencé a dibujar círculos sobre el edredón con mi dedo, al cabo de un segundo Rose me miro, yo le sonreí de forma picara. Refunfuño me dio la espalda y se dejo caer sobre las almohadas cubriéndose la cara.

-¡Déjame!- su voz sonó amortiguada.

"¿Dejarte? Esa palabra no existe en mi universo."

Me moví sin hacer ruido, me senté a la orilla de la cama y con mucha delicadeza apoye el brazo del otro lado del colchón, de modo que hacia un arco sobre su cuerpo y podía ver mejor lo poco que se asomaba de su rostro por entre los cojines.

Poco a poco giro la cara y abrió los ojos para toparse con mi sonrisa picara de nuevo.

-Eres un fastidio.- dijo en tono divertido. Tomó una de las almohadas y la estrello contra mi rostro. Probablemente lo hizo con más fuerza de la necesaria, porque la almohada no resistió y se reventó dejando caer una lluviecita de plumas. Atrape un par de ellas por la boca y las expulse con una tos fingida. Rosalie se rio.

-Corrección, soy TU fastidio y estoy aquí para servirte.- incline la cabeza como si hiciera una reverencia. –Ahora. ¿Me dirás que tienes o tengo que tragarme toda la almohada?-

Su expresión cambio en un segundo, volvió a verse irritada y algo infeliz. Desvió sus ojos de los míos y no dijo nada. Me rasque la cabeza frustrado y suspire, en verdad me costaba entender lo que estaba pensando, con cuidado rosee su mejilla con el dorso de mi mano.

-No soy muy perspicaz, no entiendo por qué no quieres mudarte.-

Sus hombros se relajaron y se giro para verme de frente.

-Cuando… llegue a la familia, para que no tuviéramos problemas con la gente de Rochester, nos mudamos a Cleveland, luego a Columbus y de ahí terminamos aquí. Cada vez nos alejamos mas de mi casa, de mi familia y de… mi vida.- hizo una pausa y me miro con molestia. –Es como si una parte de mi se hubiera quedado en el camino y yo no pudiera detenerme para recoger lo que queda de ella. Me frustra tanto.-

Intente decir algo pero no se me ocurría nada, no estaba preparado para una declaración así. Luego de unos segundos Rosalie se entristeció.

-Discúlpame, ahora también te moleste a ti. No era mi intención, pero a veces no puedo evitar pensar en esas cosas.-

-¿Molestarme? No, jamás, al contrario me encanta que me digas lo que piensas.- hice una pausa esperando no meter la pata. -He de ser franco, no soy bueno para detenerme a revisar las cosas que hago o lo que otros hacen, pero si quieres que alguien te eche una mano para lo que viene por delante soy tu hombre.-

Le sonreí, pero esta vez fui lo mas franco que pude y ella me respondió el gesto. Se incorporo y me miro por un instante, muy despacio, como si midiera cada uno de sus movimientos se me acerco, se acurruco sobre mis piernas y se sujeto a mi camisa. Deje que se acomodara sin oponer resistencia, cuando se quedo quieta simplemente la rodee con mis brazos y me quede observándola un rato.

Su cara se apoyaba contra mi pecho, sus ojos estaban cerrados como si durmiera y sus dedos no aflojaban su agarre. Por un memento no puede más que pensar que se sujetaba como los niños se sujetan de un árbol para no caer mientras trepan a él.

"Yo puedo ser el árbol."

-¿Por qué sonríes?- me pregunto cuando al fin abrió los ojos.

-Porque acabo de decidirlo.-

-¿Qué cosa?-

-Que voy a pasar el resto de la eternidad a tu lado, no me importa si es aquí, en Houston, Calgary o Filipinas, así que solo dilo. Yo te sigo.-

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Nota de Autora: Ok esto va en máxima velocidad por qué tengo que apurarme. 61 reviews, no los merezco pero mil gracias por hacerme feliz. Quería que este capítulo quedara más largo pero no voy a sacrificar la escena que tengo planeada para que todo entrara, así que por eso está dividido en dos partes. Me gusto mucho como juega Emmett, es de las primeras veces que incluso me hizo reír a mí. De nuevo disculpen la tardanza, quería actualizar desde el 24, pero los preparativos navideños no me dejaron tiempo y ayer no contaba con un par de cosas. En fin, ojala se hayan divertido en estas fiestas, que les guste el capitulo y que tengan un feliz año nuevo.

Un beso enorme, nos vemos el año que entra (conociéndome, no actualizo antes del 31).

Saluditos y un abrazo de oso n_n