REEDITADA

Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.


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Viviendo Mentiras

(Living Lies)

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Por Ireth I. Nainieum

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Epilogo

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"Nunca puedes planear el futuro a través del pasado."

-Edmund Burke-

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Aterrizo en un hermoso paraje de la Corte de lo Espíritus Puros. Cuando alzo su vista, contemplo los restos del Altar de Sacrificios del Soukyoku (1) y se llevo una grata sorpresa cuando asevero que el lugar estaba completamente transformado a lo que fue en antaño. Para el momento que lo observo, el lugar estaba lleno de una espesura verde, plantas de varios colores y hasta animales pequeños; contrastaban duramente contra la aridez que él recordaba. Al parecer hacia años que fue abandonado por completo, y una peculiar enredadera había hecho de las suyas; para cubrir por completo el gran marco de madera.

Caminaba mientras mantenía la vista hacia el Altar de Sacrificios. ¿Realmente se había ido tanto tiempo?...

Suspiro.

Cuando menos agradecía que en su equipo de viaje, previo los juegos extras de ropa. O solo Dios sabe como hubiese arribado.

Hablando de llegadas, externaría una clara y firme "sugerencia" hacia la forma en que era recibido un Capitán en misión luego de años. No se esperaba una fiesta, pero si cuando menos a un alma para saludarlo. ¿Acaso, ya se habrían olvidado de él?. Coloco su equipo en el suelo y se estiro, agradecido por primera vez en años de no tener que cuidar su espalda.

De pronto escucho unos pasos.

Y…

Por solo un instante le pareció el observar a Rukia caminar hacia él.

Esta mujer tenía una hermosa sonrisa en sus labios, aunado a la felicidad desmedida de su rostro al mirarlo. Parpadeo un par de veces, para asegurarse que no era una alucinación de su parte. El regocijo de Ichigo aumento, cuando constato que luego de ese hecho la figura no se desvanecía. Finalmente, la sensación de gozo se transformo rápidamente en una de tranquilidad y satisfacción paterna; cuando comprendió en la totalidad quien era realmente ella. Era ya toda una señorita. A diferencia de su madre era más alta, su cabellera le llegaba debajo de la cintura, la cual la sujetaba con una cinta blanca al final. Sin embargo, lo que más le impresiono fueron sus ojos. Eran exactamente iguales a los de Rukia. En definitiva comprendió las palabras de su progenitor. "Los padres…, nunca deben pensar mucho en proteger lo más valioso para ellos" y supo que había hecho lo correcto, le había dado un verdadero futuro a su hija.

Ume se detuvo a tan solo dos pasos de él.

―¡Hey!

Fue el torpe saludo de la fémina.

―¡Hey!

Fue su tosca respuesta. Los pájaros a su alrededor cantaban, y para la desgracia de Ichigo todas las escenas que se imagino, tantas noche en Hueco Mundo sobre su reencuentro no le servían en lo absoluto. A su boca, no le llegaba ninguna palabra.

―Ahora soy un dios de la muerte –le presumió- y hace mucho que pude pasar por la puerta de Jindabô san

―Es bueno saberlo, pero me di cuenta desde que te vi con el uniforme. Ume –llevo una de sus manos tras de su nuca- ¡oh, es cierto! –se agacho y hurgo en su equipaje- me asegure de traerlo de vuelta –se impacientaba al no encontrarlo- ¡ah! –se alegro- ¡sabía que estaba aquí!

En todo ese momento, Ume lo miraba de forma muy curiosa. Al final Ichigo le mostró el muñeco, que hacia tanto ella le había prestado.

―Esta un poco maltratado, pero… -se defendió ante un posible reclamo- le pediré a Ishida que lo arregle –esbozo una sonrisa incómoda- ¿aún no esta muerto, cierto?

Ume sonrió al tomar a Chappy. En su rostro se manifestaban una serie de sentimientos encontrados, le faltaba un ojo, estaba sumamente sucio y desgarbado. Y, eso no le importo en lo absoluto; tan solo agradeció el que le cumpliese la promesa de volver.

