¡Hola queridos lectores! El capítulo de hoy os llega un poco tarde, pero he tenido un día un poco ajetreado. ¡He hecho pizza casera! A mi familia les ha gustado mucho, pero ya estoy sintiendo los efectos del queso :P
Sin más dilación, ¡el capítulo! Espero que os guste, reviews, etc
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA... ¿Y GENTE NUEVA?
CAPÍTULO 32: ISLAS CÍES
- Pues sí que es bonito. - Habían pasado tres días desde el descubrimiento del folleto, y su siguiente objetivo, y Draco y Harry acababan de llegar a la orilla de la Isla de San Martiño. Harry estaba mirando a su alrededor, como si no se creyera lo que estaba viendo.
- Ya... - Contestó Draco, igual de asombrado. - El folleto las llamaba "el Caribe gallego", y no exageraba. - Draco había estado una vez en el Caribe americano, durante un viaje de negocios de sus padres, y lo que recordaba era comparable a lo que tenía ante sus ojos en ese momento.
- Sí... es precioso...- Cuando Harry terminó de mirar a su alrededor, se dio cuenta de que Draco había dejado de mirar al paisaje y estaba mirándolo a él. - ¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? - Preguntó preocupado, a la vez que se sonrojaba. Draco se dio cuenta de que le había pillado, y se puso a mirar al suelo.
- No, no, no es nada. - Se aclaró la garganta y miró hacia la playa. - ¿Quieres que nos bañemos? - Lo bueno de estar hospedados en el único hotel mágico de la zona es que nadie se extrañaría de que las maletas lleguen solas a la habitación antes que los dueños. Harry asintió, y se quitó la camiseta mientras caminaba hacia el agua. Ambos habían previsto que se querrían bañar nada más llegar, así que ya llevaban el bañador puesto.
- ¿No vienes? - Preguntó con tono burlón, en un ataque de valentía. Draco se había quedado embobado mirando a Harry otra vez, pero en seguida procedió a imitar a Harry. Aún quedaba un poco del calor residual del verano, y, aunque el agua estaba tan fría como siempre lo está en el Cantábrico, en la orilla hacía suficiente calor como para dar ganas de bañarse. Draco corrió hacia Harry, quien ya estaba metido en el agua hasta las rodillas. - ¡Oh, no, no, no! ¡Ni se te ocu! - Antes de que terminase la frase, Draco lo había placado y Harry había caído en el agua. En cuanto salió a la superficie, le echó a Draco una mirada asesina y se lanzó hacia él con un grito de guerra y una sonrisa. Poco después la guerra de aguadillas se había convertido en una guerra de barro, pero los chicos se cansaron de eso en seguida y se pusieron a flotar, más adentrados en el mar.
- ¿Sabes? Nunca me había bañado en el mar con alguien que no fuese un elfo doméstico. - Confesó Draco, a causa de un ataque de sinceridad que no sabía de dónde había venido. Harry simplemente hizo un sonido de asentimiento, aparentemente perdido en sus propios pensamientos.
- Yo no aprendí a nadar hasta el torneo de los tres magos. - Draco giró la cabeza hacia él con una ceja levantada. - Mis tíos no eran de los que me llevaban a la playa todos los veranos. Más bien me quedaba en casa de la vecina loca de los gatos.
- Vivan las infancias mierdosas. - Contestó Draco, enfadado con esos parientes de Harry. ¿Quiénes se creían que eran, tratando a Harry así?
- ¿Draco? Estás pensando en voz alta.
-Ups... Pero es verdad.
-Lo sé, no fue la infancia ideal... pero ya lo he superado. No vale la pena quedarse atascado en el pasado, lo importante es vivir el presente.
- Tienes razón. Es sólo que... es increíblemente frustrante saber que una persona tan increíble como tú fue maltratada por unos hijos de puta que no sabían siquiera tratarte como su propio hijo.
- La verdad es que no me hubiese gustado que me trataran como a su hijo... Dudley está ahora mismo en la cárcel con cargos por conducir borracho y de posesión de drogas. Tiene mi edad y ya tiene enfermedades de hígado y de riñón, y lleva peleándose con la obesidad básicamente desde que nació. Si te soy sincero, prefiero haber pasado los primeros once años de mi vida sufriendo y el resto de ella disfrutando de mi salud, y no al revés.
- Supongo que sí... - Se quedaron flotando unos minutos más, pero el sol se estaba empezando a poner y la temperatura estaba empezando a bajar.
