Hola hola, gente. ¿Qué tal vuestras vidas? Muchas gracias por pasaros por aquí y todo eso. El nombre del capítulo es menos que original, pero, ¿qué se puede hacer? Espero que os guste y que mi nota de autora no os parezca cutre porque tengo sueño. ¡We're on a high way to hell! (Lo siento. Tenía que decirlo)


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?

CAPÍTULO 28: INFIERNO, VERSIÓN BAR.

El sonido del timbre retumbó por todo el piso de Draco.

-¡Mierda! –Rápidamente, cogió dos pares de zapatos de su armario, decidiéndose finalmente por unos de vestir negros, y no azules oscuros. -¡Ya voy! –Se terminó de calzar y corrió a abrir la puerta, donde se encontró con la impresionante figura de Harry Potter.

-Hola. ¿Estás listo, o quieres que espere en el salón mientras terminas? –Preguntó, con un tono de medio burla. Observó al chico que le había abierto la puerta, que llevaba unos vaqueros oscuros y ajustados y una camisa gris oscura, que le quedaba bastante bien.

-Pues que sepas que ya estaba listo, listillo. Sólo tengo que coger las llaves, y si quieres nos vamos. –Harry asintió, esperando a que Draco cogiese las llaves del bolsillo de la chaqueta que había llevado antes. Cuando apareció de nuevo en la puerta, le dio una chaqueta de cuero, parecida a la que llevaba él, indicándole que se la pusiese.

-He investigado un poco, y el bar al que vamos primero es un poco de moteros. Por eso la chaqueta. –Draco entró en un estado de semipánico. ¡Un bar de moteros! No se había vestido para eso, ¿no podría habérselo dicho un poco antes?

-¿Y me lo dices ahora? Tengo que cambiarme, si entro allí con estas pintas, ¡probablemente me echen! ¡Ahora vuelvo! –Gritó lo último desde la puerta de su cuarto, ante lo que Harry soltó una carcajada y entró a sentarse en el sofá, comenzando a hacer zapping porque intuía que eso iba a ir para largo. -¡No te rías que te…! –Gritó Draco desde su cuarto, y Harry volvió a reírse, a lo mejor influido un poco por el vino de la cena.

-Tranquilo, tenemos tiempo. Dudo que cierren muy tarde… menos mal que no eran restaurantes. –Draco soltó un bufido, audible hasta en el salón, y abrió la puerta de su habitación, yendo hacia Harry.

-Esto es lo mejor que puedo hacer con tan poco tiempo. ¿Crees que estará bien? –Draco había cambiado su camisa por una camiseta negra con el logo de una banda de rock poco conocida, y se había cambiado los zapatos por unas botas de cuero un poco gastadas. También se había despeinado un poco; cosa que, en opinión de Harry, debería hacer más a menudo.

-Me gusta tu pelo así, y estoy seguro de que estarás bien. Lo de antes no era muy apropiado, pero dudo que te hubiesen dicho algo. –Después de que Draco se pusiese la cazadora que le había prestado Harry, no sin notar lo bien que olía, le dio un casco que hizo aparecer con la varita, también negro. –Me pareció conveniente ir en moto, ¿no crees? –Comentó, con un leve tono de burla. Draco se limitó a asentir y a salir de la casa, con el casco en una mano y las llaves en la otra.

-Un día me tienes que enseñar a conducir en moto. Parece muy divertido, y difícil también.

-Vale… pero mejor cuando terminemos. No deberíamos distraernos más… -¿De lo que ya me estás distrayendo tú a mí, capullo? Completó la cabeza de Draco, mientras se sentaba detrás de Harry. Los viajes en moto por la noche eran preciosos, podías ver las estrellas y la luna de una manera que no te deja ni montar en escoba, aunque eso desde el punto de vista del paquete. Sería interesante intentar ver las estrellas mientras conduces. El bar no estaba muy lejos de la casa de Draco, así que el viaje no duró más de diez o quince minutos, que Draco disfrutó plenamente. Cuando llegaron, el bar era un poco intimidante, ya que el cartel del nombre parecía estar envuelto en llamas y el sonido de guitarras distorsionadas y platillos que salía de la puerta parecía un poco por debajo del nivel que te deja sordo. Cuando entraron, no pasó lo que Draco había visto tanto en la tele, que la música parece apagarse y todos te miran, si no que la gente del bar parecía un poco indiferente a la gente que entraba y salía. Durante la cena habían acordado ir a los baños y buscar rastros de hechizos, así que se acercaron a la barra a preguntar dónde estaban.

