Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

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Durante el viaje

Recorrer el país tenía ventajas y desventajas. Ventajas como conocer regiones más allá del gran estado de Tennessee, disfrutar de la excursión más larga que había tenido en más de seis meses y sentir el sol calentarme hasta los huesos. Desventajas como tener que evitar poblaciones que no aparecían en el desactualizado mapa de Carlisle o quedarnos sin zapatos después atravesar algo más de cuarentaiocho condados, aunque Rosalie parecía estar más afectada por eso que yo.

El tiempo estimado que el doctor había calculado para nuestro viaje, tomando en cuenta solo algunos momentos en los que caminaríamos a velocidad de humano, era de cuatro días. Si surgían retrasos o complicaciones de cualquier tipo Rose tendría que arreglárselas para llamar por teléfono a la nueva casa y explicar el porqué de la demora antes de que para el quinto día ellos salieran a buscarnos. Según mis impresiones llevábamos buen tiempo, con un día y medio de recorrido y las extensas praderas de Nebraska bajo nuestros pies íbamos apegados al itinerario.

Fue una experiencia rarísima correr por aquellas extensiones de pasto cubiertas por nieve, sin nada que evitara que nuestra piel destellara al mismo tiempo que los copos regados por el suelo, mientras el sol caía a plomo. Si hubiera habido alguna persona cerca no abrimos tenido forma de pasar desapercibidos, afortunadamente eran aéreas desoladas y las ciudades parecían no tener intención de ocupar los territorios de los perritos de las praderas.

Esa noche estábamos cerca de Lusk, Wyoming. Yo revisaba el mapa orientándome con las estrellas, mientras Rose aguardaba sentada en un tronco hueco.

-¿Cómo lo haces?- pregunto regresándome al suelo. -¿Cómo sabes que estrella ver?-

-Es muy simple.- anuncie sonriente. -¿Quieres que te enseñe?-

Ella asintió, le tendí la mano para que se acercara y poder mostrarle mejor. Me coloque a sus espaldas y pase mis brazos sobre sus hombros para sostener el mapa delante de ella.

-Nosotros estamos aquí.- señale en el mapa. –Vamos para acá, al noroeste. Entonces lo único que tenemos que saber es hacia donde está el norte, luego el este y… ¡Bingo! Estamos en Washington. Ahora, para saber en qué dirección es el norte solo tenemos que encontrar la estrella del norte, es la única estrella que no se mueve en el cielo. Mira.-

Señale el cielo y me acerque a su cara para comprobar que ella viera lo que yo.

-¿Vez esas estrellas? Parecen una cazuela con mango incluido. ¿La vez?-

-Si.-

-Si tomas las dos últimas y dibujas una línea por sobre ellas…- señale en el aire. –más o menos a dos manos de distancia encuentras la última estrella en la cola del osito. Esa es la estrella polar.-

-¿Osito?- dijo confundida.- Yo no veo ningún osito.-

-Claro que si, ahí está, es la cazuela más pequeña y la cazuela grande es su mamá.-

-Son la Ursa major y la Ursa minor.- dijo como si acabara de entender algo que yo no capte de inmediato. Comprendí que estaba diciéndome el nombre de esas constelaciones.

-Supongo que sí, aunque yo las conozco como osos o cazuelas.-

-Ursa quiere decir oso en latín.- Rose me aclaro sonriendo.

-Oh vaya, hoy a prendí a decir oso en un idioma que nadie habla, espero no olvidarlo.-

-Yo aprendí que los osos muestran el camino a casa.- hizo un movimiento para zafarse de mis brazos y me dio la espalda. –Entonces es hacia allá.- señalo a la derecha.

-¡Puff! Creo que soy un pésimo maestro.- me cruce de brazos y negué con la cabeza. -Lo bueno es que vienes conmigo.- apunte a la izquierda con el pulgar y tome la mochila.

-Debimos de haber traído una brújula.- se quejo ella.

