¡Hola! ¿Qué tal vuestras vidas? La mía bien, muy atareada, pero eso es de esperar. Las respuestas a los reviews (las debía desde hace un mes, lo siento) han sido enviadas esta tarde. ¡Muchas gracias a todos por comentar! Os dejo un capítulo que no sé si tiene mucha cosa, pero hay unos cuantos diálogos internos entre Draco y Draco que me parecen interesantes. Y no se me ocurría un título más interesante, lo siento. ¡Gracias por leer!
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?
CAPÍTULO 29: DESAYUNO
Draco notó cómo un rayo de sol le rozaba la cara. No, un rayo de sol no, un rayo de sol cuya luminosidad se había multiplicado por cien. Contempló quedarse reposando un poco más, pero un delicioso aroma a té recién hecho le llegó, y le quitó por completo las ganas de dormir. Pero en cuanto abrió los ojos deseó no haberlo hecho, porque el rayo de sol se multiplicó por mil. Soltó un quejido, cerrando los ojos, y oyó unos pasos ir hacia él. ¿Unos pasos? ¿Dónde estaba? De repente, la mayoría de las cosas que pasaron la noche anterior le llegaron a la cabeza, y recordó que estaba en casa de Harry. Supongo que será él… Abre los ojos, vago, y agradécele al menos que te dejase dormir en su sofá.
-Harry… -Draco fue interrumpido inmediatamente por una voz demasiado alta para la situación.
-Eh, no abras los ojos, hay demasiada luz. Toma, bébete esto. No tarda nada en hacer efecto, en seguida te sentirás mejor. –Draco volvió a cerrar los ojos agradecidamente, y Harry le colocó un vaso en su mano.
-¿Qué es? –Preguntó con voz ronca.
-Poción para la resaca, anoche te bebiste cerca de dos litros de una bebida de color rojo fosforito y que olía a negro. He de decir que no terminaste mucho peor que yo, que me bebí todo lo que no te gustaba. –Mientras Harry le recordaba todo lo que había bebido ayer, Draco se bebió la poción, que sabía a rayos. Pero si era lo que Harry decía, bienvenida era.
-Creo que esta noche no voy a beber. Ni un poco. Dudo que mi estómago pueda soportarlo.
-Da lo mismo. Si quieres, vamos, buscamos la puerta, y nos vamos. –Un pitido inundó la habitación, y Harry se alejó hacia la cocina.
-El té está casi listo… Si quieres, túmbate ahí un rato mientras te hace efecto la poción, y ya me encargo yo del resto. –Draco se volvió a tumbar agradecido, comenzando a sentir los efectos de la poción, pero descansando un poco más. Unos minutos más tarde, se volvió a incorporar, sintiéndose mucho mejor. Volviendo a abrir los ojos, sin deslumbrarse esta vez, se levantó del sofá, dirigiéndose lentamente a la cocina.
-Muchas gracias por todo… creo que no te lo agradezco suficiente. ¿Quién pagó ayer? Porque si no pagué yo, pienso pagarte ahora. –Harry puso una cara pensativa, recordando los eventos de la noche anterior, y tomándose su tiempo mientras removía el té dentro de su taza.
-Creo que sí que pagaste tú… creo que dijiste algo parecido a "te lo mereces por ser encantador y ser siempre el bueno" –Draco hizo una mueca, recordando ese momento. Harry no había terminado de decir las razones que le había dicho Draco. Terminaban con "…por cierto, también estás muy bueno, ¿sabías?". Ignorando el recuerdo, Draco le siguió el juego.
-Pues ya sabes lo que dicen, que los borrachos y los niños dicen siempre la verdad… -Se acercó a Harry un poco más, alargando el brazo, y le quitó la taza, aprovechando el momento de confusión de Harry. –Muchas gracias por el té, por cierto. Estoy seguro de que estará delicioso, como todo lo que haces tú. –Dijo lo último con un guiño, yendo a sentarse en una silla en frente de Harry. Éste, por un momento, puso cara de enfado, pero la sustituyó por una sonrisa poco después. Se levantó con un plato vacío y se acercó a una tostadora, de la que dos tostadas saltaron un segundo después, consiguiendo que cayesen en el plato con perfecto equilibrio. –Estaría divertido aprender a hacer eso…
-Te enseño un día de estos, si quieres. Estaremos libres de estas malditas tareas que nos hacen ir a clubes de striptease y a bares de moteros… Odio esos lugares –Dijo Harry, poniendo una cara de asco tan mal fingida que Draco estuvo a punto de escupirle el té que tenía en la boca. ¿Qué modales te han enseñado, Draco? No escupas, no escupas… Después de casi un minuto de intentar tragar, Draco consiguió librarse del té.
