Huola huola. No sé qué pasa con las vacaciones pero me hacen casi imposible lo de escribir. Pero esta tarde me han visitado las musas (no físicamente, ¿qué más quisiera yo?) y ha nacido esto... La verdad es que estoy bastante contenta con cómo me ha quedado, y a lo mejor me pongo a escribir el siguiente capítulo y todo. ¿Quién sabe?

Advertencia: las pocas veces que he intentado escribir poesía me han salido mierdas literales (y literarias). Lo podréis comprobar dentro de poco. Me disculpo por adelantado, pero era por darle algo diferente.


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 27: INFIERNO

-Una llave. Y eso se supone que va a ayudarnos en… -Dijo Draco en cuanto descubrió el contenido de la snitch. –Cada vez esto me parece más una pérdida de tiempo.

-Venga, Draco, ¿dónde está tu sentido de la aventura? ¿Hacer las cosas porque sí, y no por lo que sirven? Venga, si hasta te vas a librar del trabajo un tiempo. Estoy seguro de que no te has tomado unas vacaciones desde que vivías con tus padres. –Harry se sentía cada vez más cómodo en compañía de Draco, y por eso se atrevió a decir sus siguientes palabras. – ¡Deja de ser un snob utilitarista y diviértete por una vez! Te aseguro que no te hará daño. –Draco decidió ignorar esas palabras y prestar atención a lo que acababan de encontrar.

-Mira, también hay una nota. Estoy seguro de que quien quiera que montara esto se lo pasó bomba haciendo las pistas. –No estaría mal hacer uno para el heredero Malfoy-Potter… ¿¡Qué ha sido eso?! ¡Mal Draco, eso no se piensa!Si la puerta de esta llave quieres encontrar/ en el peor sitio de la vida debes buscar/puesto que si lo haces mal/encontrarás seguro tu final. Esto tiene que ser una broma. Este poema es lo peor que he visto en mi vida. ¿Un poeta fracasado? ¿Qué hay peor que esto? La rima, para empezar…

-Ya, Draco, ya, estoy seguro de que quieres impregnarme de tu sabiduría, pero la poesía no me va mucho. ¿Qué tal si nos centramos en la nota? Dice que hay que buscar en el peor sitio de la Tierra… ¿Azkabán, quizás?

-No seas inocente, no creo que se refiera a Azkabán. Quién diría que yo iba a llegar a esta conclusión antes que tú, pero… ¿no se te ha ocurrido el Infierno? ¿Esa superstición muggle? –Entonces, a Harry se le ocurrió una idea.

-El ingenuo eres tú, ese lugar no pertenece a la Tierra, en teoría. Pero, ¿y si es un lugar en la Tierra que se llama Infierno? Un bar, o algo así.

-Comprendo a dónde quieres llegar. Buena idea, la verdad. Dado que éste es el centro del laberinto, ¿qué tal si volvemos a Santander y, una vez allí, investigamos a qué se puede referir? A mí me parece la mejor idea, vamos.

Harry asintió, mirando a su alrededor y, comprobando que no había ningún traslador escondido en el centro del laberinto, cogió a Draco de la mano. –Voy a aparecernos a mi apartamento, ¿vale? –Le dijo, para advertirle de la sensación de ser metidos por un tubo de manguera que siguió a sus palabras. En seguida, lo que vieron a su alrededor no fueron unas paredes de seto, sino el luminoso salón de Harry; que, para el agrado de Draco, estaba mucho más limpio que como lo había encontrado la última vez que se había encontrado ahí. -¿Quieres una taza de té? Ya casi es la hora de cenar, así que dentro de poco voy a hacer la cena. ¿Te apetece quedarte a cenar? –Draco estuvo a punto de soltar una carcajada, porque apenas eran las 7, pero recordó que Harry estaría aún acostumbrado al horario de Inglaterra, así que se contuvo.

-La verdad es que sí, ¿con qué nos vas a deleitar esta vez? –Preguntó, curioso, ya que las anteriores veces que Harry había cocinado para ellos dos habían sido cosas deliciosas. Harry abrió la nevera y se quedó mirando su interior pensativamente durante un par de minutos.

-Creo que hoy va a tener que ser una simple lasaña de verduras, ya que casi no tengo provisiones. Habrá que ir al supermercado mañana. ¿Te parece bien? –Preguntó, sin estar seguro de si a Draco le gustaba la verdura, pero en cuanto se giró a ver qué contestaba, el gesto de su cara delató que no tendría ningún problema cenando eso.

-Sí, es una de mis comidas favoritas de hecho. –Y también me parecería bien ir a comprar contigo…

-Genial. Puedes ponerte cómodo, en el salón tengo televisión, radio, un ordenador… Tardaré una media hora.