―Por supuesto que Ishida san continua aquí –metió su dedo en la abertura del ojo faltante- sigue peleando por tontería y media con su Capitán, aunque ahora cada vez se ignoran más –coloco boca abajo al peluche- es más pequeño de lo que recuerdo –se extraño- tenía la idea de que era más grande

Ichigo sonrió.

―Claro, en ese momento era de la mitad de tu tamaño –se alegro al recordar- eras una niña pequeña

Ambos se miraron durante algunos minutos en total silencio. Sencillamente no habían palabras para describir tan mágico reencuentro.

―He pasado mucho tiempo meditando y, creo…, creo –reitero- que mi mamá no amaba tanto a este muñeco

Él no daba crédito a lo que escuchaba.

―¡¿Bromeas?!... ¿no? –se impresiono- Rukia adoraba de una forma casi enfermiza a Chappy o a cualquier cosa parecida a los conejos y…

Ume le negó con su cabeza y le pidió de esta manera que dejase de hablar. A su propia sorpresa, observo como ella abría lentamente el cierre secreto de su peluche; de ese hueco íntimo extrajo un objeto muy conocido por él. La impresión fue desmedida, esa noche cuando lo dejo sobre su tumba había renunciado al recuerdo y al significado en sí de la joya misma. Nunca había hurgado en el peluche, por lo que todos esos años había estado protegiendo también un deseo viejo sin saberlo. No necesitaba preguntarse el como había llegado. ¿Más bien si Ume sabría, para él lo que significaba?.

―Me parece… -bajo su rostro y quedo oculto por parte de su cabellera- que mamá –lo contemplaba –que mamá –repitió- amaba mucho más al hombre que nunca pudo darle este regalo -alzo su rostro y derramaba lágrimas- hace mucho que investigue sobre este anillo –su rostro perdía el temple- cuando pase por las puertas –lo miro- y…, y…

Ume soltó al peluche y cerró la distancia entre ellos. Se abalanzo contra él y lo abrazo con tanta fuerza que lo hico retroceder un paso, sin contar con la sorpresa desmedida por sus acciones; que lo privaron de una respuesta oportuna hacia ella.

―¡Bienvenido, bienvenido a casa… PAPÁ! –enterró su cara en su pecho- ¡hacia…, hacia…, tanto…, tanto tiempo que deseaba decirte estas palabras! –lloraba de alegría- ¡papá! –repitió- te he estado esperando todo este tiempo

Ichigo también se aferro a ella con desesperación, el simple hecho de que ella le dijese esas cuatro palabras lo hicieron el hombre más feliz del mundo. El nudo en su garganta no lo dejaba hablar. Ese era un encuentro esperado por Ichigo, y una necesidad para Ume. Él, lloro también.

Ahora ya no sería un extraño en su vida, ahora él sería su padre.

―¡PAPÁ!

Ichigo alzo su rostro, para admirar las nubes que pasaban. Sus ojos estaban ya hinchados y rojizos. Sin mirar a su hija, supo que ella estaba igual o peor que él. Acaricio su cabeza con una ternura infinita.

―Gracias, Rukia –cerro sus ojos- por dejar que nuestra hija viviese –trago saliva- ahora, te prometo que yo cuidaré de ella. Ya no es necesario que te preocupes más –decía en su mente- te amo

El aleteo de un pájaro los alerto. Miraron el vuelo del ave blanca, la cual paso muy cerca de ellos. Emprendió su marcha en dirección al sol, y en cuestión de segundos desapareció de su vista; dejando atrás una sensación de paz en ambos.

―Gracias, mamá


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Les agradezco el haber leído la historia completa

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Notas de la autora:

+ Hace años que mi mamá murió de un infarto. Y, en ocasiones cuando todo parece que llega al límite de mi propia fuerza, siento que no estoy sola. Es lo que yo quiero creer.

+ Hay solo dos escenas que permanecieron intactas: la despedida de Ume e Ichigo y el epilogo. Definitivamente, no pude haber hecho un mejor final.

No voy a hacer una continuación, eso es un hecho.


Glosario:

+ (1) Altar de Sacrificios del Soukyoku, sitio donde Rukia iba a morir en la saga de la Sociedad de Almas.


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Gracias

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