- Qué bonitas son las puestas de sol en la playa. - Comentó Harry. Estaba un poco triste por tener que irse tan pronto, pero estaba seguro de que Draco quería ponerse con el misterio tan pronto como fuese posible y la excursión a la playa los había retrasado bastante.
- ¿Quieres quedarte a verla? Me he traído el folleto para repasar lo que dice y cuando se haga de noche podemos preguntar en el hotel y por la zona dónde se puede encontrar lo que nos interesa.
- Si no nos retrasa... - Contestó Harry. Draco negó con la cabeza y puso la toalla con la que se estaba secando en el suelo.
- ¿Compartimos toalla? - Dijo, a la vez que se sacaba el ya bastante manoseado folleto. Harry se sentó a su lado y le echó un vistazo.
- Lo primero de lo que nos tenemos que enterar es dónde está esa isla, la "Illa de Parellas". Parece que es lo más difícil de encontrar..
- Sí, pero seguro que en el hotel nos saben decir dónde está. Y también cómo llegar, que es otra cosa. Es una pena no habernos traído tu moto voladora..
- Estoy seguro de que encontraremos otras maneras de llegar a la isla. A mí sin embargo me parece que vamos a tener más problemas encontrando la roca esa con forma de dragón. - Mientras repasaban, el sol se había acabado de poner. - ¿Volvemos al hotel? La verdad es que estoy cansado, y podemos averiguar todo lo que necesitemos, cenar e irnos a la cama pronto.
- Eso suena bastante bien, la verdad. ¡Estoy muerto de hambre!
-Tú siempre estás muerto de hambre, no te mientas.
- Eso es porque sueles cocinar tú y tu comida es deliciosa...
- Ya, sí, seguro. Anda, vamos. Cuanto antes lleguemos al hotel, antes podemos irnos a la cama.
Los dos jóvenes anduvieron hasta el hotel, que no estaba muy lejos de la playa a la que habían ido, y encontraron al recepcionista con cara de aburrido.
- Buenas tardes, señores. ¿En qué puedo ayudarles? - Los dos chicos lo saludaron, y Draco les expuso su situación.
- Estamos interesados en visitar la Illa de Parellas, pero obviamente no aparece en ningún mapa muggle y no hemos conseguido ninguna información sobre ella en el mundo mágico.
- Ah, esa isla... Sí, la verdad es que no mucha gente se interesa por ella, probablemente por eso no hayáis encontrado información. Precisamente por la falta de demanda no tenemos trasladores que lleven allí, ni chimeneas, pero sí hay un mago que suele navegar todos los días a la isla y que puede que os lleve. Creo que... - El recepcionista buscó entre los papeles que inundaban su mesa durante unos minutos, hasta encontrar lo que buscaba. - ¡Ahá! Tengo una tarjeta suya. Es su teléfono móvil personal, así que debería estar disponible ahora mismo.
- ¡Muchas gracias! Le llamaremos ahora mismo, en cuanto cenemos.
- De nada. No se olviden de pasar por aquí y contarme como les ha ido cuando vuelvan. - Contestó el recepcionista, y les guiñó un ojo. Draco lanzó una mirada interrogante a Harry, quien se encogió de hombros.
El resto de la noche fue bastante tranquila, cenaron ligero en el restaurante del hotel y llamaron al señor de la barca antes de subir a su habitación. Acordaron en verse al día siguiente a las diez de la mañana, y por fin entraron en su habitación. Era un cuarto pequeño pero acogedor, en el que había dos camas pequeñas, una pegada a la pared de la puerta y la otra en la pared de enfrente, en la que había una ventanita que daba al mar. Había una mesilla de noche entre las camas, y una puerta que debía dar al baño en la pared restante, al lado de un escritorio. La habitación estaba decorada con tonos amarillos anaranjados y azules oscuros, y las maletas de los chicos estaban ya entre las camas. Se turnaron en el baño para cambiarse y lavarse los dientes, y cuando Harry entró a la habitación se encontró a Draco dormido encima de las sábanas. Lo tapó con cuidado, y se fue a dormir a su cama.
¿Bueno? ¿Qué tal? ¿Os ha gustado? ¿Alguien sabe gallego o se puede imaginar qué significa el nombre de la isla? Si es así, ¡dejadme un review y os contesto!
¡Hasta la semana que viene!
