Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.
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Mudanza II
Había sido tan sorpresivo que por un momento pensé que estaba teniendo una alucinación. Después de la charla que habíamos tenido la noche anterior Rosalie había hecho algo que me tuvo en una nube hasta el día siguiente.
Me había sonreído después de mi comentario sobre seguirla a cualquier lugar y casi sin detenerse coloco sus manos en mis mejillas. No tenía idea de lo que estaba haciendo hasta que sentí sus labios sobre los míos, casi me aleje por la sorpresa. Casi, pero ningún musculo me respondía y no podía dejar que me respondieran como yo quería. Era capaz de echar todo a perder, sentía las ganas de tomar la iniciativa, sujetarla contra mi pecho, besarla y seguir hasta la gloria, pero si hacia eso no lograría ganarme su confianza.
"A su ritmo, deja que lo haga a su ritmo."
Fue la mejor idea que he tenido en mi vida.
Sin que yo la interrumpiera ella siguió y siguió besándome, me dio la impresión de que tomaba más confianza poco a poco y las mariposas de mi estomago lo estaban disfrutando de forma singular. No sé cuánto tiempo llevábamos así cuando me percate de que yo ya estaba recostado en la cama y Rose seguía sobre mi pecho insistiendo en mis labios. No me sentí con el derecho, ni las ganas, de detenerla.
Como quería darle permiso a mis manos para recorrerla y luego cubrir todo los rincones de su cuerpo con besos. Era todo un reto hacer las cosas despacio, mientras que cada célula de mi ser demandaba más velocidad, Rosalie le estaba dando una pausa deliciosa a todo. Poco después no me importo nada más y me embebí en su respiración y sus labios. Me había quedado sin aire.
¡Qué forma más maravillosa de morir! Asfixiado en los labios de la mujer que amo, pero lo mejor de todo es que no me iba a morir, podría continuar hasta el fin de los tiempos.
No sé cuánto tiempo paso, no mire ningún reloj y no me interesó hacerlo, pero al fin Rose se detuvo. Abrí los ojos con curiosidad y pude ver su sonrisa en la oscuridad que ahora llenaba la habitación.
-Cuanto tiempo sin verte.- le comente como si la saludara luego de muchos días.
Ella soltó una risita, luego intento ponerse algo seria.
-No tenemos más remedio que hacer lo que Carlisle dice, es lo más fácil.- sentencio como intentando convencerse. -Necesitamos tu cuartada.-
-Vas a disculparme, pero de una vez te aviso que no pretendo ser tu hermano bajo ningún concepto.-
-No tengo ninguna objeción.- se acerco y medio un beso fugas, luego se acomodo sobre mi y no se movió mas.
No me molesto servir de colchón el resto de la noche.
A la mañana siguiente se llevo a cabo una junta familiar, la primera a la que yo asistía como miembro oficial. Aunque me tomo tiempo concentrarme, de no haber sido por el codazo que Edward me propino en las costillas, me hubiera perdido todo lo importante.
Hoquiam o Aberdeen en el estado de Washington eran las dos opciones, aunque yo no le veía diferencia, son ciudades vecinas y me pareció que no tenía importancia. Antes mi elección lógica hubiera sido Aberdeen, tenía una fama irresistible para alguien como yo; llena de cantinas y salones, pero ahora entre mas lejos de eso y de todos los humanos mejor. Hoquiam parecía ser más tranquila y Carlisle contactaría a un vendedor de bienes raíces para conseguir algún lugar lo suficientemente apartado de la ciudad como para que estuviéramos seguros.
Cuando me detuve a revisar el mapa que Edward había sacado de la biblioteca no pude más que sonreír.
-Carlisle, no deberías de ir por ahí rayando los mapas con tu nombre, podríamos necesitar el nombre original del lugar.-
El doctor parpadeo un par de veces antes de acercarse a corroborar lo que yo señalaba en el mapa. Luego de un instante soltó una carcajada.
-Yo no le puse mi nombre al mapa, aunque puede ser que ese lugar si le haga alusión a mi nombre por alguna razón.- fruncí el seño a la espera de que se explicara, el volvió a reír. –Estuve viajando por esos lugares hace mucho tiempo, incluso antes de que se establecieran algunas ciudades; a veces solo, a veces con exploradores humanos y otras veces… digamos que no era un viaje en solitario. Es probable, aun que no podría atribuirme nada de eso, que a alguien le haya parecido bien llamar a esa zona Lago Carlisle. También podría ser solo una gran coincidencia.-
Edward se desternillo de risa y el doctor hizo lo mismo otro rato. Yo no entendí el chiste pero me pareció que de coincidencia esto no tenía nada.
Luego comenzamos con la planificación; que cosas se irían con nosotros y que cosas no, desde luego el radio y el piano de Edward estaban incluidos. Cuadros y jarrones de la "nosequecosas" chinas de Esme y un montón más de trastos que ella coleccionaba. La biblioteca entera de Carlisle y gran parte del guardarropas de Rose. Mis cosas cabían todas en una sola maleta así que no tenia de que preocuparme.
Estaba dispuesto a llenar el camión de mudanzas en cuanto me dieran la orden. Mi desilusión fue mayúscula cuando Edward me explico lo que yo estaba saltándome.
-Con el camión vienen los trabajadores de la empresa de mudanzas. Se encargaran de cargar las cosas, deben de ver a cuatro personas dejando la casa y no creo que puedas quedarte con ellos por aquí.-
-¿Entonces qué hago yo? ¿Cómo voy a viajar a Hoquiam?-
Todos me miraron con expresión de desconcierto. Deduje que nadie había pensado en eso aun.
-Que considerados son.- me cruce de brazos.
Edward se volvió hacia el doctor.
