Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

Advertencia: Este capítulo contiene un pequeño (pequeñísimo) spoiler de "Amanecer", sobre advertencia no hay engaño.

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Dejando el nido

Si hay algo que odio por sobre todas las cosas es ver desde lejos sin poder ayudar y ahí estaba yo, recargado contra una roca, lejos de la casa y sin poder ayudar a subir las cosas al camión de mudanzas. Si pudiera estaría mordiéndome las uñas como cuando era humano. Me había distanciado de la casa lo suficiente como para que ningún olor me alcanzara y desde el peñasco donde estaba alcanzaba a ver un poco lo que pasaba.

Los trabajadores se movían de un lado a otro a velocidad de glaciar o al menos eso pensé, se tardaban una eternidad en cargar las cosas. De vez en vez, alcanzaba a ver a Esme, imagine que les pedía tener cuidado cuando transportaban algún mueble.

"Buenos para nada."

Me carcomían las ansias, solo deseaba que los inútiles de la mudanza se dieran prisa, no estaba seguro de poder soportar las ganas de acercarme; aunque aun no decidía si para ayudar o para beberme la sangre, deliciosa y tibia sangre humana… de los incompetentes trabajadores.

"Piensa en otra cosa, piensa en otra cosa… Rose. ¡Si eso! Rose."

Repase lo que mi ángel me había dicho. Esperaría a que todo estuviera en el camión y que los demás se prepararan para partir, anunciaría que pediría un taxi y que iría a "visitar a una tía", una vez que se marcharan me alcanzaría y comenzaríamos el viaje.

Comenzaba a aburrirme y para tener algo en que distraerme di un nuevo vistazo al contenido de la mochila de lona que tenía en mi regazo: Algunos billetes sujetos por una liga, una caja de latón con cosas de Rose, algo de ropa, un mapa y la navaja que guarde por pura costumbre. El contenido de esta mochila era tan diferente al de la que yo preparaba cuando salía a cazar que casi sentía que algo me hacía falta. ¿Pero que mas podía guardar? No necesitábamos armas, cuerdas o sacos de dormir. Aun así los viejos hábitos no mueren fácilmente y la navaja era la muestra. Revise el rollo de billetes, me parecía una exageración sin sentido, pero no había forma de rechazar la lógica de Carlisle en algunas ocasiones y no pude protestar cuando nos lo dio. Definitivamente iba a encontrar la forma de conseguir dinero por mí mismo, no quería que alguien más me pagara todo.

El rugir de un motor me regreso a la realidad, lo escuchaba con claridad a pesar de la distancia y me puse de pie para observar mejor.

Ya no veía a los tres hombres cargar cosas, imagine que acababan de subir al camión y escuche que otro motor, más bajo y afinado, había hecho lo propio. El Rolls Royce de Carlisle había estado aparcado delante del camión y ahora volvía a la vida. Enfoque toda mi atención en el automóvil.

Esme estaba sentada en el asiento del copiloto. El doctor acababa de bajar para darle algunas instrucciones al conductor del camión. Por último note a Edward, estaba parado junto a la puerta abierta y miraba sin disimulo en mi dirección, mientras apretaba una gorra en la mano derecha. Comprendí que se estaba despidiendo.

-Buen viaje hermano, nos vemos en unos días.- no estaba seguro si podía verme entre todos los arboles, pero igual levante la mano y la deje en alto.

Quién sabe si Edward me escucho a mi o a mis pensamientos, pero lo vi agitar la gorra como si alejara a algún mosquito y ponérsela en la cabeza mientras deslizaba la mano por la visera. Subió al auto, seguido de cerca por Carlisle que lanzo una mirada fugaz al bosque. El auto comenzó el recorrido seguido por el cargado camión de mudanzas y los vi perderse entre los árboles que flanqueaban el camino a la carretera.

Se habían ido.

Los vería en unos días pero siempre es fácil añorar a la familia.

El sonido de una melodía de piano me llego desde lejos, no era clara debido a la distancia, pero indudablemente salía de la casa. Me intrigo muchísimo aquello. ¿Quién estaba tocando el piano de Edward? Me eche la mochila al hombro y regrese corriendo a la casa.

Llegue al jardín y me quede parado observando y escuchando, la música era tranquila y muy bella. Entre despacio al recibidor y pude ver lo vacio que había quedado el interior, algunos cuadros, pocos muebles y ningún tapetes. Mis pasos hacían un curioso eco en el despejado interior. Me asome a la sala y pude ver que en medio de la ahora desocupada habitación Rosalie estaba sentada al piano y tocaba sin detenerse.

-Es precioso.- dije acercándome para poder ver el teclado y los dedos de Rose volar sobre ellos.