-Eso si me ofende.- puse mi mano sobre mi pecho fingiéndome herido. –Puede que sea mal maestro pero se guiarme sin brújula y no necesito un diploma para eso.-

Rose no parecía convencida por mi actuación y se limito a enarcar una ceja.

-Los diplomas no son tan importantes, solía pensar que lo eran y mira donde termine…- de pronto su humor había cambiado un poco.

-En medio de la nada, en el oeste americano, viajando con un trabajador desempleado que se orienta viendo el cielo.- no iba a dejar que su ánimo decayera ahora. – ¿Es eso tan malo?-

-No. Pero…-

-Nada, nada, si no es tan malo estamos bien. Si quieres una brújula te la comprare en el próximo pueblo.-

-No puedes entrar al pueblo.-

-Ehrrr, entonces te comprare el pueblo.-

Mi ángel se rio con ganas. Se acercó a mí y colocando sus manos en mi rostro, me dio un beso demasiado breve, luego deslizo la palma de su mano hasta tomar la mía.

-Vamos, tenemos que apurarnos o Carlisle y Edward se pondrán histéricos…-

Ella comenzó a caminar, pero no deje que se alejara y la detuve como si fuera un ancla, se giró y me miro con suspicacia.

-Edward necesita un poco de aventura en su vida y Carlisle… bueno, el estará bien. No hay prisa.- la atraje con delicadeza hacia mí y la tome por la cintura. –Podríamos, no sé, visitar un par de lugares antes de llegar… Yellowstone por ejemplo, debe ser interesante.-

-¿En serio? ¿Y qué hay en Yellowstone?-

-Geiseres, búfalos… ¿Arboles?- en realidad no estaba pensando lo que decía, solo hablaba por hablar, me concentraba en los ojos de Rosalie y en mi mano sobre su cintura. -¿O es que tienes otro lugar en mente?-

-¿Recuerdas que te dije que quería visitar algunos lugares?- asentí. –Bueno, tengo mucha curiosidad por ir a la Cascada Shoshone, dicen que es más alta que las cataratas del Niágara.-

-Podemos averiguarlo.- me acerque mas a ella y a sus labios.

-No sé si… sea buena idea.- dijo notando por primera vez lo cerca que estaba de su rostro. –Es decir, hay demasiados turista en esos lugares y tu autocontrol aun no es muy bueno…-

-Me portare bien.- murmure sobre su mejilla. –Lo prometo.-

En verdad tenía muchas ganas de conocer esos lugares y hablaba en serio sobre portarme bien si ella aceptaba ir, pero también estaba pensando en otra cosa, algo de lo que tenía más ganas de hacer que solo visitar un par de puntos turísticos en el camino. No se me ocurría una mejor oportunidad que aquí, bajo las estrellas y rodeados por kilómetros de campos y bosques deshabitados.

La escuche suspirar bajo cuando mis labios tocaron la suave piel de su cuello y sonreí para mis adentros. Estaba seguro que ella pensaba algo muy similar a lo que yo me estaba imaginando o ya me habría arrojado diez metro por los aires. Intentaba ser lo más cuidadoso que podía, pero luego de unos momentos note el crujido de un árbol con el que la espalda de Rose acababa de chocar. En realidad no me importo y seguí en la divertida tarea de besar a Rosalie en el cuello.

Sentí sus manos pasear por mi espalda y sujetar el cabello de mi nuca, aferrándose a mí. Deslice mis labios hasta su oreja y luego a su boca, ella me devolvió el beso con la misma intensidad y por un momento pensé que iba a morirme en ese instante.

De pronto sentí como sus dedos se crispaban en mi nuca y de inmediato reconocí esa reacción, la misma que Rose había tenido aquella noche cuando la bese por primera vez. Me detuve en seco y la mire temeroso de haberla angustiado de nuevo.

No necesitaba aire pero cada vez que estaba tan cerca de ella volvía a hacerme falta y respiraba agitado. Ella se veía igual.

-¿Estás bien?- le pregunte.

-Estaba mejor hace solo un instante.- frunció el ceño.