-No lo creo, si viaja en la parte trasera del camión aun podría oler a los humanos fuera. Es casi todo el país, demasiadas ciudades como para que pueda controlarse ahí dentro.-
-Tienes razón. No funcionaria y en el auto seria más o menos lo mismo, aunque ahí estaríamos todos para controlarlo.-
-Eso suena aun peor.-
Se hizo otro silencio, no tenía idea de cómo hacer para llegar a la nueva casa. Edward miro de golpe a Rose.
-No sé si es prudente que anden solos. ¿Qué pasa si se descontrola? Tú sola no podrías dominarlo…-
-Ese será mi problema. Es mucho mejor que yo lo acompañe a que vaya solo.-
-Pero es absurdo. Ni siquiera sabes donde esta Hoquiam.-
-Puedo leer un mapa, gracias por tu interés. Solo necesitaremos la dirección.-
-Espera, espera, espera…- agite las manos en el aire.- Déjame ver si entiendo. ¿El plan es que tu y yo crucemos el país caminando solos para llegar a la nueva casa?-
-Si.- dijo Rosalie tajante.
La boca se me abrió mientras pensaba, luego solo sonreí.
-A mi no me parece mala idea.- concluí sincero. Edward se dio un golpe en la cara con la palma de la mano.
-De momento no veo otra salida Edward. Podemos ver si se nos ocurre algo, aun que igual no me agrada la idea, podemos ponerla como plan emergente.-
-No se Carlisle, podría ser… peligroso.- "¿Edward me cree capaz de herir a Rose?" El negó con la cabeza y no dijo nada más.
Me irrito un poco su falta de confianza en mí, aun que sabía que él podía tener algo de razón, nunca me ha hecho mucha gracia que la gente desconfié de mi sin importar sus motivos.
Seguimos con los preparativos y tomando decisiones por una semana más. Carlisle ya se había contactado con dos hospitales, una de Hoquiam y otro de Aberdeen, para solicitar una vacante en alguno. Por supuesto ambos habían telefoneado de regreso, con el impresionante historial del doctor seguro se pelearían por él como perros por un filete, así que Carlisle podía darse el lujo de escoger entre los dos a nuestra conveniencia. Al parecer ya tenía todo resuelto, viviríamos en la zona norte de Hopuiam, del lado este del rio y el trabajaría en Aberdeen, en el hospital del condado. Era una idea simple pero que parecía prometedora, lejos y cerca, todo al mismo tiempo.
Los siguientes dos días los pasamos guardando y empacando cosas; todos los volúmenes de la biblioteca de Carlisle estaban embalados en perfectas cajas de madera con el rotulo: "Libros". ¡Y vaya que eran muchísimas cajas con ese nombre!
Esme seguía acomodando su porcelana sobreviviente en cajas rellenas de una espuma plástica que parecía estar diseñada para eso y le ayude lo mejor que pude. Con el pasar del tiempo había estado ganando control de mi fuerza, ya casi no aplastaba nada sin intención y fue divertido encajar los jarrones de modo que no se movieran.
Rose mandaría la mitad de toda su ropa al Ejército de Salvación, dijo que la mayoría era ya muy vieja o que simplemente ya no le gustaba, la otra mitad la guardamos en baúles para viajes. Digo "guardamos" porque yo solo observaba y sacaba los cajones llenos de ropa casi sin tocarlos. Rosalie se encargo de separar y discriminar todas y cada una de las prendas que guardaba.
Le di una mano a Edward desmontando el radio y a dejarlo listo para que los trabajadores solo lo subieran al camión. En contra parte, su piano se quedaría unos días más, dijo que prefería esperar a que se lo llevaran unos tipos especializados en el transporte de pianos y que regresaría a supervisar el traslado en dos días.
"Apuesto que no soportas los dos días."
-Tengo otras cosas en las que entretenerme.-
-Sí, claro. ¿Cómo qué?- Edward solo me fulmino con una mirada. –Estarás aquí al menos una hora antes de que lleguen los de el traslado.-
Justo como había pensado mis cosas entraron todas en una maleta: los libros que me regalara Esme, los tres números que había juntado de National Geographic y que me habían llegado hasta el momento, la caja de juegos de mesa de Carlisle y el estuche de herramientas de Rose. Los dos últimos envueltos por separado, primero con periódico y luego con un par de camisas para que no se maltrataran. Playeras, algunas camisas mas y los pantalones caros que Esme se había empeñado en comprar revueltos con otros de mezclilla.
Al final solo me faltaba guardar las botas que había traído conmigo el día que llegué a la casa. Eran lo único que me quedaba de mi vida anterior y que no habían terminado en el basurero. Les eche una ojeada, no parecían estar tan gastadas, recordaba haberlas comprado dos años atrás y la pequeña fortuna que costaron, el salario de una semana, había valido cada centavo: dos años y un oso más tarde aun se veían tan bien como cuando me las puse por primera vez. Las pulí un poco y las deje junto al creciente montículo de ropa descartada por todos. Seguro le servirían también como a mí a alguien más.
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Nota de Autora: No crean que me estoy fumando cosas locas, Google Map tiene la culpa de todo, imaginen mi sorpresa cuando vi en las fotos satelitales de Washington que existe un lugar llamado Carlisle. En serio que no pude más que reírme como loca y hacer una pequeña broma con eso. A lo mejor no era tan necesario que dividiera el capitulo, pero lo hecho y así me sentí feliz. POR FIN!! Un beso!! En verdad que ya quería que lo hicieran. Espero que les haya gustado y que se notara el detalle de las botas, que me salió de último momento y creo que quedo interesante. Emmett no se apega mucho a las cosas de su vida previa y me parece que este es un buen ejemplo.
Un saludito novó añero para todos n_n.