-Tú pídete una bebida. Yo conduzco, pero tú puedes divertirte un poco. –Escuchó Draco que Harry le decía en el oído para que le entendiese. Él asintió, pidiéndose una cosa de la carta que no sabía lo que llevaba ni quería saber. Harry, mientras tanto, se fue a los baños a hacer los hechizos necesarios. Unos minutos después volvió, acercándose a Draco un poco más de lo que los espacios personales de dos amigos tolerarían. –No había nada. –Le volvió a decir al oído, aunque sin necesidad de susurrar. –Pero había una notita que decía "Cerca, cerca". Eso sólo puede ser bueno, ¿no? –Draco asintió, pensativo. Eso sólo podía significar que, probablemente, la puerta que buscaban estaría en el otro club…

-Sí, pero, literalmente, tenemos toda la noche. Podemos quedarnos aquí lo que queramos, ¿no? El ambiente no está tan mal. –Harry asintió, aunque sintiéndose un poco fuera de su elemento. Normalmente él iba a bares más discretos, pero, con Draco ahí, no podía estar tan mal. Después de un momento de reflexión, asintió para sí mismo, en el mismo momento en el que Draco le acercó su bebida a la cara. -¿Quieres probar? Está asquerosa. Siempre podemos ir al otro club mañana, ¿no? –Harry cogió el vaso, dándole un sorbo.

-A mí sí que me gusta… La verdad es que es una buena idea. Creo que voy a ir un momento a llevar la moto a casa, para luego poder coger un taxi… Vuelvo en diez minutos. –Draco le dijo adiós con la mano, y cuando le vio salir, probó suerte con una bebida que sonaba un poco mejor. Hasta el tercer intento no encontró una que le gustara, y acumuló el resto en la barra para cuando Harry volviese, no fuese a ser que a él sí le gustaran. Para cuando volvió, de lo que había probado de las bebidas y de las dos que sí le gustaban que ya se había tomado, estaba ya bastante achispado, así que cuando Harry entró de nuevo, le hizo señas un poco ostentosamente, hasta que fue hacia él.

-Te he guardado más bebidas, por si te gustan. Estaban un poco… -Draco se tapó la nariz y, mirando alrededor para comprobar que nadie le viese, hizo el sonido de un pedo. Se echó a reír casi enseguida, y Harry le miró un poco extrañado.

-¿Cuánto has bebido en estos veinte minutos, Draco?

-Sólo un poquito… Este poquito: -Señaló tres vasos, cogiendo un cuarto y bebiendo de él. Harry le echó una mirada desaprobadora, pero cogió uno de los que no le gustaban y comenzó a beber, pensando que tendría que ponerse a su altura. La noche pasó muy deprisa para los dos chicos, y en seguida se encontraron con que estaba amaneciendo en el apartamento de Harry.

-Tienes una cara muy bonita, ¿sabías, Draco? Me gusta cuando te da la luz, es como… Crepúsculo. –Ante la mirada interrogante de Draco, Harry se echó a reír. –Son unos libros de una muggle en los que… -Se acercó a susurrarle en el oído. –¡Los vampiros brillan al sol! –Harry se echó a reír con la confusión de Draco, lo que provocó que éste le pegara en broma en el brazo.

-No te rías de mí. Tú eres el bueno, y no te puedes reír. Yo sí, porque soy el malo, ¡pero tú no!

-Tú no eres el malo, Draco. ¿Quién te ha dicho que eres el malo? El malo era Voldemort, o Grindewald, o Fudge… -Harry se quedó pensativo, en búsqueda de más ejemplos, pero sacudió la cabeza, dejándolo. –Tú no eres malo… además, eres demasiado guapo para ser malo. Los malos no pueden ser guapos. Y no pueden abrazar, ¿verdad? Pues ahora te voy a obligar a abrazarme. Aquí mismo. Bueno, no aquí, en el sofá. –Harry agarró del brazo a Draco y le arrastró hasta el sofá, donde se pegó como una lapa a él. Draco le devolvió el abrazo, y poco después estaban los dos durmiendo, abrazados en el sofá.


¡Muahahahaha lo hice! ¡He convertido una noche en dos! No se me ocurría otra manera de hacerlo. Muchas gracias a los que comentáis, y a los que perdéis la virginidad de comentar aquí... ¡Muchas gracias! Me siento honorada. Pero probablemente sea el sueño, así que ignorémoslo.