-La verdad, preferiría darte compañía. Se me antoja bastante más… atractivo. ¿Comprendes? –Dijo, acercándose lentamente a donde Harry estaba. Éste, mientras tanto, parecía que había encontrado la cosa más interesante del mundo en el suelo, a donde había dirigido su mirada y no parecía querer despegarla. ¡Idiota! Le has asustado… Harry se limitó a asentir poco después, y comenzó a sacar verduras de la nevera. Los dos chicos se dedicaron a charlar sobre cosas banales mientras Harry hacía la cena, evitando a propósito el delicado tema de la pista que acababan de encontrar. Harry les sirvió a ambos té, aunque para la cena que comenzaron poco después sacó vino, para relajar un poco el ambiente. En cuanto los platos estuvieron servidos, Harry le acercó la botella de vino tinto para que la abriese y fue a por su ordenador portátil al salón.

-Creo que lo más útil será buscar bares o restaurantes con el nombre de "infierno" en Internet, ¿sabes? Será la manera más fácil de encontrar uno por aquí.

-Tienes razón. –Draco recolocó los dos platos para que estuviesen en el mismo lado de la mesa de la cocina, mientras Harry colocaba el ordenador en el otro extremo, con la pantalla mirando hacia ellos. -¿Deberíamos buscar en Google Maps, o dónde?

-Yo había pensado en hacer eso, inicialmente. –Contestó Harry, adueñándose del ratón y tecleando la dirección de la página. Mientras esperaban a que se cargase, comenzaron a comer, y en cuanto Draco se llevó el tenedor a la boca, casi soltó un gemido de placer, pero se contuvo.

-Merlín, esto está delicioso. ¿Qué te parecería si te propusiese que me cocines esto cada día? Yo, desde luego, no me quejaría… -Harry se sonrojó ligeramente ante el halago, esperando a tragar antes de contestar a la broma.

-Estoy casi seguro de que después de una semana comiendo sólo esto sí que te quejarías. Y probablemente acabarías con dolor de tripa, también.

-Yo estoy casi seguro de que no. Y eso se puede curar casi al instante con cualquier poción. A lo que estoy seguro de que no me quejaría es si cocinases cada día… -Draco no estaba seguro de si Harry había comprendido que eso no iba en broma, pero tampoco tuvo tiempo de comprobarlo, ya que la página había terminado de cargarse en ese mismo momento.

-A ver qué dice esto… -Ambos dirigieron su atención hacia la pantalla, que mostraba tan sólo dos resultados. –Un bar y un club. Ambos abren de noche… ¿estás muy cansado o te parece que podríamos ir esta noche? –Preguntó, medio en tono de broma.

-¿Con quién te crees que estás hablando, Potter? La fiesta es mi vida…

-Pues si hubiese hablado con el Draco de hace un año, estoy casi seguro de que tus pingüinos eran tu vida… -Harry estaba casi seguro de que había dicho eso gracias a la inhibición que le estaba produciendo el vino, pero… ¿quién sabe? -¿Entonces vamos esta noche?

-Por supuesto. Aunque necesitaré pasar por mi apartamento a cambiarme. Pero eso puede esperar a que terminemos de cenar, ¿no crees? –Preguntó, dirigiéndole una mirada coqueta a Harry. Draco sí que estaba seguro de que había hecho por culpa del vino, porque en seguida se quiso pegar mentalmente. Gilipollas.

-Ya… malgastar esta lasaña es una pena, ¿no? De todas maneras yo también me tengo que cambiar, pero como tú tardarás cerca del doble, tengo tiempo de sobra de llevarte, volver, cambiarme e ir a recogerte. –Draco se hizo el ofendido durante unos momentos antes de sonreír y seguir comiendo. Terminaron de comer en silencio, Draco pensando en qué se pondría y Harry demasiado avergonzado como para comenzar una conversación, pero, aun así, no fue un silencio incómodo.

-Lo siento, pero no tengo nada que ofrecerte de postre… todas mis reservas están agotadas. Es muy cierto que tengo que ir a comprar.

-Da lo mismo, por mucho que disfrute de tu compañía, tengo que cambiarme… y cuanto antes terminemos en uno, antes podremos ir al otro. –Dijo, con un guiño. En lo poco que habían hablado en la cena habían acordado ir primero al bar y, si no resultaba ser lo que esperaban, ir al club después. Harry asintió, y cogió a Draco de la mano, visualizando el salón de Draco y apareciéndose ahí. Después de despedirse, Harry volvió a su apartamento, aunque lo abandonó poco después, yendo a buscar su moto; y una vez en su apartamento de nuevo, se plantó delante de su armario para decidir qué ponerse.


Bueno, espero que os haya gustado... muchas gracias por vuestros comentarios, son geniales. A veces los respondo, a veces no, lo siento, lo hago lo mejor que puedo. Por cierto, por si no os habéis dado cuenta, me he inventado que haya un bar y un club que se llamen Infiernoen Santander. Y por si acaso, el club es un club de esos. Dejando esto claro, ¡hasta dentro de una semana! ¡Gracias por leer! ¡Estoy muy exclamativa hoy!

Edit del anterior capítulo: Hay un momento en el que pone ser en vez de se. Me da una pereza tremenda cambiarlo, así que aquí queda.