-No soy tan buena como Edward…-

-Es precioso.- insistí. Rose sonrió y prosiguió. -¿Qué es?-

- Beethoven.- contesto sin distraerse.

-Para ser ciego era muy bueno.- concedí.

-Era sordo…- Rose sonrió de nuevo.

-¡¿Ciego y sordo?! Entonces sí que era un maestro.-

Rose se rio con ganas pero no dejo de tocar. No tenía idea de que Rose tocara el piano y menos de que lo hiciera tan bien, creo que nunca terminas de conocer a las personas y eso hace que las cosas comunes sean toda una aventura. Guarde silencio, no quería interrumpir la melodía en la que ella se concentraba y era hermoso poder verla de esa forma.

-Mi madre me obligo a tomar clases de piano desde los ocho años.-dijo luego de una parte pausada de música. -Odiaba ir, la maestra era una vieja amargada y gruñona, si te equivocabas te golpeaba con una regla de madera en las manos.- hizo una pausa mientras aceleraba el ritmo. –Pero tengo que admitir que logró su objetivo.-

Ella siguió tocando por un rato más y yo la observaba sin decir nada. Al fin, toco las ultimas notas y dejos sus manos en el aire por un instante, luego las descansó en su regazo y me miro.

-¿Lista para partir?- asintió. Saque la mano derecha del bolcillo del pantalón y se la tendí.

Rosalie suspiro y tomo mi mano con delicadeza. Yo sabía que incluso ahora no la hacía feliz el hecho de mudarnos y que por eso estaba tocando el piano, me imagine que de alguna una forma se estaba preparando o que simplemente lo hacía para distraerse.

Caminamos juntos hasta el recibidor y deje que ella saliera, me gire y le di un último vistazo al interior de la casa. Había sido mi primer hogar en mucho tiempo, aquí me habían salvado y había aprendido tantas cosas desde entonces. Es curioso como un lugar puede significar tantas cosas incluso estando casi vacío. Cerré la puerta y mire a Rose.

-Ahora solo tenemos que cruzar nueve estados para alcanzar a los demás.- dije fingiendo preocupación.

-Podríamos llegar antes que ellos.- me aclaro ella.

-Lo sé, pero. ¿Queremos llegar antes que ellos?-

-No realmente. Me gustaría disfrutar del paisaje en algunos lugares. ¿Tú qué piensas?-

"Se me ocurren tantas cosas que, por mi, podríamos tardarnos un mes entero."

-Podemos ir a donde quieras, con el mapa y mi habilidad para orientarme, no hay forma de perdernos.- me di un leve golpecito en el pecho.

-Es un alivio…- dijo mientras soltaba mi mano y se sujetaba el cabello en una coleta alta con un listón.- Por un momento pensé que tendríamos que ir pidiendo indicaciones en el camino.-

-¿Qué clase de cazador crees que soy?- exagere con la voz.

-Uno que se deja cazar.-

-¿En serio? Pues en tal caso…- le di una palmada en el brazo. -Tu las traes.- eche a correr como loco unos metros y me detuve cuando no escuche sus pasos siguiéndome.

Rose estaba parada en el pórtico con los brazos cruzados y me miraba con desdén.

-Ni creas que te voy a perseguir por todo el país.- camino con toda su elegancia hasta donde me encontraba y se me acerco al oído. –Te veo en Ohio. Tu las traes.- me dio una palmada y desapareció hacia el oeste.

Me di un golpe en la cabeza y salí corriendo tras ella. Mi ingenioso plan para hacer la transición un poco más fácil me acababa de explotar en la cara, pero no importaba por que al menos Rosalie estaba riendo, como a doscientos metros por delante de mí pero se reía y yo podía escucharla mientras intentaba alcanzarla. Pintaba para ser un viaje divertido en muchos sentidos.

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Nota de Autora: A veces parece que entre más tengo en la cabeza, más corto queda el capitulo, bueno no es tan corto pero simple y sencillamente no salió mas. No estoy segura de si decir que Rose toca el piano es un spoiler de BD pero mejor no me arriesgo y aviso para que luego no me regañen. Emmett es un niño grande (o enorme) y puedo imaginármelo haciendo un montón de tonteras así que jugar a las atrapadas siempre es una opción. Siento que a los dos les gusta viajar, se supone que pasan mucho tiempo haciéndolo y, especulando, diría que es por el tiempo que pasaran encerrados se dedican a pasear juntos, pero esa es mi versión. Espero poder apurarme pero disculparan si no actualizo pronto, voy a tener un mes algo pesado, preparando algunas cosas y organizando una mudanza (que ironía! ¬_¬). Recuerde, los reviews ayudan a dejar de fumar (O.O).

Saluditos