-¿Quieres que me detenga?-

Me miro algo ansiosa y luego de un segundo desvió la vista hacia el suelo apenada. Si unos segundos atrás solo pensaba que iba a morirme, ahora en verdad quería que sucediera.

-¿No te importa?-su voz sonaba turbada, la observe intentado comprender a lo que se refería. – Lo que ellos… me quitaron… te lo daría con todo mi corazón, pero… Fui una tonta, fue mi culpa…-

-No fue tu culpa. ¿Cómo podría serlo?- dije, un tono más alto de lo que quería. Sujete su rostro con mis manos. –No me importa eso, no me importa nada de eso, solo me importas tú y que seas feliz. ¡Al demonio eso de quien o que vino antes que yo! Solo quiero ser el último, por el resto de la eternidad. Estar contigo cuando las estrellas se caigan del cielo. ¡Te amo!-

Rosalie me observaba con una mescla de dolor y sorpresa en sus facciones, luego se escapo de mis manos y se arrojo sobre mi cara besándome con todas sus fuerzas. El impulso me hizo dar un paso retrocediendo, algo de hielo se cruzo en mi camino y aunque intente detenerme no pude más que caer de espaldas sobre el suelo del bosque. Escuche un fuerte chasquido cuando mi cabeza choco con una piedra que se pulverizo bajo mi cráneo. Abrí los ojos y me tope con l rostro de Rose sobre el mío, se veía algo apenada.

-Ups.-

-No te preocupes, no hay víctimas que lamentar, bueno tal vez solo una piedra o dos.- le sonreí.

Ella se volvió a acercar, pero esta vez con un movimiento más delicado, siguió besándome y yo la estreche en mis brazos.

-Te amo.- musito sobre mis labios. –Te amo. Te amo. ¿Te casarías conmigo?-

La aparte un segundo para verla directamente. Pensé que me jugaba una broma. Ella no se reía, es más, parecía hablar muy en serio.

-Bueno.- solté una carcajada. –Es algo precipitado pero, acepto.-

Volví a besarla y a acariciarla, esta vez me concentre en ser delicado, en que todos mis movimientos fueran tan suaves como la fría brisa invernal que recorría aquellos bosques y por primera vez pude percibir como cada musculo de mí amado ángel se relajaba poco a poco y me permitía continuar.

Podría contar con detalle todo lo que paso aquella noche, la de piedras y arboles que destrozamos, cada beso, cada caricia. Todo lo recuerdo a la perfección, incluso ahora no me importa echarle en cara a Edward todas las cosas que hacemos desde entonces solo para fastidiarlo un rato, puedo recordar todas las casas que hemos destruido y vanagloriarme sin ningún remordimiento de la forma en que mi esposa y yo hacemos el amor.

Pero esta fue la primera vez y es mía, solo para mi gozo personal y de nadie más.

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Nota de Autora: Antes de que me disparen (y yo sé que me lo merezco) déjenme decir en mi defensa que he sufrido las 3 semanas más estresantes de mi vida desde que salí de la carrera. Mi hermana se fue a vivir a Cancún, mi estimado socio se fue a Querétaro y yo tuve que realizar gran parte de la organización para ir a la TNT (una convención) sola, entre muchas otras cosas que no tienen ni caso mencionar. Ahora sí, pueden acribillarme, pero antes díganme que les pareció el capitulo. He de decir que me parece que me quedo medio extraño, siempre he pensado que Rose debió (si no es que aun tiene) algo de estrés post-traumático debido a lo que le paso y Emmett es justo lo que ella necesita por su forma de ser tan relajada. Buen, intentare apurarme este fin de semana, al fin tengo algo de tiempo libre y quiero aplicarme con la historia, que de todas formas ya vamos a llegar al inevitable final, no digo cuando pero espero sea pronto. De nuevo disculpen la tardanza y espero me disculpen si les regalo un: ¡¡¡¡Abrazo de oso!!!!!

No los merezco, pero los reviews son un gran combustible.

Saluditos