-Eres demasiado…
-¿Demasiado qué? –Preguntó Harry, haciéndole ojitos a Draco. En ese momento, el rubio se dio cuenta de que nunca había visto a Harry sin gafas… ni tan cerca… ni tan verde… ni... ¡cállate!
-No lo sé. Demasiado. ¿Qué hora es? –Preguntó, mientras Harry le servía una tostada en el plato delante de él.
-Tengo aceite, mantequilla y mermelada. Sírvete lo que quieras. Son… -Hizo el gesto de mirar el reloj en su muñeca. –Casi las cuatro. ¡Buenas tardes! –Draco asintió, acercando la mano a coger la mermelada.
-Entonces tenemos bastante tiempo…
-¿Te has planteado qué pasaría si no estuviese la puerta en ese club? ¿Qué haríamos?
-No lo sé… Supongo que tendremos que pensarlo si no la encontramos, ¿no? Pero de momento… Vamos, que yo de momento no me preocuparía. –Harry sonrió después de oírle decir esto. -¿De qué te ríes?
-Nada, es sólo que… tienes un poco de acento español. Estaba pensando en lo diferente que eres, comparado con tu versión capulla adolescente. Has cambiado mucho, y para bien. Me alegro. –Le dijo Harry, sinceramente. Draco reflexionó en lo mismo, comparó a Harry con el niño que había conocido antes. El tamaño era algo parecido, pero el contenido también había cambiado, no tanto como él, pero sí era diferente. Le gustaba el Harry crecido. Y sabes que no sólo es que te caiga mejor, pero también te gusta en ese sentido. ¡Hala! ¡Ya lo has dicho! ¿Te sientes mejor? Pues sí, mucho. ¡Me gusta Harry! ¡Que lo sepan todas las neuronas de los alrededores! ¡Grítalo, si quieres! Draco abandonó esa lucha interna, dejándola por perdida.
-A mí también me caes mejor ahora. He de decir que tampoco te conocía mucho de niño, por mi culpa principalmente, pero me alegro de que ahora nos conozcamos mejor. Eres un buen amigo. -¿Amigo? Eres un hipócrita. ¡Le acabas de dejar en la zona de amigo!
-Yo también te considero un buen amigo, Draco, y me alegro. De pequeño, detrás de ese odio que sentía hacia ti, he de decir que tenía mucha curiosidad por saber cómo era tu vida. Suponía que sería mucho más diferente que la mía… -Draco se encontró en seguida inmerso en una conversación en la que se contaron sus infancias, el maltrato de los Dursley, las noches solitarias en la Mansión Malfoy, las horas en la cocina, las clases de etiqueta… casi una hora pasó sin que ninguno de los dos se diera cuenta, y se descubrieron aún en la ropa de la noche anterior, hablando en la mesa del desayuno a las cinco de la tarde. Acordaron en que Draco iría a cambiarse a su casa y que Harry le recogería, como la noche anterior, y se despidieron.
¿Qué tal? ¿Os ha gustado? ¡Draco ha aceptado sus sentimientos, yay! Eso abordado, pasemos a asuntos más importantes. Normalmente no recibo muchos reviews de gente sin registrar, pero últimamente ha empezado a haber más. Gente a la que afecte, ¿os interesa que responda a los anónimos en la nota de autor? ¡Comentad, lectores míos, comentad!
Saludos desde la tierra de los locos. Mañana me levanto a las seis. Fiesta toda la noche.
(Ignorad esa última línea, necesitaba decirlo. Mañana tengo una exposición y un examen. Mi grupo de teatro estrena el miércoles. ESTRÉS EVERYWHERE!)
